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A
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Adiós, Eva. Hasta el lunes. Buen fin. Igualmente.
A
Derrotero, camino y dirección. Medio tomado para llegar al fin propuesto.
B
Conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar. Bueno, qué nos vamos. Dirección que se da por escrito.
A
Para María Viaja de Mario Para seguir.
B
Buen fin de libro que contiene un derrotero.
A
Línea marcada en el mapa de mareas
B
para guiar a los pilotos o rumo. Derroteros, derroteros, derroteros.
C
Pensar Paseando con Sabina Urraca. Hola, Sabina, ¿Qué tal?
B
Hola, Violeta, ¿Cómo estás?
C
Muy bien, porque ha llegado el calor.
B
Bueno, yo muy bien, porque ha llegado el calor. Yo mal, porque empieza a llegar el calor y me aterra.
C
Pero te deja pensar en cosas.
B
Más o menos, más o menos. Debo decir que esta idea de este derrotero la he tenido cuando aún hacía un poco de frío.
C
Ah, bueno. Todavía está de la cosecha anterior. ¿Y cuál es?
B
Exacto. Pues vengo a hablar contigo de colecciones.
C
Vale, muy bien.
B
Colección que viene del latín colectio, que viene de colegiere o con legere, que significa enumerar o agrupar.
C
Muy bien. Ser ordenado.
B
Pensando en coleccionar, en el hecho de coleccionar. Fíjate que lo primero que he pensado es en un texto de Lydia Davis que se llama Objetos perdidos. No sé si lo conoces.
C
No. A ver.
B
Pues mira, te lo leo. Es muy cortito. Dice. Están perdidas, pero también no perdidas, sino en algún lugar del mundo. La mayoría son pequeñas, aunque dos son más grandes. Una es una mochila y otra un perro. De las cosas pequeñas. Una es un anillo valioso, otra un botón valioso. Están perdidas respecto a mí y al lugar donde estoy, pero al mismo tiempo no desaparecieron. Están en algún momento lado y están allí para algún otro. Tal vez, pero incluso si no están allí para algún otro, el anillo de todas maneras no está perdido para sí mismo, sino que sigue allí solo que no donde estoy yo. Y el botón también allí, solo que no donde estoy yo.
C
Qué curioso. Los objetos perdidos están coleccionados.
B
Los objetos perdidos en realidad están perdidos para la persona que los ha perdido, pero los objetos en sí mismos están en un lugar, solo que tú no estás allí con ellos. Y pienso que las colecciones en realidad existen aunque no las hagamos, porque esos objetos ya están repartidos por el mundo, y en lo que consiste la colección es que los reunimos todos en el mismo lugar, junto a nosotros. Es decir, la colección existe ya antes de que la recolectemos. Lo que pasa es que está, entre comillas, descolectada. Es una palabra inventada, separada. En realidad la colección, coleccionar es la obsesión por ver juntas cosas que sabemos que existen separadas.
C
Totalmente. Sí, sí, sí.
B
Es rarísimo pensarlo así, esta pasión humana tan rara. ¿Tú has coleccionado algo a lo largo de tu vida?
C
Muy pocas cosas, la verdad. Soy muy poco constante. Recuerdo una colección de mi abuela de dédales, increíblemente numerosa, que yo decía, ¿Pero cuántos de dales hay en el mundo? Pues ahí estaban. Creo que la visión de esa colección de dedales ya me generaba un reto al que no podía llegar, ¿Sabes? Entonces no he coleccionado nada.
B
¿Estaba el listón muy alto en tu familia? Pues fíjate, yo he coleccionado desde mechones de pelo que aún conservo, por ejemplo, tengo mechones de pelo de mis primos cuando eran bebés, son unos señores de 30 años, y tengo como un rizo así como blanquito de tan rubio, por ejemplo, de mi primo Gabriel, lo tengo ahí en una caja en casa de mis padres.
C
Y eso aguanta. Perdón.
B
Eso aguanta muy bien. Los dientes debo decir que también aguantan muy bien, porque también tengo dientes míos y de amigas mías, o sea, dientes que se nos cayeron cuando ya no creíamos en el Ratoncito Pérez. Entiendo, o sea, esto como que nos da un dato importante, ese periodo de la vida en el que ya no crees en el Ratoncito Pérez, y entonces puedes regalar tus dientes a tus amigas tranquilamente, sin temor. Extraña colección, pero ahí está. Y luego, por ejemplo, sí que he coleccionado cosas cuando estaba obsesionada con un tema, por ejemplo, mientras estaba escribiendo mi última novela, El celo, en esos años coleccioné fotos de todas las épocas de mujeres con Per y de niñas con perros, como que me interesaba mucho observar en las fotos de todas las épocas porque había gente que la gente me enviaba fotos además que encontraba en rastros o fotos incluso de su familia, de su abuela, de su tía abuela con un perro que se llamaba no sé quién, y me contaban la historia y me encantaba observar lo que producía en esas fotos, cómo se percibía, lo que producía la presencia del perro, el estar con el perro en las mujeres según la época, la alegría, el nivel de desenvoltura, el nivel de demostración de afecto. Y era muy interesante la verdad, observar eso y en cuanto termine el libro dejé de coleccionar eso.
C
Pero qué bonito, qué interesante ver esas expresiones de las mujeres y sus perros a lo largo de la historia.
B
Sí, sí, ahora lo voy a lanzar porque la gente me envía vídeos y lo agradezco un montón. Ahora yo colecciono también, por razón de una novela que estoy escribiendo ahora colecciono vídeos de hombres haciendo ejercicio en el espacio público y la gente me envía muchísimos a través de red sociales y soy muy feliz cuando la gente me envía desde aquí.
C
Sabina Desde aquí lo lanzamos. Quiero extender, si pueden ser incluso de fuera de la pandemia, porque la pandemia hubo una avalancha de señores haciendo ejercicio en el espacio público, pero en general
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siempre hay, siempre hay en el espacio público, que no puede ser no parques, sino en medio de una carretera, o sea, tengo a un señor en una mediana de una carretera de seis carriles, o sea, tres para cada lado, en una mediana intermedia, en una ciudad de la costa, que ahora nos recuerdo cuál es, pero creo que es Benidorm, pero no estoy segura si es Benidorm o Málaga. Es que me lo enviaron y está haciendo el Saludo al Sol ahí en medio.
C
Te pilla en cualquier lado.
B
Claro, el saludo al Sol te pilla en cualquier lado. Te puede pillar en cualquier lado. Bueno, pues esa es la colección que tengo en el momento, pero la primera colección es curioso, una de las primeras colecciones de las que se tiene noticia, aunque luego me doy cuenta que en el neolítico, me doy cuenta, no he leído que en el neolítico ya existían, pero el primer coleccionismo así como acuñado, como coleccionismo, tiene que ver con la obsesión por la invención de la escritura y por la fijación del conocimiento, que es la biblioteca del rey asirio Asurbanipal, que ordenó reunir en su palacio todas las tablillas que estuviesen grabadas con textos sobre magia, matemáticas, religión. Esta biblioteca es la biblioteca de Nínive y entonces es la primera biblioteca que recoge y organiza información de forma sistemática y se considera la primera colección. Y en 1847, Austin Henry Lyar, que lo mencionaré más adelante porque es importante, un viajero que tenía vocación de arqueólogo, que era muy joven en ese momento, descubrió en la ciudad antigua de Nínive, los museos son grandes coleccionistas, diríamos que casi tienen una especie de Diógenes. A veces tienen un problemilla, a veces acuñado oficial tiene un problemilla de que roban mucho.
C
Gordo de acumular por robo.
A
Exacto.
B
Bueno, pues ahí está la biblioteca de Zurbanipal que se encontró. Pero bueno, el coleccionismo, como digo, se supone que existe ya antes, o sea, en el Neolítico ya se atesoraban objetos en lugares recónditos, inaccesibles, bien por su uso en rituales de magia, bien por la condición de únicos e inimitables en cuanto a forma, color, material o tamaño. Eran objetos muchas veces cargados de simbología y muchas veces, y esto es importantísimo, este tipo de colección, estos objetos luego se metían en tumbas junto con el difunto. Esto es muy interesante, que son las colecciones que te llevas al más allá, que te quieres llevar al otro lado. Y aquí ya se indican desde el Neolítico unas tendencias fetichistas del ser humano, el ser humano coleccionista, que finalmente ha terminado siendo el ser humano que en el siglo XX empezó a coleccionar fascículos y empezó a ir al quiosco a coleccionar fascículos. Esto existe desde mucho antes. Había un ser humano que ya era un señor, que se quería llevar su colección a la tumba. Importante este deseo de querer ser enterrado con tu colección, porque a veces una colección incluía a personas, por ejemplo, personas que se sacrificaba, que eran sacrificadas para ser enterradas con su señor, porque estos objetos que se llevaban al otro lado, muchas veces eran alimentos, muchas veces eran objetos que tenían unas cargas, una simbología muy fuerte o que indicaban riqueza. Cuando tú llegabas al otro lado, esto era un poco como tu carnet de identidad para decir mira, soy un señor poderoso, mira todo lo que traigo, y es que encima traigo criados para que se ocupen de mí en el más allá, no vaya a ser que en el más allá de repente baje de casta. Por ejemplo, el Señor de Sipan en Perú, que es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del siglo XX en América. El Señor de Sipan era un gobernante de la cultura mochica que fue enterrado hace como unos 1700 años. Y esta tumba contenía ornamentos, cosas de oro, plata y cobre dorado, estandartes, textiles que simbolizaban el máximo estatus terrenal y religioso. Este ejemplo de tu colección explica quién eres tú en el más allá, no vaya a ser que se vaya a romper la comunicación entre los dos mundos y eso tú cambies y de pronto seas una persona de a pie. Y entonces, bueno, pues esto también se da en necrópolis etruscas, en los sepulcros de los aristócratas íberos en España, por supuesto, en el antiguo Egipto, que los criados eran enterrados con señores, con sus señores, y también los animales de los señores eran enterrados con ellos.
C
Qué terrorífico todo esto. Pero sí, claro, tú tienes que llegar al más allá con todo tu séquito, vayan a pensar que puedes hacer las cosas tú solo.
B
Hubo un momento en el que se dieron cuenta de que esto era una barbaridad y entonces se hizo una cosa distinta. Se dejó de matar a los criados para enterrarlos con los señores, pero se tallaban unas figuritas que se llamaban shabtis y ushabtis, que eran una representación de todo tu elenco de criados, de todo tu staff, que te llevabas contigo al más allá. Entonces simplemente te llevabas esta especie de figuritas y eso representaba a los criados que habías tenido.
C
Hombre, pues mucho más práctico, más humano. ¿Dónde va a parar?
B
Sí, bueno, pues yo que sé, también son tradiciones de otro momento. Igual incluso los criados les parecía un honor ser sacrificados para ir con su señor, pero bueno, no podemos hablar por ellos, no sabemos. Y luego hay unas colecciones que a mí me fascinan, que son las colecciones de reliquias religiosas. No sé si estás al tanto.
C
Bueno, las reliquias, temita gordo para mucha gente, ¿No? Tema reliquia, o sea, ha movido cielo y tierra, nunca mejor dicho.
B
Absolutamente. Son unos objetos muy valiosos. Por ejemplo, en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo está el Arca Santa, que estaba destinada al coleccionismo de reliquias religiosas. Y en una inscripción que hay en esta Arca Santa dice que en su interior habría un trozo de pan de la Última Cena, una sandalia de San Pedro, un trozo del vestido de Jesús, un fragmento de la Santa Cruz y otro del Santo Sudario. No deja de ser esto como una manera de recopilar la historia auténtica o no, porque en ese ya no podemos entrar, porque el mundo de las reliquias es un mundo aparte que toca con la ficción de una forma muy bestia. Pero desde luego, este tipo de coleccionismo de reliquias nos habla de las colecciones que están hechas para salvaguardar la historia, entre comillas, esta historia y presumir de ella, que son tres rasgos comunes a
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muchos coleccionismos, aunque pueda parecer un niño guardando trozos de cosas en una comunión, pero era para salvaguardar un momento histórico.
B
Exacto. Bueno, es que las reliquias es muy fuerte. Yo esto creo que lo he dicho en algún otro derrotero, porque es imposible que no se me haya escapado, porque es algo que me fascina. Las reliquias de primera clase son trozos del cuerpo de un santo.
C
Eso es el top, el top de reliquia.
B
La reliquia de primera clase es un trozo de cuerpo, un diente, un dedo, el riñón, el corazón, un ojo. Las reliquias de segunda clase son ropa o cosas que tocaran el cuerpo de este santo. Y las reliquias de tercera clase son trozos en general de tela u objetos que tocasen las reliquias de segunda clase.
C
Cualquier cosa tocada por la persona.
B
Esto se puede extender hasta el infinito. Puede haber reliquias de clase yo que sé qué, número 100, que son objetos que han tocado el objeto que ha tocado, que ha tocado, que ha tocado. Y es muy curioso, por ejemplo, Santa Teresa, que está repartida a trozos por el mundo. Por ejemplo, la tráquea de Santa Teresa está en Nápoles. Podríamos decir que Santa Teresa cuando estaba viva y entera, era una colección que al morir se ha descolectado y se ha repartido por el mundo. La tráquea de Santa Teresa está en Nápoles. La mano derecha en el convento de Carmelitas Descalzas de Lisboa, el ojo izquierdo y la mano izquierda en ronda, El pie derecho en el convento de Santa María de la Scala en Roma. La parte de la mandíbula superior, fragmentos del cráneo y algunos dientes en San Pancracio en Roma. Y así hasta descolectar todo este cuerpo que cuando estaba entero era una colección. Un cuerpo no deja de ser una colección, sobre todo teniendo en cuenta que luego te van a repartir por ahí.
C
Me imagino este momento. Este momento en el que, claro, que bien recolectada estoy. ¿Y en qué momento se ejecuta esa separación del cuerpo de Santa Teresa y se reparten así, como quien reparte cartas, su órgano, sus trozos?
B
Exacto, sí, sí. Me pregunto, y esto es importante, porque claro, las reliquias, cuando hablo que toca con la ficción, sucede que con algunos santos, si te fijas en cuántos dientes suyos hay repart por el mundo, te das cuenta de que es imposible que este santo tuviese tantos dientes. Entonces me encantaría que de pronto se dijese, bueno, se van a recolectar de nuevo todas las partes de cuerpo de este santo que están repartidas por todo el mundo, y vamos a volver a armar al santo y va a cobrar vida con un chasqueo de dedos que cobre vida de nuevo. Esta recolección serían auténticos monstruos. Muchos brazos de algunos santos. Hay tantos que supone que tienen siete brazos, porque uno está en Santa María de la no sé qué y otro está en una isla perdida en. No sé, Dón Esto que estás contando
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es justo lo que ha contado Rosalía en su canción Reliquia.
B
Exacto, sí, sí, sí. Es eso exactamente lo que pasa. Bueno, ya habla de su cuerpo, claro, y menciona solo lo que tiene. No se excede, como sucede con el coleccionismo de reliquias por parte de las iglesias. De hecho, estaba pensando que al darme cuenta de que no podía haber tantos dientes de no sé qué santo repartidos por el mundo, yo al principio pensaba que las reliquias de alguna forma eran como merchandising original de la película, pero me he dado cuenta de que en realidad son cosas fabricadas, son objetos fabricados. No es merchandising, es fan art, en realidad. Cambia de categoría. Y por supuesto, como amo los foros, me he metido en foros de Santa Teresa. Me encanta porque la gente comparte cosas, escribe cosas en los foros. Y por ejemplo, hay un anónimo del 2 de enero de 2025 a las 21.01 que amada santa Teresa, en esa tu Castilla el cielo bajó a ti Tu alma se respira por nuestra tierra peregrina. Dejaste tu esencia santa por donde pasaste, Fragancia celestial, alma sublime, Quiero como mi abuela, morir abrazada a ti. ¿Lo cual me sorprende, porque no sé si es que su abuela quería morir abrazada a Santa Teresa, o de hecho su abuela de verdad lo consiguió, fue
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a algún sitio y abrazó algo de Santa Teresa?
B
Sí, sí. En fin, yo que sé, el coleccionismo, esta pasión. Yo colecciono también, debo decir muchas cosas, capturas de foros que me fascinan, y las tengo todas guardadas en una carpeta.
C
Me parece impresionante que haya foros de Santa Teresa que estén tan actualizados.
B
Bueno, es que Santa Teresa tiene muchísimo éxito, de hecho es de las órdenes religiosas de monjas que más peticiones tienen para ingresar como monja, o sea, sigue habiendo un movimiento fan muy fuerte hacia Santa Teresa. Durante el Renacimiento, por ejemplo, el coleccionismo ya se empieza a convertir en una actividad más organiz, más sistemática, y aquí nacen los mecenas y los coleccionistas, como por ejemplo los Medici, que empiezan a adquirir obras de arte y objetos antiguos, que luego terminan siendo cosa como la Galería de los Uffizi. En esta época, también, esto es muy importante, surge el Gabinete de Curiosidades, y la línea entre el coleccionismo de arte, de alguna forma más académicamente oficializado, como arte valioso, y el Gabinete de Curiosidades, todavía están un poco en esa época.
C
Claro, lo mismo había ahí cualquier tipo de animal raro, que a ti te suene raro, pero que pudiera ser muy común con una obra de arte.
B
Exacto, estaba todo como más mezclado, como que el Diógenes era absoluto, no había un discernimiento que ahora podemos verlo un poco más, a veces, ¿No? A veces es verdad que hay museos en los que sigue estando todo esto un poco mezclado, y yo misma no sabría decir por qué algo es importante y otro algo no lo es. Y luego, en los siglos XVI, entre los siglos XVI y XVIII, el coleccionismo ya se convierte como en una actividad de moda, entre ya las clases adineradas de Europa y América, y los coleccionistas empiezan a adquirir obras de arte y objetos antiguos. Y yo tengo una historia que me contó una vez un chico que conocí, del que no Recuerdo el nombre.
C
¿No coleccionaste su nombre?
B
No coleccioné su nombre, porque no me acuerdo de los nombres de todo el mundo. Creo que me acuer, pero no lo voy a decir. Y este tipo me contó, él era como de una familia de clase muy alta, como medio aristocrática, de Europa, no diré dónde, y entonces me contó que cada Navidad su familia se juntaba, se juntaba con su familia en una especie de castillo ruinoso, era una familia aristocrática, pero venida a menos, que en un momento dado habían tenido que vender y hacer negocio y subsistir vendiendo su grandísima colección de arte y objetos antiguos y ahora que está como en un momento un poco mejor, el objetivo es juntarse cada Navidad y entonces cada uno pone sobre la mesa lo que ha conseguido recolectar en ese año de esa colección
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perdida, o sea, están recuperando su antiguo,
B
intentando recuperar su patrimonio y entonces pues claro, esto es una labor detectivesca, es gente que tiene dinero y que se dedica viajar e ir a los lugares en los que saben que hay una obra o un anticuario o una persona muy rica, intentar recomprarlos o intentar conseguirlos a través de una suerte de camino legal con un documento en el que digan que eso perteneció al patrimonio de su familia y entonces ese es el reto navideño. El reto navideño de alguna gente no es decirle a alguien cuánto ha engordado ni cuándo va a tener hijos, sino mostrar que ha recuperado el patrimonio familiar de esa colección familiar.
C
Además muy entretenido, estás todo el año entretenido porque para esto hay que tener tiempo. Claro, como tú dices, hay que viajar, hay que lanzar pistas, dinero. No creo que lo encuentren en Wallapop.
B
Exacto, o sí, quién sabe, hay colecciones que. Bueno, yo de hecho conozco una historia, un chico en Cartagena una vez me contó cómo él había encontrado un montón de libros de una escritora famosa, o sea, como toda su biblioteca a la venta en Wallapop y había dado parte a la policía y la policía había conseguido recuperar esto que había sido expoliado.
C
Qué chulo.
B
Y después salieron las noticias y todo, fue muy curiosa la verdad esta historia que me contó este chico. Y bueno, hablando de expolios, de robos y de dispersión de objetos, por supuesto, el grandísimo expolio de América que provocó esta efervescencia en el interés por las culturas indígenas y estos regalos traídos por los expoliadores se convertían en objetos de coleccionismo con, por ejemplo, el penacho de Moctezuma, que actualmente está en el Museo Etnológico de Viena, de hecho el que hay en Ciudad de México es una copia, y que este objeto ha viajado muchísimo y ha sido objeto de regalo y de agasajo entre muchísima gente, ha pasado por manos españolas, francesas y finalmente austriacas. Esto es muy interesante como lo cuenta por ejemplo Gabriela Wiener en su libro Huaco retrato los huacos retrato son piezas de cerámicas prehispánicas que busca. Buscan representar los rostros indígenas con la mayor precisión posible. Y se Dice que los huacos retratos capturaban el alma de las personas. Y en 1878, un explorador judío austriaco llamado Charles Wiener, igual que Gabriela Wiener, la autora del libro, se prepara para ser reconocido por la comunidad académica en la Exposición Universal de París, tan famosa ella, esta gran feria de progresos tecnológicos que importante, cuenta entre sus atracciones de una colección absolutamente cruel, que tiene más ejemplos en el mundo, que es un zoo humano. Sabes que en el retiro llegamos a tener, digo, llegamos en plan España llegó a tener un zoo humano, culmen del racismo científico y del proyecto imperialista europeo. Entonces, bueno, Gabriela Wiener en este libro habla de esto. 150 años después, la protagonista, que es ella de esta historia, recorre este museo que acoge la colección Dinner de los huacos retratos, y ella misma se reconoce en los rostros que su aparentemente, no voy a desvelar cosas del libro, que su aparentemente tatarabuelo expolio.
C
Sí hay que leerlo, es genial.
B
Y esto nos habla de la colección como signo de haber ganado o pisado ya. En Mesopotamia, por ejemplo, había colecciones que eran botines de guerra obtenidos tras victorias armadas o saqueos, como botines de guerra que demuestran el poder.
C
El coleccionismo está cerca de la conquista en este caso.
B
Claro, exacto, exacto. Sí, sí. Y luego ya, bueno, podríamos ir directamente al siglo XX, explosión del coleccionismo. Y aquí hay algo que me parece curioso. Así como antes del siglo XX el coleccionismo de lo que se trataba en general era de tener objetos únicos, de pronto en el siglo XX, con la llegada del capitalismo, trae nuevos tipos de coleccionismo que se popularizan en el sentido en las clases populares de pronto pueden ser coleccionistas también, porque las coleccionistas empiezan a ser objetos de consumo masivo, recuerdos de viajes, souvenirs, se empiezan a coleccionar cosas como dispensadores de caramelos, Pez, por favor, Playmobil, Lego, juguetes Kinder, mecheros, latas de cerveza, mantas. He leído una entrevista a una coleccionista canadiense de mantas. Tiene un almacén enorme canadiense australiana. Coleccionista australiana de mantas. Bueno, la lista puede ser interminable, pero hay algo que me parece muy interesante, que es que se empiezan a coleccionar cosas que el resto de gente también tiene, Es decir, los cromos, los álbumes de que pegabas los cromos, completar ese álbum, que comprabas estos sobrecitos en las tiendas de chucherías o en los quioscos. El objetivo no era tener una colección única. El objetivo era que todos los niños tuviésemos la misma colección completa.
C
Llegó como.
B
Claro, esto es curioso. El objetivo era tener la misma colección que otro. Y es todo lo contrario de la concepción de colección como reunificación de objetos extraños, de objetos que solo tú tienes. Ya no hay que sentirse especial. El objetivo de la colección, de pronto es sentirse igual al otro, completar la misma colección que el otro. Me pasa una cosa muy curiosa con el coleccionismo del siglo XX, que por supuesto, no podemos obviar la colección de billetes y monedas. Es que la primera vez que fui a casa de mis suegros, y estuve mucho rato con mi suegro, mi suegra y mi cuñado, de pronto mi cuñado dice, Ay, te voy a enseñar mi colección de monedas y de billetes. Y me saca su álbum. Entonces yo lo veo y digo, ay, qué bien. Y de repente mi suegro se levanta y dice, te voy a enseñar la mía. Y me trae sus álbumes de billetes y monedas. Yo los observo y cuando pienso que ya no puede pasar nada más, mi suegra se levanta y me dice, y ahora yo te voy a enseñar la mía. De pronto descubrí que los tres miembros de la familia, que no eran mi marido, coleccionaban billetes y monedas. Y cada uno tenía sus álbumes por separado.
C
Lo hacían por separado. Cada uno tenía sus trofeos.
B
Sí. Era muy curioso porque yo decía, claro, si juntáis la colección, la colección es más completa, ¿No? Les gustaba tener cada uno su colección. Me pareció muy curioso esto, y la verdad es que me sorprendió muchísimo.
C
Muy particular, muy freac y muy bonito a la vez.
B
Sí. Y me hizo pensar en algo curioso, que es esta cuestión de la colección que se puede acabar. Como la de los cromos de. Yo recuerdo completar el álbum de Aladdín, de Disney. La colección que puedes terminar, que es bonito porque tienes un objetivo durante un tiempo. Y luego hay algo curioso de las colecciones inacabadas, las colecciones que nunca se terminarán, como por ejemplo la de fotos de mujeres con perros. Yo he dejado de hacerla. El propósito de alguna forma ya ha perdido. Ya mi obsesión se ha diluido. Pero es una colección en realidad, que estaría inacabada, y que podría seguir a lo largo de toda una vida, y que podría darme una razón para vivir de alguna forma, algo que persigues y que sabes que no tiene un final. Y hace poco estuve en Londres, y estuve en una casa de un sir que murió en 1837, que era un arquitecto que se llamaba Sir John Soane. Es una casa muy, muy bonita, es una visita muy interesante, y pensé algo este hombre era coleccionista de piezas de todo el mundo, era un gran expoliador, por supuesto, pero también de obras de art. Pero de repente tenía un mascarón de proa de un barco, y de pronto un cuadro, y algunas veces coleccionaba como objetos, como una vasija, y de pronto también, bueno, esa misma semana visité también en Londres, otra colección, otra casa de coleccionista de la casa Leighton Layton. Era un pintor que murió en 1897. Y me di cuenta, viendo todas estas cosas que coleccionaban estos hombres, y lo comenté con mis amigos con los que estábamos visitando eso, que no era tanto un coleccionismo, sino un banco de imágenes, porque de algún modo ellos no tenían Internet, y no tendrían enciclopedias en las que pudiesen consultar fotos de estos objetos por el mundo. Y los dos construían, porque uno era arquitecto y otro era pintor, construían otras realidades, y quizás para tener un ejemplo en el que fijarse, claro, no podían acudir a Internet o a una enciclopedia, y cómo era una vasija romana, un rostro etrusco, de alguna forma esos sótanos, esas casas llenas de cosas, eran una especie de Internet, una especie de banco de consulta. Un banco de imágenes de consulta, totalmente.
C
Que si no todo tiene que salir de tu cabeza, porque lo viste hace 20 años, imagínate.
B
Absolutamente. Claro. Aunque es verdad que visto ahora es como. Es bonito porque son objetos antiguos, pero no deja de ser un Diógenes. Yo lo percibía así. Hablando de Diógenes, bueno, hay un museo, por favor, si alguien va a la provincia de Córdoba, en Argentina, en Nono, que es un pueblo en la montaña, hay un museo que se llama Roxen, que es increíble, fundado por Juan Santiago Busón, que fue el fundador del Museo Roxen, y que tenía una firme vocación de coleccionista, y que es un grandísimo Diógenes, organizado en varias naves, o sea, hubo varias ampliaciones de este museo, y es muy bonito cómo hablar Juan Santiago Buschón, de su afán coleccionista y nací con una firme vocación de coleccionista que tuvo sus primeras manifestaciones a partir de mis tres años de edad. Todo me interesaba y vivía con los bolsillos llenos de las más diversas cosas. Mi madre me los cosía para que no se deformasen, pero sin éxito. Regresaba a casa cargado de piedras, insectos, raíces, etc. Y me parece precioso. Un niño de tres años ya quiere acaparar el mundo en sus bolsillos y termina fundando este lugar que es diogenético. Diogenésico y al mismo tiempo absolutamente fascinante. No te sé ni explicar la cantidad de cosas que hay.
C
Esto, por lo visto, es un ejemplo que a nuestra técnica, Kelly Rowles, le encanta y lo conoce muy bien porque me está mandando enlaces para que vea el momento bolsillo de este señor.
B
Bueno, es que yo creo que con Kellu puede ser que yo haya hablado de este mundo.
C
Se conoce que.
B
Sí, Es muy posible. Es muy posible, sí. Pues hay un libro increíble de Jacqueline Yallup que habla de los recolectores victorianos. Y en este libro se dice que en opinión de Freud, la obsesión por las curiosidades sugería anormalidad, impotencia sexual y fracaso personal.
C
Vaya.
B
Sí, sí. Y ya lo habla de muchos coleccionistas victorianos. Habla de uno que es John Charles Robinson. Habla de la diferenciación entre comerciante barato, que trafica con estas cuestiones, y coleccionista. Y Austin Henry Layard, el que descubrió la biblioteca de Assurbanipal, estaba muy enfrentado con John Charles Robinson y lo llamaba como vulgar mercader porque era consciente del negocio que estaba haciendo este hombre.
C
Claro, contraponían un poco la idea. Yo colecciono cosas realmente valiosas y es arte. Y tú mercadeas con objetos que hacer pasar por raros o que la gente se obsesiona con ellos.
B
Absolutamente. Que algunas veces. Por ejemplo, esto, cuando empezó el coleccionismo desmedido, los viajeros que iban a la India pagaban por tesoros autóctonos que eran producidos en masa en fábricas en Birmingham, en el propio Reino Unido. Y había un falsificador famoso que se llamaba Louis Marcy, que fabricaba imitaciones y lo hacía como una subversión anárquica de este sistema de coleccionismo. Era una subversión anticapitalista. Se reía de esto. Es muy curioso, la verdad. De hecho, hay una exposición, una exposición en India, una exposición colonial e India que tuvo lugar en South Kensington en 1886. Y ahí se expuso el tigre de Tipú, que igual habéis visto imágenes, que es un órgano mecánico animado que está hecho de madera pintada y tallado, que parece un tigre atacando a un inglés, como comiéndoselo. La sátira de estas tácticas depredadoras de la Compañía Británica de las Indias Orientales.
C
La verdad que está bastante guapo.
B
Es increíble. A mí me parece bellísimo. Bellísimo. Lo coleccionaría, lo pondría en mi sótano. Si tuviese un sótano en el que acumular.
C
Para contemplarlo por las tardes.
B
Exacto. Y luego, por supuesto, no pueden faltar los zoos de animales vivos, que a día de hoy son colecciones. Un zoo es una colección, es un saqueo, es una crueldad absoluta, pero siguen siendo totalmente. Es un álbum de cromos de animales, pero con seres vivos. Y hablando de animales, los animales que coleccionan, que esto es muy curioso, Hay, por ejemplo, la vizcacha, que es una chinchilla que colecciona relojes, cuchillos, sacacorchos, pistolas. Se han encontrado estos objetos en las colecciones de la chinchilla.
C
¿Qué les une a esas cosas? ¿Por qué a la chinchilla le no
B
lo sé, pero está argumentado que han encontrado estos objetos? No sé qué pretenden hacer con ellos.
C
Les gustan los metales a la chinchilla.
B
Los gatos, algunos gatos caseros, como respuesta a un comportamiento predatorio que ha sido cercenado, reúnen objetos. Esto es curioso. Y por ejemplo, el tejón americano. Se han visto colecciones de tejón americano. Que coleccionan las propias trampas que les ponen a ellos. Cogen las trampas, las burlan. No sólo las burlan, sino que las cogen y se las llevan.
C
Las desarman, se las llevan y dicen esto ya no me atrapa más. Y aparte me lo guardo yo por si acaso.
B
Me parece la subversión definitiva. Y luego, bueno, quiero desmentir el mito de las urracas. Tengo que hacerlo.
C
Tienes que hacerlo.
B
Tengo que hacerlo. Es mi momento. He leído un estudio en el que En el año 2014 ya un grupo de científicos de la Universidad de. Convinieron a través de estudios que esto era absolutamente mentira. Que no es que roben, que se las acusaba de robar joyas y brillantes, y que esto podía provocar incendios. Mentira absolutamente. Lo que sí pueden hacer es tomar objetos e intercambiarlos. Por otras cosas. Sí, de hecho hay vídeos en los que se ve un cuervo que lleva. Un primo de la urraca que lleva objetos a alguien y este alguien le da comida.
C
Vale, o sea, no robaban, estaban viendo cómo sobrevivir.
B
Sí, sí, es como que. Bueno, son mercaderes. Son mercaderes, saben hacer trueque. Y luego hay un pájaro que esto es increíble, se llama el tejedor baya, que es un pájaro de la India que pertenece como al grupo de los gorriones, que recoge insectos fosforescentes. Los recoge y no los mata, los conserva vivos porque brillan y entonces adorna, dicen, bueno, da luz a su vivienda con estos pájaros, estos insectos.
C
Iluminador. Le gusta la iluminación. Qué bonito.
B
Y me gustaría mencionar un documental increíble que se llama Isótano, creo que lo tenéis en Filmin, de Ulrich Seidel, que es un director vienés fascinante. A mí me encanta. Y que nos habla de lo que guarda la gente en sus sótanos, desde Bebés Reborns, una señora a otro señor. Memorabilia nazi. Y me gusta porque habla del sótano como representación de una parte del cerebro que alberga los deseos más primarios. El sótano como subconsciente, la colección como una parte primaria y secreta de nosotros mismos.
C
Oscura.
B
No oculta colecciones tan raras. Sí, sí. Por ejemplo, leí que Patricia Highsmith coleccionaba caracoles vivos y que algunas veces iba a fiestas con caracoles en su bolso.
C
Una de las colecciones más raras.
B
Vivos.
C
Usos más raro que le puedes dar a un caracol, porque no sé cómo te acompaña una fiesta un caracol, pero bueno, ahí está.
B
Bueno, la Patria era rara, la Patricia Highsmith era rara. Que derroteros. Es una colección derrotero.
C
Es una gran colección y muy bonita. Y para contemplarla todas las tardes también, te diría.
B
Sí, sí, sí. Una colección como de paseos en los que hablamos de cosas. Una colección de bichos luminosos.
C
Muy bonito. ¿Donde nos ha llevado este paseo? Hey, everyone, check out this guy in his bird. ¿What is this? ¿Your first date?
B
Oh, no. We help people customize and save on car insurance with Liberty Mutual. Together we're married. Me to a human, him to a bird.
C
Yeah. The bird looks out of your league.
B
Anyways, get a quote at Liberty Mutual or with your local agent.
C
Liberty Liberty. Liberty. Liberty.
Date: May 29, 2026
Host: La República Independiente (Violeta)
Guest: Sabina Urraca
In this episode of the Derroteros series on Carne Cruda, author and journalist Sabina Urraca delves into the intriguing world of collections and collecting. Through personal anecdotes, literary references, and historical digressions, Urraca and Violeta explore why humans collect, what defines a collection, and how this age-old urge intertwines with power, memory, creativity, and even the animal kingdom.
On the universality and strangeness of collecting
"Coleccionar es la obsesión por ver juntas cosas que sabemos que existen separadas." —Sabina (03:11)
On funerary collections and identity
"Este deseo de querer ser enterrado con tu colección..." —Sabina (08:53)
On relics and “disassembled” bodies
"Santa Teresa... se ha descolectado y se ha repartido por el mundo." —Sabina (13:54)
On family collecting traditions
"No coleccioné su nombre, porque no me acuerdo de los nombres de todo el mundo." —Sabina (18:42)
On collections as reference banks before the Internet
"Eran una especie de Internet, una especie de banco de consulta." —Sabina (28:19)
On the psychological depth of collecting
"El sótano como subconsciente, la colección como una parte primaria y secreta de nosotros mismos." —Sabina (35:35)
The conversation is casual, witty, and richly anecdotal, blending dry humor with intellectual curiosity. Sabina and Violeta’s tone is playful yet rigorous, constantly shifting between personal experience, literary insight, and historical observation.
This episode provides a captivating and insightful journey through the odd, beautiful, and sometimes unsettling world of collections—a must-listen for anyone curious about why we gather, preserve, and fetishize the objects of our world.