Diana Uribe (43:49)
Entonces ahí está Mongui. Es menos conocido a la hora del té que Villa de Leibe y Barichara, pero no menos divino. Fue fundado en 1601 y conserva una herencia colonial impecable y una devoción religiosa que la hemos visto que está muy cercana a los pueblos patrimonios y tiene un rasgo impresionante que fue el que se convirtió en el centro de la fabricación de los balones artesanales de fútbol de Colombia. Eso no es poca cosa para un país tan tremendamente futbolero como somos nosotros, eso no es poca cosa. Pues tanto que tiene estatuas a los balones ahí en la plaza, o sea, como para si uno le parece que eso no es lo suficientemente importante, mire que lo tienen en forma de estatuas y además en las épocas en que todo se ha ido reemplazando por la artesanía china, pues por la manufactura china, que eso siga siendo el lugar de los balones en Colombia, es muy importante porque ahí hay una preservación de saber y de conocimiento y de cultura que ha superado incluso los tremendos embates del mercado, que no son poca cosa. Entonces del 4 de junio de 1601 es su fundación. Esto se vuelve uno de los lugares más antiguos de Boyacá y de todo el altiplano cundibuyacense. Se le atribuye a Alonso Domínguez Medellín y al fraile franciscano Juan Blas de la Redonda, que es un ejemplo del poder civil y el poder religioso fundando un mismo pueblo. Son dos instancias que van a crear un poder colonial y un poder religioso y la influencia de los franciscanos aquí va a ser muy importante. Entonces antes de la llegada de los españoles había comunidades muiscas como en toda la zona y eso implica todo lo anteriormente dicho, sus conocimientos sobre las telas, sobre la astronomía, todos los grandes conocimientos que tenían. Y luego el sistema de encomiendas va a reorganizar otra vez esto. El sistema de encomiendas es que los encomenderos venía, se le daba una concesión de explotación sobre un territorio a un español para crear alrededor de eso un sistema económico y de vasallaje, se llamaba la encomienda. Entonces ese español que llegaba hacía desplazamientos de la población de acuerdo con los intereses de la concesión que le habían dado para explotar ese territorio, eso llamó un encomendero y fue parte de las formas como se fue, digamos, desarrollan, como los españoles fueron asentando el dominio digamos administrativo, político y económico a través del sistema de las encomiendas. Eso desplaza a las poblaciones locales y hace que en los centros donde habitaban tradicionalmente no estén todavía en el corazón, porque pues esto quedó bajo un imperio. Entonces y esas son pues cosas que pasan con los imperios, que hay reorganizaciones de territorio, hay sistemas que han hecho desplazamientos grandes y que hay un sistema religioso sobre otro. Monquí va a ser marcada por una orientación religiosa porque van a ser como una advocación a la Virgen de Monguí, que es donde se va a construir la principal basílica, pero la basílica, o sea una cosa tremenda. Entonces uno de los templos más imponentes de Boyacá y hay que ver que Boyacá tiene templos, digamos, destacarse ahí no es cosa fácil porque es uno de los lugares que está más conectado por la gran y majestuosa arquitectura de los templos y conecta los asentamientos con los caminos regionales y los franciscanos vienen a promover los puentes de calicanto, que son obras hechas con cal, piedra y clara de huevo y todavía se sostienen ahí. Estamos hablando de 1600 y siguen cuatro siglos después. Entonces Monge tiene una tradición y un oficio muy particular, muy bonito que es el forrado en oro, en marcos, en espejos, en láminas, que es una tradición que se mantiene intacta desde hace muchísimo tiempo y que no es tan tan apreciada ni tan conocida, pero es muy importante los marcos que ellos hacen en el forrado de oro, es otro de sus grandes y maravillosos talentos y saberes. Entonces Mongui es fundado cerca de Suamoxi, Sogamos, su antigua capital de los muiscas, porque ahí estaban también donde estaba el Templo del Sol. Y hay una cosa que es importante, hay una comunicación entre el altiplano y los Llanos Orientales y eso genera que las dos regiones se vayan retroalimentando, siendo los Llanos Orientales una región ARD y Boyacá una región fría, pero están interconectados. Entonces Mongui es construida fundamentalmente con piedra y la conexión la hacen a través de uno de los lugares únicos del mundo y está rodeada por todo este marco que nos va a dar a los Llanos, por todo este marco de piedra y también por toda su riqueza y la construcción del balón. Ellos hacen más de 300.000 balones al año en sus mejores épocas y abastecían el mercado de Colombia y de América Latina. Es la artesanía de la precisión, 6 a 8 horas haciendo un balón. De estos, los más resistentes fueron considerados y son considerados los más duraderos y los más los más confiables en un país donde el fútbol realmente es un rasgo de identidad nacional colectiva, como es el caso de Colombia. Monguí se vuelve patrimonio en el siglo XX y eso lo hace un patrimonio antiguo y contemporáneo, porque tiene toda esta historia colonial, arquitectónica, muisca, pero el tema de los balones los sitúa en la actualidad. Entonces, o sea, el balón como la manufactura, la hechura artesanal de los balones como patrimonio vivo, porque existe actualmente, o sea, cuando estamos hablando de patrimonios también estamos hablando de oficios, saberes, artesanías, conocimiento no solamente de los materiales de construcción, sino de los conocimientos de lo que está alrededor. Y tienen el páramo más bonito del mundo dicen ellos que es el páramo de Osetá. El páramo de Osetá es un paraíso natural que tiene un ecosistema tremendo que alberga los páramos en sí son paraísos de unas biodiversidades y unos patrimonios y unas riquezas increíbles, porque son los que de ahí sale la el agua que nosotros nos hace tan hídricos, la cantidad de ríos que nosotros tenemos y la cantidad de agua de la que gozamos en este país, recurso cada vez más importante, viene de los páramos y los páramos son formaciones únicas, porque es que son muy pocos países en el mundo los que tienen los páramos, o sea, somos nosotros, Panamá, Venezuela, Perú, de resto hay que explicarles que es un poco páramo, Sí, porque no, pues no, eso es muy difícil. Vaya, explique usted que es un páramo, por Jesús, vaya y cuente que es un frailejón y verá que eso es sumamente una plantica así acolchonadita y todo. Descríbala sin haberlo visto y cuente que es un páramo a quien nunca ha visto un páramo. Aquí hay un bosque alto andino que es propio del páramo o Z significa la casa del sol. Él se encuentra 4.000 metros de altura, el páramo de Ocetarío y es impresionante por los paisajes, por los monolitos, por la Caja del Rey, la Cascada de Penagos, la Peña del Águila, entre otros muchas cosas maravillosas. Hay conejos, conejos habaneros, tigrillos, venados de cola blanca, también se pueden ver el Cóndor de los Andes y ya no más con eso uno se muere. Él ahí por ahí también hay frailejones que eran las residencias de las divinidades muiscas, o sea, las divinidades muiscas a 4.000 metros de altura residían en los frailejones. Es un lugar maravilloso, acolchonado y caliente para que la divinidad se encuentre en el riguroso frío de un páramo. En las gastronomías, pues sopitas, sopita caliente toca aquí está la mazamorra chiquita, el ajiaco, los cocidos boyacenses, los cuchucos, también están las La arepa boyacense también es divina, también es deliciosa y también tiene lo suyo, porque también a lo largo de los pueblos patrimonios nos podríamos ir en el solo relato de las arepas y la diversidad ahí es muy grande, o sea, si uno se va metiendo a las arepas en lo que va siendo Santa Fe de Antioquia, ahí ya se metió con la arepa paisa, por Santa Fe de Antioquia, por Jericó y por allá, pero si usted se mete por Santander, entonces la arepa le queda cenizada con esta mezcla y nos queda esa arepa santandena. Pero si usted se mete por Boyacá, la arepa boyacense es una verdadera delicia, tiene un toquecito dulce y ese queso tan bien hecho, tan maravilloso. Entonces el solo tour de las arepas por Colombia, te digo, esto ya es la locura, porque puede terminar usted cualquier día de estos con un arepa huevo en la cuenta y eso es una verdadera maravilla. Entonces pues está toda la parte gastronómica, está la imponente Basílica, está el puente, está la artesanía, está todo digamos la mezcla de todo esto. Entonces toda esta mezcla de entornos mágicos, místicos, sagrados, ecológicos, maravillosos, de puentes, de caminos, de encantos, de arquitectura, de música, de arte, de saberes, de conocimientos, de gastronomías, de grandes serranías, hace que estos tres pueblos, cada uno en su punto y en su región, sean Pueblos Patrimonios con toda la belleza, la conservación, la poesía, la espiritualidad, la gastronomía, la iluminación, los diferentes climas y la belleza de habitarlos y el orgullo de que sean parte de Colombia en los Pueblos Patrimonios. Entonces desde los espacios de los Guanes, de los Muiscas, de los Yarigíes, del Alto del Mico, de la gran Barichara, de la imponente Villa de Leyva, de Monguí, de sus balones, de sus gastronomías, de sus faroles, del páramo de Osetá y de todas las bellezas de la laguna de Iwaque, de los dinosaurios, del paso, de todos los diferentes momentos de la historia, por cada uno de estos tres paraísos patrimonio de nuestra historia, la narración de Ana Uribe. Y para ustedes feliz día, cualquier día que sea. Agradecimiento especiales en Monguí a Wilson Morales, en Villa de Leyva a Laura Fulla y en Barichara a Alejandra Espinosa Uribe. Este podcast fue grabado en Los Gatos Estudios y fue posible gracias al equipo de dianauribe FM que está integrado por Diana Uribe, Diana Suárez, Milena Beltrán y la edición y musicalización de Eduardo Corredor Fonseca en la investigación. Investigación Arturo Jiménez, Elvira Moreno y Daniel Mesa.