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Marvin Williams Génesis 1:26-31 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (v. 27). Cuando una empresa no pudo cumplir con las especificaciones para los bolígrafos utilizados en algunas oficinas del gobierno de Estados Unidos, se solicitó a Industries for the Blind [Industrias para ciegos] que fabricara setenta millones de bolígrafos, aunque nunca los había hecho antes. Tras cumplir con todas las especificaciones, desde 1967, trabajadores ciegos han ensamblado estos instrumentos ampliamente utilizados por el ejército. Los bolígrafos pueden escribir invertidos, trazar una línea de tinta de más de un kilómetro y medio, y resistir temperaturas extremas. Génesis 1:27 nos recuerda que cada ser humano ha sido creado conforme a las especificaciones perfectas de Dios: «Y creó Dios al hombre a su imagen […]; varón y hembra los creó». Ser creados «a [su] imagen, conforme a [su] semejanza» (v. 26) refleja el carácter y la naturaleza de Dios, lo que significa que poseemos una dignidad y un valor inherentes. Esto define nuestra identidad y las relaciones con los demás. Así como esos bolígrafos cumplen una función vital, ¡nosotros también! Aunque a veces nos sintamos insignificantes, todos tenemos un valor intrínseco y un propósito diseñado por Dios. Que podamos hoy aceptar nuestra realidad, ya que nuestro Creador afirmó que crearnos fue «bueno en gran manera» (v. 31). ¿Cómo has recibido tu realidad de ser creado a la imagen de Dios? ¿Cómo ha formado Él tu imagen e identidad? Dios, gracias por crearme a tu imagen. 1 Reyes 10–11Lucas 21:20-38 https://nuestropandiario.org/8Zy

Patricia Raybon Hebreos 12:1-3 … corramos con perseverancia… (v. 1 rva-2015). Para recibirse de abogado, Maxcy Filer tuvo que aprobar el arduo examen estatal de tres días. Lo tomó no una ni dos, sino cuarenta y ocho veces hasta aprobarlo. ¿Su objetivo? Abogar por los desfavorecidos en Compton, su querida ciudad. Entre su primer y último intento —durante veinticinco años—, Filer y su esposa criaron a siete hijos, y todos fueron a la universidad. Cuando prestó juramento, el juez dijo: «Tres palabras sobre Maxcy Filer: perseverancia, perseverancia, perseverancia». Su historia me hace pensar en personajes bíblicos que perseveraron. El escritor de Hebreos menciona algunos: Noé, quien «fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe» (11:7). O Abraham, Isaac, Jacob (vv. 8-21), Moisés (vv. 23-28) y otros. Tales ejemplos nos inspiran. Luego exhorta a los creyentes: «Por tanto, […] teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia» (12:1). Y agrega: «Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante» (v. 1 rva-2015). ¿Cómo? «Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (v. 2). Al considerar el sacrificio de Cristo por nosotros, nuestro «ánimo no se [cansará] hasta desmayar» (v. 3). Los desafíos a nuestra fe son oportunidades de perseverar con su poder en su nombre. ¿Qué desafío de la fe te está probando?¿Cómo puedes perseverar en Jesús? Jesús, inspíramea perseverar en ti. Jueces 9–10Lucas 5:17-39 https://nuestropandiario.org/8Xi

Amy Boucher Pye Isaías 55:6-13 … mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos… (v. 8). Aunque era Domingo de Ramos, un día para celebrar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, para Mary Edwar se convirtió en un momento de profundo dolor. Al salir de su iglesia, ella y su esposo, Kareem, iban de la mano cuando explotó una bomba. El artefacto mató a Kareem e hirió a Mary, provocándole la pérdida de su embarazo. Mientras se recuperaba, sentía furia y lloraba la muerte de su esposo y su hijo. Pero, de alguna manera, leer la Biblia calmó «el volcán en su interior». En su lucha por comprender por qué Dios había permitido tal atrocidad, encontró consuelo en Isaías 55:9: «Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos». Mary reflexionó sobre el mensaje de Isaías a un pueblo descarriado. Mientras los llamaba a regresar a Él, Dios buscaba que entendieran mejor su carácter misericordioso. Así como los cielos son más altos que la tierra, los caminos de Dios eran más altos que los de ellos (v. 9). Del mismo modo, Él muestra amor y gracia más allá de lo imaginable. Aunque su dolor era profundo, Mary quedó asombrada al recibir la paz que Dios le regaló. Abrazó su amor consolador, el cual derramó en los eventos que recordamos durante Semana Santa. Él también desea darnos su paz; solo debemos acudir a Él. ¿Cómo te ayuda reflexionar en la naturaleza amorosa de Dios?¿Cómo has encontrado paz al leer la Biblia? Dios, gracias por darmeamor y esperanza en mi dolor. Jueces 7–8Lucas 5:1-16 https://nuestropandiario.org/8Xh

Alyson Kieda 1 Juan 4:7-12 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (v. 10). ¿Por qué en inglés se llama Viernes Bueno [Good Friday] al Viernes Santo? ¿Qué tiene de «bueno»? ¿Por qué no se llama Viernes Triste o Viernes Malo? Se supone que es un día de reflexión dolorosa, no de celebración. En Alemania, se lo llama Karfreitag: Viernes de Dolores. ¿Por qué se lo llama «Bueno»? Se cree que surgió de una tradición más antigua que lo llamaba «Viernes de Dios». Independientemente del origen del nombre, sigue siendo apropiado llamar «bueno» al viernes en que Jesús murió. Por amor sacrificial, Cristo murió por nuestros pecados. Por eso el Viernes Santo es bueno. Y la gran noticia es que, tres días después, Él resucitó victorioso de la tumba. El erudito del Nuevo Testamento D. A. Carson escribió: «No fueron los clavos los que sujetaron a Jesús a esa cruz miserable; fue su decisión incondicional, fruto del amor por su Padre, de hacer la voluntad de Él… y fue su amor por pecadores como yo». Leemos en 1 Juan 4: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (v. 10). Esta es la buena noticia del Viernes Santo y bueno: ¡Dios nos ama y quiere relacionarse con nosotros! Por ese amor, se nos llama a amar a los demás (vv. 7, 11). Cuando lo hacemos, demostramos nuestro amor por Él. ¿Qué significa para ti el Viernes Santo? ¿Cómo puedes honrar a Dios en este día? Dios, ¡gracias por amarme! Jueces 19–21Lucas 7:31-50 https://nuestropandiario.org/8ZY

James Banks Éxodo 32:15-24 … el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro! (v. 2 nvi). «¡No es mi culpa!». Así dice Han Solo en El imperio contraataca, cuando su nave es atacada y parece no haber escapatoria, todo por faltar una reparación. Cuando lo dice, uno se pregunta si no tendrá al menos algo de responsabilidad por lo sucedido, aunque no quiera admitirlo. Me ha pasado. A veces, es más fácil encontrar a alguien (o algo) a quien culpar en lugar de aceptar la responsabilidad. Esta tendencia es tan antigua como el pecado. Adán y Eva lo hicieron (Génesis 3:11-13), y también Aarón. Cuando Moisés estaba en el monte Sinaí, recibiendo los Diez Mandamientos, Dios le dijo que el pueblo que acababa de liberar se había apartado para adorar un ídolo (Éxodo 32:7-8). Cuando Moisés regresó y confrontó a Aarón (a quien había dejado a cargo), este respondió: «tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal» (v. 22). Luego se justificó por lo que había hecho, diciendo: «Ellos me dieron el oro, yo lo eché al fuego, ¡y lo que salió fue este becerro!» (v. 24). A pesar de nuestra obstinación, Dios nos ofrece perdón cuando admitimos ante Él que hemos hecho mal. Nos asegura que es «fiel y justo para perdonar nuestros pecados» (1 Juan 1:9). Entonces, podemos ser sinceros ante el Dios que tomó nuestra culpa sobre sí mismo en la cruz, todo por su amor perfecto y sacrificial. ¿Cómo has experimentado el perdón de Dios? ¿Cómo podrías contar hoy lo que Él ha hecho por ti? Jesús, gracias por perdonar mis pecados. 1 Samuel 4–6Lucas 9:1-17 https://nuestropandiario.org/923

Karen Huang Nehemías 9:19-21 … yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido […] ni vuestro calzado… (Deuteronomio 29:5). Mi sobrina estaba ocupada con sus estudios y adaptándose a su nueva residencia. Por problemas de seguridad, la universidad requería un permiso vehicular. Como solicitarlo sería una tarea más en su larga lista, me ofrecí a hacerlo. «¡Gracias!», me dijo después, sorprendida de que me hubiera tomado solo unos minutos conseguirlo. Lo que ella no sabía era que esa tarea aparentemente sencilla me había requerido coordinar medio día de trabajo, solucionar un problema en su solicitud y reunir documentos inesperados. Pero no se lo dije. «¡Cuenta conmigo!», le respondí. El amor está en los detalles. Las Escrituras nos hablan del amor de Dios en dos detalles aparentemente pequeños en la vida de los israelitas en el desierto: su ropa y su calzado. Durante cuarenta años, sus vestidos no se envejecieron ni sus sandalias se gastaron (Deuteronomio 29:5). Ni siquiera se les hincharon los pies (8:4). Habían sido infieles, pero Él mostró «muchas misericordias» y no los abandonó (Nehemías 9:19); «de ninguna cosa tuvieron necesidad» (v. 21). Les proveyó su presencia, la enseñanza de su Espíritu, comida y agua (vv. 19-20); y cosas pequeñas pero necesarias, como ropa y calzado. Dios muestra su amor de formas que podríamos pasar por alto. Tal es su amor, que cuida cada detalle de nuestra vida. ¿Qué detalles de tu vida manifiestan el amor de Dios? ¿Cómo te ayudana confiar en Él? Padre, gracias por amarme. Jueces 1–3Lucas 4:1-30 https://nuestropandiario.org/8Xf

Patricia Raybon Marcos 16:1-8 … buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí… (v. 6). Cien dólares… la factura de servicios de Loretta era mucho más alta de lo habitual. «Pero el Señor proveerá», le dijo a su hijo. Ese mismo día recibió un mensaje de texto de su hermano menor: «Loretta, siempre me alientas y quiero agradecerte. Te mandé algo por correo». Esa tarde, encontró una tarjeta de regalo de su hermano por cien dólares. ¿Un milagro? Tal vez no para algunos, pero a ella, la «coincidencia» le pareció milagrosa. Su perspectiva resalta una lección en la historia de la resurrección de Jesús. Después del día de reposo, tres mujeres llevaron especias para ungir el cuerpo de Jesús en la tumba. Pero mientras iban, no esperaban un milagro sino un problema: «¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?» (Marcos 16:1-3). Su pregunta implicaba curiosidad y duda, especialmente viniendo de estas mujeres —incluida María Magdalena— que habían viajado con Jesús y presenciado su poder. Sin embargo, esa mañana todas buscaban a un Jesús muerto. En cambio, les dijeron: «ha resucitado, no está aquí» (v. 6). Esto explica lo que podemos esperar del Jesús viviente: el poder milagroso de su resurrección. Jesús está vivo. Cuando enfrentemos «piedras pesadas» que necesiten ser movidas, Él estará con nosotros y nos ayudará. No está en una tumba. ¡Resucitó! ¿Alguna vez viste a Dios obrar de manera asombrosa? ¿Qué significa para ti experimentar el poder de la resurrección de Jesús? Jesús, estás vivo y necesitamos tu poder. 1 Samuel 1–3Lucas 8:26-56 https://nuestropandiario.org/922

Anne Cetas Mateo 6:1-4, 19-21 … haceos tesoros en el cielo… (v. 20). Mi papá era un hombre muy trabajador, pero no era hábil con las reparaciones. A veces, cuando el tractor, la caldera o la plomería fallaban, algún vecino o amigo venía a arreglarlo. Papá ofrecía pagarles, aunque sabía que no podía afrontar lo que realmente merecían. Pero ellos no aceptaban nada; simplemente les encantaba ayudar. «Gracias —les decía él—, hasta que te paguen mejor». Aún no estoy segura de qué quería decir. Tal vez él u otra persona hicieron algo por ellos más adelante. Un día, los creyentes en Jesús que sirven a otros por amor a Él serán recompensados. Quizá esa sea una forma de «hasta que te paguen mejor». Jesús les dijo a sus seguidores: «haceos tesoros en el cielo» (Mateo 6:20). Hacer el bien a los demás puede ser una manera de hacerlos. Y dijo que no debemos anunciarlo con «trompeta», para que no sea toda la recompensa que recibamos (v. 2). Podemos confiar en que Él nos ve. El libro de Hebreos afirma: «Dios no [olvidará] vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún» (6:10). No servimos por las recompensas, sino porque Jesús nos ama; y en respuesta, expresamos nuestro amor y alabanza hacia Él. ¡Qué bendición será escuchar a Dios decir: «Bien, buen siervo y fiel» (Mateo 25:21, 23). ¿Qué tesoros has hecho? ¿Qué talentos y dones te ha dado Dios para compartir con otros? Jesús, anhelo ayudar a otros como tú quieres. Rut 1–4Lucas 8:1-25 https://nuestropandiario.org/8ZZ

Tom Felten Éxodo 14:1-4, 8, 10-14 … No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy… (v. 13). Hudson Taylor dejó Inglaterra para compartir el evangelio de Cristo en China. Aunque el ministerio era desafiante, también era exitoso. Pero en 1865, al considerar enviar personas a servir en una zona más peligrosa, sintió un «conflicto intenso». Después de luchar con Dios en oración, escribió: «El Señor conquistó mi incredulidad y me rendí, [reconociendo] que toda la responsabilidad […] y las consecuencias deben descansar en Él». Moisés recibió un llamado de Dios que quizá también lo inquietó. Mientras guiaba a los israelitas para salir de Egipto, Dios le dijo: «Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen […] entre Migdol y el mar» (Éxodo 14:2). ¡Eso significaba quedar atrapados entre Faraón y un enorme cuerpo de agua! Los israelitas temblaron al ver que Faraón se acercaba (v. 10). Aterrados, dijeron a Moisés: «mejor [habría sido] servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto» (v. 12). Pero él respondió: «No temáis» (v. 13). Y tenía razón. Dios les dio la victoria cuando descansaron en Él (vv. 15-31). A veces, no comprenderemos lo que Dios está haciendo porque no tenemos su perspectiva. En un momento así, Hudson Taylor escribió: «Como su siervo, [mi responsabilidad] era obedecerle». Nosotros también podemos descansar en la visión y los planes de Dios. ¿Por qué es vital someterte a los planes de Dios para ti? ¿Cómo puedes descansar en Él? Dios, ayúdamea descansar en tus planes. Jueces 11–12Lucas 6:1-26 https://nuestropandiario.org/8Xj

Mike Wittmer Filipenses 3:4-11 … nuestra ciudadanía está en los cielos… (v. 20). Anna y su esposo vivían en Argentina con sus dos hijos. Eran reservados y hablaban español con fluidez. Pero no eran argentinos, sino agentes encubiertos; espías nacidos en otro país. Se habían perfeccionado para integrarse a la cultura anfitriona —hasta en cómo sostener el tenedor—, pero un cambio en su registro civil despertó sospechas y fueron descubiertos. Mientras los deportaban a su país de origen, Anna miró a su hija de once años. ¿Cómo le explicaría que no eran quienes ella creía? Los creyentes en Jesús tienen una ciudadanía más vital. Somos agentes de un Rey superior, porque «nuestra ciudadanía está en los cielos» (Filipenses 3:20). Los ciudadanos de Filipos estaban orgullosos de su ciudadanía romana y eran leales a Roma. Pablo dijo que su lealtad iba aún más lejos: su máxima lealtad era a Jesús, quien gobernaba Roma y Filipos desde el cielo. A diferencia de Anna y su esposo, no trabajamos en secreto contra nuestro «país anfitrión», sino abiertamente por su bienestar. Nuestra lealtad a Jesús nos impulsa a servir a nuestros vecinos y a orar «por todos los que ocupan altos puestos, para que vivamos […] en toda piedad» (1 Timoteo 2:2 rvc). Con la ayuda de Dios, buscaremos «la paz de [nuestra] ciudad» y rogaremos por ella, «porque en su paz [tendremos] paz» (Jeremías 29:7). ¿Cómo podría tu lealtad a Dios servir a tus vecinos? ¿Cómo podrías mostrar hoy esa ayuda? Padre, ayúdame a alentar a mis vecinos. 1 Samuel 27–29Lucas 13:1-22 https://nuestropandiario.org/8ZF