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A
Hola, estoy afuera de su domicilio. ¿Hola? ¿Hola? Apuesto que no te imaginas lo que un repartidor puede llegar a vivir. Para muchos es solo entregar un pedido y seguir con la siguiente dirección, pero nadie habla de las casas vacías donde no parece vivir nadie o de los muertos que pueden llegar a abrirte la puerta. Esta noche vamos a contar historias reales de repartidores, personas comunes que solo estaban haciendo su trabajo y terminaron viviendo cosas que todavía no pueden explicar. Porque hay entregas que no se pagan con dinero, se pagan con miedo. ¿Qué tal familia? ¿Cómo están? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extranormal, Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un episodio para todos ustedes familia. Uno de los clásicos clásicos del terror y que a mucha gente les gusta historias de repartidores de comida. Este clásico se une a los tantos como historias de taxistas de Uber y este tipo de historias que son muy de la vida cotidiana pero que de alguna manera suelen aterrar muchísimo a muchas personas. Para hablar de estas historias me acompaña una persona que está por primera vez con nosotros y que me da muchísimo gusto que hoy nos acompañe, nuestro querido amigo Manuel Amescua. ¿Cómo estás hermano?
B
¿Qué tal Paco? ¿Cómo estás? Híjole, la verdad para mí es un completo honor hoy visitarlos por acá, sé que se hizo un arduo esfuerzo para que yo pudiera venir y la verdad no sé cómo agradecerles la verdad tanto a ti, a tu equipo y sobre todo a tu audiencia que para nosotros es lo más importante. Esperemos dar un capítulo de calidad para toda tu audiencia.
A
Muchas gracias mi querido Manuel, La verdad es que el tema de esta noche va a estar bastante interesante y sobre todo porque bueno ya hemos nosotros contado la parte 1, esta es la parte 2 porque muchos la estuvieron pidiendo. Pero antes de empezar por favor familia hay que ser muy claros con estos puntos importantes. Quiero decirte que si tú que está viendo este episodio o está escuchando este episodio es la primera vez que estás aquí, segunda o tercera vez, por favor sé parte oficial de esta gran comunidad, es gratis totalmente, abajito hay un botón que dice suscribirse, no cuesta nada y ya te van a estar llegando también por ahí algunas notificaciones de que ya lanzamos nuevos episodios, incluso puedes activar la campanita y si escuchas esto en Spotify por allá también vamos a estar subiendo todo el contenido también nos puede seguir por allá y decirte que hay un extra porque nuestro querido amigo Manuel ha destinado una historia muy siniestra para nuestro sitio web donde tenemos contenido exclusivo. Quien guste acompañarnos por allá en Allá te Vemos. Ahora sí mi querido Manuel, hermano, ¿Tú por qué opinas que ese tipo de historias suelen aterrar mucho a las personas?
B
Fíjate Paco que ahora que me puse a investigar sobre el tema, hay muchas coincidencias de cuando les pasa algo a los repartidores y en bastantes de ellas es cuando ya están por finalizar su turno.
A
Mi querido Manuel también antes de empezar por favor, para la gente que te está conociendo por primera vez, me gustaría que te presentes ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? Redes sociales y proyectos.
B
Claro que sí Paco me presento, soy su amigo Manuel Amezcua. Fíjate que mi canal es muy variado, no me dedico exclusivamente al podcast. Mi canal es un poco de mostrar las festividades de donde yo soy, yo soy de Purépero, Michoacán y allá pues somos muy fiesteros, entonces es como la parte central de mí. De mi contenido, mostrar todas las festividades, fiestas patronales, no sé, hay algún. Algún concierto o algo y eso es lo que yo grabo. Pero como parte del contenido que creo, también tengo una sección donde hago ya sea pláticas, entrevistas o llegar a contar historias, historias de terror.
A
OK hermano, ¿Cómo te puede encontrar?
B
Me encuentran en redes sociales como blogueando con Manuel Amescua o poniendo el arroba amexcuas con X.
A
Yo te quiero contar una historia.
B
A ver, a ver.
A
Justamente le pasa a una persona de nombre David y esta historia de verdad se me hace muy interesante porque tiene un factor que ya he escuchado y que ya he leído en otras historias. A esta historia la titulamos La anciana del camino. ¿Qué dice la historia? David es una persona que se dedica o se dedicó hace muchos años a hacer entregas de comida. Él por su parte dice que cuando era adolescente todo el tiempo deseó mucho tener una motocicleta. Él andaba en bicicleta, pero el ver las motos le generaba una especie de emoción, adrenalina. Él siempre quiso comprarse una moto y el día que lo logró se puso muy feliz. David la logra comprar pues a una edad de 19 años y él andaba feliz porque imagínate, una persona que lo deseó tanto agradeció al mundo, a Dios por por fin tenerla. El detalle es que la saca a crédito entonces pues ya sabes, ¿No? Con el típico de abonos chiquitos, no pasa nada, como que no cuesta tanto, pero pues ya después de tanto te das cuenta en cuánto te va a salir. Entonces David busca una manera de buscar este ingreso extra y es como él empieza a trabajar en una funda donde bueno, pues él empieza de repartidor, algo muy normal y aparte todo el tiempo estaba arriba de su tan amada motocicleta. Entonces él empieza a recorrer, le dice sabes qué vas a dejar pedidos y él empezó primero en una fondita, después ya entró en este mundo de las aplicaciones, ya sabes que estas aplicaciones de comida muy populares. Él nos dice que esto tiene sus riesgos, por supuesto, a él muchas veces lo intentaron asaltar, que sabes que era el clásico tráeme un taco a tal colonia que está a no sé cuántos kilómetros a mitad de la noche por un taco. Entonces él dice, ese tipo de cositas nosotros ya las sabíamos identificar cuando alguien te quería, pues digamos hacer un daño cuando te querían asaltar, cuando querían esto, entonces entre estos repartidores, motociclistas se compartían esta información para que tuvieran mucho cuidado de que no los fueran a saltar. Esto que empieza a ocurrir después es curioso porque se circulaba entre ellos que esta oleada de asaltantes estaba creciendo y entre ellos se decían es que no tienes que ir para estos rumbos, no tienes que ir para allá, no tienes que ir para acá y David dice, es que yo no puedo darme el lujo de rechazar un pedido porque yo tengo que pagar mi moto, tengo que pagar esto, o sea como que se le juntaba muchas cosas. Entonces él sí iba a todos los lugares donde la aplicación le mandaba, había un lugar, una colonia en especial donde él menciona que en ese lugar casi nadie iba porque es donde estaba la gente mala, la gente pues peligrosa, aparte en la entrada de esta colonia asaltaban, lo mandan a esta colonia y pues él acepta obviamente porque pues tiene esta necesidad de ir. Entonces él va con mucho miedo, le llega este pedido ocho de la noche, imagínate un tramo solitario de casi quince, veinte minutos de pura recta entre carretera y dice pues bueno, pues voy a ir. Afortunadamente él fue, entregó el pedido, no era como él lo llegó a imaginar que lo iban a saltar, no llegó, entregó el pedido, todo bien y se regresó todo. ¿Entonces él como que empezó a perderle el miedo a ir a estos lugares y él empezaba a salir lejos y él dice a mí me beneficiaba que mis compañeros no iban para allá por miedo y a mí me pagaban estos, pues estos pedidos me los pagaban muy bien pagados, entonces él aprovechaba, dice que había otra colonia muy similar donde también tenía fama de ser peligrosa, pero en este lugar pasó algo, él fue a dejar un pedido y de regreso dice que ahí a mitad de la calle solitaria se topó a una señora, una señora, él le pone unos 90 años, 80 y tantos ya, una señora muy grande, de cabello blanco, canoso, jorobadita, que llevaba un palo de escoba como a modo de bastón y ahí le llamó la atención porque dice para dónde va? Va a cruzar la calle, no le vaya a pasar algo. Él se baja de su moto y camina hacia ella, la toma del brazo y le dice madrecita, ¿Para dónde va usted? ¿Qué anda haciendo esta hora? Y dice que la señora como que se le queda mirando como con un poco de miedo porque de la nada él llegó y la agarró del brazo, entonces la señora como que desconfió, pero dice que cuando se dio cuenta que pues no había una mala intención, la señora le sonríe y le dice voy a mi casa, no pues mire qué hora son madrecita, no se vaya a caer, no ande saliendo esta hora. Se quedó platicando con ella, entonces dice ya la cruzó al otro lado la calle, medio la encaminó él se subió a su moto y se fue. Pero esta colonia empezó como a darle muchos pedidos nuevos y cada vez que él iba a este lugar a dejar comida, siempre la veía en una esquina o afuera de estos establecimientos 24 horas o simplemente sentadita en un lugar de la calle y a veces ya era como para él curioso verla porque ya sabía que la señora vivía por ese rumbo, entonces cada vez que pasaba la saludaba. Resulta que la señora se llamaba Juana, le decía Doña Juanita, dice a veces cuando yo tenía la oportunidad, nos dice David, le dejaba por ahí unas monedas o cuando había esta posibilidad le dejaba comida, entonces la señora siempre fue muy agradecida y de tantas veces que él empezaba a pasar por estos rumbos, él ya se le hacía tan normal y pues le daba hasta cierto punto gusto verla. Dice que una vez platicó con ella, que de dónde venía, que por qué estaba sola. Esa señora le llegó a platicar que ella viene de un pueblo pues un poquito alejado y que esta señora lo que llega a hacer es vender como hierbas para guisar, pero que se queda en casa de otras señoras. Entonces como que él empezó a hacer mucha plática, entonces David empezó a seguir repartiendo, todo normal, todo bien. Hay un momento hermano, tú sabes, cuando algo está a punto de suceder, algo negativo, lo presientes, a veces tu propio cuerpo te avisa de que no debes ir. Dice David que ese día las cosas no estaban saliendo como él quería, casi no había pedidos, las cosas ya estaban mal, él ya había guardado su moto, dice, ya había terminado para la jornada, la guarda, ya él estaba dejando pues esta clásica mochila que ocupan cuando de pronto suena el teléfono. Cuando suena el teléfono dice que revisa y hay un pedido justamente otra vez para esa colonia donde es doña Juanita. Dice que se quedó mirando la pantalla un buen rato, así como de ¿Qué hago? Ya guardé la moto. Pero vio, pues obviamente el pago ya era tarde, como que estaba empezando, aquí le decimos como a chipi chipi a pringar, a querer llover para los que no son por acá, o sea empezaba a caer ya estas gotas de lluvia y dice voy a ir. ¿Entonces agarra, se cuelga otra vez la mochila, saca la moto y por ahí dicen esto no? Cuando ya tu día ya acabó, incluso cuando ya estás acostado, no te levantes porque algo sucede, interrumpes el ciclo de la vida. Bueno, él agarra, acepta el pedido rapidísimo, se cuelga la mochila y se va rapidísimo. Llega al establecimiento, que es un establecimiento 24 horas y va rumbo, dice le voy a meter, me voy rapidísimo para llegar a buen momento y regresarme rápido y acostarme a dormir. Ya como que hasta lo pensó, no, pues voy a poner una película, etc. Llega al establecimiento y se va a dejar comida, todo bien, llega hasta el lugar, entrega la comida. El problema vino cuando este tipo David, ya iba saliendo de este domicilio. Dice que lo que a él se le hace raro es que él pasó por una calle que es estrecha, pero para él ya era muy normal. Pero cuando él ve a lo lejos, a unos metros, ve que hay como dos troncos grandes que estaban tapando el paso. David como que se frena, se quedó observando de cómo le va a hacer para pasar, hay dos troncos muy grandes. En ese lapso que él se frenó, no se dio cuenta que por atrás le llegaron dos personas, uno de ellos rapidísimo llegó directo a las llaves de la moto, le apaga la moto, el otro llega y le da un golpe, lo logra derribar y David dice en ese momento no sabes qué hacer o me levanto y me defiendo sabiendo que voy a perder, pero necesito el fíjate, él pensando se van a robar mi motocicleta, la estoy pagando, estoy trabajando, como que todo eso se le vino a la mente, pero no sé qué hacer. Por impulso intentó defenderse y empuja a uno de los agresores, pero tenía al otro y dice que hay un momento donde el otro saca una navaja y él dice ya hasta aquí, hasta aquí. De pronto dice en ese callejón ve como estos dos sujetos de la nada les cambia el rostro, les cambia la mirada, parecía, y él me lo dice, parecía que vieron al diablo, no se me acercaron. Yo cuando volteo hacia atrás lo que veo esa doña Juanita estaba ahí con su palo de escoba que ocupaba como pues vaya, como bastón y venía caminando lento, pero por alguna razón lucía diferente. Esta persona dice que hay un momento donde esta señora suelta el palo, el palo de escoba que traía como bastón y literalmente empieza a correr. Él se queda en shock porque estas personas como que ya la conocían, se dan la vuelta y hay un momento donde David nos dice Paco y lo quiero leer textualmente Paco, yo quedé paralizado cuando en algún momento esta señora pasa a mi lado caminando, o mejor dicho moviéndose con sus cuatro extremidades, no con dos, con cuatro. Esta señora salió detrás de ellos con una agilidad de una persona digna de medalla olímpica, con una agilidad que humanamente es casi imposible. Yo me quedé totalmente en shock, no sabía si era real o delirio del miedo, no sabía qué estaba pasando. Dice que se quedó varios minutos parado ahí, ya la señora, ya todos habían ido, él se quedó ahí parado, la moto en el piso, la mochila donde lleva la comida en el piso en plena lluvia, no supo qué hacer, dice que él levanta la moto, se cuelga la mochila, pero todo esto lo hacía como por inercia, como en modo automático, o sea como que actuó, se subió, arrancó, manejo, pero literalmente estaba totalmente shockeado y se llegó a su casa, todo, guardó la moto, pero dice llegó a su cama y se siente y se queda literalmente mirando a la pared. Dice no sé cuánto tiempo, no sé cuánto tiempo pasó para que él reaccionara. Dice hasta ganas como de vomitar sentía, pero no por asco, sino hay personas que cuando reciben una noticia que les impresiona tanto, les da como este, estas ganas como de devolver. Dice no sé qué pasó esa noche, lo único que sé es que ya no volví a ver a esa señora, ya no la volví a ver. ¿Pero qué fue lo que él si vio? Porque él seguía yendo a este lugar a trabajar. Dice lo que yo encontré días después fue un palo de escoba que estaba ahí como a un lado de la banqueta donde ella siempre estaba su bastón para que pudiera caminar. Dice él actualmente yo guardo ese palo en mi casa o tal vez algo así como un amuleto, nunca más he vuelto a ver esta señora y no creo que la vuelva a ver. Este sujeto guardó aquel palo de escoba que era ocupado como bastón y lo tiene como un recuerdo. Él en el fondo me da a entender de que siente que es una forma en la cual esta señora le agradeció por las veces que él le dio un taco, le dio una moneda o simplemente desde la primera vez que le ayudó a cruzar la calle. Esa historia de verdad me impresionó mucho.
B
Fuerte.
A
¿Qué opinas hermano?
B
Abrimos con todo y la verdad me imagino que tomó ese palo como una protección. Claro, como una protección, sintiendo tal vez algo de esa persona o de esa gente que él vio, como si hubiera dejado impregnado algo en eso.
A
¿Fíjate que yo me puse a pensar porque él en su correo me dice qué piensas que sea? Él piensa, David piensa que es una bruja, porque lo poco que él recuerda que me redacta es ella vive muy lejos, ella viene de, pues vaya, de un pueblo muy lejano, llega a veces a vender hierbitas y siempre estaba ahí. Entonces David piensa que es una bruja por la forma en cómo es que dice literalmente la señora venía caminando, tira el palo y realmente se empezó a deslizar, a mover de una forma casi animal. Que fuerte hermano.
B
Híjole. Sí la verdad. Y fíjate, esto que comentas del aspecto de la señora es algo que es muy común cuando ocurren este tipo de situaciones. ¿Por qué? Déjame te cuento algo. Esta historia ocurre en el año 2004, le ocurre a un repartidor, pero Este repartidor era un estudiante, era un estudiante obsesivo por tener buenas calificaciones, obsesivo en todo lo que hacía, todo lo quería hacer a la perfección. Pero este estudiante provenía de una familia de escasos recursos, por lo que tenía que solventar sus gastos y decide buscar un trabajo de medio tiempo, cosa que en un restaurante muy exitoso ve que hay una vacante y decide presentar solicitud. Presenta la solicitud, a los días lo llaman, le dicen que están interesados en él, comienza a trabajar ahí, voy a ser el mejor repartidor, se exigía bastante, hacía más pedidos de los que le correspondían por simplemente el tener esa satisfacción. Pero luego llega la temporada de exámenes, se vuelve loco, se vuelve loco con toda la escuela, exámenes, trabajo, y él dice no sé qué hacer. Para esto ya llevaba una buena relación con el jefe de su trabajo, y él lo nota que algo anda raro con él y le dice tómate el día de hoy, dice haz lo que tengas que hacer, tómate el día de hoy, descansa. Y él dice no, no, no, no, no puedo, no puedo hacer eso, yo tengo mis gastos, tengo que cumplir con mis obligaciones, no me puedo dar ese lujo de descansar. Y dice y el jefe le di, te tengo una entrega especial para ti. Al tu realizar esta entrega vas a tener una jugosa propina, que esa propina te va a solventar los gastos de toda la semana. Es así, te desatiendes de venir a trabajar para que te concentres en tus exámenes. ¿Es algo que le sorprende y dice perfecto, a dónde me voy? Y el jefe le tranquilo, yo te doy las indicaciones en un rato más, por lo pronto ahora haz lo que tengas que hacer. El muchacho se va a un almacén y comienza a estudiar, a repasar lo de sus exámenes. Cae la noche y el jefe lo llama, le dice es hora de que vayas a hacer esta entrega, pero vas a salir por la puerta de atrás, pues imagínate si los otros repartidores entregan que él va a ir para allá, todos van a querer pelear la propina. Y él muy discretamente se sale, espera en la parte de atrás a su patrón y el patrón sale, le entrega la comida que va a repartir y le entrega un papelito con una dirección escrita y le al momento que llegues a hacer la entrega, veas lo que veas, escuches lo que escuches tú solamente limítate a entregar y te retiras inmediatamente. Para esto el joven piensa que puede ser que lo va a mandar a algún lugar de gente que se dedica a cosas malas, para empezar por la propina y luego lo que le acaba de decir, pero dice bueno, pues no más sigo las indicaciones, no tiene que pasarme nada. Se dirige entregar. Cuando va llegando al domicilio, Paco se percata de que la casa donde va a entregar es una casa en muy mal estado, es una casa deteriorada, incluso parece como si nadie hubiera habitado ahí. Corrobora y ve que efectivamente es el domicilio que le escribió su jefe. Se acerca y ve la puerta entreabierta y escucha una voz que le pásate joven, gracias por traer mi comida, déjamela en la mesa y allá en la mesa está tu dinero, pues el muchacho dudoso me paso, le dio confianza haber escuchado una voz de mujer. Se pasa a la casa. Cuando da los primeros pasos se percata que hay un olor muy feo en la casa, pero no le toma importancia porque él está por llegar a dejarle la comida y agarrar su dinero, cosa que como la casa parecía deshabitada, no tiene luz al interior de la casa él está en penumbras, solo alumbrado por la luz que le llega del exterior. Ve la mesa, deja la comida, toma el dinero, era un rollo de dinero, solamente aparta lo que le va a entregar al patrón y lo demás se lo guarda, ni siquiera lo cuenta por él ya querer salirse de ahí. Pero cuando se da la vuelta Paco, él no sabe si describir que lo que está viendo es una mujer o una defecio. Al momento de que gira, ve la silueta de una mujer muy, muy encorvada, muy delgada, se alcanza a percibir una piel arrugadísima, una dentadura podrida, podrida, pocos mechones de cabello, o sea, algo espantoso, pero detrás de eso que está viendo hay un altar, un altar con huesos y aparentemente partes humanas. El repartidor se queda petrificado y la señora le muchas gracias por traer mi comida, te puedes retirar. El joven no puede ni caminar, pero se queda pensando si hago algo que le incomode o que le moleste, yo podría ser el siguiente en estar en ese altar. El joven se sale rápido del lugar, se sube a su motocicleta, avanza unos metros, saca su teléfono y le marca a la policía. Paco dice esto que acabo de ver está muy mal, le marca. La policía les explica todo lo que vio, la policía le contesta y le dice quédate en el lugar donde estás, ya mandamos una unidad para allá. Pues el joven hace caso, se queda ahí distante de la casa, pero ahí en el lugar. Pasan unos minutos y ve que las luces de un carro se van acercando. Para su sorpresa Paco era el jefe del muchacho, se baja del carro, se acerca con él, lo regaña y le arrebata el teléfono y le ¿No te dije que te limitaras a solamente hacer la entrega? ¿Por qué haces esto? Es una tontería lo que acabas de hacer. El muchacho se queda sorprendido, le pide disculpas y el patrón le vete al restaurante, allá nos vemos. El muchacho va pensando muchas cosas en el momento en lo que va camino al restaurant, llega y el patrón todavía no está por ahí. Pasan quince, veinte minutos, llega su patrón y el patrón como si nada, como si nada hubiera de haber pasado, ni siquiera le dirige la palabra, ni se ve molesto, nada. Y este joven llega a una conclusión, llega a una conclusión que muy probable que su patrón le pida trabajos a esta señora bruja, no sé cómo le podamos llamar, para asegurar el éxito del restaurante. ¿Recuerdas que te comenté que el joven comenzó a trabajar en un restaurante muy exitoso? Pues a como ve toda la situación, ese éxito se lo atribuye a que le pide trabajos a esta señora. Y no solo el patrón, la policía también se ve involucrada, puede ser que pidan protección o algo más.
A
Fíjate que ¿Hasta dónde llegan las personas que tienen como un tipo de creencia y que están decididos a llevarla más allá de lo que deberían? Fíjate qué hay una historia, hay una historia que te quiero contar. Esa historia llega con un. Digamos con un mensaje muy claro, un mensaje que a muchas personas hasta cierto punto les puede perturbar, porque hay situaciones que salen completamente de la lógica humana. Este chico que me manda su historia me dice, a mí me da miedo pensar que vivimos entre personas que no están bien de sus facultades y que hacen cosas que de verdad pueden aterrar muchísimo a toda la gente alrededor. Esta persona de nombre Mike, nos dice que llega a EEUU de ilegal con su papá desde que él tenía los 12 años, pues debido porque él va buscando también cumplir este sueño americano, el originario de aquí de México, nos dice que al pasar los meses, los años incluso pues él se va adaptando a este estilo nuevo de vida, obviamente en todo momento cuidándose pues de que estos movimientos migratorios no lo fueran a encontrar. Esto que él vive ocurre en el año 2016 más o menos finales, comienzo del año 2017 él nos dice que en estos años empezaban a surgir múltiples aplicaciones delivery de comida, entonces pues él buscaba esta forma como de poder trabajar, generar un ingreso, el detalle es que como él no tenía los papeles en regla pues no podía, pero en esos meses surge una aplicación local que le permite a él repartir sin tener que dar muchos datos exactos de quién es él, entonces pues él tiene su motito y empieza a repartir comida en esta aplicación, que vuelvo a repetir, es una aplicación local, no es una aplicación tan conocida como las que ya la gente conoce y él dice que empezó a. Le llamó la atención un aspecto, algo que se repetía mucho, había personas que pedían comida de establecimientos que no precisamente tenían facha de restaurantes, ejemplo, llega un pedido y tiene que ir a recogerlo él a una casa normal, una casa que no para nada parece un restaurante y él dice bueno a lo mejor es porque en esta parte o en EEUU hay muchas de estas cocinas fantasmas, también llamadas dark kitchen, entonces son estos lugares donde se hace la comida para llevar y no tiene como barras o mesas, solamente ellos preparan y mandan, entonces él dice pues a lo mejor esto es así y él se dio cuenta de que había muchas personas en Carolina del Norte que pedían principalmente a una de estas cocinas fantasmas, él pensó que eso era, pero él se da cuenta al pasar los días que las cosas se iban poniendo un poquito más raras. Dice cuando yo tenía que pasar por uno de estos pedidos, yo no recuerdo haber visto a una persona que me entregara el pedido, siempre que yo llegaba afuera había como una barra o una mesa, ahí estaba la bolsa con un papelito que decía nombre del cliente y si tenía algunas indicaciones ahí estaba, dice yo ya sabía, ya llegaba, abría mi mochila, lo metía, es todo. Entonces dice que también era rara la forma en cómo lo entregaba porque era llegar a la casa y el usuario que pedía la comida le decía déjalo en la entrada, entonces nunca lograba saber quién enviaba y quién recibía, pero dice bueno a lo mejor la gente así lo hace por acá es normal, bla bla bla y él pues ya tenía una ruta muy bien planteada y todo el tiempo él andaba yendo y viniendo de estos lugares, él nunca se puso a revisar que era lo que él estaba llevando en su mochila, nunca, porque él dice pues es comida. ¿Resulta que él mientras estaba haciendo estas entregas más o menos ocho, nueve de la noche que ya obviamente ya está oscuro, dice que una patrulla lo para, justamente acababa de recibir un pedido de esta cocina fantasma de Dark Kitchen y él dice ya me van a detener y dice que el detalle es porque su moto se le había fundido pues uno de los faros, dice que se baja el oficial y rápidamente que le pide pues la información, dame tus papeles, qué onda? ¿Se da cuenta, él se da cuenta y dice ya vale, se va a dar cuenta de que? ¿De que no tengo papeles, de que estoy aquí de forma ilegal? Dicho y hecho, el oficial cuando estaba haciendo todo esto se da cuenta de que él pues obviamente está de forma no legal y es en ese momento cuando dice a ver bájate de la moto y ya viene una revisión más profunda. Aquí viene lo más fuerte porque esta persona, Mike, llegó a México pero no de la mejor forma, a él lo deportaron desde Carolina del Norte, pero no fue tanto por el tema de no tener papeles, él incluso estuvo en prisión por unos días. Resulta que cuando lo bajan de su motocicleta le dicen que se baje la mochila y empiezan a revisar, sacan lo que parece como un de estos contenedores de comida que guardan la temperatura, el calor y dice que éste se venía como regando ya en la bolsa y que apestaba y dice que le dice el oficial abre eso que traes ahí hermano. Cuando él abre esto dice que el policía inmediatamente alertó a las autoridades, dentro de este contenedor habían como medallones de carne crudos, pero habían dedos humanos, Dice que el oficial rápido lo arresta y rápido pues se lo llevan, él en todo momento preocupado porque dices que saca el teléfono, dice yo estoy trabajando, aquí está, obviamente pues hay un proceso, él dice que se lo llevan y él en todo momento estuvo mencionando pues que le repartidor nada más dice que lo tuvieron un buen rato, estuvo hablando con más personas, le pidieron el teléfono, estuvieron viendo rutas, confirmaron que él realmente pues trabajaba solamente de esto y bueno también confirmaron que no tenía papeles. Desde ese momento él es deportado, no supo nada, se hizo un escándalo en aquel año casi 2016-2017 en Carolina del Norte porque descubrieron tras esta, pues este descubrimiento descubren que hay personas que pagaban porque les llevaran carne humana a través de estos servicios de comida. Por eso él nunca pudo saber quién enviaba, quién recibía, solamente había un nombre, pero podía haber sido cualquier persona. Esta investigación escala más y él me dice, en este sitio, en esta ciudad detuvieron a una pareja de médicos forenses. Estas personas aprovechaban el entorno, el trabajo, la disposición de estar constantemente con cadáveres y venderlos a la gente que está acostumbrada a comer carne humana. Dice esto se hizo un escándalo y dice a mí me dejaron pues libre porque se dieron cuenta de que pues mi teléfono mostraba todo esto. Y vuelvo a repetir, era una aplicación local, no es lo que ya todo mundo conoce que son esas grandes aplicaciones que están en todo el mundo, era una aplicación local. Entonces él nos dice, Paco, qué miedo, por qué estas personas ahí están. Si buscan las fotos en Google de esta pareja, son personas que se ven normales, comunes y corrientes como cualquier persona. Nunca pensarías que ellos estaban como saciando una necesidad de un grupo de personas que estaban acostumbrados a comer ese tipo de alimentos. ¿Qué opinas?
B
¿Híjole, fíjate todo lo que, lo que se exponen no solamente cosas paranormales, claro, sino, o sea, el peligro real, ahora sí que como se les denomina, pueden ser mulas, porque pueden ser tanto en esta, en esta ocasión que son, que es? Partes humanas, pero también nos pueden hacer que envíen drogas.
A
Exactamente. Yo también lo llegué a pensar, o sea, como digo, apenas empezaba este tema de las aplicaciones y todo esto, pues esta persona al final de cuentas los choferes o los repartidores nunca saben lo que están llevando, solamente llegan, recogen, echan, vámonos. Entonces esto fue lo que pasó con él.
B
Y también se presta a que disfracen. Sí, o sea que si saben que están entregando pero se disfrazan como repartidores.
A
Así es.
B
Se presta para muchos negocios ilícitos.
A
Justo.
B
Pues fíjate Paco, yo te tengo otra historia.
A
Adelante.
B
Esta historia si va sobre un repartidor que trabaja específicamente para esas aplicaciones que mencionabas, las aplicaciones ya conocidas yo creo mundialmente, pero esta historia ocurre cerca del año 2021, es reciente, pero ocurre en la época pues que fue muy fuerte para todo el mundo en la época de la pandemia. Este repartidor trabajaba el turno de tarde, medianoche, era un domingo, un domingo, ya estaba por finalizar su turno, de hecho casi casi te puedo apostar que ya iba para su casa, cuando le llega una notificación en la aplicación de que pues hay alguien que está solicitando un pedido. Si te fijas que a los repartidores les llegan los pedidos de la zona cerca, pues él no me entretengo mucho en hacerlo, lo llevo, lo tomo y lo entrego, me quita quince, veinte minutos, sin problema, lo llevo y ya finalizo mi día. Era un pedido sencillo, nada fuera de lo común, era ir a recoger una hamburguesa, unas papas fritas y un refresco, estas cadenas de comida rápida. Llega al restaurant, hace el pedido, se espera unos minutos a que le entreguen. Una vez que la entregan, ya le aparece en donde va a entregar, porque ya inicia el viaje, está relativamente cerca. Al momento de que llega al domicilio, el repartidor apaga su motocicleta, se baja, se acerca a la puerta, comienza a tocar, espera unos minutos, no, perdón, espera unos segundos, nadie abre, toca más fuerte, Dice tal vez me hicieron una broma, no hay nadie en la casa, tercera es la vencida, toca casi casi para tumbar la puerta, comienza a escuchar del interior de la casa unos pasos y ya vienen, abren la puerta y es un señor, se ve un señor pues como molesto y el repartidor híjole, yo creo le toqué muy fuerte, ya lo desperté. Para esto el repartidor se presenta y le buenas noches, traigo un pedido para María. Y el señor le sí, es mi esposa, pero pocas palabras. El señor muy serio le entrega el pedido, lo recibe, el señor cierra la puerta y el repartidor pues marca como finalizado, como entregado, pero pues para el repartidor se le hace un poco extraño cómo estaba vestido el señor, porque no es muy común en una ciudad ver este tipo de personas. Traía una camisa vaquera a cuadros en tonalidades azules, el señor así con una barba cerrada, tenía una cicatriz en la parte aquí entre la ceja y el pómulo, pero algo que le llamó la atención en ese momento fue que traía como un collar con un medallón, digámosle un centenario. ¿Para el repartidor era algo no común, no estaba acostumbrado a ver personas que trajeran esas, como le decimos? Esas alhajas. El repartidor se dirige a su casa, es la hora de dormir, al día siguiente comienza su turno, su día se da un baño, se pone a desayunar, mientras está desayunando revisa el teléfono pues para ver si ya puede comenzar el día en cuanto a la aplicación y ve que tiene una notificación, Se entra a verla y es un reclamo Paco, es un reclamo del último pedido del día anterior, lo tienen marcado como no entregado y aparte le dejan una nota de que el repartidor se robó la comida.
A
¿Ok.
B
El repartidor dice Híjole, esta gente que quiere comer de gratis, porque? Porque se respaldan en que la aplicación les reembolsa.
A
Así es.
B
Y entonces dice no, pues esto no, no, no se puede quedar así. Se dirige hacia el domicilio de nuevo, al llegar cual toca la puerta, pero esta vez, desde la primera vez abre la puerta una señora, era la señora María la que hizo el pedido originalmente. El repartidor se presenta, no lo termina ni siquiera de dejar de presentarse. Cuando la señora ya le está reclamando, pues imagínate, te robaste. Exactamente. ¿Le oye, cómo es posible que hagan estas cosas si uno con sacrificio hace sus pedidos, La comida es sagrada, con la comida no se juega, por sumo, cómo me hacen esto? Y el repartidor le dice a ver señora, cálmese, Le dice en primer lugar vengo a dar la cara porque yo el pedido lo entregué el día de ayer. Y la señora le no, no, ya me la sé. Y con esa se la salen todos, ya me han hecho esto varias veces. No, no, no, yo quiero mi dinero o quiero mi comida. Y el repartidor pues intenta calmarla, la señora no accede a nada, muy cerrada y el repartidor le la persona que me recibió ayer es su esposo, yo con una mujer no voy a estar discutiendo, si quiere tráigame a su esposo. ¿Y la señora se queda y le es una broma verdad? ¿Alguien te mandó? ¿Le no, porque como que una broma? Me dice no, nomás no te creo que mi esposo te haya recibido el pedido. Y le dice sí, de hecho hasta el señor traía vestido, una camisa cuadros vaquera, traía un centenario que me llamó mucho la atención, por eso se lo digo, porque es algo que no es tan común. Para esto Paco, la señora se queda callada, comienza a llorar y le la persona que me describes efectivamente es mi esposo, pero él falleció hace unos meses. Para esto Paco, el repartidor se queda pensando en que tal vez puede ser que sea algo que se juegue para que le regrese el dinero. No sabe si es cierto lo que le dice porque pues él lo vio de carne y hueso y se lo entregó, se lo recibió. También se pone en duda el repartidor y por esto la señora le comienza a contar, le dice mira, hace unos meses mi esposo de un día para otro comenzó muy mal de salud, lo tuvimos que llevar a internar de emergencia al hospital y te comento al inicio lo del año, porque en ese tiempo los hospitales estaban en extremas precauciones, o sea, no había visitas, solamente atendían urgencias y si era algo que no era de urgencia, te daban la medicina y te mandaban a que te curaras en tu casa. Para esto al señor lo reciben en el hospital, no hay visitas. A los dos, tres días le llaman a la señora y le informan que su esposo ha fallecido. Pero lo más inquietante, Paco, es de que la señora le dice al repartidor que el día que internaron al esposo llevaba puesta la ropa que el repartidor.
A
Describe y la medalla.
B
La medalla exactamente. Para esto el repartidor le dice, señora, pues lo siento mucho, o sea, es que no entiendo qué es lo que está sucediendo. Le dice ¿Yo qué hago? Dice el problema de la aplicación a mí me está afectando esa queja. Claro, me baja mi puntuación, esto me afecta en el trabajo porque ya no van a solicitarme a mí. Si quiere yo le pago, no hay problema, le pago la comida y quíteme la queja. La señora le dice, tranquilo muchacho, déjalo así, yo te la quito, no hay problema. OK. Pues el repartidor se dirige a su moto, la señora cierra la puerta. Justo cuando el repartidor está por arrancar la motocicleta, escucha un grito feo de la señora, qué es lo primero que viene a la cabeza del repartidor, que tal vez había alguien en la casa, o sea, quien le recibió el pedido, tal vez era alguien que la señora no sabía que estaba, tal vez le iban a hacer daño. Pues él corre rápido, le toca la puerta, señora, está bien. Para esto se abre la puerta lentamente y es la señora de nuevo llorando y le dice necesito que veas esto, asómate. Pues se repartió desde la puerta se asoma al interior de la casa, a la entrada tenían una sala y una mesita de centro. ¿Qué crees que estaba en la mesa de centro, Paco? El medallón, el pedido de comida.
A
Se lo dejaron ahí.
B
Se lo dejaron ahí, pero la señora le muchacho, es que eso no estaba.
A
Ahí.
B
Y eso no es todo. El repartidor nota que la señora tiene la televisión prendida y la señora le empieza a platicar que cuando su esposo vivía, ella y su esposo acostumbraban muy seguido a encargar comida. Cuando les traían la comida, la recibían, el esposo se sentaba en la sala, ponía la comida en la mesa de centro, prendía la televisión a ver un programa específico. Pues ese programa que se estaba reproduciendo en ese momento la televisión se había prendido sola. Paco. Cuando la señora gritó Claro, el programa que se estaba reproduciendo era el programa que le gustaba ver al señor comiendo su comida en la mesita de centro de la sala.
A
Hermano, digo, ya nosotros hemos hablado de cómo estos seres van repitiendo patrones de cuando estaban vivos, ahora que ya dejaron de existir en este plano. Qué fuerte. Como algo se puede materializar y algo ya puede también desaparecer, ¿No? A mí se me hace muy fascinante.
B
Y es que fíjate como, o sea, los ven como de carne y hueso, ¿No? Los ven como transparentes, no Los ven.
A
Como un fantasma y los ven normales. Y fíjate hermano, que a mí me llegó un correo de una forma bastante interesante porque viene una historia en este correo, pero al mismo tiempo viene una invitación y quiero que se queden con esto. Voy a contar la historia y ahorita voy a retomar el tema de la invitación. Esta historia corre en el año 2019, es una historia anónima y nos comparte una persona que es del estado de Morelos. Él nos dice que le tocó presenciar algo que al día de hoy pues todavía no le encuentra como sentido lógica de lo que él vio. Él dice que en aquel entonces él trabajaba como repartidor, justamente padre de familia, niño recién nacido. Y pues estamos hablando del año 2019, hermano, justamente cuando empezaba todo el tema que paralizó al mundo. Entonces él empieza a trabajar como repartidor, pues buscando pues la papa, buscando también llevar ese sustento a casa. Y es que la realidad, muchas personas pasaron muy malos momentos en estos años no tan difíciles. Esta persona entra a trabajar justamente como repartidor y la realidad es que pasa algo un poco distinto a lo de las otras historias. Él está trabajando directamente con un restaurante muy grande, muy grande de Morelos y dice que pues bueno, es ir, venir, ir a dejar rutas como tal no es estas aplicaciones de las que estamos hablando ahorita, es directamente con un establecimiento. Él dice que ya se estaba acostumbrando a esta nueva modalidad, a este nuevo estilo de vida. Y esto también llega y dice él que nunca se le va a olvidar un jueves a las 11 de la noche. ¿Por qué no se le va a olvidar? Porque ya estaban cerrando el establecimiento. Cuando llega este periodo, dice que de todos a él fue que lo enviaron porque él era el nuevo, entonces pues sabes, le aplicaban no abasto, tú eres aquí el nuevo, tú eres el novato, te toca ir a dejar el pedido. Cuando le dan la ruta, porque piden por ahí la ubicación por WhatsApp, el checa en el mapa y se da cuenta de que estaba a 25 minutos diciendo manches, me voy a hacer una hora prácticamente en ir, regresar. Dice que se estuvo pensando, incluso habló con su jefe de oiga, no entró, o sea, solamente porque el pedido entró unos minutitos antes del cierre tiene que ir. Y dice que el jefe era muy estricto. Entonces rápidamente en cocina mira como ya se iban preparando la comida y órale, vete a dejarla. Dice que cuando él llega se da cuenta de que es una colonia bastante alejada y es una casa que si bien no luce como casa abandonada, sí estaba muy. Pues ya con estragos de mucho tiempo de que no le daban mantenimiento, estaba deteriorada, si bien no era una casa abandonada, pues la pintura ya se estaba cayendo, las ventanas, o sea, como que sí se veía bastante vieja y dice que tenía un gran patio hacia el frente, adelante también tenía como un portón que no servía y dice pues ya llegué, se baja de la moto y pues está gritando, no, buena noche, ya le traigo la comida. Dice que nadie sale y manda mensaje ahí a las personas del restaurante y le dice no, tienes que pasar porque es una señora grande, grande de edad, entonces tienes que ir, pasa el portón, tocas y ya dice tengo que ir hasta allá, OK, órale, pues. Se baja y empieza a caminar, pero dice que cuando él empieza a caminar, ya cruzando el portón, ya estando en el patio delantero, como que se empezó a sentir una sensación rara, como un poco de escalofrío, como un poco de pesadez. Dice que llega hasta la puerta, que era una puerta de metal que se veía muy pesada y empezó a tocar. ¿Dice que en cuanto él empezó a tocar, escuchó como adentro como si hubieran perros con cadenas, escuchan las cadenas y se escucha como empiezan a azotarse contra la puerta y después escucha la voz de una mujer ya grande de edad, una anciana, como que regaña a sus perros, le dice Jay, cálmate, siéntate y así no? ¿Entonces dice que ya la señora tantito abre la puerta y le dice no, pues acá tengo su pedido, muchas gracias, que no sé qué y le da una buena propina porque le dice muchacho gracias, sé que ya iban a cerrar, una disculpa, pero pues tienen que comer mis animales, mira ten y le suelta 200 pesos y él pues dice pues qué buena onda, no? Todo normal. Entonces a él y él me lo dice. Cuando en un lugar te dan ese tipo de propinas no se te olvida y como que busca seguir yendo a dejar porque sabes que te puede ir bien. Y eso empezaba a ocurrir. Esta señora tenía la costumbre de pedir casi siempre a la hora del cierre y dices era lo único malo porque salía más tarde, pero bueno, se ganaba su dinerito. Él empezaba a ir y lo mismo dice, ya se la sabía, tocaba hasta la puerta y siempre sus perros azotaban ahí como que eran, él decía por la fuerza, por el golpe, yo creo que eran o unos Rottweilers o unos Doberman, nunca los escuchó ladrar, pero decía estaba, se azotaban en cuanto uno pasaba el terreno, nunca los vio y ya salía la doña, recibía la comida y daba el pago. Hubo algo que a él le llamó la atención, una de estas veces que él fue a dejar la comida, dice que al lado de su moto siempre había una persona o un niño o una niña o un adulto y como que estaban mirándolo y él se le hacía raro porque pues porque me están mirando. Y dice que la mayoría de esas personas le decían no le da miedo y para allá no, porque. Y dice que de todo esto una niña le llegó a decir esa señora es muy mala, es mala, no deberías ir gente y sus supersticiones, o sea gente loca, así lo pensó él, pero había algo dentro del que le causaba un poquito de intriga porque dices bueno, si pasa que cuando paso el portón como que se siente algo raro, como que no sé y se quedó con esa espinita. Una señora como que empezó a sacar como ideas, ya grande de edad, vive con perros, no se ven autos, no se ven más cosas, personas, no se ve nada y como que se le quedó esa idea negativa hacia la señora. Dice que un domingo que estaba en casa de unos amigos, empezaron a tomar cervezas, a con beber como decimos nosotros aquí, convivir, estaban ahí y este joven se acuerda de esta señora y dice, ah, pues de hecho no vive tan lejos acá. Cuando sale de este convivio se le viene esta idea de pasar por ahí a ver qué veía, era ya noche evidentemente y era tarde. Y dice que se le hizo curioso que la luz de la sala estaba encendida todavía. Él estacionó la moto unos metros antes de llegar y empezó a caminar y se mete al terreno sin hacer ruido hermano y dice la ventana estaba abierta, la cortina era estas cortinas blancas que son como traslúcidas, que puedes como ver un poquito y dice sin hacer ruido me asomo hacia adentro y es cuando ve algo que jamás va a olvidar qué es lo que ve. Ve a la señora sentada en un sofá como cualquier persona, viendo la televisión, incluso estaba hasta como haciendo, no sé, una manualidad, estaba tejiendo. A su lado izquierdo había un hombre de unos cuarenta, cuarenta y cinco años, desnudo, en posición como si estuviera sobre sus cuatro extremidades, con un collar como metálico y una cadena. Otro hombre como de cuarenta y tantos años en el piso, acostado igual desnudo, con una cadena en el cuello y otro más a lo lejos que se lograba ver. Cuando este chavo ve todo esto, dice Paco, yo sentí como si hubieran dejado caer agua fría desde la cabeza y te recorre la espalda, dice, pero así súper normal la escena, la señora viendo televisión, tejiendo tres hombres como si fueran perros, dice, se da la vuelta y vámonos, arranca y dice, yo le cuento esto a mis compañeros, a mis jefes, evidentemente se empiezan a burlar de mí, me dijeron que qué tan borracho había salido de ese convivio y ya sabes, no sea este montón de cosas, alucinaciones por supuesto, dice, seguramente te metiste algo, Dice. A los 23 días de que él ve esto, misma hora, casi 11 de la noche llega el pedido. El de plano dice yo no voy, yo no voy, yo no voy, háganle como quieran, yo no voy a, yo no voy a ese lugar, yo no regreso a ese lugar, y recordó lo que le había dicho la niña, el niño, los vecinos, pues dice, pues bueno, pues voy yo. Dice, de todas maneras me peleé con mi esposa, no quiero llegar ahorita, quiero una excusa para llegar tarde. Y es que se va otro compañero. Dice, nosotros, yo guardé mis cosas, guardé la unidad y me fui al día siguiente que se que llega al trabajo, dice que se topa el compañero que fue a dejar pues la comida y súper feliz. Oye cabrón, ¿Ves por qué no fuiste? Me dieron 200 pesos de propina. Qué tonto eres. Dice, si la señora es rara, si es rara por lo que veo, dice, le compra a sus perros comida de acá para alimentarlos. Dice, pero qué tonto eres, mira, me gané 200 pesos. Dice que cuando él escuchó todo eso, mira, callado, no dijo nada. Qué buena suerte tienes. Desde entonces esta persona dice yo ya no, ya no me desgastó hablando o contando esto que yo viví, nadie me lo va a creer. ¿Qué pasó y dónde viene la invitación? Dice, cuando llega toda esta oleada de esta enfermedad, el Covid, dice, cuando ya se une, cuando llega lo fuerte, ya cuando llega un montón de decesos, dice, yo ya pasaba por esa casa y hubo un momento donde me di cuenta que la puerta y las ventanas estaban abiertas, por curioso me acerco, la casa estaba vacía, por eso es que estaban las puertas y las ventanas abiertas adentro ya estaba hasta grafiteado de que ya llegaban a esta casa hasta indigentes y todo esto vandalizado. Y por eso viene la invitación a mí, por eso me llega esa historia a mí, porque me dicen, Paco, yo sé que tú haces exploración urbana, haces investigación, te recomiendo esta casa que está en Morelos aquí. Y ahí viene la historia, dice, porque cuando yo entré solo de día se sienten cosas pesadísimas, sobre todo en el cuarto principal donde yo creo dormía esta señora. Dice, hay cosas que se dibujaron con una tinta roja o algo así, con simbolismos que dice que yo ni conozco y muy poca gente entra a esta casa, sobre todo solamente personas en situación de calle y es donde viene la invitación para que yo voy a este sitio y evidentemente voy ahí y vamos a ver qué encontramos, ¿Me imaginas hermano.
B
No, ahí si tienes que irte bien protegido, ¿No?
A
Quién sabe que pueda haber ahí hermano.
B
No, muchas vibras como dices, como en el caso del señor que hacen estos ciclos. Imagínate esa persona tan mala, con esa energía negativa, que se quede haciendo ella sus ciclos todavía.
A
Que miedo.
B
No, no, pero volvemos a lo que comentamos al principio, que si te fijas como estos sucesos pasan cuando ya están a punto de cerrar el día o de finalizar. Así es, y te lo digo porque la siguiente historia que te voy a contar es con la que cierro adelante. Espero cerrar con broche de oro como decimos, pero sí, sí, también esta historia es de una persona que también trabajaba como repartidor, es un poquito más antigua, justo cuando apenas comenzaban a surgir estas aplicaciones, creo que fue también como en el 2016-2017 cuando inician. Era una persona que como era el inicio de estos trabajos, les iba muy bien a los repartidores. ¿Por qué? Porque había mucha demanda, era la novedad, todos estaban buscando las aplicaciones, muchos queriéndose sentir importantes de estar desde casa, pedir la comida a domicilio, era el auge. Pero este día en específico, él ya estaba en la fila para llenar el tanque de gasolina, ya iba a terminar, ¿Para que? Porque no le gustaba comenzar el día siguiente con el tanque vacío o tener que ir a cargar antes de comenzar su ruta o sus entregas. Estando a dos carros de llenar el tanque de gasolina, le llega una notificación de la aplicación, pero de un pedido flash. Los pedidos flash son como paquetería, no es necesariamente de entregar comida, sino puedes recoger algún objeto o algún artículo en el punto A y lo entregas en el punto B. Revisa y ve que no está tan tan entretenido y dice me quita 15 minutos de mi tiempo en lo que me toca para que me llenen el tanque. ¿Están llenando los tanques, los carros de adelante, dice antes de que? Antes de que me toque, voy rápido y ahorita regreso. Se dirige hacia el punto A. En el punto A era donde tenía que recoger lo que iba a entregar al irse acercando al domicilio, igual también algo con similitudes que ocurre en zonas que están ya más alejadas, centro de la ciudad, es donde todos estos sucesos pasan. ¿Va llegando a la calle del domicilio, en la aplicación le va marcando que ya casi llega, pero le llama mucho la atención que dónde va a llegar no es como tal una casa, sino es digamos un local, pero le llama bastante la atención porque afuera del local en la parte de la entrada hay unas gallinas negras enjauladas, hay conejos, comida tirada de animal y un guajolote, los ve desde lejos pero cuando va llegando puede ser que por el ruido de la motocicleta estos animales se alborotan y se le hace raro, sobre todo lo de las gallinas es lo que más le llama la atención porque porque siendo en la noche el frío les afecta mucho a los animales y pues él llega ni siquiera toca cuando ve a lo lejos en la entrada que le levanta la mano una señora y volvemos a lo mismo, era una señora mayor y le dice muchacho pásate, ven, se baja el repartidor y le dice la señora dame cinco minutos en lo que termino de envolver el paquete lo que vas a entregar y pues ya le dice OK, la señora se pasa, pues él por curiosidad empieza a observar lo que hay en el local y se da cuenta que es un local, un local peculiar donde aparentemente ahí se realizan trabajos, limpias, lecturas de cartas, amarres, ese tipo de locales, ahí se realizan ese tipo de trabajos, pues él sobre todo al ver lo que estaba en la entrada y el observar todo lo que hay adentro pues le empieza como una espinita como de que pues que me va a tocar llevar? Para esto sale la señora con una bolsa negra, como si la bolsa negra fuera el envoltorio de lo que va a llevar y a simple vista parece como que le está entregando un bote de yogur de los de kilo forrada con la bolsa negra. El repartidor agarra lo que va a entregar y al tacto está tibio y se siente como si fuera agua, pero más espeso que el agua y lo único que le dice la señora es que tenga cuidado de no derramar lo que contiene, pues el repartidor dice sí sí no se preocupe aquí yo en mi mochila tengo un portavasos en el interior, lo guarda con mucho cuidado, para esto la señora le dice muchas gracias mijito por hacerme esta entrega tan especial, saca como de un delantal un billete enrollado y el muchacho lo recibe, pero por educación ni siquiera revisa de qué cantidad es, simplemente lo recibe, muchas gracias, se lo guarda y la señora le me dice mi nieto que ya tienes indicado el destino y el lado perfecto, se sube a su motocicleta, efectivamente ve que ya tiene indicado el destino a lo que procede a ya hacer la entrega final para ya irse a cargar gasolina. Para esto, mientras va en el rumbo de llegar a ese punto, el camino se va alejando todavía más de la zona centro, a tal punto de que comienza un terreno, un camino de terracería. Al entrar al camino de terracería, empieza con más cuidado porque recuerda que le dice que no debe de derramar pues lo que lleva, lo que va a entregar, tampoco hay luz, solamente puede ver lo que su motocicleta le alusa, entonces va despacio, pierde un poco de tiempo por ir más despacio, pero mientras va avanzando, haz de cuenta como que no se puede acercar al punto de entrega, él sigue el camino, sigue el camino, sigue el camino en la aplicación, transcurrir cierto tiempo ya le marca como que a la vuelta del camino ya está el lugar de destino, agarra esa curva y después de la curva es una bajada, toma la bajada y hasta el fondo está marcado ya dónde va a llegar. Como no había luz, hasta que no llega al punto, se percata de que acaba de llegar a un cementerio. Él en su lógica piensa pues no sé, tal vez le voy a traer algo al velador, al panteónero por supuesto, o al cuidador, pero no hay ni una luz, no hay nada que indique que hay alguna persona por ahí. Él comienza un poco más a sugestionarse, no era, no creía en todas esas cosas, pero pues por toda la situación comienza con un poco más de nervio, le llama a la señora, le dice, le empieza a marcar, no contestan, no contestan, no contestan, hasta el final se escucha como que alguien contesta y como que cambia de manos el teléfono y se escucha la voz de la señora y él le dice, disculpe señora, ya llegué aquí, donde voy a dejar el pedido, pero no hay nadie que me reciba, ¿A quién se lo voy a entregar? Y la señora como con tono burlesco, ¿Quién te dijo que le ibas a entregar a alguien? Dice, lo que tienes que hacer es entrar al panteón hasta el final, hasta el fondo vas a ver un árbol y debajo de ese árbol hay un agujero en la tierra, es el recipiente que llevas, lo vas a depositar adentro de ese agujero, pero debes de tener mucho cuidado de no derramar y menos tú, no te vayas a ensuciar, no te vayas a embarrar lo que contiene y por nada del mundo lo vayas a depositar en otro lugar que no es el que te estoy diciendo. Porque ese refractario contiene un maleficio. Si tú te llegas a ensuciar o si lo pones en otro lugar, ese maleficio te va a perseguir a ti. Imagínate ya con toda la sugestión que venía, por supuesto, y le dice esto. La señora le cuelga inmediatamente. Ni siquiera le deja decir nada. Él lo hago y me voy. Abre su mochila, saca el recipiente de la bolsa, se embarra. Paco, al momento de sacarlo, siente algo viscoso, algo húmedo. Como no hay luz, ¿Qué es lo que hace? Se pone en la luz de la motocicleta a ver qué es lo que es, y ve que se ha embarrado de un líquido rojizo. Un líquido rojizo que al contacto con el calor de la temperatura corporal, se seca. OK. Y desprende un aroma a descompuesto. Y si ya venía sugestionado con esto, ya truena. Me va a pasar algo en su cabeza. Él piensa que como la única forma de salvarse es ir a dejarlo en el lugar. En el lugar que lo tenía que entregar. Se introduce al panteón, pero no ve nada. No hay luz. Dice, ¿Cómo voy a encontrar eso? Se regresa, acomoda la motocicleta a la entrada para que la luz de la moto le alcance a alumbrar algo. Se mete, va caminando, pensando mil cosas, como quiera, si gustes. Llega hasta el final, localiza el árbol. Pero para ese punto, la luz de la motocicleta ya no llegaba hasta allá. ¿Qué es lo que hace? Con los pies empieza a tentar la tierra para localizar el hueco. Lo localiza, pone el recipiente y me tengo que ir de aquí. Inmediatamente se dirige hacia la salida. Él intenta correr. Cuando va corriendo, siente que no avanza. Como si fueran arenas movedizas, como si una fuerza lo jalara de la parte de atrás. Hace todo el esfuerzo posible por correr, por seguir corriendo. Cuando va a la mitad del panteón, se apaga la motocicleta, se apaga la luz. Ya el aquí ya no. Ya no puede. Dice, ¿Qué ando haciendo yo ya? Yo ya estaba aparcado. Cargar gasolina. Yo ya me iba a ir a mi casa. ¿Que ando yo tomando estos pedidos? Así puede llegar hasta la. Hasta la entrada. Se acerca la motocicleta, rápido, gira el switch de la moto, no la puede hacer prender. Y en el tablero, ve que ya no tiene gasolina, Paco se le acabó. Ya ves que estaba por cargar gasolina. Sí, sí, antes de cargar hizo el pedido. Ya de plano se le cierra el mundo, no sabe qué hacer. Y desde el interior del panteón, Paco le llega un susurro y escucha su nombre, así en un susurro, ¿No? El ya agarra la motocicleta y caminando Paco la empuja. ¿Pero recuerdas que para llegar al panteón era una bajada? Pues ahora le toca la subida, ¿No? A media subida ya no puede, está exhausto. Hace un último intento por prender la motocicleta, gira el switch, le da marcha, la motocicleta enciende, se sube rápido, se sale de ahí, se dirige a la gasolinera. Una cuadra antes de la gasolinera, se le vuelve a pagar la moto. Él, en su lógica, para no sentirse acosado por estas energías, él piensa que la moto en el panteón se le apagó por la falta de gasolina. Él quiere pensar eso, ¿No? Quiere pensar que algo malo se la pagó. Y él quiere pensar que en la subida, por la inclinación de la motocicleta, la gasolina baja, le llega a la reserva y es de la forma que prende. Él está en esa negación y en ese pensamiento para no sugestionarse. Llega a la gasolinera, carga el tanque, se va a su casa, le platica a su mamá lo que pasa y la mamá le dice no vuelvas a andar por esos rumbos. Le dice vente, lo agarra, agarra unos huevos, los baña en alcohol, se los pasa y le dice la mamá y corre, métete a bañar porque hueles animal muerto.
A
Qué fuerte. Esto es una regla de oro que evidentemente todos los que nos metemos a lugares así sabemos. No agarres cosas con tus manos directamente. Cuídate mucho, porque si llegas a tocar ese tipo de cosas, evidentemente algo se te puede pegar. Qué forma de terminar este episodio. ¿Cómo te la pasaste, hermano?
B
Híjole, la verdad muy contento. Está muy a gusto, la verdad sí me sentí nervioso, pero creo que después comenzamos a fluir.
A
Perfecto, hermano, muchas gracias. Antes, por favor de irnos, recuérdanos tus redes sociales.
B
Claro que sí, me pueden encontrar en mis redes sociales como Blogueando con Manuel Amescua o Amexcuas.
A
Perfecto, hermanito. Familia, para todos los que están en este punto, les quiero agradecer mucho por llegar al final de este episodio. Y recordarte que Manuel ha reservado una historia que va a estar disponible en nuestro sitio web podcast extranormal. Com. Mx. Allá te espero si te atreves. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos en otro episodio más adelante. Hasta la próxima. Chao.
B
Y a él le toca hacer servicios para llevar pacientes a hospitales, algunos tratamientos y hay una persona que le diagnostican cáncer, él es como su chofer de la ambulancia para hacer los traslados.
A
Y ese trabajo consiste realmente en provocar un tipo de cáncer, pero no es cualquier cáncer.
B
Como el otro señor tenía más de un año en su tratamiento, este en dos meses empezó a tener síntomas muy fuertes, pero no saben qué es lo que tiene. Le hacen estudios de una cosa, lo pasan a segundo nivel, no le pueden detectar qué es lo que tiene, es algo en el estómago, pero no saben qué lo pasan a tercer nivel y es donde ya lo mandan a oncología y también detectan que hay un tipo de cáncer.
A
Pero quien te hace el daño es una persona tan cercana que bien puede estar en tu casa, bien hasta tú le puedes prestar ropa, porque a veces pasa entre amigos, vengo a tu casa o yo quedo a dormir, pero es una playera, una camisa, etcétera. Entonces date cuenta cómo es tan fácil realmente que una persona puede entregar su propia pertenencia con la cual se le va a estar haciendo el trabajo.
B
Saca una bolsa y en su interior se ve como una vista amarrada con un hilo negro y esta v. Paco era un páncreas, podía haber sido de cerdo, no sé, pero era un páncreas. ¿Y yo te pregunto, Paco, de qué tipo de cáncer crees que murió el señor?
A
Es obvio.
Podcast Extranormal, iEX Studios
Fecha: 9 de enero, 2026
Host: Paco Arias
Invitado: Manuel Amescua
Relatos paranormales, encuentros escalofriantes y amenazas reales acechando a repartidores que, al buscar su sustento, acaban cruzando la delgada línea entre lo ordinario y lo inexplicable.
Este episodio explora historias aterradoras y sobrenaturales vividas por repartidores de comida y paquetería. Desde encuentros con entes imposibles y brujería, hasta participación involuntaria en crímenes atroces, el podcast profundiza en la idea de que lo cotidiano puede volverse extraordinario —y peligrosamente inexplicable— en el trabajo menos sospechado.
“Yo quedé paralizado... esta señora pasa a mi lado caminando... o mejor dicho moviéndose con sus cuatro extremidades, no con dos, con cuatro... salió detrás de ellos con una agilidad ... que humanamente es casi imposible”
([18:58])
“Descubren que hay personas que pagaban porque les llevaran carne humana a través de estos servicios de comida.”
([39:20])
“La persona que me describes es mi esposo… pero él falleció hace unos meses.”
([47:20])
“Vi a la señora sentada en un sofá... a su lado izquierdo había un hombre desnudo, en posición... con collar… otro hombre en el piso, igual desnudo, con una cadena en el cuello…”
([61:52])
“Desde el interior del panteón...le llega un susurro y escucha su nombre...”
([80:55])
“…quien te hace el daño es una persona tan cercana que bien puede estar en tu casa, bien hasta tú le puedes prestar ropa…”
([83:20])
El episodio transpira asombro, inquietud y complicidad entre los narradores, abriéndose a lo esotérico con naturalidad y entrelazando realismo crudo (peligros, crimen, xenofobia) con lo inexplicable, siempre en tono de confidencia, incredulidad y respeto a la experiencia ajena:
Ambos coinciden en que la realidad puede ser igual o más aterradora que lo sobrenatural, subrayando el peligro cotidiano de quienes trabajan entregando lo ajeno.
Historias de terror, brujería y el peligro invisible en la vida de repartidores: del México profundo a Estados Unidos, lo normal se mezcla con lo macabro. Cada entrega, una ruleta rusa con lo paranormal y lo real. Queda la invitación—literal y metafórica—de cruzar la puerta hacia lo desconocido.
¿Te atreves a escuchar de noche y cruzar esa puerta?