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Saludos, Aldo, muchas gracias. Y esta historia comienza muy trágica. ¿Qué pasó? Él está casado, dice, y su historia es hasta el día de hoy sigo casado con Carmen, su esposa, pero han pasado muchas cosas muy fuertes entre ellos dos. Entre estas cosas, el fallecimiento de un bebé. Dice que ellos han batallado mucho, habían batallado mucho para quedar embarazados, muchísimo, muchísimo. Y cuando por fin lo lograron, este, pues no, no se dio, no se dio que las cosas salieran como tenían que haber salido. El bebé falleció antes de nacer. Un golpe muy duro para él, para su esposa. Imagínate, ¿No? Después de tanto tiempo estarlo esperando, no se logre. Y fue un golpe tan fuerte que ellos demoraron más tiempo todavía, algunos años en volver a estar embarazados. Pero aquí pasó algo raro. Dice que la suegra, la suegra de Aldo, la mamá de Carmen, cuando perdieron a su primer hijo, se portó muy indiferente como que hasta se burló, hizo un comentario como burlesco de ah si perdieron su hijo, dice esa mujer y así me lo menciona, esa mujer siempre estuvo en contra de nuestra relación y de nuestro matrimonio porque dice, y me lo dice así abiertamente porque, porque soy obrero de una empresa. Ella todo el tiempo le decía a su hija Carmen tú te mereces algo mejor, búscate un doctor, un ingeniero que es con obrero, estos eran los comentarios de la suerte y lo decía delante de él, nadie se lo mandaba a decir, entonces él pues su pensamiento es yo estoy con ella, no con la mamá, entonces no estamos, aparte la señora ya por otro lado, pero hasta dónde puede llegar esa mala fe, ese coraje, Dice que cuando perdieron a su primer hijo ella pues se portó bien indiferente y como que no le importaba y hacía estos comentarios a otras familias de qué bueno está bien que mi hija no tenga hijos de ese cabrón eran los comentarios. Pasaron los años y nuevamente quedan embarazados, esta vez afortunadamente si se concreta el embarazo, todo muy bien y cuando nace el niño varón de nombre Aldo, también él le puso su mismo nombre, dice pasó algo raro con mi suegra, mi suegra cambió completamente, mi suegra iba a la casa, quería estar cuidando al niño, quería estarlo durmiendo, que dámelo a mí o que yo lo cuido, que bla bla bla, qué miedo darle tu hijo, digo aunque sea tu suegra, discúlpeme pero si ya tuvo ese tipo de comportamientos, qué miedo. Él dice yo tenía incomodidad porque yo sabía perfectamente todo lo que habló y que ahora dormía en mi casa porque quería dormir con el bebé y muy acomedida y muy servicial dice mi esposa todo el tiempo decía es su forma como de, de sanar, es la parte del pasado, es la forma en como ella está queriendo ser otra, ya cambió, ya es buena, siguió, dice pasan los meses, el bebé cumple sus tres meses, todo bien, cumple sus seis, siete meses, ocho meses. ¿A los ocho meses, ojo aquí la señora llegó a la casa, de su bolsa sacó un elfo, un duende de estos que son como de peluche, este, como de este tamaño más o menos y dice la primera impresión que da y con mucho respeto para un bebé como es, espérate, o sea que le vas a dar al niño? Y dice que ya le dice déjame, es el regalo del niño y es para su protección, él va a cuidar al niño. Aldo estuvo en contra porque dice la verdad, la apariencia del elfo era muy fea para un niño, o sea, no es un regalo para un niño. Dice, pero ahí va mi esposa, no, deja, deja, es un regalo de mi mamá, es especial. Si, ella dice que es protección, déjaselo hijo, OK, está bien. No, dice, el niño extrañamente lo aceptó, lo agarró y el bebé, o sea, ocho meses no soltaba el muñeco. Dice que siempre lo tenía cerca, por alguna razón siempre quería tenerlo cerca y si el niño lloraba era porque le faltaba este muñeco, este duende, ya se lo acercaban y ya como que estaba tranquilo. Eso empezó a suceder y la esposa Carmen siempre decía es que entiende y mamá se lo trajo para protección, para cuidarlo, que un montón de cosas. Aldo en el fondo sabía perfectamente de que esto no era del todo, no sé, él en este punto decía, es que no sé si es tal vez porque ya conozco a la señora, por la idea que ya le tengo y no confío, pero algo no cuadraba en él. Fueron pasando los días, fueron pasando y dice que las cosas empezaron a cambiar, principalmente una noche. Dice, hubo una noche donde el bebé nos despertó, no estaba llorando, estaba literalmente gritando. Dice, el llanto de un niño al que le están haciendo daño, no es un bebé que se despertó en la noche y tiene hambre, no, no, era el llanto de un niño al que le estaban haciendo daño. Dice, era mi hijo, gritaba. Dice, me levanté yo, se levantó mi esposa, fuimos a la cuna, estaba inconsolable. Cuando llegamos el duende estaba en el piso. Ahí dice algo extraño porque yo cuando él se duerme, cuando se duerme el bebé lo coloco en una repisa, no, ese estaba en el piso, muy cerca de la cuna. Y dice el niño no estaba enfermo, no tenía fiebre, no tenía hambre y nada, nada, nada lo consolaba, no sabían qué hacer, pensaron en llevarlo al médico, dice, es que no sabemos que tiene, nunca había hecho eso. El niño se durmió hasta las 6 de la mañana que ya se pudo quedar dormido y ellos así extrañados de qué pasó. Fueron pasando los días y nuevamente se repite lo mismo, era madrugada, ponle 2 de la mañana y nuevamente este llanto pero fuerte y nuevamente se repite también lo mismo, El duende que debería estar en la repisa estaba en el piso. En este punto las cosas ya estaban muy raras, ¿Sabes? El niño empezó a tener falta de sueño por las noches. Ojo, y esto es muy importante como padre, se los digo porque ya me ha sucedido, cuando hay influencia maligna por parte de este tipo de entidades, los niños no pueden dormir, se ponen inquietos, tienen miedo y se los digo porque mi hijo hacía. Cuando pasó la experiencia, entonces el niño empezó a tener falta de sueños, dormía en el día, en la noche no dormía, no comía, se le caía el cabellito, o sea, empezó a tener muchos cambios tanto físicos como en sus horas de sueño. Lo llevan al médico y el niño empezó a perder peso. Le estaban comentando que tenía indicios de desnutrición, o sea, algo fuerte. Dice que una noche de estas Aldo se duerme y fíjate el sueño que tuvo. Dice, yo tuve un sueño muy fuerte. En este sueño, dice, yo estaba viendo cómo ese duende, ese muñeco que le llevó mi suegra, caminaba y se subía a la cuna y cuando llegaba a la cuna, caminaba hasta estar en la boquita de mi hijo. Cuando estaba cerca, yo veía cómo empezaba primero a morderle, como el labio le estaba mordiendo y como que le estaba inhalando. Yo veía como mi hijo, dice, solamente lloraba y de pronto se ponía como blanco, como pálido y después en la carita del bebé se ponía como, como morada, hasta que el niño fallecía. Este, este sueño lo tenía Aldo, pero antes de que pasara todo esto, dice que él lo que hizo fue como alejar este duende del niño, lo alejó, lo guardó en un closet y él se fue a trabajar. Cuando regresa, ve que el niño está jugando con el duende. Dice, pero él empezó a pensar en algo paranormal, no di salió, tiene vida, no sé habla con su esposa, le dice, no hombre, yo se lo di, yo se lo di. ¿Pero por qué se lo diste? Yo se lo quité. No, yo se lo di, yo se lo di porque es un regalo de mi mamá y ya saben, ¿No? Lo mismo, ahí está el. Pues Aldo ya os haya esto ya provocaba pleitos con su esposa, él con estos sueños donde su hijo pues partía de esta forma, hasta que una mañana pasó la tragedia y lo quiero leer. Dice, una mañana sentí un silencio muy pesado, me levanté y fui hacia su cuna. Mi hijo tenía su rostro morado, sus ojitos estaban rojos, no tenía vida, no le escuchamos, grité de mi llanto, dice despertar mi esposa. Y solo te puedo decir, Paco, que ha sido el día más triste de toda mi vida. Ese día yo perdí el sentido de la vida y empezaron a pasar muchas cosas malas. Llegó el funeral del pequeño y semanas después él dice que limpiando la habitación del niño, siempre entraba a la habitación a ver la cuna, a ver como que su ropita y terminaba llorando. Siempre, siempre, siempre. Igual su mamá. Pero esa vez que él entró, le llamó la atención algo. Este duende estaba en otra parte, acomodado, como si hubieran movido. Y él dice, nadie ha entrado a este cuarto. Nadie. Se levanta, estaba llorando, se levanta, toma el muñeco y se le queda mirando y como por. No sé, por reflejo tal vez, o como por inercia, como empezó como que a revisarlo, como que le quitó el cierre. Como que empezó a revisarlo, ¿No? Y cuando mete la mano dentro del. Porque es como peluche, dentro tú dijiste hace rato unos elementos y aquí están esos elementos. Tierra. Habían dos clavitos pequeños así como oxidados. Había como un polvo blanco. Él me dice, había como un polvo blanco y como raíces, ¿Sabes? Como de algo, como una raíz. En ese momento él gritó así como de coraje, él supone. En ese momento él confirmó que realmente su suegra nunca lo quiso ni a él ni al niño. Llega la esposa y ¿Qué pasó? Mira esta porquería, tu mamá aquí está. Dice ¿Que? Ya lo ve. Dice, no, mi mamá no fue. Estás equivocado, tal vez así venía de fábrica, pero mi mamá no fue porque, sabes, aquí pasó un pleitazo bien fuerte. Y él Aldo nos dice al final esa mujer maldita fue la que nos arrebató a mi hijo. Jamás quiso que yo me casara con su hija y nunca quiso mi familia. Al final dice, hoy estamos en un proceso de divorcio muy largo y agotador. Ella a la fecha de hoy defiende a su madre y yo cargo con la certeza de que ella hizo algo con ese muñeco para que mi hijo dejara este mundo. Quise quemar ese muñeco, pero mi esposa me lo arrebató. Hoy ella vive con su mamá y solo le pido a Dios fuerza y paciencia, porque hay cosas que no se pueden perdonar. Qué fuerte, ¿No? Muy fuerte, de verdad. Qué triste. Y hemos visto este tipo de comportamientos en la familia que de verdad hay personas que no sé. No tienen conciencia no tienen amor a nada, o sea, son demonios literalmente. ¿Tú qué opinas?