A (10:22)
Si me permites Vanessa, te quiero contar yo una historia. A ver, mira, nosotros titulamos y nombramos cada historia dependiendo lo que se nos quiere contar. A esta historia nosotros la hemos nombrado Embarazo Deseado. Es una historia anónima que nos comparte una chica y nosotros le cambiamos los nombres para tratar de darle más sentido a la historia. Decidimos nombrarlos como Amalia y Rubén, una pareja que ya llevaba cerca de cinco años de matrimonio y que no habían tenido ningún hijo. Ellos comentan que al principio pues bueno, para ellos era interesante el hecho de poder disfrutar libremente su matrimonio sin tener pues algún pendiente, ¿No? Entonces ellos estuvieron juntos todo este tiempo sin cuidarse y no llegaba pues la bendición, no llegaba el bebé. En ese momento pues a ellos no les afectó. Pero hay un momento donde ellos ya quieren ser padres, ya quieren formar una familia más grande y es cuando ellos intentan ya encontrar a este bebé. El detalle es que aquí se encuentran con la mala noticia de que no llega, no llega, vienen los exámenes médicos, llegan todos estos procesos profesionales y el diagnóstico se hace presente. Infertilidad. Exactamente, proveniente de Amalia. Aquí el mundo pues se derrumba, imagínate, ¿No? ¿Ellos en algún momento hablaban de tener una familia, de formar a varios niños, o sea, ellos tenían en mente tener varios hijos y que de la nada llegue esta idea de que sabes que? No van a ser padres, no puedes tener hijos, caen en una depresión y ellos intentan como invertir estos ahorros que tenían en viajar, porque ellos como, sobre todo Rubén era muy positivo y muy de la idea de que no pasa nada, mira si tenemos dinero, los dos trabajamos, vamos a darnos viajes, algo que los padres no pueden porque tienen que cuidar a sus hijos, llevarlos a la escuela, o sea, como cambiar el mood y decir vamos a hacer algo bueno, ¿No? Y a veces funcionaba, se iban de viaje, se iban a Europa, se iban Estados Unidos, los dos tenían empleos bastante estables y les permitía viajar, pero había momentos donde estando en estos lugares, disfrutando de sus vacaciones, pues veían a un niño de la mano de mami, de papi, decían pues yo quiero eso, Rubén lo disimulaba perfectamente. Amalia no. Amalia en cuanto veía esta escena de sobre todo de un niño abrazando a su mamá en un parque, esto a ella le rompía el corazón y en ese momento se ponía a llorar porque recordaba su realidad, no podía ser madre. Entonces esto estuvo pasando y ellos estuvieron así por mucho tiempo hasta que en sus mentes se creó pues esta idea de que no va a suceder, ya ellos estaban pues muy sabidos de que no iban a ser padres, incluso Amali en algún momento le dijo a Rubén si quieres dejarme adelante, no te voy a quitar ese deseo de que tú seas un padre por mi culpa. Rubén ahí estuvo presente, dijo no me interesa, tú y yo vamos a estar juntos todo. El tiempo pasó, ellos llegan a su casa, van pasando los meses y Amalia recibe la visita de una de sus hermanas, estaban platicando, sale el tema de la familia y Amalia pues le dice la verdad, pues mira no podemos tener hijos, pero no pasa nada, ya nos hicimos a la idea de que Rubén y yo vamos a estar juntos todo el tiempo, él es mi compañero, pero su hermana le dice oye, fíjate que yo estuve trabajando en un municipio al sureste de México, por Veracruz, donde conocí a un señor, se llama Isidro, le dicen Don Chilo, ese señor bueno trabajó en una comunidad ahí para algunas personas importantes, porque él es chamán y fíjate te lo digo, qué casualidad, dice, te lo platico porque él, pues lo que la gente nos contó de él es que es muy bueno, trabaja con toda la luz, con lo bueno, no con el diablo, ves que esto es muy típico, ¿No? Y dice, y lo que nosotros supimos es que había mujeres embarazadas que no podían tener hijos, iban con él y se embarazaban y ahí tienen a su familia, o sea, todo esto sonaba muy asombroso, muy, muy, muy bonito, ¿No? Para ser real. Y Rubén estaba escuchando desde la cocina y dice, dice que él pensó en su mente, o sea, tengo que cambiar el tema porque ya mi esposa ya está consciente de que no podemos tener hijos, no vamos a caer en esto y llevarnos otra desilusión y volver a pasar otra vez todo el proceso de recuperarse emocional, psicológicamente. Entonces él dijo, mira, no nos importa, gracias, pero Amalia ya había escuchado, dijo espérate, espérate, espérate, cuéntame más de ese señor, no, pues se encuentra allá, lo encuentras en este lugar, cuando quieras yo los llevo y bla, bla, bla, bla, bla, bla. Y dice Rubén precisamente que ve la cara de su esposa con estos ojos brillantes y dijo no puedo, no, no puedo, no puedo, y dices que vi mucha esperanza en ella. Se ponen de acuerdo, piden sus vacaciones y deciden visitar a don Chilo, a don Isidro, el curandero de este lugar de Veracruz. Llega el día, llegan al pueblo, llegan hasta donde está ese señor, de hecho vivía en una casita bastante humilde, vamos a llamarla así, tenía un techito de lámina, de ladrillo, de bloque, era su casa, dentro solamente había un cuarto y muchos cuadros de santos, peladoras, inciensos, por ahí había unas que otras gallinitas porque también tenía sus gallinas, sus animales, y se sientan con este señor y pues empiezan las preguntas, ¿No? ¿En qué les puedo servir? ¿Pero antes de que ellos respondieran, ese señor se le quedó mirando a ella, Amalia, y antes de que ella hablara dijo, ya sé, tú quieres un hijo, buscas un hijo, él hablando de Rubén, él también, pero él no cree, él tiene muchas dudas y empezó como a sacarle como que muchas cositas en ese momento y dice, yo los puedo ayudar, pero antes de continuar les tengo que hacer una pregunta, que están dispuestos ustedes a pagar para ser padres? Y no hablo de dinero. Dice que hubo un silencio medio incómodo y los dos se miraron, dijeron, pues si queremos ser padres, ¿Cuál es el precio? Y él les vuelve a responder, el precio es alto, es muy alto. Y otra vez, no hablo de dinero, hay cosas que a veces una persona tiene que pasar para poder tener lo que quiere. Si ustedes están dispuestos a pagar el precio, adelante. Dice que Rubén la toma de la mano y dice yo creo que tenemos que irnos, hay que irnos, no conocemos a este señor, no sabemos qué vaya a pasar. Pero Amalia estaba muy centrada en las palabras de su hermana de que este señor había hecho que mujeres se embarazara. Entonces se queda y dijo no, hay que probar esta, esta es la última oportunidad que tenemos, el tiempo está pasando. Y le decía Amalia, yo tengo tantos años, ya no puedo esperar, si aquí no pasa nada, sabré que mi destino era no tener hijos. Dice que Amalia se pone adelante, yo estoy dispuesta a pagar el precio. Dice que lo cita para dentro de una semana. Y en esa semana estuvo preparando el cuerpo de Amalia. Dice que el señor le dio unos tomos por ahí, unas bebidas, unos brebajes, le dio bastante, dijo mira, te vas a tomar esto en ayunas, esto te lo vas a tomar en las noches, esto después de cada comida. Le empezó a dar un montón de cosas y dice en una semana tienes que regresar porque ya vas a estar lista. Se fueron ellos por ahí, rentaron una casita donde se estuvieron quedando estas semanas. Estuvo Amalia tomando todo esto tal cual el señor lo indicó por ahí, sus oraciones, sus rezos, todo. Llega el día y van con este señor. Este señor ya tenía preparado en la sala de su casa pues una especie como de ritual, ¿No? Todo muy ritualístico, las velas, todo. Y dice que había una deidad muy parecida a la que yo tengo detrás de ti, así en ese material como de piedra, como de barro, pero que éste tenía unas manos extendidas así, por ejemplo, la que está detrás de ti está así, es Mictlantecuhtli, bueno, era muy parecida, era como una deidad prehispánica, pero que está así. Aquí el detalle es que cada mano tiene seis dedos, no cinco. Dice que se acuesta, le pide que se quite su blusa, se queda en sostén y bueno, Rubén ahí siempre presente cuidando por cualquier cosa. El señor Don Isidro empieza a pasar como un tipo de limpia plantas y empieza a como embarrar el estómago, el vientre de Amalia con una especie de aceite así que tenía como hojitas, olía como a laurel, olores bastante peculiares y el señor empezaba a hacer cánticos, cánticos, cánticos. Rubén en todo el ritual estuvo pensando que eso era una tontería, que estaban perdiendo su tiempo, su dinero y pues bueno, pero dice que hay un momento donde este señor, el Ton Isidro, está con las manos en el vientre de Amalia y el señor entra como en un trance y dice que empezaba el señor a hacer como que quería vomitar, como que quería devolver y como que no, y Rubén se le quedaba mirando y la esposa Amalia estaba extrañamente, estaba como dormida, o sea, ella primero estaba consciente y después como que también se va en un trance y hay un momento donde este señor abre los ojos y los ojos los tiene completamente blancos y empieza a hablar como en un idioma muy raro. ¿Después de todo este ritual termina y el señor Don Isidro le dice hecho está ustedes, y así como a modo hasta de burla le dice ustedes váyanse a hacer la tarea porque ya está listo el cuerpo de esta mujer, ellos pagan felices, o sea, Amalia estaba llorando de que no sé, no? Por fin ellos no esperaron, ese mismo día, esa misma noche cenaron ahí muy románticos y bueno, hicieron la chamba, tuvieron esta comunión como pareja, se les olvidó, regresaron a su ciudad, siguieron sus vidas, siguieron trabajando y una mañana Amalia durante el desayuno se levantó, estaba haciendo, dice que unos huevitos ahí revueltos y el aroma del huevo como que le dio asco y en ese momento salió al baño a vomitar y empezaron estas náuseas, ¿No? ¿En las mañanas y habían pasado ya algunas semanas de que habían ido con este señor náuseas y náuseas y ahí así como, pero por qué tengo náuseas? No perdieron el tiempo, fueron corriendo, fue Rubén corriendo a la farmacia, compra de estas pruebas express y ahí marcaba embarazo, dos semanas, no manches, estaban pero sí felices, felices de que ya venía la bendición, pero bien contentos, lloraron los dos, dieron gracias a Dios a la vida por el milagro, le hablaron a la familia, en ese momento toda la familia que ya sabían que ellos no iban a ser padres, festejaban. Pero bueno, como toda historia va tomando un tinte bastante extraño. ¿Que sucede? Van pasando pues los días, van pasando por ahí las semanas y pasa algo importante. Amalia tiene un sueño, este sueño por ahí, no sé cómo explicarlo, pero es un poco extraño ella dice que está en su cuarto, está completamente desnuda y llega Rubén, su esposo, y empieza a besarla, dice que en su sueño pues Rubén le demostraba, bueno, que quería tener comunión con ella y pues eso es su esposo, entonces pues ella accede y dice que lo estaban haciendo, termina el esposo y dice que se queda encima de ella, pero pasó algo muy raro, dice que ella empezó a oler en el ambiente un aroma como a carne quemada, no sé si te ha pasado de que a veces, no sé, se está quemando, tienes un bistec en la estufa, algo, o sea, huele a carne quemada pero. Pero el aroma era desagradable, era fuerte, dice ella que este olor se hacía muy fuerte y ella cuando le huele esta parte del hombro a su esposo, se da cuenta de que era él y hay un momento donde el peso de él estaba sobre ella, no imaginen la escena por favor, pero él estaba encima de ella, él empieza a pesar mucho más, su cuerpo empieza a pesar más, más, más y ella dice que hay un momento donde ya no le permite respirar y cuando ella reacciona dice que lo que estaba arriba de ella era algo que no era su esposo, esto tenía la piel quemada, así como negra, chamuscada y aparte tenía una textura así muy. Como si fuera muy rugosa, una piel muy llena de arrugas muy viejas y ella empezó a tener miedo y esta cosa la empezaba a penetrar. Ella despierta de esta pesadilla, Rubén estaba a su lado y ella empezaba a tener como dolores en su vientre, van al doctor, revisan cómo está su embarazo, le dicen que no pasa nada, que son pues dolores normales del embarazo, son estos cólicos que el cuerpo se está preparando, bla, bla, bla, bla, bla, bla. Prácticamente no hubo un riesgo como tal, pero ella empezaba en su casa a percibir este aroma a quemado, o sea, decía, es que este aroma, carne quemada me llegaba si estaba haciendo la comida, si estaba limpiando el cuarto, este aroma llegaba y ella decía, está aquí, esta cosa está aquí. Esto estuvo pasando por varias semanas, le platicó a su esposo de todo esto, pero pues Rubén al ser una persona que era un poco escéptico y que no creía en todo esto, como que decía, mira, son cosas del embarazo, no pasa hormonas están movidas, sobre todo eso, ¿No? Van pasando las semanas, los meses, cumple los tres meses el embarazo va bien dentro de todo lo que cabe. Y dice que aparte aquí había una sensación que ella todo el tiempo estaba sintiendo. Dice que el embarazo fue muy, muy diferente a partir del tercer mes. Ella lo que describe es que en las noches sentía como su cuerpo se rasgaba desde dentro, como si lo que tuviera en su vientre la mordiera. Y así es que yo siento como que algo me lastima a mí por dentro, me lastima por dentro. Y los dolores, Y los dolores iban a esa hora, a las dos, tres, cuatro de la mañana, al doctor, ahí estaban en urgencias, pues rara vez el doctor le decía que era algo raro, le decía no, pues es que son dolores normales, o sea, no era nada ajeno a lo que ella, a lo que ella decía tener, pero que su embarazo se empezó a volver mucho más doloroso, fue muy, muy doloroso. Ella decía que sentía como algo la mordía o la rasgaba o la lastimaba, pero por dentro ella estuvo sintiendo estos dolores muy fuertes en el cuarto, en el quinto mes, decía que sentía como incluso el bebé empezaba a moverse mucho más dentro de su vientre y eso se iba intensificando todo el tiempo. Obviamente hay un momento donde ellos dicen hay que hacer algo y deciden visitar a don Isidro, al curandero, decirle a ver qué está pasando, porque pues ellos tienen hermanos, su mamá, decían es que el embarazo si pasan cosas en el cuerpo de la mujer, pero no así, o sea, no son ese tipo de dolores. Van y visitan a este señor y este señor les dice a ver, yo les pregunté que si estaban dispuestos a pagar el precio, ustedes me dijeron que sí, a mí no me digan nada, yo cumplí. Querían embarazo, ahí está su embarazo, fue lo que me pidieron y fue lo que yo les di, por favor retírense. Ellos pues obviamente muy consternados de haber pero qué está pasando, ¿Qué está sucediendo? Porque médicamente no encontraban nada anómalo en el cuerpo de Amalia. Ellos pues creían en Dios, pero a su forma, vamos a llamarle. Y ellos pues ahí buscando ayuda con familiares, llegaron a una iglesia, una iglesia cristiana. Ellos le cuentan al pastor todo lo que estaban viviendo, lo que vivieron con el Señor, el chamán, el sueño de Amalia con este demonio, y dice que los pastores en matrimonio escuchaban y callados, pero ponían caras como de. Como de miedo, como de extrañeza, pero al finalizar le dijeron mira, no pasa nada, Dios va a obrar en ustedes para cuidar de su hijo y de ustedes, no tengan miedo. Ellos empezaban a congregar, dice que eso les ayudó al principio los dolores fueron disminuyendo, estas pesadillas donde llegaba esta entidad, porque decía que estaba esta entidad, llegaba ya al cuarto y ella se da cuenta que era la misma entidad que tenía este chamán, porque dice que siempre veía en su mano un dedo extra, seis dedos, entonces ella decía que llegaba, que llegaba y las cosas fueron disminuyendo en la iglesia, con la oración de los pastores, con la oración de toda la iglesia, ellos se empezaron a volver más creyentes. El problema fue que va avanzando el embarazo, llegan al séptimo, octavo mes y las cosas otra vez empiezan a torcer. Dice ella que viven algo muy extraño, ese día había tenido un pleito fuerte con su esposo, con Rubén y Rubén supuestamente indignado se había ido a otro cuarto. Entonces ella se mete en su cuarto, cierra la puerta y se acuesta, dice que va pasando el rato y se queda entre dormida, entre dormida y a ver, escuchen esta experiencia porque se dice que fue muy fuerte. De pronto se abre su puerta y dice ella, ahí viene Rubén a pedirme perdón, me va a pedir perdón y se acuesta y siento como pues su calor de él me abraza y lo primero que hace Rubén dice es acariciarme el vientre, dice yo sabía que era, dice yo agarro su mano para aceptar su disculpa y es cuando siente su mano, dice que siente esa piel rugosa que había sentido en esa pesadilla, una piel dura, áspera, rugosa y dice que cuando ella toca así la mano, la quita y dice Rubén y cuando ella quiere moverse, no se puede mover y dice que ella sabe, sabe que está viviendo un ataque, empieza a llorar, se acuerda lo que aprendió en la iglesia, empieza a repetir en su palabra reprender la sangre de Cristo tiene poder y todo esto. Dice que siente cómo esta entidad se aleja, pero se para en los pies, o sea, como que se para, se sube a la cama, al borde de la cama y se para y dice ella que escucha cómo va llegando su esposo y cuando va llegando su esposo como que se rompe el trance y ahí es donde ella al voltear rápido ve a esta cosa parado en los pies de la cama, parado sobre la cama y Rubén también lo ve, los dos vieron esto, Rubén había entrado a la habitación porque dice que había escuchado como que algo se azotaba en el cuarto, pues miedo, entró y ve a esta cosa parada en los pies de la cama donde está su esposa. Esa noche durmieron en la casa de su hermana, dice que jalaron una maleta, echaron la ropa, una toalla por si el bebé se adelanta algo, tenían mucho miedo porque los dos vieron eso, estaba, estaba, o sea, no fue una manifestación como, ay, el sueño no, fue una manifestación de un grado físico que ya lo vieron dos personas se fueron esa noche a pasar la noche en casa de su hermana y estuvieron, y dice que esa noche se adelanta el parto, estaban los dolores, los sangrados, la hermana y Rubén rápido la mueven al hospital, dice ella que sentía unos dolores fuertes, fuertes, fuertes, y dice que para colmo, pues el hospital en ese momento, fin de semana, pues no había como que guardia, le hablan al pastor, dice que el pastor llega ahí, perdón, a la iglesia, llega al hospital con su esposa, todo esto ocurriendo entre una y dos de la mañana, digo qué buena onda los pastores que fueron a apoyar, dice que estando ahí empezaban a orar por ella, empezaron a orar por ella, todo esto en la sala de espera del hospital y dice que ellos empezaban a orar, empezaban a orar por ella para calmar los dolores, pero ella gritaba, gritaba de dolor y dice Rubén que al momento de que le descubre la barriga a su esposa, dice veía como una, o sea, como, primero cómo se deformaba su estómago, o sea, no era, no era redondo, como que empezaba a tener movimientos muy extraños, muy amorfos y veía como una mano por dentro, o sea, como se estiraba, pero decía que veía que la mano tenía seis dedos, o sea, el tema de los seis dedos estaba presente. Dice que los pastores tocaban el vientre de Amalia y oraban y oraban y oraban, pero fuerte, fuerte, fuerte, clamando al nombre de Dios, y hay un momento donde esta mujer da un grito, dicen que gritó fuertísimo y cayó como desmayada, pero al momento de reaccionar ella sintió un alivio, el problema fue que ella, dices que mi bebé, no lo siento, no lo siento, no se mueve, no se mueve, no se mueve. Y doctora, y los doctores ya estaban llegando, ya estaba llegando la especialista, la persona de la anestesia, bla, bla, bla, pero ella llorando porque dice no lo siento, no lo siento, no lo siento, no lo siento. Y rápido le empiezan a intervenir, empiezan a hacer lo necesario, a ella le hacen una cesárea por todo el tema que ya tenía de salud y ella no se equivocó, el niño primero, al momento de que lo sacan no le dan la noticia, la noticia primero de que pues felicidades, o sea como que vieron que los doctores estaban como que muy rápido moviendo todo, Rubén estaba ahí, dice mi bebé, ¿Dónde está? No lo escucho llorar, ¿Dónde está, dónde está, dónde está? Y solo vio cómo se lo llevaban unas enfermeras a un cuarto y otra enfermedad, dijo señor por favor cálmese, necesito que se salga, tenemos que atender esto, todo esto se empezó a complicar bien feo. Al rato escucha el llorar del niño, los pastores seguían orando en la sala de espera, Rubén se va con ellos, pero él sentía un presentimiento muy fuerte. Lo último que Amalia cuenta es que en el quirófano cuando escucha el llorar del niño, volvió a ver esta figura de seis dedos ahí con ella. En mi quirófano pasó el niño milagrosamente todo bien, incluso de que no lloró porque lo que ya después nos cuenta es que el niño como que había nacido como un poco agotado por el esfuerzo de su madre en las oraciones no pudo llorar, los tuvieron ahí con oxígeno y todo esto. El detalle de esto es que va pasando el tiempo, el niño muy bien, sano y salvo. A lo último Amalia nos dice que fue pues una experiencia bastante pesada desde el embarazo, desde las visiones, desde todo esto. Los pastores le dijeron que tenían como una especie de demonio cerca de ellos y va pasando el tiempo, ya el niño tiene cinco años, las cosas fueron cambiando, ya no, ya no tuvieron más hijos, de hecho no es que no hayan querido, no pudieron tener más hijos, las cosas se fueron normalizando. El detalle es que este pequeño, el hijo de ellos que hoy tiene cinco, casi seis años, empezó a contarle a su mamá y a su papá que dentro de su cuarto ve a un señor que está como quemado y que todo el tiempo lo saluda y ve que en su mano derecha tiene seis dedos, pero él le dice mamá, yo no le tengo miedo, no le tengo miedo, dice no me da miedo, de hecho él no me quiere hacer nada, solamente llega y me observa y una vez le dijo, dice que le dijo que le gusta verlo dormir y él no tiene miedo. Esto es lo que me comparte Amalia, su esposo, porque dice que ellos sienten que no se fue del todo ahí