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Diana Uribe (1:04)
Buenas, bienvenidos a estas historias de mitos y leyendas de Colombia. Hoy vamos a meternos en el mundo de Boyacá y Cundinamarca. Entonces, nosotros tenemos aquí una región que tiene un tamaño de 25.000 kilómetros cuadrados, es decir, el altiplano Gulliboyacense es del tamaño de Eslovenia, del tamaño del país de El Salvador en Centroamérica, así de grande. Y es solamente una de las formaciones que componen esta diversa y fantástica Colombia. Allá arriba, en esta formación del altiplano, desde donde hoy les estamos contando las historias, porque hoy el altiplano juega de local, entonces la ciudad de Bogotá queda a 2600 metros de altura sobre el nivel del mar, eso es una altura muy grande. Y ahí en nuestro altiplano hay una cantidad de formaciones, de frailejones, de lagunas, de valles y de ciudades y de pueblos mágicos. Y esta es la tierra de una de las culturas originarias más importantes, influyente y extensa de nuestro origen en estas tierras, que son los Muiscas. Entonces los Muiscas tienen una historia, hablando nosotros de cómo vienen a conocer los saberes, digamos, así como hablamos de los mitos fundacionales que estuvimos hablando la vez pasada, también hay mitos de los saberes, cómo es que los pueblos llegan a tener el conocimiento de una serie de elementos que después nos van a caracterizar. Entonces, el mito más popular más significativo y tal vez más emblemático de nuestro altiplano es el Salto del Tequetama, porque es una formación absolutamente maravillosa, es imponente y es uno de los hechos más fantásticos de la geografía de la Sabana de Bogotá y tiene un origen mítico que es uno de los orígenes también fundacionales. Se habla del dios Bochica, que entre nosotros siempre es muy conocido que Bochica fue el que trajo los conocimientos, los saberes donde los muisca les enseñó parte de lo que los caracterizaría de una manera impresionante, les enseñó a tejer las mantas, a tejer el algodón, a cultivar los campos, los instruyó también en la ética de no matarse los unos a los otros, en la de no robar, en la del respeto por cada persona. Él era un hombre sabio, con una barba blanca, así se le representa. Entonces hay dos versiones, los mitos siempre tienen distintas versiones, primero porque son relatos orales que se transmiten de generación en generación y segundo porque muchas veces los mitos corresponden a diferentes pueblos, aldeas o regiones en donde cada uno tiene una versión local. Los mitos no son relatos unívocos, son relatos que pueden tener diferentes versiones, pero que hacen a una narrativa, digamos, de origen importantísima. Entonces vamos a contar dos de los relatos de Bochica. En una de ellas se dice que Bochica había llegado por los llanos orientales al altiplano y que habiéndole enseñado a los muiscas todo esto, a sembrar los cultivos, a aislar el algodón, a tejer las mantas, a tener parámetros de comportamiento ético, que él creyó que ya había terminado su labor y se retiró a las cercanías de lo que hoy es la ciudad de Sogamoso. Cuentan sin embargo, que Witaca, una de las diosas de la noche del placer, no estando de acuerdo con las enseñanzas de Bochica, tentó a los muiscas para que se dejaran llevar por la parranda, por la fiesta, por la rumba incansable, a lo que los muiscas se dedicaron de manera tan absolutamente fantástica y se pegaron una enrumbada y estaban desenfrenadísimos. Y claro, en una rumba de esas se les olvidaron el arte de las mantas, se les olvidó los sombríos de las cosechas. Recuerdan que cuando estábamos hablando de los griegos hablábamos de lo apolíneo y de lo dionisiaco, que lo dionisiaco era la fuerza vivificante de la vida y de la fiesta. Y lo apolíneo, la fuerza de lo normativo, de lo que construye, normatiza y codifica el universo. Cualquiera de las dos cosas en las cuales usted se meta sin la otra, deja cercenada la naturaleza humana, porque somos apolíneos y somos dionisiacos. Entonces, si los muiscas se dedican a rumbear y sólo rumbean, se les dañan las cosechas. Entonces que Bochica sintió una frustración enorme, que todo lo que había hecho se había perdido. Entonces le dio una rabia. Las rabias de los dioses se traducen en diluvios, en términos generales. Entonces desbordó los ríos de la sabana, inundó todo, y los muiscas se mostraron arrepentidos y empezaron a rendir tributo a Bochica, le pidieron perdón y él accedió encauzar las aguas para parar la inundación. Entonces se dice que Bochica golpeó con su bastón una de las piedras del borde de la sabana, provocando en la montaña una fiesta. Y por el vacío de esa fisura fue por donde el agua de la inundación empezó a caer y empezó a formar esta maravilla que es el salto del Tequendama. Y entonces la tierra de los muiscas volvió a su estado original de fertilidad y de abundancia. Pero le dio por castigar a Witaka, la rumbera, y la convirtió en lechuza blanca. Entonces, bueno, no es tan grave, pero pues sí quedó castigada Witaka ahí por haber enrumbado a los buiscas. Pero hay otra versión. En la otra versión la culpa no es de Witaka. En la otra versión se dice que Chipchamp estaba furioso porque había sentido que había toda clase de murmuraciones y maldicencias contra él y también los castigó con la inundación. Hizo nacer los grandes ríos, los cauces terminaron por inundar toda la sabana de Bogotá, que además esto era en algún momento también, lógicamente, una tierra inundada, y que la inundación iba creciendo, iba creciendo, iba creciendo, y los indígenas se dirigieron al dios de Bochica y le ofrecieron ayunos y sacrificios. Y entonces él para repararnos, digamos, para detener este daño tan grande, una tarde, en medio de un gran estruendo, se formó un arcoíris y en la cima del arco iris se vio a Bochica con una vara de oro en la mano que al arrojarla hacia las peñas abrió el Salto del Tequendama por donde salieron las aguas. Entonces, en cualquiera de las dos versiones es Bochica, quien en su poder sagrado desde el arco iris, que es además una figura muy poética, entre otras cosas porque los arcoíris aquí son muy frecuentes y muy bellos y muy vistosos, es un fenómeno del que disfrutamos con muchísima frecuencia. Entonces golpeó la roca de la montaña y la inundación se fue saliendo, se fue bajando por la hendidura que hace en la montaña y se va formando esta impresionante formación, esta impresionante caída de agua que es el Salto del Tequendama. Nosotros estamos rodeados totalmente en el altiplano de cascadas, de lagunas, es una tierra completamente hídrica, es una tierra anfibia, es una tierra donde el agua nos rodea por todas partes, lo que lo hace increíblemente fértil, lo que hace que haya sido un centro de población en las diferentes etapas de nuestra historia. Por eso mismo, por toda la facilidad hídrica que tiene y por toda la fertilidad que tiene y por toda la abundancia que hay en este pedazo, digamos, de paraíso que es el altiplano. ¿Pero no era que los, o sea, no era que los muiscas no fueran rumberos? Sí, los muiscas si eran rumberos, lo que pasa es que eso hay que organizarnos para eso, porque si no se nos da la sabana. Entonces hay otro dios que se llama Nenkatacoa, este es bastante más divertido porque este es el dios de las artes y de la fiesta. A pesar de los mitos en donde Witaka se le castiga por rumbera y queda convertida en lechuza, en realidad a los muiscas sí les gustaba la rumba y en general ya la futura nación que saldrá de acá, los colombianos nos gusta la rumba a todos, de todas las regiones, de todas las diferentes formaciones, si no, ¿Como hicimos una serie de dos años de ferias y fiestas de Colombia si no fuésemos pueblos esencialmente rumberos? Hay que tener en cuenta que esa es una característica fundamental de todas las diferentes diversidades de nosotros. Entonces, al contrario, los muiscas tenían a Nencatacoa como el dios protector de los tejedores de mantas, de los pintores, de los artistas y se le asociaba con la creatividad, que es una cosa muy bonita. Los dioses de la creatividad y de las artes pues son aquellos que inspiran la ornamentación, la cerámica, la orfebrería, la escultura. Son los dioses que inspiran a las grandes y maravillosas obras de las manos de los artesanos. También era conocido como el dios de la borrachera y los ensueños, de donde vienen las artes también venía todo esto, participaba en las celebraciones, en las festividades, en las borracheras y bailaba y cantaba con los muiscas. Nencataco se representa como una figura mitad hombre y esto es la parte más bonita de todo, mitad animal de monte, o sea, generalmente él se aparece en forma de oso. En el altiplano tenemos una figura de bellísima que es el oso de anteojos, ese solo existe acá. Imagínese que el oso de anteojos se le aparezca a usted y sea una de las formas que Nenca tiene para llegar a inspirar ya sea las fiestas o las artes. También se puede disfrazar de zorro y está cubierto con una manta y se le ve la cola afuera y es amante de la buena chicha, la bebida tradicional de los muiscas. Las tejedoras lo veneraban bailando alrededor y dándole mantas especialmente bordadas. Y en las festividades los muiscas lo invocaban mientras bebían chicha y celebraban la danza y el canto. Vamos a ver muchos animales sagrados a lo largo de nuestras historias porque después vamos a ver delfines rosados que secuestran hermosas muchachas ticunas. Vamos a ver diferentes formas en que la enorme y diversa fauna que nos compone va a tener un elemento sagrado en todos estos mitos los vamos a ver pues en forma de anacondas, en forma de osos de anteojos, en forma de delfines rosados. Bueno, muchas de nuestras enormes biodiversidades también están relacionadas directamente con el mito, la leyenda que más nos ha dado a conocer en el mundo, para bien y para mal. Digo para mal porque fuimos explotados, saqueados hasta los límites de la crueldad infinita en busca de esta quimera. Para bien porque el mundo nos conoce por una riqueza mítica que no se llegó a verificar, pero que finalmente siempre está ahí. Nosotros que somos los pueblos de la quimera, cuando llegaron los españoles andaban detrás de las leyendas, por eso son tan importantes. Además porque por estas leyendas pasaron muchas cosas. Es la leyenda del Dorado. El aeropuerto internacional de Bogotá se llama el aeropuerto El dorado, Que eso ya siempre es una idea de qué tan importante es un relato o un personaje en la vida de un país. Pues para que le pongan el dorado. Por decirle algo, el aeropuerto de Belgrado en Serbia se llama Tesla. Entonces siempre es como una distinción que hace a la identidad de un país. La nuestra tiene mucho que ver con la leyenda del dorado. Y la leyenda del dorado son los muiscas. Los muiscas, rodeados de estas aguas tan absolutamente maravillosas. De estas lagunas, de estos páramos, de estas formaciones de frailejones y todo eso. No construyeron templos particularmente bellos. Porque el misticismo estaba inspirado en la laguna misma. Esto es muy importante porque lo mismo pasaba con los aborígenes australianos. Que ellos tenían una religión que estaba representada en el arco iris. Entonces después los europeos tienen una manera de ver el nivel de civilización de un pueblo. Por el nivel de complejidad que ten los templos. Eso no siempre es un indicador. Hay pueblos que representaron su sentido de lo sagrado en los templos. Y otros que lo veían en las aguas, que es el caso de los muisca. Es tal la diversidad de aguas y de lagunas y de caídas y todo eso que hay en nuestro altiplano. Que eso en sí mismo era un carácter sagrado. Cuentan los herederos del trono de Sipango. Que cuando el nuevo sipa iba a recibir. Debía ir a la laguna sagrada de Guatavita a ofrendar a los dioses. Entonces se iban a la orilla de la laguna. En la orilla de la laguna preparaban una de las cosas que más. Más nos hace conocer en el mundo. La balsa. La famosa balsa muisca de oro. Que es donde está una balsa con juncos, aderezada y adornada, bellísima. Que se va a la laguna de Guatavita. Para poder ofrender allá a los dioses. En la balsa había antorchas que se quemaban. Había saumerios y había trementina y había perfumes y. Y alrededor de la laguna estaban todos expectantes. Estaba toda la nobleza, estaban los gobernantes, estaban los vasallos, Estaban los huechas, que son los guerreros, Estaban los chiqui, que son los sacerdotes, adornando cada uno con sus mejores galas. Y las antorchas estaban encendidas todo alrededor. Eso debió hacer una cosa realmente maravillosa. Cuando llegaba el heredero, el próximo sipa, lo desnudaban, lo untaban con un aceite de trementina. Y lo espolvoreaban de oro. Todo el cuerpo hasta que quedara completamente dorado. Luego lo subían a la balsa. En la balsa él iba de pie y a sus pies ponían un montón de tunjos de oro. Los tunjos son unas figuras de oro que representan a los dioses en el pueblo Muisca. Todo esto en la actualidad se puede ver en el Museo del Oro. Ahí está la famosa balsa y están todos los tunjos que ustedes quieran, están allá en el Museo del Oro. Por lo tanto, en este capítulo los reinvitamos a revisitar nuestra historia del Museo del Oro y a ver el Museo del Oro, porque todo esto está ahí. Entonces resulta que llegaban ellos y allí había figurillas de oro, de esmeraldas, de ofrendas, de todas las riquezas que da nuestra tierra. Y en las balsas entraban los nobles principales que también estaban desnudos. Iban listos para el ofrecimiento. Una vez que partía la balsa, los hombres que estaban a la orilla empezaban a tocar instrumentos musicales, cornetas, fotutos, entre otros. Y los otros aclamaban al futuro Sipa hasta que la balsa llegaba al centro de la laguna. En ese momento, con una señal, toda la música, todos los cantos y todas las ofrendas quedan en un profundo silencio.
