Diana Uribe (26:57)
Con las comunidades, eso es un giro conceptual que cambia completamente la idea que se tenía en ese momento, porque ya no es la comunidad un sujeto pasivo, un objeto pasivo, sino un sujeto que junto con el investigador va a crear una transformación de estudio. A esto lo vamos a llamar investigación de acción participativa, y fue la manera como se estructuraría la metodología que él creó para entrar en las comunidades como sujetos de estudio, establecer una interacción, romper el distanciamiento que tenía el investigador con la comunidad, que se supone que no debería simpatizar con ella, ni jugar fútbol con ella, ni cantar con ella, sino que debía ejercer una especie de informe frío sobre lo que era la comunidad. Así no nos va a conocer y además se pierde de todo lo que la comunidad tiene para enseñarle a usted sobre sí mismo, teniendo en cuenta que usted no se las sabe todas. Más adelante, en la educación, cuando se cuestione todo esto, se cuestionaría eso de que el maestro lo sabía todo y el alumno lo ignoraba todo, y el maestro le levantaba la tapa de los sesos al alumno y se la llenaba de contenidos, y el alumno tenía que imprimir lo que había entendido, o sea, haga de cuenta algo así, pero con las comunidades, o sea, no es que llegue un tipo a echarles un montón de cuentos a las comunidades sobre lo que él piensa que las comunidades son, sino que se va a sentar con la comunidad, que la comunidad le explique más bien qué es lo que la comunidad es, para poderla comprender, porque se trata de investigar, se trata de comprender. A esta metodología revolucionaria que abre puertas nunca antes abiertas para entender la realidad tan compleja de América Latina y de Colombia, la llamamos Investigación de Acción Participativa, IAP, ahora que están de moda las siglas. Y entonces él empezó procesos de organización de base de campesinos, y empezó a darse cuenta que tenían organismos, ellos tenían sus propios mecanismos de deliberación, de toma de decisiones, y que eso la academia nunca lo ha pillado. Y eso lo hizo darse cuenta que tenía que apoyar la acción colectiva, porque la acción colectiva era donde estaba la dinámica que realmente hacía comprensible las comunidades. Y esto le permitió entender la dimensión política del conocimiento. Y eso lo hace llegar a una investigación con un impacto práctico, que decía, tenemos que llegar a entender en la práctica, en lo concreto, el contexto de las desigualdades estructurales que hay en este país y en América Latina. Entonces al romper esos esquemas antiguos y crear una relación de horizontalidad, y al hacer válidos los saberes, él cambia por completo la percepción de las ciencias sociales en ese momento, y cambia los términos de referencia, los marcos conceptuales, todo lo que entendíamos por las humanidades, y eso es una parte impresionante de su genialidad. Entonces eso, pero también con el bagaje que tenía, él podía establecer un proceso científico, dar una definición del problema, aplicarlo, conseguir los resultados, tenía toda una base para eso, pero el punto de contacto eran las comunidades, y lo que él quería era resolver los problemas, identificarlos, investigarlos y realizar acciones de transformación, porque todo eso no sirve si usted no genera alguna forma de transformación en lo que usted considera que son las situaciones más difíciles, de desigualdad y de dificultad del mundo rural en esa época. Él tenía una noción, es que es un tipo, es un tipo, un humanista y es un tipo de una gran sensibilidad. Entonces él, digamos, implementa una noción que hoy día se escucha mucho, que es la de sentipensante, es decir, sentir y pensar, que uno no solamente debe pensar con la racionalidad, ni solamente sentir con el corazón, sino pensar y sentir, que son realmente las dimensiones que debemos desarrollar para poder entender nuestros procesos de experiencia, de emoción y de reflexionarlos y de comprender la realidad en la que estábamos viviendo. ¿Cómo les parece que esto dice él? Que él no se lo inventó, que eso se lo dijo un pescador de la ciénaga, el que andaba escuchando a todo el mundo. Un día un pescador de la ciénaga le dijo que había que sentir y pensar. Y esta idea del sentipensante la toma él de la sabiduría del pescador de la ciénaga, y va a ser la manera como él también va a desarrollar su método científico y el conocimiento cotidiano y va a interpretar los fenómenos sociales y los procesos investigativos. ¿Obvio, le caen de la academia, pero como no le van a caer de la academia? ¿Tú qué haces sin ti pensando? Qué haces metiéndote en las comunidades en lugar de tener un distanciamiento frente a ellas y venirnos a dar los informes, o sea, le van a caer durísimo de la academia. Y fíjate que él va a ser la academia misma, porque fundó la Facultad de Sociología de la Nacional, entonces le dijeron que eso era pérdida de objetividad, le dijeron que él tenía que separar el análisis de la acción política, le dijeron muchas cosas durante varias décadas. Él es un personaje que despierta pasiones, porque también tiene una gran controversia dentro de la academia y una gran influencia dentro de la academia, y hay gente que lo considera subjetivo, iliterato y casi poeta, y hay gente que lo considera el punto de referencia más importante para entender la realidad de América Latina. Entonces, pues él tiene como un personaje calidoscópico que era, pues tiene muchas formas de ser abordado y mirado. Con el tiempo su metodología se consolidó como la metodología más influyente en los estudios de la educación popular, de la intervención comunitaria, del trabajo social, y eso lo hizo que su metodología trascendiera las fronteras de Colombia, que influenciara América Latina, que lo llamara Paulo Freire del Brasil, que es un personaje fundamental en América Latina y en la pedagogía y en entender nuestras sociedades y comunidades. Entonces, Falsborda realmente va a desbordar las fronteras y ampliar los horizontes y a crear una base fundamental de pensamiento para entendernos con todo el bagaje que él tenía y la capacidad y la sensibilidad para entender que era Colombia y que era América Latina, que siempre ha sido una de nuestras búsquedas, hacer posible, hacer imaginable nuestra realidad, como decía García Márquez, esta realidad que nosotros vivimos que es tan difícil de imaginar para los que no vivimos en esta realidad. Entonces con esta, digamos, con toda esta manera de entender el mundo, él va a escribir junto con Monseñor Guzmán, un sacerdote, junto con Eduardo Umaña Luna, un libro que se llama La violencia en Colombia. Ese libro se escribió en 1962 y es la violencia en Colombia, estudio de un proceso social y fue uno de los pioneros en analizar el fenómeno. ¿Por qué es tan importante esto? Porque cuando se escribe ya estamos en un momento de un pacto que se llama el Frente Nacional, y el Frente Nacional fue un pacto para parar la violencia bipartidista, repartiéndose el poder durante 16 años entre liberales y conservadores, cuatro años uno, cuatro años el otro. Entonces cuando se hizo el Frente Nacional, pues ya no se hablaba de la violencia, de eso ya no se está hablando, entonces porque se había llegado a una solución histórica que en su momento lo fue durante un ratico, ya después no tanto, pero durante un ratico lo fue, entonces el tema de eso no se estaba hablando. Entonces resulta que hacer un libro como el de la violencia en Colombia, con ese nivel de análisis, de recopilación, de estudio, si usted mira hoy día el índice de la violencia en Colombia, todavía hay muchos elementos ahí que sirven para entender incluso la realidad de hoy día, o sea, ese libro es poderoso, profundo, tremendo. La edición original tenía unas fotos que van más allá de lo que pueden los ojos aguantar, era una cosa muy brava porque eran formas terribles de crueldad que se ejercieron en la violencia de esa época, entonces a nosotros de chiquito nos lo escondían para que no fuéramos a mirar esas fotos. En mi casa estaba metido en el último rincón de la biblioteca, donde nadie la pudiera ver y un día lo vi que me muero, porque las fotos eran bravas, realmente bravas, pero es un estudio de un nivel de seriedad y es el que inaugura el mirarnos de frente con el fenómeno de la violencia. Eso no se había escrito antes, eso no se había abordado con todo el rigor metodológico y con todo el impacto sociológico político y moral que ese periodo de nuestra historia tan difícil va a tener entre nosotros. Eso es mirar de frente las cosas y llamarlas como se llaman, como son, por su nombre. Y ese nivel de valentía teórico, investigativo, no lo había tenido nadie. Después se desarrollaría en Colombia una manera de rastrear diferentes fenómenos de conflicto que se llamaría la violentología, que eso tiene lo suyo. Pero mirar en ese momento lo que estaba pasando, escribirlo y decirle a la gente esto fue lo que pasó, no se había hecho antes. Ese libro es un parteaguas en todo nuestro estudio. Camina, mi amor, camina, Camina con mi papá ahora que está floreciendo Ángulo sigo arando aquí.