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Paco Arias
En los rincones más apartados del campo, donde la noche se vuelve más oscura y el silencio se rompe solo con el canto de los grillos. Los campesinos han sido testigos de lo.
Christopher Durden
Inexplicable y de cómo su abuela le compartió que a su vez, su abuela era una famosa cazadora de brujas en el pueblo de donde ella venía.
Paco Arias
Wow. Ellos viven cerca de la tierra y bajo el cielo abierto, conocen historias que se transmiten de generación en generación, luces que aparecen entre los sembradíos, sombras que se cruzan en los caminos e incluso lamentos que vienen de los cerros. Don Zeferino era un brujo, tenía la asombrosa habilidad de levitar. Hoy escucharemos relatos de campesinos que aseguran haber vivido encuentros con lo sobrenatural, experiencias que no se olvidan y que nos recuerdan que el campo, lo místico y lo terrenal siempre han estado entrelazados. Bienvenidos. ¿Qué tal familia? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extranormal, Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un episodio con todos ustedes. Familia, les traemos uno de los temas favoritos de toda la comunidad, las historias de campesinos. Mucho se ha hablado a lo largo de este podcast de tantos fenómenos extraños, vivencias de personas que trabajan en la tierra, que trabajan en el campo, que se han encontrado con cosas que no tienen explicación, incluso personas que se han adaptado a un estilo de vida, a un tipo de creencias por lo que ellos han sido testigos, cosas que no tienen explicación, situaciones misteriosas y que de verdad para personas que no estamos acostumbrados a vivir ese tipo de situaciones, algo totalmente increíble. Y para comenzar con este podcast, me complace presentar a una persona que nos visita por primera vez y que de verdad nos da mucho gusto tener a una persona que también se dedica a este tipo de fenómeno que es el fenómeno paranormal. Christopher, ¿Cómo estás hermano?
Christopher Durden
Amigo, Qué gusto, la verdad muy feliz, muy emocionado, muy nervioso de estar aquí por primera vez, pero yo creo que va a salir todo muy bien, vas a ver.
Paco Arias
Yo creo que sí, la verdad es que debo decirlos, tú eres también una de las voces del misterio que más también se escucha en México y que de verdad me da mucho gusto que hayas aceptado la invitación. Yo sé que muchas personas probablemente ya se toparon con algo de lo que estás haciendo pero para las personas que te están conociendo por primera vez, quién eres, proyectos y todo lo que haces, por favor.
Christopher Durden
Claro que sí. Pues se me conoce como Christopher Dorden, Chris Durden en las redes soy narrador en esta en esta área, soy comunicólogo de vocaciones. Desde bien chiquito me empezó a gustar esto de los medios durante muchos años, detrás de cámaras, detrás de micrófonos, produciendo, realizando creatividad, estrategia y apenas recientemente me aventé a esto de lo paranormal porque de toda la vida me había gustado La mano peluda, programas de televisión que veía en mi infancia como Cuentos desde la cripta o The Twilight son dimensiones conocida. Entonces era fan, lo quería hacer, lo disfrutaba y decía ¿Por qué no también intentar vivir de esto? Claro, en una de esas y mira, y mira, mira nada más, hasta acá estamos, ¿No?
Paco Arias
Muchas gracias hermano. La verdad es que ese proyecto y el fenómeno, yo siempre lo he dicho, también es una excusa para conocer a personas que aman este fenómeno. Es curioso porque a muchos les asusta, dice el dicho, ¿No? Les asusta, pero también al mismo tiempo les gusta, les encanta la situación del miedo, del misterio, lo que se puede sentir con la adrenalina, ¿Sabes? Cuando te enfrentas a este tipo de fenómenos y sobre todo lo que vamos a hablar esta noche. Pero antes de todo esto me gustaría dar las indicaciones que son necesarias. Quiero decirte que si es la primera vez que llegas a este canal, que por cualquier cosita, viste algún título, alguna historia que llamó tu atención y estás aquí con nosotros, darte esta indicación que nos ayuda a nosotros muchísimos como creadores de contenido, que es que te suscribas al canal, actives las notificaciones, que seas miembro oficial de esta gran familia, de verdad nos ayudas muchísimo si escuchas estos episodios sin censura. También te invito a que nos sigas en Spotify, sobre todo en Spotify donde también estamos dentro de los podcast más escuchados gracias a ti y recordarte dos cosas que una muy probablemente ya la escuchaste, que seas miembro también oficial del contenido exclusivo donde también Cristofer reservó una historia prohibida para nuestra aplicación, nuestra plataforma segura y decirte que si eres de México ya puedes adquirir la merch oficial dentro de nuestro sitio web, que también ahí está el contenido exclusivo que es normal punto com mx ahí encuentras todo. Estamos trabajando para hacer envíos también a otros países, de momento solamente es para México, pero ya estamos trabajando en todo lo necesario para que todos tengan su merch oficial. Y a ver hermano, yo tengo una pregunta para ti.
Christopher Durden
Dime.
Paco Arias
¿Mira, normalmente me dicen o también me preguntan de dónde vienen las historias más fuertes? Porque de pronto escuchamos que tal persona que se dedica a esto vivió algo inexplicable, pero mi respuesta siempre es la misma, las verdaderas historias vienen de lugares que a veces ni siquiera lo imaginamos, el señor que a lo mejor trabaja labrando la tierra, la señora que trabaja a lo mejor limpiando casas ajenas, sabes, Personas comunes que viven experiencias extraordinarias y sobre todo el fenómeno de historias de campesinos, todo el fenómeno ocurridos en ranchos, pueblos, en lugares ya muy aledaños, muy alejados de las grandes ciudades metropolitanas, donde el silencio es totalmente invasivo, sabes, Solamente escuchas los grillitos y todo esto propicia que el fenómeno pueda manifestarse mejor. ¿Tú qué opinas de esto?
Christopher Durden
Estoy completamente de acuerdo, justamente creo que parte de el terror real radica en que puede estar en la cotidianidad escondido, entonces el no poder esperarte que pueda pasar una cosa fuera de tu comprensión, fuera de lo ordinario, entonces eso es lo que siempre nos tiene como un poquito con la guardia baja y cuando se aparece el impacto es por dos.
Paco Arias
Claro, y justamente esas historias se han popularizado muchas veces porque las personas que por alguna situación llegan a vivirlas, por ejemplo, yo siempre hablo de maestros, doctores, médicos, enfermeros, enfermeras que cuando empiezan en sus primeros años laborales los mandan a lugares bastante alejados y se topan con situaciones que los hacen cuestionarse su realidad y su creencia, porque a veces dices tú yo no creo en esto, pero resulta que en este pueblo la gente tapa los espejos, la gente pone tijeras en forma de cruz debajo de sus camas, sobre todo de las cunas de los bebés, la gente en este pueblo marca sus entradas con cruces de cal, la gente, o sea, date cuenta cómo nuestra ideología cambia y cuando te topas con esta otra cara de la moneda, nos damos cuenta que las cosas no son como creemos que deberían ser.
Christopher Durden
Claro.
Paco Arias
Se fracciona nuestro pensamiento, nuestra creencia y es cuando decimos por primera vez creo que estoy creyendo en algo que no tiene explicación y ahora si te toca vivirlo.
Christopher Durden
Completamente de acuerdo y es que hay muchas cosas que hoy damos por sentado. Creemos tal vez que incluso la ciencia hoy ya puede explicar todo lo que nos rodea pero en realidad voltear hoy a ver solamente 100 años al pasado es darnos cuenta de cuánto hemos avanzado y cuántas cosas eran impensables, incomprensibles, términos que no existían y que hoy ya pudimos de alguna manera acomodar para cosas subjetivas y de igual manera frecuencias, ondas, o sea, en el futuro, no te puedo decir 100 años, tal vez mil años en el futuro esto que nosotros denominamos hoy fenómeno paranormal va a ser parte de la ciencia también.
Paco Arias
Así es.
Christopher Durden
Porque va la parte de la comprobación va a alcanzar esos estados que hoy no entendemos. ¿Entonces existen?
Paco Arias
¿No? Y es que la realidad seguimos avanzando a pasos agigantados, la ciencia, la medicina, los grandes estudios, ahora la física cuántica que prácticamente nos abre la puerta a un universo totalmente distinto. ¿Te imaginas el mundo de posibilidades que puedan ocurrir? Son cosas maravillosas. Yo quiero empezar contándote una historia mi querido Cris, que es una historia que la estaba justamente leyendo hace un ratito y esta ocurre en un pueblo llamado San Jerónimo. ¿OK? A ver. Esta historia nos las comparte una persona que es fan del podcast, es completamente anónima y esta persona nos dice algo que vivió no solamente él, sino su abuelo. Él nos dice que en este pueblo llamado San Jerónimo su abuelo era una figura de mucha notoriedad, una figura de respeto y también de misterio. ¿Por qué? Porque el abuelo, al cual le vamos a llamar Don Seferino, era un brujo. Pero ¿Qué características tenía este brujo? Esta persona tenía la asombrosa habilidad de levitar. Si él quería, la gente lo podía ver a este grado. Tenía también la habilidad que muchos conocen como la bilocación.
Christopher Durden
OK.
Paco Arias
Personas que van en caballo, que lo vieron en tal pueblo y van llegando a tal otro pueblo, lo vuelven a ver ahí, estar en dos lugares al mismo tiempo. Lo impresionante es que cuando esto ocurría, el verdadero estaba en su cama acostado o en su catre mejor dicho. Entonces era un señor que para todo el pueblo, para la gente también, jornaleros, campesinos, era una figura de respeto. No te podías meter con Don Zeferino porque era seguro que te echaba una maldición y te iba muy mal. Él nos dice que su abuelo era así, que de hecho a él no le gustaba tanto ir a visitarlo porque el estar cerca de este hombre era muy extraño, incluso para él siendo niño la energía que emanaba este señor era muy pesada y sobre todo porque dice que este señor en la espalda tenía como un lunar que tenía un símbolo extraño, cada vez que este señor se iba al río a bañar, se quitaba la camisa, siempre se le veía este lunar que era más que un lunar, un símbolo en su espalda. Decían que recurrían a él personas muy, pues muy grandes en el ámbito político, incluso en el ámbito del espectáculo, era un señor que tenía grandes cualidades, escupía fuego por la boca, o sea, de verdad me están descartando a un avatar en esta, en esta historia ¿Qué pasó? Muchas veces la casa de este señor estaba llena de personas, personas que tenían una necesidad e iban a pedir un apoyo porque está este señor entre las cosas que hacía regalaba dinero y así tal cual llegaba una persona, la curaba, la limpiaba y le regalaba dinero. ¿Entonces ya te imaginarás la cantidad de personas que habían en esas casas y también llegaban personas a pedir cosas malas, sabes que? Quítame a esta persona del camino, a esta otra persona y a esta otra persona que me estorban. Y esta persona que nos comparte la historia nos dice mi abuelo lo hacía y lo hacía incluso si le decían aquí hay un niño también llévatelo, mi abuelo lo hacía y dice cuando la familia y todos se empezaban a enterar de lo que el abuelo hacía, como que se empezaron a abrir, sabes, como que empezaron a alejarse porque se daban cuenta de que este señor se le parecía acabar con una familia, en esa familia habían tres, cuatro niños, lo hacía sin que la mano le temblaba Y él nos explica la persona, el nieto nos dice mi abuelo tenía una forma de pensar muy extraña, él decía que si él accedía a hacer este favor o este trabajo de eliminar a personas o personitas era porque en algún momento si no lo hacía él, alguien más lo iba a hacer, entonces era parte de un plan universal, OK, está un poco extraña la forma de cómo este señor regía sus creencias, pero él decía si no lo hago yo, alguien más lo va a hacer, ¿Quién soy yo para interrumpir este proceso? OK, entonces si está en mis manos hacerlo yo lo hago, ya la persona que lo pida ya va a pagar el su karma, entonces como que tenía una forma muy distinta. Una de las cosas que hace que esta historia sea muy aterradora es lo que ocurre una noche con un campesino. Dice que él estaba en casa de su abuelo con Don Seferino, que de pronto, siempre cuando ya terminaba de trabajar, siempre se iba y se metía siete veces, se sumergía al río. ¿Supongamos terminó ya su jornada y la gente se fue, se quitaba las botas, se quitaba toda la ropa, se metía al río y siete veces se sumergía, ya que él decía, era la creencia que él externaba a su nieto, que cuando él hacía eso, el río limpiaba su cuerpo y prácticamente como dice, no? El río fluye, el agua fluye, se llevaba todo, toda esta negatividad. Entonces el señor se vestía, se ponía su camisa y ya se disponía a descansar y cada vez que hacía esto, él se da cuenta de este, este lunar, este, como cosa extraña en su espalda. Él tenía una regla, después de hacer este micro ritual de sumergirse siete veces, él ya no podía hacerlo hasta el día siguiente que saliera el sol. Él decía que no podía hacerlo porque si lo hacía, él podía estar en peligro. Nunca explicó por qué realmente siempre decía, después de hacerlo, ya no lo puedo hacer hasta que salga el sol, porque como que algo, algo sucede espiritualmente. Entonces una noche ese señor hizo eso, se fue al río, salió, se dispuso a descansar. Como a las 2 horas, ya siendo las 11 de la noche, empezó a tocar una persona a la puerta, pero muy fuerte, de estas veces que la gente está desesperada y quiere casi, casi tirar la puerta, dice el nieto, que es el que nos escribe la historia, que va, abre la puerta y era un campesino que tenía a su hija de unos seis, siete años, envuelta en muchas cobijas, abrazada, y que la niña venía actuando de forma extraña, venía como muy agresiva, como que quería morder y el señor venía llorando y suplicando la intervención de Don Seferino. Sale Don Seferino, se pone las botas, ¿Qué pasó? Es que mi hija. Lo que esta persona escucha es la niña se encontraba bajo una posesión demoníaca. La niña había atacado a su madre, a sus hermanas, que tenía cinco hermanas, y el padre como pudo, la envolvió en muchas sábanas, como que hizo una camisa de fuerza y así fue como la sube al caballo y va a buscar a este señor. El detalle que hace esta historia muy fuerte es que esta niña ya estaba ausente la entidad que tenía posesión del cuerpo hablaba, o sea, ya se podía expresar y hablaba en múltiples voces y todo lo que normalmente escuchamos. El detalle es que este, este señor, este padre estaba preocupado porque la entidad ya había dicho que su hija no iba a pasar de esa noche, entonces necesitaban rápidamente hacer algo. Dice que bajan a la niña, sigue estando como atada en estas sábanas, Don Seferino se le queda mirando con una mirada bastante retadora también y dice que la niña se empezó a burlar de él, le escupió, pero le dijo una frase que la persona, el nieto escuchó y le resonó a él porque le que no se te olvide de dónde viene tu poder. Dice que don Zeferino como que sí se tambaleó, esa frase lo tambaleó mucho. Dice que le responde a la niña y su regla es ya no puedes hacer nada hasta el día siguiente, pero aquí era urgente. Dice que el señor se metió como a intentar pensar qué hacer y dijo ya tengo la solución. Mandó a traer una vaca, algo bien loco, iba a hacer el trabajo de noche cuando él ya no podía hacerlo, pero él buscó la forma en cómo hacerlo sin que le afectara. Mandó a traer una vaca con otra persona en el campo, en campo abierto, se acuesta a la niña, colocan a la vaca a un lado y este señor empezó a hacer unos cánticos, unos rezos, empezó incluso a danzar. Todo esto lo estuvo viendo su nieto en todo momento y dice que este señor hace algo que todo el mundo que estaba ahí mirando, que era el padre, la madre y algunas personas curiosos que se acercan a ver, vieron como algo salió de la niña, la niña empezó a vomitar, pero que extrañamente la vaca también empezó como a. Como a quererse alborotar, como que estaba inquieta. Y esto que me cuentan es algo asombroso porque delante de estas personas, del nieto y de algunos curiosos, vieron y escucharon como un animal, como esta vaca habló, dijo palabras y después de que habló cayó muerta, murió. Don Zeferino dio gracias a lo que tenía que agradecer, la niña se recuperó, empezó a llorar, estaba muy débil, por ahí le dio algunas, algunos brebajes que el mismo señor preparaba para elevar su energía. Pero lo que nos dice el nieto de este señor es que a partir de ese día don Seferino empezó a enfermar, se empezó a enfermar, dejó de comer y en un lapso de tres meses este señor murió. Falleció, lo encontraron muerto cerca de un río. Algunas personas decían que ya había terminado él pues su jornada de estar con las personas, iba camino al río, hacer lo que él siempre hacía, purificarse. Pero que en ese instante algo lo atacó y quedó sin vida. Extrañamente, extrañamente pasó algo bien extraño de lo que este nieto nos describe y es que nos dice yo ayudé a vestir a mi abuelo esa noche para que lo veáramos aquel lunar o aquella marca de nacimiento que parecía prácticamente algo parte de su cuerpo, no un tatuaje, no algo extra, era algo de su cuerpo, desapareció por completo, su espalda estaba limpia. Esa noche velaron a Don Seferino y al día siguiente lo enterraron en el panteón municipal de este pueblo, de este municipio. Pero extrañamente hermano y algo que este nieto conserva el día de hoy son las botas de su abuelo. ¿Porque? ¿Porque las botas? Porque decía que la familia que se quedó con la casa de Don Zeferino siempre salían mal. Cuando este señor muere, llegaron sus hijos y más familia a quererse quedar con las pertenencias. Estando en esa casa de noche siempre escuchaban como alguien caminaba con estas botas para arriba y para abajo, para arriba y para abajo, hasta que él, el nieto crece, se queda con todo, pero algo que conserva sin temor y sin miedo son las botas de su abuelo. Él piensa que en algún momento lo va a volver a ver, pero en esta vida, no hablo de la muerte, él piensa que lo va a volver a ver en esta vida porque entre tantas habilidades que tenía este señor le llegó a decir a su nieto si yo llego a morir, me vas a volver a ver. Solo guarda algo de mí, algo mío. Y él vive con la esperanza de volver a ver a su abuelo. Don Seferino. Esa historia me voló completamente la cabeza hermano, está impresionante. ¿Fíjate que es que me describían tantas habilidades así sobrehumanas que digo si de verdad podría existir personas así, digo yo en este pensamiento crítico, digo si yo he escuchado y visto de personas que tienen grandes habilidades, pero hasta dónde pueden llegar estas capacidades?
Christopher Durden
Yo, a mí me contaba mi papá justo hablando de estas personas que tienen estos dones tan extraordinarios, que mi abuelo tenía un tío y ese tío era el que tenía dones muy parecidos estos que platicas. Yo no creo que a ese nivel, o sea, don Seferino sí ya estaba rotísimo.
Paco Arias
Sí, claro.
Christopher Durden
Pero dice que su abuelo lo llegó a ver, que en alguna ocasión iban para el río y había una mujer muy guapa ahí en el río llenando su cántaro, entonces iban juntos y el tío le dijo a mi abuelo, siendo él un niño adolescente por ahí y le dice oye, ¿Quieres ver que esa mujer se quite la ropa? El abuelo yo creo que ni tarde ni perezoso dijo a ver, a ver si es cierto y entonces este tío agarra hierbas, arranca un puñado de hierbas, las empieza a frotar en sus manos, las acerca a su boca y empieza a hacer una especie de oración, extiende la mano y sopla y las hierbas caen a unos metros, unos centímetros de ellos y en ese momento la mujer termina de llenar su cántaro, se lo echa al hombro, empieza a dar unos pasos, ya se iba del río y de pronto para en seco, se da media vuelta, baja el cántaro, se quita toda la ropa y se mete a bañar al río como si fuera un trance, estuvo ahí bañándose un rato, pero para mi abuelo la impresión era como ¿Cómo puede hacer eso?
Paco Arias
Claro.
Christopher Durden
¿Cómo puedes manipular la conciencia de otra persona para hacer eso?
Paco Arias
Justo.
Christopher Durden
Y así muchas otras experiencias, de alguna manera entre. Yo creo que a mí esa sensibilidad me ha saltado, pero hay varios hombres en mi familia que tienen como un nivel de sensibilidad, mi papá por ejemplo, tiene la capacidad de soñar, como de interpretar sueños y sabe cuando alguien ya va a fallecer, cuando alguien le está pasando mal, o sea, él me ha contado cuando tú le estabas pasando mal yo lo soñaba y tú no nos decías, pero yo sabía que o no tenías para comer o no andabas bien o andabas en malos pasos, o OK, yo lo soñaba y yo lo sabía, entonces poquito a poquito te fuimos como brindando ayuda por aquí, por allá y eso me ha dado como mucha curiosidad, yo soy el ser menos sencillo, así ahorita me dice aquí hay una vibra pesada, yo no siento nada.
Paco Arias
¿Comparto eso contigo y yo se lo he dicho a mi audiencia, digo, probablemente por esto nos dedicamos a esto, hermano, seguramente porque si yo fuera una persona súper sensible, no sé, no sé qué pasaría, o si tú lo fueras, qué pasaría? Entonces, como digo, yo siempre lo menciono, como yo siento si llego a sentir esas energías cuando ya es algo demasiado evidente, cuando ya es demasiado que si algo pasó aquí, ya como que siento esa vibra, pero cuando es algo normal y he estado con personas sensibles, yo así de demonios, yo no siento nada. Por eso probablemente me arriesgo demasiado porque agarro y me aviento y me voy y no pasa nada, al menos para mí. Pero si, este, a lo mejor por.
Christopher Durden
Eso nos dedicamos a esto, sí ayuda muchísimo a ser el corresponsal de guerra de lo paranormal.
Paco Arias
Así es.
Christopher Durden
No sientes ese miedo que los otros no, entonces te puedes aventar un poquito más para allá. Así es hermano, pues aprovechando que estamos hablando de estos temas, déjame contarte un relato que justamente tiene que ver con algo que yo no conocía, que son los animales que brillan, estos específicamente las víboras que resplandecen.
Paco Arias
OK.
Christopher Durden
Yo no había escuchado de esto, cuando me comentaron, empecé a investigar y vi que muchas personas del campo están enterados de esta información y yo al ser pues chilanguillo, la verdad es que no había escuchado nunca antes, pero me metí a investigar y estuve buscando historias tras historias, tras historias hasta que di con una que me pareció impresionante porque la vivió de primera mano aquel joven.
Paco Arias
OK.
Christopher Durden
Pues este joven tenía a su abuelo, al que le gustaba visitarlo. Él era un hombre de campo, efectivamente se dedicaba a labrar la tierra, a la cosecha, entonces le encantaba ir, estar en el campo en las vacaciones en las que de pronto de niño iba. Y entre todas estas vacaciones, entre estos espacios, fue aprendiendo cosas de su abuelo y la relación se fue estrechando cada vez más. El abuelo al final le enseñó a jugar baraja, a jugar dominó, ¿Sabes? Le fue heredando de alguna manera todos sus conocimientos de vida y una de las lecciones más importantes que se llevó, que cuando él iba a ayudarle al campo decía no pues, o sea, mi abuelo me deja estar aquí, pero evidentemente yo no hago ni la mitad a mi edad, la edad que él tiene todo lo que hace y me tiene aquí porque disfruta de mi compañía y me está enseñando cosas que yo de otra manera no podría aprender. Y estas cosas le enseñó también a cuidarse mucho de los animales. ¿Le decía, tienes que fijarte bien por dónde pisas ahí víboras, hay culebras y tienes que saber cuál pica y cuál trae veneno, entonces, pero hay unas de las que te tienes que fijar siempre, siempre estar bien atento y son las víboras que brillan, son estas víboras que resplandecen, incluso de noche tienen un brillo que no vas a poder comparar con ningún otro, casi vas a poder creer que son de metal Entonces dijo el nieto, pues claro, tengo que estar atento porque seguramente su piel es muy costosa, OK? Y el abuelo le dijo, no, estás confundiendo mijo, tienes que estar atento de estas culebras, de estas víboras porque generalmente están cuidando un tesoro de gente que en algún momento llegó a enterrar ahí su dinero, sus pertenencias, sus bienes, sobre todo en épocas de la revolución, claro, mucha gente no confiaba en los bancos y ellos mismos decían yo sé dónde dejo mi dinero, entonces estos animalitos por alguna razón se quedan cuidando, se quedan protegiendo. ¿El abuelo le dijo en ese momento, mira te voy a enseñar algo que siempre traigo, levanta su zarape, le da vuelta a una de las puntas y le enseña que en este gabán traía bordada una cruz roja con hilo rojo y se quita el sombrero y por dentro también traía una cruz con hilo rojo y le dice cualquiera de estos dos a mí me sirve para el día que me encuentre a una porque qué va a pasar abuelo? A ver dime, cuéntame. Como un poco incrédulo, el día que veas una de estas víboras tú te vas a quitar el gabán o te vas a quitar el sombrero, aquello que traiga este bordado y se lo vas a tirar encima y lo que va a pasar es que en ese momento vas a empezar a escuchar cómo chocan metales como si fuera una bolsita de oro, vas a levantar el gabán y lo primero que vas a ver va a ser una pequeña fortuna y tú tienes que escarbar ahí para que te puedas llevar todo lo que encontraste que es tuyo, por eso se te presentó a ti ese animal, es una figura tótem, es una figura que te tenía destinado eso y te lo está dando, te lo está entregando para poder cobrarlo, necesita sí o sí tener esto contigo. Pues como que el nieto un poco incrédulo dijo cosas del abuelo. Siguieron pasando los días en aquellas vacaciones y en algún momento tal vez el abuelo como viendo que su nieto sospechaba o que no le creía, le dijo vente vámonos, te voy a llevar a conocer a mi compadre, este tú no lo conoces. Se fueron, llegaron a una hacienda enorme, impresionante, tenía empleados, tenía caballos, tenía ganado, o sea era una cosa que tú decías cómo puede haber tanta riqueza de este lado, es mi compadre, nos conocemos de muchos años y él fue el que bautizó a mi hijo, a mi primer hijo, el más grande, pero quiero que escuches algo, una historia que te va a contar. Cuando llegan y se acercan con el compadre, le dice, empiezan a saludarse, jiji, jajaja, cómo has estado poniéndose un poquito todo el día y le dice oye, pregúntale cómo hizo toda esta fortuna, cómo es que tiene esta casota y le dice compadre espérame tantito, ahorita le voy a enseñar a tu nieto, entra, sale con una pequeña cajita muy bonita de metal y cuando la abre hay un centenario de oro, entonces una monedota, le dice no pues esto que ves aquí tiene su historia y es que cuando yo era pequeño, joven, tal vez entrando a la adolescencia, me gustaba andar por el río y una de esas noches, ya había caído la noche a la luz de la luna, yo vi una víbora que brillaba de un color como si fuera el arcoíris a mitad de la noche y yo dije cómo es posible que wow, nunca había visto un animal tan hermoso. Lo primero que hice y tal vez sin saber, fue quitarme el gabán y aventárselo encima. El gabán tenía la particularidad de que su mamá era muy católica y le había abordado una pequeña crucecita, entonces cuando tira el gabán dice me voy a hacer el cinturón más bonito de todo el pueblo, con esa piel voy a hacer la envidia. Total que empiece a escuchar dinero, empieza a escuchar monedas, metales que se mueven debajo del gabán, se queda muy extrañado y cuando levanta el gabán ve una pequeña moneda, bueno no tan pequeña, un centenario asomándose de entre la tierra y en el momento en el que levanta más el gabán, la víbora sale a toda prisa y se pierde ya entre la maleza, pero ya no tenía ese color vivo que había tenido antes, entonces pareciera que ni siquiera era la misma víbora. OK, levanta el gabán, empieza a escarbar en la tierra y en algún momento logra contar siete centenarios de oro. Termina la historia y le este es el único centenario que yo conservo hasta el día de hoy, solo por el recuerdo, porque hoy en realidad el valor económico ya a estas alturas no es nada, es la memoria que tengo para saber que sí pasó, que si vi esa víbora, que si encontré yo esos centenarios de oro y que con esos centenarios los fui vendiendo y fui construyendo esto, contraté gente, compré tractores, compré máquinas y nos fuimos para arriba, pero siempre conservé este. Entonces después de eso ya el nieto fue creciendo y cada hora que iba a visitar su abuelo falleció más adelante y ahora cada que iba a visitar a los tíos, a los primos del.
Paco Arias
Pueblo.
Christopher Durden
Siempre que iba también con ellos a ayudarlos un poquito a la jornada, ayudarlos entre comillas, porque se sigo yendo más a estorbar que ayudar, va muy atento de si se va a encontrar o no alguna de estas víboras que brillan.
Paco Arias
Wow, fíjate, eso me recordó mucho a un tema que nosotros hemos hablado anteriormente que son estos fuegos que de la nada como que aparecen en colores verdes, azules, fuegos fatos también que se habla que es porque están enterrados algunos tesoros y que es impresionante porque hay un riesgo realmente real, físico y un riesgo también espiritual porque muchas personas saben que si tú desentierras este tesoro una maldición puede caer sobre ti, aparte de la cantidad de gases concentrados que puedes respirar y que te pueden pues matar. Entonces es impresionante justamente porque este tipo de historias que vienen de la era de la revolución, los años de la revolución, como yo he contado muchas historias que las personas malas aprovechaban para saquear pueblos, casas y la gente tenía ese temor de que le robaran afuera o el banco y muchísimas personas, millones de personas tomaron la decisión de enterrar su dinero y por eso hay una frase que cada vez que la decimos en el podcast la gente se impresiona, hay miles de tesoros que aún no han sido descubiertos en México, o sea, puedes tener tu casa y en tu patio puede haber un tesoro con varios centenares ahí, oro, puede haber plata, o sea, puede haber tantas cosas de las personas que lo que hicieron para guardar esto fue enterrarlo. Es sorprendente hermano.
Christopher Durden
Sí, justo también tengo familia que como lo dices tú, en el terreno en el que construyeron, hicieron una ampliación donde tenían un patio todo polvoriento, quisieron construir un cuartito y a los pocos metros que escarbaron encontraron monolitos, figuras prehispánicas, una olla que tenía piezas de oro.
Paco Arias
Guau.
Christopher Durden
Pero ellos no quisieron darle parte a las autoridades, a Limba, terminaron todos esos monolitos en sus repisas, este. ¿Y el oro, la verdad es que nunca me contaron, pero yo creo que lo fundieron, lo vendieron porque después ya tenían un caso, no? Hace mucho que no esos familiares, pero. Un saludo.
Paco Arias
Qué chido hermano. Oye, yo te quiero contar una historia. ¿Has escuchado tú la frase la luz mala?
Christopher Durden
Nunca.
Paco Arias
Yo había escuchado de un fenómeno, pero no de esta forma tan peculiar de llamarla. OK, mira, esta historia no las comparte julio Romero, que te mando un fuerte abrazo, gracias por compartirnos tu historia. Y esto ocurre en un, precisamente en un pueblo de aquí de México, con una familia de campesinos. Él nos da un contexto, él nos dice que desde que fue niño siempre tuvo la fascinación por el campo, por la naturaleza, los animales, precisamente porque él se crió también con su abuelo, con sus abuelos, entonces él quería dedicarse a todo esto. Entonces él decidió estudiar una ingeniería agrónoma para aprender todo lo relacionado al campo, la tierra, los animales y pues especializarse en este ámbito, en esta área. Él nos dice que desde que él era adolescente siempre fue una persona escéptica, tirándole al ateísmo, a no creer en nada, pero que aún así él siempre cargó una medalla que le regaló su abuelo y él no los deja en claro, la cargo no por devoción, sino porque esa medalla mi abuelo siempre la usó, siempre, siempre lo usó. Entonces en el momento de su fallecimiento, en sus últimos momentos de vida, en agonía, se quita el collar y me lo da a mí. Entonces dice, para mí es un símbolo de él, no de algo divino, no de Dios, es de él este símbolo y lo porto porque me siento bien y lo siento a él. Entonces él desarrolló este tipo de creencia. Dice que cuando ya se encontraba estudiando pues esta ingeniería, pues bueno, iba a una materia que la dicen aquí en México, la lleva panzazos porque pues no va bien, va reprobando. Entonces dice que él y un grupo de estudiantes, de compañeros, ya casi en el último semestre de la carrera le iban mal y un maestro les dijo, OK, hay una forma de salvar la materia y que no la tengan que repetir. Necesito que hagan una práctica, van a ir a un lugar, a un pueblo donde pongan a prueba todo lo que ya aprendieron, sabes, El tema de fertilizantes, el tema de los animales, un montón de cosas, ¿OK? Entonces ellos decidieron hacerlo en un día, se pusieron de acuerdo y fueron a visitar un rancho que era precisamente parte de la familia de uno de estos jóvenes. Llegaron a un rancho que está entre Puebla y el Estado de México, un poquito escondido por así decirlo, bastante lejos, pero llegaron para hacer sus prácticas, llegaron desde muy temprano porque ellos tenían la intención de regresarse. Dice que llegaron todo normal, las personas del pueblo muy amables, el dueño de la finca igual, los jornaleros, los campesinos trabajando, ellos sacaron sus cosas, sus anotaciones, llevaron herramientas, ellos estaban trabajando. Dice que ya cuando estaban a punto de terminar, ya se estaba yendo la luz del día, iba a caer la noche y este señor, el dueño, les invita a pasar la noche porque les dice, mira hijos, ya es, ya es noche, es peligroso. Entonces pues empezó como a platicarles y él dice que justamente la persona que nos manda la historia, este julio, dice, la verdad yo no, yo no me quería quedar porque no estoy acostumbrado a dormir donde, pues donde no es mi casa, pero pues todos estaban pues y vamos a quedarnos, ¿Que puede pasar? ¿Que puede pasar? Dice que esa noche tomaron café de olla mientras escuchaban el ruido del campo, ¿No? Los grillos, se juntaron algunos trabajadores ahí de la familia y empezaron a tomar café con pan, a comer pan y que ya sabes, llega el momento donde empiezan a contar historias y empezaron a contar los campesinos, las personas del campo, sus historias. Dice julio, la verdad a mí se me hizo una tontería, yo no creo en nada de eso, o bueno, no creía en nada de eso y estaban contando que la bruja, que los duendes, que el nahual, que bla, bla, bla. Y dice que el hijo del dueño se le queda mirando y le dice, tú no crees en nada de esto, ¿Verdad? Pues no, la verdad no creo en nada de esto. ¿Y te gustaría creer? Y le dice él no, porque no existe, no puedo creer en algo que no existe. Y este joven le vuelve a decir, quiero llevarte un lugar hoy. ¿Pero qué hora? Si ya son como las nueve, diez de la noche. ¿Quieres, quieres conocer? Yo te puedo llevar. ¿Has escuchado de la luz mala? No, ni siquiera sé que es eso. Yo sí, yo la he visto dos veces, así le dijo, le he visto dos veces y hay que tener mucho cuidado, cuando te encuentras con ella, tienes que irte. Nosotros la hemos visto dos veces, una con mi papá y una yo solo. Dice, pero yo sé dónde se aparece y si quieres esta noche yo te llevo. Dice que sus compañeros escucharon todo eso y ya sabes, dile que sí, dile que sí hay que ir a que, para ver qué onda, ¿No? Sí. Y pues era, sonaba más como a una aventura que a un tema de misterio paranormal. Dice, pues va a querer, nos vamos. Dice que este joven le dice, mira, esta luz aparece entre 2 y 4 de la mañana arriba del cerro. Vengo en dos horas para que estén listos. Dice que ellos se fueron a sus dormitorios. El padre, el dueño, les dijo, todos váyanse a dormir, no salgan por favor, es peligroso, hay animales y hay un montón de cosas afuera. Pero dando más o menos entre la una de la mañana, una dieciséis, llegó el hijo del dueño, ya está todo listo, vámonos. Dice que emprendieron su camino, no era la gran cosa, iban a caminar como unos 40 minutos hacia arriba del cerro. Iban ahí la bolita, iban cinco personas, el hijo del dueño, julio y sus tres compañeros. Iban echando ahí relajo con las linternas. Uno iba haciendo como la llorona, queriendo espantar. Dice que hasta los perritos del rancho iban con ellos. Dos perros se fueron siguiendo, iban subiendo, subiendo el cerro. Ya iba más o menos treinta, treinta y cinco minutos de camino cuando la neblina empezó a hacer más espesa, empezaba a ser un poquito más de frío y se empezaba a poner el ambiente un poquito pesado, pero era más por el tema de la neblina. Decía julio, es que es la neblina, eso ya te cambia la perspectiva, te sugestionas, etcétera, etcétera. Dice que el hijo del dueño se detiene frente a un árbol grande, se queda mirando hacia abajo a la tierra y dice, es aquí, aquí es. Dice que en eso como que todos se quedaron en silencio, así como mirando alrededor y que de pronto uno de ellos se tira una carcajada intentando espantar. Entonces así como tonto nos espanta. En eso se escucha algo a lo lejos, los perros, los dos perros que habían acompañado a esos jóvenes empezaron como a inquietarse, aullaron y se fueron, se fueron cerro abajo, se fueron de regreso. En eso como que todos se seguían riendo, pero ya era una risa más nerviosa, más incómoda, ya no era tanto relajo. Y en eso el hijo del dueño se queda mirando hacia arriba y les empieza a señalar, ahí está, miren. Y delante de los cinco logran ver una esfera, una esfera que era un fuego ardiendo que venía bajando del cerro, de otro cerro más grande, iba bajando, iba bajando, iba bajando. Y todos se quedaban así mirando eso y no sabían qué hacer. Y el hijo del dueño les vuelve a decir, no se muevan, quédense aquí, aquí es seguro, solo véanlo y nos vamos. Dice que todos, todos estaban callados. Pero julio, la persona que nos manda esta historia, no se quiso quedar con las ganas. Empezó a caminar y solamente, dice, yo solamente escuchaba que hey, regresa, ¿Hasta dónde vas? Ven julio, es peligroso, ven. ¿Y todos le decían, dice, yo, yo, la verdad, yo no me quería quedar con las ganas, eso tenía que tener una explicación lógica, científica, que es? Y yo lo iba a descubrir. Dice, de pronto sentí que me empezaron a meter piedritas, eran ellos, julio, regrésate. Y dice, fue cuando entonces quedó abajo de la flama. Y esta cosa, dice, iba bajando, iba bajando y cuando la tuvo a unos 10 metros lo pudo ver clarísimo y literalmente es como una flama que no dejaba de arder y que se movía en direcciones muy extrañas. Esto bajó hasta la tierra y estaba ardiendo delante de él. Dice, en ese momento empecé, empezó él a sentir como había como algo en el ambiente que lo hacía más pesado, la neblina empezó a hacerse más espesa. Y él dice, hace cuenta que mis sentidos empezaron a ir, escuchaba, pero ya muy lejano y escuché los gritos de ellos, como me gritaban, pero como ellos ya se iban y me estaban dejando, me estaban abandonando. Pero mis piernas, dice, no me reaccionaban, no se movían, mi corazón latía y yo no podía ni siquiera voltear, solamente estaba mirando aquella lumbre que ardía y ardía y no dejaba de arder. De pronto, dice, esa lumbre que estaba ardiendo se empezó a mover como si fuera una masa, y esta masa que no dejaba de arder empezaba a tomar forma. Cabeza, hombros, brazos, y la masa se seguía moviendo como estaba, literalmente se estaba como materializando algo, era una figura femenina, dice, se le veía clarísimo el cabello largo y las carcajadas que se escuchaban del mismo fuego. En este punto dice yo sentí cómo se venía acercando y él dice sentí el calor que emanaba, era un calor que ya estaba quemando mi cuerpo, que se venía acercando y escucho a lo lejos los gritos, los gritos de todos que iban corriendo, se fueron corriendo, dice yo sentí que me iba a desmayar, empezó a perder todos los sentidos, la vista, el oído, todo se empezó a ir, dice yo sentí que me iba a morir, de pronto una luz azul salió de mi pecho, una luz que iluminó fuerte el lugar y aquella cosa que tenía como risa y forma de mujer se detuvo, ya no pudo acercarse más a mí y fue entonces cuando se apagaron las luces, se desvaneció. Horas después julio nos cuenta que él recupera pues la noción de todo, ya estaba en el pueblo, en el rancho, estaba con el dueño, el hijo, sus amigos, estaban todos preocupados. ¿Qué pasó? Dice que este señor, aparte de que les dio una regañiza a todos porque les dijo no salgan de sus dormitorios, ¿Que fueron a hacer a su hijo, casi literalmente lo cacheteó y no, pues es que el muchacho les quería mostrar a aquellos jóvenes de que sí existían estas cosas y este señor le dijo hijo tuviste suerte, tú no la contabas, tú no le ibas a contar algo, te salvó, eres un milagro? Dice que esa noche no pudieron dormir, medio descansaron, a la mañana siguiente tomaron sus cosas, se largaron de ahí. Al finalizar esta historia, julio nos deja un texto que lo quiero leer porque dice Muchos me preguntaron sobre la misteriosa luz azul de mi pecho, lo que nadie sabe es que esa luz venía de una medalla, fue un obsequio de mi abuelo el día de su fallecimiento, era una vieja medalla que usaba como collar, que era en devoción a San Benito. Yo no era devoto, sino era más por amor a mi abuelo, ya que al traer la apuesta siempre lo recordaba a él, pero hoy sé que si no hubiera tenido aquella medalla puesta, probablemente estuviera muerto. Esto lo vivió julio hace ya algunos años aquí en México.
Christopher Durden
Es impresionante, completamente impresionante y me deja pensando muchísimo en el poder que tiene también el amor, Claro, independientemente de la fe que puedas tener hacia una deidad o una identidad superior. El amor cómo puede vibrar de una manera que trasciende planos completamente y que puede seguir ayudando incluso en esos momentos tan difíciles.
Paco Arias
A mí me llamó mucho la atención porque normalmente las personas que cargan amuletos, yo no sé si tú cargas algún amuleto, protección física, pero cuando yo me meto a investigar y hablo hasta con brujos este tema, me dicen es que tú le das la intención a las cosas.
Christopher Durden
Claro.
Paco Arias
Es el poder tuyo el que le es otorgado a ese objeto, pero realmente te proteges con tu propio poder.
Christopher Durden
Sí, claro. Sirve como un canalización.
Paco Arias
Exacto. Entonces a mí me quedó claro más en esta historia cuando él dijo es que yo pues sí era una medalla de San Benito, pero yo no era devoto, yo la usaba. ¿Por qué? Porque me recordaba el amor de mi abuelo a mi abuelo, a su esencia y prácticamente eso fue basto para que esto accionara y fue como un contra para esta otra cosa que evidentemente sí quería acabar con él. Entonces qué impresionante fue esta historia. Yo cuando la leí me voló completamente la cabeza.
Christopher Durden
Completamente. Y si me deja pensando para todas partes, porque también para mal. Cuántas cosas no estamos imbuyendo de una energía negativa para ya deja tú para los demás, hasta con nosotros mismos. Somos clientes, somos. Es que soy un tonto, es que no pongo atención. Es que te pegas y lo primero que es una majadería sobre ti.
Paco Arias
Claro.
Christopher Durden
Y desde ahí ya el lenguaje, la energía que estás poniendo sobre ti ya no te está jugando a favor. Entonces me invita a eso, a poner atención en lo que decimos, hacemos, pensamos y accionamos. Pues permítame contarte yo también otro relatito que traigo justamente hablando de las personas de campo, sobre todo en este sentido de las brujas.
Paco Arias
OK.
Christopher Durden
No sé si lo que tú contaste en el relato anterior pueda ser una bruja. Parecía que sí.
Paco Arias
Yo creo que sí.
Christopher Durden
Y me remonta mucho a esta experiencia que también me comentaron, me hicieron llegar y es sobre una cazadora de brujas.
Paco Arias
OK.
Christopher Durden
Entonces me llamó mucho la atención por los rituales que hay ahí entre líneas que uno alcanza a ver y todo parte de la joven que me contacta y que me escribe este relato y de cómo su abuela le compartió que a su vez su abuela era una famosa cazadora de brujas en el pueblo de donde ella venía. Entonces termina siendo la tatarabuela. La tatarabuela cuando era pequeña, se dedicaba al campo, ayudaba mucho a su papá, también hombre de campo, no les iba del todo bien, pero pues tenían lo suficiente como para ir saliendo, tenían sus pedacitos de tierra y tenían una casita de adobe con techito de lámina, entonces era suficiente en ese momento a ella le encantaba estar con su papá todo el día ayudándola. Y en algún momento de la vida se viene el pilón, un último chiquitín que no estaba contemplado, digo también no sé si todos hubieran estado contemplados, pero ese último ya estaba hasta lejos.
Paco Arias
Claro.
Christopher Durden
Cuando este chiquitín nació, vino con una serie de eventos desafortunados. Empezaron a pasar cosas desde las más básicas, como que la cosecha no se dio, casi toda la perdieron. El niño, bebecito recién nacido, lloraba día y noche, día sobre todo en las noches, las noches, no había manera de pararlo. Y empezaron a pasar cosas ahí dentro de la casa, se empezaron a escuchar ruidos en el techo de la casita. Entonces en algún momento empiezan a pasar como estos fenómenos también ya acerca del pueblo. Se entera una mujer y va como casa por casa, ella era una curandera hasta que encuentra esta familia y se da cuenta de que ellos son el origen de todo esto. El bebé que había nacido en ese momento, lo que les dijo la curandera, era un bebé que tenía un don y eso era un manjar para cualquier bruja. Entonces en el momento en el que dice este niño cuando crezca, hay de dos o puede hablar, puede ver, puede contactar con personas que ya fallecieron, que ya trascendieron, o a través de sus sueños va a poder ver el futuro, pero lo va a ver con mucha claridad. Entonces este bebecito es el que está llamando a esas energías. Lo que ustedes tienen que hacer en este momento, vayan ya a bautizarlo. Esa es la única forma en la que se van a poder liberar por ahora de estas mujeres, pero créanme que a lo largo de la vida lo van a seguir buscando y van a llegar más, porque al final es un don que es como un pararrayos, atrae esa energía sí o sí. Por ahora lo que tienen que hacer es sí o sí bautizarlo. Y mientras eso pasa, les voy a dejar una cuerda. Esta cuerda perteneció a un campanario y está envuelta en un listón rojo que también está bendito. Y a su vez, todo esto que ustedes ven está preparado con una oración que se llama las 12 verdades del mundo. Se le han hecho nudos al derecho y al revés, y esta cuerda es capaz de tumbar a cualquier bruja. La familia en ese momento, más católica que creyente de estos seres, de estas brujas, les dice gracias, pero no gracias. Nosotros creemos en Dios y tener aquí un objeto que es una cuerda no nos hace sentido.
Paco Arias
Claro.
Christopher Durden
Se va la señora y a la salida la niña, la pequeña tatarabuela en ese momento sale y la alcanza. La señora ¿Sabe qué? Yo sí creo porque yo la he escuchado. No solamente es una cuestión de sensación, de que sé que mi hermanito está en peligro, deme a mí la cuerda. Entonces la señora yo creo que la ve con tanta fe, con tanta devoción, que ¿Sabes que? Ten la cuerda y le da una pequeña hoja con una oración. Está la Oración de las 12 verdades del mundo. Tú sigue sosteniendo la cuerda con fuerza en tus manos y sigue diciendo esta oración para que la cargues y la cargues de energía. Y en el momento en el que se aparezca esta mujer en la noche, lo que vas a hacer es tirarle el primer latigazo para que en ese momento se quede quieta. Y lo segundo que tienes que hacer rápidamente es correr y atarla, amarrarle los pies y amarrar las manos. Dice ojo, te estoy hablando ahorita de una mujer, pero puede que no tenga la forma de una mujer. En el momento en el que se aparezca, tú vas a tener que actuar, tienes que ser valiente. La niña recibe la cuerda, se mete a la casa y lo que pasa durante la noche, esa siguiente noche, es que justamente el bebé no llora. Dejó de llorar, durmió plácidamente. Los papás pues hombre que se dedica al campo y que a las 4 o 5 de la mañana tiene que estar de pie, bendito sea Dios, se acuesta a dormir. Se quedan dormidos, pero entonces a lo lejos empiezan a oír perros aullando, perros ladrando, y desde el pueblo se dejan venir varios perros, ellos también tenían algunos. Entonces un ruidazo los despierta, ese ruido de los perros. Se dan cuenta de que hay como unos pasos otra vez arriba de la casa, buscan al bebé y no está. El bebé había desaparecido. Entonces, en ese momento empieza pero se debió de caer, pero se deb. La niña sale corriendo. En ese momento, todavía no tan consciente, de que tenía esa gran herramienta en su poder. Entonces sale corriendo, sin nada entre las manos, voltea hacia arriba y lo que ve en la azotea de la casa es una especie de guajolote con una lengua larga, larga, larga, plateada, brillante, pero con unos ojos que parecían humanos. Entonces esta mirada fue la que la petrificó por un momento. Hace unos aleteos y desaparece de su vista la niña. Es entonces que va hacia abajo de donde estaba y encuentra ahí a su hermanito. ¿Entonces recoge el hermanito y a todos pero cómo se salió? ¿Pero y tú que viste? Pero no, si al día siguiente tenemos que sí o sí ir a ver al padre, nos tiene que bautizar y al niño, porque si no esta mujer.
Paco Arias
Se lo va a llevar.
Christopher Durden
Esta criatura en ese momento no, sí llegan a buscar al padre. Desafortunadamente había salido del pueblo y llegaba hasta la misa del domingo, entonces era una noche más sin tener la certeza de que su hijo pudiera amanecer con ellos. Total que nuevamente llega la noche, el niño no llora, los papás quieren permanecer despiertos, pero al final los vence el sueño y la única que estaba pendiente era la niña, esta tatarabuela, en ese momento, una jovencita, en las manos, en el regazo, tenía la reata, aquella cuerda de iglesia, de campanario, y repetía una y otra vez la misma oración que ya se había aprendido ahí en la oscuridad. De pronto escucha otra vez los pasos, se escuchan fuertes, se escuchan pesados, y ve como esta ave, esta criatura, entra por una de las ventanas y se posa justo frente al bebé. Siente miedo la tatarabuela, le sudan las manos, los padres no se despiertan y ella no entiende cómo con ese ruido, los perros empiezan a ladrar y aullar a lo lejos. Se arma de valor y en ese momento, de la nada, saca las fuerzas de flaqueza y le tira el latigazo, le da en la espalda. Esta criatura se queda petrificada, no se mueve, y es ahí donde se abalanza sobre ella y con la misma cuerda le amarra las patas. Era un guajolote de más de metro y medio, o sea, era una cosa así de monstruosa. OK, esto es una persona. Entonces los papás se despiertan, el bebé empieza a llorar, los perros llegan desde lejos y entonces también empieza a llegar la gente que ya se había corrido la voz de que una bruja los estaba visitando. Empiezan a llegar los primeros y en cuanto se hace el tumulto, lo primero que dicen es tenemos que apedrearla, o sea, no hay forma de que exista un guajolote de ese tamaño, no hay forma de que tenga esos ojos, no son los ojos de un animal. Entonces, efectivamente, la sacan y ahí en medio del campo empiezan a apedrearla, el animal empieza a batir sus alas, se empieza a hacer una polvadera, siguen apedreando, no paran, no pueden dejar que se les escape. Cuando por fin el polvo empieza a apaciguar, lo que hay ahí en medio es una mujer, una mujer que conocieron y ubicaron algunos de ellos y reconocieron como vecina de un pueblito. La mujer para ese momento ya había perdido la vida. Lo que sigue es que en el transcurso del día se corre la voz como pólvora y al final quienes llegan son los hijos de esta mujer y no sabían ni dónde meter la cara de la vergüenza porque ellos sabían perfectamente lo que su madre estaba haciendo. Se llevan el cuerpo, no dice nada y simplemente desaparecen. Pero a partir de ahí empezó una especie de asedio de brujas que ya no sólo venían por infantes, querían venganza. Y lo que esta jovencita, aquella tatarabuela, empezó a hacer, fue a cazarlas. Y entonces, durante todos los años que tuvo de vida estuvo atrapando y estuvo liberando a esa zona donde ella vivía, al pueblo y a los pueblos aledaños de brujas. Cuando ya llegó a una edad muy avanzada, ella supo que ya le estaba llegando su hora y lo que pidió, lo que le dijo a su familia por favor, solo una cosa les voy a pedir, entiérrenme con aquella cuerda de campanario, porque si no lo hacen, las brujas van a venir por lo que queda de mí, por mi esencia, por mi alma, por eso eterno y no me van a dejar en paz. Afortunadamente hicieron caso y hasta el día de hoy aquella tatarabuela sigue enterrada junto con ese lazo que cazó a tantas brujas en el pasado.
Paco Arias
No manches, qué historia tan más interesante. Y es que yo conozco esa oración, yo he estudiado el ritual. Es un ritual de los 12 nudos, las 12 verdades del mundo. Vas diciendo una verdad, vas haciendo un nudo, vas con la segunda verdad, haces el otro nudo y de ahí lo vuelves a hacer, pero desatando los nudos y literalmente le das la fuerza a este lazo, a esta cuerda y con eso ya está intencionado, que ojo, es un ritual porque por muy sencillo que sea, le estás dando la intención mientras estás haciendo algo, estás repitiendo algo y le das la fuerza para poder derribar a este tipo de entidades, bueno, que son las brujas. Y ese es el ritual precisamente conocido para bajar a las brujas. Pero es sumamente peligroso si el miedo te empieza a invadir porque algo sale mal. Te llamabas. Qué fuerte hermano, qué fuerte. Fíjate, ya estamos sobre la recta final, a mí me queda una historia, esta historia comparada con las dos historias pasadas es un poquito, un poquito más reciente, aún así ya pasó mucho tiempo. Esto ocurre en el año 2012 en Puebla y nos comparte su correo Arturo y nos da un contexto bastante importante. Arturo nos dice que en el año 2012 se dedicaba a vender llantas, estos neumáticos que ocupan los vehículos, tractores, etcétera. Y nos dice que pasaba horas frente al volante, recorriendo pueblos, ranchos, carreteras, buscando clientes ya que al trabajar, de hecho si me dice la marca de llantas, pero no queremos meter el gol, entonces este, él ganaba por comisión, entonces pues relativamente llevaba una vida muy tranquila, él nos dice me alcanzaba para lo justo, para mantenerme a mí, a mi familia y con eso pues me daba yo por bien. Servidor Pero aquí te quiero hacer yo una pregunta hermano. En Aquel entonces, año 2012, empezaba a surgir ciertas herramientas de Internet, no estoy seguro en qué momento surgió Google Maps, pero ¿Cómo se movía la gente antes, antes de que existiera el GPS? Y digo, imagínate cómo le hacían las personas para meterse en lugares súper aledaños y digo, yo sé que llevaban su mapa así todo enorme y con el lapicero, con la pluma, estoy aquí, tengo que agarrar acá, tal, o sea, era un arte. ¿Por qué hago este énfasis? Arturo nos cuenta que él hacía eso y él ya tenía en su mapa físico trazada su ruta, decía este punto, voy al punto A, al punto B, al punto C que es donde estaban la gente o las personas que normalmente le compraban sus llantas, sus productos. Entonces pues él nos dice que ganaba por comisión, obviamente unas llantas como de tractor y estas cosas muy grandes ya le ganaban, pues ya le ganaba él más comisión. Él nos dice que en ese año, en el 2012, la vida lo puso contra la pared porque su hijo enfermó, su hijo de 8 años y necesitaba de un tratamiento médico. Entonces por parte de, digamos, este seguro que él tenía, no le cobran todas las cosas y se empezó a gastar el dinero en estudios, medicamentos y cositas así. Y él nos dice que él estaba muy alterado porque ya el dinero no alcanzaba y se decidió hacer algo, salir de lo habitual. Él decía yo necesito vender más y ya se mentalizaba lo que tenía que vender, que eran las llantas más grandes, las de tractores, o sea, a lo que él podía ganarle más.
Christopher Durden
Claro.
Paco Arias
Y él dijo y fue entonces cuando me arriesgué a irme a rutas que yo no conocía, esto en zonas de Puebla, de zonas de Veracruz, incluso un poquito también hacia este lado, Oaxaca empezó a meterse hermano, entre pueblos, ranchos. Dice la verdad yo sí tenía mucho miedo porque ya no conocía yo estas zonas. Llegaba a lugares muy raros donde parecía que vivía mucha gente, pero solamente vivían unas cuantas familias. Dice aquí el miedo se fue, aquí es la salud de mi hijo y necesito yo el recurso. ¿Dice que mantenía comunicación, había zonas donde él usaba un celular de tapita, levantaba la antenita y marcaba o por mensaje de texto, el clásico, no? El primerito estaba en comunicación con su familia. Y dice que así fue como él llegó a un lugar que de hecho el nombre me dice que no por privacidad de la gente no nos dice el nombre de este, este lugar que está justamente en estos estados que ya mencioné. Dice, me llamó la atención algo de este lugar al llegar a este pueblo, una de las cosas extrañas es que todas las casas, todas las casas, entre las ventanas y la puerta tenían una cruz de cal marcadas cerca de ventanas y puertas, cruces de cal y en cada esquina, en cada esquina un santo de tamaño real, un San Judas, una virgen, o sea estatuas de tamaños grandísimas, o sea, tamaños muy grandes. Y eso le llamó la atención de este pueblo. Era un pueblo donde la gente no salía a las calles, él decía, yo pasaba, pasaba una tiendita. ¿Su estrategia era esta, llego a un pueblo que no conozco, me paro en una tiendita, me compro una bebida, le hago plática al vendedor de la tienda, que como es una persona que conoce mucha gente, lo empiezo a sondear y oiga, por aquí, este, quienes ocupan? Y ya como que él ya tenía su modus de trabajo.
Christopher Durden
Claro.
Paco Arias
Y dice que se le hizo muy curioso que no había tiendas comunes como en aquel entonces que tú entrabas y comprabas, era una tienda que estaba cerrada pero te despachaban pero tú no entrabas, o sea, todo seguridad como si fuera, no sé, como si estuvieran escondiendo de algo sé, pero es que no, no sé, no sé qué está pasando en este lugar, la gente no camina por las calles, la gente no sale, las escuelas vacías y dice que platicando con el señor de la tienda dijo oiga, fíjese que yo soy forastero, vengo de tal empresa, traigo unas llantas, conoce de alguien que ocupe llantas de este número, de rin, de esta altura, bla, bla, bla, de estos tractores también traigo y le dice, mira si por tal dirección está la persona que tiene sembradíos de cañas y esto, habla con él a lo mejor y te compras unas llantas, ah bueno, se sube a su camioneta y va en esa dirección él queriendo vender claro, o sea buscando este beneficio, dice que al llegar ahí, este, estuvo ahí a los gritos buenas, hasta que alguien salió igual, ¿Qué pasó? ¿Que se le ofrece? No pues vengo de tal empresa, nos dijeron que aquí éste, compran llantas, traigo llantas de este tractor, eso empezó a dar toda la información, dice que le dicen, denos un momento, fueron, entraron a la casa por la llave, quitan el seguro de las puertas, pásale y ya dice, entrené con la camioneta y me quedé, dice, la verdad era una persona que tenía muchas hectáreas de caña, mucha siembra de maíz, de trigo, una persona que sí me iba a hacer el gasto, dice, valió la pena y así lo dice él, valió la pena irme a refundir hasta este lugar porque si logré vender. ¿Dice, entre las pláticas, entre, sabes, este, la negociación me dio la noche, me dio la noche y me dice, mira, sabes si conoces la carretera? Le dije, no, le mostré el mapa y más o menos él dice, me dibujó la ruta para salir y pero sabes qué muchacho, no te vayas, quédate, es peligroso, si te vas ahorita te pueden asaltar aparte no conoces, es que yo necesito llegar a tal lugar porque mi hijo está enfermo que no sé qué decir por eso dice vete mañana temprano, no pasa nada. Bueno, el señor muy amablemente le dio un lugar donde pasar la noche, dice que es esa noche cenaron y medio salió ahí donde había patio, saca su teléfono, le quita la antenita, marca. Su esposa le contesta, pero estaba muy angustiada porque le dices que el niño está. Está muy grave, tiene mucha fiebre, no se le baja. Lo traje al hospital, pero no se le baja la fiebre. Eso decírselo a un padre que está lejos de su casa, o sea, es. Es un martirio. En ese momento él dice, voy para allá, busca al Señor y le ¿Sabe que, Señor, gracias, pero me tengo que ir? Y el señor le dice, no hijo, no te vayas, es peligroso. No, es que me tengo que ir, me tengo que ir. Dice, mira lo que pasa, y no me lo vas a creer, pero es que hay una razón por la cual la gente tiene marcada sus casas, porque hay tantos santos, porque la gente no sale. Y ahí prácticamente le contó una historia de terror. Dijo que hace muchos años, cuando estaban construyendo la capilla principal de este poblado, dentro de la construcción encontraron una imagen, pero era del diablo. Alguien fue y como en maldad fue a botar una estatua del diablo. Dice que la gente del pueblo la quemó, la rompió y la quemó, pero que algo extraño empezó a ocurrir. Se supone que es una persona, pero grande, es enorme, tiene la cabeza como de vaca, como si fuera animal, pero alas muy grandes. Y que este ser había sido visto por muchas personas del pueblo, que se comía a los animales, que mataba a las gallinas, desaparecía personas y que prácticamente ellos temían por su vida. Ellos buscaron la forma de protegerse, ¿Sabes? Marcando sus casas, ocupando este acto de fe, de poner cruces, de poner santos, y que gracias a eso el pueblo dejó de tener la visita de este ser. Entonces, cuando este vendedor escucha esto, dice, ¿Es en serio que por eso me voy a quedar diciendo yo me tengo que ir a ver a mi hijo? ¿Y le dice el señor, mira, no lo crees? Está bien, pero déjame por lo menos limpiar tu vehículo. Dice que tenía una cubeta, que él pensó que como era una cubeta que tenía como una brocha, que era como barniz, no era sangre. Y le dijo que con esa brocha iba a marcar y limpiar su vehículo. Dice, no, no, no, no, en el trabajo me van a regañar. No, no, no, deje eso en su lugar, gracias, vámonos. Se sube a la unidad y se va, pero se va tendidísimo porque la presión, él tenía que llegar a otro poblado, agarrar una carretera que conocía Y bueno, él ya se sabía esa ruta, el problema era salir de este lugar, porque no lo conocía. Entonces dice que prende la luz de la cabina, pone el mapa ahí pegado como con cinta, y va, y se va guiando, ¿No? Va viendo los kilometrajes. Y esto cuando ya llevaba como unos diez, quince minutos de camino, entre pura terracería, hermano, se escucha un golpe en la caja, así, algo. Algo cae. Él pensó que había caído una rama de un árbol. Algo espejea para ver en qué momento cae al piso. No cae nada. Y de pronto empezó a escuchar como algo caminaba por toda la caja de esta unidad, y se escuchaba un. Como un aleteo, como cuando escuchas que un guajolote empieza a aletear, pues eso ya fue muy diferente. Entonces él, como puede, va revisando los retrovisores, se asoma, saca la cabeza, bueno, ¿Qué está pasando? Y lo logra ver. Dice que era un ser. Él pensó que era una persona, incluso llegó a pensar que lo querían asaltar, que a lo mejor brincaron de algún puente, algo. Pero cuando ve que hace este movimiento, saca unas alas como de dos metros enormes, y ve que este. Este ser empezó a golpear con las patas la caja y emitía un ruido como si fuera. Como si fuera el ruido que hace un halcón, un águila, pero muy grueso. Dice, Yo no supe qué hacer, yo no supe qué hacer. En el espejo retrovisor, algunas personas meten, Cuelgan un rosario. Lo único que él hizo se fue sacar el rosario del retrovisor, me lo puse y a rezar lo que me acordara, el Padrenuestro, el Ave María. Y la verdad no me importó, dice, echar a perder mis llantas y se me caían los rines, no me importó nada. Cayó en un montón de baches y esa cosa seguía arriba, dice, hasta que logró salir de este poblado y reincorporarse a una carretera ya transitada, ya con luces. Esa cosa dejó de seguirlo, Dice que siguió avanzando varios kilómetros, todavía muy nervioso, muy espantado. Se paró en una gasolinera, fue a comprarse un café, y cuando se pone a revisar la caja y todo, dice que tenía unos hoyos enormes, como si algo, un ser, hubiera metido sus uñas y literalmente hubiera, pues, roto el metal. Él nos dice hasta lo último, porque es una anécdota lo que él nos está compartiendo. Dice, ya en la gasolinera detuve la camioneta para cargar combustible. Cuando bajé y revisé la caja, casi se me va el alma. Estaba llena de arañazos profundos, como si algo hubiera intentado arrancar el metal a pedazos. Esa fue la última vez que me atreví a recorrer esos caminos de noche. El dinero nunca valdrá más que mi vida. Es impresionante lo que algunas personas en serio experimentan y que nunca nos imaginaríamos.
Christopher Durden
Me quedo. Es que me recuerda mucho a estas historias que son suenan al norte del país sobre una gárgola. ¿Cómo es posible de que todavía en estos tiempos puedan existir esas criaturas que se siguen avistando? Esta historia es de 2012. 2012 casi reciente, pero esa criatura bien podría seguir por ahí.
Paco Arias
Justo me recuerda mucho a las historias del hombre pájaro o de estas gárgolas que ya hemos hablado anteriormente en este podcast, que parece mucho, ¿No? Leyendas, creencias, pero que al menos en este pueblo que está entre Veracruz y Puebla, la gente cree muy, muy fuerte en eso hasta el día de hoy.
Christopher Durden
Algo, algo tiene que existir.
Paco Arias
Claro.
Christopher Durden
Que tantas personas estén de acuerdo en que hay avistamientos de estos seres, o sea, justo no se lo están imaginando. Algo debe de existir.
Paco Arias
Así es hermano.
Christopher Durden
Pues a mí también. Permíteme contarte el último de los relatos que tengo aquí preparados y que justamente también es muy reciente. De hecho este me lo compartieron hace unos días, no tendrá yo creo que ni 15 días me lo hicieron llegar, me lo contaron así de viva voz y me gustaría compartirlo contigo y es sobre la vez que levantaron a un nahual. Tú sabes que hay personas que se dedican pues a lo ilícito y nunca pensaron que se iban a encontrar con un ser sobrenatural. Y me lo cuentan desde la perspectiva de el nieto. El nieto fue quien ha vivido como esta situación un poquito a la distancia porque no fue tan cercano de su abuelo. Lo que sí es que su padre le pudo contar todas estas cosas que fueron pasando a lo largo de su vida y parte de desde que el abuelo era pequeño, un niño trabajando en el campo con su papá y le ayudaba de día, todo el tiempo trabajando ahí, no había tiempo para la escuela, nada. Tú ya naciste hombre. Y para fregarle. Vámonos. En las noches su abuelo lo despertaba y le decía que lo acompañara y se lo llevaba bajita la voz. Salían de la casa y se iban a buscar hierbas, el abuelo le enseñaba rituales, le decía estas son para curar, esta es para adormecer, esta es para. Y estas de acá son para maldecir, estas son para. Para envenenar. Entonces le fue a lo largo de muchas, muchas noches. A veces llegaba, a veces no, a lo largo de muchas noches el abuelo venía, lo despertaba, se lo llevaba y le iba enseñando cosas, le iba contando también historias, cosas que él había vivido y le advertía de ciertos peligros. En algún punto de la vida le cuenta su papá y el papá le dice, tú no puedes estar viendo a tu abuelo, porque tu abuelo ya falleció hace muchos años. Entonces, ¿Cómo falleció? Él pregunta un poquito como para indagar, pero él ya sabía un poco la respuesta también. Y le dice, tu abuelo falleció en un accidente hace mucho tiempo aquí en la cerca de la población del pueblito. Había. Empezó a venir un coyote a robarse las gallinas, se llevaba las ovejas, hacía desastres por todas partes y la gente se organizó para acabar con este coyote y desafortunadamente alguien se le fue un tiro y ahí falleció tu abuelo. Entonces el joven como que dijo, yo tengo otra versión de los hechos que más adelante le revelaría a sus hijos, y era que ese coyote era su abuelo. El abuelo le había contado, le había confesado que efectivamente él andaba haciendo maldades y uno de los precios de tener poder puede ser no saber cuándo detenerte. Y empiezas a querer usarlo, usarlo, usar. Entonces, de alguna manera si le dio estas herramientas, si le heredó todo este conocimiento, pero también le heredó valiosas lecciones para que no se metiera en esos líos en los que él se metió cuando estaba con vida. Con los años dejó de verlo, se le dejó de aparecer, pero él con todas estas herramientas, con todo este conocimiento, lo que hizo fue empezar a amasar fortuna. Empezó, sí, siguió en el campo, pero poquito a poquito empezó a crecer y a crecer, a crecer, hasta que contrató gente, hasta que también compró tractores, compró maquinaria, hasta que firmó un contrato con la central de abastos de una ciudad cercana y organizó a todas, a toda la gente que se dedicaba al campo para empezar a surtir por ahí. Y empezó una época de prosperidad, duró muchos años que esa prosperidad, porque después él pudo también comprarse una buena casita, tener buenos terrenos, tener familia. Y estas asociaciones con la Central de Abastos y con otras, los fue beneficiando al grado de que ya cuando era adulto, pues ya traían una bonita camioneta y eso empezó a llamar la atención de la gente. Entonces en alguna ocasión uno de sus socios le vendió una camioneta americana muy, muy bonita, con esa andaba para acá, para allá, cerrando negocios, haciendo sus cosas, y en una de las noches fue que lo. Pues lo sitiaron. Entonces él venía ya manejando de noche, se le cierran otros vehículos, se bajan hombres armados, híjole. Y él dijo nada de lo que traigo vale mi vida, yo tengo para hacer más, llévenselo. Pero no venían por el vehículo, ni por los objetos, venían por él. Lo amagaron y se lo llevaron. Se lo fueron metiendo, subiendo un poquito hacia el cerro, ya tenían una casita preparada, lo metieron en un cuarto, lo encerraron y él calladito, no hizo ruido, nada más escuchando qué estaba pasando. Oyó que empezaron ya a saborearse la fortuna. Tú vas y pides rescate aquí, y tú vas y hablas acá, y nosotros vamos así. Y empezaron a jugar baraja, a abrir botellas. Al ratito ya se quedó todo callado. Y en ese momento él actuó, dice que lo que hizo fue transmutar, cambiar su forma física y convertirse en un gato, que era un animal que estaba cerca, no transmutaba como si tuviera un animal totem, él podía transmutar a través de animales que estuvieran cerca. Y lo que en ese momento encontró fue un gato. Y él tomó la forma del gato, salió por una ventana por la que una persona jamás hubiera podido salir. Y cuando salió echó un vistazo a ver quiénes eran sus captores, porque no se iba a quedar así. Y empieza a ver a todos, eran cuatro hombres, y le dolió ver que una de su gente de confianza, una persona de toda su confianza estaba ahí, ¿No? La traición que sintió en ese momento fue algo que tal vez apaciguó un poco la ira de los eventos que más adelante vinieron, porque lo que hizo al llegar a su casa después de todo eso fue empezar un ritual, pero no un ritual de venganza, sino un ritual de justicia, porque de alguna manera estaba una persona que él quería involucrar en todo eso y quería también pensar que tal vez lo había hecho por necesidad, que no era una persona mala, pero no podía también dejarlo impune. Entonces hizo este ritual de justicia y lo que dijo fue en los siguientes días, todo lo bueno que hayan hecho, todo lo malo que hayan hecho a lo largo de sus vidas se verá recompensado o maldecido. Entonces, si tú eres una persona que ha venido haciendo mucho mal, en los siguientes días mucho mal vas a recibir. Para la mañana siguiente, en esa misma cabaña, en ese mismo cuartito alejado, metido en el cerro, encuentran a uno de los hombres, se había, se había puesto el arma en la sienia, había tomado la peor de todas las decisiones. En la carretera cercana encontraron a otro en un estado de locura, completamente alterado, vagando sin saber ni quién era. ¿Después otro de los hombres de un pueblo aledaño cae enfermo, 7 días de fiebre, 7 días de pesadillas, termina perdiendo la vida y el último fue su gente de confianza, su incluso podría llamar amigo, OK? Él terminó loco, borracho, vagando en las calles, ya sin familia, sin trabajo, una piltrafa humana. Después de eso el abuelo ya no volvió, o eso es lo que se cuenta, ya no volvió a practicar ninguno de estos rituales, hasta ahí se quedó, ya no volvió tampoco a querer crecer más, a ser ostentoso de todo lo que tenía, empezó a manejar como un bajo perfil, aún así, pues había mucho y tenía varios hijos. Murió, no murió mucho tiempo después, pero cuando murió, toda la fortuna, todo su dinero, toda su riqueza, en cosa de un año desapareció.
Paco Arias
No manches.
Christopher Durden
A los hijos no les tocó pues más que la educación, los contactos, las habilidades sociales que desarrollaron mientras su padre vivió, porque se empezaron a pelear entre ellos, empezaron a no, es que ese terreno es mío, no este, el banco llegó y agarró su parte y el gobierno llegó y agarró su parte, parte y la mañana llegó y entonces todo desapareció. A mí me lo cuenta esta persona, nieto de este hombre que dice que en realidad nunca convivieron tanto, pero su padre sí le contó todas estas historias y hasta hoy si tienen algo no es porque el abuelo les haya dejado físicamente, sino en realidad es porque lo han cambiado. Esa es la historia del día que un grupo de personas levantaron a un nahual.
Paco Arias
Es que me acordé de una historia que conté hace mucho tiempo, y con eso digo casi tres años, de una persona que rescató de un secuestro por medio de esta habilidad, o sea, es que es asombroso, como digo, el contexto de la historia que te digo es lo contratan porque literalmente se infiltra con una apariencia animal y consigue esta información y esa historia tiene muchísimo tiempo que la conté, pero como digo, una te estás metiendo con algo que para empezar, si tú le quieres hacer daño a una persona así, debes estar consciente que va a haber una consecuencia y que no va a ser tan sencillo tener una persona capturada con este tipo de habilidades. Claro, digo, estamos hablando de personas que tienen sus dones súper desarrollados, canales abiertos, o sea la energía fluyendo, energía a veces de pactos de otras entidades que les dan estos favores, pero qué fuerte hermano lo que puede llegar a ocurrir en estos casos. Wow. ¿Cómo te la pasaste hermano?
Christopher Durden
Uy, me la pasé increíble, yo como niño chiquito escuchando todas tus historias igual increíble. La verdad es que es un espacio que lejos para mí el terror, el misterio, lo paranormal, lejos de atemorizarme me trae una paz, una tranquilidad, entonces lo disfruté mucho.
Paco Arias
Muchas gracias Paco por hermano. Gracias a ti. Yo también. Y mucha gente pone estos podcast para dormir porque les relaja, entonces para aquellos los que escuchan esto, que descansen, que sueñen con los angelitos hermano. Qué buen episodio la verdad quiero agradecerte por acep invitación, por venir aquí con nosotros, por compartir tus historias. Antes de irnos nada más vuélvenos a recordar por favor tus redes sociales.
Christopher Durden
Claro que sí, en todas partes me van a encontrar como Chris Durden, K R I S D U R D E N. Chris Durden. Chequen todo lo que estamos haciendo en Instagram, en TikTok, en Facebook, en YouTube. Tenemos lives todos los martes, son dos horas, dos horas y media de relatos seguiditos, entonces todos los martes estamos haciendo relatos y en todas las otras redes van a encontrar todos esos clipsitos que estamos haciendo ahí estamos sacando promos también jugando un poquito entre el humor y el terror. Yo creo que lo van a disfrutar.
Paco Arias
Perfecto hermano, muchas gracias familia, por favor tú de todo corazón. Antes de irte, por favor no olvides suscribirte, activar las notificaciones si nos escuchas en medios de podcast, seguirnos allá, sobre todo en Spotify hay un botoncito que dice seguir y recordarte que queda algo pendiente y que te esperamos en nuestra página web en contenido exclusivo y también ahí vas a encontrar ya nuestra tienda oficial para que tengas tu playera que tanto has esperado. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos en otro episodio más adelante. Hasta la próxima. Chao.
Christopher Durden
Empiezan a reportar que llegan a ver la silueta de algo que ellos denominan la muerte parada frente a la casa.
Paco Arias
Pero en el momento que voltea a ver a su amigo, el rostro le había cambiado por completo, por completo. El amigo ya no estaba ahí.
Christopher Durden
No sabían lo que se iban a encontrar. A la mañana siguiente, cuando van al cuarto de la joven y la enc encuentran.
Paco Arias
Este amigo que estaba haciendo el contacto. Recibe a esta entidad femenina e intenta besar y tener un encuentro sexual con el otro.
Christopher Durden
Algo tira el ataúd, algo que parece decir ella no va a descansar, ella ni mu va a tener paz.
Podcast: EXTRA ANORMAL
Host: Paco Arias
Guest: Christopher Durden
Episode: Mi Abuelo Era UN NAHUAL | Historias siniestras de Campesinos
Date: October 21, 2025
In this chilling episode of EXTRA ANORMAL, host Paco Arias welcomes paranormal storyteller Christopher Durden for a deep dive into sinister and supernatural stories from Mexican campesinos. The conversation explores legends, personal accounts, and the enduring mysticism linking rural life, ancestral beliefs, and unexplained phenomena. Through vivid storytelling, Paco and Christopher present harrowing tales—including those of brujos, nahuales, luminous creatures, cursed treasures, brujas (witches), and encounters with unexplainable forces—blending personal reflections, community testimonies, and a profound respect for the folk traditions of the Mexican countryside.
“Don Zeferino empezó a hacer unos cánticos... y todos vieron como un animal, como esta vaca habló, dijo palabras y después de que habló cayó muerta.” (Approx. 19:45, Paco narrating)
"Tienes que fijarte de estas culebras porque generalmente están cuidando un tesoro..." (29:55, Christopher)
"De pronto una luz azul salió de mi pecho... y fue entonces cuando se apagaron las luces, se desvaneció." (Approx. 53:00, Paco narrating)
"Es el poder tuyo el que le es otorgado a ese objeto, pero realmente te proteges con tu propio poder.” (53:58, Paco)
"En el momento en el que se hace el tumulto... lo que hay ahí es una mujer que reconocieron... y para ese momento ya había perdido la vida." (62:30, Christopher)
“Uno de los precios de tener poder es no saber cuándo detenerte. Y empiezas a querer usarlo y usarlo…” (89:10, Christopher)
"El terror, el misterio, lo paranormal, lejos de atemorizarme me trae una paz, una tranquilidad..." (95:56, Christopher)
On the power of intention:
"Es el poder tuyo el que le es otorgado a ese objeto, pero realmente te proteges con tu propio poder."
(53:58, Paco Arias)
On the effect of the supernatural:
"Uno de los precios de tener poder es no saber cuándo detenerte. Y empiezas a querer usarlo, usarlo, usar."
(89:10, Christopher Durden)
On legacy and faith:
“Muchos me preguntaron sobre la misteriosa luz azul de mi pecho... esa luz venía de una medalla, fue un obsequio de mi abuelo el día de su fallecimiento...”
(54:39, Paco narrating quote from Julio Romero)
On rural fear and protection:
"Me llamó la atención... todas las casas, entre las ventanas y la puerta, tenían una cruz de cal..."
(71:39, Paco narrating)
The episode acts as both a collection of supernatural folk wisdom and a meditation on the enduring power of stories passed through rural generations. Listeners are left with a vivid catalogue of eerie experiences underscored by the belief that, in the Mexican countryside, the boundary between the mundane and the mystical is often barely there—guarded only by the faith, love, and resilience of those who call it home.