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Ana Requena
Violeta. ¿Qué tal el punte?
Co-host/Interviewer
Muy bonito.
Ana Requena
¿Has podido descansar? Sí que lo necesitamos. Nos ha mandado este correo precioso, Oscar, en nombre de su familia. ¿Te lo leo?
Co-host/Interviewer
Sí, por favor.
Ana Requena
Queridísimos Este inicio de temporada ha sido muy duro. En casa hemos ido a trompicones y con las ideas más bien congestionadas. Somos cinco. Tres peques guillotineros y dos adultos apretaos. Este año conciliar se ha vuelto cada vez más difícil. Nos han quitado el servicio de autobús para ir al colegio. El trabajo se ha intensificado y nos hemos metido en más movidas socioactivistas porque los servicios públicos están en retroceso. Y todo esto se empieza a notar en las familias. Por eso voy tarde en todo y mal. Espero que seamos ya 12.000 productores y productoras. No sé cuántas veces os lo habrán dicho, pero sois faro, referente y compañía. Formáis parte de la familia desde hace 10 años. Para mis hijos, que sonáis, es tan cotidiano como que el abuelo trae bocatas y ensaimadas para merendar. Están creciendo con vosotros. Y ahora ha aparecido otro fenómeno. El mayor. Ha pasado de payasear con el guillotina, guillotina, guillotina. A que con sus nueve años esté con la escucha activa. Me muero de ganas de ver el estudio que ayudamos a hacer y de llevar a Tristán a conoceros. Abrazos para todos. Os queremos, Óscar, de parte de Lola, Tristán, Telmo y Vega.
Co-host/Interviewer
Pues No, no somos 12.000, Óscar. Aún no nos está costando. Aunque cada uno de vosotros valéis por mucho más. Gracias por encontrar un hueco para escucharnos y escribirnos.
Ana Requena
Queridísima familia, nosotros también os queremos. Y hoy vamos a hablar precisamente de muchos de los temas que nos comentáis. De crianza y de conciliación, de cómo están las familias y sobre todo, de cómo están las madres.
Co-host/Interviewer
Pero antes vamos a ponerle a Tristán la guillotina para que vuelva a payasear un rato. ¿Va usted a poner la guillotina en la Puerta del Sol?
Ana Requena
Pues sí, señor. La guillotina. La guillotina. No voy a seguir toda mi vida escribiendo panfletos y despotricando contra los Borbones. Sí, señor. La guillotina.
Silvia Agüero
La reina.
Ana Requena
Zas. Guillotina.
Silvia Agüero
Los chulos de la reina. Zas.
Ana Requena
Guillotina.
Silvia Agüero
Los chulos del rey. Zas.
Ana Requena
Guillotina. Los ministros.
María José Cruz Díaz
Zas.
Ana Requena
Guillotina. Los obispos que los rodean. Guillotina, Guillotina, Guillotina, guillotina. Todos guillotinados. Sí, señor. La guillotina. ¿Ha terminado usted? Sí, señor. Vamos a comer.
Co-host/Interviewer
Ayer vi esto de la usuaria Wilma en Blue Sky. Yo pongo el microondas 5 minutos. Hago las camas, Limpio la casa. Pongo una lavadora. Doy a luz a un hijo. Publico un post en cuatro redes sociales diferentes. Marido, pon el microondas cinco minutos. Mira cómo gira el plato. Últimamente solo veo amigas, conocidas y familiares que han dejado de mirar girar ese plato. Algunas porque no recuerdan haberlo hecho nunca, otras porque no tienen ya el anhelo de mirarlo. Y otras sencillamente porque no tienen tiempo. Y me da mucha pena porque en ese plato están sus vidas. No solo sus aficiones, intereses o todo aquello que constituía su personalidad. También están sus sueldos, sus ambiciones laborales, profesionales y vitales. Están sus horas cotizadas cuando se reduce la jornada para cuidar. Están sus ahorros. Y sobre todo, están sus posibilidades de mantener sola una vivienda, algo cada vez más imposible. Mientras tanto, veo a demasiados hombres absortos en el plato mirándolos girar con la tranquilidad de que la corresponsabilidad no se hace sola. Y ellos por fin la están haciendo. ¿Qué más se les puede pedir? Bañan, alimentan, cambian pañales, bajan al parque, van a la compra, cocinan. Solo hay que ver la cantidad de mujeres que descubren que sus parejas eran capaces de hacerlo todo cuando se separan. Porque antes casi todo es bajo demanda, con supervisión, con la carga mental en diferido. La CEO de esta empresa siempre es una mujer que carga sobre su hombro el peso de una vida absurdamente posmoderna en la que la última culpa judeocristiana es no saber organizarte para buscar un rato para ti con esa pareja corresponsable que tienes y con toda la sociedad hablando del bienestar de las madres. El mismo perro con el distinto collar. Lo que veo, en definitiva, es una nueva trampa de la maternidad en la que después de mil modas de crianza, reparto de tiempo y tareas, cursos de masculinidades y reels de hombres riéndose de sí mismos, las mujeres siguen con la mierda hasta el cuello. Y antes de que os enfadéis todos. No, no, Tolmeen, tranquilos. No sois todos iguales. Pero si os consideráis un buen ejemplo y miráis alrededor y no veis lo mismo que nosotras. Si negáis que estamos lejísimos de la igualdad y a merced de nuevas formas privatizadoras de la mano de obra femenina, yo no sé a qué puto plato estáis mirando.
Silvia Agüero
Algo que conquista mucho a las mujeres.
Silvia Nanclares
Cállate, pava.
Ana Requena
Aquí las nenas se piensan puto fl.
Silvia Agüero
Si eres capaz de hacer reír a una mujer, eres capaz de besarte.
Co-host/Interviewer
Calles pavo.
Ana Requena
Quiero saber tu definición de mujer de alto valor. Actualidades de una mujer Verdaderas mujeres de alto valor.
Listener/Participant
Cállate pavo.
Ana Requena
Hablar aquí el único pavo presente. Pero colegas, compañeros, antes de que os enfadéis, unos datitos para callar unas pocas bocas desagradecidas. Una de cada tres madres abandona su puesto de trabajo cuando lo es, cuando es madre. 10 puntos por encima de la media europea. Según el mapa de la maternidad de la Fundación Red Madre.
Co-host/Interviewer
El 83 de las excedencias por cuidado las cogen mujeres penalizando su carrera profesional.
Ana Requena
Durante el primer año después de ser madres, los ingresos brutos de las mujeres caen un 11 y a los 10 años se han reducido casi un 30, mientras que en el caso de los hombres tan solo el 5.
Co-host/Interviewer
Las mujeres ocupan la mayoría de los empleos a tiempo parcial por la necesidad de conciliar tareas domésticas y de cuidados.
Ana Requena
Casi el 60 de las madres tiene problemas de salud mental y el 17 de aquellas que tienen bebés han experimentado depresión postparto.
Co-host/Interviewer
Y sin embargo, sólo el 0,5 de los bebés nacidos en los últimos cinco años lleva primero el apellido de la madre.
Ana Requena
Amigas, amigos, la prioridad nacional de la que tanto hablan Pepe y Vox es lo que viene siendo la vida de las mujeres. Prioridad para cuidar. Y para hablar de cómo están las madres hemos invitado a varias que han reflexionado mucho sobre la maternidad. Empezamos con nuestra querida escritora, editora y activista cultural de cabecera, Silvia Nanclares. Crudos días.
Silvia Nanclares
Crudos días.
Ana Requena
En vez de cómo están las máquinas, ¿Cómo están las madres?
Silvia Nanclares
Pues muy cansadas. Según un estudio que salió el año pasado, somos las más cansadas de Europa, que ya es. Ya es decir. Y mira cómo están. Yo os voy a contar una metáfora. Bueno, a través de una metáfora. Una cosa que me pasó la semana pasada es que me sacaron un cristal de la planta del pie, que yo llevaba dos semanas con él sin darme cuenta.
Ana Requena
Ese es el nivel.
Co-host/Interviewer
Yo estaba bien con ese cristal.
Silvia Nanclares
Bueno, yo seguí, yo tenía que seguir, me dolía un huevo, pero tenía que seguir. Y cuando me dijo el podólogo, porque ya soy una señora oficial, he ido al podólogo y me dices que tienes un cristal y digo ya estaba notando yo, ya notaba yo. Es ese eso, seguir, seguir, seguir. Y hay algo en la base que no está bien, pero tú tienes que seguir.
Ana Requena
También nos acompaña la escritora, actriz y queridísima activista gitana Silvia Güero. Crudos días.
Silvia Agüero
Crudos días. Qué alegría estar aquí.
Ana Requena
Gracias por invitarme, que es la primera vez que vienes a este estudio. Ya has estado en este programa, pero nunca habías estado aquí en la República.
Silvia Agüero
Sí, estoy como nerviosa y todo.
Ana Requena
Tú eres madre de cuatro.
Silvia Agüero
Sí, madre de cuatro.
Ana Requena
¿Y cómo estás?
Silvia Agüero
Dos paríos y dos de corazón. Pues bien. A ver, tengo un marido funcional, eso la verdad es que muy bien. No le vamos a echar flores, porque ya bastante flores le echan todos los días. En Qué suerte tienes. Qué marido. Y encima es gitano. Ellos en A ver, no le
Ana Requena
debería ser lo normal. ¿Y te da tiempo?
Silvia Agüero
Me da tiempo porque decidí que yo quería trabajar y dejar de criar. Y entonces me vine a hacer teatro al Teatro del barrio, aquí al lado, y a presentar Al lío. Entonces él se ocupa de todo, él está paternando, pero tengo que lidiar con la institución, sobre todo con todas las instituciones que me tutorizan la maternidad constantemente y con toda la sociedad que me ¿Pero no echas de menos a tus hijos? Yo me moriría sin mis hijos. Y pues no estoy muerta, sigo viviendo, no pasa nada, ¿Sabes? Quiero decir, les echo de menos. Sí, pero digo yo que me apetece también trabajar y que no me voy a sentir culpable por querer hacer lo que estoy haciendo, ¿Sabes? Tengo que lidiar con la culpa todo el rato. Jodio. ¿Cristiana, como has dicho?
Silvia Nanclares
Violeta pregunta que nunca le harían a un tío que esté haciendo cosas. ¿No?
Ana Requena
A ver si los ves. Es la pregunta que habrá que hacerle a los tíos. ¿De quién estás hablando?
Silvia Nanclares
Total.
Ana Requena
Bueno, de todo esto vamos a hablar con estas mujeres y con otra más,
Co-host/Interviewer
ana Requena, también madre, jefa de GénerodelDiario. Es autora de Feminismo vibrante, intensa y ahora Pro vida, un libro del que luego hablaremos. Tú escribías que por el día de la madre Queremos más derechos que regalos. Tú que sigues de cerca variedad de temas que afectan A las mujeres, ¿En qué punto crees que estamos para las maternidades? ¿Qué historias te están llegando?
Ana Requena
Qué regalos también queremos que.
Co-host/Interviewer
También los regalos buenos. Supongo que queréis regalos buenos, pero.
Ana Requena
Sí, pero más hechos y más derechos y menos campañas publicitarias bonitas. Bueno, yo creo que hay mucho cansancio y también mucha culpa. Creo que el tema de la culpa es central. Yo creo que si algo define a la maternidad es la culpa Y que cuando parece que te quitas una culpa siempre hay otra esperándote ahí en la esquina. Creo que hay un agotamiento considerable. Esto que decía Silvia de que siempre al final es un tirar hacia adelante. Las mujeres van encontrando las fórmulas para seguir adelante, aunque por el camino se van quedando muchas cosas. Yo creo que sobre todo se va quedando el tiempo para una y para pensar también quién una es y qué es lo que quiere una más allá de ese. De ese rol o de ese maternar. Aunque creo que hemos ido consiguiendo cosas y hay algunos cambios que han sido bastante importantes. Sí, me parece que el sobrefuncionamiento de las madres es brutal y sostiene parte del mundo en el que vivimos. Y me parece que hay un espejismo, un espejismo de igualdad. Hace tiempo ya escribí un artículo que era algo así el espejismo de la igualdad. Hombres que creen que hacen mucho y mujeres que siguen haciendo un montón. Porque efectivamente los padres ahora o los hombres hacen más que sus padres o que sus abuelos. El problema es que sus padres y sus abuelos hacían muy poco. Su comparación no tiene que ser con sus padres o con sus abuelos, tiene que ser con sus contemporáneos iguales. Y si nos comparamos sigue habiendo una brecha tan grande como para que haya aún una diferencia enorme también en cansancio, en tiempo y una discriminación muy grande.
Pues como diría el programa que presenta Silvia Agüero para la CGT con el Salto y Canal Red. Vamos al lío.
Silvia Agüero
Al lío, agüero.
Narrator/Reader
¿Qué es ese ruido persistente? No, no es vida alienígena, aunque un poco sí. Es un leve palpitar, unos pulmones aprendiendo a respirar fuera de su otro cuerpo. Si sigues el rastro de ese latido trotón llegarás al interior de las casas. Es el sonido del corazón persistente de las familias recién nacidas.
Ana Requena
Así arranca el libro de Silvia Nanclares y María Gese Abrazaremos el caos por ti, editado por Lumber, Un libro ilustrado por María y escrito por Silvia, que habla de historias reales, de familias reales. Silvia la maternidad es eso, abrazar el caos.
Silvia Nanclares
Sí, es resistirte al caos y ya un día mira, a tomar por saco, ya que me arrastre y luego abrazarlo y quererlo. Pero bueno, el título que está en plural porque es abrazaremos también buscaba esa dimensión pública y social que nos abrace, que nos abrace la ciudad, que nos den plazas de escuelitas públicas. Creo que en el discurso de maternidad que tiene que ver con la culpa, llevamos un tiempo focalizando en lo individual y sobre todo en el cuerpo de las madres, como es imposible criar a una criatura sola, siempre tienes culpa y siempre esa sensación de no llegar, entonces queríamos romper una lanza por esa cosa de lo público y de lo grupal que siempre ha estado ahí, o sea que lo anómalo es esto que venimos haciendo, que es criar solas en casa. Eso es lo históricamente es lo anómalo. Y Silvia tiene aquí mucho que decir.
Ana Requena
Sí, porque se habló de hecho no hace tanto tiempo, a raíz del m. Mucho de la tribu, de volver a la tribu.
Silvia Nanclares
Sí, lo que pasa que luego la tribu para mí se convirtió en otro deber que nos ha caído a las madres.
Silvia Agüero
A mí es que el término tribu de crianza en tribu me parece un término como tan racista, tío. Me suena fatal, no sé por qué, me suena mal, porque en realidad lo que estás intentando es explicar cómo quieres criar usando una palabra que ni siquiera es tuya y que es focalizada y estás pensando en una tribu del continente africano cuando esto no va a ser posible. Primero por la pisos, cómo está construida la ciudad, es todo como una cadena todo el rato. Para las que sí vivimos una alternativa en la crianza, como puede ser las gitanas, es una alternativa de vida romantizada, pero es una alternativa marginal, o sea, nos comemos la marginalidad, es decir, vale, pues sí, pues me quedo con mis niños o con mi niña, pero si tengo macarrones, pues macarrones hago pasta, gotología, si me la llevo al mercado, me la llevo al mercado y peleo con el poli de turno y se queda ahí ocho horas y me la cuida la vecina de enfrente o a mi niño, por ejemplo, a mi niño me lo cuidaba una que tenía en la feria, que tenía un de esto de pasaltar, y entonces se iba el niño y estaba siete horas saltando. Y cuando fue mayor, os voy a contar esto porque me parece gracioso, cuando fue mayor le hostia Miguel, perdóname porque creo que te he tratado muy mal, ¿Sabes? Como que no tenía los recursos necesarios, porque siempre me decías cómprame esto, yo te decía cuando cobre. ¿Y entonces me decí cuando cobre me compras esto? Y yo sí, sí. Y luego me dijo mamá, pero si eran los mejores días de mi vida. Mamá, sí me lo pasaba súper bien contigo vendiendo calcetines. Mamá, sí me lo pasaba súper bien vendiendo la feria. ¿Pero sigo teniendo una culpa tremenda con Miguel que con Car Manuela no? Porque ha nacido ya en la abundancia. Bueno, la abundancia, sí, bueno, me entiende, con un trabajino, pero fuerte.
Ana Requena
¿Se puede Ana, criar en común o eso es ese sueño que se ha vendido? Pero en realidad, efectivamente, como dice Silvia, tal y como están construidos los pisos y cómo son las ciudades, esto fuera del pueblo sería difícil.
Yo creo que está bonito pensarlo, pero creo que está difícil ejecutarlo tal y como está ordenado el mundo. Creo que se trata de eso también. Es decir, que no sea solo, o esto que decías, que no sea ver cómo nos lo hacemos cada cual, o cómo cada cual se organiza ese grupo o esa tribu, sino pensar qué condiciones o qué derechos necesitamos para que a lo mejor también esa crianza sea compartida o para que de verdad esos cuidados no sea algo que cada cual soluciona en su casa, sino que sea algo más extendido. Claro, no solo es los pisos, si piensas en los pisos ves claramente cómo se espera que vivamos. Pero, por ejemplo, los permisos para cuidar, ¿Quién tiene permiso para cuidar solo? ¿Quien tiene un vínculo, por ejemplo, biológico con una persona, una criatura, o quién está registrado en ese libro de familia? Y si pensáramos, por ejemplo, que otras personas que tienen vínculos amorosos con una criatura pudieran pedir un permiso para cuidar a esa criatura, o pudieran justificar en su trabajo que tienen que faltar para cuidar a un niño o una niña con el que tienen una relación, por ejemplo. Así nuestras amistades, la gente que tenemos cerca, por ejemplo, también se podría involucrar, por poner un ejemplo. ¿Por qué los permisos de nacimiento solo son también para quienes están? Es decir, que creo que necesitamos pensar qué necesitamos para criar así.
Silvia Agüero
Perdón, es que te quería decir que también nos han engañado el capitalismo, nos han engañado al feminismo, las mujeres feministas, nos han engañado el capitalismo, nos han dicho que éramos modernísimas trabajando, nos han engañado diciendo que nos iban a regalar, que íbamos a triunfar y que íbamos a a comernos el mundo. Y es mentira, porque por un lado hemos dejado a nuestros niños solos, y esto que viene de la culpa, no solamente nosotras, sino ellos también han dejado a sus niños solos. Los hombres han dejado a sus niños solos también.
Ana Requena
Sí, yo creo que eso es importante, porque a veces si no, eso recae otra vez sobre nosotras. Yo creo que muchas veces cuando se dice o cuando se justifica por qué las mujeres son siempre las que cogen las excedencias o los permisos, y muchas veces bueno, es que ella quería, es que ella es lo que ha querido. Y yo ¿Y ellos qué quieren? Porque igual muchas mujeres están decidiendo efectivamente, o deciden que prefieren asumir ese permiso o asumir esa excedencia. ¿Yo pero y los hombres qué quieren? Los hombres no quieren cuidar. ¿Porque yo creo que nos tenemos que preguntar por qué siempre se dan las mismas elecciones? ¿Por qué los hombres tienden a elegir una cosa y las mujeres otra? Bueno, porque detrás hay una serie de.
Silvia Agüero
No es una elección, es que la culpa tenemos las madres de todo, las responsabilidades de las madres y la tenemos y ya está, y tenemos que cuidarlo porque si no la sociedad te acribilla.
Silvia Nanclares
Noelia Dánez, compañera historiadora, siempre dice que en este país se ha hecho un cambio radical, ha habido una incorporación de la mujer brutal al trabajo sin hacer políticas de conciliación reales, bueno, sin que
Ana Requena
los hombres entren en los hogares de la misma manera también.
Silvia Nanclares
¿Quiero decir, hablando desde lo público, desde las políticas públicas, si tú no das plazas de escuelita, si no das incluso ayudas pagas universales, no das parques, no das espacios a la gente para no estar todo el día currando, pues claro, ahí qué pasa? Que somos, o sea, nos hemos incorporado al curro, como decía Silvia, que hemos hecho nuestro trabajo de no tenéis que modernizaros y de repente ese hueco de los cuidados no lo han cubierto ellos. Y ahí nosotras sujetando a costa de nuestra salud, de empobrecernos de salud mental. En fin, un destrozo. Y luego es verdad lo que dice Silvia, que también nos han vendido la moto de que eso era lo emancipador. Entonces también vamos a poner en crisis eso.
Ana Requena
Hablemos de motos que se han vendido y se están vendiendo, por cierto.
Co-host/Interviewer
Sí no haremos la revolución hasta que todos los hombres del mundo reclamen su derecho a cuidar. Es lo que tú dices en el libro. Un libro en el que exploráis las experiencias del primer año como madre y abrís un montón de melones, incluidas todas esas modas y debates que amenazan con aplazarnos del colecho a la demonización de la leche de fórmula, de los trillones de reglas de la crianza respetuosa. Y últimamente nos hacía gracia que hemos visto tendencias como el fafo, fuck around and find out. Es decir, que los niños aprendan solos.
Silvia Nanclares
La crianza de los 80.
Co-host/Interviewer
Efectivamente, el verano nuestro, qué es la conclusión de esto. Las modas nos están matando. Corremos el riesgo de dar bandazos como hacemos en la política, efectos, rebotes.
Silvia Nanclares
Yo creo que lo que ha pasado es que el mercado también ha canalizado toda esta culpilla y estos deseos y otra vez nos los ha puesto a nosotras. Entonces, claro, es una máquina perfecta a través de la culpa. Pues eso, necesitas asesoras de lactancia.
Silvia Agüero
Qué odio. Es que no os lo soporto. Perdón. Es que no los soporto. Tranquila, Silvia, tranquila. Nos quitan todo lo que hemos tenido. Perdón. Nos quitan todo lo que hemos tenido como sabiduría de las mujeres, como es parir, como es dar de mamar, como algo que entre nosotras era gratuito y ahora lo tenemos que pagar. ¿En plan, pagas a una tía asesora de lactancia o para que portes? ¿Porque yo porteo como? Pero tía, que es un trapo. Es un trapo para que coja bien a la niña, que no te hace falta que te gastes en 500 euros, hace falta un trapo fuerte para que te lo ates. Y llevas al niño aquí cogido Y luego ve a una chica negra placa y qué bonito. Sí que saben.
Ana Requena
Es que ya tuvieron asesor de trapo.
Silvia Nanclares
Si, lo contaba Nuria Lavari en La mejor madre del mundo. Hay una escena muy divertida con lo del pañuelo de porteo. Pero eso es como que nos han puesto ahí en eso. El mercado ha uy, aquí veo yo muchas carencias que es en lo que se basa el capitalismo, las carencias. Entonces, claro, las nuestras, como ese no llegar, como estoy currando, no llego, no llego. Pues todo externalizar desde el cuidado, el porteo, la lactancia. Cuando. A ver, una matrona de un centro de salud también te puede enseñar a dar de mamar. Y a mí tengo que decir que una asesora de lactancia me salvó la vida porque estaba en la mierda, porque también me había comido con patatas ese deber. Tengo que dar de mamar a toda costa cuando tenía un Cristo montado en mi casa. Que nos ponemos muy al borde nosotras asumiendo un montón de nuevos deberes, ser madre otra vez solas, cuando es Oye, ¿Y si lo hacemos esto para empezar con tu pareja, sea con quien estés o con tu gente? Y no solo el cuerpo de la madre. El cuerpo, la madre, el cuerpo de la madre.
Ana Requena
Claro, no se implican los hombres porque les llamáis en el libro presuntos implicados.
Silvia Agüero
Presuntos implicados.
Ana Requena
Me parece buenísimo, me encanta.
Silvia Nanclares
Es que son presuntos. Hay buena voluntad entre un sector, pero luego a mí lo que me revienta es esa autoestima social que estabais comentando las dos. Y con lo del microondas, yo estoy harta de que a mi chico lo jalen por la calle prácticamente. Vamos, que lo tiene que hacer.
Ana Requena
Ole, ole.
Venga, que le salto al columpio, mira cómo empuja.
Silvia Nanclares
¿Y nos estás haciendo un trabajo de base totalmente invisible de oye, has hecho esto? Acuérdate de la cita. En fin, un montón de curro que no se ve.
Co-host/Interviewer
Sostener emocionalmente a la familia y los entornos que también lo contaban.
Ana Requena
Cuando lo haces no hay una expectativa de que eso que tú estás haciendo es algo especial, es lo que se espera de ti. Y cuando lo hace un hombre es como algo extraordinario o algo que se valora mucho. Yo eso es algo. Me ha dado mucha rabia y me ha hecho sentir muy mal con el padre de mi hijo. Ha pasado. Y ahora que es mi ex, además. Qué bien, qué suerte, qué ex tienes, qué padre. Me encantaría que a mí me dijera. Eran un cuarto de las cosas que
Silvia Nanclares
yo he escuchado, ¿Verdad?
Ana Requena
Meramente funcionales. A mí nunca nadie me ha dicho qué bien. De hecho, echo en falta que también a nosotras. En lugar de que siempre haya una exigencia más que cumplir como madre, que alguien se pare a qué bien lo haces, qué bien me parece que estás haciendo esto, cómo veo que te esfuerzas en esto y no tenemos, no tenemos.
Silvia Nanclares
Y estaba con mi hijo mayor y pam, pam. Y hubo un señor y me oye, qué bien lo haces, Mira, me puse
Ana Requena
a llorar ayer, te lo juro que
Silvia Nanclares
se me saltaban las lágrimas. Señor Random, oye, qué bien le hablas,
Ana Requena
tal señor, ¿Te puedo abrazar?
Silvia Agüero
Ayer me felicité.
Ana Requena
Ayer te fui directo.
Silvia Agüero
Sí, en Instagram, en Facebook, Facebook antigua. Me felicité yo sola el día de la madre porque. Porque también como que quiero felicitarme porque lo hago bien. Y bueno, no sé si lo hago bien, pero entiéndeme, culpa a Dios, pero yo si me encuentro mal se lo digo a mis hijos y le digo perdóname, se me ha pirado la pinza, tía, sabes, o a Carmen manuela que tiene 10 años, me Mamá, es que claro, porque no entiendes, no sé qué. Y yo vale, tienes razón, igual se me ha pirado, ¿Sabes? Y entonces me felicité y dije, me dije a mí misma, felicidad, feliz día de la madre. Me felicito a mí por mi ira y por perdonarme y por pedirles perdón.
Silvia Nanclares
Ese pedir perdón es un cambio cualitativo en nuestra generación. Y a nadie en la historia un padre o una madre han pedido perdón por haber, que se te haya pirado la pinza por haberlo tenido 7 horas dando botes. Y de repente eso. Pero también creo que tenemos que ir un poco más allá porque nos han vendido, esto lo dice una amiga nuestra, Nuria García Tienza, la crianza de autor. Es verdad que tenemos que hacerlo y además eso, cookie, tenemos que hacer cookie y cuando nuestros hijos no nos van a preguntar mamá, ¿Por qué tuviste siete horas? ¿Nos van a preguntar por qué el mundo se ha ido a la mierda? ¿Dónde estabais? ¿Por qué el fascismo nos ha comido? Por los, o sea que las preguntas van a ser, creo, de otro orden. Lo que pasa es que cada generación tiene que curar las heridas de la otra generación. Y nosotras, y nosotros, quiero pensar, los padres también estamos curando heridas más psicológicas.
Ana Requena
Pero mira, incluso en esto de pedir perdón, yo creo que también hay una diferencia de género. Las madres en general, no porque los hombres no lo estén haciendo, pero parte del agotamiento ¿Por qué viene? Por el trabajo emocional y por la carga mental, Parte de esa carga mental también es preocuparte de cómo voy a criar. ¿Reflexionar, reflexionar sobre cómo crías, quiero pedir perdón, por qué es importante hacer esto, por qué he hecho esto? Todos estas lecturas que hacemos, escucharnos entre nosotras, leer a otras que también se nos está yendo de las manos porque efectivamente criar parece que empieza a ser un trabajo para el que tienes que estudiar y por eso hay ahora millones de perfiles de Instagram y millones de libros. Pero bueno, esa reflexión también la están asumiendo más las madres que son las que leen, se esfuerzan en hacer ese trabajo y después intentan llevar al otro a oye, he leído esto, creo que es importante hacer esto. En eso también está habiendo una diferencia un poco preocupante.
Silvia Agüero
Yo quería decir que creo que en mi caso no es como crianza de autora, porque creo que todo de lo que me habláis, no vosotras, sino en plan en el feminismo replanteándose la maternidad, me suena raro porque yo he visto a mi madre embarazada, o sea, yo he criado a mi hermana y la he visto dar teta y la he visto parir y la he visto con los dolores de partos y he visto a mis hermanas y he visto a mis tías, yo le he aplastado el puchero con el tenedor. Entonces como que en los gitanos hay una base absoluta y tremenda que tiene que ver con el respeto que forma parte de la cultura gitana y de cómo somos la gente gitana y el respeto es a los niños también y se les respeta a los niños y eso de pedirles perdón no creo que sea algo moderno, sino algo de idiosincrasia gitana.
Ana Requena
Pues déjame Silvia que hablemos precisamente de eso, de la idiosincrasia gitana.
Silvia Agüero
Somos las malas madres, siempre que robamos bebés somos las malas madres que no sabemos cuidar todo el rato. Es como lo mismo que en el machismo, como triplicado con el antigitanismo.
Ana Requena
Sí, siempre eso se ha criticado, dar el pecho hasta muy tarde, hacerlo en cualquier lugar y de cualquier modo y ahora va justo y se defiende la lactancia. Igual habría que aprender algunas cosas del
Silvia Agüero
feminismo gitano, o sea, yo he visto en foros. Sí, hay que aprenderlo todo, pero he visto en foros de madres súper guays que a mí me encanta esto, como meterme en el parto es nuestro y en foros de madres chachis lo amo. Decir tía, es que me están insultando porque me dicen que estoy de mamar como una gitana. ¿Y yo tía, que insulto es para nosotras? No te sientas mal, ¿Sabes? Porque el último recuerdo colectivo de esta sociedad, ahora ya no, porque ahora hay mucha migración y se ve de otra manera, cómo se cría de otras maneras, de otras formas culturales, pero el último recuerdo de este país de las madres es dar la teta como una gitana. Entonces hay que aprender yo creo que cierto tipo de cosas, como ya he dicho antes, es una alternativa marginal, es decir, que está en la marginación, que somos personas vulnerabilizadas, que tenemos un 98% del pueblo gitano en riesgo de pobreza, que el 68% de nuestros niños y niñas sufren el fracaso escolar por parte de la institución, o sea, un montón de cosas, pero que funciona, funciona el irte a trabajar con tus niñes y vas con tu marido y tu marido coge a la niña y tu prima te coge a la niña y si no tienes para comer te dejan de comer. Pero claro, eso tiene que ver un entorno de pobreza, no sé hasta cuánto es cultural y hasta cuánto tiene que ver con la pobreza, pero cultural, el respeto y la no violencia. El respeto fundamental a los niños y a las niñas, a los cuidados, a que todo el mundo en la familia tiene un lugar, los viejos, los mayores tienen un lugar en la familia y cumplen una función y son necesarios en la casa son los que te cuentan cuento, los que tienen paciencia, los que te cogen al niño mientras que están en la butaca. Y los niños también tienen su función y se les respeta la función y se les respeta lo que quieran, es decir, vale, mira esto, voy a decir una cosa mal, ¿Vale? ¿Puedo decir una cosa mal? A ver, asistentas, haciales tranquilas, ¿Vale? ¿Llueve, mi niña no quiere al colegio, vale? Porque llueve, Porque llueve, ya está, mamá, no quiero al colegio. Y le digo, vale, pues nada, qué te ha casado. Y luego asentismo escolar del 98% a la 7° escolar, que está muy preocupada todo el mundo porque los niños gitanos no van a la escuela. Pero vamos a ver, podemos respetarles, que hacer una jornada desde 7 de la mañana, escuela matinera hasta las 9, de las 9 a las 3 y de las 3 a las 6 y a las 6 extraescolares. ¿Podemos respetar a los niños? Un poquito de no podemos respetarlos porque tenemos que trabajar, pero claro, en nuestro caso que nos lo podemos permitir.
Ana Requena
Esto lo que estás diciendo es de vez en cuando si el niño no quiere que no vaya.
Silvia Agüero
Sí, un poquito. No, porque un poquito de manga. A ver, no canta esto un grupo ladilla rusa. Voy a decirle que tengo ladilla para no ir a currer. Nosotros estamos diciendo abajo el trabajo. Jornada, por favor, una jornada menos, que nos paguen más. ¿Y los niños Quién los defiende? ¿Quién defiende los horarios escolares?
Ana Requena
Igual lo que habría que hacer es reducir sus horarios escolares también reduciendo los horarios laborales de los padres y las madres.
Silvia Nanclares
Eso para empezar, por supuesto. Y luego dar servicios públicos. Necesitamos alegría para criar y yo abogo por la alegría pública, que nos den cosas. A mí nada me ha ayudado más para criar que tener una pediatra en la puerta de mi casa que me diera cita de un día para otro, tener escuelita infantil que me tocó la lotería, o sea, te lo juro, Hubiera. Y por cierto, nuestras compañeras educadoras de infantil están en lucha 7-5 paro general,
Ana Requena
lo contamos el otro día lo contáis
Silvia Nanclares
Y ellas Yo las siento como mis compañeras, o sea, esas mujeres a mí me han enseñado a criar y han criado a mis niños, han sido una parte de mi familia súper importante. Y lo que se le está pagando, eso, lo que decía Ana, que demuestra lo poco que se valora el cuidado, Vamos, que más claro no se te puede decir. Te vamos a pagar menos a veces del salario mínimo. Menos del salario mínimo.
Silvia Agüero
Que no son cuidadoras, solo educadoras.
Silvia Nanclares
Exacto, es que ahí voy. Que son educadoras. Entonces. Entonces, por favor, alegría pública, dadnos cosas, queremos dinero.
Co-host/Interviewer
Pues hablando de alegría pública y de mujeres que necesitan dinero público, entre las madres que están más abandonadas se encuentran aquellas cuyas criaturas tienen alguna discapacidad.
Narrator/Reader
Ser madre es un desafío universal, pero cuando uno de tus hijos, hijas, hijes tiene una discapacidad o pluridiscapacidad, la experiencia se torna única, abrumadora y llena de preguntas sin respuesta. Es como si el suelo se abriera bajo nuestros pies un maremoto de emociones nos shock, incertidumbre, culpa, rabia, ansiedad. La vida tal como la conocíamos se transforma radicalmente. El cuidado de un menor con discapacidad es un acto de amor incondicional, pero también una lucha constante contra un sistema que nos invisibiliza y sobrecarga.
Co-host/Interviewer
En el libro Amor comadre que tenemos en la mesa, coordinado por Nanclares, en el que también participa Agüero, el sindicato Syndicat de Mares y Yermanes en la diversidad funcional pone en debate las dificultades que se encuentran en el cuidado y en el abandono social e institucional que sufren. Y María José Tavira Sánchez es madre cuidadora de una criatura con discapacidad y gran dependencia y miembro de este sindicat. María José Cruz Díaz Hola, buenos días. Cuéntanos cómo cambia el cuidado de un hijo con diversidad funcional la vida de una mujer y la vida de una mujer teniendo en cuenta sus aspiraciones de una vida femenina.
María José Cruz Díaz
Bueno, cambia totalmente. Desde el sindicato Maras en la diversidad funcional, pues estamos criando en los márgenes, criamos durante toda la vida y bueno, efectivamente sufrimos violencia por parte de las instituciones y también por parte de la sociedad, hay que decirlo. Son crianzas muy duras y nos niegan los pocos derechos que tenemos. Y bueno, a mí me ha radicalizado de hecho la discapacidad de mi hijo, afortunadamente. Pero es duro.
Ana Requena
¿En qué sentido os faltan todas esas cosas? ¿En qué sentido la violencia del sistema y de la sociedad que os rodea? ¿En qué sentido os sentís abandonadas? María José
María José Cruz Díaz
Bueno, en todos los aspectos hay mucha incomprensión, hay mucho capacitismo y hay discafobia, hay que decirlo. Igual que entendemos que es racismo, también hay que hablar de discafobia y capacitismo. Nuestros hijos son considerados hijos hijes como seres no productivos y esto es como valora el capitalismo a las personas. Y luego por otra parte nos quieren enterradas cuidando 24 7 sin ningún tipo de reconocimiento. No tenemos derecho ni a tener una baja.
Ana Requena
Claro. De hecho decís que muchas veces os agota más la administración que el cuidado de vuestros hijos.
María José Cruz Díaz
Así es.
Ana Requena
Cuéntanos un poco toda esta violencia administrativa, cuéntanos cómo es.
María José Cruz Díaz
Pues bueno, pues es durísimo porque es que Daros cuenta que tenemos que sostener a nuestros hijos con todas las dificultades que nos ponen las administraciones negando esos pocos derechos. Y eso es tener toda una vida desde que nacen estamos peleando por el diagnóstico público, después para las terapias, después en las escuelas porque nuestros hijos e hijas hijes son carne de bullying, de acoso escolar. Se habla mucho de inclusión, la inclusión no se está dando de ninguna manera, tampoco hay opción a ocio y bueno, hay una serie de sobrecostes a los que tenemos que hacer frente, por lo tanto no podemos vivir tranquilas, pero tampoco nos dan opción ni siquiera a morir tranquilas. Por lo tanto desde Sindicato Amara nos hemos agrupado una serie de madres disidentes para dar respuesta a toda esta violencia porque es necesario.
Ana Requena
Tampoco llegan ni las ayudas siquiera.
María José Cruz Díaz
Efectivamente, las pocas ayudas que hay, bueno pues esto hay que pelearlas y aparte son irrisorias. La ley de dependencia de hecho acaba con nuestra paciencia. Lo que no es normal es que el coste de la vida vaya subiendo y estas pocas ayudas que hay para nuestras criaturas pues no sea no suban. Digamos 11 años congelado.
Ana Requena
11 años congelado.$1. ¿Tú cómo puedes compatibilizar tu vida profesional con el cuidado de tu hijo?
María José Cruz Díaz
Pues bueno, en mi caso tuve que dejar de trabajar de forma remunerada para pasar a ser cuidadora 24 7 y sobre todo peleadora contra la administración. Claro, o sea es una vida llena
Silvia Nanclares
de renuncias y María José, hola, ¿Cómo estás? Qué alegría verte y escucharte siempre es una alegría. Además desde el Syndicat siempre dicen somos syndicat porque lo que hacemos es un trabajo. Claro, claro, o sea lo ponen en primer plano. ¿Cuéntanos cuántos hombres se van a por tabaco una vez que aparece una discapacidad grande?
María José Cruz Díaz
Bueno, pues un 80% de padres desaparecen.
Ana Requena
Un 80%.
María José Cruz Díaz
Un 80% cuidado
Silvia Agüero
les lleven a mano.
Silvia Nanclares
Es que es fuerte.
Ana Requena
Claro. Y qué historias.
María José Cruz Díaz
Es una vergüenza que esto no se señale y eso es otra violencia.
Ana Requena
Absolutamente. ¿Y qué casos hay en el Sindicat? ¿Qué tipo de mujeres estáis movilizadas y radicalizadas, como muy bien decías?
María José Cruz Díaz
Pues bueno, somos muy diversas, hay mujeres desde los 30 años hasta los 70, entonces bueno, también hay mucha diversidad. Estas mujeres LGTBI racializadas también cabe decir que también muchas acabamos en situación de pobreza porque el amor no paga facturas ni cotiza, entonces es bastante, o por
Silvia Nanclares
ejemplo las plazas también tenemos que pagar el alquiler, etc. Y los pocos centros que hay. Tú tienes que atravesarte Barcelona para llevar a tu peque. No hay ayudas de transporte.
María José Cruz Díaz
Efectivamente, así es. Desgraciadamente el transporte tampoco está garantizado para aquellas criaturas que tienen movilidad reducida. Estamos hablando de grandes dependientes en algunos casos.
Ana Requena
María José, ¿Tenéis alguna interlocución con gobierno, partidos políticos, gobiernos autonómicos? ¿Os reciben, os escuchan? Te ríes, pero lo digo para quien no está viendo la imagen. Bueno, que sepáis que María José se ríe, efectivamente, con cansancio.
María José Cruz Díaz
Bien. Bueno, nosotras llevamos Sindicato Amaras, tiene ya cinco años de vida. Justamente, bueno, un pequeño dato que igual os hace Gracia, nació un 19 de marzo, un día del padre.
Ana Requena
Justamente,
Silvia Nanclares
Recado.
María José Cruz Díaz
Y bueno, es que es un camino tan duro que realmente sí, lo que
Silvia Nanclares
os preguntábamos, si os escuchan, si tenéis
Ana Requena
una interlocución, si hay alguien efectivamente al otro lado.
María José Cruz Díaz
Escuchar, escuchan, sí todos son golpecitos en la espalda. Llevamos cinco años de reuniones, tanto en el ámbito político local, digamos, nos reunimos con todos los partidos políticos, hemos hecho varias comparecencias en el Parlament de Cataluña, nuestro territorio es Cataluña principalmente, y bueno, todos son golpecitos en la espalda. Qué bien que lo estáis haciendo. Qué bien. Claro, sostener el sistema de forma gratuita, bueno, pues todo maravilloso para el propio sistema capitalista. Pero bueno, esto, o sea, es que no es un sector feminizado, es decir, si los hombres, si quienes cuidaran fueran los hombres, habrían dos ministerios, el ministerio
Ana Requena
de los cuidadores y de los cuidadores y de los cuidadores. María José, efectivamente. Os mandamos un abrazo muy fuerte a todas las personas que formáis parte del Sindicate Mares y Yermanes de la Diversitat Funcional. Muchas gracias.
Muchas gracias.
Silvia Nanclares
Gracias Ana.
Ana Requena
Se puede y se debe regular el trabajo del cuidado.
Se puede y se debe que pensemos cómo abordamos los cuidados en general. Creo que hay que pensar que desde luego lo que tenemos es insuficiente, eso está claro. Desde luego, escuchándola me lo llevaba todo el rato al título de mi libro Aprovida, que digo, qué fácil llamarse pro vida y después dejar abandonada a su suerte a tanta gente. Es indignante que haya sectores que se arrogan ese término pro vida para obligar a las mujeres a que sean madres, mientras después dejamos el sostenimiento de la vida en el aire. Yo creo que de eso tenemos que pensar cómo sostenemos la vida y cómo sostenemos los cuidados. Porque están los trabajos de cuidados remunerados, que es básicamente todo lo que se hace sobre todo fuera del hogar. Son sectores siempre muy feminizados, los sectores peor pagados, eso está comprobado y es muy significativo. Los sectores donde se concentran más mujeres, que son los sectores a su vez que se dedican a los cuidados, son los sectores que peores condiciones tienen. A mí muchas veces cuando hablamos de esto de no hay que llevar a las niñas, las STEM, a las ciencias, la tecnología, que es el futuro, que son los sectores mejor remunerados. Y digo, bueno, aparte de eso tendremos que preguntarnos por qué esos sectores siempre están mejor remunerados y hay otros que son esenciales para la vida, que tienen unas condiciones de mierda. Es decir, quizá no se trata solo de que las niñas vayan a esos sectores, sino de que pensemos por qué hay una parte de sectores que despreciamos mejorar esas condiciones y animar a que los niños y los hombres también se socialicen en esos otros sectores. Porque si no estamos reproduciendo todo el rato la idea de que haya que es importante y que siempre debe estar bien pagado y en el centro y otras cosas que son menos deseables y que siempre tienen que ver también con los cuidados. Pero es que aparte el sistema de dependencia, por ejemplo, es un sistema muy poco desarrollado. Las ayudas son económicas, son escasas. Y luego que no tenemos estructuras. Es que yo creo que nos cuesta pensar en esto de las estructuras de cuidado. Que además hay muchas economistas feministas que hablan y que han escrito mucho sobre esto. Claro, haría falta mucha inversión para hacer estructuras de cuidados y para que pensemos en el cuidado como algo que no se soluciona solo dentro, sino fuera. Pero bueno, hay cálculos hechos. La historia es por qué apostamos por otras cosas y no por eso nunca.
Silvia Agüero
Yo quiero ser finlandesa, vaya. Y finlandesa, Sí, sí, de verdad, claro. Porque claro, en Finlandia tiene unas bajas maternidades que flipas. Y esto de lo que estábamos hablando cuando. Cuando hablaba María José, tiene que ver cómo la izquierda y la izquierda feminista no está sabiendo defender el amor. Luciana Peker que habla de la odiacracia, Yayo Herrero que habla de un sistema contra la vida. Un montón de feministas teorizando sobre cómo el sistema se basa en el odio de los hombres. Y de repente nuestra izquierda no sabe defender el amor y tener hijos es un acto de amor absoluto y tremendo.
Ana Requena
Te voy a decir una cosa, Silvia. Muchas bajas de maternidad a veces cuando hablamos de permisos de maternidad en Europa, que a veces se comparte y salimos mal porque no siempre son remunerados. Es decir, hay países que tienen permisos pero no son remunerados al 100%, por ejemplo.
Silvia Agüero
Pero gana mucho la finlandesa, nena, pero
Ana Requena
yo quiero permisos remunerados. Porque si los permisos no son remunerados al 100%, entonces volvemos a coger nosotras los tíos no los cogen y seguimos sin permisos remunerados. Donde haya dinerito y donde no se lo coja quien pueda sostenerse económicamente sin ese dinero, sino que haya dinero lo
público, como antes bien decía Silvia Nanclares, para dar una vida digna. Hablemos precisamente, Ana, de tu libro de pro vida, ese manifiesto a favor del aborto. Porque aunque parezca contradictorio, hablar de maternidades también es hablar de derecho al aborto.
La interrupción voluntaria del embarazo es el corazón de la autonomía femenina. La rebelión contra la libertad sexual y la maternidad impuesta. La posibilidad de abortar amenaza el proyecto patriarcal que en permanente alianza con el capitalismo y el racismo genera ciudadanos de primera y segunda también de tercera. Es por eso que existe la resistencia y el ataque feroz contra el aborto. Quienes lo lideran en España y en el mundo son los mismos que están empuñando la motosierra como símbolo. Su interés no es la vida, es el control de las mujeres, el poder para imponer un proyecto que precisamente desmantela la vida provida.
Co-host/Interviewer
Un manifiesto a favor del aborto es el libro que acaba de publicar con Nowbooks, donde defiende un derecho que pensábamos consolidado que ahora vuelve a estar en disputa. A ver la ¿Por qué sigue siendo necesario en 2026 un libro sobre el aborto, un derecho supuestamente conquistado en nuestro país en los 80? ¿Qué está pasando?
Ana Requena
Bueno, pues que tenemos una reacción ultra en todo el mundo que tiene los derechos de las mujeres y las disidencias en el punto de mira y muy concretamente el derecho al aborto en el centro de su agenda. Y eso está teniendo consecuencias los avances y los avances de las últimas décadas y de los últimos años, porque ha habido avances en los últimos años en países como Argentina, como México, como Colombia, pero también cercanos como Irlanda, que no tenía derecho al aborto hasta hace solo unos pocos años, conviven con un retroceso. Tenemos a Estados Unidos, donde la protección que había al derecho al aborto ha decaído, con las consecuencias que eso está teniendo. Hay mujeres encarceladas por abortar, incluso por tener abortos espontáneos en países como El Salvador, o activistas condenadas por ayudar a otras mujeres a abortar en Polonia, por ejemplo. Y luego porque incluso en los países donde la legislación no se ha tocado, está claro que la derecha está en una estrategia permanente para intentar desacreditar y obstaculizar el derecho al aborto. La estrategia no siempre pasa por impedir lo legal, pero desde luego sí por seguir estigmatizándolo y dificultándolo. Esto a veces tiene que ver con lo que supimos hace unos meses aquí en Madrid, esa iniciativa del PP y Vox, por ejemplo, que buscaba que las mujeres sean informadas de ese supuesto síndrome post aborto que no existe. Esas son las estrategias que siguen buscando deslegitimar el derecho al aborto, hacerlo más difícil y generar un estigma.
Co-host/Interviewer
Pero porque pienso, el aborto no es solo el aborto, es todo lo que rodea a este tema, porque al final el aborto es la punta del iceberg y debajo está el pensamiento de que la mujer tiene que criar, tiene que estar en la casa, tiene que, o sea, es contradictorio todos los avances que estamos viendo con seguir defendiendo ese modelo.
Ana Requena
A ver, es que claro, el derecho al aborto es como muy la base como. Porque es la base de la autonomía corporal y vital. Si no tenemos derecho al aborto, nos están diciendo que alguien tiene derecho a decidir por nosotras, sobre nuestros cuerpos y sobre nuestros proyectos de vida. Eso es mucho decir, porque es básicamente considerarnos una especie de ciudadanas de segunda, una vasija. Claro, pero además yo lo que digo un poco en el libro es que no sólo es un ideario moral, sino que es un ideario. Es algo necesario para seguir reproduciendo el modelo de vida político y económico que tenemos. Claro, porque cuando decimos esto de el patriarcado del capitalismo, a veces ¿Por qué? ¿Por qué decimos todo el rato que están aliados? Bueno, porque tú de alguna manera, si nuestra sociedad está organizada para que una parte de la población se encargue de forma gratuita, gratis, de una parte de ese trabajo que son los cuidados y que son necesarios para que exista la otra parte que es la productiva, que sí está remunerada y reconocida, puedes obligar a la gente a hacerlo o convencernos de que hay una parte de la población que está predispuesta mejor, naturalmente, para encargarse de esos trabajos de cuidados, las mujeres, y otra parte, los hombres, que lo hacen mejor en lo productivo. ¿Cómo nos convencen? Pues a través de los estereotipos de género, de los roles de género. Si salimos ahí fuera y preguntamos cuánta gente defiende que tengamos derechos diferentes, los hombres y las mujeres, seguro que poca gente nos responde que está de acuerdo con eso. Si preguntamos a la gente fuera si piensan que las mujeres cuidamos mejor o si piensan que quién se tiene que quedar en casa cuando nace una criatura, si un hombre o una mujer, ahí sí que vamos a tener otras respuestas que probablemente sean que señalamos, seguimos señalando que las mujeres cuidamos mejor, lo llevamos en la sangre, estamos más destinadas para la matern. El aborto rompe con esa idea porque el derecho al aborto implica. No, no, las mujeres no siempre quieren ser madres. Las mujeres, el deseo de maternidad no es algo natural, no es a toda costa saber cuidar es algo natural, no, no es algo aprendido, es algo cultural. Por tanto puede ser de otra forma. Y porque en última instancia implica que si esa propaganda que nos hacen a través de los estereotipos no funciona y no existe el derecho al aborto, nos pueden obligar aún así a reproducir ese modelo. Si tenemos derecho al aborto, no decidimos nosotras.
Bueno, esta es la gran contradicción de los libertarios, los grandes defensores de la libertad, imponiendo mujeres cómo vivir.
Silvia Nanclares
Es que es un derecho que todavía no se ha conquistado. Ni siquiera el aborto seguro, libre y gratuito no se ha conquistado. Entonces, como antes de que lleguemos ahí ya estamos yendo para atrás. Entonces la gran reacción de los 90 y los 80 fue contra los avances de los 70. Ahora estamos viendo esta segunda reacción. Acción finclaramente es la clave de bóveda, como decía Ana, de nuestra emancipación, de poder decidir y tener esa libertad, esa seguridad y ese apoyo de lo público otra vez.
Ana Requena
Y por eso esa ferocidad en expresar esas ideas.
Silvia Agüero
Tenemos el deber de combatir, incluso con
Ana Requena
violencia, la aberración moral del aborto y la eutanasia.
Esto decía el diputado de Vox en Murcia, Antonio Martínez Nieto, hace apenas unos días, Silvia.
Silvia Agüero
Hostia, chaval, qué fuerte. Es que es como escucharles, es tan absurdo, no me los pongo, no quiero escucharles. Pero es bastante fuerte. Yo pienso que desde mi lado, desde el lado gitano, desde esta opresión que vivo como mujer y como gitana, que no lo sufro por ser mujer y gitana, sino porque hay antigitanismo y porque hay machismo, ¿No? Porque a mí me encanta ser gitana, lo único es que tengo 11 años de vida menos, una esperanza de vida de 11 años menos por ser gitana. Pero claro, respecto al aborto, en este sentido, para nosotras reclamamos tener hijos porque durante toda la historia de todos los países se nos ha intentado exterminar, se nos ha esterilizado. En Suecia, por ejemplo, Durante más de 100 años salió el libro blanco, dice Durante 100 años hemos estado esterilizando no solamente a gitanas, sino a gitanos, porque era más fácil llevarles a la mili o tal, llevarles al ejército y esterilizarles para no tener hijos. Entonces reclamamos un poco en el feminismo gitano. Aquí igual nos tenemos que sentar a hablar las feministas payas y las feministas gitanas, porque lo que estamos reclamando es que nos dejen tener los hijos que queramos. Si queremos tener 11 hijos es nuestro problema. Porque luego en cambio en la contraparte están diciendo a las mujeres blancas payas, diciendo es que nada más que tenéis 1,2 hijos por mujer, es que venga que se os pasa el arroz, venga que es que llegas tarde. Y a nosotras nos están diciendo hasta el panadero, que a vosotras también os lo dice, hasta el panadero, hasta el frutero de la esquina, hasta el del autobús, hasta el diputado de Vox. A nosotras nos dicen lo contrario. A vosotros se os pasa el arroz y a nosotras nos dicen dejar de tener hijos, no tengáis más hijos. Y para nosotras cada niña que nace es un triunfo de la lucha por nuestra vida.
Ana Requena
Creo Silvia, que es que lo que hay que poner son las condiciones para que quien quiera tenga los hijos que quiera. Es decir, que yo creo que las condiciones tienen que estar para quien decida,
Silvia Agüero
por supuesto, pero no están ni para vosotras ni para nosotras.
Ana Requena
Pero entonces, ¿Para que las condiciones? Una de las cosas que tiene que existir es derecho al aborto, para que podamos. Pero luego efectivamente, que haya condiciones para que nadie sea juzgada por tenerlos o por no tenerlos, por tenerlos a los 45 o por tenerlos a los 23 o a los 18 o por tener 8 o por tener uno. Y claro, eso no se da, hay juicio por todo y condiciones para nada, porque luego en realidad no hay condiciones para nada. Mientras parece que las egoístas somos nosotras porque no queremos tener más, o vosotras
porque os pasáis, pues dejadme que hablemos de otras mujeres que también se sienten abandonadas y juzgadas. Creo que te quieres poner las gafas violeta.
María José Cruz Díaz
Sí, me las voy a poner.
Silvia Nanclares
Las gafas violeta.
Ana Requena
Las gafas violetas.
Hoy ¿Que quieres contar? Muchas cosas.
Co-host/Interviewer
Muchas cosas, porque esto ha sido una de nuestras oyentes que nos ha pedido hablar de algo de lo que se habla muy poco y precisamente por eso es foco de malas praxis, de desatención y de maltrato a mujeres que lo sufren. Hablamos de duelo gestacional.
Silvia Nanclares
Haciendo una ecografía detecta que hay problemas muy graves en los órganos del sistema nervioso, en la cabecita de mi hija. Y ese mismo día me derivan a una clínica concertada de Madrid, A más de 200 kilómetros de tu casa, para recibir un trato horroroso, tanto profesional como psicológicamente. No importas nada.
Marta Relimpio
De madrugada me despierto pensando que me orinaba mucho y cuando llego al baño era un rollo de sangre. Nos fuimos corriendo, mi marido, yo, a urgencias aquí en el Hospital General Universitario de Ciudad Real. Todo el rato solo me dicen que tranquila, que el niño está bien porque tiene latido y me dejan como una hora en observación. Y después de esa hora yo estar diciendo por favor que hiciesen algo. Vuelvo a sangrar y ahí me llevan para hacerme cesárea de urgencia. Y cuando me despierto solo hay silencio en la habitación y mi marido llorando. Mi hijo había nacido con vida, pero no había soportado ese tercer sangrado.
Co-host/Interviewer
Un grupo de madres que fueron derivadas al hospital público de Ciudad Real se dieron cuenta de que su experiencia al perder un embarazo no eran casos aislados.
Listener/Participant
Todo desde que te dicen que has perdido el bebé o que va a tener que morir porque tiene una malformación incompatible con la vida o algo similar, ya desde el hospital directamente te tratan como lo quieren borrar inmediatamente. Te sientes tan solo, sola y tan loca.
Co-host/Interviewer
Escucháis a Marta Relimpio, una oyente que pasó por ese trance y que junto a otras mujeres está intentando presionar de manera colectiva para que cambie la atención en ese hospital de Castilla La Mancha que es referencia para muchas comarcas, no sólo en Ciudad Real. Porque hablamos de un gran abanico de malas prácticas, desde no creer a las mujeres cuando dicen que tienen mucho dolor o fuertes sangrados, sobre todo si son primerizas, a una total falta de formación en lo que debe ser el acompañamiento de un duelo gestacional o de deshumanización y maltrato, como este caso.
Listener/Participant
El bebé ya estaba muerto, y como el bebé ya estaba muerto, la dejaron esperando cuatro horas allí en urgencias de Ciudad Real, cuando tu bebé se muere dentro de ti, ese bebé tienes que dar a luz. No se pasaba nadie por la habitación, tuvo que ver en el baño como su bebé salía de su cuerpo, se caía al suelo. Entra una persona del hospital, coge la bolsa con el baño, bebé, rajan la bolsa, le dicen que si lo quiere ver en este momento llega el ginecólogo y le bueno, ya.
Co-host/Interviewer
Además de denunciar casos como este, algunas de estas mujeres se han unido en la asociación Meciendo Estrellas es una red de escucha, de duelo gestacional bien hecho, un lugar en el que mecer a esos bebés que ellas llaman bebés estrella.
Listener/Participant
Y bueno, claro, luego imagínate el vínculo que creas con esas mamás que has conocido en ese momento de tu vida. La muerte de tu bebé es para siempre, pero ese vínculo que tú creas con esa mamá es para siempre igual, o sea, pase lo que pase. Es que no somos amigas, somos mucho más que eso, somos hermanas.
Co-host/Interviewer
Un abrazo enorme a las mujeres de Meciendo Estrellas y gracias a Marta por recordarnos que nuestro sistema sigue minimizando las enfermedades y desatendiendo las salud de las mujeres.
Ana Requena
Ese sería un buen regalo del día de la madre, que no sólo se valoren los cuidados de las mujeres, sino el cuidado a las mujeres. No sé qué pensáis. Bueno, os habéis quedado como nos hemos quedado todos, sobrecogidas, sobrecogidos con la tremenda historia que contaba Marta.
Silvia Nanclares
Además en España no hay una solución orquestada, por ejemplo, para abortos cuando hay problemas que comprometen incluso a la salud de la madre en las últimas fases de la gestación. Gente que tiene que pasar por tribunales para poder abortar en España. Cambiarse de comunidad, incluso irse a Bruselas a abortar, porque con ocho meses, si tienes una malformación grave en España, con ocho meses o ya estás a término,
Ana Requena
tienes que pasar por un comité bioética,
Silvia Nanclares
Un comité de bioética y depende de esto es España, pese a el provida, tiene muchas cosas porque sigue Yo quiero un regalo. Garantías públicas para todas, como decía Ana, las que queremos dar a luz, las que no podemos y queriendo necesitamos una buena salida terapéutica, las que queremos quedarnos en casa, cuidar también con garantía, o sea, todas que nos dejen criar con alegría y con dignidad.
Ana Requena
Pues con alegría y con dignidad han hablado aquí, a pesar de los pesares, tres grandes madres, Silvia, Nancy Agüero, Ana Requena, De verdad, muchísimas gracias.
Silvia Agüero
A vosotros, muchas gracias. Y a mis niños por ser tan buenos y tan guapos.
Ana Requena
Claro que sí. Os vamos a despedir con una madre y con una hija. Con Elisabeth Roma a la guitarra, acompañada a la voz por su hija Rita Pallés, que también es madre en esta hermosísima nana. Perles, mamás, Nana para las mamás que si todavía estás despierta, acaríciate la piel, nota el frío de la salud, sábana que se duerme, no estás sola en la cama, nada caerá en el olvido, Más allá también hay quien ya canta una nana. Si todavía estás despierta no te sueltes, nota el peso de la nada que se va Tú que puedes cantarle a la inmensidad de la vida que ya se ha dormido sobre tu pecho. Rita Pallés y Elizabeth Roma.
Co-host/Interviewer
I knew. Y ya canta una.
Silvia Agüero
Si encara estás despierta, no te
Co-host/Interviewer
alpes danos resaltar.
Ana Requena
Pues ya sabéis, si tenéis uno de esos días que no paráis, que os está clavando un cristal en la planta
Silvia Nanclares
de la pieza y luego aprendedla para cantarla a vuestra Que no va mi
Ana Requena
madre y dice ya a sus 77 años que no me hagáis regalos el día de la madre. Anda, anda tira, anda tira.
Silvia Agüero
Regalarles cosas que no sea una plancha, por favor.
Ana Requena
Un beso, mamá, que te quiero mucho. Bueno, que nos vamos. Mara, creo que este programa es de escucha obligatoria, así que difundid la palabra y comentadlo también en todas nuestras redes y en las plataformas donde nos escuchéis,
Co-host/Interviewer
seáis madres, padres o sobre todo, hombres.
Ana Requena
Volvemos mañana con una gran mujer María Galeana.
Co-host/Interviewer
Hasta entonces, salud y república.
Ana Requena
Que la radio os acompañe.
En este episodio de Carne Cruda, el programa profundiza en el estado actual de la maternidad en España, especialmente en torno a la conciliación, la sobrecarga mental, la presión social y la resiliencia de las madres en distintos contextos (familias diversas, maternidades racializadas, discapacidad). Participan las escritoras y activistas Silvia Nanclares y Silvia Agüero, junto a la periodista Ana Requena y testimonios de oyentes y activistas, para analizar los desafíos, la culpa, la falta de apoyos y el papel de lo público frente al individualismo en la crianza. Además, se abordan temas como la maternidad gitana, la maternidad atravesada por la discapacidad y el derecho al aborto como núcleo de la autonomía femenina.
El episodio adopta un tono combativo pero empático, repleto de humor, ironía y dolor colectivo, invitando a repensar la maternidad más allá del relato individualista. Insiste en que la clave está en lo público, reivindica el derecho a sentirse y ser reconocidas, y denuncia cómo las mujeres sostienen el sistema a costa de su propia salud, trabajo y deseos. Especialmente conmovedoras son las voces de las mujeres que crían en los márgenes y quienes luchan por el derecho a tener –o no tener– hijos en dignidad.
Recomendado para escucha obligatoria, especialmente para madres, padres y, sobre todo, hombres [62:05].