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Derroter.
A
Camino, dirección, medio tomado para llegar al fin propuesto.
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Conjunto de datos que indican el camino para llegar a.
A
Bueno, que nos vamos.
B
Dirección que se da por escrito. Para María, para seguir.
A
Buen finde.
B
Libro que contiene un. Derrotero.
A
Línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos o rumbo.
B
Derroteros.
A
Derroteros. Dos.
B
Pensar. Paseando con Santiago Albarrico.
A
Hola, Santi, ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
B
Hola, Javier. Pues habrá que decir bien. Además, habrá que decirlo enfáticamente, aunque sólo sea por contraste con el mundo en harapos tan preocupante que estamos. Nos están construyendo, destruyendo contra nuestra voluntad.
A
Y de ese mundo en harapos quizá es de lo que quieras hablarme.
B
Pues sí, ya sabes que me gusta apartar. Acordamos que nos íbamos a ocupar en esta nueva temporada de asuntos de actualidad y así lo hemos venido haciendo, pero. Pero no de una manera tan directa y tan trágica como hoy. Me siento incapaz, Javier, de no ocuparme del tema que a todos nos mantiene más que preocupados, diría que angustiados, que tiene que ver, obviamente, con los bombardeos de Israel y de Estados Unidos sobre Irán. Me gustaría que no los abordáramos como los habéis abordado ya, con esa exhaustividad y rigor que os caracterizan estos días pasados, que lo habéis hecho con Andrés Gil, con Teresa Aranguren, con Ángeles Espinosa. Me gustaría aportar otro punto de vista, recuperando o actualizando algunas de las cuestiones que han salido en estos derroteos durante los últimos años.
A
Pues la verdad es que tengo muchísimas ganas de escuchar lo que tienes que decir, porque además tú conoces muy bien las relaciones de fuerzas que hay también en el mundo árabe y en el mundo musulmán, y no sé si es por ahí por donde lo quiere llevar, pero en fin, todo tuyo.
B
No había pensado inicialmente hacer eso, porque supongo que hay otros expertos que ya lo han hecho y también lo han hecho en carne cruda. Pero sí, conozco bastante bien la relación de fuerzas y es muy inquietante, desde luego. Sí que creo que más allá de los muchos factores que concurren en esta nueva agresión. Y se han citado ya muchos de ellos, desde la sed de petróleo, de energía fósil, por parte de un Estados Unidos enloquecido, o del viejo litigio del sionismo israelí con este Irán, que constituye una amenaza para su existencia misma, tal y como él la concibe, como Israel la concibe. Pues creo que más allá de estos factores que ya se han repasado, a mí me parece que hay otro importante. Tiene que ver con el hecho de la destrucción de un orden internacional basado en reglas y en el derecho, y de un nuevo orden internacional al margen enteramente del derecho. De esto ya se ha hablado también. Creo que el silencio de Rusia y China también demuestra hasta qué punto está interesado en esa vertiente de la agresión israelí y estadounidense. Creo que ellos son parte interesada en la zapa de este viejo orden frágil que se había construido después de la guerra mundial. Y creo, en consecuencia, que ese es el verdadero. El verdadero conflicto que estamos viviendo en estos momentos.
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Y hay algo que a mí me llama la atención de esa agresión, que se ha comparado mucho con la de Irak, porque evidentemente juega con algunos factores similares, como por ejemplo, una amenaza inexistente, que se sabe que en realidad es una excusa, una coartada para ese ataque. Se está apareciendo además, porque es una agresión ilegal, como lo fue la invasión de Irak. Pero hay una diferencia. Entonces se utilizaba el bombardeo por aire, y además de manera masiva y cruenta. Se disparaba casi como en un videojuego, como muy bien has contado tú muchas veces. Pero había tropas en tierra. Ahora solo quedan los bombardeos aéreos, ahora solo quedan los drones, ahora solo queda el videojuego. La virtualidad de la guerra y del asesinato.
B
Eso es muy interesante, porque fíjate que en estos días pasados, yo leía en el gran continente un artículo interesante en el que precisamente mencionaba la recuperación de esto que llamaba la doctrina Duet por parte de Israel y los Estados Unidos. Duet, ¿Sabes? Julio Duet era militar italiano. En el año 1921 escribió un libro que se llamaba El dominio del aire, en el que hablaba de esta nueva guerra que inauguraba la aviación y que cambiaba por completo la relación de fuerzas entre las potencias en disputa. Esto, claro, lo escribe Duet en 1921, justo inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, que fue una guerra sobre todo de trincheras, con millones de personas, de cadáveres muertos en las trincheras de Europa. Y claro, considera que este invento maravilloso, que es la aviación, que Proust consideraba los ojos de la humanidad y con la que ya había soñado Leonardo de Vinci para objetivos pacíficos, pues cambiaba por completo el orden de la guerra. Y entonces consideraba que a partir de ese momento bastaba la aviación para poder conquistar un país o para poder derrotar a un país enemigo. Decía estas cosas terribles. A partir de ahora, la guerra puede sentirse directamente más allá del alcance de las armas de fuego terrestres y marítimas. Ya no puede haber regiones donde la vida sea totalmente segura y relativamente tranquila. El campo de batalla ya no podrá limitarse. Es un campo de batalla ilimitado en el que se trataba, en efecto, y esto lo recoge muy claramente Donald Rumsfeld, en esta operación contra Irak que se llamaba Conmoción y Pavor. Como recordarás, Javier, conmoción y Pavor estaba precisamente pensada siguiendo un poco la doctrina Dued, para paralizar todas las infraestructuras y hacer colapsar el Estado y el régimen de Saddam Hussein. Pero es verdad, dices, había inmediatamente que mandar tropas. Ahí ya vemos cómo está esta volatilización de lo terrestre, porque, al contrario, lo que había hecho, por ejemplo, en Vietnam, El número que Estados Unidos envió a Irak en el año 2003, fue muy pequeño. Eran, como dicen, se jactan, tropas ligeras y flexibles que podían finalmente llegar hasta Bagdad y apoderarse de Irak gracias a estos bombardeos masivos. Y esa operación llamada Conmoción y Pavor es curioso, porque decía en este artículo el Grand Continent, pues se cita en cualquier caso, a expertos que dicen que esta doctrina Duet nunca ha funcionado. No solo porque siempre hace falta mandar tropas terrestres, como acabas tú de recordar en el caso de Irak, sino porque, en cualquier caso, estas derrotas, si se infligen por aire, y si se consiguen, pues nunca lo son del todo. Pensemos en el propio Irak. En tres semanas, gracias a los bombardeos masivos por aire, colapsó el régimen, pero la guerra siguió bajo otras maneras. Y como recuerda siempre Olga Rodríguez, no solamente siguió en Irak, sino que la derrota de alguna manera, de Estados Unidos en Irak se trasladó al resto del mundo bajo forma de terrorismo. Aparecieron distintos grupos islamistas, el último fue el Estado Islámico, que acabó poniendo en aprietos a toda la zona y generando un dolor infinito. Entonces, podemos decir que desde un punto de vista estrictamente militar, la doctrina Duet nunca ha sido realmente eficaz, nunca ha servido para lo que los que la ponían en marcha querían utilizarla. Como no les importa el número de muertos, ni las víctimas civiles, ni el desorden que generan, pues podríamos decir que se ocupaban de otra cosa, que les interesaba otra cosa. Pero esa otra cosa que les interesaba, por ejemplo, cambio de vez en cuando. Victorias militares decisivas y rápidas, pues tampoco se ha cumplido en los últimos 100 años. Pero es verdad, estamos en un momento en el que se recupera esa doctrina Duet. No parece de ningún modo que el errático Trump haya pensado seriamente, en ningún caso, en llevar tropas terrestres. Y lo que tenemos son bombardeos masivos desde el aire. Creo que son miles y miles y miles de bombas, de misiles, de drones, cayendo ininterrumpidamente sobre un Irán que activa todos los recursos que tiene, generando aún más peligros, pero con una fuerza muy desigual respecto a la aviación de los Estados Unidos y de Israel.
A
¿Y cuál es la diferencia de la guerra tierra aire? ¿Y por qué desde el aire? ¿Por qué crees que se vuelve a los bombardeos aéreos?
B
Bueno, creo que aquí hay un motivo fundamental, y es que la superioridad aérea de Estados Unidos y de Israel es abrumadora. Esto ya ha ocurrido en Gaza. En Gaza hubo, sobre todo, bombardeos masivos. Israel, entre octubre del 23 y octubre del 25, lanzó 45.000 misiles y bombas sobre Gaza, que es el equivalente a tres bombas nucleares como la de Hiroshima.
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Y así ha quedado el territorio, que ha quedado absolutamente despedazado.
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Y esto es tremendo, porque, fíjate, coincidiendo con la primera agresión de Israel y Estados Unidos a Irán, creo que fue en junio del 2025, ¿Verdad? En eso que se llamó la Guerra de los 12 días. Pues ahí, coincidiendo con esa agresión, Adam Tous, El historiador Adam Tuss escribió un artículo muy inquietante, porque a mí, claro que sí me interesa la geopolítica, me interesa, sin duda, las reacciones de fuerza sobre el terreno, pero hay otros que probablemente pueden aportar mejores datos que yo. A mí, como sabes, lo que me interesa es esta diferencia tierra aire, y me interesa los efectos antropológicos colaterales de estas salvajadas, que además de acabar con el derecho internacional, de alguna manera nos obligan a revisar nuestra relación con los cuatro elementos, con la tierra, con el aire, con el fuego y con el agua. Adam Tus, en ese artículo que era de junio del 2025, hablaba de una nueva desterritorialización de la guerra, porque ya no se trataba únicamente de bombardear desde el aire. La guerra ahora es exoatmosférica. Y esto produce una enorme inquietud. Es como si hubiéramos ido un poco más allá. Y por eso conviene actualizar siempre este tema. A mí no me interesan nada las armas, como no me interesan los coches. Pero lo que pueden hacer y dónde hacen lo que hacen, sí me interesa mucho. Pues fíjate que es tremendo. Lo que cuenta Adam Tus es que ya lo sabemos, con el ataque a Ucrania y después a Gaza, se ha consagrado la guerra de drones. Pero con el primer ataque a Irán en junio del 2025, lo que se establece es un duelo entre Israel e Irán por encima de la atmósfera, en el espacio exterior. Fíjate que Irán, que no tiene aviación para contrastar el poder de Israel, lo que hace es mandar misiles. Pero estos misiles salen por encima de la atmósfera, es decir, van más allá de lo que se llama la línea Kármán, que es la línea invisible que divide la atmósfera del espacio exterior a una velocidad Mach 5, que en términos técnicos quiere decir que es cinco veces la del sonido, y a una velocidad de 6.000 kilómetros por hora. Pues a esa velocidad se elevan por encima de la atmósfera, van al espacio exterior y es allí donde el famoso escudo de hierro de Israel los derriba. Estos misiles pueden ir por encima de los 400 kilómetros. Estamos ya hablando, como dice Adam Tous, de una verdadera guerra de las galaxias. Y el choque entre los dos cohetes se produce por lo tanto, ya fuera de la atmósfera. Esto resulta muy inquietante. Estamos ya en un momento en el que la mayor parte de los combates se libran en el cielo, pero los muertos se siguen produciendo en la Tierra. Los cadáveres, los escombros, las casas desmigajadas se siguen produciendo en la Tierra. Y esta oposición aire tierra no ha dejado de aumentar. La distancia entre la Tierra y el aire no ha dejado de aumentar. Se ha invertido por completo la relación que los seres humanos teníamos con estos dos elementos, la Tierra y el aire. Imagínate, creo que lo citaba cuando hablábamos hace cuatro o cinco años de la aviación derroteros, la cometa. La cometa es un invento chino de hace casi 2.000 años. Es una relación con el aire que implica que uno mira hacia arriba desde la Tierra para ver cómo se aleja de ella algo que sigue vinculado a la Tierra. Ahora miramos ya desde el aire, no solamente porque lo hacemos con Google Earth, sino que lo que vamos a destruir lo estamos mirando desde el aire. ¿Cómo afecta esto a los que están abajo? Pues mira, desde un punto de vista nihilista podemos hablar de una falsa seguridad en lo que concierne a Israel, porque aquí también la desigualdad entre unos y otros es muy grande. Cuando tú miras el mundo desde el cielo para destruir otro país, no sientes sin duda lo mismo que cuando estás mirando desde la Tierra los aviones que van a destruir el tuyo. Pero los israelíes viven, como decía Adam Tus bajo una inquietante seguridad, protegidos por esa cúpula de hierro que llaman, ese escudo antimisiles que les hace vivir bajo un falso cielo, bajo otro cielo. Hemos sustituido ese cielo en el que había estrellas y en el que de vez en cuando nos amenazaban los rayos y las tormentas, ese cielo en el que habíamos situado a nuestros dioses, a Zeus, con su rayo amenazador, lo hemos sustituido no ya sólo, como hablábamos el otro día, por ese potencial millón de satélites que quiere lanzar Elon Musk para sustituir a las estrellas, sino que hemos puesto esta cúpula, estas cúpulas antimisiles, para impedir que caigan sobre nosotros estas nuevas amenazas que se lanzan lo más alto posible para que luego al caer en tierra maten al mayor número de personas posibles. Viven bajo esta cúpula, bajo un nuevo cielo. Mientras que digamos que los gazaatíes y los iraníes, antes los sirios y los ucranianos, pues viven bajo un cielo del que caen al mismo tiempo estrellas falsas y de vez en cuando algunos benévolo rayo de Zeus.
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Claro, esto me llega a pensar que se podría producir incluso un momento en el que los misiles se lleguen a colocar en esa exoatmósfera, es decir, que ya ni siquiera se lancen desde tierra, salgan al espacio exterior y luego caigan otra vez a tierra, sino que se conviertan casi en una amenaza como aquella que aparece en tantas películas de alienígenas. Es decir, que los terrestres en algún momento se convertirán en víctimas de otros terrestres que se convierten en extraterrestres.
B
En efecto, es así, porque en cualquier caso no hay que olvidar que seguimos teniendo cuerpos, seguimos construyendo sobre la Tierra y por lo tanto es esa Tierra tan frágil o más frágil que nunca, que vivía bajo un cielo amenazador, la que va a seguir siendo objetivo de esta distopía que tú planteas, y cada vez está más cerca, en virtud de la cual ya ni siquiera los misiles serán tierra tierra, sino que serán aire tierra, habrá batallas en el espacio exoatmosférico, pero naturalmente, como siempre habrá que apoderarse de la tierra y habrá que neutralizar las resistencias terrestres, pues esos misiles o esas armas, esas bombas, caerán lanzadas desde el cielo sobre la Tierra. Y creo que esto excede por completo nuestra capacidad de representación mediante la imaginación. Creo que de esto hemos hablado otras veces también, de esa diferencia entre imaginación y fantasía. Esta gran fantasía es de alguna manera, irrepresentable para la imaginación. Hay dos conceptos que a mí me interesan mucho, como sabes, y uno de ellos, al menos ya lo hemos tratado aquí cuando hablábamos de aviación. Uno es el de la gran asimetría de Stephen Girl, que decía, bueno, siempre ha habido, en todas las aldeas del mundo, siempre ha habido algún Hitler, pero ha hecho muy poco daño, porque no tenía los medios, los recursos, y porque incluso, digamos que en términos terrestres, pues había toda una serie de fuerzas sociales que los contrarrestaban o los frenaban. Pero es verdad que basta un Hitler con suficiente poder y suficientes medios para que esa gran asimetría se imponga sobre una mayoría de la población. Eso lo estamos viendo ahora claramente con Netanyahu, con Putin, y sobre todo con Trump, que es dueño del mayor arsenal del planeta, y que ha obligado a asumir conscientemente al resto del mundo esta gran asimetría. La asimetría es tan grande que os dejáis doblar el brazo u os castigo de la manera más terrible. Y el otro es el de declive prometeico, ¿Te acuerdas? La desproporción prometeica, este concepto de Gunther Anders, del filósofo Gunther Anders, cuando escribe aquellas cartas a Claude Ezerle, uno de los que ha participado en el primer lanzamiento de una bomba nuclear sobre Japón, Recordaba, Gunter Gunther Anders, que hay una gran desproporción prometeica entre lo que podemos hacer tecnológica y materialmente, y lo que podemos imaginar con nuestro cerebro y nuestro cuerpo finito. Hay cosas que nuestro cuerpo no puede imaginar, pero todo esto procede. Volviendo a la doctrina Duet, En el año 1921 se descubre que la aviación que está en pañales, y que servía básicamente para. Para batir récords subir más alto, mirar el mundo, etc. Se convierte en un arma de guerra poderosísima. Bueno, Pues fíjate, en 1921 escribe Duet el dominio del aire, y en 1932 un jurista que luego se va a hacer muy famoso y que va a ser determinante en la construcción del nuevo orden internacional surgido de los escombros de las guerra mundial, her. Que ya hemos tratado también aquí, en 1932 Lauterpacht ya quiso prohibir los bombardeos aéreos como crímenes de guerra, y sin embargo fue imposible. No solamente fue imposible entonces, sino lo peor, fue imposible en 1945, cuando empiezan los juicios de Núremberg. Los juicios de Nuremberg, que consideran que la guerra es el peor crimen posible, porque es la madre de todos los crímenes, y que, como sabemos, juzga de manera implacable y más que razonable los lager, los campos de concentración, los exterminios y las cámaras de gas, es, sin embargo incapaz de juzgar a los bombardeos aéreos que han utilizado indistintamente los alemanes y los aliados, o que incluso diría, han utilizado más los aliados que los alemanes. Desde ese momento se condenan naturalmente como crímenes contra la humanidad y como genocidio enseguida los crímenes nazis, de manera muy razonable y justa. Y sin embargo, esos mismos tribunales consideran prácticas consuetudinarias los bombardeos aéreos. Y por eso no ha dejado de haber bombardeos aéreos ni un Solo día desde 1945 hasta 2026, fecha en la que nos encontramos.
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Bueno, incluso, te corrijo, empieza antes, fue la guerra civil, en mi opinión, donde todo esto se pone en marcha. La guerra moderna empieza con los bombardeos desde La Desbandá hasta Guernica, pasando por todos los bombardeos sobre Barcelona, Cataluña y Madrid.
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Incluso empieza antes porque sabes que la propia aviación española en los años 20 había bombardeado Marruecos, y los italianos y la doctrina Duet habían bombardeado Libia. No hablaba sencillamente de que. No de que esa guerra moderna no estuviese ya antes utilizada, sino de que los tribunales de Nuremberg no fueron capaces de ver ahí un crimen de guerra. Eso es lo que realmente me preocupa.
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Ni siquiera ni Hiroshima ni Nagasaki, ni
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siquiera ni Hiroshima y Nagasaki. Y por eso, fíjate, yo creo que estas dos cuestiones, por un lado, que los tribunales que estaban pensados para construir un nuevo derecho internacional tras la Segunda Guerra Mundial, no fueran capaces de condenar los bombardeos aéreos. Y esta distancia cada vez mayor entre la tierra y el aire que hace que los efectos de los bombardeos sean de alguna manera inimaginables. Son experimentables, pero no imaginables. Estas dos cosas han hecho que todos seamos muy tolerantes frente al modelo Hiroshima.
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No sólo eso, sino que siempre se ha justificado que el fin de la Segunda Guerra Mundial, entre otras cosas, se consigue por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Es decir, se aplaude que se haya hecho.
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Exactamente. Se aplaude, como recordarás, precisamente este Claude es el único que se siente culpable, sin saber de qué, por haber ayudado a matar a 120.000 personas en pocos minutos en Hiroshima. Pero los demás, el coronel Civet, que es el que aprieta materialmente el botón, vuelve contentísimo a la base y celebra lo que ha hecho. Considera que en una guerra es perfectamente legal utilizar cualquier medio del que se disponga. Y que además, esos muertos no cuentan en la medida en que han servido para poner fin a la guerra. Hoy es muy dudoso que sirvieran para eso. Probablemente la guerra ya la habían perdido los japoneses mucho antes. Y en cualquier caso, lo que no podemos es de pronto construir un orden jurídico aéreo no solamente distinto, sino completamente opuesto al terrestre. Un orden jurídico en el que se puede no matar una o dos o tres, sino cientos de miles de personas sin un previo juicio. Es decir, es una ejecución extrajudicial a escala masiva, como hemos visto en Gaza. Son 70.000 inocentes que no han tenido el derecho a defenderse ante un tribunal, suponiendo que Israel tuviera algún cargo contra ellos que no fuera su pura existencia desnuda. Bueno, pues creo que esto sigue entre Auschwitz y Hiroshima. Nos sigue pareciendo terrorífico Auschwitz y en cambio somos incapaces de representarnos las consecuencias de. Porque tiene más que ver ya con la teología, esto que estabas hablando tú. Finalmente, desde el cielo, desde donde se desmigajan las casas y se destruyen los cuerpos, pues esta prolongación del ser humano controlada por minorías feroces que llamamos tecnología, pues en estos mismos momentos han sido capaces de ocupar el lugar de Dios en él. El cielo lo vivimos un poco así, como no podemos imaginar eso. Los vivimos como si fueran directamente enviados por Dios desde lo alto. Como antes mandaba sus relámpagos, ahora manda sus drones. Y sus misiles. Y esto, en términos antropológicos es una mutación que no somos capaces, o no hemos sido capaces todavía de configurar un derecho no terrestre, un derecho aéreo que sea más o menos garantista, que sea tan garantista como el terrestre, porque ya
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lo has dicho tú en otras ocasiones, aquí la gran diferencia entre el ataque desde el aire y el ataque en tierra es que uno mira a los ojos de aquel a quien dispara.
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Claro, y esto mira a los ojos. Mira, yo estaba precisamente estos días escribiendo un artículo en el que contaba una anécdota triste que me ocurrió en el metro. Yo iba en el metro y entró un hombre, como tantas veces, de pie, alzó la voz y todos pensábamos que iba como tantas veces las personas necesitadas que te piden dinero, pues que nos iba a pedir disculpas por molestarnos, que iba a contarnos la historia de sus penalidades, y luego nos iba a pedir modestamente una ayuda, pero no, al contrario, elevó la voz con mucha energía y nos dijo lo no les pido dinero, solo les pido que levanten los ojos, la cabeza de sus móviles, y tengan el coraje de mirarme a los ojos y decirme buenos días. Y claro, esto es tremendo, tremendo. Bueno, pues no sé, yo en este texto hago una reflexión. En efecto, tú no puedes mirar a los ojos a alguien necesitado si no es para socorrerlo inmediatamente, salvo que seas un asesino sin entrañas y te complazcas en mirar a tus víctimas antes de matarlas. Pero creo que hay un dilema, y un dilema moral muy grande. Cuando tú miras a alguien a los ojos, fíjate tú el dilema moral, porque todas estas, las dos agresiones contra Irán, la de junio del 25 y esta hora reciente que empezó el 28 de febrero de este año, lo que hacen es interrumpir negociaciones, están sentados a una mesa mirándose a los ojos, se están mirando a los ojos, ahí es donde hay realmente tensión, donde tú tienes que ser capaz o de ser un asesino sin escrúpulos, o de hacer concesiones, y por eso las negociaciones se celebran en torno a mesa, si nos miramos a los ojos, ahí hay siempre un dilema ético y un dilema moral, en el mirarse a los ojos y hacerte cargo del cuerpo del otro, hacerte cargo de la mirada del otro. Y ese dilema moral es lo que han abolido, lo que han liquidado estas nuevas guerras, con esta distancia creciente entre la Tierra y el cielo. Bueno, ya sabemos que Que es muchísimo más fácil matar desde lejos que desde cerca. También sabemos que nos impresiona mucho más una muerte a cuchillo que un bombardeo aéreo. Y obviamente, en esta separación o distancia del cuerpo humano hay una voluntad muy clara de ahorrarse este dilema moral que es enteramente proporcional al aumento del poder y de la fuerza. Cuanto más poder tienes, menos dilemas morales te planteas y más víctimas hay en la Tierra.
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Carne Cruda EXTRA
Derroteros: La guerra desde el cielo, con Santiago Alba Rico
Fecha: 13 de marzo de 2026
Host: Javier Gallego ("A")
Invitado: Santiago Alba Rico ("B")
En este episodio especial de la serie "Derroteros", Javier Gallego conversa con el filósofo y ensayista Santiago Alba Rico sobre la evolución de la guerra desde una perspectiva aérea y sus implicaciones antropológicas, éticas y políticas. Partiendo de la actualidad —los bombardeos de Israel y EE. UU. sobre Irán—, el diálogo explora cómo la capacidad tecnológica ha transformado nuestra relación con la violencia, el derecho internacional y la percepción colectiva del conflicto armado.
Alba Rico analiza la recurrente comparación con Irak y el auge de una guerra cada vez más deshumanizada — donde el ataque desde el aire (misiles, drones) deja a un lado la presencia de soldados en tierra y repercute en una "virtualidad" violenta y escalofriante.
Crítica sobre la ineficacia real de la estrategia: siempre es necesario intervenir sobre el terreno, y los bombardeos provocan consecuencias imprevistas y prolongadas (ejemplo: surgimiento de grupos terroristas tras Irak).
El motivo fundamental del regreso a los bombardeos aéreos es la abrumadora superioridad tecnológica de EE. UU. e Israel, que permite una destrucción masiva con nula defensa posible por parte de los agredidos.
Tras el ataque de junio de 2025, Adam Tooze habla ya de una guerra "exoatmosférica": los misiles cruzan el espacio exterior, y el derribo de estos proyectiles ocurre fuera de la atmósfera.
La distorsión simbólica y existencial:
Javier plantea la posibilidad de un futuro distópico: misiles permanentemente estacionados en el espacio, completamente divorciados de la vida terrestre, armando una amenaza alienígena generada por humanos.
Alba Rico responde subrayando que, a pesar del desarrollo tecnológico, la vulnerabilidad humana sigue siendo terrenal, y la imaginación humana no consigue abarcar la magnitud destructiva de la técnica moderna.
Repaso histórico: desde Nuremberg no ha habido condenas a los bombardeos aéreos, que quedan excluidos del derecho internacional bajo la consideración de “prácticas consuetudinarias”.
"Todos seamos muy tolerantes frente al modelo Hiroshima." (23:15)
Sobre la devastación aérea:
"Israel, entre octubre del 23 y octubre del 25, lanzó 45.000 misiles y bombas sobre Gaza, que es el equivalente a tres bombas nucleares como la de Hiroshima." (10:19, B)
Sobre la evolución técnica de la violencia:
“Estamos ya en un momento en el que la mayor parte de los combates se libran en el cielo, pero los muertos se siguen produciendo en la Tierra.” (14:55, B)
Sobre la inadecuación del derecho internacional:
“Los juicios de Nuremberg... Consideran prácticas consuetudinarias los bombardeos aéreos... Y por eso no ha dejado de haber bombardeos aéreos ni un solo día desde 1945 hasta 2026.” (21:40 y 23:00, B)
Sobre la responsabilidad ética en la guerra a distancia:
“La gran diferencia entre el ataque desde el aire y el ataque en tierra es que uno mira a los ojos de aquel a quien dispara.” (26:26, A)
Sobre la desproporción tecnológica-humanista:
“Hay una gran desproporción prometeica entre lo que podemos hacer tecnológica y materialmente, y lo que podemos imaginar con nuestro cerebro y nuestro cuerpo finito.” (18:52, B citando a Gunther Anders)
Sobre la anestesia moral y la violencia desde el cielo:
“Es muchísimo más fácil matar desde lejos que desde cerca... hay una voluntad muy clara de ahorrarse este dilema moral que es proporcional al aumento del poder y de la fuerza.” (28:10-28:55, B)
Conclusión
Santiago Alba Rico ofrece una perspectiva profunda y crítica sobre la progresiva deshumanización de la guerra moderna. La conversación plantea preguntas sobre la responsabilidad individual y colectiva, las limitaciones del derecho internacional frente a la violencia tecnológica y la necesidad urgente de repensar —ética, política y jurídicamente— cómo nos enfrentamos al terror “bajo el nuevo cielo” de la guerra aérea y virtual.
(Este resumen omite los segmentos publicitarios y se centra exclusivamente en el contenido de fondo y las reflexiones principales expuestas por los participantes.)