Paco Arias (24:19)
Si algo lo poseía, evidentemente algo lo estaba poseyendo. Porque en estas juntas o ceremonias siempre hay una persona que es la que canaliza a la entidad que se invoca, a la que, como dicen, montar muerto o espíritu, que es permitir que la entidad entre y tú ser el vocero de él. Está bien denso eso, amiga. Fíjate, yo te quiero contar otra historia. Esta historia nos habla de un ente, y tú a lo mejor estás muy familiarizada con este ente, una persona igual, estudiante. Diego nos dice que hace muchos años él entró a estudiar aquí, originario de Veracruz, él va a la UNAM con esta, digamos, emoción de pues tener un futuro bastante bueno y evidentemente lo tuvo eventualmente. Pero dice que una persona, que ocurre con una persona que no cree en nada, que está enfocado al estudio, pero cuando llega a un lugar donde todos tus compañeros te hablan de cosas paranormales, porque dice él que en ese año todos le hablaban de eventos paranormales de verdad. Dice, es curioso porque él llegaba y me recuerda mucho lo que tú dijiste, él a veces salía a las 10 de la noche, estaba él terminando sus clases, es impresionante. Y dice que sus compañeros, había como un grupo de compañeros que se quedaban afuera, estaban ahí entre compas y se quedaban hablando, algunos se caban, pues ya un cigarrito y empezaban a hablar de estas historias y él decía, estos datos están alucinados, están creyendo en tonterías. Hasta que a Diego le toca experimentar algo y esto le ocurre precisamente en el Pomabus. ¿Dice que él, pues que es el Poabus? Ya lo dijiste hace un rato, pues ese transporte interno que está en la universidad, que te lleva de una facultad a otra, dice que él agarra y se sube en la parte hasta atrás, que dice que luego se llega y se llena muchísimo. Dice, ahí fue la primera vez que lo vio. ¿Qué fue lo que vio? Él dice, era un chavo como cualquiera, un estudiante, pero tenía una peculiaridad, el cabello lo tenía largo, era un cabello negro, pero este chico parecía que tenía como una condición física, su mandíbula estaba expuesta, tenía el rostro como una. ¿Y lo digo yo con mucho respeto, una persona mejor que tuvo un accidente, sabes? Y algo pasó que se le hizo como una reestructura en su rostro, pero esta parte del rostro, la mandíbula la tenía expuesta, no tenía piel. Y ese chavo, dice, estaba sentado como a tres metros de mí. También se le notaba que su cuerpo estaba como un poquito deforme porque uno de sus brazos era más largo y aparte que era chiquito, o sea, medía como un metro cincuenta aproximadamente. Estaba extraño. ¿Dice que a él se le hizo curioso porque nunca lo había visto, pero después de un rato de ir en el transporte, se dio cuenta de que este chavo lo estaba observando, pero no lo observaba como con curiosidad o como, sabes? Lo observaba con odio. Dice, el chavo me estaba mirando, pero como si me odiara. Y si, yo la verdad lo ignoraba, pero sentías como cuando alguien te está mirando, ¿Sabes? Siente su mirada encima. Y al verlo, este chico le mostraba una mirada bastante perturbadora, lo miraba muy mal. Dice, me bajo de mi parada, me bajo del bus y él por la ventana me seguía mirando, o sea, me siguió. Imagínate lo incómodo de todo eso, ¿No? Dice, bueno, él se fue, se le olvidó, pues todo normal. Y dice, a partir de ahí comencé a verlo en todas partes, como que él sabía dónde estaba yo. Dice, a veces yo estaba en una parte de la universidad, iba pasando por ejemplo el bus y él sabía que estaba yo ahí y como que casualmente mi mirada también se levantaba y siempre nuestras miradas se cruzaban y siempre me miraba mal, todo el tiempo me miraba mal. Otras veces lo veía parado en áreas verdes, por árboles, inmóvil, siempre estaba con su mochila paradito, pero mirando, me dice, y era incómodo porque vas caminando y te va mirando y te va mirando, pero su mirada es así, es como de odio, como no sé, me caes mal, te quiero hacer algo malo. ¿Y él dice, quién sabe qué onda? Ahí fue donde él se dio cuenta de que tenía un brazo más largo que otro, como que tenía una condición física pues muy, muy fuerte, y dice que pues él estuvo constantemente topándoselo en diferentes partes. Dice que pasó algo extraño. Dice que las demás personas que caminaban a su lado parecía que no lo veían. Dice, yo me le quedaba también mirando y a su lado pasaban estudiantes, maestros, y ni siquiera lo volteaban a ver, o sea, era como si güey hay alguien ahí que está actuando extraño porque nadie lo está viendo. Y eso a él empezó a dar miedo porque se acordó de las historias de sus compañeros, de que hablaban de que la mujer perro, etcétera. Y dices que esto no sé qué sea pasó. Dice que a los días o a las semanas él también empezó a salir más tarde, y dice que esos días se volvieron un poco pesados porque él salía ya tarde de sus clases. Y un día dice que iba caminando solo, porque tú dijiste algo muy importante, hay pasillos, hay partes de la universidad, cuando ya es de noche, se siente pesadez y dice que él iba caminando, él iba caminando, le iba caminando y de pronto empezó a escuchar como un gruñido. Imagina la escena, va caminando en un pasillo de noche, cerca de las nueve y diez de la noche, con su mochila ya saliendo solo, y escucha un gruñido. Dice que él voltea y lo que ve detrás de él, paradito ahí solo, es a este muchacho, a este estudiante. Ahí estaba, dice, yo molesto, ya me doy la vuelta, dice, y le digo ¿Qué pasó? ¿Se te ofrece algo? Y dice que este estudiante, que ya lo ve mucho más de cerca, lo ve detalladamente, dice que su rostro era muy, muy espectral, era muy, muy extraño. Dice que este ser, porque ahí se dio cuenta de que no era un estudiante, era un ser, empezó a correr hacia él con intenciones como de hacerle daño, y él lo primero que hace es se da la vuelta y empieza a correr. Dice que escucha como el tipo va llegando ya muy cerca de él y siente el jalón en la mochila y escucha como ese gruñido lo está provocando este ser, y se da cuenta como su mochila como que se desgarra, y él lo primero que hace es pues correr más rápido y gritar Auxilio, auxilio, auxilio. Cuando llega al final del pasillo se iba topando con otros compañeros y choca con ellos y ahí los tres se caen al piso. ¿Qué te pasa Diego? ¿Que tienes? ¿Qué te pasa? Vienes gritando y no te fijas. Y dice que el tipo así como es que voltea y no hay nada, y ¿Qué pasa? Es que algo me vino persiguiendo. ¿Qué? Y ya él les cuenta y dice que sus compañeros lo empiezan a revisar si la mochila, la mochila de Diego estaba desgarrada, o sea, algo lamentó, como un arañazo, como si fuera un animal. Y sus libros se quedaron tirados así. Hubo algo, si hubo un daño, él no tuvo un daño físico, pero dice su ropa, su pantalón estaba desgarrado y él dice, pero seguramente dice que sus compañeros le decían o estás marihuano o te atacó un perro de los que luego se meten a la universidad porque luego andan perros ahí dentro, pero no pudo haber sido otra cosa, no hay nada, dice, no, es que yo lo vi, yo vi como este estudiante, porque siempre traía mochila, empezó a correr, pero corría extraño, porque imagínenlo corriendo, tiene un brazo más corto que otro, iba como cojeando, pero al mismo tiempo iba caminando rápido, corriendo casi con esta parte de la mandíbula pues expuesta al hueso, literalmente. Dice que le dio mucho miedo, pero que, y quiero leer esta parte porque dice que él todo el tiempo decía no fue un perro, no fue, porque todo mundo que le decía, le decía, es un perro y si no, no es un perro. Las veces que he contado lo que me pasó, muy pocos me creen, pero yo sé lo que vi esa noche y lo que me siguió aquella noche, destruyó mi mochila y él guarda como trofeo esa, pues digamos, esos restos de su mochila porque es como la prueba que él tiene y como dice, de lo que lo siguió a él en ese pasillo, no sé qué fue, no sé tú qué piensas que haya sido, amiga.