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Un trabajador de la Seat aparece muerto en 2023 en su piso de Ripollet (Barcelona). Una mujer que convive con él ha llamado al 112, pero los servicios de emergencias médicas no han podido hacer nada por él. Dice la testigo, Montserrat Nin, que se lo ha encontrado agonizando con una puñalada en el pecho al salir de la ducha. Los Mossos d'Esquadra escuchan a la mujer y su declaración les parece confusa. No está claro si ella y el fallecido eran pareja, expareja o compañeros de piso. Quizás sea fruto del shock. Sin embargo, más tarde comprobarán por su biografía que Montserrat Nin reúne los rasgos que en psiquiatría conforman la llamada tétrada oscura: maquiavelismo, narcisismo, sadismo y psicopatía. Es el póker de la vileza. Su historia sobre el supuesto suicidio de Aleix Álvarez se pondrá muy pronto en cuestión.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

Los familiares de una jubilada de Hospitalet denuncian en 1995 a la policía que a la mujer, Piedad Hinojo, le han robado dinero de las cuentas bancarias mientras estaba ingresada en el hospital tras un agudo y extraño cuadro tóxico. Antes de caer inconsciente, las últimas personas a las que vio fue a una vecina, Margarita Sánchez, y a su hija Sonia.La policía comprueba que en una denuncia previa de muy parecidas características, que afecta a otro conocido de Margarita, la víctima la cita también como la persona que le preparó una bebida justo antes de encontrarse mal y caer gravemente enfermo. En cuanto los investigadores revisan la vida de esta mujer, se dan cuenta de que desde hace tiempo personas de su entorno han muerto, como su propio marido, o han enfermado como si alguien las estuviera envenenando. Los agentes se sorprenden de que Margarita ya tenga fama en el barrio de envenenadora y de que algunos la llamen la viuda negra.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

La tarde del 20 de diciembre de 2005, un agricultor que transitaba por el llamado camino viejo de Ribesalbes, en los alrededores de Castellón, localizó muy mal herido a un hombre en los márgenes de la vía, pero no era alguien accidentado. Era un abogado de la ciudad, Carlos Reverter, al que un delincuente había secuestrado y apaleado salvajemente.La víctima moriría dos horas más tarde en el hospital por la gravedad de los golpes. La investigación de homicidios de la Policía Nacional pondría al descubierto que el crimen respondía a un deseo caprichoso de un joven venezolano, José Daniel Carrera Higuerey.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

Las investigaciones apuntan a que los autores intelectuales o materiales del asesinato del vigués Manuel Salgado en 2004 forman parte del círculo íntimo de la víctima. Sin embargo, tras una reapertura del caso 20 años después de los hechos, el sumario volvió a ser archivado provisionalmente en 2023 y aquellos que procuraron la muerte del empresario seguirán por el momento a salvo de responder ante la justicia. Los investigadores policiales y la acusación particular lamentan que los testigos interrogados en sede policial no se ratificaran finalmente ante el juez de los datos relevantes expuestos en sus comparecencias en comisaría. La falta de memoria, las ganas de pasar página o el miedo a represalias parecen estar detrás de ese cambio de actitud ante el juez. Un manto de silencio protege a los culpables.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

El 8 de abril de 2004 fue localizado el cuerpo sin vida del empresario Manuel Salgado en el aparcamiento de Vigo donde dejaba su turismo todas las mañanas para ir a trabajar. El cadáver presentaba dos disparos en la nuca. Una ardua investigación policial se puso en marcha y muy pronto detuvieron a la exesposa de la víctima y a su nuevo compañero sentimental.La policía hizo un chocante descubrimiento: un vecino del parking de la calle Rosalía de Castro donde se produjo el crimen entregó a los investigadores un casquillo de bala del calibre 22 idéntico a los utilizados en el asesinato. El testigo lo descubrió una semana antes del crimen. Balística confirmó que el cartucho abandonado había salido de la misma arma utilizada para matar a Manuel Salgado. El pistolero hizo un primer intento de acabar con la vida del empresario, pero solo lo logró siete días después. La policía siempre ha creído que víctima y verdugo se conocían y que por eso el fallecido no trató de huir ni protegerse.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

Una mañana de enero de 2004, en un paraje conocido como el camino de la botella, un vecino localizó el cadáver de una mujer yaciendo en el suelo entre invernaderos. El suceso ocurrió en Puente del Río, una pedanía de Adra, en la costa almeriense. Pronto se supo que era una madre de familia del pueblo y también que su hija Rosa había sido víctima en los mismos hechos de una salvaje y grupal agresión sexual. Las sospechas se centraron en un grupo de ciudadanos lituanos que la tarde noche anterior habían sido vistos recorriendo los bares y clubes de la zona y consumiendo alcohol en la calle. Tras su arresto, unos abogados de oficio tuvieron que cargar con el peso de representar a sospechosos de graves y reprochables delitos de sangre. A pesar del rechazo moral, cumplieron con lo que entendieron que era su obligación legal.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

Manuel Delgado Villegas confesó más de 40 asesinatos, aunque finalmente solo se le pudieron atribuir siete. A pesar de esa intensa actividad criminal, no llegó jamás a pisar una prisión y pasó sus días hasta la muerte, en 1998, en centros psiquiátricos. Se calcula que el periodo en que cometió los crímenes transcurrió entre 1964 y 1971. El móvil de los asesinatos siempre fue algo confuso como el mecanismo de su psique: voces que le empujaban a matar o discusiones por las cuestiones más nimias que desembocaban en un brutal ataque. En alguna ocasión, mantuvo relaciones sexuales con alguno de los cadáveres.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.

La Vanguardia publica cada miércoles del mes de agosto en su formato completo algunos de los mejores episodios de Dossier Negro que se entregaron por partes. El lector disfrutará así de la narración de cada caso en su conjunto y sin interrupciones.Dionisio Rodríguez Martín, más conocido como El Dioni, se enfadó con la empresa de seguridad donde trabajaba y decidió llevarse el dinero del furgón blindado en el que prestaba servicio. Quiso probar y probó la vida de rico durante un tiempo. Así, fue la envidia inconfesable de muchos españoles de 1989. Finalmente, fue detenido en Brasil.Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.