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Hay momentos en los que un proyecto, un modelo de negocio o incluso una forma de hacer las cosas deja de tener sentido… pero seguimos insistiendo como si aún pudiera funcionar. A eso se le llama “síndrome del caballo muerto”.El episodio pone nombre a una realidad incómoda: muchas organizaciones prefieren negar lo evidente antes que asumir que algo ya no es viable. Se invierte más, se encargan estudios, se buscan culpables… pero el problema no es la ejecución. El problema es que el “caballo” ya está muerto.A través de ejemplos como Kodak, Nokia o Blackberry, se muestra cómo incluso las empresas líderes pueden quedarse atrapadas en su propio pasado. También se amplía la mirada a lo público, señalando cómo algunos sistemas o modelos siguen vigentes pese a ser claramente insostenibles.La clave no está solo en reaccionar, sino en anticiparse. Detectar a tiempo cuándo algo deja de funcionar —y tener el coraje de cambiarlo— es una de las capacidades más críticas del liderazgo.Porque al final, el mayor error no es equivocarse… sino seguir insistiendo cuando la realidad ya ha cambiado.Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.

La inteligencia artificial transformará nuestra vida de un modo comparable al que Internet lo hizo. Nos acostumbraremos a convivir con sistemas capaces de hablar, escribir, decidir y actuar con un nivel de sofisticación cada vez mayor. Pero, precisamente por eso, crecerá también el valor de aquello que sigue siendo inequívocamente humano.En este episodio, Xavier Marcet plantea que el despliegue de la IA traerá consigo una auténtica economía de la autenticidad: un espacio en el que las personas seguirán valorando lo creado, pensado, sentido o acompañado por otras personas. No por nostalgia, sino por sentido. Porque hay ámbitos en los que la eficiencia bastará, pero otros en los que seguiremos necesitando presencia, criterio, emoción, mirada, matiz y humanidad.La reflexión recorre ejemplos cotidianos —la medicina, la gastronomía, la amistad, la familia, los viajes o la creación artística— para recordarnos que no todo lo técnicamente posible será deseable. La IA podrá resolver muchas tareas, pero no sustituirá el valor profundo de aquello que nace del esfuerzo, la sensibilidad, la experiencia y la autenticidad humana.El episodio sostiene que la inteligencia artificial no debería servir para pensar menos, sino para pensar mejor. Y que, en un mundo cada vez más automatizado, el criterio, la autenticidad y el sentido común no perderán valor: lo multiplicarán.Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.

La historia de una empresa puede ser un orgullo… o una trampa. Muchas organizaciones centenarias sobreviven por una razón muy simple: han tenido clientes durante décadas o siglos. Sin clientes, no hay historia que valga.Ejemplos como Codorníu (1551), Sagalés (1641), Arcos (1734) o Bodegas Fundador (1730) demuestran que la longevidad empresarial es posible. Pero la historia, por sí sola, no garantiza el futuro. Cuando el pasado se convierte en inercia —“siempre se hizo así”— la empresa empieza a cansarse de sí misma.El caso de Kodak es paradigmático: una compañía que lo fue todo en fotografía, incluso inventó la fotografía digital, pero no supo superar sus propias inercias.Las organizaciones que perduran son aquellas que convierten su historia en una palanca para seguir aprendiendo. Empresas como Toyota, con décadas de trayectoria, no parecen viejas porque siguen aprendiendo, innovando y creando valor para sus clientes.Al final, la juventud de una empresa —como la de una persona— no depende de los años, sino de su capacidad de seguir aprendiendo y de convertir ese aprendizaje en valor para los clientes. Porque esa es la única razón por la que una empresa puede sobrevivir durante décadas o siglos: seguir teniendo clientes.Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate https://www.inusual.com/lof y https://www.inusual.com/mhd.

Liderar es servir, no servirse. Es marcar una hoja de ruta con visión, humildad y autenticidad. Pero, según Xavier Marcet, hay directivos que empequeñecen su función al caer en comportamientos que los convierten en líderes menores.En este episodio se enumeran diez señales que delatan un liderazgo débil: refugiarse en planes sin pensar por cuenta propia, no sintetizar, escribir correos interminables, convocar reuniones de baja calidad, exhibir el poder con ostentación, evitar conversaciones difíciles, caer en el micromanagement, llenar agendas sin sentido, acaparar oportunidades sin delegar y, finalmente, vivir de PowerPoint en PowerPoint sin autenticidad real.Marcet recuerda que las reuniones, las agendas o las conversaciones son espejos de la calidad de un liderazgo. Y que la falta de autenticidad conduce directamente a la mediocridad.Un episodio que invita a reflexionar sobre los detalles que destruyen la confianza y diferencian a los líderes que hacen crecer de aquellos que se quedan en la superficie.Por cierto, ¿te gustaría inscribirte en un curso con Xavier Marcet?→ Mírate este y este.