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Toyota Announcer
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Lola
Toyota Thon dealer inventory may vary Toyota Thone Ends January fifth. See your participating dealer for details Toyota Let's go places. Quinientos mil españoles. Un millón de zapatos gastados. No tantos en realidad, porque hay quien los ha perdido, o peor, ha perdido la posibilidad de calzarlos. Avanzan poco a poco, inevitables, levantando el polvo. La inercia es testaruda también este cortejo fúnebre en el que algunos van hacia su propia muerte y el resto hacia más miseria, aunque eso aún no lo saben. No lo sabemos. Alguien cae al suelo, la boca seca, los ojos huecos, alguien le ayuda a levantarse. La esperanza y el miedo son también testarudos, sobre todo el miedo. Y de eso aquí tenemos de sobra, Porque sabemos que los pasos que nos persiguen avanzan más rápidos que los nuestros, igual de inevitables para darnos caza. Botas contra zapatos, suela dura contra piel blanda. Esto es Nacional 2 La Ruta del.
Doha
Exilio capítulo 2 No mires atrás.
Narrator
El Consejo de Seministros de la República se reúne en Figueras, en el Castel de San Ferrán, a donde dicen ha llegado la noticia de la caída de Barcelona. Este 26 de enero en Radio Madrid esperamos la confirmación del presidente del Gobierno, Don Juan Negrín, quien se niega a claudicar, fiel a su lema resistir es vencer, que apenas ninguno de sus colaboradores comparte, aunque nadie le niega hoy el vaticinio de que España es la última barrera al fascismo en Europa.
Lola
Habíamos escapado por los pelos de los fascistas. Entraron en mi ciudad cuando nosotros llegábamos a Girona, donde el camión que nos llevaba se dio por vencido. Era como si todos se rindiera. Ahí estuvimos un día buscando otro transporte, hasta que fue evidente que tendríamos que seguir a pie hasta Figueras. Antes de salir nos golpeó la noticia. El 28 de enero, Negrín anunció por la radio inevitable, Así llamó a la caída de Barcelona. Sentí que el tipo se detenía. Me imaginé mis queridas calles tomadas por las tropas a las que tanto odiaba y a Miyaya cerrando las contraventanas para no verlas. Las echaba mucho de menos a ambas.
Doha
Yo he hecho mucho de meros. Gaza y a mi abuela.
Lola
¿Estabais muy unidas, Doha?
Doha
Muchísimo. En verano íbamos toda la familia a pasar una temporada en su casa y yo me adelantaba un día para quedarme a solas con ella.
Lola
Yo de casa de mi abuela, recuerdo el reloj de pared en el salón, marcando aburrido los segundos y el olor de las migas de león, que es de donde era ella.
Doha
A mí la mía me hacía por la mañana un pan para mojar en leche. Y para comer, un pollo asado con sal y limón. Estaba riquísimo. Cuando la llamaba desde aquí, siempre me decí llévame a España, que te hago todas las comidas que te gustan.
Lola
Ay, niña, que me emociono. Eso es lo que yo le hubiera querido decir a la mía si hubiera podido. Ya, ya. Llévame a España, que te hago las comidas que te gustan. Pero entonces, en la huida, no podías mirar atrás porque te entraban todas las dudas, todas las ganas de darte la vuelta.
Doha
Yo no dejé de tenerlas en todo el viaje hasta Rafah.
Lola
Eso dónde está Adoha, nunca estuve en Palestina.
Doha
Es donde está el paso fronterizo a Egipto, al sur de la Franja, en el extremo opuesto de la ciudad de Gaza, donde yo vivía.
Lola
¿Cómo fuisteis?
Doha
En un autobús en el que yo iba llorando desconsolada, mientras mi padre me decí ya está, baja, tranquila, no pasa nada. Pero sí, sí pasaba. Porque yo pensaba que no iba a volver a ver mi casa ni a la gente la que quería. Incluso que si volvía, ya no estarían. En algunos casos era verdad.
Lola
Tú aún llorabas, Doha. Pero a mí me llamaba la atención que muchos niños en la huida no lo hacían. Sufrían toda esa violencia en silencio, no se quejaban. Era como si les hubieran arrebatado de golpe la infancia.
Doha
Como ahora. Los niños palestinos. ¿Los has visto? Están tan flacos que se les salen los ojos. Son unos ojos enormes y tristes, pero tampoco lloran.
Lola
Me acuerdo sobre todo de un niño en la carretera, asomado a la ventanilla de un coche, con la cabecita vendada, mirándolo todo, sin comprender nada y sin derramar una lágrima.
Doha
Y tú, Lola, ¿Tú no llorabas?
Lola
Yo suspiraba, Doha. Cuando salimos caminando de Girona, yo iba suspirando. Eda turna. Eda es Paral. Ramiro.
Doha
Tu novio.
Lola
Mi novio, que podía estar cerca en alguna de las líneas del frente que iban retrocediendo a nuestras espaldas. Era posible que él viniera pisándome los talones. Pero había que seguir hacia adelante en aquella caravana cada vez más miserable y caótica. Porque no eran solo los soldados en retirada. No éramos solo los de la ciudad a pie o en los remolques. Eran también los campesinos con sus mulos, sus perros, sus cabras y sus carros. Con colchones, muebles y todo lo que habían podido llevar a cuestas. Una les decí sube a mi padre.
Paca
Camarada, que las piernas ya no le pueden otro.
Lola
¿Tienes un hueco para mi mujer que está encinta? Pero no tenían, porque a su propia familia la llevaban caminando detrás. Era un reguero interminable que avanzaba tan despacio que parecía no avanzar nada. Como cuando un río está tan en calma que no ves cómo corre el agua. No pasaban los kilómetros, ni tampoco las horas. Porque además, en algún momento del viaje, no sé precisar cuándo, debí de golpearme la muñeca y la esfera de mi reloj se había roto, perdiendo las manecillas.
Doha
Y el tiempo se paró.
Lola
Es que eso también es el exilio. Una muerte que deja las cosas suspendidas para siempre en el limbo de la memoria. Para mí, Barcelona y Miyaya quedaron congeladas como la última vez que las vi.
Doha
¿Sabéis qué pasa? Que en mi caso es distinto. Porque yo estoy viendo cada día cómo destruyen mi país y matan a mi pueblo. Es como si estuvieras leyendo un libro. Lo dejas a la mitad, lo cierras, y cuando vuelves a abrirlo, todo ha cambiado. Ves todo borrado, otra historia, otra cosa. Y piensas. Así no es como lo había dejado yo.
Lola
¿Y tú? ¿Y yo dónde lo habíamos dejado? Tú ibas camino de fieras y tú camino de rafa.
Doha
Ahora es un camino muy largo y peligroso. Han destruido todas las carreteras, solo hay polvo y baches. Y no nos dejan ir en coche o autobús. En ningún vehículo cerrado.
Lola
Quieren veros todo el rato para teneros vigilados.
Doha
Tienes que ir a pie o en carro con una bandera blanca, pero aún así te pueden bombardear. Lo que antes se hacía en una hora, ahora se tarda muchas horas. Para nosotros fue mucho más fácil. Llegamos esa misma mañana. Lo difícil fue pasar la frontera.
Lola
¿Por qué?
Doha
Porque solo la abren a veces. Sacan un listado de gente que puede salir y la vuelven a cerrar. Aunque lo controlan los egipcios. Tienen que informar a Israel de quién y qué pasa. Por eso ahora bloquean la ayuda para matarnos de hambre.
Lola
¿Y vosotros estabais en la lista? Sí.
Doha
A mi padre le costó muchísimo conseguirlo y por eso, en cuanto le dieron el permiso, nos fuimos todos.
Lola
¿Cuántos sois?
Doha
Mis padres y siete hijos. Cuatro chicas y tres chicos. Los mayores son una chica y un chico mellizos que me sacan dos años. Luego soy yo y luego el resto.
Lola
Ay, qué alegría y qué envidia. Yo fui hija única y huérfana. Siempre eché de menos tener más bullicio en casa. Quizá por eso me cuesta poco hacer familia. En el camino encontré una hermana. Entonces.
Paca
Niña, échale los garbanzos a la olla.
Lola
Quizá también porque el exilio rompe todos tus vínculos. Puede darte una familia nueva a la que te une el desarraigo, el miedo, un mendrugo de pan o la necesidad de cariño.
Doha
Yo le pongo una jita de hierbabuena.
Lola
Yo tenía a Manel y encontré a Paca, que viajaba sola. Con ella compartí los mejores momentos. ¿Qué haces tú? Tu buena pringa y la peor pesadilla. Íbamos las dos hablando del hambre y de su receta de puchero cuando volvieron a aparecer los aviones asesinos. No era la primera vez que nos bombardeaban, pero sí fue la más terrible. La que tuvo lugar cuando pasábamos por el río Manol, casi llegando a Figueras. Lola, Paca. Corred.
Doha
Corred.
Lola
Algunos corrían, otros se amontonaban en el camino, confusos y temblorosos.
Doha
Alejaos de la carretera.
Lola
Hacia los árboles. Los árboles resguardándose en los camiones, camionetas y coches abandonados en las cunetas.
Toyota Announcer
Espera, Panel.
Paca
Vaca, corre.
Toyota Announcer
Va.
Lola
Vehículos vacíos dejados a la carrera. Algunos volcados, otros destrozados por las bombas. Era como si de pronto hubiese caído un rayo y lo hubiera dejado todo así, destruido.
Paca
Apareció en el cielo una señal. Un enorme dragón con siete cabezas y una diadema. Una de ellas y con la cola barrió la estrella y la arrojó a la tierra.
Lola
¿Qué?
Paca
Que si esto no es el Apocalipsis. Se parece bastante. Ya solo faltan los cuatro jinetes.
Lola
¿De qué hablas?
Paca
La Biblia. Niña.
Lola
Paca, yo soy atea.
Paca
Yo también he perdido la fe después de haber visto tanto horror. Pero esto lo repetía mi madre cuando quería asustarnos.
Lola
¿Y Manel? ¿Has visto a Manel?
Paca
Al suelo, Lola, al suelo.
Toyota Announcer
Paca, levanta.
Lola
Tenemos que llegar a los árboles.
Toyota Announcer
Paca.
Paca
¿De dónde viene la maldad del hombre? Lola. ¿Cómo pueden dormir los que traen la muerte?
Toyota Announcer
Vamos, vamos, levanta antes de que vuelvan.
Paca
Un enorme dragón con siete cabezas y una diadema en una de ellas, y con la cola abrió las estrellas y la arrojó a la tierra.
Toyota Announcer
Paca. Paca, por favor.
Lola
Ahí está.
Toyota Announcer
Manel. Manel, ven, ayuda.
Doha
Pero ¿Qué pasó?
Lola
Espera, mi niña, que creo que se me ha metido una mota de polvo en el ojo. ¿Puedes soplar a ver si se me quita? Mejor, mejor y mejor. Sigue tú, anda.
Doha
Me traen muy malos recuerdos. ¿Sabes cómo nos avisan a nosotros de que van a bombardearnos?
Lola
Porque suenan las alarmas.
Doha
Lo que suena es el teléfono. Tú estás tranquilamente en casa y te llaman para avisarte de que van a bombardearla. No les importa quién esté ahí, ni cuánta gente haya. No les importa que haya un enfermo en una cama, o una persona anciana, o una persona en silla de ruedas. Da igual. Tienes dos minutos. Dos minutos.
Lola
Pero saben quiénes sois todos, dónde vivís cada uno.
Doha
Lo saben todo. Y si no lo saben, llaman a un vecino y le sal de tu casa, gira a la derecha. En la primera puerta ya me avisa de que vamos a bombardear la casa. Que se vayan. Cuando suena tu teléfono, te echas a temblar, porque puede ser la voz que.
Lola
Te va a matar.
Doha
Aunque a veces ni llaman. A veces te lanzan primero una bomba más pequeña que no deriva toda la casa, solo una parte. Este es el aviso. Si estás en la habitación donde cae, mueres. Y si no te vas a tiempo, mueres también, porque tiran la segunda, la que lo destruye todo. Lola, ¿Estás bien?
Lola
Perdóname, Doha. Se supone que yo estoy aquí para cuidar de ti, pero me cuesta, Me recuerda todo tanto.
Doha
Entonces no mires atrás.
Lola
Eso me decía Manel, mi querido Manel, en catalán. Me lo decía No mires, Andrera. ¿Pero cómo no voy a mirar atrás si cuando miro hacia delante veo la misma barbarie? ¿Cómo pueden bombardear a gente inocente, indefensa? ¿Cómo se permite que lo hagan?
Doha
¿Qué os pasó a ti, a Manel y a Paca en aquel bombardeo?
Lola
Antes tengo que contarte la historia de Paca. Porque ella venía con una herida de guerra invisible, una herida en el alma, que son las que más duelen. Yo eso aún no lo sabía. No sabía que le habían roto el corazón, que una parte de sí misma había muerto en su tierra. Paca venía de Andalucía, de Alhama, de.
Paca
Grana, de donde escapé por los pelos para caer en una trampa en el 37.
Lola
Había sobrevivido a la desbanda.
Paca
Salimos todos corriendo por miedo a que los nacionales repitiesen las masacres de Badajoz en el 36. Pero fue peor, mucho peor.
Lola
El bombardeo desde el mar y el aire a los miles de civiles que huían por la costa hacia Almería cuando los fascistas tomaron Málaga.
Paca
No puedes hacerte una idea. Imagina una procesión. Era imposible ver el final. Una romería de fantasmas que no sabía que ya estaban muertos. Yo conocía a muchos, ¿Sabes? Algunos lo había amado, los había cuidado.
Lola
Les di de comer.
Paca
Entonces escuchamos un zumbido.
Lola
Y Sigue contándome, no lo quieras saber todo tan pronto. Cuando habló de aquel zumbido, se quedó muda. No pudo seguir hablando y yo no quise preguntarle. Esperé a que llegara el momento de contármelo, como debes hacer ahora tú conmigo.
Doha
Vale, lo haré porque lo entiendo. Desde niña aprendí lo que significa el sonido de las bombas. En Gaza solemos decir que si escuchas el Mesil es que estás a salvo, pero si lo ves y no lo escuchas, sabes que vas a morir, que te va a caer encima.
Lola
Es muy triste que tengas que haberlo aprendido.
Doha
Yo he aprendido demasiadas cosas que no debería. Todos los palestinos las aprendemos.
Lola
¿Como cuáles?
Doha
Como a convivir con el zumbido de los drones que nos vigilan y nos atacan día y noche. Con el temblor de todo tu cuerpo cuando te cae una bomba cerca. Con el pitido que te dejan las explosiones y que a mí me vuelve cuando estoy nerviosa, como me pasa ahora.
Lola
Yo tuve de por vida un espasmo incontrolable en el pulgar de la mano izquierda que volvía cuando me asustaba.
Doha
Una Nochevieja en Madrid fuimos toda la familia a la Puerta del Sol a celebrar el fin de año. Y tuvimos que irnos porque a mi hermana mayor los fuegos artificiales le recordaron a los bombardeos y tuvo un ataque de pánico.
Lola
Yo nunca me acostumbré a las bombas.
Doha
Yo me acabé acostumbrando, desgraciadamente. Me acostumbré a dormirme, aunque pudieran bombardearnos. Y ahí aprendí que hay que quitar las ventanas para que no te caigan los cristales encima cuando se rompan por la onda expansiva. Y algo más, salvar sólo lo importante. Cuando tienes que salir corriendo, las personas lo los niños, los mayores. Y después comida, dinero, papeles o nada, porque no hay tiempo.
Lola
Es fácil decirlo, lo difícil es hacerlo en mitad del pánico.
Doha
Una vecina nuestra salió de su casa tan rápido y se llevó una almohada pensando que era su bebé. Se dio cuenta al salir, cuando ya era demasiado tarde.
Lola
Qué horror. Yo no podría vivir con eso.
Doha
Ellas tampoco. Muchas madres se vuelven locas, se quedan en shock, detenidas para siempre en ese instante.
Lola
Eso es lo que le pasó a Paca Doha, que se había quedado atrapada en uno de esos instantes que lo cambian todo y volvió a revivirlo en aquel bombardeo espantoso. Paca, ¿Estás? ¿Estás bien? Creo que es esa bomba. Creo que. Manel, levanta, por favor.
Paca
Cuatro, levanta. Vamos, vamos.
Lola
Solo un poquito más. Ya casi, Cuatro. Ya casi estamos.
Paca
Apareció una señal en el cielo.
Lola
Siéntate. Así, así. Aquí estamos a salvo. Aquí estaremos bien.
Paca
Lola lo escucha. Lo está escuchando.
Lola
¿A quién, Paca?
Paca
A los niños. Todos esos niños de la procesión.
Lola
Anda, ven aquí, de Katabrasi.
Paca
¿No lo oyes tú también?
Doha
Yo los oigo, Lula. Oigo ahora a todos esos niños en Gaza.
Lola
Anda, ven aquí, de. Ya está. Tranquila, no pasa nada.
Doha
Tengo frío.
Lola
Es que era invierno. Doha. Era invierno. Nacional 2 La Ruta del exilio es un podcast de la República independiente de la radio, creado y dirigido por Javier Gallego, con las voces protagonistas de Victoria Luengo y Duha Al Saiti y la música y diseño sonoro de Pablo de Diego.
Doha
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En este potente capítulo de "Nacional II: La Ruta del Exilio", el podcast entreteje los testimonios e historias de exiliados españoles de la Guerra Civil y refugiados palestinos contemporáneos, mostrando los paralelismos del trauma, el miedo y la esperanza en quienes se ven forzados a abandonar su tierra por culpa de la guerra. Narrado principalmente por Lola y Doha, el episodio nos sumerge en la memoria emocional del exilio—tanto en el pasado como en el presente—y en las heridas visibles e invisibles que deja en quienes lo viven.
| Timestamps | Tema / Momento relevante | |-------------|--------------------------------------------------------------------------------------------------------| | 00:21–02:29 | Introducción narrativa: la marcha de los exiliados tras la caída de Barcelona | | 02:37–03:12 | Contexto político y la caída de Barcelona | | 04:07–05:53 | Reminiscencias familiares (hogar, abuelas, comida) | | 05:53–06:40 | Efecto del exilio en niños y el silencio del sufrimiento | | 07:56–08:15 | La sensación de tiempo detenido en el éxodo | | 09:02–10:16 | Detalles del viaje: controles, peligro, estructura familiar | | 10:16–12:03 | Solidaridad, nuevas familias, bombardeo en la huida | | 13:13–14:10 | Procedimiento de avisos de bombardeo en Gaza y terror psicológico | | 15:20–16:52 | Historia de Paca, la desbandá, y la herida invisible del exilio andaluz | | 17:14–18:45 | Consecuencias del trauma: sensaciones corporales, recuerdos, reacciones ante fuegos artificiales | | 18:59–20:41 | Nuevos traumas en el camino, el momento del bombardeo, duelo colectivo | | 20:41–fin | Cierre emocional, solidaridad entre exiliadas, el invierno de los exilios |
“No mires atrás” es un título que resume la lucha íntima de los protagonistas por sobrevivir y mantener la esperanza, a pesar de que el recuerdo y la barbarie siempre acechan. El episodio establece un claro paralelismo entre el exilio de la Guerra Civil española y el drama humanitario contemporáneo en Palestina, invitando a la reflexión y a la empatía desde la memoria colectiva y la vivencia personal.