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A
Voy a leeros un mensaje que llegó hace muy poco a la redacción. Dice así Hola, buenas tardes. Soy David, productor, profe de instituto y periodista de Barcelona. He decidido hacerle a mi compañera Bea el regalo de la producción de Carne Cruda por su cumpleaños. Miles de razones tengo para seguir siendo productor y otras tantas para regalarlo. Pero hay una por encima del resto. Tenemos, correteando por casa al pequeño Galder, de casi tres años de edad. Y si todo va bien, en octubre nacerá su hermano aún sin nombre. Le lo que casi me obliga a produciros y contribuir a que tengan en un futuro medios libres como el vuestro. A veces tenemos la sensación de que se avecinan tiempos oscuros para estas criaturas a las que damos vida y nos preguntamos qué podemos hacer. Produciros es sin duda una de esas cosas que podemos hacer. Hoy hablamos de tiempos oscuros para los más pequeños y de cómo combatirlos.
B
Sí. Este programa especialmente va por ellos y por ellas, por los menores. Así que muchas gracias, David y familia, por permitirnos hacer nuestro trabajo.
A
Beretta, que ya nos quedan menos para alcanzar los 2.000 productores. ¿Que harían los 12.000 con los que queremos terminar esta duodécima temporada?
B
Un verdadero milagro.
A
Un verdadero milagro. Necesitamos. Sí.
C
No es frecuente hablar en una iglesia de abusos sexuales y pederastia. Y cuando se hace, no es precisamente para citar a Lucas. Al que hiciere tropezar a los pequeños. Mejor sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar.
A
Manuel es un párroco poco frecuente, un hombre de fe muy querido en su parroquia en un pequeño pueblo del norte
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de España, pero que hace 30 años abusó de menores y por ello trasladado en silencio. Silencio. A hurtadillas, lejos del colegio donde sucedieron las agresiones.
C
¿Cuál es la idea entonces? Parar la dispensa hasta que me juzguéis. ¿Vais a hacer ahora lo que no se hizo en su día?
A
Cuando sabe que va a salir a la luz lo que tanto ha ocultado, decide dar un paso al frente y ser él quien se declare culpable y pida perdón.
C
Lo que has hecho, Manuel. Lo que tenía que hacer, ni más ni menos.
B
Da un paso al frente para que lo de toda la Iglesia que sigue protegiendo a los curas pederastas como él.
C
Yo toda mi vida he estado arrepentido
D
de lo que hice, pero nunca he
C
tenido los cojones de hacer lo que tú. Pero usted Yo no, pero tampoco hice nada por evitarlo. Y podía haberlo hecho.
A
La historia de Manuel es la historia que nos gustaría estar contando como noticia, pero que de momento solo existe en la ficción.
B
La de un cura que decide contar lo hacer lo que nadie hace.
C
Si se hace es para decir que se trata de casos aislados, que lo que se está buscando son indemnizaciones, que abusos hay en todos los ámbitos, que existe una cruzada generalizada contra la Iglesia. Son muchos los argumentos que se esgrimen, pero ¿Cuántas veces hemos escuchado una reflexión real sobre estas acciones reprobables? Una reflexión a la luz del Evangelio, un examen de conciencia. Pues esto es justamente lo que yo voy a intentar hacer hoy.
A
Hoy hablamos del encubrimiento sistemático de la pederastia en la Iglesia de la que trata una película que remueve cimientos y conciencias. La luz, que se estrena en las salas de cine este viernes 5 de junio, solo un día antes de que El Papa León XIV aterrice en Madrid.
B
Una película dirigida por Fernando Franco a partir de la idea original de la productora Merry Colomer y protagonizada por Alberto San Juan, que hoy nos acompañan en esta mañana Mesa. Bienvenido a todos. Alberto, ¿Qué te interesó a ti del personaje? ¿Cómo te lo has preparado? ¿Cómo te metes en alguien así, viniendo tú con una vista cómica de serie?
C
Bueno, pues lo primero que conozco de esta película es el guión. Fernando hizo pruebas a distintos actores y tuvieron la generosidad de mandarnos el guión completo para poder hacer las pruebas. Y puedo decir sin medias tintas que es el mejor guión que me ha llegado a mí a las manos. Es un guión que creo que estaría muy bien. No, tantos son los guiones que creo que merecen la pena ser leídos. Aparte de ver la película, estaría muy bien que se publicase. Y entonces, pues es decir, un actor recibe un guión bueno, luego el director dice que quiere trabajar con él. Efectivamente.
D
Y.
C
Y entonces no queda ninguna duda. Para lanzarse estaba la tensión, el miedo de la responsabilidad que supone de hablar, intentar hablar con rigor de un tema tan jodido, que supone un dolor tan grande para las personas que en su infancia sufrieron el abuso sexual y a lo largo de su vida la ignorancia, el silenciamiento en la oscuridad por parte de quien debería tender su dolor.
A
Y cómo encarnar un personaje tan abyecto que ha hecho algo tan duro, pero al mismo tiempo que se está arrepintiendo y ha intentado rehacer su vida y ser otro.
C
A ver, una de las primeras pautas de Fernando es que no quería que yo compusiera un personaje extraño al que se le pudiera atribuir alguna clase de trastorno que sirviera al espectador para bueno, ese es un otro que hace cosas que yo nunca haría, no un tipo normal. Yo decí ¿Pero cómo camina? ¿Cómo habla normal? A ver, es cura y eso. Hay ciertas maneras, pero es un tipo normal. Quiero que el espectador.
A
De hecho es un tipo que cae
C
bien a sus parroquiales, que pueda ser el vecino, el cuñado o el propio espectador, lo que comete son, como él mismo dice, atrocidades imperdonables, monstruosidades. Pero desgraciadamente las monstruosidades las cometemos seres humanos. Y este es uno más.
A
Como decíamos, nos gustaría que esta historia fuera real, pero solo se da por momento en la ficción. Fernando, ¿Tú por qué querías contar la historia desde ahí, desde el abusador y desde un abusador arrepentido?
D
Bueno, pues cuando Merry Colomer, productora de Morena, que nos acompaña también, que habéis dicho que fue el motor de la película, que me llama, me propone hacer una película sobre este tema, me pongo un poco a mirar todo lo que hay hecho y me doy cuenta de que, bueno, en España, yo creo que en parte por eso también me llama, en España no había prácticamente nada. La película Almodóvar desde la ficción y algunas cosas documentales, pero prácticamente todo está planteado siempre o en términos de una investigación periodística, como por ejemplo Spotlight, o desde el lado de las víctimas. Entonces, como eso es como un mecanismo mío también de a la hora que me enfrento a un proyecto, siempre intentar darle una vuelta. Entonces dije, ¿Cómo sería si fuese al revés? Si en vez de tomar el punto de vista de la víctima, tomásemos el punto de vista de la persona que abusó de ella en este caso, porque son varias las víctimas. Entonces de ahí surge un poco.
A
Y en vuestro caso, Merry, ¿Por qué la historia os interesó especialmente ese punto de vista y cómo moverse en esa fina línea en la que no justifique la película a un personaje que ha sido tan atroz para la vida de esos menores?
E
Bueno, es que eso es absolutamente injustificable. En mi caso, lo que yo tenía era la sensación y la pulsión, como decía Fernando, de que era necesario contar una historia para poner un poco. Para trasladar al imaginario colectivo a través del cine, este problema, más allá del ámbito periodístico, que por supuesto estuve muy influenciada por todas las informaciones que leía que publicaron en El País, que ahora julio nos comentará. Julio Núñez.
A
Julio Núñez es un periodista que es uno de los investigadores que de alguna manera aparece retratado en la película y es uno de los autores de esas investigaciones del diario El País, que tan importantes han sido para destapar los casos de pederastia en la Iglesia.
E
Exacto. Entonces me parecía que era importante retratar el problema. Para mí el cine es una forma maravillosa y estupenda de trasladar problemas y temas que nos hagan reflexionar y juntarnos como sociedad, buscar soluciones. Y quería hablar de esa gestión que no se está tratando. Entonces Fernando me parecía una persona cineasta, al que admiro mucho, y me parecía que era la persona. Vamos, es que no se me ocurrió otra persona para poder hacer esta película. Luego ya todo el planteamiento del punto de vista, el guión y todo lo desarrolló Fernando.
A
¿Creéis que puede remover, como intenta hacer el personaje de Manuel, los cimientos de la Iglesia, una película que muestra precisamente alguien que decide declararse culpable para que lo haga el resto de la Iglesia, para que el resto de la Iglesia asuma que ha sido culpable de encubrimiento y también de crímenes atroces?
E
No sé si tanto remover, pero sí que yo creo que en todas las conversaciones, desde el principio, lo que teníamos era una intención de generar una conversación y un debate sano, en el que se pusiese por delante de todo los delitos y las atrocidades que se cometen más allá e independientemente de la religión, la ideología y la fe que practique cada persona. Estamos hablando de una cosa que tiene que estar sometida al mismo juicio que otros delitos. No puede ir por un juicio paralelo. Y eso para nosotros era importante que fuera algo comunitario y que fuese constructivo para todo el mundo.
B
¿Y cómo conseguiste, Alberto? No sé si tenías miedo de dibujar un personaje demasiado bondadoso, muy normal, por otro lado, tampoco caer en la cosa de dibujarlo como un monstruo. Y por otro lado es alguien un poco kamikaze, que va contra el sistema. ¿Cómo se mezclan esas tres capas? Y no sé si las tres tenían miedo de, bueno, ¿Qué pensarán las víctimas?
C
Bueno, sí es una responsabilidad abordar una historia sobre un tema así, que supone un dolor real, vivo, presente, de muchas, muchas personas. Pero bueno, ahí estaba el director, una persona que había escrito, además del guión, lleva mucho tiempo trabajando. Y yo soy un actor en el 80% o 90 o 99 dóciles.
A
Actor de método.
C
De método dócil. Y entonces una cosa que me pregunta mucha gente ¿Pero el arrepentimiento es sincero? ¿En qué momento miente, en qué momento no miente?
B
¿Por qué lo hace?
C
Pues yo tomé mis decisiones mientras hacía la película y compartías con Fernando, pero a día de hoy, como espectador de la película, yo lo veo y no lo sé. Es un enigma. Yo no sé por qué cometió los abusos. Yo sé que es muy sincero cuando intenta ocultarlos. Sin duda, desesperadamente intenta que no se sepa porque le va a joder la vida, su vida. Él quiere olvidar que jodió varias vidas, pero él va a iniciar, quiere colgar los hábitos para iniciar una nueva vida por primera vez, una vida sexoafectivo, sexoafectiva, saludable, con una pareja. Y entonces, pues bueno, quiero decir, si es sincero, si no, si tenía miedos. Me preguntabas. Sí, a mí siempre me da miedo casi todo en la vida, pero trabajar me resulta complicado. No he conseguido adquirir una sensación de dominio de mi oficio. Pero bueno, es que una película se hace entre un equipo y eso, pues el hacerlo juntos te quita los miedos.
B
El enigma se mantiene, es el acierto.
A
Aquí hay un equipazo, además de Miquel Rellán, Pedro Casablanca, Ramón Barea, Nacho Sánchez, María Galiana, para contar esta historia que es un retrato complejo en el que la decisión de hacer públicos los abusos se extiende al pueblo y a la familia. Ya sale.
D
¿Tú me llevarías a verla?
C
Claro que sí, pero va a estar todo el pueblo. ¿Tú estás segura?
F
Si no, no te lo pediría.
A
Hay un momento maravilloso, muy dramático de la película en el que la madre le no entiendo lo que has hecho, pero entiendo lo que estás haciendo. Fernando, ¿Qué huella deja la pederastia en el entorno del abusador? ¿Y qué responsabilidad tienen las familias también en el encubrimiento y el entorno también, en este caso institucional?
D
Bueno, es una pregunta que no sé si te puedo responder sin generalizar, porque me imagino que en cada caso será un mundo. A mí me interesa siempre que retrato a un personaje intentando que sea más o menos complejo, que tenga aristas que tenga, claros, oscuros y tal. Siempre me interesa también la periferia, lo que hay alrededor, su familia, su círculo de amistades, etc. Y ver cómo reaccionan a ese personaje y cómo se desenvuelve ese personaje con esa gente. Entonces, en el caso del personaje de la madre, de alguna manera en la película se infiere que la madre sabe lo que pasó. De hecho, el pueblo sabe lo que pasó. Entonces, es una relación ahí como de una tensión que yo creo que cuando ella dice esto que comentabas de no entendimos ni entenderemos nunca lo que hiciste, pero sí lo que estás haciendo, yo creo que no le está perdonando lo que hizo, pero sí que está viendo el potencial que puede haber de cambio en lo que. Pero en cualquier caso, es un ángulo, digamos, que cada cual confronta desde su propia ética, moral o su fe. La madre la presentamos como un personaje católico, etcétera y tal. Pero en cualquier caso, todo esto son. Son terceros, digamos. Aquí la única persona que puede perdonar en realidad es la víctima. El perdón en un caso como este, yo creo que es interpersonal, y es la víctima la que únicamente de manera libre, sin ningún tipo de coacción y tal, puede llegar a perdonarlo. Lo de la madre es como.
A
Bueno, es un reflejo de la sociedad que rodea. Que también hay varias capas de encubrimiento.
D
Claro. Sí, sí. Nosotros, digamos, en ese sentido, la película es un contenedor limitado, y no te cabe para meter todos los temas, y muchos los tienes que sacrificar y dejar en el tintero. Nosotros nos centramos más en el encubrimiento de la propia institución, que era lo que. Pero bueno, de hecho, ni siquiera creo que la película llegue a plantear el encubrimiento o no por parte de la madre, Porque en cualquier caso, la madre, digamos que yo creo que ya actúa a hechos consumados.
A
Precisamente quien ha dado voz a las víctimas son los periodistas. Antes habéis oído hablar de julio Núñez, ya lo hemos dicho. Esta película, como ocurre en Spotlight, la película sobre la trama de abusos en la iglesia destapados por un periódico, el Boston Globe, está también basada en la investigación que hizo un equipo del diario El País.
G
Mire, nosotros cuando hacemos una investigación, no publicamos nada hasta que no está totalmente contrastada.
C
De acuerdo.
G
Yo hace cuatro meses me entrevisté con antiguos alumnos del Colegio San José, y entre ellos con algunas de sus víctimas.
A
Ese periodista ya lo hemos presentado, el periodista que escucháis, interpretado por Luis Callejo, bien podría ser julio Núñez, que desde 2018 investiga junto a Íñigo Domínguez en El País la pederastia en la Iglesia española. Un trabajo que recibió el premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2022 y
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que acaba de publicar Padre Pica, un libro sobre el misionero jesuita Alfonso Pedraja que abusó de almeno 85 menores en Bolivia.
A
Un libro que acaba de llegar, por cierto. Ahí lo tenemos.
B
Julio Crudos Díaz, bienvenido.
G
Hola, muchas gracias por invitarme.
B
En ocho años habéis documentado más de 3.000 víctimas y 1.600 acusados dentro de la Iglesia española. ¿Cómo han evolucionado los casos, la forma en la que os llegan? ¿Cómo está también avanzando vuestra investigación a todos estos años?
G
Bueno, la investigación comienza a finales de 2018. La directora del País, Soledad Gallego, decide poner en marcha un trabajo periodístico porque en todo el mundo, o al menos en muchísimos países católicos, el escándalo ya había saltado y era la interrogante era qué pasaba en España. Públicamente la Iglesia decía, los obispos españoles, que era una excepción. Nos pusimos a investigar. Lo primero que nos encontramos es el muro de silencio. 70 diócesis nos decían que no tenían ningún tipo de caso. Nosotros encontramos treinta y cuatro sentencias condenatorias en los últimos cuarenta, cincuenta años en España. La historia cambia cuando publicamos ese primer reportaje porque incluimos un correo electrónico abusosarovalpaís. Es. Entonces ahí comienzan a llegar. El primer día llegaron 100. 100 mensajes de personas. Al día de hoy han llegado más de 3.000. Entonces ahí se inicia un camino de publicar todos los casos, muchos de ellos, muchas historias forman parte también o están reflejadas de alguna manera en la película de La Luz. Porque la verdad es que es una película que aunque es una ficción, cuenta una gran verdad. Y de hecho para la gente, los espectadores deben saber que hay frases, hay momentos, hay cuestiones que pueden incluso parecer una exageración, que están basados en hechos reales.
A
De hecho en el Padre Pica había diarios también, ¿No?
G
Sí, había un diario y la situación que nosotros hemos vivido es la que también aparece en la película. Casos que nos llegan, casos que tardamos meses en publicar y siempre detrás hay un encubrimiento, ese tipo de prácticas. ¿Y cómo ha avanzado la investigación? Conforme avanzaba, la Iglesia seguía negando, cambiaba muy poco, siempre a golpe de titular. Creemos que todo cambió A finales de 2021, cuando, cansados de que la Iglesia no reaccionase, el Congreso tampoco lo hacía, Íñigo Domínguez y yo, que es el compañero con el que hemos se estaba trabajando esto, decidimos la locura de crear un informe con 250 casos inéditos y durante un vuelo papal, entregárselo al Papa Francisco. El típico vuelo viaje. En Navidad sale, los periodistas le regalan una ensaimada, una botella de vino.
A
Tome aquí este informe.
G
De hecho hay una foto y un vídeo en el que Daniel Verdú, corresponsal en Roma, en Roma en ese momento, le entrega Esto está pasando en España. Y claro, en ese momento estalla todo. En ese momento la Iglesia abre una investigación para taparlo todo realmente. Y luego el Congreso encarga al Defensor del Pueblo una auditoría que años después señalaba que una estimación de más de 400.000 personas sufrieron.
A
¿Y tú crees que han cambiado mucho las cosas desde entonces?
G
Yo creo que ha cambiado, y esto aparece muy bien en la película. La Iglesia se adapta en general, a golpe de titular y porque la sensibilidad de la sociedad ha cambiado. Hay escenas. Aparece retratado muy bien, en el que hay un arzobispo que tolerancia cero para quien lo hace y para quien lo encubre. Es una frase genial. Y la Iglesia va actuando de esa manera, pero siempre de una manera opaca. Ahora estamos en un momento en el que los obispos hay una cuestión que no quieren mirar, que no quieren hacer frente. Yo creo que es también una de las cuestiones de la luz, que es el encubrimiento. No quieren hacerse responsables. Y de hecho es una de las cuestiones que aparece muy bien reflejada, que es intentar dar una imagen de que se están haciendo las cosas, pero a las víctimas no se les repara. Y si se les repara es para, de alguna manera, ver que las cosas se están haciendo bien.
A
Claro, porque ese arzobispo, ese personaje que dice tolerancia cero para quien la hace y quien lo encubre, probablemente es uno de los encubridores. La película se inspira en reportajes como el del sacerdote Cesáreo Gavaráin, autor de la mayoría de la música litúrgica que suena en las misas en español. Fue disco de oro en España. Esas canciones que habréis cantado si habéis ido a misa alguna vez. Y después de ser denunciado en los 70 por abusar de menores en los maristas, fue recolocado e incluso nombrado prelado por Juan Pablo II. Y por eso ayer te preguntabas en El País si sus canciones se escucharán durante la visita de León XIV.
G
Sí, esto no es una pregunta lanzada al aire por el morbo de si las va a cantar o no, sino porque eso también aparece en la película. Las víctimas no solamente sufren por el abuso en ese momento que un sacerdote le toca, luego viene la larga vida de la revictimización constante. En el caso de Cesáreo Gavarraín hay muchas víctimas que dejaron de creer porque iban a misa y escuchaban esas canciones, o incluso una de ellas estaba viendo en la tele a Juan Pablo II cantar esas canciones. Eso señala también la diferencia en España, cuando se sacó ese reportaje en Estados Unidos dejaron de cobrar derechos la empresa que llevaba las canciones. Aquí en España no se ha hecho absolutamente nada. Y no solamente es que no se haya hecho absolutamente nada, sino que las diferentes diócesis por las que estuvo y las órdenes se pasan la pelota, como muy bien aparece en la película. Y esa revictimización también está muy presente a día de hoy, cuando el Papa no quiere reunirse con las víctimas.
A
Claro, ha llamado muchísimo la atención que con todos los actos que tiene, que va a ir de acá para allá por el país, no haya tenido un solo segundo para reunirse con las víctimas. ¿A qué crees que se debe?
G
Pues no lo sabemos. No sabemos tampoco si es que la Iglesia tiene miedo de que el Papa se reúna con determinadas víctimas, que cuenten lo que aparece en la película y Y eso también le revictimiza la idea de perdón, que también aparece en la película. Insisto mucho en la película porque yo cuando la vi y la gente cuando la ve, que ha trabajado en estos temas, ve detalles increíbles y por eso yo creo que es una obra magistral, que no solamente es la ficción, sino que te cuenta mucho anécdotas y una de ellas es el perdón, que es no solamente basta con pedir perdón, a veces puede ser agresivo porque hay víctimas que a lo mejor no quieren perdonar. Hay momentos en los que en el tráiler se ve que se arrodilla o que quiero que me perdones. Claro, es que incluso la Iglesia parece que quiere hacer eso para limpiarse y para evitar que le denuncien, que el tema es algo. Es siempre como tapar y eludir.
B
Entre esos detalles está esa parte de tu investigación sobre el ex salesiano de Deusto Doncell, de sus víctimas. Aún recuerdo aquel olor. A veces cuando voy por la calle me viene ese hedor a la memoria y de manera involuntaria comienzo a vomitar. Que esa escena la vemos trasladada en la película de una manera que te llega absolutamente. Merri, ¿Cómo ayudan los medios? ¿Cómo ayudan investigaciones como esta?
E
Bueno, pues es que para empezar, para poner. Te dan una base real absoluta. Ahora hablaba julio de que efectivamente le dieron ese informe al Papa, en fin, de 2021, que es cuando yo me reuní con Fernando, yo creo que un poco movida por decir aquí hay un elefante en una habitación que hay que de alguna manera apoyar. A mí nos dijo julio una cosa cuando vio la peli, que me emocionó muchísimo, que hemos estado muy solos todo este tiempo y de alguna manera siento que nos está acompañando. Se me ponen los pelos de punta de pensarlo, pero es que es como plantearte una realidad y hay algo que yo puedo hacer desde mi posición de privilegio para. Para contribuir en mi medio a esto. Y entonces yo creo que esa base de realidad es la que te sirve como motivación y también como ejemplo de que te estás atando a una realidad, por mucho que sea una ficción, y que por supuesto hay películas de ciencia ficción, pero en este caso yo creo que fue una motivación fundamental.
A
La película recoge muy bien en la ficción lo que es la realidad, cómo la Iglesia, además intenta los propios curas diferenciar entre el pecado y el delito, entre la justicia eclesial y la justicia civil.
C
Para mí ese proceso ahora es lo de menos. Yo quiero que se me juzgue como cualquiera que cometa mis pecados, delitos.
A
Lo de pecados lo podrás usar con la justicia canónica, pero no conmigo ni con el juez. Lo que tú has hecho es delito. Otra referencia entre la película y las investigaciones periodísticas, lo hemos dicho, son los diarios. En 2022 el sobrino del jesuita que protagoniza tu libro, Padre Pica, te entrega un diario en el que el cura español confesaba sus abusos en Bolivia y la culpa que lo atormentaba. Se ve muy claramente el personaje de Manuel así en la película tú dices que ese diario es de hecho la piedra Rosetta de los abusos de la pederastia en la iglesia. ¿Por qué?
G
Sí, porque creo que es la primera vez que entendemos cómo funciona el encubrimiento desde dentro. Por eso la película también es interesante porque es otro punto de vista, que es ver cómo se trata desde dentro del problema. Yo creo que ahí en ese diario también aparece una persona que yo creo que es la realidad del abuso. Y que Alberto lo comentaba muy bien. No es un monstruo. No es un monstruo. La realidad es que son personas normales que cometen crímenes, que no son buenas personas o pueden hacer actos humanitarios. La lectura de ese diario fue tremendamente dura, porque no empatizas con esa persona, pero empiezas a leer determinados pasajes sobre el perdón, sobre la culpa, sobre cómo la orden le empieza a decir reza, no lo cuentes en la confesión. Y cómo empiezan a tapar todas las denuncias que al final de su vida comienzan a llegar. Luego también hay también una relación con una pareja, porque él quiere, como comentaba también Alberto, olvidarse de lo que ha hecho y que la gente también se olvide. Yo creo que también habla mucho de lo que está podrido desde dentro. Y es que en la Iglesia española, sobre todo, porque esto es un tema que yo creo que hablamos hace poco, es una iglesia que estuvo. Que formaba parte del régimen franquista. Y eso lo marcó mucho. Los acuerdos protegen los archivos, cosas que en Bolivia no sucedía. ¿Qué pasó cuando el País publicó el reportaje de Diario de un cura pederasta? Se abre una investigación y entran en los archivos. En esos archivos empiezan a salir documentación. Yo accedo a ella y ahí aparecen cartas. Cartas donde se intercambiaban provinciales de España con provinciales de Bolivia, pero también con los superiores en Roma. Y la gente de Roma lo que les decía era métodos o les indicaba cómo tenían que trasladar a los agresores. Y esto salió a la luz bien también porque el sobrino, el familiar, decide contarlo, pero porque un periódico decide contarlo también.
B
Claro. Alberto, y todos estos procesos internos, esa burocracia enorme, ese confiar en que ya prescribiera los delitos, ¿Qué nos dice sobre la verdadera intención de la Iglesia? Y es una pregunta bastante retórica.
C
Yo creo que sí, yo creo que estoy de acuerdo. Por parte de de la Iglesia hay un discurso de. Primero había un discurso de esto aquí no pasa como nos ha contado julio. Luego vale, pasa, pero no tanto. Y ahora vale, pasa, pero ya hemos tomado la rienda del asunto, ya estamos arreglándolo. ¿Esto es cierto o no? Bueno, un botón de muestra es precisamente lo que comentaba julio, de que el Papa en principio parece que no va a recibir a las víctimas tal como ellas se lo han pedido. Y si tú, julio, con tu compañero Íñigo, os sentís solos como testigos de este horror que tratabais de darlo a conocer, tú imagínate las víctimas de ese horror, cómo se sienten, Cómo se sienten ante la visita del Papa pidiendo escúchanos y que no se le escuche. No sé si es responsabilidad de la Conferencia Episcopal Española, del propio Papa, del equipo del Vaticano, lo que sea, pero que de todos ellos hoy ha dicho un representante de la Iglesia. A ver, no significa que no le importe este tema, es que el tiempo es limitado. Pero tú priorizas qué haces con tu tiempo y te parece más importante irte al Bernabéu con DJ Pulpo y el mago Jorge Vías o Blas, como se llame, antes que escuchar el dolor de unas personas cuyo dolor, como dice julio, se mantiene vivo porque sigue ignorándose, relegándose y apagando la luz, digamos, oscureciendo. Están pidiendo ser vistos, ser escuchados, porque
A
además el Papa visitará la Abadía de Montserrat, institución que ha encubierto abusos sexuales durante décadas y que sigue negándose a reparar a las víctimas.
D
Lo de que la ropa sucia se
A
lave en casa también es algo del pasado.
G
Nosotros defendemos que hay que dar ejemplo
C
y que la justicia que se aplica a los demás también se aplica a nosotros. ¿Me vais a denunciar a la justicia?
A
No, nosotros no.
C
Una de tus víctimas.
A
Pero eso tú debes saberlo, Fernando. ¿Habéis intentado acercaros a la Iglesia a la hora de hacer la película? ¿Habéis tenido algún contacto con la Conferencia Episcopal? ¿Creéis que la película puede poner nervioso a alguien?
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Bueno, yo creo que la Iglesia es una institución muy amplia y hay gente más preocupada porque las cosas cambien y gente menos preocupada. Nosotros hemos tocado alguna puerta, gente que sabemos que tienen esa preocupación y nos han ayudado y han colaborado con nosotros en diferentes temas, desde asesorarnos en cuestiones concretas, abrirnos puertas de sitios que necesitamos tener abiertas. Entonces había otras puertas que no hemos tocado porque sabíamos que no se iban a abrir en ningún caso y teníamos que mantener un perfil bajo para poder hacer la película que queríamos. Queríamos hacer una película rigurosa, desde el respeto. La película en ningún caso se mete juzgar los credos o las fes de nadie.
A
No, pero yo creo. Lo maravilloso de la película es que hace un crisol de sensaciones, emociones, de perspectivas que parece que está abordado, lo estaba contando muy bien julio, está muy bien abordado desde todos los puntos de vista. El problema.
D
Sí, bueno, era la idea, pero como el problema es un problema estructural y sistémico de una institución cargada de poder, que yo creo que se maneja al margen de la fe o de lo que sea, simplemente aquí hay un mecanismo de opacidad o de intención de opacidad. Por suerte hay periodistas como julio, Íñigo, que destapan cosas que ellos tratan de tapar. No es tanto la fe de lo que estamos hablando, estamos hablando de este encubrimiento sistemático. Que haya gente que se pueda poner nerviosa, pues entiendo que quizás sí, pero la finalidad última no es ni ofender a nadie ni nada, sino que realmente contribuir a una discusión, a un debate que yo creo que es importante y que la conclusión es muy clara, que esto es un problema que hay que erradicar. Y es bonito, para mí es súper importante estar aquí, entre otras cosas con julio, porque julio en cierto modo, hemos dicho que Merry es el motor de la peli, pero en cierto modo julio e Íñigo son los motores de la indignación de Merry. Entonces, porque es con su investigación a partir de la cual Merri me llama. Y entonces luego seguimos en la mesa hacia Alberto, que Alberto ayer dijo en televisión, en un programa que vio mucha gente esto mismo que acaba de decir, esta cosa de que el Papa no se vaya a reunir con las víctimas, de lo indignante que resulta, y julio nos dice que le ha escrito alguna víctima diciendo qué bien, que Alberto dijo esto, o sea que al final es un círculo que viene a cerrarse, lamentablemente no a solucionar un problema, pero que creo que hay una necesidad clara de hablar del tema y de poner las cosas sobre la mesa, y supongo que en cierto modo también la luz se llama la luz.
E
Por eso, por mi parte, nosotros, por supuesto, lo que dice Fernando, yo no creo que. Creo que el tema está por encima erradicar y una cosa tan deleznable como son los abusos a menores es lo que tiene que estar realmente en el foco, más allá de cualquier ideología. Se ha invitado por supuesto a la diócesis, a la Conferencia Episcopal a ver la película, porque para nosotros es muy importante que la Iglesia como institución se replantee que no tiene que tener miedo a reconocer que ha hecho mal las cosas o que no las está gestionando a la altura. Y que eso es una institución con muchísimo poder, en la que muchísima gente es su guía espiritual y que precisamente son ellos los que deberían dar ejemplo. No se va a acabar la Iglesia por esto, pero creo que lo honesto sería que dieran ese paso al frente. Por eso para nosotros es súper importante que esa población más cristiana, católica, o la Iglesia como propia institución, entiendan esto como una vía. Vamos a colaborar. El problema está por encima.
A
La película hace lo que intenta hacer Manuel. Íñigo, voy a cerrar. Digo, perdón, Íñigo. Julio. Voy a intentar cerrar el círculo. A Íñigo le mandamos un abrazo. Que no estoy aquí. Voy a intentar cerrar ese círculo porque vosotros os habéis acercado a muchas víctimas. ¿Y cómo es eso? Bueno, eso es muy duro, sentarse delante de esas personas y que te cuenten todo eso.
G
De hecho, yo cuando me reuní con Merry y con el director, con Fernando, yo estaba roto. Yo no pude leerle el guión. Yo estaba en un momento psicológicamente muy duro, porque han sido más de 600 víctimas. Íñigo ha hablado con otras 600 más gente del país, ha hablado con cientos. Y no es el dolor que te causa el abuso, sino esta revictimización de la que hemos estado hablando. Y ese momento, y yo creo que esto es importante que los oyentes lo entiendan, cuando yo me reúno con ellos, de hecho, yo le pregunto ¿Y quién va a ser el actor que se va a atrever? Me habló de él. En ese momento no se sabía qué iba a pasar en ese momento, quiero decir, no estaba todavía firmado el acuerdo para reparar a las víctimas. Era un tema que se estaba llevando al fracaso. Hacer una película en ese momento era un acto de valentía increíble. El país en ese momento. Es cierto que ya había avanzado mucho la investigación, pero ese sentimiento de volver otra vez a esa soledad, a esa oscuridad. Y digo que es importante porque aunque parezca que. Y me parece que es muy oportuno que salga ahora con la visita del Papa, es una película que nace y surge en un momento en el que no estaba pasando nada. Y hay un grupo de personas, que son ellos, que están aquí, que deciden contar la verdad a través de la ficción. Por eso yo creo que es una película importante. No es una película solo que te atrapa, que cuenta una verdad. Es una película que cumple su función de ir al cine, que te atrapa, pero no solamente es eso, es una película que luego invita al debate. Por eso todas las críticas que hay, la gente habla de eso, sale y tengo eso en la cabeza y quiero debatirlo. Y da igual lo que pienses o no, o que puedas decir, pero el sacerdote se arrepentía, ¿No? Se arrepentía tal cual, ¿No? Y eso es esencial porque.
A
¿Y tú crees que a las víctimas una película como esta les va a reconfortar?
G
Yo creo que sí, porque cuenta una verdad. Además es una película que está tratada no solamente de una manera súper profesional en cuanto a detalles que cualquier experto en derecho canónico en abuso va a decir es que es perfecta, sino que también trata de una manera con dignidad a las víctimas. Y también hay una pequeña. No solamente hay una sola luz, sino hay muchas luces que poder cambiar. Hay un sacerdote que reconoce que pudo encubrir y quiere ayudar y demás, o sea que hay muchas luces. Y luego también hay una cosa que es increíble y que no es tanto el título sino el subtítulo, que es La verdad no prescribe. Y me parece que eso ellos lo recuerdan y lo han conseguido y por eso a mí me resulta. Es una película que a mí me ha motivado mucho porque es ver mi trabajo y todo lo que está pasando y yo por eso les he dado, les doy, les daré siempre las gracias por esto que han hecho, no solamente por el trabajo periodístico, sino por miles de víctimas de abusos en la Iglesia.
A
Y por eso hay que ir a verla el próximo viernes 5, porque la luz arroja muchas luces sobre esas oscuridades. Y de hecho algunas víctimas ya la han visto.
E
Sí, por supuesto. Nosotros en nuestra intención de que esta película sea un debate sano, la han visto asociaciones de víctimas, la unidad del
A
Defensor de Policía, qué se han dicho,
E
bueno, pues están agradecidos de que se la hayan mostrado y de que se esté dando luz a esta realidad.
A
Nosotros también estamos muy agradecidos de haber tenido hoy aquí a Fernando Franco, a Merry Colomer, Alberto San Juan y a julio Núñez. Muchísimas gracias de verdad por el trabajo que habéis hecho.
E
Gracias.
A
Nosotros también tenemos un podcast que habla de heridas, heridas muy profundas.
F
Recuerdo el día, el día en que
E
se decidió que tenía que irme porque
F
la guerra estaba terminando.
H
Recuerdo el día en el que al
B
llegar a casa me nos vamos.
F
Aunque me acompañaba un amigo, aunque hice amistades en la carretera, los perdí y me quedé sola. Alejaos de la carretera.
E
Hacia los árboles.
A
Los árboles.
F
¿Sabes cómo nos avisan a nosotros de que van a bombardearnos? Porque suenan las alarmas.
H
Lo que suena es el teléfono.
F
Esto es Nacional 2, la ruta del exilio.
A
La pederastia no ocurre solo en el seno de la iglesia. Ocurre también en los entornos más íntimos, familiares, personales.
F
Dos meses después de la muerte de la escritora Alice Munro, su hija Andrea lo hizo público. Mi padrastro abusó de mí. Mi madre se quedó a su lado. No es un caso aislado, como tampoco lo que le hicieron los curas pederastas a sus víctimas, ni lo que un tío, un primo, un padre o un abuelo le siguen haciendo hoy en sus casas, igual de pederastas que estos curas. Lo que les ha pasado históricamente a los niños y niñas, y sigue ocurriendo hoy, es un delito público derivado de un problema social, estructural, de salud pública.
A
Vamos a seguir hablando de esta cuestión, porque no solo se circunscribe, como decimos, a la iglesia, Está también en nuestras familias, está en nuestras calles, está entre nosotros. Escuchábamos un fragmento del especial de La Marea Pederastas, el problema estructural que no queremos abordar. Coordinado por olivia Carballo. Olivia Crudos Díaz.
H
Buenos días. ¿Qué tal? Muchas gracias.
A
¿Por qué no queremos abordar este problema estructural?
H
Bueno, es un tema que nos genera rechazo, que nos genera incomodidad por la propia monstruosidad del delito. Es algo que no nos cabe en la cabeza. Asumir que un padre pueda abusar de su hijo o de su hija, o un abuelo abuse de su nieto o de su nieta, es muy complicado, es muy doloroso. Y en muchos casos, además, genera vergüenza, genera culpa y un cierto estigma social que conlleva también el encubrimiento en muchas ocasiones de estas historias. Nosotros lo hemos comprobado haciendo el locier. Nos decían. Bueno, unas amigas en el parque, yo tengo un niño pequeño, me decía qué tema más feo este tal. Pero claro, me lo decía en mitad del parque, rodeada de niños y de niñas, que son las posibles víctimas. No nos podemos quedar en eso, en que nos hiera muchísimo la sensibilidad, porque mucha gente, incluso en La marea nos han dicho que no han podido terminar de leer el dossier, porque esto no sucede una vez cada cinco años, es algo que sucede a uno de cada cinco niños y niñas cada día. Seguramente conocemos a niños y niñas que estén siendo agredidos sexualmente actualmente en sus casas, o que hayan sido agredidos en su infancia. Nosotros en La Marea, que somos un equipo muy pequeñito, no hemos tenido que salir fuera a buscar víctimas, ya las teníamos dentro. Entonces yo creo que ese es el problema, el propio delito en sí.
B
Esos datos a los que te refieres, nos llama la atención, por ejemplo, que según el Ministerio de Juventud e Infancia, tres de cada diez niños y niñas hayan sufrido violencia sexual aquí en nuestro país, y en un 80% de los casos eso ocurra en el entorno más cercano. ¿De qué manera eso dificulta la denuncia? ¿Qué papel cumplen ahí el secretismo, el entorno, el miedo a que no te crean?
H
Claro, es que el entorno que es el que debería proteger al niño o a la niña, es el que comete el delito. Entonces al principio los propios niños y niñas no saben lo que está pasando, no estamos hablando que les den una paliza, que les den unos golpes, que el niño puede identificar claramente que eso es una violencia y que está mal, que es algo malo. Esto es otro problema que tiene mucho que ver también de terror psicológico, porque resulta que el padre a lo mejor entra a la habitación por la noche y por la mañana le pone el desayuno tan tranquilamente y le pregunta por las notas. Entonces ese es un problema. Y luego otro problema es que cuando el niño lo cuenta, suele suceder las menos veces, porque al final es algo que se mantiene en secreto y que sólo se cuenta, o que la mayoría de las veces se cuenta cuando la persona ya es adulta, pues ese niño que lo cuenta no suele ser creído. Hemos hablado antes de la peli que se estrena el viernes en los cines. Hay una película también de Moncho Armendáriz que cuenta todo esto, las agresiones sexuales en los entornos familiares. Y aquí la madre, que es interpretada por Belén Rueda, no cree a la hija cuando le cuenta que el padre está abusando de ella. La madre que representa a la sociedad también. Y en esos casos incluso las propias víctimas sienten que son culpables. Los propios agresores las inducen a pensar. Eso es muy perverso, hace que al final no se denuncie el delito y que quede impune.
A
La película de Armendáriz a la que hacías referencia es No tengas miedo, por si alguno o alguna queréis buscarlo. La mayoría de las víctimas en estos casos son niñas y la mayoría de los autores son hombres. Por eso queremos sumar a esta mesa una de las voces del especial de La Marea, alguien que lo vivió, lo sufrió, lo padeció y que hace activismo para que no suceda más. Es Vicky Bernadette, que fue agredida de los 9 a los 17 años por su padre y no lo contó hasta los 34. Desde 1997 trabaja en la atención integral, la prevención y la sensibilización de los abusos sexuales infantiles a través de la fundación que lleva su nombre, Vicky Cruz Díaz.
F
Hola, buenos días.
A
Tú denunciaste hace casi 40 años, sin referentes, sin ayuda, con aún mucho menos concienciación de la que hay hoy sobre el problema. ¿Cómo te diste cuenta tú de todo lo que te había pasado y cómo fue aquel tiempo para ti salir a la luz desde esa oscuridad?
F
Bueno, en primer lugar hay una pequeña confusión en el tema del abusador y tal, porque yo sufrí abusos a los 5 años y después de los 9 a los 17, pero en ningún caso fue mi padre, pero fue mi ámbito más cercano, el de los cinco años. Evidentemente no tenía ni idea de lo que me estaba pasando. Tú sabes que no te gusta, tú sabes que tu piel rechaza lo que está pasando, pero no identificas si eso es que te pasa a ti o simplemente le pasa a todo el mundo. Entonces encima a esa edad suele haber premios que como niño te seducen de decir bueno, vamos a hacer esto, pero a cambio te doy lo otro. Después cuando ya eres más mayor, en mi caso de los 9 a los 17, pues empieza a darte cuenta. Te empiezas a dar cuenta, estoy hablando de mí, evidentemente, te empiezas a dar cuenta de lo que te pasó a los 5 años y no entiendes por qué te vuelve a pasar lo mismo y que vuelvas a permitir que eso pase, que no seas capaz de pararlo,
A
lo vives como culpa. ¿Lo vives como culpa entonces?
F
Sí, claro, no solamente como culpa, sino como complicidad de algo malo, estamos haciendo algo malo. Pero el agresor normalmente, repito, estoy hablando de mi caso, pero que sí, que es normal, que lo que te induce es a que tú pienses eso. Esto lo hacemos tú y yo porque queremos. Si no hubieras querido que esto pasara, no hubieras venido o te hubieras ido, o esto es un secreto porque a ti, a mí no nos gusta hacerlo. De hecho te hacen cómplices de algo mal hecho, con lo cual ya tienen su impunidad casi garantizada, porque como niño o niña no vas a comentar algo así.
A
Y cómo fue ya una vez de adulta, tomas conciencia de todo lo que ha ocurrido, dar ese paso en una sociedad en la que no había concienciación y la que el encubrimiento era de hecho, y sigue siendo en muchos casos, pero era de hecho la norma.
F
Sí, bueno, Olivia creo que habla un poco de esto, de que casi todos, casi todos los niños y niñas que nos ha sucedido esto de niños, en algún momento lo hemos dicho, lo que pasa es que la sociedad no está ni formada, ni preparada, ni madura para pensar que esto le pueda estar sucediendo a esa familia, con lo cual hay una sensación de falsa seguridad, de negación, que impide que tú detectes esto en tus hijos. Y Eso es el 90% de las familias en este país, o sea, en cualquier charla, en cualquier programa como este, si tú preguntarás a la audiencia pero tú crees que te puede pasar en tu familia con alguien que tú en principio crees que es una persona de confianza, todo el mundo te va a decir que no, y cuando el noventa y pico por ciento está tan seguro de que va a ser que no, pero el 80 o el 85% pasa en este ámbito, es cuando hay este gran escudo emocional donde no conseguimos que se rebajen las estadísticas, porque cuando eres niño lo cuentas a tu manera o de una forma desde las emociones, desde las palabras, no hay un interlocutor que vaya contigo a través de este diálogo, sino que se para enseguida. Y eso en la película que también ha comentado Lidia y que tú has dicho no tengas miedo, Moncho Abendáriz, eso queda clarísimo, o sea, más claro no lo puede decir la niña, pero se suele ir por otros caminos para no reconocer lo que estás escuchando.
A
Claro, yo entiendo una primera barrera de no quiero reconocer lo que pasa o no quiero verlo, pero cuando ya se ve y es innegable porque las circunstancias son palmarias, también las familias suelen reaccionar negando la situación, son cómplices con el
F
abusador, en algunos casos antes, quizá más que ahora, pero a veces hay esa sensación de que también ha salido en la tertole anterior, eso lo lavamos en casa, vamos a procurar que esto no pase, vamos a procurar que no te vuelva a pasar, pero que no salga de casa, que nadie lo sepa. Una denuncia puede ser terrible para la víctima, que es una forma de. A lo mejor alguien lo dice con toda la buena intención, pero que muchas veces vamos a estar todos tranquilos, así lo vamos solucionando nosotros. Y en un principio parece que están ayudando a sus hijos, pero después estos hijos se hacen mayores y entonces es cuando acuden a las fundaciones como la mía o como otras, porque sienten un rencor hacia esos padres que han priorizado un cierto nombre de la familia, un cierto prestigio, antes que su seguridad. Y no solo su seguridad, sino su dignidad.
B
Olivia y desde la sociedad, pero no sólo desde la sociedad, sino desde los medios, ¿Cómo hay que concienciar para mostrar que el abusador no es ni un monstruo, ni un psicópata, sino un médico, un vecino, un conserje, un tío, un primo?
H
Bueno, pues mira, yo últimamente pongo el mismo ejemplo. Tenemos la violencia machista, tenemos la misma responsabilidad social desde los medios que con la violencia machista en este asunto nos acordábamos mucho del caso de Ana Orantes y de cómo su feminicidio, su caso, supuso un antes y un después a la hora de abordar la violencia de género como un problema estructural y de salud pública también. Y en el caso de la pederastia es lo mismo. Estamos hablando de un colectivo además absolutamente vulnerable. Desde La Marea hemos apostado por este tema, estamos intentando dar salto cualitativo que se necesita para adoptar medidas que puedan prevenir o que puedan ayudar a las víctimas que desgraciadamente ya lo son. Es decir, tenemos que cambiar el chip, tiene que haber un momento en el que veamos esto como un asunto público y no privado, que fue lo que pasó también con la violencia machista. Estamos aprendiendo también con todo esto, igual que aprendimos con el otro asunto. Podemos cometer muchos errores. Antes veíamos de lo normal ir a un vecino a preguntarle qué tal era el asesino de esa mujer, pues era un vecino maravilloso. Eso ahora mismo ya no lo vemos, lo consideramos una mala praxis. Pues es igual. Ahora estamos aprendiendo a no espectacularizar estos casos, porque ahora que hemos hablado mucho del caso Epstein, por ejemplo, no es solamente eso, la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia está en las casas y es un asunto cotidiano que no queremos ver. Y es el principal problema, el no querer verlo. Entonces, bueno, tenemos que aprender eso, a lo mejor también a utilizar determinados términos o técnicas que puedan mejorar ese trato con las víctimas. Debemos aprender cómo entrevistar a esas personas, a lo mejor les hacemos preguntas que tienen que ver con el morbo. Pues todas esas cosas las estamos aprendiendo ahora. Y en este caso vamos con la ventaja que ya digo, del terreno ganado que tenemos con la violencia machista. Cada vez que hablamos de este tema siempre nos remitimos a la violencia machista, porque tiene muchas coincidencias.
B
De hecho, Olivia, contabais que teniendo incluso víctima dentro del equipo, bueno, me contaba Magda Bandera, la directora de la Marea, que fue uno de los especiales, que llevándolo al teatro, como siempre lo presentáis en un teatro, fue uno de los números que más costó a los socios ir a escuchar, porque era un tema muy difícil y la gente repelía un poco el momento de ir a enfrentarse a eso. ¿Tú crees que hablamos de que en ese grupo, incluso de socios, había casos?
H
Yo creo que sí, yo creo que sí, porque al final la estadística es tan escandalosa. Uno de cada cinco niños, o el informe del ministro de Juventud e Infancia, uno de cada tres. Es imposible. Y de hecho yo he partido de cero en este asunto. Yo no tenía empezado a ver cosas y empezaba a detectar situaciones que no había percibido antes de ponerme estas gafas. Lo mismo nos ponemos las gafas violetas para el caso de la violencia de género, pues igual aquí. Entonces hay muchos casos que están ocultos y bueno, es que claro, es lo que decía al principio, es que no te entra en la cabeza que tu marido pueda estar agrediendo a tu hijo, a su propio hijo, o que el abuelo esté agrediendo a la propiedad. Es algo muy monstruoso, que como decía también Alberto San Juan, no lo comete monstruo, pero al final el delito es una barbaridad.
A
En España los delitos sexuales prescriben entre un mínimo de 5 y un máximo de 20 años, aunque en el caso de los y las menores no se empieza a contar lo que ocurrió hasta que La víctima tiene 35 años. Es decir, que el delito ha prescrito. Vicky, ¿Qué tenemos que cambiar como sociedad, qué tiene que cambiar en los tribunales, en la justicia, pero también socialmente, mediáticamente, políticamente?
F
Bueno, políticamente, perder el miedo a los poderes fácticos, que en este caso son la Iglesia, en otros casos son la institución familiar, que pierdan el miedo y que prioricen lo que ellos mismos proclaman, que tiene que haber un sentido prioritario a la infancia. En segundo lugar, las familias que no tengan miedo a la información, porque en el fondo la información te tiene que dar más seguridad, lo que te tiene que dar un miedo horroroso es a no tener ni idea de las cosas que le pueden pasar a tu hijo. Entonces, esto es un trabajo que vamos haciendo a través de medios, a través de personas sensibles, a través de directores como el que habéis tenido aquí, a través de poquito a poco, pero que esa parte de la familia, que es donde sucede en la mayoría de los casos, es lo que nos falta para poder llegar a esa emoción, no de miedo, sino de responsabilidad. Ahí nos está costando mucho. Luego, pues el empatizar más en que los niños no son puros sujetos que crecen y que todavía no saben nada de nada, que el mito de la infancia feliz no existe, es decir, un niño no es feliz por el simple hecho de existir, sino que los podemos hacer muy felices o los podemos hacer muy infelices, con lo cual tenemos que cuidar todo el aspecto integral de su educación y de su cuidado y de su estado de ánimo. Debemos enseñarles muchísimo el lenguaje de las emociones, que no pase como a todos nosotros. Yo tengo 72 años y yo no pude hablar jamás de mis emociones, y es la única forma de poder contar lo que te ha pasado, es más a través de las emociones que de las palabras. Y en cambio todavía tenemos las emociones muy tapadas, sobre todo a nivel masculino, y es una pena, porque a nivel masculino también hay muchísimos casos de abuso que todavía no han salido. Y yo que sé, encontrar esa manera de que piensen que no es ayudar a una víctima a separarla de un problema de abusos, sino que es salvar una vida. Cuando las personas que hemos sufrido abusos no lo hemos hablado hasta la edad adulta, lo que tenemos es una serie de sucesos acumulativos de violencia hasta la edad adulta, o sea, no tenemos una agresión, un agresor, no, tenemos varias, porque la situación de vulnerabilidad hace que tú esa línea del peligro, no la ves venir. Entonces, pues unos caen en adicciones, otros en prostitución, otros en promiscuidad, otros. Entonces cuando tú lo hablas de adulto, ya no trabajas una mala experiencia, sino que trabajas un trauma de muchos años de silencio, con lo cual es salvar una vida. En cambio, las estadísticas te dicen que si hay una detección precoz, ese niño puede recibir la ayuda necesaria. Si se hace bien y se hace correctamente, con asesoramiento incluido, las posibilidades de estos episodios son prácticamente nulas. Entonces no nos quedemos solamente en que mira, ayudar o no ayudar a un niño, sino son vidas enteras. Vidas enteras.
A
Vicky, Bernadette, gracias por haber estado hoy aquí prestando tu testimonio y por seguir salvando vidas. Un abrazo muy fuerte.
F
Gracias.
A
Y también a Olivia Carballar en nombre de este equipo de Carne Cruda. Enhorabuena. Y gracias al equipo de La Marea por los trabajos que hacéis.
H
Muchísimas gracias a vosotros.
A
Un abrazo fuerte. Nos vamos con esta joya de Ethel K, Su primer disco largo, el aclamado Preacher's Daughter, la hija del predicador,
G
En
A
el que cuenta la tenebrosa historia de una niña que sufre abuso por parte de su padre, que es un sacerdote. Ethel Kane es el nombre artístico de la cantante trans Hayden Silas. Esta obra la publicó cuando sólo tenía 24 años. Y aunque dice que no está basada enteramente en su vida, si está inspirada en traumas y heridas propias.
F
Put me on the back of your. All the way to the chapel that you wash our love.
A
Estamos de suerte porque este viernes Ethel Kane está en el primavera Sound en el Forum de Barcelona y el 9 en las noches del Botánico de Madrid. Yo me lo voy a perder. Sí, desgraciadamente, porque estoy en Nueva York, que tampoco está nada mal. Presentando el podcast del que antes hablábamos, Nacional 2 en el festival de Tribeca, el de Robert de Niro.
B
Planazo también te digo.
A
Sí, la verdad que sí.
B
Las demás, sin embargo, nos quedamos aquí, que tenemos muchos programas que hacer. Desde hablar de la visita de Bad Bunny, la visita del Papa o incluso recibir algunas de las glorias que pasan por la Feria del Libro de Madrid, como Camila Sosa.
A
¿Y hablando de podcast buenos y de visitas, no a Roma, pero a Nápoles, te llevamos en el nuevo capítulo de Qué lugares? El podcast de viajes que realiza nuestra querida técnica Kelu Robles y que produce nuestra productora La República Independiente de la Radio, que acaba de publicarse. No paramos, no paramos, así que no dejéis de apoyarnos para seguir haciendo cosas buenas en este mundo malo. Salud y República.
B
Y que la radio.
A
Ahí están. Gracias. Por favor.
B
Guau, qué próximos de Nápoles, mi ciudad favorita en el mundo.
A
Ha venido mucha gente a vernos, a las que agradecemos que hayan acompañado en este programa tan difícil de hacer.
Fecha: 4 de junio, 2026
Host: La República Independiente
Temática Principal: La pederastia en la Iglesia y en ámbitos familiares: mecanismos de encubrimiento, testimonios de víctimas y el papel de los medios y el cine en visibilizar el problema.
Este episodio de Carne Cruda se centra en la difícil, estructural y silenciada cuestión de la pederastia, principalmente en el seno de la Iglesia católica española, pero ampliando el foco al ámbito familiar y social. Coincidiendo con el estreno de la película "La luz" (5 de junio) —que aborda el encubrimiento de abusos sexuales a menores por clérigos— y la inminente visita del Papa a España, el programa desgrana la investigación periodística, el proceso creativo cinematográfico y la vivencia de víctimas y activistas. También se subraya la importancia de romper el tabú y de abordar la pederastia como un problema público y no estrictamente privado o religioso.
"No es un monstruo. La realidad es que son personas normales que cometen crímenes."
— Julio Núñez, periodista (24:59)
Julio Núñez (periodista de El País) explica la dureza de investigar y documentar más de 3.000 víctimas y 1.600 acusados desde 2018, y el muro de silencio eclesiástico (16:13).
Papel de investigaciones periodísticas: facilitar que las víctimas hablen, destapar la opacidad y motivar cambios institucionales (19:41, 27:08).
Impacto de la entrega de un informe al Papa Francisco y la posterior reacción defensiva de la Iglesia española (18:25-18:54).
Cita destacada:
“Siempre detrás hay un encubrimiento… la Iglesia se adapta a golpe de titular, pero siempre de una manera opaca.”
— Julio Núñez (18:56)
Se cuestiona la sinceridad del arrepentimiento en los perpetradores y la utilidad —o incluso la agresividad— de exigir el perdón a las víctimas (21:41).
El dolor de la revictimización constante, la dificultad de que las víctimas sean escuchadas incluso hoy día, y el escaso avance real en la reparación del daño (20:30, 27:21).
Cita destacada:
“El perdón en un caso como este es interpersonal. La única persona que puede perdonar es la víctima.”
— Fernando Franco, director (13:20)
Relato de la escritora e hija de Alice Munro, ampliando el problema del abuso fuera de la Iglesia (38:08).
Olivia Carballar (La Marea) y Vicky Bernadette detallan el carácter estructural y cotidiano del abuso: en 80% de los casos ocurre en el entorno cercano. El no querer aceptar que “mi familia” puede ser el escenario del abuso es un obstáculo persistente (40:52).
Cita destacada:
“Esto no sucede una vez cada cinco años, es algo que sucede a uno de cada cinco niños y niñas cada día... Seguramente conocemos a niños y niñas que están siendo agredidos sexualmente actualmente en sus casas.”
— Olivia Carballar (39:04)
Sobre el encubrimiento eclesiástico:
“La Iglesia se adapta a golpe de titular, pero siempre de una manera opaca.” — Julio Núñez [18:56]
Sobre la normalidad del abusador:
“No es un monstruo. La realidad es que son personas normales que cometen crímenes.” — Julio Núñez [24:59]
Sobre la necesaria justicia civil:
“Lo de pecados lo podrás usar con la justicia canónica, pero no conmigo ni con el juez. Lo que tú has hecho es delito.” — Host [24:25]
Sobre la dificultad del entorno para afrontar el abuso:
“Asumir que un padre pueda abusar de su hijo… es muy doloroso. En muchos casos… genera vergüenza, culpa y encubrimiento.” — Olivia Carballar [39:04]
La importancia del cambio institucional:
“No se va a acabar la Iglesia por esto, pero lo honesto sería que dieran ese paso al frente.” — Merry Colomer [32:26]
Sobre los efectos del silencio:
“Cuando las personas que hemos sufrido abusos no lo hemos hablado hasta la edad adulta, lo que tenemos es una serie de sucesos acumulativos de violencia.” — Vicky Bernadette [55:47]
El programa remarca la urgencia de mirar de frente la pederastia como un problema sistémico y social, dejar de reducirlo a la “monstruosidad” individual y atacar los mecanismos de silencio, encubrimiento e impunidad —desde la Iglesia hasta la familia. La reparación de las víctimas, la honestidad institucional, la formación y la información son ejes clave para combatir la perpetuación de este grave delito.
“No nos quedemos solamente en ayudar a un niño o no, sino que son vidas enteras.”
— Vicky Bernadette [56:40]
Escuchar, empatizar, informar y romper el silencio: solo así se podrá contar lo incontable y empezar a reparar el daño.