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Interviewer Javier
Aquí dice 55 minutos a Bayona, 60 kilómetros. Estamos a 30 kilómetros de Bayona. Me estoy imaginando yo también como esto es la historia de los exiliados españoles. Imagínate esto que hacemos nosotros en coche, pero a pie, con un invierno como este, así de crudo, y cargados con bártulos, maletas, ancianos, niños, gente herida, enferma. Estamos haciendo el mismo camino que hicieron.
Narrator
Quinientos mil españoles. Un millón de zapatos gastados. No tantos en realidad, porque hay quien los ha perdido, o peor, ha perdido la posibilidad de calzarlos. Avanzan poco a poco, inevitables, levantando el.
Mercedes de Riols
Polvo.
Narrator
Porque sabemos que los pasos que nos persiguen avanzan más rápidos que los nuestros. Igual de inevitables para darnos caza. Botas contra zapatos, su heladura contra piel blanda.
Interviewer Javier
Hay que salir por la próxima salida, a dos kilómetros, la 5 hacia Bayona Centro. Por aquí, a la derecha, el paso nivel. No vienen trenes. En un tren llegó Mercedes Merceditas de Oriols a bayona hace casi 90 años, en un tren con el que cruzaron desde Figueras hasta Francia. Y luego ese tren estuvo dando vueltas por toda Francia porque nadie los quería. Nadie los quería coger. Y entonces el tren fue hacia adelante, hacia atrás, llegó hasta Toulouse y volvió a Bayona. Y en Bayona ya sí que habían creado un refugio. Y ahí la metieron, la siguiente a la izquierda. Y esa calle ya es la suya. Bueno, vamos allá. Tengo yo aquí mi emoción por conocer a esta mujer. Claro. Nunca había conocido a alguien sobre cuya vida he leído. Hola, Mercedes. ¿Qué tal? Encantado de conocerla. Bueno, qué ilusión.
Mercedes de Riols
Hace menos frío, ¿No?
Interviewer Javier
Bueno, hace frío. Hace frío. Bastante.
Mercedes de Riols
Bueno, pues no es un palacio, pero nos conformamos con ella. Hay que subir escaleras, Es lo que tiene, escaleras. Esto es el despacho. Este es un cuarto. Es el cuarto de mi hijo. Y estas son las marionetas.
Interviewer Javier
Ay, qué bonitas. Y las marionetas las hizo él, ¿No?
Mercedes de Riols
Sí, claro. Con una navajita que tenía. Y lo esculpía todo. Todo, todo, todo. La carita y todo. Y luego tienen los hilos.
Interviewer Javier
Claro, claro. Es una obra de arte.
Mercedes de Riols
Todo está con hilos para mover la boca, para todo. Cuando él vivía, teníamos un teatrito que era tan grande como todo esto. Y a todos mis hijos les hacía teatro con las marionetas. Y todos se acuerdan del teatro que tenían del abuelito. Sí.
Interviewer Javier
Mira, aquí tiene versiones de.
Mercedes de Riols
¿Y esto es su cuadro, que se lo hizo su pintor, su amigo Daniel.
Interviewer Javier
Sabater, con sus obras, no?
Mercedes de Riols
Con sus obras, ahí están los títulos, sus obras, la música, porque como era compositor también, pues como fumada.
Interviewer Javier
Entonces, bueno, a ver ¿Dónde vamos a hacer la?
Mercedes de Riols
Bueno, pues donde quiera. Siéntense.
Interviewer Javier
Mercedes y Oriols o Merceditas, no sé cómo llamarla.
Mercedes de Riols
Pues como quiera. Me puedes Llamar de tú. ¿Cómo me puedes llamar? Si te parece mejor de tú.
Interviewer Javier
Bueno, la verdad es que, claro, creo que la conozco porque yo he leído su vida o una parte muy importante, un capítulo fundamental. No sabe la emoción que es para mí estar delante de un personaje que es una persona de un libro que he leído, que un libro que me ha emocionado y un libro que me ha ayudado a escribir y a dirigir un podcast que hemos puesto de hecho en circulación estas mismas navidades, contando la historia del exilio español, basándonos en gran parte en lo que escribió su padre, Álvaro de Riols, hablando de su familia, de esa retirada de medio millón de personas desde Cataluña hasta Francia en la que usted estuvo, porque entonces tenía usted cuatro añitos y medio.
Mercedes de Riols
Cuatro añitos y medio. Cumplí los cinco añitos en Francia en un campo de concentración, No se me olvidará.
Interviewer Javier
Vamos a intentar rememorar toda esa historia. Usted ahora tiene 91.
Mercedes de Riols
No, yo 91 los he cumplido ahora.
Interviewer Javier
En junio, o sea que si los cálculos no me fallan. Nació justo un año antes de iniciarse la guerra civil, en el año 35.
Mercedes de Riols
34.
Interviewer Javier
34.
Mercedes de Riols
34. En junio del 34 nací, pasé toda la guerra para venir a Francia a pasar otra la guerra mundial.
Interviewer Javier
Hija además de un gran dramaturgo, poeta, un escritor de éxito que estrenaba obras de teatro, zarzuelas, que se codeaba con todo el círculo intelectual del Madrid entonces, del Madrid republicano, que tuvo que irse a Barcelona en mitad de la guerra.
Mercedes de Riols
Cuando se fue a Barcelona fue para estrenar España en pie, una obra que.
Interviewer Javier
Fue muy importante en ese momento porque era una obra muy política, muy reivindicativa.
Mercedes de Riols
De la República, y fue Paz frenar con intención de volver a Madrid. Lo que pasa es que cuando empezó toda la batalla en Madrid ya no pudimos volver, ya llevaban con bombardeos bastante tiempo, porque nosotros ya estábamos allí con los bombardeos, pero ya fue imposible volver y nos quedamos en Barcelona y allí continuaba estrenando y continuó estrenando España en pie, que tuvo mucho éxito. Y luego estrenó Retaguardia. Y todas esas obras recorrieron la zona republicana. Mientras que se estrenaba en Barcelona, también se estrenaba en Madrid. Y en Madrid la estrenaba además Fernando Fernán Gómez. Anda, Retaguardia. En Retaguardia.
Interviewer Javier
Que eran obras, imagino, también un poco para encender el espíritu democrático y republicano. Para encender a las masas.
Mercedes de Riols
Para encender y para conservarlo, además, para alentar la defensa y los ánimos, porque la gente iba perdiendo ánimos también. Pero luego ya todo empezó en Barcelona también. Los bombardeos de Barcelona, que fueron 350 bombardeos en Barcelona. Es que todas las noches nos acostábamos y no sabíamos si nos iba a caer una bomba encima. Y cuando íbamos por la calle, mi abuelita era una mujer que no tenía miedo a nada. Era vasca y no tenía miedo a nada. Y nos decí anda, yo os llevo a pasear. Hala. Cogíamos el tranvía y a lo mejor teníamos que salir corriendo. Unas veces nos llevamos al perro, otras veces no. Y me veo por Barcelona corriendo.
Interviewer Javier
Qué corrían a los refugios.
Mercedes de Riols
A refugios. Yo me acuerdo en el refugio que mi abuelita no podía con el perro, con mi hermano, conmigo. Y una señora me cogió en brazos y me bajó. Y yo decí ¿Dónde me lleva esta señora? Una pared toda, toda, toda la muy negra, muy oscura. Iba yo con miedo. Sí. Hay recuerdos, recuerdos de la infancia que han quedado.
Interviewer Javier
Recuerdos duros, recuerdos durísimos. ¿Cómo es un bombardeo para quienes no hemos vivido un bombardeo?
Mercedes de Riols
Es el ruido. Es espantoso cuando empieza por la noche, sobre todo, son los reflectores en el cielo. Nosotros apagamos las luces, mi papá abría el balcón, salíamos al balcón en la calle Córcega, empezaban todos los reflectores de la defensa aérea. Y luego ya sabíamos que venían los bombardeos detrás y nos íbamos a acostar. Cuando empezaron los bombardeos, había orden que las personas que vivían en piso bajo abrieran las puertas para que la gente de arriba bajaría a refugiarse en el primer piso. Y es lo que hacíamos. Mis papás dejaban las puertas abiertas y durante dos, tres días la gente bajaba al piso. Pero luego ya la gente decía, si se nos cae la casa encima, que estemos en el primero, todo se nos caerá encima. Pues nos quedamos arriba y ya no bajaba nadie y todos nos acostábamos. Yo cuando empezaban los bombardeos, me acuerdo que corría la cama de mi abuelita y hacía un ruido, un ruido espantoso, los bombardeos. Y un día no fue un bombardeo, fue cañonazo de los. Teníamos los barcos también, que también disparaba.
Interviewer Javier
Desde la costa, disparaba a Barcelona.
Mercedes de Riols
Fue un barco el que tocó nuestra casa y nos tiró la pared que se acababa de levantar mi hermano, porque cayó un cascote en su cama, que nos quemó todas las sábanas, mantas, en fin, quemó todo. Por suerte mi hermano se había levantado a desayunar en ese momento, que si no le mata.
Narrator
Así que yo empecé a caminar antes incluso de haberme ido, Hasta que tuve que salir corriendo. Volvían los aviones. Y mientras la gente era engullida por las bocas negras de los refugios, yo seguía la carrera hasta casa. Ahí sí hubo algo diferente al resto de días. Sonaron las sirenas, pero las baterías antiaéreas se quedaron mudas, Como si ya no tuviéramos respuesta.
Interviewer Javier
Ya me ha presentado usted a toda la familia, porque me ha hablado ya. Bueno, menos su madre, pero me ha hablado de los protagonistas de las hogueras del Pertus, porque están ahí, su padre, por supuesto, está su abuela, está su hermano Álvaro, que tenía seis añitos, y luego está su madre, Manuela. Manola.
Mercedes de Riols
Manola, Manola, mamá. Mamá era una mujer que siempre no dejaba papá. Yo le decí papá, no podías haber encontrado mejor esposa que mamá. Se querían horrores los dos. Ella fue secretaria cuando era joven, y como sabía escribir a máquina, le ponía todas sus obras en limpio y ella se las sabía de memoria. Tenía muy buena memoria además. Y cuando perdió toda su obra aquí en Francia, él rehizo tres o cuatro obras de memoria. Y me acuerdo que era ella la que le decía, cuando terminaba una estrofa, le decía esto.
Interviewer Javier
Se acordaba ella de haberlas pasado a limpio.
Mercedes de Riols
Sí, porque las había pasado a limpio. Y luego oírlas también en el teatro. Algunas estaban estrenadas, otras no. Y entre los dos han rehecho obras y luego la suerte de poder encontrar alguna. Yo he tenido, he recuperado bastante. Pero no lo ha sabido. Que he recuperado. Eso es la pena.
Interviewer Javier
Precisamente por lo que antes me narraba usted, porque su padre fue un autor muy político. A partir de cierto momento, después del éxito que tuvo con algunas zarzuelas, y con algunas traducciones se convirtió en un autor muy importante, muy politizado, señaló mucho y eso le obligó a salir de España. Por eso se marchan ustedes.
Mercedes de Riols
Claro, porque si él se hubiera quedado escribiendo esa suela, no se tenía que haber marchado, se hubiera quedado. Lo que pasa es que también él las ideas bajo un régimen totalitario no hubiera podido vivir, porque era un hombre, más bien no era rebelde para su vida normal, era hijo de notario, de abogado, y el sentido de la justicia lo llevaba dentro. Y claro, pues al llevar ese sentido de la justicia, él no hubiera soportado ese régimen, eso seguro. Como mi tío, mi tío, el marido de su hermana, que se vino con nosotros.
Interviewer Javier
Paco, ¿No?
Mercedes de Riols
Paco, él también. Yo pocos días antes que muriera le pregunté, mi hermano mejor dicho, porque estábamos los dos, los dos le ¿Y si lo tenías? Porque perdió los pies. Él perdió los pies. Le preguntamos si lo volvería a hacer otra vez, venirse a Francia. Y yo sí, yo no hubiera nunca podido vivir bajo ese régimen. Así que estoy satisfecho de haber vuelto a Francia.
Interviewer Javier
En Las hogueras del Pertús, que es la obra que nos ha servido junto a Éxodo de Silvia Mistral, para escribir la ruta del Exilio Nacional 2 empieza en el preámbulo de su padre, en el que por cierto, dice que escribe este libro para que sus hijos recuerden. Él dice al tal vez no se registre en la historia de las guerras civiles un episodio de proporciones tan dramáticamente gigantescas como el que ofreció al mundo la evacuación de Cataluña. Todo un pueblo vencido, aplastado por trombas de metralla, medio millón de seres en derrota, huyendo jadeantes a través de caminos y senderos para ganar los pasos pirenaicos que eran su salvación. Quien vivió aquellas horas de dolor y de muerte, quien arrastró afanoso el jirón de su vida, fundido en la dantesca caravana, jamás podrá arrancar de su cerebro la visión espantable de aquellos días trágicos. ¿Esto le pasa a usted? ¿No ha podido sacar de su cabeza aquellos días trágicos?
Mercedes de Riols
No, no se olvida nunca. Yo cuando veo ahora estas guerras que hay hoy día, y veo los niños, estos niños están marcados a vida. Es como cuando marcan las vacas con el hierro, pues es igual, eso te queda para toda la vida, ya no te lo sacas de la cabeza. Por ejemplo. Y yo me acuerdo una vez que estaban mi papá y mamá hablando de la evacuación. Estaban los dos en un cuarto al lado y yo los oía hablar y decí mamá, ¿Te acuerdas los comedores de asistencia, lo que comíamos? Nos daban arroz mezclado con lentejas. Y salto yo ¿Y cómo olía? Aceite de oliva. Y yo tenía 14 años y mi mamá ¿Pero cómo te puedes acordar?
Interviewer Javier
¿Diez años después?
Mercedes de Riols
Sí, ¿Cómo te puedes acordar? Y digo, pues es que me acuerdo muy bien. Es que hasta los olores. Los niños ¿Se acuerdan como ponían las lentejas a cocer, añadían el arroz y luego sabía nada, porque no ponían nada, todo estaba hecho con agua? Pues ponían aceite de oliva para que tuviera un gustirrinín. Pero al mismo tiempo que daba ese gusto, pues daba olor. Y a mí el aceite de oliva me gustaba, pero es que apestaba. Aceite de oliva y qué cosa. Y guardé hasta esos detalles de un niño. Pero tengo detalles, detalles de la evacuación. Tengo cuando, por ejemplo, vamos en el autobús, que mi padre nos mete en el autobús, que es por la noche que estamos en la Junquera. Pues esa noche fue una noche horrible en la Junquera. Un camión, no era un camión. Cuando subía yo al camión, me acuerdo que debajo del camión había personas enrolladas en mantas. Eso mi padre no se dio cuenta, porque él, claro, estaba más afanado a ver qué hacía con mi hermano, con mi abuelita, conmigo. Los niños se fijan en cosas que a veces los mayores no lo ven. Y debajo del camión había gente, porque como estaba lloviendo, era una nieve lluviosa y había barro en el suelo, y la gente, a pesar de eso, estaba enrollada en mantas debajo del camión.
Interviewer Javier
¿Se acuerda de cuando salieron de Barcelona? Porque la salida no fue fácil. De hecho estuvieron un día entero esperando que llegaran los camiones.
Mercedes de Riols
Me despedí de mi perro, de mi gato, salimos, dejé mis muñequitas, todas mis muñequitas en cajitas ahí en el cuarto.
Interviewer Javier
Porque su padre le dijo que se las iban a mandar, se las iban a recuperar.
Mercedes de Riols
Sí, porque papá nos decía, no os apuréis que todo esto lo vamos a recuperar, vendrá una agencia a buscarlo todo y luego nos llevaremos todo a Francia. Todos los baúles estaban en el pasillo, me acuerdo. Mi mamá metió sus joyas en un baúl, las marionetas entre la ropa y dijo a los cuando nos marchemos, los baúles se los meten en casa, están las marionetas. ¿Y así se salvaron las joyas? No, porque luego supe que los vecinos, como había hambre y había.
Interviewer Javier
Pues habían tenido que venderlas.
Mercedes de Riols
Vendieron ropa, vendieron las joyas, vendieron todo, guardaron las marionetas. Los libros los quemaron.
Interviewer Javier
¿Los libros de su padre?
Mercedes de Riols
Sí, los que tenía en Barcelona, por miedo, porque como llevaban nombre. Los que quedaron en casa, porque otras los metió.
Interviewer Javier
Bueno, eso sí, claro, unas las metió en una maleta. Las obras que tenía escritas, algunas inéditas, como la que era su obra. Me llevo por lo menos todo lo que yo llevo produciendo en 20 años.
Mercedes de Riols
Pero dejó en casa también algunas.
Interviewer Javier
¿Y esa maleta se perdió?
Mercedes de Riols
Las maletas que se quedaron allí en el Ministerio de Instrucción Pública, en la acera.
Interviewer Javier
Porque ustedes estuvieron un día entero y una noche esperando que llegara un camión.
Mercedes de Riols
Salimos de casa corriendo, después de comer, salimos y nos fuimos corriendo con las maletas. Todavía veo a mis tíos, mi abuelita me daba la mano.
Interviewer Javier
Porque iban. Efectivamente, iban. Su familia de usted, quiero decir, los cuatro miembros, la abuela y. Éramos siete. La hermana de su padre y su cuñado.
Mercedes de Riols
Íbamos todos corriendo y llegamos a la Bona Nova. Allí nos dijeron que había un camión. No apareció. Y no solamente no apareció aquella tarde, que no apareció al día siguiente, porque Eso fue el 23 cuando salimos. El 24 lo pasamos y salimos el 25 por la mañana, cuando llegó el camión, y el 26 entraban las tropas en Barcelona. Por un día nos pescan en Barcelona.
Interviewer Javier
Oye, no, los cañonazos.
Mercedes de Riols
De hecho, cuando cenaban oían los cañonazos, porque se iban acercando, acercando.
Interviewer Javier
¿Usted se daba cuenta de lo que estaba pasando?
Mercedes de Riols
No, yo era muy pequeña. El miedo ese de que se estaban acercando, eso no. Es que los niños cuando van con los padres van muy seguros. Eso. Yo me acuerdo muy bien que yo, mientras que iba con mis padres, no tenía miedo. Yo siempre me cobijaba mi abuelita, porque como mis papás eran gente de teatro y se pasaban la vida en el teatro, pues la que estaba en casa con la muchacha era la abuelita, y la abuelita para mí era todo. Yo en cuanto pasaba algo, me cobijaba mi abuelita. La noche que dormimos allí en el Ministerio, yo dormí con mi abuelita. En fin, allí sentadas a las maletas. Pero mi abuelita siempre me tenía en brazos. Eso me acuerdo, que siempre me iba a los brazos de mi abuelita. Y luego mi papá me cogía mucho. Mi papá también.
Interviewer Javier
Bueno, primero cogieron ese camión que llega a la mañana siguiente y los meten. No caben ni sentados. Se tienen que meter todos, unos 60 metidos en un camión. ¿Todos de pie?
Mercedes de Riols
Sí, todos de pie.
Interviewer Javier
Y las maletas se quedan fuera. ¿Por qué no entran?
Mercedes de Riols
Porque no entran. Allí hicieron lo que pudieron, porque claro, había que salvar a la gente. Y las maletas. Todo el mundo tuvo que dejar las maletas. Gente que peleaba y chillaba y se enfadaba, pero allí no había enfado posible. Mi papá se tuvo que resignar. Les dijeron que venía otro camión, que se llevaría las maletas, pero ese camión nunca trajo las maletas. Habíamos hecho todo el trecho por Hostelrich y luego de Ostelrich a Gerona. En Gerona ahí paró el camión y ahí dormimos en el teatro de Gerona también en butacas, dormían sentados. Y era una conferencia en Figueras. Y cuando terminé viene un señor y me lo que usted ha dicho de la caldera. Ahí tengo un testigo que lo puede asegurar. El alcalde de Gerona dijo que se encienda la caldera. Entonces, claro, la caldera de carbón no era como ahora, que se da un botón y mandó que se guardara la caldera encendida toda la noche. En la conferencia lo dije. Viene al final un señor y me dice Mayor ya. Y me pues aquí está mi señora que lo puede testimoniar. Porque su mamá vestía a los artistas. Y aquella noche ella estuvo presente. Precisamente. Hubo una función, ella estuvo. Y luego el alcalde dio esa orden y se encendió la caldera toda la noche. Y su mamá siempre se lo había contado eso.
Interviewer Javier
Y me acuerdo yo de un detalle del libro, que a la mañana siguiente se debió de acabar el carbón porque les despertó el frío.
Mercedes de Riols
Sí, nos despertó el frío. Pero encendieron eso. Es verdad que la encendieron.
Interviewer Javier
Lo de dormir en sitios inhóspitos en esos 15 días que duró más o menos la retirada, fue lo normal. Yo creo que recordar que durmieron hasta en escalones.
Mercedes de Riols
Dormimos en Figueras, dormimos en la escalera que hemos estado hace. El mes pasado en lo que era el Casino Menestral, pues encontramos un hueco, porque estaba todo. Estaba lleno de gente. Había maletas, había de todo, porque claro, la gente viajaba con todos sus trastos, sus maletas, y la gente dormía encima la cabeza en las maletas, en los sacos, donde podía, tiradas en el suelo.
Interviewer Javier
Unos apoyados encima de otros, apoyaba encima de otros.
Mercedes de Riols
Y había un buey con una escalera. Y ahora han tirado todo por dentro y lo están rehaciendo todo. Cuando se termine nos van a volver a invitar para que vayamos. Han tirado todo menos la escalera, porque la escalera dormimos y nos han hecho ese homenaje de guardar la escalera. Estoy contenta.
Interviewer Javier
Supongo que eso hacía que fuera muy agotador el viaje. Que dormían muy poco. Dormían muy mal.
Mercedes de Riols
Dormíamos muy mal, es que dormíamos. Y aquella noche dormimos con un techo. Pero es que había noches que dormíamos en la hierba y estábamos a menos 10, menos 15 grados.
Interviewer Javier
¿Y cómo hacían para no morir de frío?
Mercedes de Riols
Ah, pues aguantando, aguantando. Me acuerdo, mi papá tenía un abrigo inglés de lana, por dentro tenía una piel amarillenta, muy caliente, y mi mamá llevaba también un abrigo muy caliente, y mi abuelita, todos llevaban, pero yo no, yo llevaba un abriguito de niña, me acuerdo. No es que el abrigo no fuera caliente, es que las niñas no llevan pantalones, ni llevaban como ahora llevan medias. Las niñas iban a pierna al aire. Y yo me acuerdo que el abriguito que llevaba me serraba como si hubiera tenido dos cuchillos aquí de frío.
Interviewer Javier
Me cerraba justo por encima de las rodillas.
Mercedes de Riols
Sí, porque las niñas íbamos vestidas muy cortitas entonces. Y claro, mi mamá se llevó una mantita y todo, pero todo se perdió por el viaje. Y luego, claro, cuando nos encontrábamos por la noche perdidas, sin luz, sin nada, nos teníamos que parar y en la hierba teníamos que dormir, unos amontonados contra otros.
Interviewer Javier
¿Y en ese momento usted que era tan pequeña, no se desesperaba o no le entraban ganas de llorar?
Mercedes de Riols
Yo me dormía, yo me dormía y yo me acuerdo, lo que yo sufría era el cansancio, el hambre, la sed. La sed. Vivíamos, había puestos de socorro por la noche, me acuerdo, y ponían como un bidón, ponían una lucecita, y me acuerdo que con un cucharón y unos cuartos de estos de aluminio nos daban así. Pasábamos la cola y nos daban un poquito caliente y una lucecita colgada ahí. Ni lo debían lavar porque no tenían ni agua ni nada. Lo volvían a colocar y ahí bebíamos. Y me acuerdo que nos daban una latita de leche Nesle y una naranja.
Interviewer Javier
Leche condensada, ¿No?
Mercedes de Riols
Sí, leche condensada Nesle. Y claro, como decía mi papá, esto se mezcla, la leche y la naranja, Eso no es bueno para esto es fatal, Es fatal o había que comerse la naranja y no tomar la leche, o al revés. Y entonces eran botecitos que había que hacer agujeritos para poderlos beber. Y cuando nos daban, guardábamos los botecitos y luego con una navajita que tenía, cortaba. Y cuando teníamos en el camino, aunque no tenía mucha, se porque en invierno no se bebe como en verano, pues una fuente de la montaña se ponía así. Y bebíamos así por el hambre.
Narrator
Vi yo uno de los momentos de mayor miseria humana. A la vuelta de un recodo encontramos dos víctimas de un accidente. Uno era un coche volcado panza arriba, mostrando sus tripas, y el otro un caballo al que había atropellado y que unos cuantos destripaban con desesperación, cubiertos por las mantas, de rodillas sobre el pobre animal. Parecían buitres devorando un cadáver.
Interviewer Javier
Esa caravana, su padre la describe como una serpiente, como un dragón. ¿Cómo era esa caravana de carromatos, coches, camiones, gente a pie para un carromato?
Mercedes de Riols
Había un montón de gente alrededor, pero no iba deprisa la gente, me acuerdo, yo iba cansada, muy cansada. Yo me acuerdo, yo iba muy cansada y cuando encontraba un poquito hierba y decí se me doblan las piernas, estoy cansada. Y me dejaba caer en la hierba. Entonces me cogía mi tío, o mi papá, o mi mamá, mi abuelita no, porque ya era mayor, pero mi abuelita me daba la mano. Y andábamos mucho las dos. Mi recuerdo, no íbamos de piel. Mucha gente, mucha gente. Mismo en Figueras, mi papá se fue con mi mamá al Ministerio para arreglar los papeles, porque los hombres tenían que tener papeles para pasar la frontera. Y mi tío se quedó con nosotros para guardarnos. Claro, se tenía que quedar alguien, pero no sé dónde oyó que salió un tren para Francia con mujeres y niños. Y bueno, aunque no estén Álvaro ni Manola, yo cojo a mi mujer a la abuela y a los niños y los meto en un tren y es lo que hizo. Y yo recuerdo la gente que había, que yo no veía a nadie, como era pequeñita, pues los raíles del tren. Y me acuerdo que mi abuelita puso el pie en el estribo de la. Y me cogió y me subió, eso me acuerdo. Y luego entramos en un vagón y era todo. Era madera, todo de estrías.
Interviewer Javier
Ah, sí, los bancos estos de listones de madera.
Mercedes de Riols
Listones así de madera. Y mi abuelita se sentó y me cogió en brazos, eso me acuerdo muy bien. Luego se sentó mi tía Lau y mi hermano, íbamos los cuatro. Y luego ya nos metimos en el túnel, porque salir de la estación, el túnel está cerca y empezaron los bombardeos que mataron a la gente. Y nosotros nos dio tiempo meternos en el túnel. En el túnel estuvimos. Esto era por la mañana, estuvimos todo el día en el túnel, toda la noche y hasta el día siguiente sin comer, sin beber, un frío horroroso. Y nos calentábamos entre nosotros mismos. Y en la oscuridad completa, completa, sólo se leía que yo sabía leer, ya era pequeñita, pero sabía ya leer. Salida de socorro. Y yo le decía a mi abuelita ¿Por qué no salimos? A mi abuelita porque yo sentía que estábamos tan apretados, pero no podíamos salir.
Interviewer Javier
¿No recuerda si sintió pena por haberse separado de sus padres que no iban con un niño?
Mercedes de Riols
En ese momento no. Miedo. Si no hubiera estado mi familia, sí lo hubiera tenido. Ya te contaré después el miedo que pasé, porque el niño siente miedo. Eso lo he sentido en un momento, pero ahí no, porque ahí estaba con mi abuelita y mi tía y mi hermano. Luego llegó el día siguiente por la mañana y el tren, porque nos bombardeaban. Si salíamos del túnel nos bombardeaban. Al día siguiente ya se fueron los aviones y pasamos a Cerver, y en Cerver estaba la Cruz Roja, y ahí ya la Cruz Roja empezó a entrar por los vagones. Nos pasaron a vagones franceses, vinieron la Cruz Roja a los vagones franceses y empezaron a buscar la gente que estaba ya moribunda. Mucha gente ya estaba mala, sin comer, sin dormir, porque la gente no podía dormir en esas condiciones, tampoco sin beber. Y mi abuelita estaba mala. Mi abuelita le entró una bronquitis ya de todo lo que estuvimos andando, hasta el pertús le entró una bronquitis. Y en ese túnel tan cerrado, con tanta gente, no podía respirar. Mi tía que hablaba be francés, eso me acuerdo que mi tía hablaba en francés. Yo no entendía nada, pero yo veía a mi tía que hablaba con los de la Cruz Roja y les pedía que nos dejaran bajar a nosotros con ella, pero no nos dejaron. Y entonces se fueron con ella, la pusieron en una camilla y la bajaron del tren. Y yo la nariz pegadita en el cristal. Me acuerdo que la vi partir y ya la pobre iba muy mal. Y murió diez días después en el hospital, sola, sin saber que era de nosotros. Lo debió pasar muy mal. No supimos más de ella. Ya supimos que había fallecido. Eso sí, Mi papá antes de marchar nos puso a todos en el bolsillo un papelito con las señas de un primo de mi mamá que vivía en Bayona, de José, el tío José. Y por si nos perdemos en el camino, tanto los mayores como los niños, unas señas del primo y así nos encontraremos todos en casa del primo. Y se ve que a mi abuelita, cuando murió, le miraron la ropa y encontraron esas señas. Entonces le llamaron y él fue, pero ya la encontró muerta. Fue al entierro. Y como fue la primera, creo que fue una primera que murieron en Po, refugiadas. Tuvo un entierro con personalidades que asistieron y en fin, hicieron una tumba que ha estado años enterrada allí. Luego la hemos traído con nosotros aquí. Eso fue el consuelo de mi mamá, porque mi mamá cuando lo supo sin estar a su lado, fue horrible. Y nosotros continuamos el camino, porque cuando el tren entró en Cerver, pasó todas las ciudades, tres días en el tren, la Cruz Roja nos daba algún bocadillo. Y me acuerdo que mi hermano sacó la mano, porque el pueblo francés, el pueblo francés, las autoridades se portaron muy mal. Venían a bastonazos y los sacaban a la gente. Se nos venía a traer pan y mi hermano alargó el brazo y sacó, me acuerdo que cogió una lata de sardinas. Y allí en el tren, mi tía allí con el pañuelo, limpiando las sardinas, pero no las comimos con gusto, porque no habíamos comido, estábamos muertos de hambre. Y nos supieron muy buenas. Y siempre me gustaron las sardinas a mí. A mí no me gusta el pescado y las sardinas las tengo respeto. Sí, sí, sí, porque nos salvó un poquito el hambre.
Interviewer Javier
Y entonces, finalmente, ya en Bayona, sí que les acaban aceptando en un campo.
Mercedes de Riols
Nos acaban aceptando. Entonces, claro, mi tía enseguida, pues cojo las señas del tío José, le mandó una carta. A nosotros nos meten en un campo, en el campo de aquí del Polo de Bayona, que es un campo para un campo de concentración. Éramos unos 800 o así, pero murieron 20 niños y dos mujeres en los primeros ocho días que estábamos. Mi hermano cogió las paperas, le tuvieron que llevar al hospital, y nosotros aquí en el campo de concentración, mi tía conmigo, las dos solas, hasta que llegó la carta y llegó el primo. Llegó el primo a buscarme a mí, porque sabiendo que mi hermano estaba en el hospital, me cogió a mí. Y ahí pasé miedo.
Interviewer Javier
Ese es el momento que vivía.
Mercedes de Riols
Ese es el momento de miedo que tuve cuando fue niña, porque los niños tienen miedo. Es verdad, fue la separación con mi tía, porque vino un señor alto y grueso, como era un buen vasco, y venía además, era un hombre que tenía un negocio de frutas y legumbres, y tenía un camión grande, tenía coche, pero vino a buscarme con el camión.
Interviewer Javier
Estamos hablando del tío José.
Mercedes de Riols
El tío José, mi tía me pudo acompañar hasta la salida y el camión estaba fuera. Me cogió por la mano y me llevó y ¿Dónde me lleva este hombre? Y me metió en esa cabina de un camión inmenso, Alaudel. Le vi con sus manos, cogió el volante y me llevaba. Ahí pasé mucho miedo. Ahí fue el miedo que tuve. No sabía, por mucho que mi tía me decí no te apures, que vas a estar muy bien, que vas a estar muy bien. Claro que iba a estar, y también que estuve. Pero claro, la separación. Y cuando me llevó a su casa, ya subiendo las escaleras, olía sopa de legumbres. Ya me parecía como allí en el campo de concentración, nos daban arroz, pastas, lentejas. Muy mal, comíamos muy mal, no había olor a nada. Y de repente, olí ya en la escalera, había un buen olor de sopa de legumbres. Fue nada más a casa familiar y eso me reconfortó. Y luego se abrió la puerta una señora alta, rubia, de ojos azules, una cara muy dulce, y que enseguida me cogió en brazos. Y bueno, me entusiasmé, que fue mi tía Marcelina, que la quería mucho y eso, pues ya me encontré más en familia. Pero cuando vino el tío José a buscarme ahí pasé mucho, mucho miedo. Mucho.
Narrator
Habíamos decidido quedarnos en nuestro escondite hasta la noche y después perdernos entre la población para buscarnos la vida como pudiéramos. Pero entonces empezamos a oír un tiroteo al otro lado de la montaña y un bombardeo aún más lejos. Así que corrimos como furtivos por la ladera del monte, siguiendo la estela del alboroto y ocultos bajo una loma, descubrimos el motivo de toda esa agitación. Habían abierto la frontera y una riada interminable de hombres, mujeres y niños envueltos en mantas y cargados de bultos, cruzaba compacta como un glaciar, seguida por el penoso desfile de soldados, brigadistas y carabineros que antes de entregar las armas, vaciaban sus cargadores disparando al aire lo que parecían salvas de duelo. Y recuerdo que escondida entre los árboles, como un fantasma que ve su propio entierro pasar, le dije a así se va un pueblo. Así dice adiós la España que fue y no podrá ser.
Interviewer Javier
Bueno, y sus padres y su tío tuvieron una verdadera epopeya para conseguir salir de España. Y además, luego, después de una peripecia muy aventurera, consiguieron también evitar los campos de concentración. El de Saint Cyprien, su padre se hizo pasar por un diplomático, robaron un coche con un par de. Bueno, un profesor y un mecánico que se hicieron pasar por chófer y por secretario. Y con su madre, bueno, increíblemente escaparon de los campos de concentración. Tengo el pase, ¿No? Aquel pase que sirvió un poco de.
Mercedes de Riols
Salvoconducto, lo tengo ahí, os lo voy a enseñar. Son cosas que se guardan, porque no puede poner en el libro una cosa que no es verdad. Yo cuando mandé, porque mi papá el libro no lo ha visto publicado nunca. El primero, el que tengo yo, se.
Interviewer Javier
Publica en el 95.
Mercedes de Riols
Claro, había muerto mi papá. Lo he mandado publicar yo en París, y él no ha sabido, pero yo tenía todos los documentos y yo si esto se publica, hay que publicar los.
Interviewer Javier
Documentos para que la gente lo entienda. Ellos cuando entran en Francia, pues se separa hombres y mujeres. A las mujeres se les suele llevar a campos de refugiados en camiones, las que se niegan a separarse de sus maridos o sus padres, se manda a los campos de refugiados, que se pusieron en campos de concentración en la costa francesa. Uno de esos campos era Saint Cyprien, donde les iban diciendo los soldados, ya estaba lleno. Les decían que siguieran caminando hacia el campo. Y cuando vieron lo que había allí, llegaron hasta el campo y vieron la situación, que no había ni barracones, que era un frío espantoso, horrible.
Mercedes de Riols
Mis papás decían que había que verlo.
Interviewer Javier
Porque aunque esté escrito, ahí murieron miles de personas.
Mercedes de Riols
Miles de personas murieron. Era horrible. Frío, que hacía un frío horroroso, horroroso. Y no quisieron quedarse ahí.
Interviewer Javier
Y entonces se inventa su padre.
Mercedes de Riols
Mi papá estaba con mi mamá y decí ¿Qué hacemos? Estaban los dos solos. ¿Qué hacemoS? Y de repente, oye dos jóvenes que estaban tramando un poquito la huida.
Interviewer Javier
¿Cómo escapar de allí?
Mercedes de Riols
Es que una vez que uno se metía en la entrada del campo, estaba la policía que no dejaba volver para atrás. Ya no podías coger la carretera para atrás. Y oyeron esos dos jóvenes. Y claro, mi papá esta es la nuestra. Y le ¿Qué queréis? Y les explican Nos queremos escapar. Y nosotros también. Pues vamos a hacer esto. Yo tengo un pasaporte que dice esto se lo enseñó. Uno era maestro de escuela y el otro era chófer.
Interviewer Javier
Yo me hago pasar por ministro, usted hace chófer, usted es secretario. Y yo voy con mi mujer. Aquí tenemos el pasaporte.
Mercedes de Riols
Muy bien. Mi mamá, yo tenía un miedo. Yo si esto sale mal, ¿Dónde vamos? A mí me pone en el campo de mujeres y a él le pone en el campo de hombres. Estamos separados y esto nos va a salir peor todavía. Y al final mi papá no, pues lo tenemos que hacer. Tenemos que jugar una carta y la vamos a jugar, no nos queda otra. Si no nos vamos a meter en el campo. Y ahí nos morimos. Pues vamos a hacer esto. Y los jóvenes, los jóvenes, claro, más dinámicos, pues los empujaban. Claro que mis papás no eran mayores tampoco. Mi papá tenía 45 y mi mamá 42. Y los otros eran chicos de veintitantos. El chico que entendía de coches, estuvo robando gasolina en todos los coches, porque había muchos coches abandonados. Eso todo el mundo lo sabe. Había cientos de coches abandonados ahí en la frontera. Y pompó toda la gasolina. Por la noche, esperamos la noche, nos escapamos, y así hicieron. Y claro, con el pasaporte diplomático, no tuvo problemas, pasó. Parece que una cosa que no puede pasar, pero pasó. Ahora, siempre me dijo mi papá, esa noche pasó, pero al día siguiente no hubiera pasado porque ya habían puesto mucha policía.
Interviewer Javier
Luego es que claro, empezaron a perseguir a todos aquellos refugiados que huían de los campos de concentración. Y luego fueron a Perpiñán. Allí también estuvieron escabulléndose de la gendarmería para que precisamente no les cogieran y les mandaran para los campos. Y finalmente consiguen recibir carta del tío José y marchar a Bayona, porque el.
Mercedes de Riols
Primo les mandó 300 francos. Y con los 300 francos, pues pudieron coger el tren. Pero tuvieron la suerte que fue de noche, y de noche no hubo control.
Interviewer Javier
Entonces llegan a la casa por la mañana.
Mercedes de Riols
Por la mañana.
Interviewer Javier
¿Usted recuerda ese momento en el que estaba usted durmiendo y le despiertan sus padres?
Mercedes de Riols
Sí, lo recuerdo muy bien, porque yo misma supe que había muerto mi abuelita. Es ahí que me enteré. A mí no me lo dijeron. Y cuando entraron en el cuarto, yo estaba durmiendo y me despertaron y yo veía a mi papá y mi mamá. Eso uno no lo olvida. Y yo llevaba ya unos días. Yo dejé a mis papás el día 3 y me parece que esto era el día 18. 15 días sin ver a mis papás. No sabía que era de mi tía, ni de mi abuelita, ni de nada. Mi tía no la dejaban salir del campo. Y mi tía esta, Marcelina, me llevaba al hospital a ver a mi hermano, era con el único que tenía contacto. Pero a mi hermano y a mí no nos decían que ellos sabían que había muerto mi abuelita, no nos lo decían. Y aquella mañana se abre la puerta y vio entrar a mi papá y mamá en el cuarto. Y me despierto y claro, me tiro de la cama. Me acuerdo perfectamente. Mi papá pregunta, hablaba francés y le pregunta a tía Marcelina, que era francesa, le pregunta en francés. Y de los demás, el chico, bueno, el chico ya lo podrán ver esta tarde, que está en el hospital, porque íbamos todos los días a ver a mi hermano y mi mamá. Y qué es de mi mamá, Claro, ahí dice que ha fallecido. Y me acuerdo que mi mamá estaba de pie y de repente se cayó, pero se cayó. Yo creía que se había muerto. Yo creía que si había muerto. Y me tiré encima de mi mamá. Esas cosas no se olvidan. Y luego mi tío, que no se sabía todavía dónde estaba, escribió también. Y supimos que estaba en un campo de concentración de Argelés. Y de Argelés le llevaron a Bram. Y Bram se le daron los pies, porque después de esta larga caminata que nos hicimos durante 14 días o menos por los caminos, tuvo los pies hinchados. Y con el frío se le cangrenaron. Y nadie hacía caso en esos campos. Suerte que se encontró con un amigo, él, y pues mira, es que ya no lo siento. Entonces se fue al despacho del director, le cogió por la carbata, le puso contra la pared y le ahora mismo llama usted una ambulancia. Este hombre hay que llevarle al hospital. Y así le salvó la vida.
Interviewer Javier
Pero no los pies.
Mercedes de Riols
Pero no los pies. Le llevaron al hospital de Castelna Darí y allí le cortaron los pies. Un pie por la mitad, que luego hubo que portarle aquí, porque se les Toda la pierna, toda la pierna. Y el otro por debajo de la rodilla, a mitad tibia, un poquito debajo de la rodilla. Estuvo ocho años sin salir de casa. Luego aquí en Bayona, porque no tenía para Andaba con dos sillas así, en un pisito chiquitín, chiquitín. Andaba con dos sillas. Hasta que vino un señor que se interesó por él, que era un hombre que tenía medios, y yo le pagaré los aparatos. Y le pagó unos aparatos, los primeros aparatos que tuvo. Pudo salir a la calle después de ocho años.
Frandilola
Dormimos al raso. Si llueve, la arena se convierte en barro y hay que dormir en cuclillas o de pie. Y si no, hacemos un agujero para meternos dentro y cubrirnos de arena. No pocos amanecen muertos. Como si se hubieran enterrado sabiendo que iban a morir. Algunas noches oímos un disparo. Es alguien que no aguantaba más. Pero yo no, penso Frandilola. No van puden míos franquistas, no pudran.
Interviewer Javier
Aquel gabachus.
Narrator
No pudieron con él ni los franquistas ni los franceses. Pero sí las bacterias, las heridas de la metralla le provocaron una gangrena que no fue cogida a tiempo y le llevó a la muerte. Me dieron la cautivo y desarmado el Ejército Rojo, el mismo día que se anunciaba nuestra derrota en España, la guerra. Cuánto lo siento, Lola. Lo siento muchísimo. Lo que más rabia me da es que podría haberse salvado de haber habido medios para tratarle, pero sólo había algunos médicos españoles y organizaciones humanitarias internacionales. Que hacían lo que podían con lo poco que tenían. ¿Por qué no le llevaron a un hospital? Sólo trasladaban a los casos más extremos. Y conociendo a Manel, que era terco y duro como yo, estoy segura de que no se quejó hasta que fue demasiado tarde.
Interviewer Javier
Qué imagen más brutal, pero al mismo tiempo más concreta de lo que es un exilio. No es que te amputan la vida, la vida completa. En el caso de su abuela, además, por entero la perdió. Pero en el caso de perder como un brazo, como perder una pierna, para.
Mercedes de Riols
Mí, para mí ver sufrir toda mi familia. Vas creciendo viendo sufrir a los demás. Mi madre por su madre, mi abuelita que murió, mi tía trabajando, la pobre tenía que hacer costura porque mi tío no podía trabajar, no tenía pies, no salía de casa. Y ella encontró un arquitecto que le pues lo que podría hacer en casa es algo manual. Y hacía sobres para los médicos, los arquitectos. Un hombre que era topógrafo, que viajaba por toda Europa, que se movía mucho, que era un hombre muy enérgico, que hablaba cuatro idiomas, un matemático.
Interviewer Javier
Bueno, y a su padre también le cercenaron la carrera. Una carrera de éxito en España.
Mercedes de Riols
Sí, los dos. Los dos. Mi padre salió adelante porque él había hecho escultura. Primero, cuando salimos del campo de concentración nos fuimos a unas colonias inglesas, porque en la evacuación hubo muchos niños que se perdieron. Cuando íbamos andando había niños que habían perdido o los padres se habían muerto, porque como nos bombardeaban, había gente que moría a nuestro alrededor. Mis padres, cuando alguien moría, nos tapaban para que no lo viéramos. He visto gente en el suelo, pero no me daba cuenta, era muy pequeña. Lo único que he visto en Figueras o en Gerona, no me acuerdo bien, yo vi a un hombre que. Yo vi a Milau, que le llevó el brazo de un bombardeo. Corrimos todos porque se nos caía una casa delante. Yo tengo la imagen de la casa bombardeada en llamas, que nos caía delante y corríamos como ratones. Y ese hombre se le llevó el brazo y a pesar de eso seguía corriendo. Hay imágenes, imágenes que quedan de esa evacuación. Eso sí, imágenes quedan muchas.
Interviewer Javier
El exilio ¿Qué significa para usted?
Mercedes de Riols
Para ti, Mercedes, eso para ti. A mí el exilio me ha cambiado la vida, eso sí. Porque yo hubiera tenido otra vida, eso lo primero. Si yo me hubiera quedado en España, pues hubiera vivido toda mi vida entre Madrid y Barcelona y nos hubiéramos movido entre amigos, entre gente, familia, en fin, hubiera sido otra vida. He tenido muy buena vida aquí. Es distinta, pero he tenido dos vidas, una imaginaria y otra real. Eso ha sido mi exilio vivido en España. Con un padre que se hubiera quedado en el teatro, pues hubiera hecho. A lo mejor a mí me hubiera gustado ser médico, y yo soñaba desde niña ser médico toda mi vida. Tenía muchos médicos de la familia, no sé.
Interviewer Javier
¿Pero finalmente no se dedicó a esto?
Mercedes de Riols
No. Cómo quién me iba a pagar los estudios.
Interviewer Javier
¿Porque ustedes tuvieron apreturas para salir adelante en Francia?
Mercedes de Riols
Muchas, claro. No teníamos dinero, no teníamos nada. Mi papá encontró trabajo en escultura. Escultura para hacer en los mueblecitos así, molduras. Y estaban los alemanes aquí ya, porque cuando salimos del campo de concentración, estuvimos unos días en casa de su hermana, que habían cogido un piso aquí en Bayona, chiquitito para ellos dos, dos piezas y una cocinita chiquitita. Pero claro, nos amontonamos todos como pudimos ahí unos días, hasta que mi papá consiguió entrar de profesor a unas colonias inglesas. Y luego ya vamos a volver para Bayona, que está mi hermana, pero estamos muy apretados, claro. Y entonces pues yo tengo que buscarme trabajo. Y se buscó trabajo, pero la escultura no la podía hacer ahí tampoco. Entonces hizo cuadritos pequeños para cuartos de niños, y los vendía la señora de la tienda de abajo, le encontraba clientes, pintaba. Y estaban los alemanes aquí. Él no podía estar por la calle tampoco, tenía que hacer todo en casa, porque él estuvo cuatro años encerrado sin salir. Siempre pedían la documentación. Y el consulado estaba al lado y la frontera muy cerca. Y el consulado era franquista. Entonces ya encontramos un pisito en un barrio muy cercano, y ahí puso montar un banco y le traían la escultura. Era un judío que le mandaron a Alemania. Y se quedó sin trabajo. Se quedó sin trabajo. Y mi mamá hacía costura. Una fábrica le traía también costura. Y tenía una máquina de coser que le dieron en las colonias precisamente donde estuvimos. Cuando se deshicieron las colonias, ella dijo si se podía llevar la máquina, porque ella cosía para los niños y eso, y eso ayudaba un poquito también. Ganaban entre los dos. Pero cuando llevaron al judío a Alemania, se quedó sin judío. Entonces encontró otro señor que le dijeron que suelas de alpargatas vascas y las hacía por cientos todos los días, cientos de alpargatas. Durante la guerra mundial escondidas escondidas, y el libro escondido. LAS HOGUERAS DEL PERTURBADO Lo tenía escrito, lo había escrito en el campo de concentración. Entonces, cuando llegamos al pisito ese pequeño lo que hizo fue tirar la cama, quitó el zócalo, quitó un poquito de yeso, cortó los escritos, hizo cuatro trozos así.
Interviewer Javier
¿Por qué hizo cuatro trozos?
Mercedes de Riols
Porque los puso detrás del zócalo, han estado escondidos cinco años. Hizo cuatro trozos y luego volvió a colocar los zócalos y puso la cama, la cabecera de su cama, pues no se veía nada. Nadie hubiera pensado que en los zócalos había algo metido, porque los alemanes venían muy a menudo a las casas. Una vez vinieron, había desembarcado un piloto inglés y tenía un vecino vecino lo recibió en su casa, pero luego, como este vecino hacía un poquito de mercado negro, no quería tener un inglés, por si venían a registrar o algo, pues que no encontraran un piloto inglés en su casa. Y claro, enseguida llamó a mi papá, y mi papá bueno, pues yo lo escondo, pero está vestido de piloto, hay que cambiarle esta ropa. ¿Y mi papá era alto como él? Pues mi mamá bueno, una camisa tuya y un pantalón, ya le daremos. Y le vistieron, y al día siguiente le vinieron a buscar y se lo llevaron. Y el vecino, como tenía cosas de mercado negro en su casa, no quería guardar la ropa del piloto. Entonces ¿Me la puede usted guardar? Entonces mi papá bueno, muy bien. Cogieron toda la ropa, que era una canadiense de estas, con cinturón, pantalón, zapatos, todo. Era un paquete así. Yo me acuerdo que lo tenía en mi cuarto yo. Y un día por la mañana también vienen dos alemanes a casa, también registro. Y mi papá lo había envuelto en periódico. Y mi papá les Ah, no, pueden ustedes registrar, si quieren pueden. Y mi mamá en el cuarto con mi hermano y conmigo. Ay, el paquete, el paquete. Mi mamá que comprendía el alemán, Ay, el paquete, el paquete. Y mi papá pueden ustedes entrar, Claro, registren todo lo que quieran. Claro, tan confiados los otros dicen pues no. Pues este hombre no tendrá nada que esconder, claro.
Poet/Reader
POEMAS DEL EXILIO Hogueras del Fertur o Visión única que las cumbres contemplan asombradas. Todo se hundió, la lucha aquí termina. La mierda se yergue en sangre sentada sobre el perfus para clamar al mundo con el grito sin voz de sus fogatas. Pero el mundo no mira, está dormido, o lo hace ver por qué salud le espanta. Y así la bella libertad expira en lo alto de las cumbres irenaicas, cuando al salir el sol del nuevo día se extingue el luminar de las fogatas y el paso del Perú, Pertuz abre sus puertas. Y en tanto van por tierras de la Francia camino del dolor y del destierro las derrotadas huestes de los Farias. HOGUERAS DEL VERTÚS Ay, que algún día de sus cenizas surgirán las brasas que han de alumbrar en un supremo incendio la negra noche que hoy padece España.
Interviewer Javier
Usted sí ha vuelto a España. Pero su padre no pudo. ¿Y eso le dolió? ¿Morirse en el exilio?
Mercedes de Riols
Pues sí. ¿Le hubiera gustado volver? Bueno, lo que le dolió fue el exilio. Lo que pasa es que 40 años después, aunque hubiera vivido 40 años después,-no hubiera encontrado la España que dejó.
Interviewer Javier
Ni la vida que dejó.
Mercedes de Riols
Ni la vida ni los amigos. Algunos, claro, como él. Pero ya su vida de teatro ya no. Al menos que viniera una república. Si hubiera venido una república, sí él hubiera otra vez retomado su vida. Pero volver como volvió, lo que se tardó. Luego, después de morir Franco, las cosas no llegaron así de la noche a la mañana tampoco. Y luego ha llegado un rey. Con el rey él hubiera ido y vuelto, pero él ya decidió quedarse aquí. Porque aquí, claro, yo me casé. Mi hermano luego más tarde se casó. Yo tuve siete hijos aquí. Mi hermano tuvo tres, pero no los conoció. Mi mamá sí los conoció, pero mi papá no. El exilio es terrible. Eso decía Margarita Sirvo. A los griegos no se los metía en la cárcel. Decía Margarita Sirvo. Se los exiliaba. Era el peor castigo. Y decía mi papá qué razón tenía Margarita Sirbo. Él escribía, pero escribía para. Para los periódicos.
Interviewer Javier
Y para sí mismo.
Mercedes de Riols
Y para sí mismo. Bueno, para sí mismo, claro. Escribía obras de teatro. ¿Ha escrito obras?
Interviewer Javier
Las siguió escribiendo aunque no se estrenaban.
Mercedes de Riols
No se estrenaban, Claro. Están todas en un cajón. No se han estrenado ninguna. Este Romance de Madrid, que la tengo por aquí, Una noche aquí en Bayona, y estaba el teatro lleno. Lleno hasta los topes. Pero había muchos refugiados y mucho francés. Y lo triste es que yo no he visto una obra de teatro de mi padre más que una noche. Pero para mi padre se acabó.
Interviewer Javier
¿Y para ti qué ha sido? ¿Ara Esquilio?
Mercedes de Riols
Pues para mí ha sido una vida luego normal y corriente. Una mujer que se ha casado, que ha tenido hijos y que he tenido mucho trabajo con mis hijos, pero mucho amor. Y una cosa que a mí me ha consolado mucho ha sido tener mis padres conmigo toda la vida. Porque hemos vivido siempre juntos. Y por lo menos, si no han vuelto al teatro y no han vuelto a España, han tenido siete nietos que les han arreglado la vida. Eso sí. Y eso pues para mí les da un consuelo. Esos 40 años han tenido la juventud de sus propios hijos. Y los otros 20 años los nietos. Porque yo creo que si no hubieran tenido hijos, hubieran muerto. No hubieran resistido. Si hubieran muerto uno detrás de otro. Ha sido muy, muy duro. Yo he sido feliz, pero he sufrido por ellos toda la vida. Y lloro. Perdona.
Interviewer Javier
No, por favor.
Mercedes de Riols
Pero el exilio es muy duro. La gente que pasa el exilio pierde todo. Porque mismo los que vivían de un oficio decían vivimos mejor, pero nos falta España. Y muchos iban al consulado y se hacían los pasaportes porque querían volver a ver España. Y otros se negaban y se han muerto aquí. Mucha gente ha muerto en el exilio que no ha querido volver con el franquismo. Y otros que sean más jóvenes, que han tenido la suerte de bueno, ha muerto Franco, ahora con otro régimen, vuelvo y han vuelto. Esos han tenido mal suerte. Pero si Hay que esperar 40 años, muchos ya no vuelven.
Interviewer Javier
No hemos contado una parte muy bonita de este encuentro. Y es que cuando nosotros publicamos La ruta del exilio, hubo un oyente que escuchó los capítulos del podcast y vio que hablábamos de Álvaro de Riols, de su libro. Y yo conozco a Mercedes de Riols, que está Viva, que tiene 91 años. Y nos puso en contacto contigo.
Mercedes de Riols
Antonio. Antonio Espejo, que Antonio Espejo ha hecho una tesis sobre mi padre. Te la voy a enseñar porque es magnífica. Antonio se puso en contacto y me llamó enseguida y me verás, Mercedes, he visto esto, esto, esto. Y me ponte en Internet. Y busqué enseguida y me dijo que había tenido noticias vuestras, que sí podéis venir a Bayone. Yo por mi papá siempre he querido sacarle del olvido. Va a hacer 50 años que ha muerto mi papá. Mi mamá vivió 12 más. Y mientras que vivía mi mamá, yo no quería remover mucho porque mi mamá sufría. La tuve el último año en la cama. Tenía 93 años, iba a cumplir. Ya estaba gastada, gastada. Había sufrido porque más repercutió en mi madre que repercutió en nosotros mismos, porque éramos niños. Con la edad comprendo el sufrimiento, lo que debieron ellos pasar, debían bueno, para nosotros ya vamos haciendo los mayores, ya nuestro país ya no lo volveremos a ver nunca. Y eso también debió ser terrible. Y mi padre no volverá a ver el teatro, que era piel. Él había nacido para eso.
Interviewer Javier
Mercedes, ha sido un placer gigantesco conocerte. Para mí conocer a una persona que ha vivido lo que se cuenta en Las hogueras del Pertús de Alvaro de Orrios, que para mí ha sido también una guía a la hora de escribir La ruta del exilio, pues es muy emocionante haber estado en tu casa, conocerte y recuperar la memoria olvidada de tanta gente. Así que muchas gracias.
Mercedes de Riols
Ya va quedando poca gente para contarlo, ¿Verdad? Para mí ha sido un gran placer y os lo agradezco mucho, mucho, mucho, mucho. Yo cuando me lo dijo Antonio me puse contenta. Y luego cuando me dijo que eras tú, que te conocí, además de la pantalla, qué gusto lo voy a conocer. Qué alegría. Me llevé mucha alegría también por mi parte.
Interviewer Javier
Pues me alegro muchísimo.
Mercedes de Riols
Así que me alegro mucho de haberte conocido también. Y os agradezco todo, todo lo que hagáis por mi padre, pues os lo agradeceré siempre. Porque yo llevo, te digo, cumplir 50 años este año que ha muerto. Y desde que murió mi mamá me puse que ya son 36 años, que estoy luchando sin parar. Ahora me ayuda mucho mi hijo también, Didier, que ha traducido Las hogueras del Perth, la lengua francesa. Por lo menos este libro, que sirva de ejemplo a los jóvenes, que no tenga otras familias que pasar por esto, por favor. Que no, que no, que no, que no. Muchas gracias, Javier. Y esta he tardado dos años en recuperarla.
Interviewer Javier
Princesita, dame un beso. Obra teatral infantil, 1934. Recuperada en 2017.
Mercedes de Riols
Y me la hizo en noviembre. Está la fecha y todo.
Interviewer Javier
Qué bonito.
Mercedes de Riols
Nos la dedico a mi hermano y a mí.
Interviewer Javier
He hecho algo muy bonito, que es conservar todo lo suyo, todo, todo. Intentar que todo se publique. Conseguí que se publique una obra como Las hogueras del Pertús, que es fundamental para conocer la historia de España. De hecho, creo que va a ser una obra que se termine reivindicando.
Mercedes de Riols
Estas son Las hogueras del Percuso. Esto, consiguió dos cuadernos y en el campo de concentración escribió.
Tema principal:
En este episodio, Carne Cruda rescata la memoria de los españoles que vivieron el exilio tras la Guerra Civil, a través del testimonio excepcional de Mercedes de Riols, hija del dramaturgo y escritor Álvaro de Riols, quien junto a su familia protagonizó la odisea del éxodo hacia Francia. La conversación permite empatizar desde la experiencia infantil de Mercedes –que hoy, a sus 91 años, rememora con lucidez– y traza paralelismos entre aquellos desplazados y los refugiados actuales, subrayando la universalidad y el dolor del exilio.
[00:01] El conductor del programa, Javier, contextualiza el viaje que están haciendo hacia Bayona y lo enlaza imaginativamente con el camino de los exiliados españoles en 1939:
“Me estoy imaginando yo también como esto es la historia de los exiliados españoles. Imagínate esto que hacemos nosotros en coche, pero a pie, con un invierno como este, así de crudo, y cargados con bártulos, maletas, ancianos, niños, gente herida, enferma.”
[00:44] Narración evocadora sobre los miles de españoles cruzando a pie, perseguidos:
“Quinientos mil españoles. Un millón de zapatos gastados.”
“Cuatro añitos y medio. Cumplí los cinco añitos en Francia en un campo de concentración, No se me olvidará.”
Mercedes narra cómo su padre, escritor y hombre de teatro, estrenaba con éxito en Madrid y Barcelona, pero la guerra lo fue empujando primero a Cataluña y luego fuera de España.
[06:52]
“Eran obras para encender y para conservarlo, además, para alentar la defensa y los ánimos, porque la gente iba perdiendo ánimos también.”
El ambiente de bombardeos y terror en Barcelona queda marcado en el relato de Mercedes.
[08:01]
“Es el ruido. Es espantoso cuando empieza por la noche, sobre todo, son los reflectores en el cielo... Y cuando venían los bombardeos detrás nos íbamos a acostar [...] Yo cuando empezaban los bombardeos, me acuerdo que corría la cama de mi abuelita y hacía un ruido espantoso.”
Mercedes recuerda la odisea: salir corriendo de Barcelona, la espera de camiones (un día entero y una noche al raso), la angustia de dejarlo todo atrás, la desazón de perder hasta las muñecas:
[15:47]
“Me despedí de mi perro, de mi gato, salimos, dejé mis muñequitas, todas mis muñequitas en cajitas ahí en el cuarto.”
Los baúles, joyas y recuerdos se pierden; los libros de su padre son quemados por miedo.
Dormir en escalones, en la hierba a temperaturas bajo cero.
“¿Y cómo hacían para no morir de frío?”
“Aguantando, aguantando. Me acuerdo, mi papá tenía un abrigo inglés de lana... yo no, yo llevaba un abriguito de niña, me acuerdo. No es que el abrigo no fuera caliente, es que las niñas no llevan pantalones, ni llevaban como ahora llevan medias. Las niñas iban a pierna al aire.” [21:28]
Escasez de comida y agua; escenas que no se olvidan, como beber de un bidón compartido o recibir leche condensada y una naranja.
Muerte de la abuela en el trayecto, sola y enferma, tras ser separada en el tren por la Cruz Roja en Cerver:
“La pusieron en una camilla y la bajaron del tren. Y yo la nariz pegadita en el cristal. Me acuerdo que la vi partir y ya la pobre iba muy mal. Y murió diez días después en el hospital, sola, sin saber qué era de nosotros.”
El recuerdo de la miseria:
“Vi yo uno de los momentos de mayor miseria humana. A la vuelta de un recodo encontramos dos víctimas de un accidente. Un coche volcado [...] y un caballo al que había atropellado y que unos cuantos destripaban con desesperación...” [24:04]
Hambre, miedo, la caravana interminable de personas hacia la frontera francesa.
Llegada y estancia en un campo de Bayona:
“Éramos unos 800 o así, pero murieron 20 niños y dos mujeres en los primeros ocho días que estábamos.” [30:49]
El miedo de las separaciones y la incertidumbre:
“Ahí pasé mucho miedo. [...] la separación. Y cuando me llevó a su casa, ya subiendo las escaleras, olía sopa de legumbres. [...] Me encontré más en familia.” [31:56]
Paralelos actuales:
“Yo cuando veo ahora estas guerras que hay hoy día, y veo los niños, estos niños están marcados a vida. Es como cuando marcan las vacas con el hierro, pues es igual, eso te queda para toda la vida, ya no te lo sacas de la cabeza.” [13:29]
“Lo que le dolió fue el exilio. [...] Aunque hubiera vivido 40 años más, no hubiera encontrado la España que dejó.” [52:46]
Mercedes reflexiona sobre cómo el exilio parte su vida en dos:
“He tenido dos vidas, una imaginaria y otra real. Eso ha sido mi exilio vivido en España.” [46:12]
Las dificultades de reconstruirse en Francia, la precariedad, los trabajos ocasionales y la sombra constante de la guerra mundial ya en el exilio.
Costura clandestina, apoyo entre exiliados, y ocultar los manuscritos de su padre ante el peligro nazi.
El peso del exilio:
“El exilio es terrible. [...] A los griegos no se los metía en la cárcel. Se los exiliaba. Era el peor castigo. [...] Mi padre decía qué razón tenía.” [52:57]
“Yo por mi papá siempre he querido sacarle del olvido. Va a hacer 50 años que ha muerto mi papá.” [57:03] “Por lo menos este libro, que sirva de ejemplo a los jóvenes, que no tenga otras familias que pasar por esto, por favor.” [59:04]
La marca imborrable del exilio:
“Estos niños están marcados a vida. Es como cuando marcan las vacas con el hierro, pues es igual, eso te queda para toda la vida, ya no te lo sacas de la cabeza.”
— Mercedes de Riols, [13:29]
El miedo y la infancia:
“Yo siempre me cobijaba mi abuelita, porque como mis papás eran gente de teatro y se pasaban la vida en el teatro, pues la que estaba en casa era la abuelita, y la abuelita para mí era todo.”
— Mercedes de Riols, [17:57]
Sobre la mutilación no solo física del exilio:
“No es que te amputan la vida, la vida completa. En el caso de su abuela, además, por entero la perdió. Pero en el caso de perder como un brazo, como perder una pierna, para...”
— Javier, [44:02]
La imposibilidad de volver:
“Aunque hubiera vivido 40 años después, no hubiera encontrado la España que dejó.”
— Mercedes de Riols, [52:46]
Este episodio de Carne Cruda reúne memoria personal, historia social e introspección sobre el sufrimiento del exilio en la voz de Mercedes de Riols. Su testimonio traza un puente entre los refugiados españoles de 1939 y la tragedia de los exilios contemporáneos. La narración es emotiva, vivaz y sincera, y destaca la importancia de preservar estos recuerdos no solo por justicia histórica sino también para que nuevas generaciones comprendan la gravedad y el coste humano del destierro forzado.
Para más información y acceso directo al episodio original y otros testimonios, puedes visitar carnecruda.es.