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Tengo entendido que cuando el muerto escribía a través de la persona. Si, el muerto en aquel entonces escribía en manuscrito, incluso su firma hacía tal cual la letra y la firma. Y esto iba contra todo escepticismo, porque había expertos que decían es que esto lo firmó el muerto a través del medium. Y cuando analizaban la firma de la persona decían es que es imposible que la puedan falsificar, es la es la firma real del muerto. Por supuesto, el muerto mismo fue quien lo hizo, ocupando el cuerpo de la persona. Eso me hace bien interesante. Hace rato estábamos hablando, amiga, de El Ánima Sola, de que ya algunos dicen que si les puedes pedir algo malo, otros dicen que no, otros dicen que sí, pero se supone que ella, como lo dije hace un rato, no va a tener esta trascendencia como las Ánimas del Purgatorio, porque tiene el castigo impuesto por el Padre, por Dios. No lo digo yo, lo dicen las leyendas. Yo estoy platicando lo que habla la leyenda. Hay una persona que me manda una historia, la persona se llama Melissa y me dice que esto ocurre en el mes de enero del 2007, porque no se lo olvida, porque realmente marcó su vida para siempre. Ese enero del 2027 la dejó marcada para toda su vida a Melissa. Ella dice que en aquel entonces tenía 25 años y llevaba planificando poner un negocio con su esposo, una taquería. Eso ocurre aquí en México. Y dice que pues llevaba una muy buena relación con su esposo Ismael, todo el tiempo juntos ella y él, pues buscando la manera de salir adelante. Poco a poco fueron sacando préstamos, endeudándose, pidiendo por aquí, pidiendo por allá y van comprando las cosas para empezar su negocio, que el carrito de tacos, que las rentas, del local, que las mesas, que esto, que el otro, todo. Y dice que al cabo de varios meses y con mucho sacrificio inauguran su negocio y para su buena suerte, Desde el día 1 la taquería estaba vendiendo muchísimo, dice que lo pusieron en un lugar muy estratégico y donde pasaba mucha gente, dice que ahí transitaban estudiantes, empleados y cuando pasaban pues estaba el humito, el vapor, el aroma de la carne y pues la gente entraba y comía. Dice que al cabo de un año era un negocio muy exitoso. Aquí es donde pasó algo, el esposo, Ismael y Melissa empezaron a tener problemas y no hablo de problemas de dinero, ella me dice y me lo confiesa que pues como esposa pues quieres estar con tu pareja, ¿No? Con tu esposo, tener intimidad, tener momentos juntos y desde ese momento empezaron los problemas porque él siempre estaba cansado, siempre le dolía la cabeza y todo el tiempo buscaba una manera de evadirla y eso pues fue prolongando un problema y empezaron a ver otros comportamientos, como que dice que el esposo se iba, no sé, por el mandado y se demoraba mucho más tiempo, en aquel entonces empezaban después a salir los teléfonos celulares, unos, unas cosotas, dice que hablaba por teléfono, luego a solas, o sea, como que empezó a mostrar estas señales de que parece que anda con alguien más y tal cual en algún momento Melissa lo confronta, le dice ¿Qué te pasa? Andas cambiado, ya no nos hablamos, ya te fuiste a dormir a un cuarto aparte, ¿Que está pasando? Y el tipo así sin más le dijo pues te voy a ser honesto, ya tengo a alguien más y no me interesa seguir contigo, o sea, de plano así se lo dejo ir. Dice que en ese momento empezaron ellos el trámite de divorcio y aquí entra una cuestión ella y me lo dice a mí me tocó empezar de cero, a él se le quedó todo lo de la taquería, los préstamos que se quedaron a mi nombre los tuve que terminar de pagar yo. Él se quedó con una taquería exitosa y con una nueva pareja, una chica, una chica jovencita de 19 años que ya estaba con él en negocio, como si ella fuera la jefa, la patrona. Dice la verdad yo me sentía muy mal porque no se valía, yo había estado con él desde el principio, los dos pasamos carencias, dificultades, pleitos y ésta llegó y se acomodó por sí, entonces dice que ella se quedó con ese sentimiento de no es justo, no es justo. Y cuando tiene la oportunidad recordó a nada más y nada menos que su abuelita, la persona que le rezaba constantemente a las ánimas del purgatorio y sobre todo aún en especial a la que le pedía cosas al ánima sola. Recuerda que su abuelita le dijo que le puede pedir lo que ella quisiera. En ese momento Melissa se fue a un centro espiritista, compró unas velas, compró algunas oraciones y dice que llegó a su casa y ahí cerca de la cocina puso su mesa, o sea un altar muy sencillo, una mesa, una vela y una estampita de una mujer encadenada en llamas. Lee la oración y dice que hay un momento donde le dice dame justicia, yo solamente te pido justicia porque no se vale lo que esos dos me hicieron. Ella no pidió, no habló nada más, pero dice que aquí en su mente pensó que se mueran los dos, los quiero muertos, ojo, no lo habló, solamente lo que habló fue dijo quiero justicia, pero aquí en la mente dijo los quiero muertos. Y en ese momento ella lo que dio en ofrenda y se le hizo como que muy razonable es que por un año le iba a estar poniendo una vela, una vela, 365 velas iba a estar poniendo todo este tiempo. Y ahí empezó, todas las mañanas ponía su velita, cuando se acababa el bonche de velas iba por más y así estuvo por un mes ella simplemente haciéndolo ya por protocolo, hasta que se enteró de algo. Ella dice que una vez iba pasando por donde tenía la taquería y vio que todo eso estaba negro, chamuscado. Cuando ella pregunta qué pasó y preguntó por su ex marido, llegó la noticia, este lugar se había incendiado, hubo una fuga de gas y desafortunadamente adentro estaba su esposo y su pareja, los dos no pudieron salir, murieron y murieron de la peor forma, siendo quemados vivos, fallecieron como ella lo pidió. Melissa dice que cuando se entera de esto no pasó lo que ella pensó que iba a sentir alegría, festejo, no, dice que fue todo lo contrario, dice que sintió primero como una opresión en el pecho y como unas ganas de vomitar que no las pudo evitar y vomitó y posterior a ello empezó a llorar, empezó a llorar, empezó a llorar y aquí empezó a llegar un ahí está lo que pediste. Ella intentó engañarse muchísimo diciendo fue un accidente, no fui yo, fue un accidente. Los accidentes, yo no pedí, yo no dije que se murieran, pero lo pensaste, lo deseaste al momento de prender tu vela. Entonces ella empezó a mentalizarse que fue un accidente, que no tuvo nada que ver con ella, que su esposo era bien descuidado, seguramente dejó abierta la llave de gas, manejó fuego, manipuló fuego, por alguna razón la puerta se atascó y no pudieron salir. Bueno, este miedo que le provocó este remordimiento, hizo que ella cometiera un segundo error, ¿Cuál fue? Dejar de prender sus velas. Ella dijo pues yo no quiero nada. Un día llegó del trabajo, vio su mesita con su vela que ya estaba derretida y lo que hizo simplemente fue recoger el platito donde estaba la vela, lo lavó, quitó la estampita y acomodó la mesa por otro lado, dijo, ya, esto ya se acabó, yo no quiero nada, ¿Qué fuiste a hacer? Dice que desde el día uno empezaron a ocurrir cosas muy raras. Ella regresa del trabajo porque tuvo que ampliarse en algún lugar. Dice que cuando llega a su casa, dentro de su casa había como una bruma, como un humo muy espeso, ella dice pues de dónde, o sea buscó la cocina, el gas, todo, no abrió ventanas, puertas, y esta bruma no se iba y no cesaba, y no cesaba y aparte siempre se sentía frío. Ella dice que no solamente pasaba esto. Al pasar los días empezaba a escuchar en su casa, imaginemos que está en su cuarto y escuchaba como en la cocina se azotaban los platos, como cuando agarras un bonche de platos de estos de losa y los dejas caer, cómo se quiebran o cómo están azotando algo con fuerza. Dice ella que se levantaba en la madrugada con miedo, alumbraba y dice que no, no había nada, todo estaba en su lugar, pero estos ruidos no cesaban, y no cesaban y no cesaban y ella empezó a tener miedo porque dice creo que cometió un error al dejar de poner las velas. Entonces ella nuevamente empieza a poner las velas, pero al parecer esto no se iba a acabar así, el ánima sola, lo que ya me dice, a lo mejor estaba enojada porque no le estaba cumpliendo y sobre todo porque no se estaba haciendo responsable de lo que ella pidió aquí y en el corazón, porque realmente lo quería, no se atrevió a hablarlo, pero sí estaba en su mente y en su corazón que esos dos se murieran. Dice que empezó nuevamente a poner su velita y todo, pero que las cosas se ponían más fuertes, se ponían muy fuertes y en las noches soñaba, ella se soñaba atada de muñecas y de piernas con cadenas en medio de fuego, ella se soñaba así atada y se despertaba sudando, alterada, así toda mala y dice que a partir de ese momento a pesar de que ponía las velas, los ruidos cesaron, pero pasó algo, los ruidos y la bruma que estaba en su casa se fue, pero empezaba a ver por el rabillo del ojo siempre a una persona, haz de cuenta que estaba incluso en su trabajo y dice que estaba ahí y veía cómo pasaba algo, volteaba y ya no estaba o estaba dice en su cuarto viendo la televisión y escuchaba un sonidito y volteaba y veía como en el pasillo pasaba, dice alguien estaba en mi casa. Muchas veces llegó a pensar que se trataba del espíritu de su ex esposo, pero no era algo, era algo malo, era algo diferente, ella sentía en su ser que se trataba de algo muy distinto. Dice que en una ocasión pasó, dice que estaba dormida, se levantó en la madrugada al baño, entró al baño, cuando sale dice que por unos segundos, una fracción de segundo vio a una mujer con un vestido blanco atada así de sus manos y de sus pies, sentada sobre su cama, dice que ella se quedó en shock, se quedó en shock estaba la mujer, dice que parpadeó, se frota los ojos y esta mujer ya no estaba. En ese momento dice que fue a esta mesita donde tenía su altar, se hincó y pidió perdón otra vez y le dijo que por favor la dejara en paz, que por favor la dejara en paz, que por favor, que estaba arrepentida de haber pues dejado de poner velas, pero que ya lo iba a hacer, pero que ya la dejara en paz, que por favor tenía mucho miedo. A partir de ese momento las cosas fueron mejorando, pero esta entidad dice que no se fue del todo, siempre estuvo presente. Dice que pasó el año que ella prometió dejar las velas, prender sus velas, que incluso hubo un momento donde ella por situaciones económicas no tenía dinero ni para comer, menos para comprar velas y antes de que se acabara la que tenía perdida se hincó y le dijo al ánima sola no tengo dinero, no te voy a poder poner velas hoy, pero por favor te suplico que no me hagas nada yo mañana mismo me encargo de buscar dinero y comprar más velas. Dice que la entidad no hizo nada, entendió. Pasó el año. Dice que ya cuando se cumplió el año ella siguió poniendo velas todavía por dos, tres semanas como para ver por si acaso un día simplemente dejó de prender velas con la esperanza de que las cosas se calmaran y si se calmaron, se cumplió el tiempo. El problema Ana es que dice esta sensación de estar pues observada o de que alguien está conmigo no se fue dice, y te quiero leer la parte final porque es interesante. Dice he realizado muchos, muchos rosarios desde entonces por mi ex esposo y por su pareja. A pesar de que yo sabía de que esto era un tema de justicia, me arrepentí de su muerte el día que me enteré. Hoy Paco, tengo 44 años y lo único que espero es que cuando me toque morir alguien pida también por mi alma, porque si hay algo que aprendí con esto es que las deudas no desaparecen porque uno se arrepienta. Yo tengo una deuda enorme con mi esposo y con su pareja y sobre todo con Dios. Ella siente que lo que le pasó a estas dos personas evidentemente fue por su culpa y lo peor es que no se quiso al principio hacer responsable de lo que ella pidió. ¿Cómo pasa no, o sea tú le pides incluso a Dios te da y qué pasa no? Como que ya no te gustó, No sabemos pedir. ¿Tú qué opinas de esto?