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Quiero morirme de manera singular Quiero un adiós de carnaval Quiero tu voz negra canela escuchar con su frescura natural sincera Quiero te quiero pregonando un bembe No quiero velas no quiero un sermón oye fiel Quiero la voz de sa mulata un trombón morir en tiempo de son bendición canela canela tu voz planetera recada en fracancia de ron sabrosón Tu canto el bullicio, el barrio y el sol Serás mi dulce oración coso fuera. Nunca me enfrenté a hablar públicamente de lo que significó para mí la vida y la muerte de Jaime Garzón. Es para mí un programa totalmente personal porque yo compartí con él tres años de trabajo en la cadena radial de Radionet y estaba trabajando con él y estábamos, digamos, en la misma sintonía en el momento en que yo llegaba a la cadena radial y anunciaron por la radio en el taxi donde yo iba hacia la cadena, que acaban de asesinar a Jaime Garzón. Entonces esa herida, como muchas, tantas heridas que tenemos los colombianos en estos duelos colectivos llevamos en el alma, se me quedó atravesada en el corazón. Es uno de los personajes de esta serie, es una persona en mi vida. Entonces vamos a hablar de él, Jaime Garzón. Probablemente todas las personas en Colombia de las últimas generaciones, contemporáneos y nuevos y actuales, sepamos quién es Jaime Garzón. Probablemente mucha gente en América Latina sepa quién es Jaime Garzón, porque también es uno de los personajes que nos ayudó a construir en esta búsqueda incesante de tratar de entendernos como latinoamericano, sino como con los colombianos, que siempre forma parte de nuestro camino. Pero de todas maneras les cuento, vivió entre 1960 y 1999, fue abogado, pedagogo, periodista y uno de los humoristas de Saty más profundos, más influyentes, más poderosos, más capaces de entender el alma de un país. Estudió derecho en la Universidad Nacional y desarrolló una sensibilidad muy aguda hacia los conflictos sociales, hacia el sufrimiento de un país, hacia la empatía con todas las, digamos, las heridas, las desigualdades, las historias de este país y alcanzó a hacer muchas cosas. Él comenzó con una educación popular y una participación en la comunidad y en el Sumapaz trabajó como personero, fue alcalde de la localidad de Sumapaz. El Sumapaz es la localidad 20 de Bogotá, la única que es completamente rural. Él fue alcalde de allá, alcalde encargado y eso marcó un momento grande de él. Así como hablábamos de las experiencias de Orlando Falsborda cuando estuvo en la vereda de Saucío, en el pueblo de Chocontá, también contamos que este momento para él fue un momento muy importante porque marcó su visión del mundo, de la ética y también un fuerte desprecio por la corrupción estatal. Y digamos, como un proyecto de país muy grande se le abre en ese momento y él va a desarrollar desde el humor político el lugar para explicar y denunciar lo que estaba pasando en este país tan absolutamente impresionante, impresionante que nos tocó vivir en esa época en que él vivió. Él hizo un salto a la televisión en programas como Sociedad Cuac, El noticiero y La lechuza. Ahí desarrolló una serie de personajes increíbles, personajes de todas las diferentes instancias de la vida nacional. Personajes que denunciaban desde la metáfora más desarrollada, carnada, lo que estábamos viviendo en ese momento. Entre los 80 y los 90s. Nosotros vivimos en Colombia una de las fases más agudas del prolongado conflicto armado que hemos tenido durante tanto tiempo. Pero es que ahí sí era que realmente estábamos viviendo un momento particularmente álgido, particularmente difícil, con unos niveles de violencia crecientes, escalados, que venían de muchos lugares y era muy difícil navegar y tratar de entender el momento en que nosotros estábamos viviendo. Entonces, a través de los personajes, él sacaba desde una crítica a una reportera, digamos, banal y light como era Inti de la Hoz, que decía cosas tan terribles como que lo bueno de los atentados en Colombia era que nos permitía conocer la geografía nacional. Ese era el calado. Un edificio lleno de carteles. Para los oyentes de América Latina que están escuchando este programa, los carteles es como se llaman a los carteles de la droga en Colombia, pero también se llaman los carteles que se ponen en las calles y los que se ponen en los edificios para anunciar cosas. Entonces, en el edificio Colombia, donde desarrollaba el personaje del portero del edificio, Néstor Elí, que tenía siempre el uniforme del portero y siempre miraba por entre una persiana, decía qué cantidad de carteles que hay en este edificio. Y el edificio Colombia se volvió una metáfora de lo que estábamos viviendo ahí. Personajes como John Lenin, que era uno de los grandes activistas de la Universidad Nacional, que siempre tenía ese lenguaje característico de la izquierda. El compañero John Lenin siempre decía compañeros. Y cada uno de estos personajes encarnaba a alguien muy concreto y muy particular de nuestra realidad. En la época en que él trabajaba en Cuac y en sociedad, eran un grupo de libretistas. Detrás de él había un grupo de gente, Antonio Morales, Francisco Ortiz, había mucha gente detrás. Y esos personajes se construyeron en conjunto. Más adelante, cuando él entra a trabajar a Radionet, los personajes van a ser suyos y él va a desarrollar personajes propios con todo el bagaje tan maravilloso y tan absolutamente mordaz que logró crear en una forma de televisión nunca antes vista para nosotros, con una forma de humor que nunca habíamos experimentado. Un espejo del país, una manera de mostrarnos desde un espejo deformado de feria, la barbaridad de la realidad que estábamos viviendo, porque estábamos viviendo una cosa muy brava. Entonces Jaime Garzón, dentro y fuera de la pantalla se compromete con la realidad nacional. Ya en los 90s él estuvo como mediador en los procesos humanitarios, facilitando la liberación de secuestrados. Cuando el secuestro se volvió un crimen histórico de proporciones absolutamente increíbles, todavía no lo suficientemente comprendido hoy en su dimensión terrible. Bueno, todo lo que pasaba en el momento era muy duro, menos la rumba, que era nuestro lugar de resistencia, en el lugar desde donde nosotros podíamos seguir vivos en medio de todo lo que nos estaba pasando en esa época. Entonces este hombre que venía con todos esos personajes, que venía con una imagen en televisión fresca, única, con un equipo de gente, porque en todo su trabajo en televisión era un trabajo que también se realizaba con un equipo de gente muy brillante que estaba detrás de él y también las personas que estaban con él en cámaras, esos personajes como La Tutti o los personajes como María Leona Santo domingo, personajes muy amados por la televisión y por todos nosotros que veíamos en ese lenguaje una manera absolutamente nueva, refrescante y brutal de describir la realidad que estábamos viviendo en ese momento. Y eso fue como. ¿Era un choque de risa y realidad, eso que le da uno hasta pena reírse porque a veces los chistes eran de un nivel de crueldad que uno dice da como pena reírse de eso, pero muy chistosos unos niveles de sátira y de brutalidad que uno decía pero qué bárbaro, cómo es capaz de decir eso? Y enton yo lo conocía así, yo admiraba todo lo que él hacía y también era. En ese momento yo no estaba en los medios, yo trabajaba, era una profesora universitaria en el Externado y mi experiencia radial era un programa de rock en la un radio que se llamaba Imaginarios del Rock. Pero de pronto, en un salto abrupto de la vida, yo termino formando parte de un proyecto muy grande y muy novedoso que se llamaba Radionet, Boletín de Noticias Colombia y el mundo en 15 minutos. Radionet es un formato de 24 horas de noticias hecho a la medida, digamos, análogo a lo que en ese momento significaba la CNN, que era de una novedad increíble. Uno de los personajes más importantes en la historia de la radio en Colombia, Jamid Amat, llevó esto a una aventura radial, académica, periodística, sin antecedentes en la historia del país. Él empezó a montar un gigantesco proyecto que se llamaba Radionet, primera emisora digital en en América Latina. Porque antes de Radionet la radio todavía no era digital. Muchas de las radios se hacían en carretes, como las películas de antes, que eran carretes con cintas. Eso es un salto tecnológico enorme, empezar a trabajar digitalmente. Hoy por hoy el mundo es digital, pero en esa época se construyó. Esa fue la primera emisora digital que hubo en Colombia y en América Latina. Y la idea era que fuera una innovación total. Y lo fue. Y llegamos a ser más de 120 personas que estábamos trabajando en esta sala de redacción cerca de la carrilera del tren por Puente Aranda. Y resulta que ahí estaba gente de lo más brillante de la historia periodística de Colombia, grandes estrellas del periodismo como Carlos Alberto Chica, gente absolutamente increíble que trabajó ahí. Todo el mundo era una leyenda. Otros eran jóvenes generaciones de periodistas que venían con una pujanza muy grande de tratar de entender esta nueva experiencia. Yo venía de la academia, nunca había estado en un noticiero, así que mi cambio de vida fue drástico. Pero además me tocó meterme en la realidad de este país en los 90s, que era una realidad inimaginable para vivirla desde la información cada 15 minutos. Eso fue un golpe de realidad muy grande. Me demoré mucho en tratar de entender dónde estaba y cómo estaba. Y con la ayuda de Jaime Garzón y con la ayuda de Andrés Salcedo, maestro de maestros, pude entender un poco dónde estaba. Y bajo la dirección de Yamid Hamat, que era pues un hombre absolutamente impresionante, el capitán del barco Estoy buscando América y temo no encontrarte Tus huellas se han perdido Entré en la oscuridad Estoy llamando América pero no me respond Tan desaparecido Los que temen la verdad. Entonces resulta que nosotros llegamos ahí y yo vengo pues más o menos de Martí, porque yo no venía de ningún lugar, ni siquiera afín a eso. Y Garzón viene de la televisión. Entonces un poco nosotros dos veníamos de otros lugares que no eran el periodismo clásico, radial o de noticieros, de donde venían la mayoría o casi todos nuestros compañeros. De alguna manera nosotros éramos un poco distintos en ese nuevo formato que se estaba montando. Y nosotros vamos a pasar un mes y medio de señal de prueba en un ejercicio de interacción en donde todos nos enseñábamos todo. Entonces ahí aprendimos de redacción, ahí aprendimos de tecnología, del Dalet. En ese momento aprendimos de locución, aprendimos de todo, porque todos teníamos que enseñarnos a todos y de esa manera estábamos creando una globalidad de aprendizaje interactivo interesantísima y maravillosa, de una intensidad increíble. Todo era nuevo. Entonces Garzón llega ahí, se me acerca y me usted es la inteligente. Y desde ahí empezamos a hablar. Yo lo miraba, pues era para mí era un personaje de la televisión. Y de pronto se me acerca y me dice eso. Y empezamos a conversar en la parte de arriba de la emisora, en la pared que está por encima de todas las pantallas de los computadores. Rápidamente puso la imagen de un habitante de la calle en una situación de precariedad muy grande para recordarnos que no éramos nada, para darnos la sensación de que todos esos egos que juntos allí eran una cosa absolutamente increíble. Recordáramos la humildad, una especie de memori mortis de que mire, todo el mundo es eso o puede llegar a ser eso, no se crean más de lo que son. Y de esa manera él ya ponía una pauta. Finalmente, sus pautas siempre eran éticas de una u otra manera, de la forma como él transmitía la realidad. Te han secuestrado, América te amordaza tu boca y a nosotros nos toca hoy ponerte en libertad Te estoy buscando amenazas Nuestro futuro espera y antes que se nos muera te vamos a contar. Ahí había un programa que se llamaba El programa de cabina 6 a 9. En el programa de cabina estábamos Yamida Material, César Augusto Londoño, cuya idea del programa Historia del Mundo fue su invención. Él fue el que dijo que por qué no hacía yo esas conferencias que les daba a los periodistas sobre geopolítica, por qué no las hacía un programa radial. Y ahí empecé yo con Historia del Mundo en Radionet, con Andrés Salcedo en un principio, Gonzalo de Francisco después y luego Solita. Y estaba pues estaba Néstor Morales, yo era la única mujer en cabina. Estaba también en ese momento Fernando Calderón España en la locución. Y ahí entra Garzón. Entonces nosotros dos éramos compañeros de trabajo. En cabina de 6 a 9 había un enorme grupo de periodistas y el que estaba justo enfrente de la cabina, en las salas de redacción, era un periodista con quien estamos elaborando esta crónica Exe homo setina. Exe homo setina Garzón y yo fuimos compadres durante esa época de Radio Net y siempre estábamos juntos y haciendo bromas juntos. Pero Exe Homo y Garzón fueron amigos muy, muy personales y muy cercanos. Por eso está la elaboración de este programa la hicimos en una conversación con Exe Homo, Cetina y los historiadores que trabajan con nosotros, Arturo Jiménez y Daniel Mesa, como cronistas o como apuntadores de la conversación que estábamos teniendo nosotros dos caminando nuestra vida con Jaime Garzón. Ese es el origen de este programa. Y así fue que me atreví a hacerlo, porque si no, yo no era ni capaz, porque pues nunca había podido remontar el dolor. Entonces por eso nunca, nunca había hablado de él, porque no era capaz. A mí se me congeló ese dolor en el pecho y me duró años ahí. Entonces resulta que nosotros empezamos a trabajar juntos, él y yo, desde cabina, Exe Homo desde la sala de redacción y todo el mundo tenía que ver con Garzón. Y ahí nos toca un compañero de trabajo, un personaje de carne y hueso, un tipo que llegaba como todos nosotros a las 6 de la mañana y que llegaba con todas sus historias y entrábamos ahí en la cabina en una dinámica, en una dinámica muy fuerte, porque el trabajo consistía en que Yamid Amat abría la pantalla del computador y empezaba a preguntar de lo que le viniera. Él es un maestro del repentismo y creó ese tipo de radio dinámica, rápida, vertiginosa. Entonces, por ejemplo, en el caso mío, yo tenía que ver cuatro noticieros antes de dormirme y dos antes de llegar a la emisora. Y además estaban empezando a caer los cables de noticias que yo tenía que analizar para entrar a crear una interpretación, porque yo lo que hacía era contextualizar la noticia. Con la ayuda de Andrés Salcedo aprendí a pasar de un ejercicio académico a un ejercicio noticioso, de un análisis de aula a un análisis de noticia. Entonces yo estaba aprendiendo todos los días, todos estábamos aprendiendo todos los días. Era un momento verdaderamente increíble. Después por cabina pasaría el Maestro Angulo, después pasaría Mauricio Vargas, varios person pasaban por allá de cabina, pero allá uno podía ver cualquier día a Bobby Cruz, uno podía ver los personajes más increíbles, a Richie Rey lo podían entrevistar un día. Era increíble lo que podía pasar ahí. Entonces era un espacio prodigioso. Ahí lo que nosotros hacíamos era seguir la dirección de Yamit que tenía en la cabeza, que era lo que iba a hacer, y nos ponía a todos en el plan de cómo era que él iba a crear ese conjunto de voces y de historias que era un ejercicio de la mañana de seis a nueve. Entonces, en ese orden de ideas, él podía poner a Garzón, hacer una cantidad de personajes en un lapso de 10 minutos y le preguntaba y le preguntaba y lo puyaba y lo puyaba, lo puyaba hasta el límite y Garzón sacaba todos los personajes como si tuviera un baúl lleno de gente metido en la cabeza. Y luego quedaba exhausto. Exhausto. Es que después era increíble cómo queda sentadito, calladito, después de haber hecho un ejercicio de repentismo magistral y poderoso, absolutamente increíble, que venía de su genialidad, pero un tipo absolutamente brillante. Entonces venía y ya. Siempre he tenido el talento de entender cómo explotar o cómo sacar lo mejor de cada persona con la que él trabaja. Él sabe mirar, sabe mirar a la gente y sabía exactamente cómo llevarlos a producir lo mejor de sí mismos. Y eso es una cosa tan increíble de su talento porque sabía mirar a la gente que lo rodeaba y llevarla a un punto de excelencia en esa imaginación que él tenía allá adentro. Mi nombre es John Lenin, compañeros. Everyone deserves to be connected. That's why T Mobile and US Cellular are joining forces. Switch to T Mobile and save up to twenty percent versus Verizon by getting built in benefits they leave out. Check the math at T Mobile dot com switch and now T Mobile is in US Cellular Stores. Savings versus comparable Verizon plans plus the cost of optional benefits Plan features in Texas and fees vary savings with three plus lines include third line free via monthly bill credits Credit stop if you cancel any lines qualifying credit required. AI agents are everywhere automating tasks and making decisions at machine speed. But agents make mistakes. Just one rogue agent can do big damage before you even notice Rubric Agent Cloud is the only platform that helps you monitor agents set guardrails and rewind mistakes so you can unleash agents not risk accelerate your AI transformation at Rubric. Com. That's R U B R I K. Al fin le pusieron el cascabel al tigre de papel. Los camaradas de la Comunidad Europea respondieron a la agresión imperial de manera combativa. Y desde la trinchera de la dignidad rechazaron todas y cada una de las arbitrariedades y medidas antidemocráticas de la ley Helms Burton, compañeros, por eso propongo a los sectores progresistas que tomemos las mismas medidas aquí en Colombia. Compañeros contra la hamburguesa, la clase media, no más crema dental, metámosle el diente al gringo. Compañeros contra Disneylandia, que viva tranquilandia. Compañeros contra el sueño americano que vive el realismo mágico. Compañeros, no más guardianes de la bahía, preferimos los moros en la costa. Compañeros, no más desodorante, que viva el olor de la guayaba. Compañeros contra los computadores Abaco, el imperialismo, no más chicle, Liberación y habas. Y contra los tenis de marca FATA, el puño limpio compañeros, muchas gracias. Entonces a Garzón lo hacía brillar, a Garzón lo hacía mostrar toda su genialidad, a mí me ponía a saltar lazo porque me preguntaba las cosas más increíbles y uno aprendía a estar en un nivel de velocidad mental tan grande que era capaz de traducir lo que él quería que uno dijera de alguna manera manteniendo algo que me enseñó Carlos Alberto Chica en la vida, las trincheras personales, cómo mantener uno sus principios, la fidelidad a sí mismo y saber uno quién es en un mundo tan supremamente resbaloso como es la radio y la política de este país. ¿Yo, analista internacional, mis problemas en Serbia, siempre me decían que yo qué opinaba de la retroactividad de la extradición y yo les decía mis problemas son en Serbia, yo le digo porque no cae Milosevic? Y este era, digamos, desde mi punto de vista yo estaba en el planeta tierra y no estaba en el escenario político tan supremamente álgido, estábamos viviendo ahí. Eso de alguna manera me protegía de todas las cosas, de hecho me protegió de muchas cosas. Entonces también Yamid planteaba cosas personales como si usted se acostaría con un amigo venía, o sea venía de lo que le viniera de las narices y eso hacíamos nosotros ahí y eso generaba como una especie de. Como un gobelino de historias y Garzón era absolutamente increíble ahí él hacía bromas dentro y fuera de la cabina porque todo el día nos estaba tomando el pelo a uno por uno de todos nosotros y hacía los chistes más pesados y él y yo tuvimos una comunicación muy temprana, tal vez porque veníamos de lugares muy distintos al periodismo, tal vez porque veníamos de escenarios muy diferentes, tal vez porque nos entendíamos en el mundo de la rumba que los dos conocíamos, tal vez porque veníamos de otros lados. Siempre tuvimos una manera de entender la realidad juntos, que era algo que los dos compartíamos en alguna ocasión, y esto premonitoriamente, me dijo que me encantaría ir conmigo al Metropolitan de Nueva York, porque yo sería capaz de explicarle todo el museo porque yo conocía el mundo. Digo premonitorio porque más adelante llegarían los viajes en mi vida y podría ir a través de un viaje explicando la historia de los pueblos con las personas colombianas y así conocería el mundo. Pero era un poco lo que él me decía, que un día me invitaba, me invitaba al Metropolitano. Los chistes que Garzón me contaba a mí eran tan absolutamente personales que son intransferibles en una. Pues en una emisión como la que estamos contando ahorita, pues digamos, eran absolutamente personales. Bárbaros. Eran de un nivel de irreverencia, pero pues él sabía que eran muy bien recibidos por mí porque compartíamos esa rebeldía y esa irreverencia en ese momento tan poderoso. Y también Garzón, frente a la lucidez tan impresionante con que conocí a este país, a la melancolía de vivir tanto tiempo de desesperanza como vivimos en esa época. Combatir el miedo con humor, un humor forense, porque era tal lo que pasaba, cada vez había cosas más horribles, más muertos, más combates. Entonces el humor en el ambiente de Radionet era como una comisaría, era un humor forense de las características más espantosas para nuestra manera de sobrevivir lo que estábamos viviendo. Y eso era particularmente álgido con Garzón a nivel interno siempre. Es que la tradición privada se ve más mejor, ¿No? Sí, es bonito. ¿En color? Sí, en color, porque es que esto en la visión ya se lo habían robado ya. ¿Y usted ha venido aquí a este estudio? No, señor. No. Una vez vine a lustrar al Dr. Rafael Pardo Rueda. ¿Y qué dijo? ¿Cómo le fue? Él no dice nada. Él es calladito, callao. No, Y estaba este que es todo así. Todo así, que se cree sencillo, pero es todo así. Todo así. Don Jorge Alfredo Valgas. Ah, don El más rápido, rápido es el doctor Honorario. Así el problema. Él es el mismo don Carlos Alonso Lucio. Los amigos lo perjudican. Lo perjudican, sí, porque él es muy bueno. Ojalá cuando se recompongan las amistades sea un presidente. No, porque él es bueno para ser un presidente. Y porque es un man del patrio, su man que fue pobre. Entonces sus man conocen la realidad. Porque por ejemplo, el doctor Don Andrés toda la vida ha sido de carro blindado. Entonces él no conoce lo que es coger una UC, ni el ejecutivo, ni nada de eso. Él no conoce eso. Pero usted lo conoce y lo quiere mucho al niño holandés. Sí, pero pobrecito, ¿Por qué ahora ya no quiere ser presidente, sino que él quiere parecerse a Tony Blair? ¿Por qué? Sí, doctor inglés. ¿Así como usted quiere ser como Letterman, No? Garzón siempre habló. Él decía que él tenía una práctica permanente de contar la verdad a todas las cosas, las llamaba por su nombre. Y cuando, digamos, en una época en que empezaron la cantidad de despidos, había un personaje que estaba ahí sentado, que no lo despedían ni nada, y entonces le decía el paquete. ¿Qué paquete? En Colombia cuando hay un infiltrado se le dice tira. Y había un personaje ahí sentado que duró una semana y nadie sabía qué estaba haciendo. Le decía aquí hubo tira. Entonces a uno de los personajes de la cadena que fue parte de los despidos masivos, que después fueron hasta muchos despidos que llegaron hasta el cierre de la cadena, después le decía vampiro. Que hubo vampiro. Él era entonces cuando hubo ocho grandes periodistas que fueron despedidos en un momento por pedir derechos para los trabajadores en ese momento, para los periodistas de a pie, para la gente que corría calle y que arriesgaba su día, su vida en ese momento. ¿Como sería de complicado ser periodista en esa época? Que a nosotros las compañías de seguros no nos aseguraban porque se consideraba una posición, una profesión de alto riesgo. La gente salía a la calle, no sabía si podía volver viva. Entonces había una serie de. Un pliego de propuestas para mejorar las condiciones de los periodistas. Cuando eso sucedió, despidieron a ocho de los grandes redactores y luego nos dijeron que no podíamos hablar de eso. Entonces ese despido de nuestros jefes, de nuestros líderes y la manera como nos prohibían hablar de eso era muy. Era doblemente doloroso. En ese momento, pues Garzón se subía en el segundo piso de la cadena cuando estábamos todos en las noticias y empezaba a hacer el papel del compañero John Lenin con la mochila. Era un muchacho de la Nacional que era su personaje y empezaba a gritar el nombre de cada una de las personas que había sido despedida. Compañero Carlos Alberto Chica, hasta la victoria siempre. Y así nombraba a cada uno de los periodistas y de esa manera mantener vivo todo el tiempo su recuerdo, todo el tiempo su presencia. Y era una manera de despertarnos, de hacer memoria frente a lo que había sucedido y lo que estaba sucediendo. Él era el bufón del rey, era capaz de decir todas las barbaridades que nadie podía decir y lo podía decir con un desparpajo, con una. Digamos, con una tranquilidad que la gente quedaba como paralizada frente a la punzante verdad hilarante que él era capaz de decir. Nadie le puede decir nada. Entonces hacía los chistes. Imagínense todos los chistes de noticias que él hacía sobre Mónica Lewinsky, eso ni le cuento. Donde nos decía que estaba la mancha del vestido. Eran muchos chistes lo que él hacía era el encuentro de la mañana, era el café de las seis y media, cuando terminaban los primeros boletines de noticias, era el saludo afectuoso. Un día yo soy muy friolenta, entonces él siempre le estaba bajando la. Siempre le estaba bajando la temperatura, la cabina y me da mucho más frío. Pero él venía con unos suéteres de lana virgen grandísimos, porque vivía en La Calera. Entonces un día le bueno, pues si usted siente tanto calor, ¿Por qué no se quita el suéter en lugar de congelarme a mí? Porque yo no me aguanto esa temperatura como de peletería, como de pieles. Pues en un acto de repentismo, como casi como un happening, se empezó a empelotar y empezó a desvestirse, se empezó a desvestir hasta que se empelotó por completo. A mí me pareció divertido. Yo nunca le he tenido miedo a los hombres en pelotos, pero hay da luz, se le bajó la atención. Aida Luz era. Ella era digamos, la jefe de redacción, la jefe de todos los periodistas. Entonces. Entonces pues ella no podía soportar semejante nivel de irreverencia. Y eso fue una de las cosas que Marca marcó momentos con Garzón. Él era capaz de cualquier cosa. Hay que dilema tan grande este problema que tengo. Si no llevo la contraria, no puedo vivir contento. Hay quien se conforma en ver como la vida le pasa sin tratar de corregir al mundo, cambiarle nada más. Yo buscaré la forma de ser siempre diferente, pa que lo diga la gente que Ricardo se copió ahora voy a buscar a ver si la forma encuentro de poder entrar pa fuera y poder. Exe Homo nos cuenta cómo Garzón y él compartían momentos creativos de literatura. Exeomo como escritor y Garzón como un hombre que le gustaba todo, le gustaba la ciencia, le gustaba la literatura, le gustaba la poesía, le gustaba el arte. Tipo increíblemente inquieto y con una universalidad de pensamiento. Entonces como compartían artículos, compartían libros. Exe nos dice que Garzón tenía por política no dedicarle tiempo a gente que no le aportaba. Entonces si él se metía con uno era porque consideraba que con uno estaba aprendiendo cosas. Entonces con él compartió la literatura, la creatividad, la rumba, la vida personal en muchos sentidos. Tenía un gran apoyo que era Tutti, y la llamaba Tutti porque era todo en su vida. Esta mujer con sus hijos, que era su familia, que vivía en la Macarena y que era su apoyo, su sostén emocional era el restaurante El Patio en la Macarena con Alfredo, que siempre era el lugar donde él estaba. Él tenía una serie también de rutinas y tenía una serie de aproximaciones personales y era un personaje que podía acceder a cualquier persona de la política en este país. Alguna vez me invitó a su casa con otros personajes como Antonio Caballero, y yo le decía que lo que él está haciendo era un experimento antropológico, una especie de laboratorio de mirarnos a ver cómo hablábamos, como si estuviera observándonos casi zoológicamente. ¿Yo le usted papá, que nos está invitando aquí? Entonces un día llegó un personaje que me hablaba, yo no entendía para qué me estaba hablando, pero no entendía por qué me hablaba y por qué insistía en hablarme. Y yo le contestaba, pues me saludaba y me saludaba y yo no lo identificaba. Así hizo con todas las personas que estaban en ese momento. En el turno de la cadena, a las dos de la tarde sale Garzón de Radionet, habiendo inventado el personaje de Heriberto de la Calle. Nadie lo reconoció. Se quitaba los dientes, él tenía un problema de dientes feroció, entonces le quitaron todos los dientes en un momento. Entonces él tenía una caja removible con la cual quedaba Mueco y creó el Heriberto y la manera de hablar, porque él era un gran observador de toda la gente en la calle. Él observaba los emboladores, él observaba los celadores de los edificios, él observaba, observaba, observaba con ojos que miran el mundo y no pueden olvidar, como dice la canción que le hacen a Vincent Van Gogh, esa canción que se llama Vincent, que dice que mira con los ojos que ve en el mundo y no pueden olvidar y que al final de la canción dice que alguna vez tendría que haberte dicho, Vincent, que tú no estabas hecho para un mundo tan duro como el que viviste, o sea, era algo así, que este mundo no estaba hecho para alguien tan sensible y tan bello como tú. Este es el espacio de la pauta comercial. Algunas voces y sonidos de los protagonistas de la historia son muy importantes, pero imagínense encontrar todo un archivo documental sonoro lleno de ellas. Pues no es sino dirigirse a para escuchar algunas de esas voces de la historia de nuestro país y del mundo presentes desde la inauguración misma de la radio en Colombia en 1940. Allí encontrarán un sinnúmero de documentos sonoros catalogados que fácilmente pueden buscar según su interés, a través de un catálogo en línea. No se pierdan esta oportunidad que el Archivo Señal Memoria de RTBC nos brinda de ir directamente a las fuentes de la historia y comprender un poco más de lo que somos. Entonces él miraba el mundo, lo miraba descarnadamente, lo miraba con empatía, lo miraba con agudeza, lo miraba con lucidez y era capaz de entender la perspectiva, la película completa de todo lo que estábamos viviendo. Nadie entendía lo que nosotros estábamos viviendo en ese momento, Garzón sí. Nadie sabía dónde estábamos viviendo, Garzón sí. Y era capaz de decirlo, y era capaz de decirlo en la cara de una manera tal que la gente no podía sino recibir casi con alivio las palabras que pudieran ponerle algún tipo de. Algún tipo de nombre a lo que no tenía nombre, que era lo que estábamos viviendo nosotros en ese momento en Colombia. Entonces Garzón nos ayudó a la catarsis, a la comprensión, al entendimiento dentro y fuera de la noticia, porque como en la vida cotidiana, pues también nos decía estas cosas. A mí me contaba todas sus historias románticas y yo le decía, Garzón, no hable, no cuente esas cosas porque esas cosas son íntimas. Y me pero funcionan. Y me contaba una serie de desfachateces y yo le decía o me decía, es que nadie es como usted, usted y quién más. Entonces a mí me contaba, porque de alguna manera sentía que conmigo había una manera, un espacio de amplitud, de comprensión de muchas de las cosas que estaba viviendo. Había soledad debajo de esa enorme lucidez, debajo de ese mito, de ese personaje, de esa fama que ya en ese momento tenía, pero que para nosotros él no era ni un mito, ni un gran personaje, ni todo lo que vendría a ser después con el tiempo. Para nosotros Garzón era un compañero de trabajo brillante, maravilloso, empático, divertido. Él me protegía. Me protegía de la dureza de la realidad que estábamos viviendo. Me protegía del shock que me producía tratar de entender desde cabina esa cascada de noticias aterradoras que teníamos que vivir en esa época, esos combates en directo, esas tomas de poblaciones, esa cantidad de cosas. Y cuando yo entraba en una situación de angustia sobre lo que estaba viviendo, él me protegía y me explicaba. Él y Andrés Salcedo me explicaban pues que la vida era así, que la radio era así y que íbamos a hacerle. Pero lo hacía con una dulzura y con un humor que me hacía sentir como. De alguna manera me hacía sentir que yo podía de alguna manera vivir o entender o sobrellevar todo lo que significaba estar en ese momento una emisora de 24 horas de noticias con lo que estábamos viviendo ahí. Entonces, en cambio, sentía que él tenía que proteger al Garzón. Sentía que Garzón era el que era vulnerable y lo protegía. Garzón veía la vulnerabilidad en mí, tratando de entender un mundo que me sobrepasaba. Yo podía entender el planeta, lo tenía en la cabeza perfectamente claro y lo tengo todavía, pero no podía entender este país. Me bloqueaba el dolor de todo lo que teníamos que ver en ese momento a mí, ya todos los que estábamos trabajando ahí. Entonces ahí era donde Garzón me de alguna manera me sobaba el alma, me ayudaba a entender lo mismo que Andrés Salcedo, maestro permanente. Entonces, de esa manera fueron transcurriendo los días y fueron transcurriendo los años y fueron transcurriendo las mañanas. El nivel de intensidad que uno puede tener con personas con las que ha trabajado tres o cuatro años, de seis a nueve de la mañana todos los días, es solamente comparable al que uno puede tener en un barco cuando navega con la gente y no hay para dónde irse. Entonces se llega a conocer muy de cerca al otro, porque el nivel de intimidad y de tiempo que se comparte y de angustia y de estrés y de risa y de broma y de todo es permanente, o sea, nosotros estábamos encerrados ahí en esa bodega, porque era una bodega y eso que yo salía a mediodía, pero hay gente que salía a las 7 de la noche, yo no sé cómo salían y entonces vivíamos en una situación de internado, casi que de acuartelamiento, metidos en esa bodega tratando de narrar un país que en ese momento era inarrable, yo tenía mi trinchera mundial en donde el mundo no estaba fácil tampoco, pero pasaban cosas chéveres, había sido una época en que estaba toda, toda la historia de Sudáfrica desarrollándose, igualmente la de Yugoslavia, estaba el proceso de paz en Guatemala, estaban pasando muchas cosas a muchos niveles y la muerte de Lady Di, pasaban muchas cosas en el mundo y en Colombia pasaban cosas muy terribles en ese momento, entonces era la mezcla de todos esa cantidad de elementos y Garzón estaba ahí y Garzón era el amigo, Garzón era el parcero, Garzón era el que hacía todas estas bromas con todo lo que les digo, con ese humor forense que todo el mundo tenía y ese era Garzón y estábamos hablando para nosotros y eso estábamos hablando con Exe Homo, que el personaje de Heriberto de la Calle, ese personaje él se lo presentó a Exe Homo antes que a mí como personaje en RTI, así que él sí lo conoció en la creación, además cuenta una anécdota maravillosa que se fue con Heriberto a cambiar un cheque grande en un banco, porque a Garzón le pagaban unas fortunas también en ese momento y que en el banco no le cambiaron el cheque, y él decía pero él es Garzón, él es Garzón, y en el banco no le creyeron y no le cambiaron el cheque y no lo atendieron porque era un embolador, y bueno, me imagino que hoy día se habrán dado de cantos con los dientes, como dicen los españoles, de no haber podido mirar quién era en ese momento él, pero era su. Era la anécdota que nos contaba junto con muchas otras, Exe Homo y luego pero yo no lo conocí en la creación del personaje, sino el personaje en vivo, y el personaje en vivo pues yo no lo reconocí, nadie lo reconoció y esa era la manera como él ponía a prueba sus personajes ante sus propios compañeros que tanto lo conocían y que tan cerca habíamos estado de él. ¿Será que los doctores norteamericanos no persiguen a la guerrilla? Por lo que la guerrilla cultiva cocaína, les manda cocaína y les mandan armas. No me voy a reír nomás, vea. Y doctor Onfrete, porque por ejemplo, cuando estaba el doctor Samper y él no se arrodillaba tanto ante los gringos, no lo certificaron. Y este que se arrodilla mucho así y de todas maneras aumentó el cultivo de coca y lo certificaron. ¿Por qué? ¿Como así? Es que la cosa es totalmente diferentes, que hay confianza con el doctor Pastana, se sabe que somos socios, que estamos trabajando conjuntamente hacia un fin común. ¿Y usted quién cree que mató a los asesores de los uguas? Bueno, mi gobierno cree que fueron las FARC. Lo han dicho y hay pruebas. ¿Y no serían, por ejemplo, paracos de la OTSI? Entonces los días transcurrían pues, abruptos en ese mundo tan supremamente fuerte que era el noticiero. Y estábamos hablando con Exe Homo de cómo eran los días, de cómo eran los abrazos, de cómo eran las bromas, de cómo era la camaradería, las cosas tan lúcidas que podíamos creer y vivir y ser y entender con él. Las veces que intentamos cambios en los formatos del programa, la ida a tomar café, todas estas cosas. Y el día que lo mataron no lo quitaron. Dejó de ser nuestro, dejó de ser nuestro amigo, dejó de ser nuestro compañero, dejó de ser esa persona que veíamos todos los días para convertirse en un mito, en un personaje, para convertirse en algo que nosotros ni siquiera nos podíamos imaginar. Ese día yo iba en el taxi y de pronto anunciaron en la radio que habían asesinado a Jaime Garzón. Y yo empecé a gritar y a gritar y a gritar y a gritar. Y yo llegué al noticiero en estado de shock. Cuando llegué al noticiero ya había gente de todos los medios y había coronas ahí. Empezaron a hacernos entrevistas cuando nosotros no podíamos ni siquiera hablar. Entonces yo le preguntaba a Exe Movimiento cómo fue que ellos lo supieron, qué fue lo que pasó. Me dijo que alguien llamó a cabina, que salió a ida luz y le comunicó a toda la gente de la sala de redacción que Garzón había sido asesinado. Y nosotros quedamos totalmente paralizado. Yo no estaba en el momento en que lo anuncian en cabina, en redacción. Yo iba camino a la emisora, iba un poco tarde. Y cuando llegué el mundo se acaba, como cuando el día que la música murió. Yo soy la muerte, Yo soy la muerte, la muerte soy Yo soy la muerte Yo soy la muerte, Yo soy la muerte, la muerte soy Yo soy la muerte. Me en mi alma una pena, en mi vida una condena. Viven aquí, viven. Estoy sola en el mundo. Era tal el miedo. Tampoco sabíamos si eso era contra toda la gente de cabina, tampoco sabíamos si era contra la gente de la cadena. Tampoco sabíamos de qué se trataba eso. Tampoco entendíamos nada. Era una oscuridad. Era una oscuridad tan terrible, además, que ver a todos los medios, todos los agentes, colegas de todos los demás noticieros, siendo nosotros la noticia, cuando nosotros éramos los que transmitíamos las noticias, cuando nosotros éramos los que decíamos las noticias. Y de pronto nosotros nos volvemos la noticia. Y la peor de todas, o sea, de todas las malas noticias que nosotros dimos en esa época, ninguna fue tan terrible como esta. Yo lo recuerdo como un apagón del alma. Ni palabra le había puesto. Lo recuerdo como un momento en que moría toda esperanza. Yo recuerdo como a Blackout, como un apagón, como un apagón en el alma, como un apagón de país. Yo no me atreví a ir a ninguno de los eventos relacionados con la conmemoración de su muerte, ni a la plaza, nada, nada. Yo me encerré en mi casa tratando de huir de algo que en mi alma no podía enfrentar. Yo no quería saber nada. Solamente hice un programa con las palabras de Rafael Alberti cantadas por Paco Ibáñez que siento esta noche heridas de muerte a las palabras. Entonces las palabras no existen. Comentarios, discursos, humaredas, neblinas estampadas, qué dolor de papeles que ha de borrar el alma, qué tristeza de tinta. Siento esta noche heridas de muerte las palabras. Eso era lo que lo que me salía a decir. Y enterré ese duelo en mi corazón y hasta hoy lo saco del alma para contarlo. Manifiestos, escritos, comentarios, discursos, humaredas perdidas, neblinas estampadas. Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento, qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua. Las palabras entonces no sirven, son palabras. Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste, lo desgraciado y muerto que tiene una garganta cuando desde el abismo de su idioma quisiera gritar lo que no puede por imposible y calla. Las palabras entonces no sirven. Son palabras. Siento esta noche heridas de muerte. Las palabras. Me sirvo mucho. Del libro Garzón, el duelo imposible, escrito por Alfredo Garzón y Verónica Ochoa, un testimonio gráfico de una valía y de una belleza y de una profundidad que retrata todo el país que Jaime Garzón vivió y que es absolutamente importante para entender en el dibujo, en la genialidad de Alfredo Garzón, lo que vimos tantas veces en la imagen de él en televisión y lo que oímos en sus voces. Es un compañero poderoso de este recuerdo, de esta memoria que es tan impresionante. Y después trascendió el tiempo, las generaciones, y cuando juro que no morí fue porque no murió, porque todavía existe, porque él sí conoció la inmortalidad por la que tanto luchó a la hora del té, porque todos estamos con él y lo recordamos. Pero yo no lo recuerdo como el mito, yo lo recuerdo con el suéter de la Virgen, blanco, metido en cabina, diciendo barbaridades, abrazándonos y consintiéndonos y haciéndonos reír. Yo lo recuerdo en vida, lo recuerdo bello, lo recuerdo brillante, lo recuerdo chistoso, lo recuerdo en guayabado, lo recuerdo humano, lo recuerdo cercano, lo recuerdo enterrado en el alma. Con el tiempo se pudo ver, con la distancia y la perspectiva que da el tiempo, el tamaño de la figura que era, fue y ha sido. Pero como era como Brian May decía de Freddie Mercury, que él tocaba con Freddie Mercury, porque nunca se imaginó quién era Freddie Mercury, por qué tocaba con él en Queen. Bueno, pues haga de cuenta, nosotros sabíamos qué tan brillante era, pero el tiempo le daría una dimensión que nadie se podía imaginar en ese momento, porque no era imaginable ni su vida, ni su muerte, ni su legado, ni su leyenda, ni todo lo que pasaría después. Que las generaciones actuales lo recuerdan, que está pintado gigante en la Plaza Che de la Universidad Nacional donde estudió, que las siguientes generaciones toman sus banderas como una manera de encontrarse en un mundo que siempre soñó con la paz, que La Constitución del 91 la tradujo a las lenguas de las comunidades indígenas y de los arhuacos y decía que nadie hará daño al otro, ni pasará por encima su corazón del otro corazón, y que si eso nomás lo entendiéramos ya habríamos entendido todo, cómo sus palabras siguen siendo vigentes, cómo sus análisis siguen siendo maravillosos, como aún nos habla, como aún nos habla de ese país que él soñó cambiar y que algún día será el. Que él soñó. Yo tengo eso claro, no sé si yo lo vea, pero algún día será. Él es la esperanza, la lucidez, el humor y también la tristeza profunda. A los 38 años nos quitaron un personaje que todavía hoy sería una luz infinita, que hubiera sido muy importante en el proceso de paz, que sería el faro de un país que todavía soñamos y que él veía en su mente entre la melancolía, la amargura, la esperanza, el optimismo, la alegría, el desparpajo, la irreverencia de un personaje calidoscópicamente hermoso que tuve yo el honor de conocer, compartir y vivir tantos días a su lado junto con Exe Homo, que me acompañó tanto en la formación de este programa. Un homenaje desde lo profundo, con todo el corazón a Jaime Garzón. Entonces, desde los espacios de la amistad, de la cotidianidad, del humor, de los días en cabina, de las bromas maravillosas, de la cercanía, de la confianza, del día a día, desde los espíritus espacios de la inmortalidad, desde los espacios del hombre que nunca murió, desde los espacios del hombre que hoy vive, desde los espacios del amigo que después se volvió mito en la nación de Anur. Y para ustedes feliz día, cualquier día que se sea. Este podcast fue grabado en Los Gatos Estudios y fue posible gracias al equipo de dianauribe FM que está integrado Diana Uribe, Diana Suárez, Milena Beltrán y la edición y musicalización de Eduardo Corredor Fonseca. En la investigación Arturo Jiménez, Elvira Moreno y Daniel Mesa. Quiero morirme de manera singular Quiero un adiós de carnaval Quiero tu voz negra canela Escuchar con su frescura natural sincera Quiero te quiero pregonando un bembe No quiero velas no quiero un sermón oye fiel Quiero la voz de Samulata un trombo Morir en tiempo de sol bendición canela Canela tu voz plañidera recada en fragancia de ron sabroso Tu canto al buchicio el barrio, el sol Serás mi dulce oración cosa buena. Marketing is hard but I'll tell you a little secret it doesn't have to be Let me point something out You're listening to a podcast right now and it's great You love the host You seek it out and download it You listen to it while driving working out, cooking, even going to the bathroom. Podcasts are a pretty close companion. And this is a podcast ad. ¿Did I get your attention? You can reach great listeners like yourself. With podcast advertising from libsyn Ads. 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