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Lowe's knows that no matter. Your paint project saving is at the top of your list. That's why when you shop today, you can buy one. Get one free Select Valspar and HGTV home by Sherwin Williams One coat coverage interior paints via Rebate Shop These deals in store or online today at Lowe's. We help you save selection varies by location while supplies. Last discount taken at time of purchase. See sales associate for details offer valid eight hundred twenty one through ninety three. Mike and Alyssa are always trying to outdo each other.
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When Alyssa got a small water bottle, Mike showed up with a four liter jug. When Mike started gardening, Alyssa started beekeeping.
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Oh, come on. They called a truce for their holiday.
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And used Expedia Trip planner to collaborate.
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On all the details of their trip.
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Once there, Mike still did more laps around the pool.
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Whatever you were made to outdo your.
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Holidays, we were made to help organize the competition.
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Expedia Made to travel. Dicen que las grandes construcciones requieren grandes sacrificios, pero también en las fábricas se requieren ofrendas. ¿Qué secretos ocultan estas grandes industrias? ¿Qué tragedias se han guardado por tantos años y que nunca van a salir a la luz? ¿Y qué eventos paranormales siguen ocurriendo hasta el día de hoy en estas grandes industrias? Se habla de ver a niños, mujeres, hombres deambulando por grandes pasillos, caminando en zonas donde es imposible verlos y que delante de los ojos de muchos trabajadores desaparecen. En este episodio vamos a hablar acerca de las personas que vieron de cerca situaciones muy cercanas a la muerte, incluso personas que siguen penando en estas grandes construcciones. Bienvenidos. ¿Hola, qué tal amigos? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extra Anormal. Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo con todos ustedes familia. Hoy tenemos a un invitado muy especial, una persona que ya estuvo anteriormente con nosotros y que la verdad relata unas historias bastante fuertes. Hoy nos acompaña mi querido Luis Ki. ¿Cómo estás?
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Muy bien, Paco, muchas gracias aquí de nuevo.
A
Oye, gracias por aceptar la invitación, por darte la vuelta. La verdad es que la última vez que grabamos me gustó mucho el episodio.
B
Muchas veces. A mí también. La verdad es que creo que tanto tus historias como las mías estuvieron fuertes.
A
Estuvieron muy fuertes. Antes de iniciar también de lleno este podcast, quiero darte una noticia. Estoy seguro que conoces a mis amigos que y Darian de Mystery War Y quiero decirte algo bien padre que te va a encantar como fan del podcast de terror y es que ellos iniciaron también su nuevo podcast y tienen como primer invitado a uno, mejor dicho al más grande creador de contenido paranormal en habla hispana, nuestro querido Dross así que te invito a que pases después de ver este episodio pases a su canal para que disfrutes de esta gran colaboración que están haciendo y también recordarte que al final dejaré el enlace para para que vayas y lo disfrutes. Familia el día de hoy tenemos un tema que mucha gente también nos ha pedido, incluso nos han escrito y es que este tema quiero decir algo bien bien importante hablar de fábricas es como una espada doble filo porque hay cosas muy fuertes que se viven dentro de una fábrica pero también cuando mezclamos ciertos nombres de empresas puedes tener problemas y es que la gente que sigue este canal desde hace mucho tiempo de sus inicios sabe que empezamos este canal contando una historia de fábricas que está en mi ciudad, hay muchas y que pasaron cosas muy fuertes entonces por eso es que casi no tocamos este tema pero es de los lugares donde pasan cosas muy fuertes. Antes de empezar familia también te quiero invitar para que te suscribas si no estás suscrito, actives las notificaciones si nos escuchas por medios audibles de podcast como Spotify hay una opción que dice seguir, pícale ahí para que seas parte oficial de esta gran familia recordarte que hay una continuidad de este podcast en nuestra página web que es donde subimos contenido exclusivo que nunca verás en ningún otro lugar y también decirte familia que si estás haciendo alguna actividad trates de escuchar con detenimiento porque hay ciertos factores ocultos en cada historia que te van a hacer darle el sentido y entenderlas mucho mejor. Para empezar amigo yo sé que aquella vez mucha gente, casi medio millón de personas vive ese episodio contigo pero para la gente que te está conociendo por primera vez me gustaría que por favor te presentes redes sociales, proyectos Claro, mi.
B
Nombre es Luiski, muchas gracias a Paco y a la comunidad porque realmente me sentí muy bien con todos ustedes yo también tengo un proyecto de podcast, bueno realmente dos, ahorita vengo por parte de 180 lpm podcast así aparezco en todas mis redes sociales y tenemos otro que tiene más tiempo y que lo hago con un amigo que es como 271 podcast gracias amigo.
A
¿Oye a ver tú qué opinas de las cosas que se viven en las fábricas? En estos lugares que son tan grandes, donde entran muchas personas a trabajar pero pocas personas en algunas ocasiones no salen. ¿Qué opinas tú de todo esto?
B
Pues mira, yo creo que dentro de una fábrica para empezar el inmueble debe de ser muy grande para poder ser construido. Claro, tú no sabes en el pasado qué hubo ahí, qué energías pueden estar habitando este lugar y bueno, ya al ser fábricas de producción masiva de algún producto, pues deben haber accidentes siempre, pero según nuestros ancestros o la gente mayor a nosotros, siempre comentan que tanto el diablo mete el dedo como a veces pide almas. Así es, y a veces para que las cosas sigan funcionando es necesario que haya pérdidas humanas.
A
Fíjate que te voy a platicar, no voy a mencionar el nombre de la marca porque no quiero meterme tampoco yo en problemas, pero pues en Tuxepec hay una fábrica donde yo he platicado anteriormente que yo trabajé allí y pasaron cosas muy fuertes, que de hecho la primera historia de terror que yo conté fue dentro de esa fábrica, que es una de las historias más fuertes que voy a dejar hasta el final de este podcast porque vale la pena volver a escuchar esta historia, mucha gente no la conoce, pero te voy a contar algo bien curioso. En frente de esta fábrica está un bulevar de los más grandes de Tuxtepec, de los más importantes y este bulevar tiene una curva conocida e incluso fue nombrada así por los medios de comunicaciones, medios periodísticos como la famosa curva de la muerte. ¿Por qué? Bueno, porque tan solo en esa curva, que de hecho no es una curva peligrosa, no es una curva prolongada, no es una curva como peligrosa, realmente mucha gente ha muerto, mucha gente porque no sabemos, simplemente a lo largo de los años, motociclistas sobre todo, pierden el control y terminan pues derrapando y perdiendo la vida. Los medios bautizaron este lugar como la curva de la muerte por la cantidad de accidentes que han ocurrido ahí. Y es que son demasiado trágicos amigo, porque como quedan estos cuerpos es una cosa indescriptible, los zapatos tirados no sé cuántos metros más adelante, cosas muy fuertes. ¿Y lo interesante de esto es que está mero enfrente de esta fábrica que produce una bebida que es un poco adictiva para las personas, solamente voy a poner a decir eso y la gente, los lugareños pues de aquí de Tuxtepec empezaron a sacar teorías, estas hipótesis y es que dicen que esta fábrica pues reclama almas, que pertenece al demonio porque? Porque es como un vicio para los humanos y que requiere cada determinado tiempo pues sangre y es por eso que la gente, mucha gente ha muerto a causa pues supuestamente de estos motivos sobrenaturales, esto es lo que la gente de aquí habla entonces digo no sé, tal vez quiero pensar que es porque la gente pierde el control o les falla el moto, pero es que van cientos de decesos que han ocurrido, no sé si tú has escuchado un poco de lo que te estoy hablando Luisqui.
B
Sí pero no de aquí de Tuxtepec, creo que coincide que en muchos lugares se presenta el mismo fenómeno.
A
Es curioso y fíjate para dar inicio a este podcast te quiero contar una historia que nos comparte el señor Felipe Gutiérrez. Don Felipe con cariño para don Felipe. Don Felipe nos cuenta que él trabajó como guardia de seguridad en diferentes instituciones por prácticamente toda su vida, hoy es una persona de 68 años y nos dice que esto mal lo que empezó a suceder fue desde inicio de la pandemia debido a que como él era grupo vulnerable por su edad lo mandaron a su casa, entonces él ya no pudo regresar a trabajar, la empresa buscó la forma de despedirlo y él estaba muy preocupado porque don Felipe nos dice que él tenía su cargo a sus nietos que desafortunadamente su hijo había perdido la vida y él se quedó a cargo de sus nietecitos de 8 y 11 años, entonces él tenía que sacar adelante esos niños y don Felipe pues preocupado porque dice yo tengo, yo Tenía más de 60 años, es complicado que le den trabajo una persona de mi edad, sobre todo porque también estábamos todavía en esta situación pues de la nueva enfermedad, ves que se demoraron tantos años en que las cosas regresarán a la normalidad y dice pues mis nietos tenían que comer, tenían que estudiar y pues yo tenía que comprarles una computadora para que tomaran sus clases en línea. Entonces un Felipe se las vio muy muy duras pues con su situación y nos dice que buscando vacantes ahí en el periódico a la antigüita se dio cuenta de que estaban solicitando personal donde antes fue una fábrica textil, dice que en esta bodega que ya es una gran bodega en los años 80 que era una fábrica, pasó un accidente, se incendió y pues prácticamente dicen que habían quedado trabajadores pues atrapados, quienes perdieron la vida. Entonces Don Felipe ve el anuncio, ve la dirección número marca, lo cita en entrevista, va a esta bodega que antes fue una fábrica y era enorme. Dice la verdad Paco lo que a lo que se dedicaba antes pues es a producir pues ropa, pero ahora era ocupada como para unas personas que recibían pues estas prendas que las personas donaban para la caridad y ahí dice que se almacenaba todo eso y al día siguiente llegaban las personas, armaban por ahí algunos paquetes y empezaban a donarlo a una fundación. Mi trabajo era sencillo, en la entrada de la bodega tenía mi casetita y pues prácticamente dar rondines todo el tiempo por toda la bodega que era muy grande, imagínate, antes era una fábrica textil, era enorme. Dice cuando me dicen el horario, dice sentí muy feo dejar a mis nietos porque su horario de Entrada era las 9 de la noche, turno de noche. Dice yo me las arreglé con una vecina que les echaron ojo a mis nietos y la gente de pensar. ¿Cuánto tiempo crees que Don Felipe se demoró en toparse con algo sobrenatural? Aquí fue desde la primera noche. Don Felipe nos dice que es uno de los lugares donde de verdad él conoció el terror, el miedo. Dice que cuando él se va en su bicicleta, entra a trabajar y si de noche este lugar daba miedo, nada que ver cómo se ve de día, todavía había algunas cosas ahí de los años 80, por ejemplo máquinas de coser viejas, de la nada se escuchaban golpes, o sea los típicos ruidos que se van escuchando. La encomienda era sencilla, de repente la gente como sabe que es una bodega y que hay cosas como ropa, zapatos, juguetes, la gente de pronto levantaba la lámina, se metían y robaban. Entonces yo tenía que estar muy atento a las cámaras de seguridad, muy atento a todo. Dice que dio la primera vuelta cerca de las diez de la noche. Dice no te voy a mentir, conforme te vas metiendo a donde está oscuro, sientes la piel chinita. Iba con una linterna, su macana. ¿La macana que es? Es como un artefacto que es para golpear y dice que le dan un arma de fuego, pero que es como de mentiras, que solamente la ocupa para espantar a la persona. Entonces va con su arma, va su macana y va a su linterna. Dice que le empezaba a dar estos rondines y que lo que él hacía para poderse sentir en paz, iba silbando, iba silbando con la linterna, todo normal, muy tranquilo. Le dio toda la vuelta a la bodega. Regresó como a los veinte, veinticinco minutos. Y dice que tenía una televisión que le dio mucha curiosidad, porque ya no tiene mucho tiempo, que no veía de esas teles que eran chiquititas de blanco y negro, que solamente te daban o sintonizaban dos canales, no estaba ahí. Dice, al pasar las horas, empezó a dar sueño. Dice, me empecé a cabecear, como le decimos por acá. Los ojos se me empezaban a ir, la cabeza también. Ya me empezaba yo a. Y mi mente luego, luego, levántate, porque si vienen los jefes y en tu primer día de trabajo te ven dormido, pues me van a despedir, no me va a correr. Y él dice, no, mis nietos, todo el tiempo sus nietos. Era como ese motor de decir, tienes que levantarte. De pronto dice, me levanto, voy a una zona donde hay como un comedor, me preparo un café, un cafecito negro para despertar. Mientras él estaba ahí, empezó a escuchar un silbido que venía de la bodega. ¿Sabes qué es lo curioso de esto? Que era como si él se escuchara a sí mismo. Dice Paco, era mi propio silbido. El mismo dice, alguien entró rápidamente, jala la linterna, se deja ahí el café, ya no, ya no se lo tomó. Y dice que sale y empieza a caminar a oscuras con su linterna y sigue escuchando el silbido. Él no ve nada en ningún momento. Dice que es como si viniera una persona frente a él, porque el silbido ya estaba muy cerca de él, pero él no veía nada. Y siente como una corriente de aire lo golpea, como que el silbido lo atraviesa a él, como si alguien hubiera pasado a través de su cuerpo. Y todo se calla. Dice, yo sentí demasiado miedo, corrí a mi caseta, corrí lo más rápido que pude y empecé a ver las cámaras, que todo estuviera en orden. Cuando en eso, la cámara que está hasta el final de la bodega, que alumbra o capta un pasillo, veo a un niño, no más de siete años. Estaba ahí. Lo curioso es que estaba paradito ahí, pero mirando a la cámara. Él sabía que yo lo estaba viendo y sonreía a la cámara tenía este efecto en los ojos, como que le brillan. Y él siguió caminando, chiflando. Dice, yo vi que él era, que estaba pues silbando, porque lo seguía haciendo en la cámara. Dice, yo me armé de valor, quise pensar que habían mandado un niño a entrar, no sé, buscando siempre el lado lógico. Dice, me armé de valor, di toda la vuelta, no vio nada. Dice que las cosas estaban poniendo bastante fuertes. Regresó otra vez a hacerse su café y escucha nuevamente el silbido en el pasillo. Dice, yo cargo un escapulario, lo saco, ya sabes, no te aferras a algo espiritual. Y dice que empezó a caminar, empezó a caminar, llegó hasta la pared, no había nada hasta donde finalizaba el pasillo, pero a su lado derecho había una bodega, una bodeguita con una puerta de estas de vidrio, que son estas puertas como de cocina que tiene como una ventana redonda. Dice, mi jefe me había dicho que ahí almacenaban las cosas que estaban en mal estado, las que no se podían donar. Y cometió, no sé si llamarle error, pero pegó su mirada al vidrio para ver si algo se veía, hermano. Dice que de pronto, de la oscuridad, ve como venía una mujer caminando y se va acercando. Dice, pero yo en ese momento me quedé paralizado. Y esta mujer no la escuchaba porque estaba del otro lado, pero se veía como abría la boca, como que estaba peleando, como que estaba discutiendo, pero en sus brazos tenía como un trapo que se veía viejo, así como chamuscado, como quemado. Y esta mujer me estaba gritando. Dice, yo saqué el arma, o sea, con la mano así, temblando, y dije en voz alta que se fueran de ahí, que era propiedad privada. Y ante mis ojos esta mujer desapareció otra vez. Dice corrí de regreso a la casetita. Dice, ahí me quedé tratando de asimilar lo que estaba lloviendo. Es que era algo irreal, nunca. Dice, yo nunca había visto algo así, no sabía que era, si era una persona real, si era un fantasma, no sabía. Pero dice, yo ese día me quise ir a mi casa, renunciar, pero cuando lo pensé, pensé en mis nietos otra vez. Dije, no, no, no, no puedo, no puedo, no puedo, no puedo dejar mi trabajo. Mis nietos necesitan, pues, el recurso, necesito yo estar aquí. Y es lo que él pensaba todo el tiempo. Dice, empecé a pensar que debía yo hacer. Y él nos cuenta algo muy breve. Dice que cuando él era niño, su abuelito le decía que era fácil atrapar a un duende, que incluso era un poco hasta chistoso. Dice que antes con su abuelito hacían bolitas de queso y las rellenaban de sal y que la botaban, le iban y las votaban y que llegaban los duendes y la comían, pero que cuando llegaban a la sal, como ellos como que repudian la sal, que como eso los atontaba. Y dice que su abuelito atrapaba duendes, es lo que nos cuenta. Dice, pero esto no sé qué era, no sé, no sé realmente a qué me estaba enfrentando, si eran duendes o si era otra cosa, sobre todo la mujer. Dice que él hizo con su lunch, él llevó comida, hizo unas bolitas, pero no hay queso de carne y la relleno de sal. Dice, yo las fui con mucho miedo, fui, las coloque en ciertas zonas y dice que cuando ve otra vez en las pantallas de los monitores, ve como el niño aparece y toma una de estas bolitas de carne y se le empieza a comer. Y dice que cuando llegó a la sala, el niño empezó a hacer así las caras, así como que se empezó a limpiar y vio como desapareció, desapareció. Pero él dice, pero me queda ahora la otra, la mujer, no sé, yo tenía mucho miedo porque yo estaba seguro. Dice que esa mujer no era ningún duende, era algo más. Y él dice que se arma de valor e intentó hablar con esta mujer nuevamente, jaló su linterna y se adentró a lo más profundo de la bodega. Dice que cuando llegó hasta donde estaba esa puerta, donde la vio no había nadie, pero de pronto empezó a escuchar aquí en el oído como le decían lárgate de aquí, estas son cinco cosas, no la toques. Y al voltear ve a la mujer, ya no lejos, ya la ve cerquita y es donde le ve la piel, le ve todos los detalles. Dice, hermano, yo me quedé paralizado hasta la linterna, la tiró y después de un rato corrió otra vez a su caseta. Su caseta era como su lugar de refugio, ¿Sabes? Era como, ¿Pasa algo? Me voy para mi caseta porque ahí hay luz, porque ahí tengo pues todo, ¿No? Teléfono, todo. ¿Y dices que no sé qué hacer y no puedo renunciar, mi jefe no puede, pues no puede despedirme, no? No puedo yo decirle que me voy tampoco mis nietos necesitan de mí, de mi trabajo. Y otra vez se arma de valor, hermano, pero esta vez iba a ser algo diferente. Dice que le llamó la atención algo, en las dos ocasiones esta mujer tenía como un trapo que se veía chamuscado, negro, quemado. Regresó, dice que él iba hablando con palabras muy calmadas, o sea, desde que empezó a adentrarse a la bodega, él decía yo estoy haciendo mi trabajo, yo no vengo a robarme nada, a mí me contrataron para cuidar este lugar, o sea, él iba como hablando al aire y no escuchaba nada, llegó hasta donde estaba la mujer y vio ese trapo en el piso, dice que cuando él se agacha, lo extiende, se da cuenta de que era un vestido, era un vestido blanco como de novia, pero en efecto estaba quemado, estaba chamuscado y se veía muy viejo. Ya él entendió que probablemente esta mujer, no sé si falleció ahí, no sé, no sabemos si era una clienta que se iba a casar, no sabemos nada, pero él dice que yo con toda la delicadeza del mundo, y él lo dice, doblé ese vestido, lo guardé en una caja y lo puse en alto y yo hablé a los cuatro vientos y dije no me hagas nada, yo vengo a cuidar este lugar y para que veas, acabo de guardar tu vestido, lo acabo de dejar donde nadie lo va agarrar y si me lo permites, déjame cuidarlo, pero déjame hacer mi trabajo, mi familia necesita de mí. Él nos dice que desde que hizo eso, las demás noches fueron muy tranquilas, que sí sigue escuchando sus silbidos, si sigue viendo sombras, pero dice ahora no lo siento tan peligroso como la primera vez, las cosas siguen ocurriendo, yo ya me acostumbré, pero ya no me siento en peligro, siento que esa entidad o ese espíritu se siente ya a gusto conmigo, como que lo acepto. Y lo curioso de todo es lo que le dijo su jefe, dice que le dice Felipe, te quiero agradecer porque no te lo quería decir, pero ya como llevas meses trabajando conmigo, nosotros nunca habíamos podido tener trabajador nocturno, eres el primero que ha durado en quedarse, todos no pasan de la primera noche, gracias. Y dice que le aumentaron el salario, le dejaron cambiar su tele por una tele de normal, una pequeña Smart TV ahí en su casetita, o sea, le dieron muchísimas comodidades, el señor pues le subieron al salario, le está yendo relativamente bien, puede sacar adelante a sus nietos y pues prácticamente lo que lo que tuvo que aguantar desde la primera vez valió la pena.
B
Pues me dejas un poquito impactado y te voy a decir por qué. En primera porque ahí él está demostrando que cuando hay necesidad toda la barrera que se te ponga enfrente.
A
Así es.
B
La vas a poder vencer.
A
Así es.
B
Y en segunda, me llama mucho la atención que hayan sido dos entidades totalmente distintas, pero hay algo común en estas dos entidades y es que las dos tienen la energía para poder manipular objetos, para poder tocar el mundo físico.
A
Si.
B
Lo que aquí no me cuadra es que hayan desaparecido, porque entonces son espíritus y se supone que los espíritus hay menos que hayan recolectado muchísima energía es como pueden hacer esto.
A
Así es.
B
Pero en esto el niño saboreó la comida, se la comió eso, entonces eso está súper impactante y creo que el niño no volvió a aparecer. Escuchaba el silbido, pero físicamente ya no hubo una manifestación.
A
Ya no hubo una manifestación. Lo último bueno es que siguen ocurriendo cosas, pero él dice como que nada comparado con el primer día. Lo que yo sí no supe identificar es si el niño era un espíritu, si el niño era un duende, realmente era un duende, porque los duendes sí tienen esa capacidad de manifestarse en planos físicos, planos espirituales y de alguna manera robarse las cosas porque es lo que hacen, o sea, no me queda claro. Lo que sí entiendo perfectamente es el espíritu de la mujer, me queda clarísimo que está atrapada, que sigue ahí, pero que sigue cuidando lo que ella cree que le pertenece.
B
¿Y tú crees hasta ahorita Paco, que sea común que los espíritus de mujeres se queden atrapados en fábricas?
A
Fíjate que no solamente mujeres, sino hombres y mujeres incluso no sé, creo que niños. No hermano, o sea, por mi creencia me cuesta un poco de trabajo entender cómo un ser tan puro como un niño, o al menos un niño que aún no tiene este raciocinio entre lo bueno y lo malo, no puede quedarse aquí. Ellos tienen pase directo a trascender ya sea el cielo, donde ustedes quieran creerlo, pero no lo sé hermano.
B
Pues fíjate que yo te traigo una historia que me mandan desde Venezuela.
A
OK.
B
Y esto sucede en una fábrica o compañía petrolera más bien es el término correcto. Fíjate que aquí hay un velador que se llama Raúl. Este velador tiene aproximadamente 15 años trabajando en esta compañía. Al ser una compañía tan grande, no es el único velador, hay varios veladores. Estas naves industriales son gigantes, entonces son cuidadas por zonas y los van rotando. Y a él le tocó una zona que normalmente resulta ser muy tranquila. Nunca había problemas, de hecho era hasta bastante aburrido el hecho de nada más tener que estar adentro de la casetita, salir, dar un rondín al patio grande y volver a meterte y pues tratar de dormir porque no hay otra cosa que hacer ahí. No les permiten tener televisión, no les permiten tener nada, porque. Porque como manejan petróleo, pues entonces deben de tener mucha atención en todo lo que sucede alrededor. Lo curioso aquí es que una noche él sale a dar su rondín de rutina en esta zona y de repente, cuando va caminando por este patio grande, justo en donde empieza la oscuridad que ya la luminaria no alcanza a alumbrar, ve cómo va caminando ahí un trabajador. Pero aquí lo curioso es que a esa hora, justo en esa zona, ya no tiene que haber nadie trabajando. Es una zona que solamente se trabaja de día. Entonces le grita Hey, hey, hey. ¿A dónde vas? ¿Qué haces ahí? Tú ya tienes que haberte ido, no puedes estar acá. Claro, lo curioso aquí es que todos pensaríamos que al tratarse de algún fenómeno paranormal, cuando tú le hablas a una entidad así, la entidad no te va a pelar y se va a seguir derecho. Aquí no, aquí. Aquí este hombre con uniforme se voltea y cuando se voltea empieza a caminar hacia él, pero el hombre venía un poco raro porque traía la cabeza agachada y venía agarrándose el estómago como si tuviera un dolor, como cuando nos cae mal y no aguantamos. Así venía caminando. Y el velador va caminando para encontrarse, pero 10 metros antes, 15 metros antes, o sea, a una distancia considerable, empieza a percibir un olor. Es un olor a orines y un olor a sudor seco. ¿A qué me refiero con sudor seco? Un ejemplo, cuando vas a hacer ejercicio, se moja toda tu ropa de sudor y por X o por Y no llegas inmediatamente a cambiar de. Se seca y es muy escandaloso.
A
¿Ok?
B
Entonces solía Si, le dice ¿Quién eres? Yo no te había visto. ¿Qué haces aquí? Ya te tienes que ir. Siguen caminando 3 metros aproximadamente, antes del encuentro, el trabajador levanta la cara y se empieza a reír. Y el velador le dice ¿De que te ríes? ¿No escuchaste? ¿Qué haces aquí? Es que ya viene. Cuando él dice esta frase, el velador entra en pánico, no sabe por qué. Esa frase le dio mucho miedo. Y con la linterna empieza a alumbrar hacia las partes oscuras. Pero es una linterna pequeña, no alcanza para alumbrar esas partes en que la luminaria no llega. Empieza a buscar y cuando él voltea para seguir hablando con esta persona, esta persona ya no está. Y está sumamente extraño. ¿Por qué? Porque el espacio, te comenté anteriormente que es muy grande. Y aunque esta persona hubiera salido corriendo, en primera se hubiera escuchado y en segunda se hubiera visto. No hay una posibilidad de que corriera como un guepardo para poder salir a la otra zona. Él sigue buscando, espantado. Se espantó más todavía y empieza a escuchar pasos. Empieza a voltear porque de repente los pasos suenan aquí y no hay nadie. Luego suenan acá. No hay nadie. Por detrás, por delante. Era como si una sola persona fuera brincando de lado en lado, acercándose cada vez más. Estos pasos venían cada más, cada vez más cerca. Cuando él voltea y alumbra hacia la parte de atrás, ahí ve también a una mujer. Esta mujer venía con un vestido negro entallado, tenía el cabello largo y se veía sumamente sucia la piel. Era como si se hubiera arrastrado por la tierra. Y esta mujer venía con las manos en los ojos y venía caminando lento, caminando normal. Él tenía miedo, pero aún así se pensó en su trabajo y es ¿Que hace usted aquí? ¿Quién es? ¿Quien la dejó entrar? La mujer empieza a hacer el sonido de llanto, un llanto de dolor, pero no fuerte. Era como más un sollozo. Sigue caminando y unos 15 metros antes la mujer se quita la mano de los ojos y pega un grito. Cuando pega el grito, él se queda impactado. ¿Y aquí lo que pasó, Paco? Yo creo que si a mí me pasa, no sé qué haría. La mujer salió corriendo. Alcanzarlo.
A
Que lo persiguió.
B
Lo persiguió, es lo que hizo. Se dio la vuelta y salió corriendo. No le importó la caseta, abrió la puerta pequeña que tenía el portón. Se quedó afuera del complejo. Cuando sale del complejo, se siente un poco más seguro. Voltea y ya nadie viene detrás de él. Ya no se escuchan los pasos, ya simplemente está el portón de la entrada de esta fábrica. Él estaba aterrado todavía le temblaban las manos, le temblaban las piernas, no podía hablar bien, pero aún así agarró su radio y empezó a hablarle a los demás vigilantes para ver si a ellos no les había pasado nada extraño y ellos dijeron que no, que había sido una noche totalmente normal. Él les platicó por radio lo que había sucedido y dijo pero todas maneras me voy a ir a las cámaras. Él se mete con mucho miedo a la casetita, empieza a ver el archivo de las cámaras y se da cuenta que todo esto que él vivió es como si hubiera hecho solamente una mímica, no se veía absolutamente nadie más, ni el hombre con uniforme, ni la mujer vestida de negro. Desde ese momento Paco, él tuvo tanto miedo que dijo yo ya no quiero ser velador. Habló con la empresa por la antigüedad que él tenía, pidió que le hicieran un cambio y que ya no le tocara esa zona, pero la empresa no le dio preferencia a pesar de la antigüedad, entonces terminó perdiendo el empleo y le fue difícil, le costó volver a encontrar un empleo, pero ahora ya no está trabajando de velador y es ahí como acaba la historia.
A
Fíjate que entre las cosas que algunas personas nos comparten, relatos y experiencias, el tema de veladores, o sea, tan solo el hecho de decir que tu jornada laboral es durante la noche, cuando en teoría y en base a algunas historias y leyendas es cuando se manifiesta mejor el tema espiritual, yo creo que eso lo hace bastante de respeto y bastante peligroso. Hay una historia, una historia que me comparte un trabajador de nombre Sixto y nos dice que él trabajó por más de 30 años en una embotelladora de un refresco, híjole como le puedo poner aquí con colores, con colores de un refresco muy popular en México, que mucha gente a veces prefiere tomar ese refresco que agua y que le tocó experimentar algo bien fuerte y quiero darte un contexto porque nos dice que él cuando entró a trabajar hace más de 30 años en esta empresa, él dice me tocó ver de todo, de todo en cuanto a vivos, dice yo vi como compañeros se volaban un dedo, como compañeros entraban a trabajar y simplemente no salían y pues situaciones así que conforme fueron pasando los años se fue trabajando en el tema de seguridad y dice y aunque hoy ya no pasan los mismos accidentes que ocurrían Hace más de 30 años, esta empresa, y lo voy a citar como lo dice, esta empresa sabe pagar bien para que no se filtre lo que ocurre adentro. Dice que él fue testigo de cuando una persona falleció dentro y a su familia le dieron unos cuantos milloncitos de dólares para que no se filtrara nada. Él nos dice que dentro las personas pues crean estos, estas leyendas, vamos a ponerla así, y se habla mucho de las almas de los difuntos. Don Sixto no dice la verdad, para mí son patrañas porque yo he trabajado por mucho tiempo, o mejor dicho, trabajé por mucho tiempo y pues sí es normal, pues vas caminando en una fábrica, imagínate una fábrica de este vuelo hermano, o sea que es el tamaño de una ciudad, es enorme, es muy grande y pues obviamente y se vas caminando, hay miles de máquinas haciendo movimientos, máquinas procesadoras, vas a escuchar mucho ruido, o sea, el ruido que escuchas tiene una explicación. Eso es lo que pensaba Don Sixto hasta que tuvo un encuentro que de verdad lo dejó frío y te lo quiero, no te lo quiero contar. Él dice que esto ocurrió en el turno de la noche. Él en aquel entonces se dedicaba a ser montacarguista. ¿Que es un montacarguista? Para la gente que no ha escuchado este término, una persona que literalmente usa un vehículo que sirve para acomodar grandes cargamentos, estivas o tarimas, como le llamen. Dice que su trabajo es que llegaban estos envases vacíos en grandes proporciones y él con este montacargas se llevaba estos cargamentos a un área donde pues eran, donde se abrían y donde se mandaban a otro departamento, entonces tienen como sus filas y dice la verdad, recuerdo perfectamente cómo fue porque dice, a mí me llegaban a relevar un compañero a las 4 de la mañana para que esa hora yo salía a comer y pues mi compañero se quedaba haciendo mi trabajo, por eso se acuerda perfectamente, era una noche muy tranquila, nos dice, de esas noches donde el trabajo está muy tranquilo, avanza rápido, dice, hasta te da tiempo de echarte una siestecita si sabes dónde te la puedes aventar, un sueñito. Y dice que para este punto, dice, yo ya había acabado y estaba esperando que trajeran más cargamento, me quedé arriba del montacargas, saqué mi celular, yo estaba tranquilo. Esto que él vivió fue hace poco aproximadamente entre cinco y seis años. Yo estaba ahí tranquilo, cuando a lo lejos veo que viene caminando una persona con una linterna. De hecho me di cuenta porque traía una linterna por el chaleco, me di cuenta que era personal de seguridad. Entonces esos no te pueden ver con el celular porque levantan reportes y si juntas cierto número de reportes, te despiden rápido. Dice, yo guardé el celular y ya como que estás haciendo algo. Y veo que esta persona viene caminando. Me llamó la atención algo. El área donde dice, donde yo muevo mi montacargas, es un área extremadamente iluminada, extremadamente. Esta persona venía con una linterna en mano, como si viniera caminando, donde no hay luz. Pero conforme se iba acercando, me llamó algo mucho más la atención, aparte de la linterna. Y para esto te voy a dar un contexto. Él nos dice que para que una persona esté en esta área, necesitas un chaleco que trae unas líneas que reflejan luz. Es obligatorio como medida de seguridad, porque se supone que ahí hay montacarguistas de esos que van manejando este vehículo. Entonces cuando ven el reflejo, saben que viene una persona. El detalle es que dice, este chaleco que traía puesto esta persona, ese cuando yo era niño. Dice, yo recuerdo que cuando yo era niño, salían los obreros y les veía ese chaleco y me di cuenta por. Porque el logo de este. De este refresco era desde la Pris de las. De las primeras versiones. Dice, me llamó la atención ver a una persona con ese chaleco. Dice, lo que yo pensé es que era un nuevo uniforme y era como. Algo así como una versión de aniversario o no lo sé. Dice. Y es lo que yo pensé. Viene pasando a mi lado y dice, la verdad es que dentro de la fábrica somos muy bromistas, todos somos bien bromistas. Y recuerdo que venía pasando a mi lado esta persona no me. No me habló, no me miró nada, Se iba de largo. Y volteo y le hago un chiste. Le dije, oye, dame una linterna para mí, es que está bien oscuro aquí. La persona ni se mosqueó, siguió caminando. Dice, me bajo de la unidad y le pregunto. Le vuelvo a hablar, le pregunto sobre su chaleco, que dónde lo había conseguido. Cuando se da la vuelta, este hombre se da cuenta de algo. Dice que sus ojos. Era como si tuviera una tela blanca. Si se veía lo negrito del ojo, pero era como si tuviera como un velo blanco. Su mirada, dice, en ningún momento me miró a mí, siempre fue una mirada perdida. El chaleco era exactamente el que usaban los obreros de hace mucho tiempo. Y lo peor de todo, lo que no había notado, es que este trabajador tenía una herida en el cuello. Y yo no lo había visto, dice, sino que cuando lo veo de frente, pues veo como incluso le seguía saliendo líquido vital. Yo supe perfectamente que en ese momento yo no estaba delante de un ser humano. Esta persona nunca me miró. Se volvió a dar la vuelta y se fue caminando con la linterna en mano. Dice, yo me quedé viendo todo, cómo iba caminando. Después de un rato, como que sale del shock, se sube al montacargas, vuelve a mirarlo. Dice, fue algo sobrenatural. En segundos vi como de ir cerca de mí caminó, cerca de 50 metros, iba a lo lejos. Me quedé mirando, dice, y vi cómo llegó hasta el final del pasillo y llegando a la pared, desapareció. Y si, yo me quedé mirando a esa pared, no sé por cuánto tiempo, me quedé en shock arriba de mi montacargas. De pronto siente una mano en el hombro y pegó el grito de que ya te imaginas. Era su compañero que había llegado a relevarlo. Le dice, bueno, Sixto, ¿Que tienes? ¿Qué te pasa? Dice, ¿Que? Dice, yo lo miré, cabrón, yo lo miré. Le dije, es que no me lo vas a creer. ¿Qué pasó? Pues vengo a sacarte a comer. Y si, ya le contó todo, le contó todo. ¿Dice que este compañero, que era también de los más viejos, se le quedó mirando muy serio y le dice, no puedo creerlo, te topaste a don Silverio? ¿Quien es ese señor? Dice, no, no es de nuestra generación, es de la generación de nuestros abuelos. Fue de los. De los primeros empleados en esta fábrica. Y eso, dice, lo sé por. Por mi papá. Dice que le contó que Don Silverio perteneció a un. A un área justamente muy cerca de ahí y que fue de los tantas, o fue de las tantas personas que un día entró a trabajar pero no salió. Dice que su familia llegó a preguntar por él. La empresa, dijo, pues no vino. Tanto que la familia, la esposa del señor, empezó a decir que Don Silverio se ha ido con su amante. Hasta que encuentran cinco días después, el cuerpo de Don Silverio cerca de su área, pero en una zona donde casi no se transita, que les empezó a llegar un peste, un aroma asqueroso en el cuerpo del señor. Dice que cuando su compañero le dijo todo eso, yo me sentí mal, o sea, vi a un muerto, viví una persona. No sabía cómo explicarlo. Dice, yo me quito un rosario, dice, todo, toda la vida, desde que he sido niño, cargo un rosario. Me quité el rosario y lo puse, dice, ahí cerca de la palanca del montacargas. Y le dije, mi compañero, ten mucho cuidado. Este tipo de apariciones, dicen, no suelen ser buenas, hay mucho, dice, no, mi compañero se quedó como no lo vivió él, pero tenía miedo, tenía mucho miedo. Dice, yo me fui al comedor, me fui, me llevé mi lunch, me llevé por ahí mi lonchera. Estaba comiendo, diciendo, solamente nos dan 30 minutos para comer. Ya cuando faltaba poco, dice, para regresarme a mi área, empezó a sonar una alarma. Pero esas alarmas de cuando sucede algo en la fábrica y ve cómo van corriendo personas, algo había ocurrido. Dice que ve que venía un personal de seguridad y le pregunto, ¿Qué pasó? No, cabrón, justamente hoy tenía que pasar. ¿Pero qué pasó? Uno de los trabajadores que se encarga de dar mantenimiento a ciertas zonas se subió, dice, a cambiar unos circuitos. Precisamente, no, hermano, la escalera donde estaba, dice, se dobló y no siguió el protocolo de seguridad, no usó un arnés, tuvo una caída de casi 8 metros. El tipo está ahí, está, dice, ya le hablamos a cuerpos de seguridad, ya le hablamos, pues, a las instituciones pertinentes. El tipo está muerto. Lo que nos dice Don Sixto, porque esto ocurrió prácticamente minutos después de que él tuvo este encuentro, fue, para mí no fue casualidad. Yo creo que este tipo de entidades, dice él que no son simples almas en pena, y él lo dice, son algo peor porque siempre atraen tragedias y muerte. Y para él no fue casualidad haber visto esa noche a este supuesto señor, Don Silverio, pues prácticamente deambulando por esta zona. Terrain elevation is raising the standard of what comes. Standard as far as expectations Go.
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B
Pues qué te digo, mira, para mí también este tipo de entidades, y más cuando se aparecen en esa forma tan horrenda, ya no como cuando estuvieron bien en vida, desde ahí ya es un augurio de que algo malo va a pasar. Hace mucho tiempo a mí me contaron una historia sobre un pacto con el diablo que hizo un arquitecto. Nada más te voy a dar el contexto porque se me hace como muy ad hoc a la construcción de una fábrica y quizá pase lo mismo. ¿Este arquitecto habló con el diablo porque no lo dejaba construir una parte de una autopista y el diablo le dice yo quiero cien almas y le dice, pero cómo te voy a dar tantas? Yo no puedo. No, no es necesidad, tú construye ya, te voy a dejar construir y yo me las voy a cobrar. Después inauguran la carretera y justo a la semana un autobús y todos pierden la vida. Y consecutivamente, como fue pasando el tiempo, hay más pérdidas de vida. Y si te das cuenta, en las fábricas grandes siempre pasa eso, siempre, siempre las pérdidas son consecutivas, ahorita uno, al siguiente año el otro. Pero nunca pasa demasiado tiempo entre cada pérdida de vida. Y fíjate que a veces no nada más son pérdidas de vida, a veces se parecen espectros, a veces pasan situaciones que no tienen explicación y a veces hasta se conjugan, como la historia que te voy a contar. Esta historia se trata de Julián. Julián es un trailero que trabaja en una fábrica que se dedica a hacer varillas para la construcción. Entonces este trailero llega a descargar mercancía y hay una zona especial en donde dejan los trailers y ya llegan otras máquinas para poder descargarlas porque son muy pesadas. Cuando él pasa la caseta de vigilancia de la entrada, el velador, se da cuenta de algo, pero lo deja pasar. En estas empresas no permiten pasar a nadie que no pertenezca a su nómina de trabajo. Todos deben de tener identificación. Pero bueno, él ya era muy conocido y dijo no hay problema si solamente se queda en el área del estacionamiento. Entonces sigue vigilando por la cámara y cuando esta persona se baja y va a entregar los papeles para que le firmen de que ya entregó el material, se da cuenta que se abre también la puerta del copiloto, el tráiler, y de ahí se baja una mujer, la mujer que él vio cuando el tráiler entró, él pensó que esa mujer no se iba a bajar y que yo esperara ahí. Entonces su trabajo en ese momento es pararse e ir y sacar a la mujer que no pertenece a esta empresa. Entonces Julián va caminando hacia las oficinas y en las cámaras se ve que esta mujer va detrás de él, va detrás de él, pero no a metros, es como si le llevara un paso o dos de distancia, como si realmente viniera acompañándolo. Entonces entran a las oficinas y ahí es donde ya el vigilante sale corriendo. Cuando él va llegando a las oficinas, porque también era un tramo largo, va saliendo Julián sale y le dice Julián, ¿En dónde está? ¿En dónde está quién? Tu mujer con mujer, la mujer que venía contigo. Dice, no puedes meter a nadie porque vas a tener problemas, te pueden quitar el trabajo, no metas a nadie, dime dónde está porque se tiene que salir. De verdad que yo no traje a nadie, yo vengo solo. Ve, aquí están los papeles. Dice, no me crees, ¿Verdad? Pues es que vengo solo, ¿Como te voy a creer algo así?
A
Claro, ven.
B
Se lo lleva caminando justo a la caseta y empieza a ver en las cámaras de vigilancia y en las cámaras de vigilancia se ve exactamente lo que le dijo el vigilante, se ve que esa mujer se baja cuando él ve el vídeo, hace la silla para atrás y evidentemente se le vio la cara de susto, Dice, no puede ser, no puede ser, no puede ser. Y el vigilante le pregunta, ¿La conoces? Y le dice, la acabo de ver en la carretera hace como 20 minutos se le subió, estaba caminando a un lado de la carretera. Entonces esta entidad lo acompañó todo el trayecto y decidió bajarse con él justo en esa zona. Pero eso no fue todo, porque si esta entidad lo siguió ahí después mucha gente le ha dicho, conforme han pasado los meses, porque no tiene mucho que pasar esto, que lo han visto acompañado cuando él está manejando el tráiler, ¿Saben?
A
En el copiloto.
B
En el copiloto. ¿Qué quiere decir esto, Paco? ¿Que la entidad ya se le imprimó, no me comenta si ya hizo algo para poder retirársela, pero ahora lo que él hace es un tipo, no ritual, pero una costumbre que hacen ya muchos traileros o muchas personas que se dedican a andar por la noche en las carreteras y es comprar peluches y que los peluches ocupen los asientos que correspondería a que lo ocupara una persona, o.
A
Sea, los ocupan el lugar para que no?
B
Exactamente. Se supone que si ya está ocupado el lugar, estas entidades ya no se te suben.
A
Fíjate que es curioso porque pasa lo mismo cuando te dicen que no debes de dejar en tu habitación sillas porque es como una invitación a una entidad para que llegue. Entonces hay gente que de alguna manera están acostados, entran en parálisis de sueño, sobre todo en trances de parálisis de sueño y como pueden observar todo, cuando llegan y ven la silla siempre ven a una. Pues no sé si llamarlo una entidad, un espíritu, un demonio, no lo sé, pero está ocupando la silla y está observándote nada más. Entonces lo que la gente normalmente hace es ocupar esa silla. Ponen mochilas, ponen peluches, ponen almohadas y literalmente así es como una forma en la que evitan que esto siga ocurriendo. Y se me hace muy curioso que pasa algo muy similar con una silla que es un asiento de vehículo para que nada se te suba.
B
Pues yo creo que también voy a tener que empezar a hacerlo porque bueno, hoy por fortuna me voy a quedar, pero imagínate que me tuviera que regresar de noche hermano. Y más haciendo este tipo de contenido. ¿Tú crees que la mente no te juega?
A
Claro.
B
¿Una treta por ahí?
A
Sí, claro. Baja tu nivel vibracional fuerte y puedes ver cosas. Fíjate que yo para finalizar mi participación amigo, quiero contarte un clásico. Esta historia que yo te voy a contar la conté hace más de 11 años. Hace más de 11 añOS fue el primer vídeo de terror que subí a este canal y que ya no está obviamente porque no se ve nada bonito como yo lo subí. Pero esta historia es especial, ya la he contado en el principio del podcast, pero es muy especial porque le pasa a mi suegro. Entonces él, yo lo conozco, es un señor súper serio, es creyente, cree en Dios, pero también como cree en lo bueno, también cree que existe lo malo. Y mi esposa vio la evidencia de lo que él cuenta y te lo quiero platicar. Esto ocurre, si no mal recuerdo, casi 20 años. Mi suegro en ese entonces trabajaba en la fábrica que hablábamos de un principio que dicen que cobra almas y todo esto. Trabajaba en esta fábrica que produce pues vicio, vamos a ponerle así, algo que puede hacer que una persona agarre el vicio. No puedo decir más. Su área de trabajo también era montacarguista, pero él me dice algo diferente en esta fábrica también pasaron situaciones muy fuertes, gente también ha perdido la vida. De hecho hace no más de dos años pasó una situación con un trabajador que con mucho respeto le digo, por si llega a su familia a ver esto, igual no salió de trabajar y la gente pues hizo, su familia empezó a llamar mucho la atención de los medios de comunicación y buscaron a este trabajador y lo hallaron entre cables de alta tensión, inflado de lo peor y con mucho respeto lo vuelvo a repetir, para su familia han pasado bastante hechos trágicos, muchos muy fuertes, por eso es que tienen un sistema de seguridad bastante fuerte también, muchos botones de emergencia, muchos, mucha seguridad, te lo digo porque yo trabajé ahí y fue donde también me pasaron situaciones bastante extrañas. Pero regresando a la historia, mi suegro trabajó como montacarguista también más de 30 años, se me hace muy curioso y él dice que ellos sabían perfectamente cuando iba a ocurrir una tragedia, por qué él dice que todo empezaba a salir mal. Una persona que tiene mucha experiencia usando el montacargas, acomodando, haciendo esto, haciendo lo otro, son personas que se vuelven expertas, o sea, tanto que lo haces te vuelves muy bueno, pero a veces había situaciones que salían de sus manos y provocaban accidentes. Entonces ellos tenían la frase de aquí anda el chamuco, o sea siempre cuidado, cuidado güey, porque aquí en el chamuco. Y es que adentro de esta fábrica se rigen por apodos, si tú entras a trabajar ahí, si le dices me llamo Luis, nadie va a ser tu nombre, pero no se, te dicen el de la gorra negra, así se te va a quedar el apodo. Entonces a mi suegro la podaban el viejo, porque ya estaba bastante grande de edad, ya llevaba mucho tiempo y este, y pues mi suegro estaba trabajando y dice que todo, o sea, le pasaba lo peor. Y si yo subía con el montacargas, se lo voy a explicar para que la gente lo imagine, mi montacargas tenía dos cuchillas y entraban en esos cargamentos, yo levantaba, levantaba estas tarimas llenas de botellas con líquido y de pronto se caían y eran pérdidas millonarias porque se caían. Imagínate una tarima cuántas cosas, cuánto cargamento no tiene y se caían y se caían y se caían. El trabajo de mi suegro era llenar un vagón de tráiler porque se los llevaba el tren, se los llevaba pues a la agencia para la venta y dice todas las noches se demoraron horas y horas en llenar estos vagones, dice que los compañeros decían cuidado, hagan las cosas con cuidado porque el chamuco anda por acá, o sea andan pasando cosas muy fuertes, hay mucho accidente, la noche estaba muy pesada y mi suegro pues aplicó la de él, nos cuenta que él dijo hacia grandes rasgos, hacia los cuatro vientos, conmigo no puedes, conmigo no puedes, déjate de cosas, yo aquí estoy con Dios, o sea, él como que imponía su pues vaya, su fe. Y dice que con mucho trabajo logró llenar los vagones, pues listos para que se fueran, pero demoraron muchísimo, ejemplo, si te demorabas una hora, te demoraste cinco, fue toda la noche, mucho trabajo se desperdició pues mucha mercancía que pues accidentaba y cuando se llena, baja el supervisor porque tiene que mandar la evidencia de cómo se va la mercancía para que si se roban el cargamento o algo, sabes que aquí está la evidencia de que se está yendo bien. Entonces dice, baja, toma la foto, sube a su cubículo para imprimirla, firmarla de acuse, todo esto. Dice que este supervisor cuando baja, bajo blanco, bajo blanco pero con un papel en las manos y las manos le temblaban la foto y dice que le dice a mi suegro, esto me lo dice mi suegro, me dice mi suegro, dice, la agarra el hombro y le dice, viejo, ya sé por qué no podías cargar esto, pero la mano le temblaba porque mira, dice la foto y a un lado lo que me describen es que sale un rostro, pero dicen que es un rostro grande, o sea como de ese tamaño, con forma como si fuera de vacaciones, con cuernos, pero así de estos retorcidos como astas y que salía burlándose, salía riéndose. Dice que cuando hay todo lo que pasa en la fábrica de volada se entra la gente, llegó más trabajadores de otras áreas a ver, todos querían ver la foto y todos su celular tomándole fotos, impresionante, salió la entidad plasmada, ahí pasó, dice mi suegro que él sí sentía mucho la presión de algo, o sea lo que él me describe en sus palabras es sentía como un escalofrío, como un aire, una corriente de aire muy cerca de mí y cuando lo sentía se caían las cosas, pero pasó una situación todavía más fuerte hermano, y lo digo con mucho respeto por si la persona lo llega A ver, hubo un trabajador que no se conformó con tomarle la foto a esta fotografía impresa donde salía esta. Pues no sé si llamar entidad, deidad, demonio. Parecía demonio. De hecho mi esposa vio esa foto y después le pidieron a mi suegro que la borrara. La borraron. Pero mi esposa vio esta foto y ella me da fe y legalidad de que estaba un demonio ahí. Pero este trabajador no se conformó con la foto. Fue, la imprimió a color, la recortó, la hizo en chiquita y la hizo llavero. Y llegó un día así a la línea de producción. Estaba y mira. ¿Y eso que es? ¿Cuando se toma y estás loco porque hiciste eso? Para la buena suerte qué pasó hermano, Si hay gente de esa fábrica y saben esto, por favor den fe y legalidad de lo que estoy diciendo porque esto sí pasó. Y yo conocí a ese trabajador cuando yo trabajé ahí. Este señor en su descanso salió de su camioneta con sus dos hijos y su esposa. No sé dónde fueron, pero en plena carretera sufren un accidente donde mueren su esposa y sus dos hijos. Pero él queda vivo, queda ileso, ni un rasguño. Este hombre se puso muy mal. Ya sabes, la gente ya sabía lo que había hecho. Más esto que ocurrió. Pero yo te pregunto a ti amigo, ¿Fue buena suerte o fue mala suerte? Porque técnicamente él no se murió. 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B
Pues mira, al ser un demonio, lo que él estaba cargando es como haberlo tomado como amuleto. Como ahora me protege él. Y yo siento que el demonio le dio una prueba de cómo no se debe de jugar con lo que no conoces. En este caso, en vez de tener suerte, yo siento que está viviendo el infierno en la tierra.
A
Yo digo calvario. Claro, yo pienso exactamente igual que tú. Yo no sé ustedes, yo hubiera preferido mil veces irme con mi familia, o sea, quedarte y enterrar a tu mujer, a tu esposa y a tus dos.
B
Hijos, hermano, y todavía estarte taladrando la cabeza pensando en que quizá tú fuiste el culpable del acontecimiento.
A
Yo conocí a este trabajador el tiempo que yo estuve trabajando ahí, de hecho, si puedo aquí lo dejaron una foto para que vean que si trabajé ahí. Yo trabajé ahí, yo conocí a ese trabajador y recuerdo que algunos compañeros me contaron su historia, o sea, me dijeron en ningún momento le saques este tema porque se pone un poco agresivo el señor es muy callado, o sea, como que quedó muy ausente de todo, llega, trabaja, se va, no habla. Es una de las historias más fuertes. Yo esta historia lo conté, lo vuelvo a repetir, Hace cerca de 11 años cuando empecé a crear contenido, fue muy fuerte, toda la fábrica y todos los empleados de aquel entonces se enteraron de este hecho, de la foto del famoso demonio en el cargamento, en el vagón del tren, no sé hermano, o sea, son cosas que son impresionantes. Justamente como tú lo dices, en el momento que dijo buena suerte, él me protege, quién sabe, pues si firmó por ahí su sentencia.
B
Pues es que a veces no necesariamente necesitas hablar para que las cosas funcionen de una manera. Claro, y fíjate que la última historia que yo tengo data de hace mucho tiempo y es en una fábrica muy antigua también de aquí de Veracruz, muy importante. Esta fábrica produce también una bebida para divertirte de color amarilla.
A
OK.
B
Y es una fábrica muy grande, que son naves enormes que precisamente como lo comentaste, a veces necesitas mucho tiempo para poder atravesarla todas. Esta fábrica está construida en 1800 y tantos, imagínate, y durante mucho tiempo le ha dado un montón de trabajo a la gente que pertenece a esta ciudad. Y resulta que Entre los años 50 o 60 pasó un acontecimiento, la fábrica le daba chance a los trabajadores de convivir con sus familias a la hora de la comida en un área en especial. Entonces las mujeres de antes iban la mayor parte de ellas a comer con el marido y por los que tenían hijos, llevaban a los hijos. Y una vez en una familia que la integraban el papá, la mamá y el hijo, pues ellos se distraen platicando y no se dan cuenta que el hijo por curioso, se va a jugar. Cuando acaba el horario de la comida, la mujer pues está buscando a su hijo para poder llevárselo y no lo encuentra. Entra en desesperación y pues empiezan a preguntarse qué pudo haber pasado. Empiezan a buscar en esa zona porque ya dentro de la fábrica no se permitía el acceso. Entonces empezaron a hacer papeles con la foto del niño, empezaron a investigar con las autoridades, porque en ese momento, al no haber cámaras de vigilancia, ¿Cómo compruebas a dónde se fue? Claro, ¿Como ves algún indicio para poder investigar? ¿Hacia qué rumbo puedes empezar a buscar? Y bueno, resulta que pasan los días y al cuarto día, dentro de la fábrica, en el área de almacenamiento ven que una parte de la materia prima se está echando a perder. Entonces hay que desechar esa parte de la materia prima. Y cuando voltean para sacar lo que estaba adentro, ahí rodando sale el cuerpo de este niño. Las investigaciones hicieron algo, o más bien dijeron algo que para ese entonces fue un escándalo total. Este niño había perdido la vida de una manera muy fea. Pero no solamente había perdido la vida, también profanaron su cuerpo antes de arrancársela.
A
No manches.
B
Se quedó en eso. Y conforme fueron pasando los años, como en ese entonces la mentalidad era otra que la que tenemos ahora, pues empezó a distorsionar un poco la historia y empezó a cambiarse. En vez de decir niño, empezó con una niña. ¿Por qué? Por la situación que vivió esa persona. Entonces dijeron no, es una niña. Y todas las historias alrededor de esta fábrica, pues hablaban de una niña que se aparecía. La mayoría de los obreros decía es que se aparecen sombras, es que vi a la niña, es que la niña pasó corriendo. Así durante muchos años. Te tengo que decir que después de este acontecimiento, después de que encontraron al niño, la empresa como quiso deslindarse de algún tipo de problema, cambió esa área. Entonces la convirtió ahora en área de cocimiento. Y el área de almacenamiento la mudó hacia otra parte de la fábrica. Pero en el 2010 viene otro suceso. Está un trabajador manejando estas máquinas de cocimiento y el trabajador adentro de una de estas máquinas ve a un niño, un niño pequeño, vestido con ropita de manta. Esta máquina estaba empezando a funcionar y el, pensando en la integridad del niño, mete la mano para salvarlo. Cuando mete la mano, la máquina se la amputa inmediatamente. Entonces pues llegan los cuerpos de rescate, se hace todo lo que se tiene que hacer y él cuando habla con los encargados de la empresa, pues resulta que tienen que investigar el motivo del suceso porque les contó lo que vio y nadie le creyó. Esta empresa para poder cubrir lo que pasó ahí, vuelve a modificar esta zona y ahora empieza a volverla como más tecnológica y empiezan a instalar más cámaras de las que ya había en ese entonces. Cuando viene la investigación porque no le quieren dar absolutamente nada de dinero a este señor que perdió su mano, En el vídeo de vigilancia se ve efectivamente como él mete la mano esta máquina, pero pues el niño no se ve porque el niño estaba dentro de la máquina y ellos dicen a ver, esto lo hiciste intencionalmente porque sabías que si te arrancabas la mano nosotros te vamos a mantener de por vida y eso no va a suceder. Entonces siguieron en pleito legal durante muchos años y ahora esta zona que tiene tanta vigilancia está muy limitada al acceso humano. Son pocas las personas que realmente pueden pasar a esa zona para poder manipular algunas cosas que todavía se necesitan ahí. Pero hace unos añitos ya más recientemente, hay un lugar especial para los trabajadores de esta fábrica y para los jubilados. Es un centro en donde se reúnen para hacer deporte, para hacer un montón de cosas. Son convenios que la empresa tiene con centros así de diversión y que se los dan gratis a sus empleados y jubilados. Y entonces le empiezan a preguntar a él sobre cómo va su pleito legal y él empieza a contar toda la historia. Pero ahí había una persona que no había escuchado esto y era un señor que trabajó en esos años. Este señor era jubilado, pero ya estaba muy viejito y antes, en esa época en el que desapareció el niño, pues no era necesario tener la mayoría de edad para poder entrar a trabajar al lugar. Entonces tenía 15 años cuando entró a trabajar ahí y él pudo corroborar la historia que contó este trabajador porque dice yo estuve ahí, yo lo viví y así como él lo vio, así estaba vestido este niño cuando se perdió. Entonces viene un cambio de historia porque esto lo supo ese grupo de personas y se empieza a correr la voz. Creo que actualmente sigue en pleito todavía la situación del accidente, pero aún obreros hasta la fecha siguen diciendo que siguen viendo sombras, que se sigue apareciendo el niño, ya no la niña. Te cuento esto y te evité también decir el nombre. ¿Por qué? Porque es una empresa muy grande, con mucho poder. Claro, Y que no quieren manchar el nombre de la empresa con un accidente así y mucho menos con esa situación tan delicada que sucedió hace bastantísimos años.
A
Es que si es como lo dije en un principio, es una espada doble filo. Yo ingenuamente, fíjate, cuando llegué a los 10.000 suscriptores, imagínate, 10.000 suscriptores, esa historia a mis primeros suscriptores les encantó. Dijeron, es que por qué no entras, pides el permiso a la fábrica para que te deje entrar. Yo tontamente inexperto, ¿Verdad? Mi primera chamba hasta saco un permiso supuestamente para entrar a entrevistar a esos compañeros con los que yo hablé en su momento. Me negaron el permiso rotundamente. Entonces no solamente me lo negaron, me advirtieron que no fuera hablar yo de esto. Por eso en ningún momento en este episodio dije el nombre de esta fábrica o esta marca. Entonces, pues con eso nosotros igual nos amparamos ante cualquier situación legal, porque la realidad es que si pasan cosas ahí dentro, si ocurren situaciones, si se le ha pagado a gente para callarse y si hay apariciones en distintas áreas donde hubo una tragedia. ¿Cómo te la pasaste, amigo?
B
Muy bien hermano. Es un gusto compartir contigo.
A
No, esas historias a mí me vuelan la cabeza, sobre todo porque yo tuve un poco de acercamiento a ciertos lugares como lo dije, pero no, a mí me queda claro que vives cosas muy, muy fuertes en estos lugares que son tan grandes, donde entra mucha gente y ya lo dije pocas veces, algunas veces, perdón, sale, no salen de ahí. Entonces no sé, es una situación también muy triste que nos habla a veces de la impunidad que hay en el país, pero pues nada. ¿Recuerda sus redes sociales, amigo?
B
Claro que sí. Este me puede encontrar en Instagram como Luis Ki y mis proyectos de podcast son 180 LPM podcast en todas las redes y 271 podcast también en todas las redes.
A
Gracias mi querido Luisky.
B
Gracias a ti.
A
Familia, les recuerdo también que hay una continuidad de este podcast porque hay dos historias que involucran mucho, mucho líquido vital, Vamos a dejarlo así. Que pasaron en fábricas y que si las quieres ver, te invitamos a que pases a nuestra página web podcast. Y recordarte algo bien chido también que mis amigos Capi y Darían de Misterio World ya inauguraron su podcast para que vayas y lo escuches con un invitadazo de lujo. Invitaron al buen Dross. Aquí en la descripción también te dejamos el enlace para que vayas y escuches este super podcast que estoy seguro que te va a encantar. You say you'll never join the navy, never climb Mount Fuji on a port, visit or break this down barrier. Joining the Navy sounds crazy saying never actually is learn why at Navy dot com America's Navy forged by the sea.
Episode: Historias Macabras De Fábricas | los trabajadores que nunca salen
Date: August 22, 2025
Host: Paco Arias
Guest: Luis Ki
This episode delves into terrifying and mysterious stories from factories and industrial sites, focusing on supernatural events, ghostly apparitions, and inexplicable tragedies experienced by workers and night guards. The episode explores the cultural beliefs around factories "claiming" lives, the secrecy maintained by companies, and the ongoing folklore and paranormal encounters that haunt these massive workspaces.
Paco Arias [01:09]:
“Se habla de ver a niños, mujeres, hombres deambulando por grandes pasillos [...] y que delante de los ojos de muchos trabajadores desaparecen.”
Luis Ki [06:17]:
“Siempre comentan que tanto el diablo mete el dedo como a veces pide almas... A veces para que las cosas sigan funcionando es necesario que haya pérdidas humanas.”
Story Breakdown:
Don Felipe, via Paco Arias [24:00]:
“Yo vengo a cuidar este lugar y para que veas, acabo de guardar tu vestido... pero déjame hacer mi trabajo, mi familia necesita de mí.”
Luis Ki [27:01]:
“Hay algo común en estas dos entidades... las dos tienen la energía para poder manipular objetos, para poder tocar el mundo físico.”
Luis Ki [31:33]:
“Es que ya viene.”
— La frase que cataliza el terror del velador.
Don Sixto, via Paco Arias [47:35]:
“Para mí no fue casualidad... estos tipos de entidades no son simples almas en pena... siempre atraen tragedias y muerte.”
Paco Arias [56:19]:
“Se supone que si ya está ocupado el lugar, estas entidades ya no se te suben.”
Luis Ki [67:51]:
“Al ser un demonio, lo que él estaba cargando es como haberlo tomado como amuleto ... En vez de tener suerte, yo siento que está viviendo el infierno en la tierra.”
Paco Arias [78:36]:
“A mí me queda claro que vives cosas muy, muy fuertes en estos lugares que son tan grandes... pocas veces, algunas veces...no salen de ahí.”
| Timestamp | Segment | |-------------|-----------------------------------------------------------------------------| | 00:57-05:37 | Introducción: El terror en las fábricas, presentación de Luis Ki | | 06:17-09:57 | Fábricas y sacrificios, "la curva de la muerte" | | 10:03-28:04 | Don Felipe, el guardia y los espíritus de la fábrica textil | | 28:47-35:59 | Historia del velador Raúl en la petrolera venezolana | | 35:59-50:43 | Leyenda de Don Silverio y la fatalidad en la embotelladora | | 50:43-56:27 | Pactos, accidentes, y la mujer fantasma que “se sube” a los traileros | | 57:30-68:39 | El demonio en la foto de la fábrica; tragedia familiar | | 69:43-77:29 | El niño perdido y la leyenda de la fábrica de Veracruz | | 77:29-79:21 | Cierre, reflexiones de Paco y despedida |
Paco Arias [24:00]:
“Yo vengo a cuidar este lugar [...] acabo de guardar tu vestido... pero déjame hacer mi trabajo, mi familia necesita de mí.”
Luis Ki [27:01]:
“Hay algo común en estas dos entidades... las dos tienen la energía para poder manipular objetos, para poder tocar el mundo físico.”
Don Sixto, via Paco Arias [47:35]:
“Estos tipos de entidades no son simples almas en pena... siempre atraen tragedias y muerte.”
Luis Ki [67:51]:
“...Al ser un demonio [...] en vez de tener suerte, yo siento que está viviendo el infierno en la tierra.”
Paco Arias [78:36]: “Me queda claro que vives cosas muy, muy fuertes en estos lugares que son tan grandes... pocas veces, algunas veces... no salen de ahí.”
The episode is a chilling, deeply personal collection of first-hand tales and listener stories that highlight the enduring belief in spectral happenings and maldictions within the industrial landscapes of Spanish-speaking countries. Paco and Luis Ki respectfully avoid naming companies, emphasizing both legal risks and the genuine fear felt by workers. Listeners are left with a stronger sense of the supernatural’s role in everyday lives, especially under the looming shadow of “grandes construcciones.”
For further tales, visit the podcast's website for exclusive content, including stories considered too intense for the main episode.