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Juan
Juan. ¿Y cuánto tiempo estuviste encarcelada por Israel?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, yo estuve exactamente desde el 13 de abril que me detuvieron, del 2021 hasta el 7 de febrero del 2022. Diez meses.
Juan
¿Cuáles eran los cargos?
Juani (Juana Ruiz)
Los cargos al principio eran cinco. Recuerdo el día que me trasladaron a Damón, fue el Juicio Final, en el que me ponían los cargos, ya casi no recuerdo, pero vamos, los más importantes era financiaba terrorismo, que estaba en una organización ilegal, que había dado consentimiento y sabía que había beneficiado un atentado. Cosas terroríficas, vamos, que ni siquiera tenía ni idea.
Juan
¿Cuántos años pedían por eso?
Juani (Juana Ruiz)
No, no pedían años, no pedían ninguna. Eso decían que iban a juzgar, porque en realidad sabían que todo eso era mentira. Pero vamos, me asustaron muchísimo ese día. Fue. Fue terrible. Además de que me cambiaron de prisión, al principio estuve un mes en Hasheron, que es también una prisión que es de hombres. Yo estaba en una celda apartada, yo sola.
Juan
La única mujer.
Juani (Juana Ruiz)
La única mujer. Bueno, había otras chiquitas que entraban y salían, que eran detenidas, las amenazaban, las tenían tres días. Pero de ese mes, 15 días los pasé yo auténticamente sola, que fueron los peores. Y luego de allí también me trasladaban a Asquilón. Asquilón está al lado de Gaza, en la frontera con Gaza. Desde las seis y media, siete de la mañana. Me llevaban allí dos horas y media de camino, porque esto era del norte al sur, y allí estaba el centro de interrogatorio. Y me tenían a lo mejor desde que llegábamos allí, las nueve y media, diez en realidad, los horarios. Estaba totalmente desubicada, no tenía relojes, así que me guiaba más por el sol que por otra cosa, hasta que volvía la tarde, que tiraban seis, siete horas, dependía de la largitud del interrogatorio, y me devolvían luego a Sharon. Y cuando volvía, claro, no comía, no bebía, no iba al baño, no hacía nada. Yo procuraba no beber, porque yo sé que si pedía ir al baño, no me lo iban a jara. Sí que estaba totalmente seca. Bueno, en ese mes adelgacé 12 kilos. Entonces no tenía ganas de comer, estaba muy triste, no sabía el porqué de todo eso, no tenía ni idea. Y la única que me animaba era Paloma, del Consulado General de España, que estuvo todo el tiempo. Y todo el tiempo que estuve en prisión pendiente de mí.
Juan
Y ese momento que dices que sentiste muchísimo miedo, que además te cambiaron de prisión, ¿Por qué? ¿Qué pensaste?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, es que al principio me dijeron que me iban a enviar a la prisión de mujeres. Ya. Porque es que también generalmente tienen aisladas a las chicas un determinado tiempo. Lo máximo que puede ser son 15 o 18 días, eso según las leyes de ellos. Pero a mí estaba un mes y yo recibí visitas del Director General de prisiones. Yo estaba asombrada porque ¿De qué viene toda esta gente? Yo no soy nadie importante. Yo creo que es que lo hacían por medio del gobierno español, que querían saber información en qué estado estaba, y presionaban para que me hicieran esa visita. Y la última visita recibí, no sé, era un alto cargo. Y yo vi que discutía con el director de la prisión delante mía, y yo creí entender así un poco ¿Qué hace esta mujer todavía aquí? Tenéis que mandarla ya. Entonces ya con la abogada ya le yo estoy aquí, no hago nada, llevo ya 10 días que ya no me van a interrogar, pero no lo sé. Y entonces por lo visto tiene que ser el abogado, el abogado el que pida al juez que me trasladen a la prisión con las mujeres. Y ese día, el mes justo de estar allí, el 13 o 14 creo, más o menos, si no estoy en mayo, no estoy equivocada, me trasladaron a Damón. Y allí, y bueno, desde que me hicieron una nueva ficha y yo estaba así un poco desubicada, y luego me hicieron una revisión médica, me preguntaron ciertas cosas y eso, como entrar en otra prisión, pues lo mismo, toda la rutina y el protocolo. Y luego hubo el juicio a la una de la tarde, a la una del mediodía, me acuerdo yo, en el que ya me pusieron todos los cargos. Entonces ahí ya me hundí. Y ya a las 3 o algo así me dijeron, bueno, te vamos a enviar ya con las chicas. Claro, yo decía ¿Dónde me van a meter? ¿Sin conocer a nadie? Pues no sabía, estaba totalmente desubicada y preocupada. Y me soltaron así donde estaban las celdas y yo mirando a todo el mundo, estaba todo cerrado porque no era la hora del paseo. Y de repente veo a mi compañera que había estado conmigo en. En Sharon, y me dijo Juani, Juan, y ven para acá. Y yo, uf. Una cara conocida, menos mal. Me fui allí y estaban esperándome las chicas, que yo creo que las habían avisado algo y me hicieron un recibimiento. Todas me abrazaron, me tú tranquila. Y yo ahí, totalmente en shock, las miraba y no sabía si confiar en ellas, no confiar, qué hacer, qué hablar. ¿Y fue un momento gracioso que rompió todo esto, que vino una de las chicas y me pero a ver, quién ha dicho que Juan? Y no sabe hablar árabe. Pero si lo habla además, como los egipcios. ¿Por qué lo hablas así? Porque mi suegra es egipcia, entonces tengo influencia de ella. Y ahí me entró la risa. Y eso es lo que tienes que hacer. Tú no te preocupes. Es que me han dado unos cargos. Eso lo bajan luego los abogados. Tú no te preocupes de nada. Ahora estás con nosotras, te vamos a cuidar, ahora tienes que bañarte. Porque llevaba un mes que las duchas en un desastre, y no sé si me bañé tres o cuatro veces nada más en un mes y estaba fatal. Dice te vas a bañar con agua calentita, te vamos a dar ropa nueva, te vamos a mira, hoy es fiesta del cordero, te vamos a hacer un buen menú. Y yo cuando vi la comida tan buena que había, Digo la primera vez en un mes que veo algo bueno. Y entonces dices tú ahora relájate y tranquilidad.
Juan
Bueno, lo hice y salió, y ahora contaremos cómo. Pero tuvo que salir también del país de Cisjordania, donde ha vivido casi 40 años. Así que ha dejado allí una vida, una familia y unos amigos. No queríamos terminar el año sin hablar de Palestina, donde sigue la limpieza étnica, no solo en Gaza, de donde llegan imágenes horribles de inundaciones por la tormenta, también en Cisjordania, donde conoceremos casos de niños encarcelados y torturados. Violeta.
Cristina Mora
Sí hablamos de ello y del caso de Juana Ruiz y las organizaciones humanitarias palestinas perseguidas como terroristas por el estado genocida de Israel.
Activist or Interviewee (possibly a Palestinian local)
Llegamos aquí, abrimos la oficina y no vamos a reconocer esta orden militar arbitraria, porque si la aceptáramos tendríamos que marcharnos a casa y quedarnos allí. Es lo que quieren, que nos quedemos en casa sin decir nada, sin hablar de los derechos humanos. Y asumimos el riesgo.
Juan
Se llama Juan Ar Ruiz Sánchez, aunque todo el mundo la llama Juani.
Cristina Mora
Vivía en Cisjordania, un territorio Palestino ocupado.
Juan
Desde 1967, 5.600 kilómetros cuadrados donde tu vecino es tu invasor y represor.
Cristina Mora
Tres millones de palestinos y palestinas conviven con más de 700.000 colonos israelíes instalados en asentamientos considerados ilegales por el derecho internacional.
Juan
Es una tierra partida en tres A.
Cristina Mora
B y C. Esta última, un 60% del territorio, está bajo control total israelí, militar y administrativo.
Juan
Los palestinos que viven allí no controlan su tierra, su agua ni sus carreteras.
Cristina Mora
Para construir una casa o abrir un negocio necesitan permisos que nunca llegan.
Juan
Tampoco pueden moverse con libertad. Más de 500 checkpoints lo hacen imposible.
Cristina Mora
Un trayecto de 20 minutos puede convertirse en horas.
Juan
Y, por supuesto, no son iguales ante la justicia.
Cristina Mora
Los colonos se rigen por la ley civil israelí, mientras los palestinos están sometidos a la ley militar, con todo lo que eso detenciones sin cargos, tribunales militares y condenas casi automáticas.
Juan
Por eso los organismos internacionales hablan de.
Cristina Mora
Apoyo, un sistema legal y político que discrimina de forma estructural a una población.
Juan
Por su origen, y que lo hace hasta la muerte. Desde octubre de 2023, mientras mirábamos a Gaza, continuaba la limpieza étnica en Cisjordania.
Cristina Mora
Desde entonces, el ejército israelí ha asesinado allí a más de mil personas.
Juan
Y en ese contexto es donde Juana Ruiz Juani vivió, trabajó y fue detenida.
Cristina Mora
Y ya hemos hablado un poco de la cárcel, de esos interrogatorios, del juicio militar. Pero antes, tú llevabas cuatro décadas construyendo una vida en Palestina. ¿Qué te llevó hasta allí? ¿Fue una historia de amor? ¿Una historia de amor con Palestina o las dos cosas?
Juani (Juana Ruiz)
No, fue una historia de amor. Ahí está presente.
Juan
Sí, aquí está Elías.
Cristina Mora
Ha venido la historia de amor en persona.
Juani (Juana Ruiz)
Sí. Totalmente casual, además. Si te dijera cómo fue, dirías que eso yo aún todavía no me lo creo. Yo conocí en un autobús a dos personas que hablaban árabe. Sentí curiosidad. Yo no he hablado nunca con desconocidos. Ya saben nuestros padres. No hables con desconocidos nunca. Pero a mí me entró curiosidad y les pregunté qué idioma hablaban. Y al principio se mostraron como muy escépticos, con miedo, y le no, no, si yo no soy nadie, solamente curiosidad. Y se presentaron. Me dijeron que eran palestinos, pero que vivían en Siria y muy encantadores y eso. Y empezó ahí una amistad. Y después de un mes me presentaron a Elías y empecé a tener una especie de relación con esas historias. Yo me acuerdo que lo comentaba mucho con mi padr, que decía fíjate en qué situación está, pero era todo como muy silencioso, tenían miedo de decir quiénes eran. Venían a estudiar carreras a España, porque en esa época España era el país que más podían venir a estudiar. Entonces hay muchísimos médicos, ingenieros, abogados que han estudiado aquí o países del este, antiguamente también Rusia y Bulgaria y todos esos países. Hay mucho Rumanía. Es muy curioso, pero es así.
Cristina Mora
¿Y aquello resultó en que tú acabaste allí en los 80?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, sí, empezamos una relación en el 82, después de un viaje a Italia que hice. Bueno, va a ser divino. Él tenía que volver ya porque su padre le dijo que le necesitaba allí en Gaza, porque él nació en Gaza y vivía en Gaza. Y entonces me mira, yo quiero casarme contigo, pero mi situación es muy delicada. Yo no lo entendía muy bien, sabía de algunas cosas, pero él no me lo explicaba mucho. Para comprenderlo hay que verlo. Entonces me invitó en octubre del 84 allí a conocer a su familia, conocer la situación y me fui. Mis padres se quedaron asombrados, pensaron que eran unas vacaciones. La verdad es que la familia de Elías es realmente captadora, unas personas muy cultas, sus padres son, bueno, que descansan en paz, personas que siempre me han respetado y me han querido mucho, igual que yo a ellos. Y yo me sentía bien y conocí Gaza por primera vez.
Cristina Mora
Claro. ¿Cómo es cuando lo ves? Decía antes, hasta que no lo ves no lo entiendes.
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, mira, primero el aeropuerto, me tuvieron tres horas de interrogatorio y mi padre casi se pelea con los de seguridad.
Juan
No es buena idea.
Juani (Juana Ruiz)
No, porque le tuve que tranquilizar, si esto es normal, ¿Que va a ser normal? ¿Que te tengan tres horas ahí tragando y eso? Porque les dije que iba Gaza y a que Díaz me tú sé sincera, no mientas, que si yo soy actualmente no les digo nada. Hubiera sido más. Pero bueno, pasó y fue curioso, hubo un detalle muy curioso. A lo mejor en esa época todavía la Guardia Civil no les gustaban mucho los de seguridad israelíes, todavía no, ahora colaboran en todo. Pero bueno, resulta que vino un guardia Civil cuando me estaban registrando delante de todo el mundo, poniéndome en vergüenza totalmente, pero yo estaba muy tranquila. Me dijo ellas no te van a hacer nada, solo te van a decir y tú diles todos mis datos, los de mi familia, que nosotros nos hacemos responsable de todo. Pues yo estaba muy tranquila, no tenía miedo. Y vino el guardia civil, tú ¿Por qué hacen esto? Y yo así de broma. Le bueno, es que debo de tener un novio equivocado. Y me bueno, es que es de Gaza y parece que no les gusta. ¿Y ah, no? Pues no te van a tratar mal. Entonces intentaron quitarme cosas y él hizo no, eso lo dejáis bajo mi responsabilidad. Y estuvo conmigo todo el tiempo para que no se le caí bien al hombre o pensó que estaban vulnerando bastante mis derechos. Como es.
Juan
Y dentro se vulneran aún más. Cómo es Palestina, Palestina.
Juani (Juana Ruiz)
Yo el día. Mi primera impresión fue llegar a Tel Aviv, al aeropuerto de Ben Gurión, y luego él me estaba esperando. Se atrasó el avión porque había una huelga de control a los franceses. Entonces el hombre pasó toda la noche en el aeropuerto. Y aquí en esa época también ya gaz podías entrar a las cinco de la mañana, perdón, la cerraban a las doce de la noche y la abrían la frontera a las cinco de la mañana. Es decir, estaba controlado para la gente. Entonces al ver que yo iba a tardar, se quedó en el mismo aeropuerto, porque si voy no me van a dejar volver. Y además no sé a qué hora va a llegar y se va a encontrar sola y a ver qué hace. Entonces me espero y ves la diferencia. Por supuesto, a la entrada de ACEA vi la diferencia de no pavimentación, hospitales hecho un desastre, todo muy en plan viejo, habían invertido y luego tenían mucho soldado. En esa época estaba todo ocupado por los soldados israelíes. Entonces había muchísimo control. Pero él me dijo no tengas miedo, porque estás con nosotros. Y nosotros no fui con miedo, estaba cansada de todo el viaje y por supuesto de que me hubieran tratado de ese modo en el mismo avión. Me vino dos de seguridad a mi lado, como si yo tuviera algo así. Y les miré a los dos Quiero ir al baño. ¿Puedo? Claro. Y ella del avión. Y luego el azafato de este se me puso así a coquetear, como a ligar. Y le digo mira, como des la coña voy a pegar una patada en el cuero, porque estoy harta de vosotros, así que déjame entrar al baño. El otro se quedó así, me dijo Vale, vale, entra al baño.
Cristina Mora
Bueno, tú llegas allí fuerte.
Juani (Juana Ruiz)
Hombre, no es eso, es que llegó un momento, después de tres horas de interrogatorio, dos tíos puestos ahí quiero ir al baño. Encima me viene diciendo tonterías. Estaba yo ya para poca broma, ¿No? Entonces el señor ya me vio que eso ya.
Cristina Mora
Y esa presencia constante, esa presión constante que tú. Tú viviste primero en Gaza, luego en Cijordania. Cuando te vas a Cijordania, ¿Cómo ha evolucionado en estas cuatro décadas?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, mira, a mí se extraña mucho la gente que ha durado 40 años, y yo sé de muchas españolas que han estado allí. No aguantamos, quedan muy poquitas. Una de ellas es una que está todavía en Besahor.
Juan
¿Te quita las ganas de seguir?
Juani (Juana Ruiz)
No, no, a mí no me ha.
Juan
Quitado, a ti no. Pero hay otras.
Juani (Juana Ruiz)
Sí, sí.
Juan
¿Por qué? Porque ¿Cómo es ese sistema de apag?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, es que mira, no solamente el sistema par Hey, también la vida social es muy dura. Tienes que estar mucho tiempo metida en casa porque no tiene seguridad en salir. Me han pasado muchísimas cosas. Pero hay una cosa que yo no restringirme a sí misma y conocer a la gente. Yo no hablaba ni una palabra de árabe. Pero yo lo primero que cuando llegué a Gaza es decirle. Me dice a venga, que yo te llevo a este. No, no, déjame sola. Yo hablo con la gente, aprendo con ella, enseñanza. Y así aprendo a defenderme. No quiero dependencia de nadie, hablar. Me trataban con un cariño enorme, con un respeto total. Me enseñaron a esto, mira, esto se llama así, esto, lo otro. Además hay una cosa, el padre de Elías era una persona muy conocida, además de su abuelo, que era cura ortodoxo, era una persona muy respetada. El padre Elías era presidente de la Federación de Baloncesto Palestino, La primera persona que oficialmente podía llevar en todo el mundo la bandera palestina, que esto nunca se ha dicho, pero que es muy importante. Entonces era una persona en casa muy querida. Y al decir que yo era su nuera, se me abrían las puertas, decir bueno, pues la nuera. Me respetaban por ser extranjera. Es como me pasó en prisión, que les impactó mucho que llegara una mujer de 63 años que tenía en ese momento, y cristiana y extranjera, ¿Pero qué demonios haces tú aquí? No lo entendía. Y yo le bueno, me he casado con uno y ha pasado esto. Y yo lo admito. Y yo les he querido mucho. Y el amor hacia ellos ha sido lo que me ha mantenido allí.
Juan
Juan, Yo quería volver a eso precisamente la dificultad de estar viviendo rodeada de colonos. ¿Cómo es vivir en Cisjordania?
Juani (Juana Ruiz)
Bueno, en Gaza no era tan fácil, tampoco era duro. Lo que pasa es que yo te voy a decir una cosa que es importante y que aquí en España se habla mucho y es nuestra guerra, famosa guerra civil, que dinamitó mucho la sociedad española y que yo tuve una abuela que padezcase y una madre que sufrieron la guerra civil y me enseñaron mucho de resistencia, de supervivencia. Entonces al haberme enseñado tanto de eso, yo cuando llegué a Palestina le dije. Una vez tuve un rifirrafe con una, que es una de las miles de situaciones que me han pasado, con una que me firmaba los pisados. Y me bueno, ¿Por qué no coges a tu marido, sales de aquí? Y le ¿Tú eres tú de dónde eres? Bueno, yo tengo origen Marruecos. Y digo, pues vuélvete a Marruecos. Mi marido tiene su tierra, esto es de aquí, tú no. Le sentó mal y me dio un mes nada más. Me he visto con las consecuencias, pero es como una especie de rebeldía, porque yo estuve cinco años sin residencia, a mí no me daba la residencia. Tuve que viajar a España y a Egipto. Yo tenía familia, Elías por su madre que era egipcia, y tuve que viajar nueve veces. Y eso fue un coste material que nos arruinó. Pero Elías decía a ti tú ves a tu familia, disfrutas con ella. Entonces eso.
Juan
¿Y cuándo decidiste implicarte en traer salud para los palestinos y palestinas y trabajar con la ONG Comités de Trabajo para la Salud?
Juani (Juana Ruiz)
Después de irnos de Gaza, que nos dolió muchísimo, pero la situación económica era muy mala y teníamos dos hijos, entonces había que sacarlos adelante. Nos fuimos al pueblo de Sahur, que es el de origen de la familia de Eleaz, y allí empezamos. Entonces yo empecé ya a pensar en trabajar para ayudar en la economía, porque sí que no nos faltaba nada, pero era un sueldo muy pequeño para cuatro personas. Entonces yo decía Elías, yo quiero trabajar. Dice búscate y lo que quieras, tú trabajas lo que te apetezca, que yo te apoyo en todo. Entonces empecé a pensarlo ya cuando George, mi hijo pequeño, tenía ya tres años y lo mandé al colegio. Entonces al mandarlo al colegio dije pues ya estoy libre. Luego ya cuando venga yo me las apaño.
Juan
Trabajo hacía.
Juani (Juana Ruiz)
Primero trabajé tres meses en algo de turismo, vendiendo en unas tiendas, cosas de souvenir, por el idioma, cuando venían grupos españoles. Y luego fue curioso porque después de eso no me hizo mucha gracia, no me fue muy así, muy bien. Y vinieron dos médicos que eran íntimos amigos del primo de Elías y el jefe de Elías de una empresa y me mira Juan, nosotros trabajamos con una organización sanitaria y queremos agrandarla porque la situación sanitaria en Palestina es malísima. Y es verdad, un desastre. Entonces necesitamos alguien como tú, porque por el idioma nosotros te damos. Tú traduces los proyectos y presentarlos en España, las instituciones españolas o por medio de organizaciones y para mí fue un reto.
Juan
¿Cuántos años llevabas allí trabajando?
Juani (Juana Ruiz)
Yo empecé en el 93, me dijeron esa proposición.
Juan
¿Y has estado hasta ahora?
Juani (Juana Ruiz)
Hasta ahora, hasta que dimití. Me obligaron a dimitir porque la sentencia no solo era 13 meses y 14.000 euros, era también 5 años de que ya no puedo volver a trabajar en la Health Work Committee. Entonces tuve que dimitir de mi organización. Estuve 30 años.
Juan
Vamos a recordar aquel día, ese día concreto que te cambió la vida.
Juani (Juana Ruiz)
Inesperadamente, una mañana, el 13 de abril del 2021, a las seis menos cuarto de la mañana, se presentaron casi 25. Veinte soldados israelíes con una mujer, una soldad, y vinieron a casa. Mi marido y yo pensábamos que iban a registrar algo porque había sucedido algo, pero no, le dijeron a mi marido que venían a buscarme.
Cristina Mora
Tu voz es parte del documental Spy Me Mant, en castellano Espacio menguante, dirigido por Cristina Mora y Norma Anebot, que muestra cómo en los últimos años Israel ha ilegalizado a las principales ONG palestinas y ha perseguido a sus inter Norma Cristina Crudos Díaz El título, Cristina, es muy elocuente. Pero ¿Por qué Espacio menguante? ¿Qué más mengua además del territorio permitido a los palestinos?
Norma Anebot
A ver, este es un concepto ya muy utilizado en inglés, es rinking space y mengua, mengua hasta el aire para respirar casi. Yo creo. Cuando vas allí te quedas totalmente colapsada de ver el nivel de represión que para ellos ya es su vida cotidiana y lo viven con toda la normalidad del mundo. Pero a ojos de alguien de fuera, puedes pensar que eso es como vivir una prisión. Obviamente, todo lleno de muros, todo lleno de controles, de checkpoints, todo lleno de soldados, gente que te explica que tienen diferentes documentos de identidad familias separadas, porque no pueden vivir juntas. Uno es de Belén, el otro es de Jerusalén Este. Y ella puede circular libremente, él no. Bueno, todo situaciones que nos parecen totalmente aberrantes y que a mí me dejan el aire sin aire para respirar. No sé, Norma, sí.
Juan
Como deja sin aire a quienes hemos visto el documental co dirigido por una vieja amiga y compañera de pupitre en el instituto. Norma. Amber, por favor. Esto tenía que contarlo. Además, me hizo muchísima ilusión estar en la presentación Matadero de la película. Norma, ¿Por qué perseguían a estas organizaciones y qué efecto tenía hacerlo?
Norma (co-director or producer)
Bueno, ¿Por qué perseguían? ¿Por qué persiguen a la gente en Palestina? Es toda una trayectoria. ¿A dónde nos vamos? En el pasado, para entenderlo, sí que hubo, sí que llevaban unos años antes de esta ilegalización de estas entidades y de esta acusación de terrorismo, una trayectoria unos años anteriores en los que se había recrudecido esta persecución a la sociedad civil organizada, a los ONG, que empezó un poco con el movimiento de boicot, una vez que el movimiento BDS de Boicot, Desinversiones y Sanciones, las personas palestinas decidieron que este iba a ser su movimiento para luchar contra la opresión y la ocupación israelí, pues se recrudeció esta persecución a la sociedad civil organizada, a las ONGs. Y con este punto clímax es cuando nosotros lo que representamos en el documental, que es este momento en el que las acusan de terrorista directamente, obviamente fue.
Norma Anebot
Una campaña encaminada a hacer una mala ensuciar la imagen de todas estas entidades de cara a afectar a la financiación internacional, porque obviamente mucha gente, muchos financiadores dejaron de enviar dinero. Y eso lo que hizo es limitar absolutamente la capacidad organizativa y ejecutiva de estas entidades.
Juan
Sí, entidades que han ayudado a que el documental salga adelante.
Activist or Interviewee (possibly a Palestinian local)
Nadie está a salvo aquí en Palestina, nadie tiene voz, nadie puede resistirse, incluso si la resistencia consiste en prestar servicios al pueblo, incluso si la resistencia es muy pacífica.
Juan
A los comités de trabajo para la salud, donde trabajaba Juani, pertenece también la asociación Elia, en la que trabaja Mar Senda no es un hombre real, porque, como escuchábamos, nadie está a salvo. Y nos ha pedido preservar su verdadera identidad. Mar crudos días Buenos días. ¿Tienes miedo de que te pase lo mismo que aquí, Juani?
Mar Senda
Bueno, creo que no me pasaría lo mismo que a Juani, porque Juani tiene una trayectoria que ella ha vivido ahí muchísimos años. Pero la gente que estamos trabajando en organizaciones internacionales, que damos apoyo a las organizaciones palestinas criminalizadas, tenemos unos riesgos y tenemos que cuidarnos básicamente.
Cristina Mora
¿Cómo trabajáis en estas organizaciones perseguida ¿Por qué eligen atemorizar, cerrar, generar miedo dentro de estas organizaciones?
Mar Senda
En primer lugar hay que entender que Israel lo que quiere es básicamente echar a toda la población palestina de lo que es Palestina, ellos llaman Israel, pero que en realidad es Palestina. Entonces hemos visto a lo largo de los años y sobre todo Desde octubre del 2023, pues diferentes metodologías que se utilizan, que utiliza la potencia ocupante para echar a la gente palestina indígena. Entonces estas organizaciones que están criminalizadas por parte del Estado de Israel, son todas ellas organizaciones que trabajan en el ámbito de los derechos humanos, en distintos temas, en apoyo legal, en apoyo a mujeres, a población que trabaja de la tierra, centros de investigación, etc. Todas ellas son organizaciones que dan servicios de protección y servicios del día a día a la población indígena palestina. Y esto es súper importante en un contexto donde en realidad no existe Estado palestino de verdad, ni políticas de protección que realmente vayan más allá de lo que está escrito en el papel a nivel de acuerdos internacionales, pues Palestina es signataria de varios acuerdos internacionales de protección. Pero en realidad esto no se traduce en una protección real de la población indígena mientras siga la ocupación, anexión y apartheid del Estado de Israel. Entonces el Estado de Israel lo que hace es atacar a estas organizaciones porque son las que realmente están dando bocanadas de aire fresco a la población indígena para seguir estando en Palestina, para no básicamente salir de ahí, irse, porque no hay futuro.
Cristina Mora
De hecho el documental muestra el impacto de destruir esas pocas redes de ayuda para la salud, la educación y otros derechos básicos de muchos palestinos y palestinas. Norma, en el documental llama la atención la fortaleza de esos activistas, pero también el miedo inevitable por lo que pueden sufrir no sólo ellos, sino también su familia. ¿Qué es lo que más os llamó la atención?
Norma (co-director or producer)
Yo me quedo con todas estas personas, todas las personas que salen en documental, que son las representantes de todas estas ONG, su fortaleza brutal, pero también esta cosa que tenemos de que los palestinos son muy resilientes, como si tuvieran que aguantarlo todo y tuvieran que soportarlo todo. Y por ejemplo, el ejemplo de Tahrir, que yo directamente me eché a llorar en esta entrevista, ella se echó a llorar. Bueno, quiere decir que es que era tan bestia todo. Sus hijas diciéndole por favor mamá, deja tu trabajo porque tenemos miedo, tenemos mucho miedo. Ella trabajaba, era la directora de una ONG de mujeres, simplemente era empoderada. Bueno, trabajo en muchos sentidos, pero sobre todo de mujeres y eso. Tengo miedo por las noches cuando oigo cualquier coche que vayan a venir a por ti, no sé qué realmente esto ocurrió. Después, En septiembre del 2024 arrestaron a Tahir. La tuvieron encarcelada en condiciones nos imaginamos que terroríficas. Bueno, sabemos. Y después el intercambio de rehenes prisioneros. Bueno, da rabia decir rehenes prisioneros. ¿Por qué unos son rehenes, los otros son prisioneros? Hay que cuestionarlo también. En enero del 2025 ella salió en libertad, pero en unas condiciones terroríficas, totalmente traumatizada. Ha tenido que dejar obviamente la entidad, igual que Juan, igual que Sara, igual que toda esta gente a la que la vida inclusive. Pero aún así, pues eso. ¿Cuántos de ellos siguen ahí? Atiende cañón. Y quien no sigue es porque no puede, porque es eso. Yo también creo que basta ya de decir que tienen que ser tan fuertes y tan poder con todo.
Juan
De hecho, al hilo de lo que contaba Norma Cristina, muchas de las personas perseguidas que aparecen en el documental son mujeres. ¿Hay una dimensión de género en esta representación?
Norma Anebot
A ver, curiosamente cuando estábamos preparando la producción del documental, sí que nos marcaron hincapié en que había una generación de mujeres de edades así como más avanzadas, edades como Juan y Vaya, y mujeres con mucho poderío, muy empoderadas y que habían liderado mucha lucha. Realmente sí que hay un foco de persecución hacia ellas, porque también es una sociedad, la Palestina en sí, también ellas tienen que sufrir una doble opresión. La opresión del Estado de Israel, de los soldados, pero también la opresión de una sociedad que todavía no respeta bien todos los derechos de las mujeres, seguramente en las mismas condiciones de igual. Entonces ahí hay un plus de riesgo por parte de ellas.
Cristina Mora
Son personas que reciben acusaciones de terrorismo, de financiar a grupos como jamás. Y esto sucedía a rostro descubierto desde antes del 7 de octubre de 2023. Mar ¿Cómo acepta hoy Europa y antes esas acusaciones israelíes sobre trabajadores que están gestionando los propios fondos europeos que llegan a Palestina?
Mar Senda
A nivel de los fondos europeos es importante mencionar que, por ejemplo, hay una cláusula antiterrorista que las organizaciones que aspiran a fondos europeos tienen que firmar. Entonces hay muchísimas. Bueno, la mayor parte de las organizaciones palestinas y por supuesto todas las criminalizadas, no solicitan fondos europeos porque esta cláusula básicamente dice que si trabajas en temas sociales, de protección, etc. Y que estás más o menos vinculado a nivel político a sectores de la izquierda palestina, pues que se te considera terrorista porque se te vincula con ciertos partidos políticos que a nivel de Estados Unidos, Europa y otros países se consideran terroristas, con lo cual ya quedan fuera. Y así en general. Creo que a nivel de donantes, por ejemplo, lo que ha afectado muchísimo a las organizaciones palestinas y a las internacionales que trabajamos con ellas, es el hecho de que aunque han dicho y se ha dicho más o menos públicamente, que las acusaciones de Israel no tienen solidez y que lo que buscan es desacreditar el trabajo que hacen las organizaciones palestinas y tal, en realidad han habido como reacciones bastante tibias. Y lo que pasa es que las organizaciones palestinas, como comentaban antes las compañeras, han sufrido y siguen sufriendo esta asfixia financiera por parte de muchos donantes que aunque dicen, bueno, no nos acabamos de creer lo que dice Israel, pero vamos a frenar los fondos, no fuera caso de que esto fuera realidad, que fuera real. Entonces, claro, esto ha tenido consecuencias, sigue teniendo consecuencias muy serias para estas organizaciones.
Juan
Claro, Cristina, y además hay testimonios en el documental sobre este espionaje digital con personas que tienen la aplicación Pegasus instalada por Israel en sus móviles. ¿Cómo se puede trabajar en esas condiciones y en qué condiciones siguen trabajando?
Norma Anebot
A ver, hablas del caso de Bisan Center, de UBÁI, que él tiene además negada la salida al país. Es lo que nosotras nos preguntábamos cuando estábamos allí y nos explicaban todas estas situaciones tan extremas. También tiene un poco que ver con esta tienen los genes ya esa resiliencia y esa resistencia. Entonces yo creo que están tan preparados, aunque es verdad que no deberían estarlo, pero no están las vicisitudes tan bestias, que ellos tienen recursos y bueno, pues aún así, aún siendo espiados, aún no sabiendo si están en el lavabo y están captando ahí lo que están haciendo en su vida privada, pues ellos lo que dicen ellos cada día, su razón de vivir es estar ahí defendiendo sus derechos y resistiendo, que es el leitmotiv de toda esta gente, la resistencia.
Cristina Mora
Claro. Norma, ¿Cómo pudisteis grabar el material primero y después sacarlo del país sin que Israel lo impidiera?
Norma (co-director or producer)
Bueno, estamos acompañados de Mar, ella conocía todas las entidades, nos hicieron el camino muy fácil porque estaba todo muy organizadito. Realmente grabar allí no fue un problema porque estábamos en Cisjordania, igual no estábamos en el peor momento, supongo que ahora no será tan fácil. Grabamos espacios cerrados, cuando estamos en exteriores grabamos con cuidado. En Hebrón sí que bueno, pues había soldados y daba un poco de cosa decir estamos grabando esta bestialidad y no nos está pasando nada, estamos realmente pudiendo grabar estos soldados, estos checkpoints, todo lo que está pasando. Esta ciudad totalmente destrozada por esa colonización israelí nos deja hasta este punto también un poco de decir les da igual que esto se vea, es posible. El tema de sacar el material sí que nos daba mucho respeto porque yo personalmente había estado en otros viajes y es que me habían hecho Juan y esto de desnudarte, chequearte totalmente y ver qué llevas encima y controlar todo lo que llevas encima en el aeropuerto de Tel Aviv y lo que le pasa a millones de personas que salen de Palestina. Y entonces lo que hicimos es enviar con conexión muy mala de Internet lo que podíamos irlo enviando poco a poco y luego hacer un envío de las tarjetas grabadas también, o sea, no salimos, no pasamos por el aeropuerto con nada encima porque nos daba realmente miedo.
Juan
¿Y el documental se va a poder ver hoy en Valencia, de hecho después de esta entrevista? Juan y se va para allá. Y vosotras también. ¿Dónde? Cristina Nosotras no podemos ir, entonces ahora voy solita. Va sola tú a presentarlo. Vale, muy bien. Como embajadora. Pues decidnos dónde para los valencianos y bueno, valencianas.
Norma Anebot
A ver, la dirección, perdona pero no la sabemos. Norma, ¿Tienes a mano? Es en una muestra que se llama Donald Dredge, que lo organiza Dona y Cinema de Valencia y entonces pues tendremos que mirar.
Juan
Bueno, la dirección ya la encuentran, que ya se lo conocen, pero lo importante era. ¿Y a qué hora es, Juani?
Juani (Juana Ruiz)
A las siete.
Juan
A las siete, Mar. Norma, Cristina, muchísimas gracias por haber estado hoy aquí, por el trabajo que hacéis y habéis hecho.
Norma Anebot
Pues nosotras un honor en carne cruda, sinceramente.
Norma (co-director or producer)
Un abrazo a todas.
Juan
Un abrazo.
Juani (Juana Ruiz)
A las 2 de la tarde vinieron mis compañeras corriendo. Juani, Juani te sale. Y todas las chicas, todas, todas fueron a mi celda, estaba todas en silencio. Me fueron a abrazar una por una. Y sentí una especie, un dolor tremendo en el corazón. Me dolió. ¿Pero sabes por qué? Porque todas esas chicas no les dan la libertad condicional. A mí me la concedieron y a ellas no se las conceden. Era un privilegio que me habían dado por la prisión del gobierno español. Seguramente ese privilegio me dolió. ¿Por qué yo tengo privilegio?
Cristina Mora
Tú has hablado mucho de tus chicas. Tu compañera en la cárcel que menciona en el documental. ¿Quiénes eran, cómo eran, cómo te trataron? ¿Y qué aprendiste de ella?
Juani (Juana Ruiz)
Al principio eran unas 33, luego vinieron, salían. En total yo creo que conocí entre 60. Era incalculable. En 10 meses había gente que salía, que entraba. Vino una señora mayor, algunas eran mujeres que tenían problemas mentales, tres o cuatro. Sí, porque decían que habían agredido a soldados. En realidad tenían problemas familiares. Había una mujer, un caso muy curioso que a mí me llamó mucho la atención, era una dulzura. Una mujer mayor, así de unos cincuenta y tantos años, que vino, estaba sorda, le quitaron su aparato. Entonces ella no podía comunicarse con nosotros. No sabíamos cómo hablar con ella. Pero al final logramos. Y logramos presionar para que le dieran un aparato y poder hablar. Y averiguamos que esta señora había puesto en el bolso un cuchillo. Se fue a un checkpoint y dijimos ¿Pero por qué lo has hecho? Bueno, es que mi marido y mi hijo me pegan palizas todos los días. Ella, la única salida de poder, el agobio era que la detuviera. Y allí nosotras la tratamos, la cuidamos, las dimos de comer. Eran casos muy excepcionales. También había casos políticos, como Khaleda Yarrar, que estuvo conmigo, que era política de izquierdas, del frente. Y había también Getan Zafín, que era presidenta del comité de Mujeres, que era muy potente. Y otras no, pero había otras que yo decía. Pero bueno, otras tenían problemas mentales, de esquizofrenia y eso.
Juan
¿Y en qué condiciones vivíais allí?
Juani (Juana Ruiz)
Ahora es mucho peor. Bueno, ahora ya la cosa se ha estirado de una forma que eso no es prisión, es calvario. Bueno, yo me he enterado. Yo por lo menos allí cuando llegué había una televisión, tenías radios pequeñitas. Cocinábamos nosotras, teníamos una cantina donde la familia nos enviaban un dinero al mes y comprábamos cosas que necesitábamos extras como champú, cosas que ellos no daban, pues nosotros lo comprábamos. Un negocio. Tenían montado un negocio. Pero bueno, teníamos unos ciertos derechos pequeñitos que no. Antes por lo menos había. Al total salíamos unas 5 horas al día, en diferentes horarios. Salías un poco al patio, hablabas con las chicas. Ahora, según me ha comunicado un amigo mío abogado que visita a las prisioneras, pues están como todos los prisioneros hombres. Les dan una comida al día, creo que un desayuno de un yogur o una magdalena. Solo salen al patio una hora al día. No pueden bañarse todos los días con agua caliente. Las cambia continuamente de celdas para que no hagan grupos. Las maltratan, van por las noches con perros y las asustan para que las condiciones sean buenas, degradantes y miserables. Pero bueno, ellas no se quejan y salen todas. Y tú ves las fotos delgadísimas por la falta de alimentos. Y bueno, entonces yo pienso ahora, si a mí me toca en este momento, quizá no hubiera sobrevivido. No les dan medicinas, no las medican a las que lo necesitan.
Juan
Condiciones infrahumanas que están sufriendo. Hombres, mujeres, pero también niños.
Palestinian child or youth witness
Nos pegaban continuamente. Una vez había un niño enfermo que se desmayó. Entró un grupo de seis médicos a despertarlo. Pusieron al joven en medio, en el suelo, y empezaron a pegarle patadas y puñetazos en la cara. El joven se despertó de la paliza. Juro por Dios que se despertó. Estaba conmigo en la habitación y me listo, ya te hemos curado. Juro por Dios que allí no hay medicinas. Es con palos y escudos como los que usan en la calle.
Cristina Mora
UNICEF calcula que antes del 7 de octubre, Israel mantenía hasta 700 niños y niñas bajo la llamada prisión administrativa, que no respeta ninguna garantía ni lleva a cabo procesos judiciales.
Palestinian child or youth witness
En la prisión de Megido era peor. No nos daban nada para lavar la ropa y ni nada. Uno entraba a ducharse, pero no tenía más que una muda de ropa. ¿Cómo te vas a lavar? Si te lavas, te quedas desnudo. Así que nos duchábamos y nos poníamos la misma ropa. La suciedad atrae a las moscas. Y todo esto trajo la sarna. Cada vez que te rascas te sale un grano. Y salió otra enfermedad, lo que llaman dhalmal.
Norma (co-director or producer)
¿Sabes?
Palestinian child or youth witness
El punto blanco del acné. Es lo mismo, pero lo revientas y se hace un agujero. Cuando se hace un agujero se vuelve como una costra. Cada vez que se seca y la quita se hace más grande. Eso también es por falta de higiene.
Cristina Mora
Este es uno de los testimonios que recogió nuestra compañera Patricia Simón, reportera especializada en Derecho humano y habitual de esta casa, con sus enormes crónicas como Patricia Crudos Díaz.
Patricia Simón
Buenos días.
Cristina Mora
¿Se ha recrudecido la violencia también contra ellos, contra los más pequeños?
Patricia Simón
Pequeños, absolutamente. Yo creo que una de las consecuencias del cambio que el sionismo ha vivido en los últimos dos años y pico desde que comenzó el genocidio de Gaza, es que ya muestra impúdicamente su supremacismo. Y lo hace especialmente contra los más pequeños porque representan el futuro de Palestina. Así que allí, en Cisjordania es habitual ver cómo los soldados y los colonos se enseñan especialmente con los niños y adolescentes, a través de la humillación, de la vejación, de tomarles el pelo y por supuesto, de formas incluso más graves como los encarcelamientos, los asesinatos, que se han multiplicado. De las mil personas, de las más de mil palestinos que han sido asesinados en Cisjordania y Jerusalén este desde el 7 de octubre de 2023, al menos 250 son niños, niñas y adolescentes. Así que sí, probablemente son quienes están viviendo las formas más cruentas de esa violencia de la ocupación.
Juan
Sí, porque Desde octubre de 2023 se ha recrudecido esa violencia. Las palizas, los incendios y los robos por parte de los colonos israelíes han alcanzado cotas inéditas.
Cristina Mora
Este es solo uno de los últimos ataques a una de las campañas de campesinos en la aceituna recogida por nuestros compañeros del salto. Porque el 15 % de los 9.600 ataques de los que la ONU tiene constancia en las últimas dos décadas han ocurrido solo en lo que llevamos de.
Juan
Año. En octubre se produjeron 265 agresiones de colonos contra personas o propiedades, el dato más alto registrado por Naciones Unidas desde que comenzó a contabilizarlos en.
Cristina Mora
2006. La impunidad de los ocupadores es casi total porque militares y policías israelíes hacen la vista gorda o directamente la.
Juan
El propio ejército hebreo admite que este año hubo 700 crímenes nacionalistas, los cometidos en nombre de una identidad nacional. En octubre llegó a haber tres por.
Cristina Mora
Día. Pero en los últimos 20 años, casi el 94% de las investigaciones por violencia de colonos se cerraron sin imputaciones y sólo el 3 % terminaron en algún tipo.
Juan
De condena. El gobierno ultra Benetanyahu afirma que son casos aislados. Pero la realidad constatada por Naciones Unidas y organismos de todo el planeta es que el Estado permite actuar hasta a los colonos más radicales porque.
Cristina Mora
Comparten objetivo político, hacer la vida imposible.
Juan
A la población palestina, incluidos los niños y.
Cristina Mora
Las niñas. Al menos 225 niños y adolescentes han sido asesinados en Cisjordania y Jerusalén Este por soldados israelíes desde el 7 de octubre.
Mother of Amar Hamayel
De 2023. Se fue con su amigo a una zona cercana, en una zona que llaman de las Higueras. Los soldados estaban escondidos allí y quizás se sorprendieron con ellos. Quiero decir, eran niños pequeños. Ahmar se dio la vuelta para regresar al pueblo y le dispararon por la espalda. No nos dejaban acercarnos. Solo cuando se aseguraron de que había muerto, dejaron que se acercara. La ambulancia había llegado a los dos minutos de los disparos y no dejaron que se acercase hasta pasada más de media hora. Le mataron con dos balas. Una bala entró por su espalda, otra en la pierna. No creo que haya nada peor.
Juan
Que esto. Esta es la madre de Amar Hamayel, un niño palestino de 13 años que, como escuchabais, fue asesinado. Ocurrió en junio de 2025. Le dispararon por la espalda cuando paseaba con un amigo por el campo que rodea la aldea de Kfermalik, en Cisjordania. Durante su entierro, una turba de colonos mató a dos vecinos que intentaban rescatar a las familias atrapadas en las viñas que ellos habían incendiado. Patricia ¿Cómo es ser niño o niña en.
Patricia Simón
Cisjordania hoy? Pues ser niño o niña en Cisjordania hoy es estar en permanente peligro. De hecho, cada vez que salen a la calle para ir al colegio, a jugar, a visitar a sus familiares, hacer las clases extraescolares, lo que tienen derecho, sus padres y madres están en pánico porque saben que pueden ser asesinados por los soldados y los colonos en cualquier momento, que pueden ser secuestrados y encarcelados. Y si eso ocurre, no van a poder siquiera visitarle. Pueden ser heridos y luego todo tipo de formas de vejación para que de alguna manera asuman cuál es su rol en la sociedad. Además, hay que pensar que desde que comenzó el genocidio en Gaza, a menudo se han suspendido las clases, que continuamente se cierran esas barreras que explicabais también que están en las entradas de todas las aldeas, pueblos y ciudades. Se quedan atrapados y lo único que pueden hacer es quedarse en sus casas viendo con sus familiares. Aliasira y el genocidio en.
Juan
Directo Hoy nos traes cuatro maneras de ser niño en Cisjordania. Ya hemos conocido a Ammar. Este es Jamla.
Activist or Interviewee (possibly a Palestinian local)
Abu Sebet. Nos quitaron unas 200 cabezas de ganado, todo lo que teníamos. Se juntó un grupo de colonos y se llevaron las ovejas, unos 150.000 shekels que perdimos de golpe. Nos quitan nuestros coches como si fuese lo normal, nos roban el agua, la tiran de los depósitos al suelo. Una vez los judíos colonos vinieron hacia mí en la montaña. Uno de ellos vino con un fusil M al hombro, con un palo y con perros. Empezó a golpearme con el palo mientras me vete de esta zona que es mía. Ese mismo día vino a mi casa, empezó a mirarme, a mirarme y a reírse. Se reía. Después nos ordenó que no saliéramos para nada. No podemos salir de las casas porque.
Cristina Mora
Nos atacan. ¿Quién es Yamla, Patricia? Cuéntanos.
Patricia Simón
Sobre él. Pues Yamla es un chaval, un adolescente beduino, que son la comunidad más empobrecida de todas las que habitan los territorios palestinos, que lo perdieron todo en 1948, cuando se constituyó el Estado israelí y que tuvieron que trasladarse y conformar de nuevo como comunidades dedicadas al pastoreo. Que su forma de vida lo hicieron construyeron sus comunidades en medio del desierto y ahora están expulsándoles de nuevo los colonos para quedarse con sus tierras. De hecho, en los últimos dos años han acabado con más de 49 comunidades y quedan muy poquitas en condiciones mínimamente dignas. Pero lo llamativo además de este testimonio, es que mientras él nos contaba todo eso, asistimos a la llegada de un grupo de colonos compuestos por mujeres, niños, hombres, escoltados por jeeps militares, para en ese mismo sitio donde llevan viviendo generaciones y generaciones, planear cómo van a levantar sus viviendas, por dónde van a ir las canalizaciones del agua, dónde iban a poner sus plantaciones. Y demás delante de ellos. Así que es bueno, yo diría que una de las situaciones de mayor desprotección y abandono, porque tiene muy poco y lo poco que tiene están viendo aceleradamente cómo se.
Juan
Lo quitan. Porque recordemos que cuando los colonos van invadiendo el territorio cuentan siempre con el apoyo de las fuerzas militares.
Patricia Simón
Israelíes, Patricia. De hecho, antes de que levanten sus casas, antes de que pongan lo que se llaman los taut spot, que son contenedores en los que los más radicales se van a vivir con niños y niñas a los que ya adoctrinan en la deshumanización de los palestinos. El propio ejército va acompañado de excavadores para instalar electricidad y depósitos de agua y canalizaciones de agua, algo que está prohibido para las poblaciones y las comunidades palestinas. Y a partir de ahí pues ya van levantando, por supuesto están escoltados. Y estos colonos de los que hablaba Yamal, además van armados y son muy, muy violentos, o sea, es muy habitual que les agredan de todas las formas posibles, además de.
Cristina Mora
Los asesinato. Antes te preguntábamos cómo es ser niño o niña en Cisjordania, y así te lo contaba Sadel Mahmud Abu Al Kamel, de 16 años, nacida y criada en el campo de personas refugiadas de Jenin, uno de los que Netanyahu ha ordenado destruir, dejando sin casa a más de 40.000 personas. Y ahora vive a las afueras de la ciudad en una habitación junto a toda su familia. Todavía no ha podido retomar.
Mother of Amar Hamayel
Sus estudios. Cuando nos vimos obligado, obligados a salir, cuando nos forzaron a desplazarnos, yo me retrasaba a propósito, caminaba lento porque quería que me matasen, convertirme en mártir, pensaba, ya está, habían quemado nuestros corazones. Llegamos a la puerta del hospital de Jenin y estábamos totalmente destruidos. Vi a un mártir tirado en el suelo, quería arrastrarlo, llevármelo, hacer cualquier cosa, pero las fuerzas especiales estaban frente a mí. No sabía qué hacer. Un dron nos disparaba directamente, había.
Cristina Mora
Francotiradores disparando. Este testimonio, Patricia, más allá de las carencias materiales más elementales, nos habla de una infancia en pedazos, también mentalmente. ¿Cómo es la salud mental de estos niños y niñas? ¿Cómo sobreviven? ¿Cómo.
Patricia Simón
Siguen adelante? Pues precisamente este proyecto surge después de un viaje a Cisjordania, que contamos aquí también en carne cruda, donde me encontré con una realidad espeluznante, que es que conocí a muchos niños que grababan su mensaje vital en su móvil con la idea de que cuando les asesinasen los soldados israelíes, sus amigos las publicasen en las redes sociales junto a las imágenes de su entierro. Y aquí hablábamos en carne cruda de cómo la devastación que había provocado ver en directo el genocidio de Gaza, viendo que nadie iba a hacer nada para protegerles y con la consciencia de que eso les podía pasar a ellos en cualquier momento momento, pues había asentado una desesperanza brutal. Y por eso volvimos, gracias al apoyo de Mundobat y de una beca Dev Reporter, para ver cómo esto se había ido agravando en el tiempo. El trauma es generalizado entre los niños, niñas y adolescentes en Cisjordania. De hecho es la cuestión que más preocupa a las organizaciones de derechos humanos que trabajan con ellos, porque resulta muy reparar todo ese dolor psicológico si no tienes razones para darles esperanza. Y lo que nos encontramos es a muchos niños y niñas que rebuscan en su imaginación para encontrar razones para. Bueno, para creer que tienen un futuro. Pero al mismo tiempo tengo que decir que estos niños y niñas, cuando nos veían por la calle nos preguntaban de dónde éramos, y cuando decíamos, por ejemplo, que éramos de España, decía por favor, dar las gracias a toda la gente que se está movilizando. Son muy conscientes de que ahí fuera hay gente que sigue considerándole humanos iguales y niños y niñas. Y creo que precisamente es en eso en lo que encuentran razones para creer en el futuro también, porque en esos vídeos que os comentaba que graban para cuando los. Por si los matan, siempre hablan de cuando hay una Palestina libre, o sea que es la razón por la que se mueven, para seguir buscando ese futuro. Y creo que ese movimiento de solidaridad global que ellos también reconocen y que agradecen, también nos hermana y es una razón para dar resistencia para que nosotras también creamos en.
Juan
Su futuro. ¿Claro, pero qué imaginación pueden tener esos niños y esas niñas cuando las imágenes que ven todos los días.
Mother of Amar Hamayel
Son estas? Cuando nos vimos obligados a salir, cuando nos forzaron a despedir, yo me retrasaba a propósito, caminaba lento porque quería que me matasen, convertirme en mártir. Ya está, habían quemado nuestros corazones. Llegamos a la puerta del hospital de Jenin y estábamos totalmente destruidos Vi a un mártir tirado en el suelo, quería arrastrarlo, llevármelo, hacer cualquier cosa, pero las fuerzas especiales estaban frente a mí y no sabía qué hacer. Un dron nos disparaba directamente. Había.
Juan
Francotiradores disparando. Patricia, ¿Cómo sobreviven? Quiero decir, ¿Cómo.
Patricia Simón
Salen adelante? Gracias al esfuerzo ingente que hacen sus padres y madres para suplir todas las carencias que la ocupación provoca deliberadamente para machacarles. Y hay que pensar en el empobrecimiento que ha ahondado la situación de los dos últimos años, como explicabais por la falta de transferencia de esos impuestos de Israel que recauda a la Autoridad Nacional Palestina. Ahora mismo en muchas casas palestinas hay hambre. Y el horizonte es muy preocupante, porque el gobierno de Israel acaba de anunciar la construcción de un nuevo muro que atraviesa de norte a sur toda Cisjordania, que va a romper, a dividir en dos muchísimas aldeas y sobre todo acabar con las tierras agrícolas más productivas de toda Cisjordania. Y esto, teniendo en cuenta el sitio de facto que vive ya Cisjordania, pues es.
Juan
Muy preocupante. Como siempre, Patricia, muchísimas gracias por tu trabajo y por contarlo aquí en Carne Cruda. Un abrazo.
Patricia Simón
Muy fuerte. Un abrazo.
Juan
Muchas gracias, Juan. Y si pudieras llevarte a un oyente de Carne Cruda o a un político europeo mejor, a tu pueblo, Abid Shur, ¿Qué cosas crees que le cambiarían la mirada para siempre? Que no somos capaces de que explicar.
Juani (Juana Ruiz)
Desde aquí. Yo ese trabajo lo he hecho 30 años. Yo he conocido desde Josep Borrell y todas. Incluso estuvo visitándonos a Ana Palacio, la ministra. Exactamente. Entonces yo nunca les digo nada. Yo hago como Elías me dijo, mirar, si queréis preguntar algo, preguntarlo a la gente. Yo nunca he fluido a nadie. Simplemente les he dicho venir y ver cómo vivimos, simplemente así. Llevarlos a campo de refugiados, que ahora están tratando de destruirlos todos en Cisjordania, hablar con la gente de la calle, que se cuenten sus historias, problemas, de dónde vinieron y ver los muros que nos han puesto y las dificultades. Hablar con la gente de las organizaciones, como han hecho estas chicas haciendo este. Entonces enseñar lo que realmente es importante, la sociedad civil, que eso es la importante en realidad, porque es la que está sufriendo en carne viva todo lo que está pasando, como lo he sufrido yo y como lo ha sufrido mi familia y como lo están sufriendo esos casi 3 millones de personas que viven allí y que no pueden ser ignorados o más. Incluso he oído que los árabes que viven en los territorios israelíes, que les llamamos los árabes del cuente, lo están sufriendo actualmente. Entonces es tremendo, es tremendo. A mí una de las cosas que más me siento mal cuando estoy aquí es que yo soy una especie pequeña, privilegiada, en el que he podido llevar a mi familia, protegerla, aunque allí ha habido muchos momentos en que no podía proteger a mis hijos y lo he pasado muy mal. Pero ellos han visto lo que hay. Si conocéis a mis hijos, ellos son muy conscientes además. Y yo lo que he tratado de explicar desde lo poquito que tengo como testimonio de una persona que ha vivido allí, todo lo que he vivido, que tengo una historia larguísima de 40 años, con situaciones realmente dramáticas, incluso estar a punto de costar la vida, pero yo no me quejo por mí, yo he sido consciente porque lo he elegido. Pero esas personas, esas personas que están allí son personas que son generaciones. La familia de Mi marido tiene 1200 generaciones que han vivido toda la vida en su tierra. Y que venga gente de Europa del Este diciendo que son religión judía, me da igual, Jack, si, lo que sea, como son cristianos, porque en la prisión donde estaba yo había uno de los jefes de seguridad, era ruso, cristiano. Así que sí, sí, me da igual. Gente extranjera que te diga esto es mío y es mentira, y les quites la vida cuando ellos no le han hecho daño nadie. Me pareció tremendo. Me parece tremendo que en Europa nos digamos de derecho internacional, derecho, eso nada. Democracia. Democracia para ellos mismos y ni siquiera para ellos mismos a veces. Yo conozco gente israelí muy buena, una de las personas que conozco además a mí me apoyó muchísimo, pero son muy pocos y los han machacado, Hay organizaciones israelíes que los han machacado. Pero bueno, entonces. Entonces yo lo que a mí me avergüenza en estos momentos, y lo digo claramente, ser europea, me avergüenzo de que nos llenamos la boca de decir derechos y esto, y lo único que somos son un atajo de asesinos, psicópatas, que estamos matando, y no solamente a palestinos, gente del Yemen, de Siria, de Sudán, de todos. Que por cuestiones económicas, de intereses coloniales estamos destruyendo la vida de millones y millones de personas. Y no se nos cae la cara de vergüenza. Entonces no sé qué deciros. Yo estoy muy deprimida por todo esto, no por lo que me ha pasado a mí. Yo soy una mínima víctima y no me considero. Yo te digo lo elegido, pero siento mucho dolor porque conozco a la gente de allí, las quiero muchísimo y las respeto y no comparto absolutamente nada lo que está pasando. Entonces sufro, no puedo evitarlo. Mis hijos son palestinos, así que. Y me siento una parte mía.
Juan
Pero palestina. Juani, muchísimas gracias por venir a Carne Cruda y contar sobre todo la historia de los palestinos y.
Juani (Juana Ruiz)
Las palestinas. De yo estos años no me he dado mucho a hablar porque también tengo una presión psicológica misma de tristeza y cada vez que lo hacía llorar y ponía pero bueno, ya voy superando eso gracias a una psicóloga, lo digo también sinceramente. Y también he decidido que hay que contar estas cosas. La gente tiene que saber que estamos destruyendo vidas humanas y de que en este mundo, mismamente ayer me enteré de las elecciones en Chile que había ganado un ultraderechista. ¿Pero qué estamos haciendo? Estamos destruyendo lo poco que hemos construido. Estamos educando para la guerra, para destruir a personas que no tenemos ningún derecho. Entonces a mí me está preocupando profundamente todo este giro político y de pérdidas de derechos de todas las personas y que nadie mueva un dedo y decir esta gente tiene que ser fuera, no.
Juan
Puede ser. Por eso es.
Juani (Juana Ruiz)
Tan importante. Exactamente. Y por homenajear a mi gente, a la que quiero muchísimo y a la que le dedico todo lo que he podido. Ya soy mayor y no tengo mucha fuerza, pero lo poquito que.
Juan
Podamos lo haremos más que suficiente. Un abrazo.
Juani (Juana Ruiz)
Muy fuerte. Gracias.
Juan
A vosotros. Cuando todo esto pasa, la gente tiene que huir, cerrar la puerta.
Cristina Mora
De su casa y avanzar hacia otro país, exiliarse de Palestina a otros países, por ejemplo el nuestro, como contamos en el podcast que hemos hecho con nuestra productora La República Independiente de la Radio, en una serie que nos recuerda que lo que viven los palestinos es lo mismo que hemos vivido antes los españoles en nuestra guerra, que también.
Juani (Juana Ruiz)
Fue genocida. Recuerdo el día, el día en que se decidió que tenía que irme porque la guerra estaba terminando. Recuerdo el día en que al llegar a casa me nos vamos, aunque me acompañaba un amigo. Aunque hice amistades en la carretera, los perdí y me.
Activist or Interviewee (possibly a Palestinian local)
Quedé sola. Alejaos de.
Juani (Juana Ruiz)
La carretera. Hacia los árboles. Los árboles. ¿Sabes cómo nos avisan a nosotros de que van a bombardearnos? Porque suenan las alarmas. Lo que suena es el teléfono. Esto es Nacional 2, la ruta.
Cristina Mora
Del exilio. Creado y dirigido por Javier, el podcast cuenta la historia de una exiliada española del 39, interpretada por Victoria Luengo, la actriz de Antidisturbios o Reina Roja, y Duhal Saiti, una palestina de Gaza que cuenta su propio exilio en.
Juan
Primera persona. Dos países, dos mujeres, dos siglos y dos exilios, pero el mismo huir del ataque masivo a civiles que empezó en la Guerra Civil española y que ha continuado en todas las guerras modernas hasta el genocidio.
Cristina Mora
En Palestina. Ya están todos los capítulos disponibles en todas las plataformas en el canal de nuestra productora La República Independiente de.
Juan
La radio. Una república que tú has ayudado a hacer posible, si eres productor.
Cristina Mora
O productora, si no lo eres, programas como el de hoy o podcast como Nacional 2, La ruta de la exilio, esperamos que te animen.
Juan
A serlo. Venga, entra en Carnecluda es y dona lo.
Cristina Mora
Que puedas.
Juan
Hasta mañana. Salud.
Cristina Mora
Y República. Viva Palestina Libre y que la radio.
Podcast: Carne Cruda
Date: December 16, 2025
Host: Juan
Main Guest: Juana "Juani" Ruiz
Other Guests: Cristina Mora, Norma Anebot, Mar Senda, Patricia Simón
Theme: Testimonio de Juana Ruiz sobre su detención y encarcelamiento en Israel, la criminalización de la ayuda humanitaria en Palestina, y la situación actual en Cisjordania y Gaza.
Tema principal:
El episodio explora la experiencia de Juana Ruiz, cooperante española detenida y encarcelada en Israel bajo falsas acusaciones de terrorismo, así como la represión contra organizaciones humanitarias palestinas y la situación actual en los territorios ocupados. También se abordan los impactos en la infancia palestina y testimonios de activistas y periodistas.
[00:16] Juani (Juana Ruiz), sobre las acusaciones:
"Cosas terroríficas, vamos, que ni siquiera tenía ni idea."
[04:50] Juani, sobre el shock del traslado a la cárcel de mujeres:
"Yo ahí, totalmente en shock, las miraba y no sabía si confiar en ellas... y ahí me entró la risa. Y eso es lo que tienes que hacer. Tú no te preocupes."
[20:50] Juani, sobre su salida forzada de la ONG:
"Estuve 30 años... pero tuve que dimitir porque la sentencia no solo era 13 meses y 14.000 euros, era también 5 años de que ya no puedo volver a trabajar en la Health Work Committee."
[22:00] Norma Anebot, sobre el “espacio menguante”:
"Mengua hasta el aire para respirar... puedes pensar que eso es como vivir en una prisión."
[25:52] Mar Senda, sobre la criminalización de las ONG:
"Son las que realmente están dando bocanadas de aire fresco a la población indígena para seguir estando en Palestina, para no salir de ahí."
[36:55] Juani, sobre el sentimiento de culpa y privilegio/
"Me dolió... porque todas esas chicas no les dan la libertad condicional. A mí me la concedieron... Ese privilegio me dolió."
[41:13] Testimonio de menor encarcelado:
"Juro por Dios que allí no hay medicinas. Es con palos y escudos como los que usan en la calle."
[42:52] Patricia Simón, sobre la violencia contra menores:
"Los niños representan el futuro de Palestina... al menos 250 son niños, niñas y adolescentes [asesinados]."
[56:19] Juani, sobre la mirada europea:
"Me avergüenzo de que nos llenamos la boca de decir derechos... y lo único que somos son un atajo de asesinos, psicópatas, que estamos matando, y no solamente a palestinos."
[61:36] Juani:
"...por homenajear a mi gente, a la que quiero muchísimo y a la que le dedico todo lo que he podido. Ya soy mayor y no tengo mucha fuerza, pero lo poquito que podamos lo haremos más que suficiente."
Este episodio es un documento imprescindible de denuncia, humanidad y contexto, donde la voz de Juana Ruiz trasciende lo personal y recoge el sufrimiento colectivo que vive Palestina. Pone rostro y voz tanto a la represión israelí como a la solidaridad y resiliencia de quienes, desde la sociedad civil, se niegan a rendirse en medio del desastre. El podcast entrelaza testimonios personales y datos estructurales, componiendo un mosaico profundo y conmovedor sobre la ocupación, el encarcelamiento y la vida tras los muros.