Co-host (possibly Luis Enrique or another male host) (5:33)
Perfecto amiga. Oye, fíjate que hay muchos casos, no solamente en México, sino en todo el mundo donde pasan situaciones muy difíciles y esto yo lo quiero ver desde una perspectiva como padre, la necesidad de trabajar, de buscar el sustento, el pan de todos los días, pero también la balanza de que a veces hay ocasiones donde tal vez la familia pues no se cuenta con ellos para que cuiden a tus hijos y tenemos la necesidad porque es por eso por necesidad de que buscamos estos centros que pues nos ayudan en esa parte tan importante para cuidar de nuestros hijos. Es un paso que para algunos padres primerizos suele ser muy difícil, casi igual de difícil que cuando tus pequeños entran a la escuela, que este desprendimiento de que sabes que cuando está contigo, cuando está bajo tu cobijo, bajo tu calor de padre o de madre, está a salvo y que pasar pues de esto a que una persona que no conoces cuide de tu hijo, de tu hija, en muchas ocasiones no pasa nada, al contrario, le beneficia al niño. Pero existen casos muy tristes donde hay padres que dejaron a sus hijos y ya nunca más los volvieron a ver vivos. Yo te quiero contar para dar inicio, una historia que nos comparte Karina desde Jalisco, un saludo a Karina. Ella nos dice que hace algunos años, cuando ella cursaba la preparatoria, empezó a buscar un empleo de segundo tiempo. Ella salía de la preparatoria como eso de las dos, tres de la tarde y cerca de la escuela donde ella estudiaba había una guardería de estas que tienen el turno matutino y vespertino. El turno vespertino empezaba a las cuatro de la tarde, finalizaba a las siete, siete y media aproximadamente. Entonces dice, a mí siempre me han gustado los niños, siempre convivir con ellos, siempre el jugar con ellos pues se le ha dado de forma bastante natural, dice. Entonces fue a esta institución, por ahí metió algunos papeles para entrar a trabajar y afortunadamente estaban pues tenían estas vacantes disponibles de cuidador, de cuidadora, de responsable. Dice que a los pocos días ella entró a trabajar, era una estancia bastante pequeña, dice, solamente era atendido por aproximadamente entre 4 y 5 personas, más el personal que se encargaba de hacer las comidas, la cocina, la persona que siempre estaba en la cocina y pues eran poquitos niños, dice, eran entre cinco, seis, había veces que si llegamos a tener, dice unos diez niños, entonces pues era un lugar chiquito, tranquilo y pues la paga para ese entonces para ella le quedaba súper bien. Dice que cuando entra le empezaron a dar las recomendaciones, lo que tenía que hacer, cómo era pues esta jornada, dice que llegando ella se encargaba de recibir a los niños que iban entrando en la tarde o los que se quedaban desde la mañana, o sea, porque si había niños que se quedaban desde turno matutino hasta el vespertino, hasta finalizar. Entonces dice que ella recibía a los niños, los ponía en su lugar de juego, les ponía música, les lavaba las manos, comían, los sacaban al patio, los ponían a hacer actividades recreativas, ya ella se sabía todo el proceso y dice y la verdad el tiempo se va bien rápido, cuidar niños es muy cansado y aparte el tiempo se te va muy rápido. Dice que en la segunda planta de esta institución ella inicialmente pensó que es donde vivía la responsable o la dueña de esta guardería, dice porque pues se veía que era bastante amplio, pero pocas veces alguien subía a este lugar, ahí guardaban cajas de juguetes. Dice que una tarde platicando con una de las personas también compañeras ahí le dio una recomendación un poco inusual, le dijo mira los niños dejan de jugar a las 3 de la tarde, ellos ya se empieza, uno empieza a recoger los juguetes, los guarda en una caja y los subes al segundo piso, pero si a las 5 de la tarde no lo hiciste, solamente échalos en la caja y déjanos y deja la caja en las escaleras, por favor ya no lo subas, ya que la maestra al día siguiente sea quien lo suba, pero después de las 5 ya no lo subas. Eso se le hizo un poco extraño de ¿Por qué no lo voy a subir? Y es que esa fue la indicación, Después de las 5 ya no subas. La verdad ella lo tomó como un poquito extraño, como incluso como a broma de primeriza, como es la más joven la querían espantar o algo así, entonces dice OK, siguió pasando, dice que iban pasando las semanas y ella notaba algo extraño en algunos niños, dice que había niños que ya tenían mucho tiempo, que ya se quedaban ahí y que por alguna razón cada vez que los iban a dejar estos lloraban y la verdad nadie los maltrataba, al contrario éramos muchas personas para pocos niños y todo el tiempo nos las pasábamos jugando con ellos, pero no sabía por qué lloraban. Y ella empezó como a vigilar a estos niños, que es lo que les daba esta sensación de que no querían estar ahí, entonces dice que había momentos donde se le quedaba observando a estos pequeños y dice que estos niños se quedaban paraditos mirando hacia las escaleras, hacia la parte de arriba y dice podían pasar varios minutos y estos niños se quedaban así mirando con su mirada perdida, observando hacia la parte de las escaleras, de pronto empezaban a llorar y empezaban como a temblar, como que tenían miedo, había pequeñitos que se hacían pipí del miedo y eran niños que ya controlaban su esfínter. Y entonces ella empezó a ver estas cosas que se le hacían raras, ¿Qué es lo que están viendo estos niños? ¿Por qué lloran? ¿Por qué tiemblan? ¿Qué pasa? Pues ella era nueva, no sabía nada. Dice que cuando pasaba eso, las otras responsables llevaban a los niños a un patio y ahí los dejaban, ahí jugaban, pero pocas veces estaban cerca de las escaleras. Y ella seguía viendo pues este comportamiento de otros niños, de cómo de la nada estaban jugando, dejaban de jugar y se quedaban mirando hacia las escaleras. Y eso le empezó a incomodar. Ella empezó a platicar con otras compañeras responsables, le decía ¿Qué está pasando? ¿Por qué estos niños hacen esto? Y esta misma maestra que le había dicho lo de la caja, dice mira, no preguntes porque no lo vas a creer, pero cuando veas que un niño haga así, sácalo, cárgalo, llévalo fuera, no lo dejes solo, solamente le decían eso, eso era muy extraño. Dice que en una ocasión pasó algo bien curioso, dice ese día habían llegado seis niños a la guardería, eran poquitos y nosotras, dice, ese día habían faltado también algunas personas, eran tres personas para cuidar a seis niños, todo normal, dice, como eso de las que te gusta. Cinco de la tarde hubo un pequeño sismo, entonces el protocolo es salir al patio primeramente salvaguardar la vida de los pequeñitos. Y dice, nosotras contábamos en todo momento a los niños, nosotros ese día teníamos seis niños y ya conocíamos nosotros a los niños. Entonces dice que el protocolo fue sacarlos y afuera contarlos, los contaban cuando los iban sacando y los contaban cuando estaban afuera. Dice, yo me quedé contándolos porque yo los iba sacando y afuera los iban recibiendo. Entonces lo hacíamos a modo de juego, a modo de, o sea, para que los niños no se espantaran y cantábamos una canción, entonces venía Pablito y viene Juanito y como que cantaban, pero para que los niños no entraran en pánico. Ese día pasó algo bien raro, dice, pasaron los seis y de pronto dice, cuando volteo venía caminando otro, pero no le vi la cara, pasó rápido y así de conte 7 y vi que salió, dice ¿A donde estaban los demás? Entonces dice, vinieron siete niños y dice que sus maestras le dicen no, son seis no son siete. Dice el último si fue Pedrito, pero salió otro más y así como que las haber niños no, no, no, no van y tuvieron que ir hasta donde está el registro, no son seis niños y dice la verdad Paco, yo me puse a llorar. Dice en ese momento cuando se confirmó que eran seis niños, dice yo vi el último, o sea no le vi la cara, pero justamente cuando iba volteando y ahí va pasando el niño, niño pequeñito con su uniforme, solamente le vio la parte de atrás de la nuca, la espalda y vio cómo se salió del patio. Dices que eran siete. Dice ese día que me puse mal, que empezó como a llorar, dice que se acerca esta maestra que les daba estas indicaciones extrañas y le dice cálmate hija, te dije que tomarás tus precauciones, lo que yo te digo no es para espantarte, no es para incomodarte, es la verdad y en algún momento te iba a tocar. Entonces ella no le daba fe o crédito a todo esto, una persona joven que no creen cosas extrañas, lo dejó pasar, dijo la verdad, a lo mejor el pánico, a lo mejor el estrés hizo que se equivocara y realmente si contó los seis, pero algo sucedió, pasó. ¿Dice que una tarde habían llegado varios niños a jugar, ese día llegaron 10, dice que estaban jugando en la zona donde están las escaleras, ahí tienen un montón de juguetes regados y otra cuidadora se los lleva al patio y le dice mira, guarda los juguetes en la caja y si te da tiempo súbelo, OK? Dice que empezó a guardar, vio la hora, cinco y cuarto y recordó la indicación de la maestra anterior y dijo son tonterías, son tonterías, o sea es de día, o sea qué va a pasar, entonces guardó todos los juguetes en una caja y no lo voy a subir, para qué dejarle trabajo a la maestra de la mañana Y dice que sube la caja, sube las escaleras, llega y se ve como una bodega grande, dice camino y lo dejo. De pronto dice, escucho como si un niño corría atrás de mí, dice un niño seguramente se subió, me siguió y se esconde entre las cajas que están ahí apiladas en la bodega y escucha como el niño se está riendo, así como cuando un niño está jugando y que se está escondiendo de ti, de que sabe el niño piensa que no lo ves, pero es evidente, tú como adulto que sabes que está detrás de la cortina o está detrás de algo y ella dice ya te vi, ¿Quién eres? Ve con la maestra, no tienes que estar aquí conmigo, ya ve a jugar con los compañeritos. Dice era evidente que estaba detrás de la caja, ahí estaba yo lo vi pasar y yo vi y escuché también que se estaba riendo, entonces ya cuando yo me iba a acercar para traérmelo y bajarlo de la mano, no había nada ese día, dice yo me bajé corriendo y nuevamente se puso a llorar ahí siempre se iban repitiendo este tipo de cosas todo el tiempo y dice que un día simplemente no aguantó, no aguantó. Dice porque había ocasiones donde esta sensación se sentía un poco más, era más pesado el lugar y había momento donde los niños ni siquiera querían estar adentro y estos niños lloraban todo el tiempo porque no querían estar ahí, pero nadie podía hacer nada. ¿Dice que ya platicando con esta maestra le dice es que qué están haciendo al respecto? ¿Cómo es posible que permitan que esto esté sucediendo? Dice es que una vez al mes viene un sacerdote en la mañana a bendecir el lugar, pero es lo único que hemos hecho, pero las cosas no dejan de suceder. Esta chica hasta el final nos dice, yo decidí renunciar, yo no aguanté más que tres meses, solamente tres meses aguantó en este lugar, dice y es que ya era algo insoportable porque el estar ahí de día o de noche era una sensación muy extraña. Lo peor es que hasta el día de hoy este lugar sigue funcionando ahí y hasta el día de hoy muchos niños siguen viendo lo que sea que hay en este lugar. ¿Qué opinas de eso amiga?