Diana Uribe (28:33)
Otro de las leyendas y de los cuentos maravillosos que también tiene su hermosa moraleja de generosidad y de humildad. Es muy bonita la leyenda. El cuento del compadre pobre y el compadre rico. Es una de las leyendas de la tradición oral del Pacífico que ellos la cuentan con esas historias maravillosas. Ellos son unos narradores durísimos y cuentan unas historias absolutamente maravillosas. Y sus narraciones son largas, divertidas, chistosas y son sabias. Entonces, esta historia nos cuenta que había dos compadres. El uno era pobre y el otro era rico. El pobre le pedía ayuda al rico para alimentar a su familia porque no lograba conseguir lo suficiente para alimentarlos. Él con el trabajo en la pobreza, no lograba alimentarlos. Entonces mandaba a su hijo a donde el compadre rico a pedirle ayuda. El compadre rico era un tipo bastante arrogante y le decía que como era posible que él, mejor dicho, que el alentado y que no tenía y que no tenía ningún impedimento porque no, porque no podía conseguir el alimento con su propio trabajo, como si fuera solamente así de simple, como si no existiera la desigualdad. Entonces no, que como era totalmente antipático con el tema y bueno, hay a duras penas, pues aceptó que de la riqueza que él tenía le dieran un poco de cáscaras de plátano para alimentar a su familia, lo cual era pues bastante precario, pero era todo lo que aceptó. La esposa de este hombre era una esposa bondadosa y le parecía que eso era un acto bastante, digamos, de poca presentación con el compadre pobre. Entonces ella siempre metía un plátano dentro de las cáscaras que le mandaba y el compadre le decía que era el compadre rico, le decía que era todo lo que le podía dar porque si no le gustaba trabajar y por eso era pobre, que es una manera muy miedosa, muy horrible de referirse a la desigualdad, como que la gente es pobre porque quiere, entonces te pensaba así, haga de cuenta y le mandaba lo que le sobraba, lo que hay ahí, lo que pudiera y así pasaron los días, pero esta situación mantenía una precariedad que no terminaba de solucionar la vida del compadre pobre, que lo hacía sentir terriblemente mal y tampoco le solucionaba eso porque ni siquiera alcanzaba. Entonces un día ya el compadre pobre no aguantó más y se fue palmonte a ver si lograba cazar y dar de comer a su familia en el monte. Y en el monte cogió su hacha y ya cuando se subió el árbol y empezó a tratar de tararla, se le cae el hacha al río, a uno de los ríos más cercanos. Todas estas historias tienen que ver con los ríos. El compadre perdió el hacha y ahí sí, ¿Qué hacemos? Entonces quedó desolado, se metió en el río para encontrar el hacha, pues porque sin hacha así ni siquiera nada y no la encontraba por ningún lado. Busqué y busque el hacha y no la encontraba. Y finalmente empezó a hacer exploraciones en el fondo del río y ya sumergió en los lugares del río que él no conocía, en los sitios ya más recónditos y allá encontró un pequeño caserío con unas casitas pequeñitas. Y entonces el compadre entró en una de esas casitas y se encontró con una mujer, con una viejecita buena. Y ella le pidió ayuda. Le mire, se me perdió el hacha. Y ella le ¿Puedo, ¿Puedo pedirle ayuda? Y ella le si, ¿Usted tiene hambre? Y entonces le sí, sí, tengo hambre. Entonces ella lo llevó a su casa y le dio un granito de maíz. Y le dijo que cocinar el granito de maíz y que con ese granito de maíz el alimento que saliera, obviamente era un grano de maíz mágico. De ahí iban a darle alimento a los perros de la casa. Entonces el compadre efectivamente cocinó el granito de maíz. Y el granito de maíz era lo suficiente para alimentar a los perros de la casa y que sobrara un poquito. Entonces él le dio el alimento a los perros. Ella le preguntó que si ya él le había terminado de dar el alimento a los perros y le dijo que sí. Entonces bueno, ahora cómase lo que quedó. Entonces él se lo comió y era suficiente para quedar satisfecho terminada la cena. Entonces le dijo que fuera a las habitaciones de la casa y tomara el hacha que él había perdido en el río. El hombre se va a las habitaciones y encuentra unas hachas nuevas, grandes, relucientes, divinas. Y él busca y encuentra su hacha. Él recoge su hacha, la suya, su hacha pobre, la que era de él. Dice este es mi hacha, muchas gracias. Justo la que había caído al fondo del río. Entonces ella le dijo, bueno, siquiera, y le dijo que entrara a otro de los cuartos y que ahí había un calabazo que cogiera el más grande. Pero él era un hombre modesto. Entró a la habitación, vio, abrió los calabazos y decidió que no quería el más grande, sino quería uno que era más pequeño, pero que era muy bonito. Le pareció lindo y más bien me llevo este calabazo. Y se fue muy contento con su calabazo. Y se fue todo satisfecho y salió de la habitación, le agradeció a la viejecita y ella le dijo, mire, lo que sí tiene es que repetir tres veces destápate calabacito, destápate calabacito, destápate calabacito. Si lo tiene que repetir. Entonces el compadre llegó a la casa contento, pero sin haber resuelto la situación porque no tenía para llevarle comida a su familia. Había comido él, pero no tenía para llevarle comida a su familia. Entonces le contó a la esposa lo que le ha pasado y bueno, hagamos lo que dijo entonces Destápate calabacito, destapate calabacito, destapate calabacito. Y el calabacito se abrió y esto se llenó de oro y tenía un montón de riquezas y era en realidad la fuente de un tesoro increíble, lo que le cambió completamente la vida al compadre pobre. Y entonces se volvió una casa linda, rica, y de pronto ya no volví a pedirle cáscaras de plátano al compadre rico. Y el compadre rico empezó a entrar en curiosidad y este ¿Que le pasó? Entonces un día se fue a ver la casa y vio semejante casa tan bonita, era un palacio, tenía personas trabajando para él, era un lugar próspero. Dijo ¿Qué pasaría aquí? ¿Qué fue lo que hizo? Este me voy a averiguar lo que pasó. Y entonces fue y le preguntó ¿Qué hizo usted? A ver, ¿Qué fue lo que pensó que había hecho? ¿Alguna truchada por ahí, alguna barbaridad? No, no, mire, yo simplemente fui. Se me perdió el hacha en el río, yo la fui a recuperar y me encontré con esto. Dijo, no, realmente esto es una bendición de Dios, No fue una bendición de Dios. Y el compadre pues el que las usa las imagina, el que no era un hombre de corazón bondadoso, no podía imaginarse que los corazones bondadosos existieran. Al escuchar la historia se le despertó la ambición, nosotros diríamos se le abrió la galla. Entonces dijo eso a lo que hay es una buena oportunidad. Y se fue para donde la esposa y le dijo que quemará las cosas, que quemará todo, que él iba a conseguir muchas más riquezas de los que ellos ya tenían. La esposa bueno, pero esa orden si está muy difícil. Entonces ella quemó algunas de las cosas, pero otras las dejó guardadas, porque eso es una instrucción así muy extravagante para cumplirla. Entonces él cogió el hacha y se fue por entre los árboles y se fue en el río, pero ni siquiera hizo el esfuerzo de que se le cayera el hacha, sino directamente la botó al río y empezó a meterse en el agua y se zambulló y efectivamente llegó a la casa de la viejecita, como se lo había dicho el compadre pobre y ella le preguntó que si tenía hambre y él le dijo que sí. Entonces ella le dio el granito de maíz y le dio el granito de maíz y también le dijo cocínelo, sancochelo, cocínelo y de ahí sale para los perritos y entonces de ahí come usted y él efectivamente sancocho el grano mágico de maíz y comió él, pero cada vez que de ahí sacó una mazamorra riquísima y cada vez que los perritos le pedían comida, él no les daba y además les pegaba una patada o les pegaba con un palo en lugar de alimentarlos y se comió lo que iba a ser para él y para los perritos. Entonces pues la viejita vio todo esto y le dijo bueno, vamos a la habitación donde están las hachas. Y entonces el compadre rico vio las hachas y no cogió el hacha suya, la que era el hacha que se le había caído al río, sino la más reluciente, la más costosa, la más elaborada. Entonces quedó con un hacha nueva, tremenda. Entonces luego la viejita le dijo que fuera al cuarto de los calabazos y entonces ese sí cogió el más grande, el calabazote tremendo que era. Pues el más grande llegó con la chanueva, con el calabazo más grande, habiendo comido solo él, sin haberle dado comida a los perritos y cuando iba llegando a la casa encontró que el calabazo era pesadísimo, pesadísimo, pesadísimo, pesadísimo y que cada vez se le hacía más pesado, entonces no podía, no podía cargarlo, de ninguna manera podía cargarlo. Entonces le contó, le pidió ayuda a la esposa, que trajera una cobija para poder ayudarlo a cargar el calabazo, porque él no podía, el peso cada vez era mayor. Entonces ella trajo la cobija y él entró y le contó la historia de la viejita, la esposa y procedieron a realizar las palabras del conjuro. Entonces le destápate calabacito, destápate calabacito, destápate calabacito. Cuando resulta que en lugar de salir el oro, ya es la tercera vez, el calabazo explotó y salieron fue avispas, había una nube de avispas que se ensañaron con el compadre rico, que le daban una lección por angurriento que llama, por tratar de dárselas de vivo y se lo devolvieron todas las avispas y lo atacaron. Y la esposa logró resguardarse un poco, ella logró ponerse a salvo, pero él quedó hinchado de las picaduras y quedó completamente, pues, casi desfigurado por las avispas. Entonces, el compadre pobre, cuando se enteró de la situación, acudió donde el compadre rico y le prestó toda la ayuda que pudo de la mejor manera posible. Y así la providencia había premiado el buen corazón del compadre pobre y había castigado la ambición y el egoísmo del compadre rico. Este es el espacio de la pauta comercial. Señal Memoria ofrece sus servicios técnicos a todos los usuarios interesados en conservar o restaurar su patrimonio audiovisual y sonoro. Cuenta con la experiencia de los mejores profesionales y de los mejores equipos. Ustedes pueden conocer estos servicios en la página señalmemoria. Entonces, la región de Tumaco es una región telúrica, digamos. Parte de lo que pasa con el Pacífico es que esto está en el cinturón de fuego del Pacífico y allá hay temblores y terremotos de enorme magnitud. Y eso pasa con alguna frecuencia. El 31 de enero de 1906, en la pequeña isla de Tumaco, en el Pacífico colombiano, se levantaron con el estremecimiento de la tierra y la comunidad empezó a mirar un evento de un terremoto en el mar, terremoto de 8.5 en la escala de Richter, que imagínate la dimensión, la cantidad de estragos, lo que causó en la región, el pánico, la destrucción, las casas se tambaleaban, los árboles se mecían, el suelo se abría y todo el mundo estaba absolutamente aterrorizado. Pero eso no era lo grave. Lo grave es que cuando hay un terremoto en el mar, se forma un tsunami, que eso ya lo aprendimos después de que sucedió en Indochina, supimos lo que era un tsunami y es una ola gigantesca que se forma en el mar como consecuencia de un terremoto que tiene lugar en la superficie marina. Entonces el terremoto empezó a generar este tsunami y una ola gigantesca, gigantesca, empieza a formarse en el horizonte. Y es así, iba a acabar con toda la región, realmente iba a acabar con toda la región. Todos los habitantes corrieron a la iglesia y buscaron refugio y consuelo en la fe. El párroco, el padre Gerardo Larrondo, juntó a todos, con el padre Julián, organizaron una procesión con el Santísimo Sacramento, con la custodia en la mano, hicieron bastantes hostias y lideraron a la comunidad hasta la playa, donde la ola se hacía cada vez más fuerte. Entonces pues eso dice ¿Cómo se van a ir todos a la playa si en la playa es donde se está formando la ola del tsunami? Él llevaba las hostias, una de las comió y otra la hizo muy grande y allí con la custodia y con la hostia, el padre Gerardo alzó la custodia y trazó el signo de la cruz frente a la ola. Y en ese momento la ola que amenazaba con destruir toda la región empezó a disminuirse y empezó a disminuirse hasta tal punto que se volvió una ola que apenas y le mojaba los pies. La gente de Tumaco quedó totalmente atónita y agradecida y no podían creer el milagro que habían presenciado y la noticia se extendió por todas partes y la leyenda de la ola de Tumaco se volvió una leyenda que se contó muchísimas veces y que se cuenta tantas veces que incluso en el Carnaval de Negros y blancos del 2024, la leyenda fue representada en una de las carrozas del Carnaval de Pasto que se llamaba Contra Viento y Marea. Y es una carroza absolutamente maravillosa porque es un monstruo marino representando esta ola que se va a comer al pueblo y el sacerdote con la custodia y la hostia frente a ellos deteniéndolo. Y estas historias también las oímos hablar en Quibdó, cuando una vez iba a haber un incendio del pueblo y estaba ya casi todo el pueblo devorado y sacar, sacaron la estatua de San Pacho e inmediatamente el incendio que iba a acabar con Quibdó se detuvo y se pudieron salvar. Y también dicen que en la época del Covid hicieron lo mismo, sacaron la estatua de San Pacho y empezaron a disminuir los contagios. Entonces en el Pacífico tienen estas historias y en Tumaco la historia de la ola aún se consigna no solamente en la narración oral, sino en las carrozas de los carnavales, que en Pasto nos ilustran también estas historias con sus gigantescas y maravillosas carrozas, que es otra manera de contarnos los mitos y las leyendas. También se habla de la tunda. Según los relatos, hay un personaje que tiene como actividad principal llevarse a las personas y meterlas en el monte. Muchos de nuestros mitos se llevan a la gente, se la llevan pal monte, se la llevan para la selva, se la llevan para el río, se la llevan. Bueno, pues ésta se les aparece, toma la forma de la madre de la persona que la ve. Entonces la madre, pues la persona sigue a la tunda porque tiene la forma de la mamá y no tiene ninguna resistencia frente a ella porque vio a su mamá y la sigue. Entonces, una vez que está adentro, la tunda la secuestra, digamos, la mantiene ahí encerrada y empieza a alimentarla de camarones que aparentemente cocina dentro de su propio cuerpo. Y para rescatar al entundado es necesario que los padrinos vayan al monte y llamen en voz alta al ahijado. La tunda, al escuchar los gritos del padrino llamando a su ahijado, abandona a su víctima y así es que los pueden rescatar si no quedan entundados allá en la mitad de la selva. Y hay otro espanto que se le aparece a los pescadores nocturnos que se llama el Riviel y ese causa muchísimo miedo entre ellos. El Rivier se presenta de una forma sencilla como un personaje amable, dice amigo, ¿Cómo está la pesca? Y cuando el pescador le responde, siente inmediatamente que pierde el control de la canoa. Si el pescador no acepta el diálogo propuesto por Riviel, éste se conforma con confundirlo, hacer que él no lo pueda encontrar la manera de enrumbar su embarcación y solo puede hacerlo hasta el amanecer. Y cuando ya por fin logra encontrar el punto de control sobre la embarcación, ya ha pasado toda la noche y en la mañana no se acuerda de absolutamente nada. Eso es otro de los personajes que aparece en el mar, porque tanto en el mar como en la selva aparecen todos estos personajes. También en el mar hay un barco fantasma. Los barcos fantasmas están por todas partes. Está desde el holandés errante, que es muy famoso en los mares del Norte y en los mares del Caribe, y aquí también en el Pacífico aparece un barco en el Pacífico colombiano que se llama Marabelli. El barco es visto por la proa o por la canoa que se encuentra en las noches de navegación. En un momento dado está, por ejemplo, una persona navegando con su canoa y de pronto se desconcierta. Lo primero que pasa es que pierde el sentido y pierde la orientación. El capitán y la tripulación y la brújula y la carta de navegación no les permiten orientarse. Los instrumentos dejan de funcionar cuando se acerca el barco fantasma y los deja a la deriva. Entonces los navegantes se quedan mirando qué es lo que está pasando y ahí es cuando empieza una embarcación espectral. La leyenda dice que el barco tiene la característica de estar muy iluminado y se asegura una cosa todavía más grave y es que la tripulación de este barco fantasma que desorienta a los navegantes y que los confunde en alta mar, está compuesta por marineros que tienen deudas pendientes con el diablo y que al morir fueron a trabajar a su servicio y que son almas que nunca encuentran la paz y no puedan llegar al destino final. Entonces las ánimas expectantes que no encuentran la paz en la muerte habitan el barco fantasma que totalmente iluminado desorienta a los navegantes en alta mar en el Pacífico colombiano.