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En efecto, es así, porque en cualquier caso no hay que olvidar que seguimos teniendo cuerpos, seguimos construyendo sobre la Tierra y por lo tanto es esa Tierra tan frágil o más frágil que nunca, que vivía bajo un cielo amenazador, la que va a seguir siendo objetivo de esta distopía que tú planteas, y cada vez está más cerca, en virtud de la cual ya ni siquiera los misiles serán tierra tierra, sino que serán aire tierra, habrá batallas en el espacio exoatmosférico, pero naturalmente, como siempre habrá que apoderarse de la tierra y habrá que neutralizar las resistencias terrestres, pues esos misiles o esas armas, esas bombas, caerán lanzadas desde el cielo sobre la Tierra. Y creo que esto excede por completo nuestra capacidad de representación mediante la imaginación. Creo que de esto hemos hablado otras veces también, de esa diferencia entre imaginación y fantasía. Esta gran fantasía es de alguna manera, irrepresentable para la imaginación. Hay dos conceptos que a mí me interesan mucho, como sabes, y uno de ellos, al menos ya lo hemos tratado aquí cuando hablábamos de aviación. Uno es el de la gran asimetría de Stephen Girl, que decía, bueno, siempre ha habido, en todas las aldeas del mundo, siempre ha habido algún Hitler, pero ha hecho muy poco daño, porque no tenía los medios, los recursos, y porque incluso, digamos que en términos terrestres, pues había toda una serie de fuerzas sociales que los contrarrestaban o los frenaban. Pero es verdad que basta un Hitler con suficiente poder y suficientes medios para que esa gran asimetría se imponga sobre una mayoría de la población. Eso lo estamos viendo ahora claramente con Netanyahu, con Putin, y sobre todo con Trump, que es dueño del mayor arsenal del planeta, y que ha obligado a asumir conscientemente al resto del mundo esta gran asimetría. La asimetría es tan grande que os dejáis doblar el brazo u os castigo de la manera más terrible. Y el otro es el de declive prometeico, ¿Te acuerdas? La desproporción prometeica, este concepto de Gunther Anders, del filósofo Gunther Anders, cuando escribe aquellas cartas a Claude Ezerle, uno de los que ha participado en el primer lanzamiento de una bomba nuclear sobre Japón, Recordaba, Gunter Gunther Anders, que hay una gran desproporción prometeica entre lo que podemos hacer tecnológica y materialmente, y lo que podemos imaginar con nuestro cerebro y nuestro cuerpo finito. Hay cosas que nuestro cuerpo no puede imaginar, pero todo esto procede. Volviendo a la doctrina Duet, En el año 1921 se descubre que la aviación que está en pañales, y que servía básicamente para. Para batir récords subir más alto, mirar el mundo, etc. Se convierte en un arma de guerra poderosísima. Bueno, Pues fíjate, en 1921 escribe Duet el dominio del aire, y en 1932 un jurista que luego se va a hacer muy famoso y que va a ser determinante en la construcción del nuevo orden internacional surgido de los escombros de las guerra mundial, her. Que ya hemos tratado también aquí, en 1932 Lauterpacht ya quiso prohibir los bombardeos aéreos como crímenes de guerra, y sin embargo fue imposible. No solamente fue imposible entonces, sino lo peor, fue imposible en 1945, cuando empiezan los juicios de Núremberg. Los juicios de Nuremberg, que consideran que la guerra es el peor crimen posible, porque es la madre de todos los crímenes, y que, como sabemos, juzga de manera implacable y más que razonable los lager, los campos de concentración, los exterminios y las cámaras de gas, es, sin embargo incapaz de juzgar a los bombardeos aéreos que han utilizado indistintamente los alemanes y los aliados, o que incluso diría, han utilizado más los aliados que los alemanes. Desde ese momento se condenan naturalmente como crímenes contra la humanidad y como genocidio enseguida los crímenes nazis, de manera muy razonable y justa. Y sin embargo, esos mismos tribunales consideran prácticas consuetudinarias los bombardeos aéreos. Y por eso no ha dejado de haber bombardeos aéreos ni un Solo día desde 1945 hasta 2026, fecha en la que nos encontramos.