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Pedro Sánchez acude a Europa a pedir ayuda con la vivienda. Y es que el presidente del Gobierno aprovechó el Consejo Europeo para demandar dos cuestiones Frenar la compra de vivienda que no sea para uso residencial. Habilitar un fondo específico para la construcción de vivienda protegida. Y en el primero de los casos, la realidad es que la competencia de vivienda no es comunitaria. Tal que si el Gobierno de España quiere impedir que los inversores o las familias se hagan con viviendas donde no van a habitar, puede hacerlo en el Congreso. Tal vez Moncloa buscaba respaldo en la comisión o una justificación de la medida ante los ciudadanos. Y en el segundo, quizás algunos de nuestros socios comunitarios no les haga mucha gracia eso de darnos dinero para para construir porque varios de ellos ya han hecho los deberes. España está a la cola del gasto en vivienda de protección social. Para que nos hagamos una idea, la media Europea es de 161 euros por habitante y año, mientras que nuestro país dedica 34 euros por persona y año. Irlanda 335 o Francia 274. Y ello obviamente se traduce en los datos. Estamos en la cola de alquiler social y de vivienda protegida. Así que a la espera de lo que diga Bruselas, la realidad se hace evidente. Nuestro país tiene una enorme deuda con las generaciones que suben. ¿De qué sirven los buenos datos del gobierno progresista en empleo si la gente no puede apenas pagarse un piso? Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Date: October 24, 2025
Host: Àngels Barceló (SER Podcast)
This episode focuses on the urgent housing situation in Spain and Prime Minister Pedro Sánchez’s recent initiatives at the European Council. The discussion centers on Sánchez’s proposals to the EU: restricting non-residential property purchases and creating a special European fund for social housing construction. The host explores where responsibility lies, how Spain compares with other EU nations, and the broader social implications of the housing crisis for future generations.
The commentary is critical and analytical, aiming to highlight the disconnect between Spain’s progressive employment achievements and its failure to provide adequate access to housing for its citizens. The tone remains direct and factual with moments of social concern, particularly about the prospects for younger generations.