
Hoy nos adentraremos en una región donde la realidad y la fantasía se entrelazan. Un lugar donde las aguas pueblan cada rincón y en la cual son posibles las historias del “ realismo mágico”. Hablaremos del Hombre Caimán en Plato, de la Sirena...
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Diana Uribe
Buenas. Hoy vamos a contarles unas historias que son fantásticas, que son maravillosas, con las que estamos muy familiarizados porque forman parte de nuestro relato colectivo, porque también forman parte del país de la Costa que García Márquez nos dejó a lo largo de sus obras, porque están en nuestro corazón. Hoy nos vamos a las leyendas de el Caribe, de la tierra de nuestro litoral, de la Costa Atlántica. Hemos estado en el Caribe cuando estuvimos en San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Ese es el Caribe insular. Pero como nosotros somos tan tremendos y tan diversos, tenemos un Caribe insular y un Caribe litoral. Entonces hoy nos vamos para el Caribe litoral. Y resulta que el Caribe está lleno de paisajes naturales que van desde playas, ciénagas, manglares, montañas y ríos. Ese es el territorio de la Sierra Nevada de Santa Marta. El territorio de la Sierra Nevada de Santa Marta, por la altura de la Sierra, es lo que hace que nosotros no tengamos huracanes a pesar de estar en el Caribe, porque genera un clima que desvía el paso de los ciclones, con lo cual nos deja fuera de unos peligros permanentes que el Gran Caribe tiene que enfrentar año a año. Allá en estas tierras donde están las grandes ciudades de arquitectura colonial, como Cartagena, como Barranquilla, como Santa Marta, que son tremendas ciudades de nuestra historia y de nuestra geografía, allá también en la Sierra Nevada está la línea negra Y la Línea Negra es un concepto profundamente espiritual y ancestral para los pueblos indígenas Cogí, arhuacos, wiguas y cancuamos, que están todos divididos alrededor de esa Línea negra. Esa línea no es una demarcación geográfica, aunque también, sino un tejido sagrado que conecta los diversos sitios espirituales formando un mapa de la cosmovisión indígena. Esta está desde tiempos inmemoriales. Dicen que la Sierra Nevada es el corazón del mundo. La Línea Negra, también conocida como Seshisa, representa el hilo que estos lugares sagrados tejen y garantiza la armonía y el equilibrio entre la naturaleza, la cultura y la espiritualidad. Es como si cada punto en esta línea fuera un latido del corazón de la tierra, manteniendo viva la conexión entre los seres humanos y el universo. Entonces, no es solamente una frontera en el sentido cartográfico en que los occidentales conciben los mapas. Lo que es, es una demarcación cósmica para un concepto del universo y de la vida que es completamente distinto al concepto occidental, que es el mundo en el que comparten el universo los wiwas, los arhuacos, los kogius y los kankuamos. Y es una manera de respetar todas las formas de la vida y del latido del universo. En esta región litoral nosotros tenemos pueblos muy distintos y tenemos pueblos de orígenes muy diferentes. Uno de los pueblos más poderosos que nosotros tenemos es el pueblo del Palenque de San Basilio. Resulta que los palenques fueron estructuras de resistencia que se hirieron durante la época de la esclavitud, en la cual varios habitantes pudieron huir de la esclavización y crear lugares fuera y aparte. Eso se llamaba cimarrones y el lugar que crearon se llamaba en Colombia, palenque. En el Brasil se llama un quilombo. En diferentes lugares tiene distintos nombres. El palenque más reconocido fue el de San Basilio, porque Bencos Viejos logró pactar con la corona española una autonomía para que su reino tuviera una viabilidad. Y la tuvo hasta que Bencos Viejos fue engañado, apresado y asesinado. Pero el palenque se mantuvo. En el mundo del Palenque de San Basilio hay tres diferentes universos. Hay un mundo donde habitan los muertos. Es el del más allá. Hay un mundo donde están los vivos. Es el del más acá. Hay un mundo por debajo de donde están los vivos, por debajo de la tierra. Es el mundo del Mohán o el mundo de la Mojana. Ese es un mundo acuático. La mayoría de las historias que vamos a contar hoy son acuáticas porque estamos hablando de culturas anfibias que viven entre los ríos y entre las ciénagas y entre los mares. En ese mundo debajo del agua hay una réplica del mundo en el que ellos habitan cotidianamente, pero bajo el agua están los cuerpos del agua. Ese mundo acuático que replica el mundo donde ellos caminan diariamente, es una mediación entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Entonces por eso es que se habla del mohán. Ellos tienen una quebrada donde se encuentran habitualmente para compartir, pero al final de la tarde no pueden ir porque al final de la tarde sale el mohán y se lleva a las chicas, entonces nadie se baña en la quebrada a las seis de la tarde, porque esa es la hora del mohán, o sea del espíritu del agua, que también lo canta Totó la Momposina en Espíritu del agua, espíritu burlón, cuando nos habla también de La Mojana. Ahora es muy importante, a la entrada de San Basilio de Palenque está el cementerio. El cementerio protege a los habitantes, los muertos, los que están en el cementerio siguen teniendo una conexión después de muertos con la gente de Palenque, se presentan en sueños, les hablan, les opinan. Para ellos no hay una tajante diferenciación de planos entre el plano de los vivos y el plano de los muertos, porque todos están conectados y además están conectados a través del mundo del agua también. Entonces el cementerio es la garantía de protección de los habitantes de Palenque. Inclusive durante épocas muy duras del conflicto colombiano, los ancestros les decían que si ellos conservaban sus costumbres tal y como eran, estarían libres de los peligros del conflicto, y así fue. Ellos estuvieron libres de lugares donde pasaron cosas terribles y cuentan que la única vez que estuvieron en peligro fue cuando se apartaron de las costumbres, como por ejemplo poner un billar en el pueblo. Ese día tuvieron dos muertos, entonces quitaron el billar y en la medida que se mantuvieran dentro del espacio sagrado en el cual ellos habitan y dentro de la cosmovisión en la cual ellos estaban a salvo de un conflicto que en esa zona cobró un terrible horror, ellos tienen una ceremonia de la muerte que se llama el Lumbalú, y el lumbalú es una ceremonia fúnebre que dura nueve días y que tiene unos cantos absolutamente impresionantes y que es el rito que permite que los difuntos transiten de un mundo al otro, de un plano al otro. Entonces allá es donde van a llegar finalmente al cementerio. Después del Lumbalú, y una vez que hayan hecho el tránsito al otro mundo, están en situación de descansar, pero también de proteger a los vivos. Es como funciona la cosmovisión de los palenqueros en el mismo litoral atlántico. Tenemos la cosmovisión de la línea negra de los arhuacos, tenemos la cosmovisión del mundo de los palenqueros, que son afros. Tenemos también la mitología del Sinú. El río Sinú es un río tremendo también de la costa, está trenzado en caña flecha. La caña flecha es un material, tiene un dios creador, pues, que es Mexión, el dios creador. Sinú tomó las cañas flechas y las entrelazó para crear el mundo como lo conocemos hoy. Cada diseño, cada trazo, cada tejido cuenta una historia sobre la naturaleza, la casa, la pesca, las cosechas, el arroz, y refleja una observación detallada de los ciclos de la vida. Hoy en día, el conocidísimo y famoso entre nosotros, Sombrero Wiltiado, recupera gran parte de las tradiciones llegadas de los tejidos de la caña flecha. Es decir, es también una réplica del universo y de los tejidos que muestran el mundo de ellos. Entonces, en el Sinú también hemos hablado en otra época de los niños cruzados. Es el aceite, es una gota de aceite de un pez que está en el Sinú, que las brujas pueden sacar del río, abrir la muñeca de una persona, introducir esa gota de aceite que tiene forma de sangre, y eso se llama un niño cruzado. Dicen que eso genera una fuerza descomunal, o que protege de las balas, o que protege de la muerte. Y eso que es una. Digamos, es una. Es una leyenda de la que se habla común y corriente hoy en Montería, eso lo sabe todo el mundo. Allá también nos apareció en Cien años de soledad, cuando os arcadio, después de haber sido raptado por los gitanos, regresa todo bordado en punto de cruz. Y dicen que había tenido niños cruzados. Es parte de los poderes secretos del río Sinú. Ay, todo lo que siente. Ay, si no hay panelita, Ay, si no hay chocolate. También dicen que hace mucho, mucho tiempo, había un joven cazador que se llamaba Irun y que encontró a una niña huérfana en el bosque y la vio indefensa y decidió llevarla a la casa para que las hermanas la cuidaran. Pero las hermanas, en lugar de cuidarla, le tenían envidia, le tenían celos, la maltrataron, no la aceptaron, la hacían dormir fuera de la casa, no le daban de comer, y entonces ella lloraba en medio de la indefensión y de la soledad. Y de pronto ocurrió algo mágico, y es que se transformó en una hermosa doncella, y empezaron a salirle hilos de la boca. Y con los hilos de la boca, ella empezó a tejer fajas, chinchorros wayucos. Y al amanecer, las hermanas encontraron estos tejidos tan maravillosos y estos chinchorros tan bellos. Y entonces, por un lado se asombraron por la belleza, pero quisieron hacer pasar esos ingenios y esas habilidades como suyas, robándole a ella su creatividad. Y decidieron quedárselas y decirle al hermano que eso lo habían hecho ellas. El hermano no les creyó, se quedó observándola sin ser visto. Y cuando de pronto Irunú empezó a ver que la niña de noche se transformaba y le salían hilos por la boca, entonces cuando ella fue descubierta, huyó y se convirtió en araña, y se fue para el bosque para estar a salvo de las hermanas. Entonces la diosa araña le reveló a Irunú el secreto. La misión de ella era enseñarle al pueblo Wayúu de la Alta Guajira a tejer, que son los mayores tejedores de mochilas, de chinchorros, de las mantas, que es una cosa maravillosa. Él prometió no revelar la identidad de esta prodigiosa criatura, pero fue engañado por los espíritus malignos, rompió su promesa. Entonces la diosa araña, cuando se vio descubierta, se transformó definitivamente en araña y desapareció en el bosque. Desde entonces, los Wayúu honran a Walekeru, que es como se llama la diosa que les enseñó a tejer, y la honran cada vez que tejen, recordando las habilidades que provienen de la diosa araña que les enseñó a crear belleza con sus manos. Los tejidos Wayúu no solamente son útiles para la forma de vida de la Guajira, sino que son símbolos de identidad y resistencia cultural. Y la leyenda de Gualequerú nos muestra cómo el arte del tejido entrelaza las historias, los pueblos, es un recordatorio de su origen, de su identidad. Es un tejido que significa muchas más cosas que la urdimbre misma, porque lo que está uniendo es el universo de los Wayuu. Es una conexión profunda entre los seres humanos y la naturale. La leyenda de la Mojana está por todas partes, está en el mundo de los palenqueros, pero está en otros lugares de la costa. Y la leyenda tiene muchas versiones y por eso es que digo que Totó la Moposina nos canta Mohana, espíritu del agua, espíritu burlón. Es un espíritu acuático femenino, de cabellos largos, que vive en una casa de piedra debajo del agua y que emerge en los ríos y se peina, se peina la enorme cabellera. En algunas versiones es bajita y en otras se salta. En una es una anciana que quiere raptar los niños, en otra es una joven que se lleva a los muchachos despistados. En cualquiera de los dos casos se llevan a alguien, a los jóvenes o a los niños, según dice la leyenda. Y por eso está asociada al peligro que tienen las aguas profundas. Es una manera de mostrarlo en las criaturas acuáticas que van llegando de allá. Y otro de los personajes que tiene una gran, gran importancia en la costa y de las leyendas favoritas son las que tienen que ver con el caimán. Hay una que es el Caimán de Oro, que es una historia de la cultura Sinú que está profundamente arraigada con las tradiciones de ellos en Córdoba y en Sucre, porque es que el litoral nuestro tiene una parte de sabana y otra parte de playa. Entonces cuando estamos hablando del Sinú, estamos hablando de Sucre, estamos hablando de Córdoba, estamos hablando del litoral sabanero y cuando estamos hablando de Barranquilla, de Cartagena, estamos hablando de la playa misma. Entonces, según la leyenda del Caimán de Oro, era una criatura mística que protegía el territorio de los Inú en San Andrés de Sotavento. Cuenta la historia que el cuerpo del caimán está repartido en varios lugares. Su cola está en el cerro de Tefonte, su pecho está en San Andrés, sus patas alcanzan diferentes pueblos como Sampués, Palmito, Ciénaga de Oaxaca y Chiná. Y esto nos cuenta las ricas tradiciones de los Zenú. También hay un pueblo en África, en el país de Mali, que es el pueblo Dogón, donde todo el territorio de Ogón tiene la forma de una mujer. Hay una parte que tiene la forma de la cabeza, otra parte que tiene la forma de las piernas, otra parte que tiene la forma del cuerpo. Son tradiciones similares. Estos son pueblos indígenas, pero la representación de su universo está dada en la forma del cuerpo del calle. Pero hay otro caimán que es el que nosotros conocemos muchísimo porque es el que se va. Resulta que la leyenda cuenta que había un hombre que le fascinaba ver a las mujeres bañándose en el río. Entonces se metía en la población del Plato en Magdalena. Él era un pescador, pero andaba obsesionado con ver a las mujeres mientras se bañaban. Entonces él trataba de no ser visto, pero pues alguna vez lo descubrieron porque era un voyeurista aficionado. Y entonces pues nada gravísimo. Entonces él, para poder seguirlas espiando, se fue a la Alta Guajira a buscar un brujo. Y el brujo le preparó dos pó una roja que lo convirtió en caimán y otra blanca que lo devolvía la forma humana. Con estas dos pócimas en la mano, el pescador empezó a transformarse indistintamente en caimán para espiar a las mujeres sin ser visto. Y luego salía como hombre y nadie sospechaba él. Entonces el plan funcionó mucho tiempo. Pero en el encantamiento, los planes siempre tienen fallas. Entonces un día. Un día se fue. No con el parce, él. No con el pana, no con el que su compadre, con el que siempre iba, que era el que conocía la profundidad del secreto, sino que se fue con otro amigo. Y el otro amigo no entendía muy bien cómo era la vuelta. Entonces el amigo, cuando lo vio transformarse en caimán, se asustó. Entonces botó las dos botellas al agua. Y entonces al caer los dos líquidos y mezclarse, él quedó mitad hombre y mitad caimán. Y no se pudo salir ni de la una ni de la otra. Entonces pues él quedó aterrado y se fue donde la mamá. Y la mamá trató de salvarlo. Se fue para la Alta Guajira a buscar el brujo. No encontró el brujo. Y como no encontró el brujo, pues el man se quedó así, mitad hombre, mitad caimán. Entonces pues esto no le daba ninguna situación favorable en ninguno de los dos mundos. Y él pues se fue quedando solitario. Y la mamá era la que le llevaba queso, yuca, pan mojado con ron. Era la única que se metía con él y le llevaba. Los demás le tenían terror por esa forma híbrida que tenía. Cuando la mamá se muere, este ma se queda solo. Solo, solo como tal.
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Diana Uribe
Five Model your new models maybe Showeristas Sina Y entonces resulta que ya solo, sin tener quien lo alimentara, sin que nadie realmente se metiera con él porque le tenían miedo a su figura de hombre y de caimán, se dejó arrastrar y se dejó llevar por las olas del mar y se fue para Barranquilla. Por eso se canta que se va al caimán, Se va al caimán, se va para Barranquilla. Es una canción que no solamente la conocemos acá y es característica nuestra, sino que por ella nos conocen en Argentina, en México, en España, basada en esta leyenda. Se escribió en 1941 y la escribió José María Peñaranda y es una de las más emblemáticas canciones de nuestro folclore y por la cual nos conocemos. Se va el caimán para Barranquilla Voy a empezar mi relato con alegre, con.
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Afán voy a empezar mi relato.
Diana Uribe
En la población de Platón se volvió.
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Un hombre caimán En la población de.
Diana Uribe
Platón se volvió un hombre caimán Durante mucho tiempo, en un programa de humor en Colombia que se llama Sábados Felices, hubo un personaje que honraba esta leyenda que se llamaba Álvaro Lemon y se llamaba a sí mismo el Hombre Caimán. Y pues lo recordamos ahorita que estamos hablando del hombre caimán, lo recordamos porque durante muchos años nos hizo reír emulando estos personajes de la costa, de las leyendas de la costa, a través de su humor. Esto es parte del acervo popular en los buques en el Gloria. Cuando yo estaba navegando en el Gloria, que tuve la oportunidad de semejante aventura tan maravillosa, me contaban los marinos que como ellos embarcan ocho, nueve, diez meses, una embarcada puede durar mucho tiempo. Ellos no necesariamente esperan que las mujeres se vayan a quedar sin hombre todo ese montón de tiempo, porque es mucho tiempo. Entonces hay una figura subterfugia que se llama el caimán. Entonces ellos dicen, mira, cuando uno llega y encuentra la chancla mojada y encuentra, uno dice que por ahí estuvo el caimán, entonces que cuando ellos vuelven tienen que golpear para que el hombre sepa que se le acabó la comisión y entonces desaparece el caimán. Y esa es una manera, digamos, como unos y otros aceptan la vida de los marinos que transcurre tanto tiempo en la navegación y la vida de las mujeres que transcurren tanto tiempo solas mientras sus maridos navegan. Entonces hay a unos y a otros los salva el caimán. Entonces esto es parte de la leyenda popular. Y hay muchas acepciones del caimán, pero la que más conocemos es cuando se fue para Barranquilla y en realidad se fue para Barranquilla porque no tenía ya más destino en el Plato Magdalena y se dejó ir entre la tristeza y la desolación para Barranquilla, para las Bocas de Ceniza, que es donde desemboca el gran río de la Magdalena. Hoy por hoy en la población del Plato Magdalena hay una estatua bastante bonita y divertida de este hombre mitad hombre, mitad caimanza. Luego nosotros nos vamos para el Huatapurí y el Guatapurí son tierras vallenatas y allá nos hablan de la sirena de Valledupar. Entonces en el Valledupar cuentan que allá en el Guatapurí, que es uno de los ríos a los que le ha cantado muchísimo la leyenda vallenata que dice cuando el Guatapurí se crece y todo eso. Entonces allá cuentan que había una mujer que le fascinaba, una muchacha joven que le fascinaba bañarse en el río y le habían dicho que se podía bañar en el río todos los días del año, menos el jueves Santo, porque son los días de Semana Santa y entonces ella, pues como se estila en las leyendas, desobedeció. Entonces al desobedecer y meterse el jueves Santo, el único día que se le había dicho que no, entonces empezaron a salirle aletas y se fue convirtiendo en la sirena del Guatapurí. Pero ella está ahí simplemente, o sea, es como la Sirenita de Hans Christian Anderson, pero no es tan terrible porque no pierde la voz ni la deja un hombre engañada que se fue con otra, ni queda en la desolación de la Sirenita de Hans Christian Anderson, que es también una estatua que está en las orillas del mar de Dinamarca. No, ella está, hay una estatua de ella allá en el Guadapurí, es una estatua dorada, pero es una criatura mágica, no necesariamente infeliz. Desobedeció lo que le habían dicho un día y por eso dejó de ser una criatura de tierra para convertirse en una criatura de río que nos aparece de vez en cuando y que tiene una existencia acuática, porque la mayoría de las figuras de las que estamos hablando son figuras de agua, por la cantidad de diferentes fuentes de agua que tiene el litoral, porque son pueblos anfibios, porque viven la mitad del tiempo en los ríos o en los mares. Son historias de pescado, son historias de gente del río que de tanto vivir en el agua conoce sus secretos y sus criaturas y sus profundidades. Este es el espacio de la pauta comercial, el atardecer. Historias sorprendentes y criaturas fantásticas que sólo podrían existir en la tierra del realismo mágico. Descubramos juntos el atardecer, los mitos y las leyendas de Colombia, de lunes a viernes desde las 4 de la tarde por nuestras 68 frecuencias y en Radionacional coinciden. Y otro de los mitos más importantes, tal vez, o más icónicos de nuestra geografía y de nuestra cultura es el de Francisco el Hombre, porque es de donde viene una de las cosas más importantes de todas, que es la Leyenda Vallenata. Y la Leyenda Vallenata es un punto de identidad de los más característicos y de los más emblemáticos de la nación colombiana misma. Entonces resulta que en el corazón del Caribe, en una noche estrellada y de luna clara, un juglar llamado Francisco el Hombre viajaba en un burro, regresaba de una parranta y Francisco era conocido por su habilidad con el acordeón. El acordeón tiene su propia leyenda. Dicen que los acordeones llegaron a la costa en un naufragio de un barco que iba para el Brasil y que recuperaron los acordeones y los tocaron hasta hacer de ellos una maestría increíble, que así se incorporaron al vallenato. Y resulta que este hombre era un juglar tremendo y de pronto empezó a escuchar que él tocaba pues para desaburrirse, venía solo, venía de la parranda, estaba despachado, se puso a tocar y empezó a tocar y escuchó que le respondían al toque del acordeón y se quedó mirando y le seguían respondiendo y además le respondían con un toque muy bueno también, tan bueno como el de él. Entonces él dijo bueno, ¿Y esto qué es? Voy a mirar a ver. Entonces empezó a responder y se estableció este diálogo, esta contienda musical entre las dos acordeones, pero él no podía ver quién estaba al otro lado cuando, porque la noche era muy oscura, cuando de pronto se filtra un rayo de luna y él se pone a mirar quién es el que está tocando al otro lado y se da cuenta que es el mismísimo diablo. Cuando se da cuenta que es el diablo el que le está proponiendo el duelo del acordeón, entonces si se asusta, pero no se corre y se espere y verá, porque es que si él llega a perder el duelo con el diablo, pues el diablo se le lleva el alma. Entonces dijo no, esto lo vamos a manejar con astucia. Y entonces lo que empieza es a meter en los acordes del acordeón y del canto estrofas, estrofas del credo al revés. Entonces en la medida que están metiendo elementos sagrados en el toque del acordeón, inmediatamente ponen jaque al diablo. Entonces cuando el diablo escucha el credo en la acordeón de Francisco el Hombre, el diablo inmediatamente sale espantado y se da por derrotado y Francisco queda como el vencedor del duelo, no solamente por su habilidad con el acordeón, sino por su astucia. Y esto es una cosa que uno ve en diferentes mitos también. El delta del Misisipi, el blues cuenta que también tiene una historia de pactos y de duelos con el diablo por allá en los deltas del Mississippi, y eso lo llaman los caminos cruzados de Crossroads, o sea que a los grandes juglares se les aparece el diablo y los tienta con la maestría con la que toca, en este caso el acordeón. Y en el blues del va contando también los instrumentos que lo pueblan. Francisco el Hombre sale victorioso y esos mitos y leyendas los vamos a ver los duelos con el diablo no los vamos a volver a encontrar con Peralta cuando estemos en Antioquia y juegue cartas con la muerte. Eso no lo vamos a encontrar también allá, porque parte de las astucias de las leyendas es cómo se logra derrotar al diablo a partir de sus propias reglas y con su propia astucia. Entonces, Francisco el Hombre es una figura mítica, porque Francisco el Hombre recorría con el acordeón y con las parrandas, iba de un lugar al otro de la costa y al ir de un lugar al otro de la costa transmitía las noticias y las historias que pasaban de un lugar al otro. No había manera de comunicarse entre sí con muchos pueblos de la costa por mucho tiempo, el aislamiento de las aguas y de los lugares remotos hacía que no fuera fácil saber qué estaba pasando en el mundo allá afuera. Entonces Francisco el Hombre cumplía la función de ser este trovador que transmitía las historias de lo que estaba pasando allende del litoral y contarles en qué iban las historias de los demás. Un poco también como los griots que estábamos viendo en África, que transmiten y a través de sus historias enlazan y tejen el sentido de pertenencia, de identidad y de actualización de los pueblos que están demasiado aislados entre sí por vivir en remotas geografías. Entonces Francisco el Hombre cumple una función muy importante. También cuentan que él viene de un personaje que se llamaba Francisco Antonio Moscote Guerra, que Nació alrededor de 1849 en un pueblo cercano a Riohacha, en la península de la Guajira, y que vivió hasta los 103 años, y que era un juglar vallenato tremendo, muy importante de su época. Dicen que un día aprendió a tocar acordeón cuando era muy niño y que la tocaba de una manera tan virtuosa que el Papá se quedó mirándolo y Oye, tú eres el hombre. Y que ahí lo llamaron Francisco el Hombre. También en el mismo vallenato hay una figura que es el que dice Ayombe, que es el Ayombero. Entonces Francisco el Hombre es uno de los personajes más importantes de la leyenda vallenata. Como en todas las leyendas, unos dicen que no, que no era este señor Boscoteguerra, que era otro señor Rada, que era otro Francisco, porque todas las leyendas siempre tienen varias versiones porque son tradiciones orales. Entonces las tradiciones orales toman diferentes giros y diferentes versiones según quien los cuenta, porque como se transmiten de generación en generación, de pueblo en pueblo. Algunos hacen variaciones, algunos hacen interpretaciones. Las leyendas por eso no son unívocas, no es la única manera de narrar una leyenda, sino que la leyenda misma es la que tiene su propia fuerza dentro de las diferentes interpretaciones o versiones que pueda tener. Entonces, la leyenda de Francisco el Hombre es una de las leyendas más importantes en la historia del vallenato. Solo ha quedado el renombre de su historia y sus saberes. Solo ha quedado el renombre de su historia y sus saberes. Nosotros con los mitos y leyendas de la costa vamos recorriendo lugares que han quedado inscritos en la literatura, que han quedado inscritos en la música, que forman parte de nuestro folclor, que hacen una parte impresionante de lo que es nuestra identidad, teniendo en cuenta que el litoral es un universo propio y es un universo donde las leyendas se vuelven carnavales. El Caimán es una de las figuras también de los personajes del Carnaval de Barranquilla, en vista de que se fue para allá. Entonces una vez que llegue a Barranquilla, los barranquilleros lo volvieron carnaval también. Y eso lo hemos visto también a lo largo de los mitos y las leyendas. Y es que los personajes que forman parte del folclore luego empiezan a encarnarse en los carnavales. Y esa es una manera de seguir existiendo en la danza, en la ritualidad y en los ciclos en que se repite el carnaval cada año. Cuando nosotros nos metemos en las leyendas del Caribe, nos metemos en un universo muy grande, porque cada uno de los pueblos de la geografía colombiana nos lleva a otros universos. Si es en el Amazonas, nos lleva al gran Amazonas, si es en el Llano, nos lleva al llano venezolano, si es en el Pacífico, nos lleva al chocobio geográfico, si es en el Litoral, nos lleva al Gran Caribe. Entonces, una historia cinematográfica que recrea una leyenda vallenata es la película de los viajes del viento. Y la película de los viajes del viento cuenta de un gran acordeonero, rey vallenato, que estaba marcado por el sino de la soledad. Entonces era el más grande de todos, ganaba todos los concursos, estaba en todas las parrandas, pero no conseguía que el amor se pudiera quedar con él. Entonces, al cabo de un tiempo en la vida, la soledad empieza a serle mella y se muere uno de los grandes compadres y le pone como tarea llevar el acordeón hasta donde está su viuda en la Alta Guajira, para hacer esto tiene que recorrer todos los parajes colombianos y parte de lo que hace la película tan asombrosa es que vemos cómo se ven valles, cómo se ven desiertos, como se ven ríos, cómo se ven lugares pletóricos de vegetación y todo. Si esa película fuera filmada en otro lugar, se filmaría en cinco países, porque los paisajes son increíblemente distintos. Pero como es en Colombia, solo Colombia puede tener ese montón de paisajes contenidos en sí misma. Entonces también es una manera de estar mirándonos en toda nuestra diversidad geográfica a través de este hombre que va viajando para encontrar y entregarle el acordeón a la viuda y un muchacho aprendiz que es el personaje que lo sigue y va aprendiendo de sus secretos. A pesar de ser un hombre tan taciturno y tan introvertido, el pelado logra que de una u otra manera le vaya enseñando los secretos del acordeón. Entonces, porque además del acordeón, pues son los secretos de la cumbia, del porro, del vallenato. Cuando él llega a la Alta Guajira y se encuentra con la viuda del compadre y le entrega el acordeón cumpliendo la misión que le prometió al muerto, se da cuenta que ella es una mujer sola, que tiene dos hijos, que lleva esperando mucho tiempo también la compañía y el amor, y que en realidad al entregarle el acordeón a la viuda del compadre, estaba conjurando el gran sino de la soledad que tanto tiempo lo había quejado en el alba y que se llegaba y llegaba a su fin a través de la magia del acordeón de la Alta Guajira y el encuentro con esta mujer que al recibir el acordeón, recibía ella también misma el amor. Entonces, con estas historias nosotros nos vamos adentrando en el universo de la costa, que es un universo infinito porque tiene muchísimas, muchísimas historias que contar, porque son universos muy distintos. Una cosa es la ciénaga, otra cosa es el río, otra cosa es el mar, otra cosa son los mangles, otra cosa son las montañas, otra cosa es la planicie misma, otra cosa son las sabanas. Entonces, en un universo tan supremamente diverso y donde las aguas tienen tantas formas, los espíritus acuarios se nos aparecen en forma de caimán, en forma de sirena, en forma de mujer vieja o en forma de mujer joven. Son los espíritus del agua que animan el contacto de esos pueblos con la naturaleza y con el universo y que hacen que siempre tengan unos relatos profundos, ya sea que vienen del África poderosa, como los polenques, ya sea que vienen de la línea negra, la manera como los dioses les dieron la custodia del universo a las comunidades de la Sierra Nevada, ya sea desde el encantamiento que tiene la gente de La Guajira, que sabe pensar con los pensamientos y soñar y aparecerse en sueños. Los wayuu, cuando mueren, ellos los entierran y hay un primer entierro y ahí duran 10 años. En esos 10 años ellos terminan de arreglar todos los asuntos que dejaron pendientes en la tierra. Al cabo de 10 años se sacan los huesos y hay otro entierro. Ese otro entierro es definitivo porque es cuando ya arreglaron los asuntos y ya se pueden ir a la morada del más allá, del otro plano. Lo cual tiene mucho sentido porque cuando la gente muere tiene mucha cosa por ahí pendiente, sin arreglar. Entonces, así es que los wayuu entierran y vuelven a enterrar a sus muertos. Sin embargo, sus muertos aparecerán en sueños y esos sueños les van a dictar a ellos las rutinas de la vida. Cuando dejan de soñar, se encuentran solos y pierden el rumbo. Así que la conexión con los sueños y la conexión con estos viajes que emprenden al lado de sus muertos forman parte de la cosmovisión impresionante que es la de los wayuu, que es una de las grandes y de las más complejas. Porque ellos son pueblos de origen arawak, es decir, de la selva que van a llegar a la costa y en la costa van a prefigurar una geografía que se parece a la de la selva, en un lugar completamente distinto, porque para ellos primero está la cultura y luego la geografía. Ellos vienen, son hijos de un relato. El gran Wilber Guerra, que es un verdadero conocedor de todas estas historias, nos hablaba de cómo primero está el universo de la palabra y del relato y luego el universo de la geografía y no al revés. Entonces ellos migran de los arawak y cuando van a llegar a la costa llegan a una geografía totalmente diferente, donde no hay manatí, ni delfines rosados, ni todas aquellas criaturas que habitan el Amazonas. Entonces ellos trasladan este relato a las criaturas que van a habitar el litoral Atlántico, el Caribe y el desierto, que es donde se van a asentar. Una cultura binacional, antigua, poderosa, llena de sabidurías, a donde acuden todos los demás pueblos del litoral cuando quieren entender los grandes misterios de la naturaleza y de la vida. Entonces, con estas historias nosotros nos quedamos en el fascinante litoral del Atlántico, donde hay tantas comunidades de origen afro, de pueblos originarios, un litoral que va de todas maneras desde la Alta Guajira hasta el Urabá y donde hay tigres, donde hay caimanes, donde están las tortugas icoteas, donde están los tigres, donde están los caimanes, evidentemente, donde hay una increíble diversidad de aves, donde están los jaguares, que también llamamos tigres, donde están los monos araña, donde están una gran cantidad de especies, porque hay una naturaleza viva y permanente que se renueva en este enorme litoral que de un lado al otro es completamente diferente. Entonces, esa biodiversidad y esa diferencia y esa riqueza acuática hace que sean lugares de muchísimos mitos, historias y leyendas, algunas de las cuales hemos compartido con ustedes hoy, entre la fascinación, la música, la leyenda, el folclore y la identidad que en los pueblos y en las historias de la costa está reflejada nuestro relato colectivo como colombianos. Entonces, desde los espacios de la Mojana, del Espíritu del Agua, del Hombre Caimán, de la Sirena, del Guatapurí, de Francisco el Hombre, de la Araña Tejedora, del Sombrero Vuelteado, de la Ciénaga, de la Sierra, de la Línea Negra, del universo enorme de los Wayúu, los Cancuamos, los Wiguas y los Kogis y desde el mundo del pueblo palenquero en la narración de Nauribe y para ustedes Feliz día, cualquier día que se sea. Este podcast fue grabado en Los Gatos Estudios y fue posible gracias al equipo de DianaUribe. FM que está integrado por Diana Uribe, Diana Suárez, Arturo Jiménez, Milena Beltrán y la edición y musicalización de Eduardo Corredor Fonseca y siempre con el gran apoyo de las personas que nos donan en Patreon, Paypal y PayU. Estamos en redes sociales y en el canal de YouTube como.
Podcast Host
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Host: Diana Uribe
Date: March 14, 2025
En este episodio, Diana Uribe nos lleva a un viaje por los mitos y leyendas del Caribe colombiano. A través de relatos ancestrales y populares, Uribe explora la riqueza cultural, espiritual y natural de esta región, mostrando cómo las historias de pueblos indígenas, afrodescendientes y mestizos se tejen en el imaginario colectivo, y forman parte del corazón de la identidad colombiana. El episodio recorre leyendas como la Línea Negra de la Sierra Nevada, el Palenque de San Basilio, la Mojana, el Hombre Caimán, la Sirena del Guatapurí, Francisco el Hombre, y la diosa araña Wayúu, entre otros, destacando la diversidad, la simbología acuática y la función de estas narrativas en la cultura del litoral.
[01:05]
Cita destacada:
"El territorio de la Sierra Nevada de Santa Marta... es lo que hace que nosotros no tengamos huracanes a pesar de estar en el Caribe, porque genera un clima que desvía el paso de los ciclones..."
– Diana Uribe [01:50]
[03:00]
Cita destacada:
"Es como si cada punto en esta línea fuera un latido del corazón de la tierra..."
– Diana Uribe [04:00]
[06:10]
Cita:
"Para ellos no hay una tajante diferenciación de planos entre el plano de los vivos y el plano de los muertos, porque todos están conectados y además están conectados a través del mundo del agua también."
– Diana Uribe [08:40]
[11:00]
[13:45]
Cita memorable:
"La leyenda de Gualequerú nos muestra cómo el arte del tejido entrelaza las historias, los pueblos..."
– Diana Uribe [15:00]
[16:15]
[18:35]
Cita memorable:
"Por eso se canta que se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla. Es una canción [...] por la cual nos conocemos."
– Diana Uribe [23:11]
[25:12]
[29:00]
Cita notable:
"Francisco el Hombre es una figura mítica, porque Francisco el Hombre recorría con el acordeón y con las parrandas, iba de un lugar al otro de la costa y al ir de un lugar al otro de la costa transmitía las noticias y las historias..."
– Diana Uribe [33:40]
[36:00]
[39:15]
Cita inspiradora:
"Son los espíritus del agua que animan el contacto de esos pueblos con la naturaleza y con el universo y que hacen que siempre tengan unos relatos profundos, ya sea que vienen del África poderosa, como los palenques, ya sea que vienen de la línea negra…"
– Diana Uribe [43:54]
Diana Uribe ofrece un mosaico vibrante y envolvente de las mitologías caribeñas, integrando saberes ancestrales, relatos populares, música y geografía. El episodio es un homenaje a la oralidad, al poder de las leyendas para forjar identidad y comunidad, y una invitación a sumergirse en el realismo mágico que caracteriza el Caribe colombiano.
Frase final destacada:
"Entre la fascinación, la música, la leyenda, el folclore y la identidad que en los pueblos y en las historias de la costa está reflejada nuestro relato colectivo como colombianos."
– Diana Uribe [47:45]