Loading summary
A
Adiós Eva, hasta el lunes.
B
Buen fin.
A
Igualmente. Derrotero, camino, dirección, medio tomado para llegar
B
al fin propuesto, conjunto de datos que indiquen el camino para llegar a un
A
lugar a lo que nos vamos, Dirección
B
que se da por escrito, para variar,
A
viaje de mar para seguir buen fin
B
de libro que contiene un derrotero.
A
Línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos o rumbo.
B
Derroteros, derroteros, derroteros. Pensar Paseando con Sabina Urraca ¿Qué tal?
A
¿Cómo estás? Pues bien, vamos a pasear.
B
¿Vamos a pasear por dónde? Pues vamos a pasear por el pelo.
A
Ya estaba tardando tú. Bueno, no, del pelo rizado, que eso
B
ya lo he tratado. Vamos a pasear por el hirsutismo, vamos a pasear por el pelo.
A
Vamos a hablar de peludos y peludas.
B
De peludos y peludas, Sí, sobre todo de peludas, pero también de peludos.
A
¿Vale?
B
Sí, sí.
A
¿Y esto por qué? ¿En qué foro las encontrado o bueno, los pelos de los animales?
B
Me interesa mucho, me gusta mucho, pero es que estoy escribiendo un personaje que es una especie de personaje mitológico inventado por gente de un pueblo, que es una mujer peluda. Y entonces he empezado a leer sobre muchas mujeres peludas a lo largo de la historia.
A
Muy bien.
B
Y claro, me he preguntado, es raro porque a medida que he empezado a leer sobre mujeres peludas, sobre todo cómo se ha ido moviendo el vello de nuestro cuerpo, solo algunas zonas, de pronto viniendo me sentía súper ridícula porque pensaba qué raro, como solo un poquito de pelo en la cabeza, como si llevásemos como un bombín ridículo, cuando en un momento fuimos completamente cubiertos. De hecho, Tina Lasassi, que es una antropóloga bióloga de la Universidad del Sur de California, dice que tenemos cabello en todo el cuerpo, pero que se han convertido en folículos pilosos en miniatura. Está miniaturizado hasta el punto de que funcionalmente ya no nos aísla.
A
Claro, es como calvos, estos pelos de los brazos y tal son como pelos de calvo.
B
Claro, exactamente.
A
Que han perdido la fuerza.
B
Sí. Y entonces como que he leído con diferentes hipótesis de por qué fuimos perdiendo el pelo.
A
A ver, a ver, cuéntame.
B
Por ejemplo, dicen que durante el Pleistoceno el homo erectus y los homínidos posteriores empezaron a cazar en la sabana abierta y tenían que perseguir a su presa durante muchas horas. Para llevarla hasta el agotamiento, porque no tenían herramientas de caza sofisticadas. Entonces este ejercicio de resistencia los ponía en riesgo de sobrecalentamiento y de ahí la pérdida del pelo por el peligro de sobrecalentamiento. Esto les permitía sudar de forma más eficiente y enfriarse más rápido sin necesidad de descansar. Somos calvos de cuerpo para correr. Luego está ahí la hipótesis del ectoparásito, que para que no hubiese parásitos en nuestro cuerpo, no se nos pegasen parásitos. Perdemos el pelo. Luego, por supuesto, la ropa.
A
Yo pensaba que tenía que ver más con coger pieles animales. Entonces ya no necesitas la piel propia, o sea, el pelo propio.
B
Claro, es como que nos hemos hecho como esta falsa piel, que además podemos quitarla y lavarla y el fuego, y eso hace que ya el pelo nunca vuelva a salir. De hecho yo lo noto que en los lugares donde roza el pantalón en invierno, ahí no me sale pelo en la pierna. Pero es muy raro, porque dicen que cuando estudias el calor de nuestro cuerpo durante un periodo de 24 horas, se nota que perdemos más calor por la noche de lo que necesitamos perder. Por lo que el efecto neto de haber perdido nuestro pelaje es que en realidad vivimos en una especie de déficit de energía todo el tiempo. Nos hemos quedado defectuosos de alguna forma. Algunos y algunas porque otra gente no. Y claro, la gente se mete mucho. Yo en la playa tengo un amigo que es muy peludo, y la gente en la playa le mira, incluso le sacan fotos de lejos y es como algo extraño. Pero realmente este amigo mío está más avanzado.
A
Está más avanzado, ha mantenido algo que en realidad necesitábamos. No pierde energía como los demás.
B
Claro, porque ya no hacemos carreras de resistencia a lo largo de la situación abierta para cansar a ningún animal. Aquí está la Darwinada que voy a mencionar, porque de verdad solo puedo llamarla Darwinada. Darwin llegó a decir que la pérdida de pelo se debía simplemente a la selección sexual. A la selección sexual, vamos a decir. A la selección sexy, diríamos. Nuestros antepasados simplemente preferían compañeros menos peludos. Les parecía más bonito, quedaba bonito.
A
¿En serio que dijo eso?
B
Esa es la darwinada mayor del día. Pero bueno, por suerte esta posibilidad ha quedado bastante descartada.
A
Científicamente, lo que sea.
B
El caso es que socialmente, el crecimiento del pelo en el hombre y en la mujer recibe consideraciones distintas. Mientras que la mujer ha sido siempre asociada con cabellos largos, y esto ha sido como un signo de hermosura, erotismo, y precisamente en algunas culturas, necesidad de ocultación absoluta, hasta el nivel de que si te asoma un pelo o llevas el pañuelo mal colocado, te pueden apedrear hasta la muerte. Hasta ese punto, de pronto el pelo es considerado erótico. Pelos que atraen, enredan, retienen. En el hombre, el pelo ha sido vinculado con la fortaleza o la virilidad, aunque este conscientemente. Sansón, claro, este conscientemente lo quita para diferenciarse de las bestias. Las mujeres también. Supongo que es algo que no contemplamos, porque simplemente seguimos los cánones de belleza. Pero creo que la variación en la consideración del vello corporal y del cabello a lo largo de la historia tiene que ver con un acercamiento y alejamiento consciente de la bestialidad. Un acercamiento y alejamiento muchas veces inconsciente de lo salvaje. Como ahora es una época de crisis en la que de pronto se llevan unos pelos larguísimos, de pronto es una clase más alta y entonces se lleva el pelo más corto. Y esto nos aleja y nos acerca de los animales de una forma muy cuidada y estudiada.
A
Bueno, eso. La depilación. Habrá toda una historia sobre la depilación.
B
Bueno, la depil. ¿Cuándo aparece y cómo empieza esa tortura de siglos? ¿Había depilación prehistórica? Sí, se realizaba por motivos de practicidad y seguridad, pero se hacía más en los hombres que en las mujeres, porque eran más dados a tener que luchar entre ellos. Entonces, donde hay pelo, se dice, donde hay pelo hay alegría, pero donde hay pelo también hay poder agarrar a tu enemigo y tirarlo. De hecho, en una batalla que se llama. Hay una cruz de los valientes, se llama, cerca del pueblo del que proceden mis abuelos. Y ahí se. Una batalla, se dice, en la que dos hombres, para no poder agarrarse del pelo, ni de los miembros del cuerpo, ni nada. Era una pelea por unas lindes, cómo no. Y se envolvieron como en manteca de cerdo.
A
Bueno, de hecho creo que es la lucha más antigua que existe, que es una lucha albanesa. Es que lo estoy leyendo en el libro de Lea Hippie. Pues es una lucha en la que se embadurnan de aceite. Y la lucha es, claro, no puedes asir al otro.
B
Estos hombres se embadurnaron, pero es muy fuerte porque lo cuenta un texto así como turístico que hay al lado de la Cruz de los Valientes, esta que está en medio de la nada. Y entonces uno de ellos, al no poder asir al otro, le metió un dedo por el culo y lo lanzó lejos. Eso cuenta la historia. Te puedes depilar o te puedes envolver en manteca. Y para avisarte o decirte cualquier cosa o atraerte hacia sí, te metan el dedo por el culo y te traigan el pelo. Era un flanco menos al que agarrarse. En Egipto también la belleza y el cultuar cuerpo. En las clases más pudientes, por supuesto, se depilaban.
A
En argumentos siempre se ha considerado que era más elegante. Quizá eso se alejaba más de lo salvaje, el depilar a la mujer, porque al hombre era por cuestiones guerreras, bélicas.
B
Bueno, en Egipto todos se depilan. De hecho, también había fines religiosos. Los sacerdotes y las sacerdotisas tenían que llevar todo el cuerpo libre de vello para poder acceder a los templos. Es como una pureza, una desnudez suprema. Qué mayor pureza que dejarte el pelo como es. Y por supuesto, se han empleado todo tipo de sangre, grasa animal para la depilación, limón, azúcar, aceite. Había navajas hechas con hierro, con sílex y cobre, que se han encontrado en Grecia también. Señal de pulcritud y juventud. Depilaban mucho el cuerpo con velas y esto. Yo me acuerdo que mi abuela me contaba que ella de joven se depilaba con un. Ella decía con un tiso, Era mi abuela canaria. Con un tizón encendido, con un trozo de madera de la chimenea. Se la pasaban por la pierna muy rápido y olía como mucho a pelo quemado. Y así se depilaban. Y por ejemplo, en el imperio griego ya se empezó a quitar el vello púbico de las mujeres, aunque era siempre algo de clases altas. Y los romanos, como basaron sus cánones estéticos en los de la antigua Grecia, también se utilizaban pinzas, resina vegetal, una cera hecha de alquitrán. Los baños femeninos romanos tenían una sala especializada para la depilación, y ahí ya sí que es verdad que la practicaban sobre todo las mujeres. Aunque también el cuidado de la barba. Pero bueno, el quitarse todo el pelo del cuerpo, menos el de la cabeza y las cejas, que en épocas también se quitaba el de las cejas, porque
A
también lo de la barba, por ejemplo, es muy griego, lo de dejarse la
B
barba, pero es una barba muy cuidada, es una barba muy de barbería actual.
A
Muy hipster.
B
Sí, es muy hipster. No quería decir el término, pero era
A
ese, o sea, Sócrates, barba hipster.
B
Absolutamente, absolutamente. Sí, sí.
A
¿Y en la Edad Media?
B
En la Edad Media ya castidad, todo el cuerpo cubierto y prácticamente no se veía nada del cuerpo, con lo cual podría haber pelado. Secreto entre las clases altas. Sí que se quitaban, se depilaban el vello púbico, ahí sí que se frondoseó un poco en esa época, pero los rostros eran las zonas más cuidad, porque prácticamente era lo único que se veía. Y es muy curioso porque en la Edad Moderna la reina Isabel I de Inglaterra puso de moda quitarse también las cejas, despejar las frentes de pelo, quitar, atrasar, llegar más lejos, la raya del
A
cabello, que de hecho eso tenía ese aspecto, por lo que hemos visto en imágenes. Tan alienígena.
B
Sí, sí, absolutamente.
A
Un canon de belleza que no se entiende desde hoy.
B
Y de esa época se ha recuperado un manuscrito sobre depilación, hablando del ungüento que utilizaban, que estaba hecho con arsénico y cal viva. Y el folleto explicativo, el prospecto decí cuando sientas calor en la piel, lávala rápidamente para que no se caiga la carne. Creo que es una frase que define muchísimo como las auténticas salvajadas. A menos que te hayas depilado un poquito en tu vida, ya te has hecho algún cisco en el cuerpo. Y hay un libro en el afeitado de hombres, hay un libro de Jacques Perret que se llama Poronotomie, l' art d' apprendre seracer à solmem, o sea, el arte de afeitarse a uno mismo. Y el libro era un escrito como un folleto, que lo vendían acompañado de una hoja afilada con un mango de madera. Y esa es la primera maquinilla de afeitar. Venía con un libro. Es muy fuerte.
A
Bueno, como los quioscos que te regalan también.
B
Claro, sí las colecciones estas de principio
A
de curso, incluso con algunos periódicos, de vez en cuando te regalan algún tipo
B
de abanico, unas babuchas, como cosas así. Totalmente. Ahí ya se empezó a extender la depilación con cuchilla.
A
Y en el siglo XX pues ya
B
empiezan las axilas, todo, porque además cada vez faldas más cortas, cada vez se ve más cuerpo, entonces cada vez hay que llevar más lejos la línea de cabello lo mismo que la reina Isabel iba atrasando la línea de cabello, pues es un poco eso, como que va avanzando la depilación por nuestros cuerpos y con todo tipo de ceras, métodos, ya llegando finalmente a la fotodepilación salvaje de nuestros tiempos. Pero yo recuerdo siempre como estas ceras de mi madre, mis tías, mi madre pegándose tirones. Sí, sí, era terrible, pero eran unas máquinas rarísimas, como una especie de filtros, encendías un botón y había como una especie de marmita de cera como boteante. A mí me llamaba muchísimo la atención
A
y se veía como algo doloroso. Tirón y fuera pelos.
B
No, no, era algo terrible. No puedo ir porque no estoy depilada. Esta cosa tan salvaje que siempre me pareció. Madre mía. Y luego hay un montón de mujeres peludas y de gente peluda que me
A
fascina, por favor, Vamos con ellas.
B
Está la reina Maatkar Hatshepsub de Egipto, que vivió hasta el amor, murió en el año 1458 a. C. Que no era hirsuta, pero para ser respetada y obedecida como faraona empleaba barba postiza y vestiduras de hombre en sus apariciones, fluctuando entre lo masculino y lo femenino según le conviniese en ese momento. Lo peludo usado, el pelo usado para ganar poder. Y hay un Instagram que por favor tenéis que seguir. Yo creo que lo he mencionado en algún otro derrotero, porque es una auténtica pasión, la que yo siento que se llama hagiografía hoy, que lo lleva Beata Dulce Nombre, que es Marina Arrabal, que va a sacar un libro en Blacky Books que se llama precisamente Dulce Nombre y que en general, algunas veces cuenta historias de santos, otras veces se inventa historias de santos. Es muy, muy bonito, la verdad, lo que hace. Y cuenta la historia de María Magdalena y Santa María Egipciaca.
A
Que son reales.
B
Que son reales. Bueno, reales. Tan real como es la historia, me refiero. Tan real como es la Biblia, esa ficción que es la Biblia.
A
Vale. No, no. Bueno, sí, vale. Quiere decir que algunos santos sí que han existido, sí.
B
Pero bueno, su historia es una ficción, más o menos. Nunca lo sabremos. Nunca lo sabremos, no.
A
¿Crees en milagros?
B
Yo creo en todo. Yo creo en la ficción a pies juntillas. Pero claro, cuando me lo pregunta una persona que no sé cuál es su religión con respecto a la ficción, pues tengo cuidado.
A
Yo soy creyente de la ficción. Bien, pues entonces hablando de María Magdalena
B
y Santa María Egipciaca, cambiaron sus nuditas criminales, porque eran las dos, como sabemos, prostitutas, por nuditas temporalis. Ambas decidieron irse al desierto a limpiar sus cuerpos desnudos de las caricias ajenas. Pero se fueron desnudas. A la Magdalena los ángeles le prepararon una celda entre las grietas de una montaña. Solo se llevó una calavera. Y cuando pisó la cueva, se quitó el vestido. Y Dios piadoso, le mandó una larga melena con la que la santa secaba los pies de los peregrinos después de lavárselos y quitarles la arena de debajo de las uñas. Era una melena cobriza, como el mismo desierto de Jerusalén, y podía usarla para camuflarse de depredadores y alacranes, protegiendo su carne de picaduras y mordiscos. Solo tenía que tumbarse quieto bajo su gran pelo y aguantar la respiración. Y Santa María Egipciaca también vivió en el desierto y le brotó la melena. Nuestras santas eran las preferidas de los creyentes medievales para aprender sobre la penitencia y el arrepentimiento. Se convierten de alguna forma en la nueva Eva, una primera mujer redimida. Son pecadoras arrepentidas, dice aquí Beata Dulce Nombre. Son pecadoras arrepentidas como nosotros, que a partir de hoy sólo nos desnudaremos bajo los astros que iluminan los desiertos. Es precioso, de verdad, seguir geografía hoy, porque increíble como escribe Beata Dulce.
A
¿Y va a sacar un libro sobre esto? Más o menos, ¿No?
B
Pero su escritura es flamboyante, como esta que hemos visto aquí.
A
Flamboyante, como lo que hablábamos el otro día.
B
El libro se va a llamar Dulce Nombre.
A
Muy bien.
B
Sí. Y luego está Clementine Clató, Madame Dele, que es una mujer que nació en Francia en 1865 y le creció la barba. Bueno, claro, la mujer, baruda adolescente, se casó con un panadero. Abrieron una cafetería pastelería. Se rasuraba regularmente, pero tras una apuesta que hizo, se dejó crecer la barba. Y eso provocó una grandísima afluencia. Esta pastelería, y a partir de entonces se llamaba el Café de la Mujer con Barba. Y la gente iba a comprar pasteles y a tomar café y a verla. Y finalmente esta mujer incluso obtuvo un permiso de la prefectura para vestir como un hombre si quería. Nunca aceptó invitaciones para viajar y ser exhibida hasta que murió su marido, que entiendo que tuvo un momento de flojera y bueno, venga, entonces sí que se presentó a algunas ferias. Sí. Bueno, no sé. No sé qué cirquero se aprovecharía de ella, pero no lo sé. Sé qué empresario quería decir y que
A
estuvo viajando por el mundo.
B
Viajando por el mundo, Sí. Tampoco muchísimo, pero sí. Y siempre estuvo muy orgullosa de su barba, al punto de que en su lecho de muerte apostaría a que en el paraíso no existe una barba tan fina como la mía. Última frase antes de morir. Y se cumplió su deseo y en su lápida Aquí yace Madame de Le, la mujer barbuda de Taón. Ella se agarró a su identidad de mujer barbuda.
A
A ver. Eso la hacía absolutamente única.
B
Y luego está Petrus Gonçalbus, que es muy famoso en Canarias y que seguramente habréis visto imágenes de él, que es este hombre peludo. Sí. Que nació en Tenerife en 1537 y murió en Capodimonte, en Italia, en 1618. Y fue un hombre que tenía hipertricosis universalis congénita, es decir, tenía hipertricosis, tenía pelo por todo el cuerpo y lo llamaban el salvaje gentilhombre de Tenerife o el hombre lobo canario. Nació con esta enfermedad, que no tenía otra particularidad más que tenía pelo por todo el cuerpo. Y es increíble cómo en los cuadros se le ve vestido con ricas ropas, porque claro, formó parte de la corte de Enrique II de Francia, alcanzó rango nobiliario y poco después de que llegase el Adelantado Alonso Fernández de Lugo a conquistar las islas, este hombre debió de ir con él. Se sabe que era descendiente de Mencelles Guanc, Pedro González. Y a los 10 años fue llevado a la corte del rey Enrique II de Francia, donde permaneció 44 años. Fue esto todo un acontecimiento.
A
Claro, era un freak de la época.
B
Era un freak de la época, pero es curioso porque se le dio un trato preferencial, se le dio un título nobiliario y Giulio Alvarotto, que es un diplomático italiano en la corte francesa en esa época, lo describe así Su cara y su cuerpo están recubiertos por una fina capa de pelo de unos 5 dedos de largo, como unos 9 centímetros, y de color rubio oscuro, más fina que la de una marta cibelina y de olor bueno. Si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara. Me encanta lo del olor. Bueno, como que me da unas ganas de tocar y oler ese pelo.
A
Sí, sí, lo describe como algo preciosísimo.
B
Sí, sí, realmente es que era como
A
más fina que la de una marta cibelina.
B
Qué preciosidad.
A
Como para hacer un abrigo con el pelo de Pedro González.
B
Y el rey se propuso desde el principio desterrar. E hizo el mito del buen salvaje, Como que intentó desterrar el supuesto lado salvaje del niño, inculcarle buena educación y costumbres refinadas. Fue instruido en humanidades, latín, etc. Llegó a ser sommelier de la Paneterie Bourges du Roi, servicio de boca del rey, que era un puesto preservado para nobles de rango muy alto y con muy buen sueldo. Y además se le llamaba Don Petrus Gonsalvus por ser descendiente de un rey guanche. Esto creo que no se ha visto en ningún otro caso en el que hayan cogido a un guanche, lo hayan sacado de Tenerife y lo traten muy bien, la verdad. Eso debe ser un caso único. Pero por razón de su pelo y de su particularidad, que podría haber sido
A
lo contrario, que podría haber sido un
B
monstruo de circo, podría haberse convertido lamentablemente en un monstruo de circo. Bueno, pues lo casaron con una bella parisina que se cree que era dama de compañía de la reina Catalina de Médici. Y tuvo seis hijos. Tres niños y tres niños. En solo dos de sus hijos no se heredó esta condición de. En el resto sí, En sólo dos no. De hecho, hay también retratos de la familia completa y de algunas de sus hijas.
A
Creo que me suena a mí haber
B
visto unos retratos absolutamente preciosos, maravillosos. Hay en Innsbruck, en Austria, también en la Galería Nacional de Arte, en Washington, en Estados Unidos, que yo vi el cuadro de Petrus Gonçalbus, fue una de las razones por las que fui. Y luego es curioso, porque luego hay unos cuadros que están en la Cámara de Arte y Curiosidades, creada por el archiduque de Austria, Fernando II. Y en este espacio se encuentra también el célebre retra de Vlad Tepes, Drácula. Entonces ahí de pronto sí que está como una categoría un poco circense, como que lo han metido en el cuarto.
A
Vampiros, hombres lobo.
B
Sí, sí, sí.
A
¿Oye, no inspiró esto, no tiene algo que ver con La Bella y la bestia?
B
Con La Bella y la bestia Exactamente. Se cree que esta historia, que el amor de Petrus Gonçalbus con la dama Catherine, que pertenecía a la corte de la reina, inspiró el cuento de hadas La bella y la bestia. Y hay una novela de Emma Lira que salió en 2019 que se llama Ponte en mi piel. Dudo que ese fuese el título, que sea una traducción correcta del título original. La verdad es que es bastante terrible. Ponte en mi pelo, editorialmente. Una decisión editorial lamentable. Ponte en mi piel. Pero bueno, el protagonista principal y la vida de ese protagonista principal se basa en la vida de Petrus Gonçalbus. He leído solo trozos. Es interesante. Pero bueno, el título. La verdad es que.
A
Vamos a buscar el título original. Tú sigue con el tuyo.
B
Bueno, yo sigo con lo mío y te hablo de La Serrana de la Vera, que es un mito español muy extendido por toda Extremadura, especialmente en Riberos del Tajo, en Garganta la Hoya, el Valle del Jerte y La Vera. La Serrana de la Vera. Y es muy curioso porque es una mujer con apariencia de cazadora o de amazona, de fuerza sobrehumana, con ciertas características sobrenaturales, que vivía en los montes y llevaba a los hombres con los que se cruzaba su cueva para matarlos.
A
Siento decirte que es el título original porque Malira es una periodista y escritora española que ha llamado así a su libro.
B
Ah, mierda. Pensé que era una traducción. Ay, Dios mío. En Malira igual me escucha. Bueno, no pasa nada. Tendrás razones para haberle puesto ese pronto. Pienso que como es española lo va a escuchar, porque todas las españolas escuchan.
A
Derrot, por la portada del libro, es típica novela histórica. Creo que se dirige.
B
Lo he visto y he leído trozos, vamos, me lo han pasado en PDF, pero vaya. Bueno, en fin.
A
Bueno, Emma, te mandamos un beso muy
B
grande, un abrazo muy fuerte. Gracias por haber hecho este libro.
A
De hecho, aunque a ti el título
B
no te ha gustado, pero bueno, yo soy muy tiquismiquis, es una cosa como de editorial tiquismiquis. Bueno, pues La Serrana de la Vera es una mujer hermosísima, cubierta de pelo. Se la describe de diferentes formas. Algunas veces dice que la parte de arriba de su cuerpo es de mujer, la parte de abajo es de yegua y que cogía a los hombres, los llevaba a su cueva y los mataban. Y algunas veces hay como tintes sexuales en esto, en el sentido de que debía ser como que se los tiraba y los mataba. Y hay una relación de esto con las serranillas medievales, que son también unos seres como unas mujeres que aparecían en el camino a los caminantes. Todo esto por supuesto toca con las sirenas, las espías, todos estos personajes brujiles, mitológicos de mujeres que son sexys, medio animalescas, que se acercan a la bestialidad
A
y que pierden a los hombres y
B
que pierden o los matan, como que el final de sus intenciones siempre es acabarlos. Y entonces el personaje de la Serrana de la Vera, por supuesto, tiene sus manifestaciones en la literatura.
A
Claro, es que tiene mucho que ver con la evolución del pelo como elemento sexual, el pelo de la cabeza llevado a su paroxismo, las serranillas, o pueden ser estos animales femeninos cubiertos de pelo, o sea que creo que esta obsesión del hombre por el pelo de las
B
mujeres, sí, es como una filia que se ha pasado de frenada, no es que tenga una cabellera muy guay, es como hacer como un porno desagradable, porque se te va de las manos, tiene todo el cuerpo y además no solo te folla sino que te mata. Pero es muy interesante el personaje de la Serrana de la Vera como mito, como personaje de los romances en muchas interpretaciones de la tradición oral y como personaje de la literatura en el Siglo de Oro. Julio Caro Baroja tiene un ensayo en el que dice que sobre la Serrana de la Vera se planteaba la cuestión de si era una realidad histórica mitificada o un mito transformado en realidad y historificada.
A
No sé si lo he entendido.
B
Sí, como que se le ha intentado, ha habido como muchos intentos de buscarle una identidad histórica de carne y hueso, como que no se sabe si, o
A
un mito que efectivamente no se sabe si el principal de la leyenda hacia la realidad o de la realidad se ha creado una leyenda.
B
En qué dirección va,
A
Toca un poco como lo de Cristo también te digo.
B
Totalmente, sí, bueno, estos caminos de la ficción, que son caminos muchas veces de ida y vuelta, que construyen y destruyen, y hay un poema, vamos, destruyen, lo digo como entre comillas, destruir en la ficción. Me parece interesante también hay muchos versos de la Serrana de la Vera. Voy a leer un fragmento de las Serranas del Arcipreste de Ita y aquí está la descripción de la Serrana de la Vera. Había la cabeza mucho grande, sin guisa, cabellos chicos negros más que corneja, lisa, no Marta cibelina aquí corneja lisa, ojos fondos, verme conejos poco he mal de visa, mayores que de osa la patada dopisa, las orejas mayores que de añal burrico el de su pescueso negro, ancho, velloso chico, las narices muy gordas, luengas de sarapico bebería en pocos días caudal de buón rico su boca de alana e los rostros muy gordos, dientes anchos, eluengos, asnudos hemos mordos, las sobrecejas anchas e más negras que tordos. Los que quieran casarse aquí no sean sordos, mayores que las mías. Tiene sus prietas vanas, yo no enví en ella al más si tú en ella escarbas, creo que fallarás de las chufetas darbas valdría más trillar en las tus parvas.
A
Esto es una inscripción bastante monstruosa.
B
Es monstruosa, pero me gusta mucho, las sobrecejas anchas, más negras que tordos. Y de repente dice los que quieran casarse aquí no sean sordos, o sea, la vende como un reclamo sexy, creo.
A
Bueno, no lo sé, no lo sé, no estaría seguro. Efectivamente, es como los que quieran casar. Oye, que igual que esto que estoy diciendo a alguno le está atrayendo que no sean sordos. Si, no lo he entendido del todo, pero es verdad que a lo mejor tiene esa lectura que tú dices. Me ha gustado mucho, que tiene las barbas aún más anchas que las mías, más grandes que las mías.
B
Y luego hay un momento en un cuento en el que una mujer le habla a la propia serrana de la Vera, que en este caso se llama Gila, y le habla de lo que la gente dice de ella, y le que eres Lucifer, saltabardales, machorra, machorra.
A
Esto toca con la que hablamos el
B
otro día de la pluma. Que eres Lucifer, saltabardales, machorra, el coco de las consejas, el lobo de sus ovejas, de sus gallinas, la zorra. Los niños callan contigo, los hombres huyen de ti, los viejos dicen que así huye la cava de Rodrigo, las mozas que otra pareja no tuvo el mundo. Y el cura como ñublo te conjura a la puerta de la iglesia cada vez que nuevas dan de tu condición ingrata descomulgándote, mata candelas el sacrificio. Y dicen que en haz y en paz de toda esta serranía te han de colgar algún día como racimo de agraz porque la están culpando de haber matado a muchos hombres. La Serrana de la Vera es un tema absolutamente infinito que me ha dado muchísimas ganas de ir en busca de la Serrana de la Vera, ir en busca de esta ficción, irme agarrando la olla a buscarla.
A
Habrá muchos restos, se podrá encontrar.
B
Sí. De estas historias estoy segura de que hay alguien en esos pueblos, aún lo suficientemente mayor y amante de la religión de la ficción, para decir que la ha visto. Me encantaría conocer a alguien que haya visto la Serrana de la Vera, me cuente que la ha visto. Me vale con eso.
A
Eso, bueno, es nuestra Yeti, claro.
B
Es nuestra Yeti, exactamente. Sí, sí, totalmente.
A
Bueno, pues si alguien que está escuchando este derrotero la ha visto, por favor,
B
que me lo haga saber. Que me lo haga saber. Y luego, por supuesto, la Serrana de la Vera hablo de ella porque la tenemos aquí en Extremadura y porque proviene de la ficción de allí, o de las historias de allí, o de la verdad de allí que la ha ficcionado. Pero en Francia existió también este personaje que era la peluda bestia lanuda, la Velú. Era un monstruo mitológico que se decía que merodeaba el río Wisne de la cuenca del Sarte. Y hay un cuento de Borges que habla de ella y me gusta mucho. Se dice que tenía el tamaño de un toro, cabeza de serpiente, su cuerpo era redondo y está cubierto de precio verde, y tenía aguijones cuya picadura era mortal, cola de serpiente, podía matar. Y hay una historia cruelísima, cruenta a más no poder, que dice que este animal sobrevivió al diluvio sin haber entrado en el arca porque Noé decidió dejar fuera a la bestia porque era peligrosa para los demás animales. Estamos hablando de un barco en el que iban ovejas y tigres juntos en parejas, pero como eran parejas heteronormativas, normales, tranquilitas, se mantenían dentro de la norma y no mataban a nadie. Sufrían, supongo. Esto conectando con nuestro tema del otro día de la pluma gay.
A
Bueno, y esto conectando con el tema que hablábamos al principio, es que al final estaba pensando en todas estas historias que estás contando y tiene esa relación con el pelo, la sexualidad de la mujer, la libertad de la mujer, lo salvaje, cuando la mujer peluda es la mujer que se ha dejado, bueno, crecer el pelo libremente que no se puede.
B
En el caso de María Magdalena, que Dios la ha protegido de la desnudez, regalándole una gran melena rojiza. Dios, protégenos a todas, danos esa gran melena.
A
Pero bueno, y por eso surge la depilación, que es una manera también de someter a esa mujer libérrima. Entiendo como que todos estos mitos y estas leyendas también tienen que ver con esa mujer salvaje, que es algo que el hombre no comprende y a lo que el hombre teme.
B
Claro, someter esa animalidad también, someter esa sexualidad. Noé, desde luego, no la quiso en su arca.
A
No la quiso en su arca, la
B
engañó y le dijo que iban a zarpar al atardecer, y al final el arca zarpó al amanecer, pero luchó por salvarse y prometió vengarse de los humanos por abandonar. Y como era anfibia y tenía la piel gruesa, la Peluda nadó usando su cola gruesa y de serpiente, y nadó hasta debilitar su cola, provocando que sea el único punto vulnerable en este cuerpo acorazado. Entonces, en todas las historias que hay de gente que vence a la Peluda, finalmente es como su talón de Aquiles, es esa cola que se le debilitó intentando salvarse del diluvio universal. Es una historia que me da muchísima tristeza.
A
Mucha, no sé.
B
Entonces, la Peluda surgió de su cueva de nuevo en la Edad Media, y se escondió en la ribera del río Wisne, en Francia, y ahí comenzó a atacar a humanos puros e inocentes, a doncellas y a niños. A cada una que era capturada la llamaban la Corderita, atacaba granjas, etc. Y esto es muy curioso, cuando es perseguida por los campesinos, se sumerge en el río Wisne y lo hace desbordar, inunda la zona, provoca riadas, ahoga a gente. Cada vez que el río Wisne se desbordaba, se suponía que era porque la Peluda se había metido dentro y lo había hecho desbordar por lo grande que era.
A
Bueno, una venganza que merecía cobrarse.
B
Y bueno, al fin y al cabo, pues eso, siempre que veamos que alguien se mete con el pelo excesivo, o con la falta de pelo, o nos vemos a nosotros mismos haciendo cosas extrañas con nuestro pelo, delimitándolo, demarcando zonas, tomando decisiones extrañas.
A
Bueno, sí, por ejemplo, las cejas anchas o cejas finas, que de repente se pone de moda una cosa se pone de moda la otra. Estas cosas tan curiosas, dejarse el bigote o no dejárselo en el caso de los hombres, incluso algunas mujeres, hay culturas donde la mujer es bigotuda sin ningún
B
problema, no pasa nada. Y ahora actualmente hay muchísima gente que se deja. Yo noto que esa influencia, por ejemplo, me hace relajar mis antiguas costumbres. Para mí fue muy importante con respecto a la depilación cuando fui a Cuba porque allí me no hay cera, nos depilamos con cuchilla. Yo nunca más volví a usar otro sistema que no fuese la cuchilla y mi vida cambió completamente Y simplemente me habían contado que se endurecía el peso. Un mito de belleza me había hecho creer que era imposible usar cuchilla, que había que usar algo más doloroso, que yo merecía más dolor. Ya bastante tengo. Entonces bueno, esto nos acerca y nos aleja de la animalidad y lo hacemos sin darnos cuenta.
Podcast: Carne Cruda, La República Independiente
Fecha: 24 de abril, 2026
Invitada: Sabina Urraca
Tema principal: Un recorrido cultural, histórico y mitológico por el pelo y el vello humano, especialmente en la mujer, explorando su simbolismo, su gestión social y su carga de belleza, poder, salvajismo y estigma.
En este episodio especial de los Derroteros de Carne Cruda, Sabina Urraca acompaña al oyente en un viaje personal y documentado a través del “paseo por el pelo”: desde una perspectiva científica, histórica, mitológica y social, se explora cómo el vello corporal ha definido, limitado, liberado y estigmatizado a las mujeres (y también a los hombres) a lo largo de los siglos. Urraca, en diálogo ameno y lleno de humor con el conductor, mezcla anécdotas, datos antropológicos y relatos de figuras emblemáticas – reales y legendarias – que desafían o encarnan los cánones sobre el vello y la pilosidad.
Hipótesis Antropológicas ([01:14]-[03:57]):
Comentario sobre el Déficit Energético ([03:01]):
Darwin y la “selección sexy” ([03:57]-[04:34]):
El episodio mantiene un tono híbrido entre lo erudito y lo familiar, con abundante humor y referencias personales, así como guiños literarios y antropológicos. Sabina Urraca despliega una narración rica en detalles y metáforas, mostrando una fascinación personal y crítica por los relatos de lo peludo, lo monstruoso, lo femenino y lo marginal.
Este paseo por el pelo (y la historia del vello) es tanto una celebración de la diferencia, como una crítica irónica y emotiva al control social sobre el cuerpo, y particularmente sobre el cuerpo femenino. Mitología, biología, tortura y poder se entrelazan en una mirada punzante y poética sobre aquello que crece, se esconde, se corta o se venera. Un derrotero para quererse (más o menos) peluda.