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A
Ser podcast.
Hoy por hoy Magazine.
Ser Podcast.
B
Hoy es día de Comando Norte. Solo es Comando Norte en una de sus dos mitades. Aitana Castaño, que además no está en su casa, que está en otro sitio norteño. Aitana, buenos días.
C
¿Qué tal, Ángel?
B
Buenos días, Coruña. Aprovechando que Nacho no estaba claro, porque.
C
Digo yo voy a controlar el lugar este y no vaya a ser que ahora que se fue al Cono Sur.
B
El norte quede desprotegido.
C
Pero mira, voy a decirte una cosa para que te rías. Llevo aquí tres días. ¿Sabes cuál es el único símbolo que define el tiempo en La Coruña desde hace tres días?
B
¿Cuál?
C
El del viento. Ni siquiera sabes en la aplicación del móvil, que a veces te sale como un huevo frito. Un sol. No, aquí solo viento.
B
Desde hace tres días solo viento.
C
Sí, sí.
B
Nacho, que no puede estar más al sur, poco más. Y pingüino. Nacho Carretero, buenos días.
D
Buenos días. Esto es la sublimación ya de no coincidir con Aitana en el mismo lugar.
B
Ya.
D
Irme a la Patagonia.
C
Estás haciendo demasiado.
B
Claro, pero irse a la Patagonia para no coincidir con Aitana. Podías haber encontrado algo un poco más cercano.
C
Ya. Si, tampoco hacía falta.
D
Creo que estoy batiendo mi récord.
C
Con que te fueras a Vigo ya valía.
E
¿Qué tal?
B
Hay muchas luces y mucha gente. ¿Qué tal la Patagonia?
D
Muy bien, muy bien, muy bien. La verdad es que pocas palabras. Bueno, fue muy bien, por cierto, la masterclass de la semana que viene, porque bueno, además de que fue muy bien la experiencia, entrar en contacto siempre con colegas latinoamericanos, siempre es una cosa que no nos acordamos. No nos acordamos demasiado, no nos acordamos a veces y siempre es muy, muy beneficioso en el ámbito periodístico, audiovisual, en todos. Y después la Patagonia, bueno, pues es que no hay demasiadas palabras. Literalmente es muy difícil describir lo maravilloso que es esto. Pues estar enfrente de glaciares de tamaño de. Tienen el tamaño de ciudades, pues es sencillamente alucinante. Y sobre todo, mira, una cosa, solo un detalle más allá de lo visual o de los paisajes, es el ruido. El ruido de ver los glaciares rompiendo o desprendiéndose trozos es absolutamente inolvidable. Bueno, una experiencia para el que pueda, la verdad.
B
He visto imágenes ya tuyas.
C
He visto cosas.
B
He visto cosas.
Luego te diré cómo las he visto, pero he visto cosas. Mira, hoy vamos a traer al Comando Norte, luego te explico el cómo. 1 Una conversación sobre el pasado de todos y cada uno de nosotros. Un pasado que parece que muchas veces olvidamos. Y eso que yo creo que no hay nadie que no haya pasado por los 15 años que no haya pasado por la adolescencia. ¿Os parece? ¿Isaítana, te pareces a la persona que eras con 15 años?
C
Yo iba a decirte que igual todavía sigo los 15 años en algunos aspectos. Yo creo que sí. Estaba pensándolo estos días y yo creo que soy como una evolución, como el Pokémon. Al final soy igual que cuando tenía 15 años, pero yo creo que al final la experiencia, lo que te dicen la experiencia y un grado, pues lo que te da ir conociendo a gente, teniendo experiencias y tal, pero yo creo que me parezco bastante.
B
Te gustan las mismas cosas, las mismas aficiones.
C
Yo sigo jugando a balonmano, sigo teniendo amigos de. Como además tengo pueblo, pues sigo teniendo amigos de cuando era pequeña. Entonces en ese sentido tengo el mismo flequillo, a veces la misma cara.
Es que la verdad que en ese sentido no. Pero bueno, sí que es verdad que yo creo que soy un poco lejos de lo que os pueda parecer, que soy más templada que cuando tenía 15 años.
B
Imagínate cómo debía ser. Y tú Nacho, ¿Te pareces al Nacho de los 15?
D
Bueno, yo creo que los rasgos de la personalidad a los 15 años, ahora saldremos de duda con nuestra invitada, pues ya están definidos. Pero sí que admito que a los 15 años yo me recuerdo o me reconozco como una persona bastante inmadura. No tenía maldad, pero bastante inmadura. Bueno, porque lo digo, porque hay personas, hay chicos, chicas de 15 años bastante maduros. No era mi caso y de hecho mi adolescencia fue algo problemática. Y yo creo que tiene que ver ahora con perspectiva, con la inmadura. Yo creo que le daba importancia a cosas no importantes, o algunas de las cosas no importantes y en cambio no le daba importancia a cosas que sí la tenían. Y yo creo que de ahí vinieron muchos de mis problemas en la adolescencia.
C
Ya lo dice Meryl Street en el mejor brindis del cine mundial, que es por la cándida adolescencia. Al final era candidez, ¿No? Y madurez.
B
Nacho, tú tuviste una adolescencia problemática.
C
Aitana, yo tengo una adolescencia problemática en estos momentos. Sí, supongo que sí. Es que es más, hay partes. Esto igual se lo tendríamos que preguntar a mi madre y a mi padre, que seguramente os dirán que sí, pero yo creo que siempre hay algún momento en la vida en la que tienes. Es algo natural. Pero bueno, tampoco era de, o sea, yo hasta el punto de que Nacho nos vaya a tener que explicar en algún momento, en alguna comida, por qué fue problemático él porque. No me lo imagino yo tampoco.
D
Exactamente. Y de hecho te diría, pues mejor a mi madre no le preguntéis.
C
Pues estoy en La Coruña, o sea que no me.
B
Ahora es cuando recibes una llamada de la madre. Nacho, ¿Has quedado a comer con alguien? Aitana, vamos a comer, vamos a comer. La gente que tiene ahora en torno a los 15, los 16 años, son nuestros hijos, nuestros sobrinos, nuestros nietos, los hijos de nuestros amigos. Pero al hablar de adolescencia, muchas veces parece que hablamos de desconocidos o de marcianos. En las noticias y también en muchas ficciones, siempre les vemos enganchados a las pastillas, usando palabras que no ansiosos, solitarios, agresivos, violentos, suicidas. Así que hemos invitado al comando a una persona que trata habitualmente con adolescentes y sobre todo con su parte más vulnerable y que además, pura casualidad, es amigo de Nacho Carretero. Y ahí lo de las imágenes de la Patagonia. Nacho Carretero.
¿Es amiga de la infancia, de la adolescencia?
D
No, nos conocimos ya en Madrid por un amigo en común y tenemos ese contacto. Y de repente fue coincidencia, No, es que está aquí en la sección por mí de repente no, porque tú ya.
B
Has traído a tu peluquero, a tu podólogo, a tu masajista.
C
Una cosa, ya que hablas del peluquero de Nacho, por cierto, el mejor peine que me regalaron en mi vida, el que me regaló el peluquero de Nacho.
B
Ella es psiquiatra.
C
Bueno, me viene muy bien.
D
Vamos a dejar claro que no he traído a mi psiquiatra.
B
Bueno, aunque estás todavía en periodo adolescente. Es la doctora Beatriz Martínez, que es psiquiatra infantil y de la adolescencia. Beatriz, ¿Qué tal? Muy buenos días.
E
Muy buenos días. Un placer estar aquí.
B
Y nosotros de recibirte y que nos cuentes, porque yo estaba diciendo cómo reflejan los medios muchas veces, y los medios de comunicación también, a los adolescentes, este reflejo que siempre damos las sensación de que siempre hablamos de ellos como si fuera un problema. Tienes esa sensación Total.
E
Y además ellos también. La adolescencia es la gran incomprendida, porque de hecho ellos también se sienten muchas veces incomprendidos. ¿Y yo creo que es porque se nos olvida que todos hemos sido adolescentes y todos hemos tenido nuestras cosas, le preguntemos a nuestras madres o no, Y.
B
Tienen, tú dirías, los mismos problemas al final que tenemos o les angustian las mismas cosas que nos angustian a los adultos?
E
Yo creo que les angustian las mismas cosas que nos preocupan a todos. Y además los adolescentes de ahora pienso que lo hacen muy bien porque tienen esa parte que yo creo que nosotros no tuvimos, de conectar con lo emocional, de poder ponerle palabras a las emociones, de ponerlas encima de la mesa y querer cuidar sus emociones, de cuidar su salud mental. Y luego les toca vivir en una etapa que yo creo que es compleja, porque hay muchas pantallas, muchas redes sociales, hay un clima de incertidumbre y crispación que pienso que en otras épocas, esto que te decían de si te esfuerzas las cosas irán bien, no sé si ahora nuestros adolescentes pueden sentirse identificados con eso.
B
Y por esto que dices de que saben explicar sus emociones y su estado de ánimo, ¿Tú crees que se comunican más con sus mayores de lo que somos, de generaciones muy diferentes, pero de lo que se comunicaba antes?
E
Yo creo que están más abiertos a esa comunicación y pienso que si nosotros sabemos aprovechar esa ventana, es una etapa única respecto a otros tiempos atrás. Al final tienen esa capacidad de poner más en palabras sus emociones, tienen también capacidad de pedir ayuda y lo único es que también hay que conectar con ellos. A veces este lenguaje adolescente que hay que traducirlo, cuando entra tu adolescente y te ay, bro, déjame en paz. Eso a lo mejor nos chirría, pero tenemos que pensar que nuestra época también era así. Ellos tienen su lenguaje, tienen sus códigos, tienen además esa identidad digital que nosotros no la tenemos igual, porque para ellos el mundo online es una continuidad del mundo real y entonces desde ahí tenemos que saber acercarnos a ellos. Pero yo creo que es una oportunidad.
B
¿El bro de ahora sería el tía de antes o el tío de antes?
Claro, tronco, o sea, ¿Qué padre o qué madre no ha dicho? Exacto, a mí no me llames tía, yo no soy tía, yo soy tu madre.
C
Yo no soy tu tía.
B
Exacto, soy tu madre. Vamos a hacer una pausa y seguimos hablando. En esta conversación hay mucho tema. Aquí hay mucho tema, sobre todo para dos adolescentes como vosotros.
D
Yo tengo muchas preguntas.
B
Venga, venga, voy contigo.
C
¿Qué ha pasado?
A
Que Lucía la ha liado y ya está. La ha liado. Voy a preguntar en la barra. Perdona. Los niños, los de la bronca, ¿Te han pedido algo con alcohol? No, no han pedido nada. Con alcoho.
E
A nosotras no.
A
Bueno, yo quiero un gin. Tony, no sé qué pasa, que no me emborracho esta noche.
E
¿Tú quieres una? No, gracias. No sabemos qué ha pasado.
C
Puede que. Yo que sé.
A
Mira, a mí Lucía me cae muy bien porque es buenísima, pero no sé, últimamente la veo como con mucha rabia, como agresiva. No sé que puede ser. La pubertad también.
E
Puede que tenga motivos también.
Oye, ¿Los niños dónde están? Llevo rato sin verlos.
A
¿Tú te acuerdas de dónde te escondías cuando hacías botellón? Hoy por Hoy Magazine Ser Podcast.
B
En esta escena de pubertad de Leticia Dolera, escuchamos a dos adultas desconcertadas ante lo que hacen y lo que les pasa a los niños. Y termina con esta última pregunta de ¿Tú te acuerdas de dónde te escondías cuando hacías botellón? Estamos con la doctora Beatriz Martínez. Ella es psiquiatra infantil y del adolescente.
Yo tenía una frase cuando mi hija era adolescente, Beatriz, que era siempre cuando la gente se preocupaba, no hará nada que yo no haya hecho antes. Los adultos a veces nos olvidamos de que nosotros ya lo habíamos hecho.
E
Claro. Y de hecho, eso es lo que a veces, por ejemplo, en mi consulta me dicen. Es que eso no me deja muy tranquila. Porque claro, yo me pongo a pensar.
C
Las cosas que sabes perfectamente lo que van a hacer.
E
Es como ojito con esto.
Todos los adultos hemos sido adolescentes, con mayor o menor crisis, con madres más o menos enfadadas. A veces mi madre, sin ir más lejos, aquí estoy, sincericido, decí mis nietos me vengarán. Y a veces, mira mi hija con esa mirada de ojito, como tenga tu temperamento. Porque es verdad que todos somos únicos y originales. Ya decía también antes Nacho que hay cosas de él que a lo mejor de adolescente ya estaban ahí. Porque ese temperamento base es donde, como decía Itana, el pokémon que va evolucionando, evolucionas desde un punto. Tiene mucho que ver contigo, pero la adolescencia al final es un fenómeno también en el cerebro único, y de ahí todo esto que vemos, y por eso los adolescentes son adolescentes desde que el mundo es mundo. Entonces nuestro cerebro, de una manera así muy resumida, para que los oyentes entiendan un poco por dónde va esto, va a desarrollarse desde la parte posterior a lo anterior, o sea, de occipital a frontal, y ese frontal es el filtro del cerebro. Yo les digo a veces a los niños en consulta que es el director de orquesta. Entonces, si lo último que se desarrolla en tu cerebro es el director de orquesta, ojo con ese filtro.
Luego hay otra estructura que es la amígdala, que yo recuerdo cuando estudiaba medicina en neuroanatomía, para esta regla mnemotécnica que nos hacemos los médicos para acordarnos de las cosas, decía, la amígdala es como el lado oscuro de la fuerza, porque ahí está todo lo que no puede ser un caballero Jedi, el amor, la pasión, la rabia, el miedo. Entonces eso en la adolescencia está a tope y se infiltró. Entonces ahí tienes ese combo explosivo de todas esas emociones intensas, esas pasiones, ese drama adolescente donde tú hizo o tu hijo, de repente pasa de estar llorando a estar saltando por la casa de contento. Entonces efectivamente, toda esa rabia, todas esas emociones, las vamos a ver muchas más polarizadas, mucho más extremas.
B
Voy contigo Nacho, déjame que le haga una pregunta, solo ¿Que enlace con eso tienen ahora otras herramientas, no más, pero otras herramientas que este momento tan delicado, vamos a decir, que tienen la amígdala a tope y no tienen director de orquesta, tienen ahora más elementos, más objetos, más cosas a su alcance que puedan dificultar más la dirección de la orquesta?
E
Totalmente, porque por ejemplo, solamente pensar cómo funcionan las redes sociales, con ese algoritmo que te conoce y que te da lo que tú quieres, entonces una oportunidad que tendrías de experimentar, de conocer otras cosas, de hablar con otras personas, sobre todo en un mundo superconectado como el que tenemos, estamos más desconectados que nunca. El algoritmo, por ejemplo, de cualquier red social que estemos hablando, te da toda esa información que a ti te gusta. Por eso vemos también a una juventud mucho más polarizada, incluso en el discurso político, en sus creencias, que hace que eso lo lleves también a la pasión.
Al último lado, al último extremo.
D
Nacho, quería preguntar sobre una idea que en realidad lo que quiero resolver es si es un cliché o tiene algo de cierto, que es lo que se suele decir, que la adolescencia es la edad más difícil. Porque a mí me da la sensación de que en la adolescencia todavía tenemos herramientas de niños en un mundo que ya es adulto. Y no sé si esto es algo así, es un desafío grande para lo que consideramos ya adultos, pero que tienen herramientas de niños.
E
Claro, porque al final estás un poco en tierra de nadie, Nacho. Lo que pasa es que tienes que romper con tus iguales. De hecho eso va a la adolescencia, ¿No? Con tus iguales, con tus referentes. Pasas de que mamá, papá, tus referentes son lo máximo, tus superhéroes saben más que nadie y de repente, mira, mi padre, mi madre es un ser humano como otro cualquiera y resulta que no sabe tanto. Y de hecho te sueles tú posicionar como que sabes más que tu padre o tu madre, porque esto unos carcas que no se enteran de nada. Entonces sigues necesitando mucha ayuda porque precisamente tu director de orquesta está inmaduro y te vas a meter en muchos líos o no vas a ser capaz de predecir las consecuencias como si fueses un adulto, aunque ya sabemos que hay algunos adultos que eso también lo llevan. Entonces sigues además teniendo esa necesidad de los adultos, pero no les quieres porque lo que tú te identificas es con tus iguales. Y dentro de esa necesidad también de pertenencia a un grupo, pues ahí también vienen los líos, porque claro, como te tienes que polarizar, pues tienes que ser o el más friki, más otaku del mundo, o la que más liga, o el que la ropa, las marcas. Entonces estamos en un mundo donde también el adolescente se ve sometido a todas esas tentaciones que tenemos los adultos, pero ellos sin filtro. Y luego además está esa búsqueda de identidad, porque claro, tú rompes con ese yo niño, no quieres parecerte a tus padres porque te parecen unos carcas, pero entonces ¿Quién quiero ser? Entonces ahí también es un caldo de cultivo para que pasen muchas cosas. Por eso es una etapa de crisis y también es una etapa muy vulnerable desde el punto de vista de la salud mental. De hecho, el 75% de los trastornos mentales debutan antes de los 24 años, que es lo que es el cerebro adolescente. Porque el cerebro adolescente, y eso también se lo digo a Nacho, que nos está viendo desde ese sitio que me da tanta envidia, es cerebro adolescente hasta casi los 30 años. Realmente nuestro cerebro va a estar en ese periodo de evolución donde el director de orquesta ni está ni se le espera mucho más que lo que nos permite conducir un coche, beber alcohol o votar en las elecciones.
C
Yo una cosina, porque mira, antes decías tú sobre el tema de las pantallas y tal, yo tengo que decir una cosa, lo digo mucho, que me alegro bastante de no tener fotos de todos los días de mi adolescencia sobre todo.
D
Bueno, iba a decir exactamente lo mismo, me alegro mucho de no haber tenido redes sociales.
C
Yo puse dos mechones rubios en un momento dado en mi cabeza, que no sé cómo fue, menos mal que no hay fotos, pero bueno, en cualquier caso, yo lo que te quería preguntar, Bea, era, vosotros que trabajáis con estos chavales.
¿Qué afectación está teniendo en ellos realmente esto de las redes sociales? Porque me parece que debe ser lo más complicado del mundo tener una edad tan complicada como la adolescencia y de repente, aparte de enfrentarte al mundo que te rodea, o un mundo que te rodea literalmente en todo el mundo, no sé si vosotros estáis viendo esa afectación en concreto de esas redes sociales de las pantallas.
E
Sí, claro, porque mira, pasan muchas cosas ahí. Lo primero es que, por ejemplo, si las cosas te van mal, antes te iba mal en el cole, ahora que se habla tanto del acoso escolar, del bullying, pues en el cole, pero volvías a tu casa y tu casa era tu reducto de paz, o sea, tu casa, tu templo, pero ahora llegas a casa y esa gente quita la puñeta en el cole también te la hace en tu casa y de manera exponencial, porque a lo mejor comparten contenidos de tu cole que te han grabado incluso esas palizas, cosas muy desagradables e ilegales que se llegan a compartir en redes y ya no solo te tachan de pringado en tu círculo, sino que gente hasta de Latinoamérica, allí donde nos tenemos a Nacho, se dedica a insultarte. Entonces eso es terrible, porque no hay des. Luego está la huella digital, porque tú misma dices, todos podemos tener esas fotos que nos dan vergüenza de la adolescencia, que tu madre en Navidad tiene a bien de sacarme ese álbum de fotos cuando le presentas a una pareja y madre mía, pero no las güey, o.
C
Colgar en Facebook, que es peor todavía.
E
Efectivamente, porque luego tiene esa parte de nostalgia tener que seguir compartiendo la intimidad con el mundo. Pero bueno, tú ya eres mayor, pero tú imagínate que estás construyendo tú como profesional, mandas currículum a un sitio, pues lo primero que hace la persona del curso, claro, es que te va a buscar. Entonces te va a buscar y eso supone que va a haber tu currículo. En LinkedIn hay maravilloso, donde te pones unos nombres muy fancy en inglés de a qué te dedicas. Pero también va a haber esa otra parte del vídeo que subiste a YouTube donde los mechones rubios. Aitana, puede ser lo mejor que te pase, porque puede haber otras cosas, que tú hayas participado en retos virales, que te hayas expuesto, que incluso te hayas posicionado ideológicamente, porque también en redes compartimos las cosas que pensamos. Y una cosa es que tú lo compartas en tu círculo íntimo, pero a lo mejor no te apetece que esa persona.
Entonces hay una difusión de lo que es la intimidad, que además también está maquillada, porque lo que compartimos en redes está pasado por filtros, literal y metafóricamente, porque no solemos compartir en redes cosas que nos humanizan más, porque no nos apetece lo que compartimos. Es todo un escenario idílico, que eso además también perjudica al adolescente, porque si yo o Ángel ayer que estábamos en nuestra casa, veíamos ahí en Instagram esas fotos tan maravillosas de Nacho Glaciar, soy una desgraciada porque estoy aquí limpiando mi casa y no estoy delante de esa maravilla que parece generada por IA. Eso que nosotros con nuestra edad podemos gestionar. Y bueno, pues ya me iré en otro momento, tengo otras cosas. Eso, el adolescente. El adolescente tiene un escaparate continuo de mundos idílicos, de dietas maravillosas, de fotos, como dicen ellas, superaesthetic, cuidadas, y ellos su vida desgraciada.
B
El problema es que hay algunos padres que propician que sus hijos adolescentes o preadolescentes aparezcan en las redes sociales.
E
Claro, esa es otra. Yo creo que ahí también tenemos que pensar. Yo en psicoterapia siempre le digo a los adolescentes que tenemos que tener un para qué, no un porqué. El porqué lo tenemos todos como seres racionales. Las cosas las hacemos porque nos nace, dirían los adolescentes, pero no siempre lo hacemos con un para qué. ¿Y es para qué estás compartiendo esa imagen de tu hijo, de tu hija y dónde la posiciona a tu hijo o tu hija en esa imagen? Porque a veces incluso hay bullying propiciado por padres o madres que con toda su buena intención han compartido compartido una fotito de su retoño haciendo la comunión o el día de Navidad o cositas así tal, que hacen que los demás se rían. Entonces ese para qué, si no hay un para qué, que casi nunca lo hay, más allá de voy a poner lo mono que es demostrarlo, yo recomendaría no hacerlo, porque además es una manera también de proteger a nuestras criaturas. También aplica a los niños, sólo adolescentes.
D
Y encima la adolescencia tiene, o me da la sensación, estigma, es decir, cada generación critica a la siguiente, siempre vemos a los adolescentes, a los jóvenes que vienen como peores, como con pocos valores, como en mi época esto no sucedía, o sea que además de los propios problemas que tienen en sí mismos, los adolescentes son como la clase social de la edad.
Que más incomprensión genera.
E
Claro, porque además incluso nos referimos a ellos con términos peyorativos, ahora está muy de moda esto de la generación de cristal, como si fuesen blanditos o inútiles, que digo mira, ojalá a mí me hubieran dado una educación emocional como los adolescentes de ahora y además no te digo a mi generación, y además también desde la lucha por las causas justas, porque claro, cuando tú tienes ese escozor, esto no está bien, no me estoy cuidando, no me están cuidando, también haces por mejorar. Y tenemos generación supuestamente de cristal o blandita que se nos ha ido incluso cuando ha pasado todo esto de la DAN allí hace casi más de un año allí de activistas a limpiar, a ayudar con muchísima generosidad, entonces muchas veces nuestros jóvenes son los primeros que dan un paso al frente desde esa inconformidad que tiene y esa vivencia del mundo desde la injusticia y lo emocional, entonces ojo con tachar eso de algo malo.
C
Yo iba a decir que muchas veces efectivamente se habla de generalidades cuando se define a los.
B
Se ha ido Aitana, ha desaparecido.
Se ha ido Coruña. Pero mira, déjame que le iba a preguntar una cosa. Antes preguntaba por el papel de los padres en la exhibición de los adolescentes. También sobre los padres impactó mucho esa serie que se llamaba Adolescents, unos padres que realmente no conocen a su hijo cuando esto pasa, ha fallado el padre, han fallado los padres. Cuando no conoces a tu hijo, yo.
E
Te diría que hemos fallado todos. A mí me da mucha pena a veces todo lo que volcamos en las familias. Las familias normalmente, salvo en casos muy extraños y muy pocos de negligencia, hacen lo que pueden y cuidan como pueden. Además, yo creo que una cosa que ha pasado en este salto generacional es que los padres no se han hecho la idea de lo peligroso que puede ser el estar, por ejemplo, en tu habitación encerrado con un ordenador, que de.
D
Hecho hay una frase en esa serie que ¿Pero cómo puede ser? ¿Si estaba ahí en su habitación? Lo teníamos controlado y nada más lejos de tenerlo controlado.
E
Eso es. Pensábamos que no podía pasar nada estando en la habitación. Y es que en la habitación puede pasar todo, porque Internet es como la calle. Entonces Internet, que nosotros a veces lo vemos como algo ajeno, como si los alienígenas hubieran venido y nos lo ponen ahí. No, Internet lo formamos los seres humanos, lo hemos creado nosotros. Igual que en la calle hay buenas y malas personas, en Internet también. Y yo lanzo esto de reflexión, que ¿Os imagináis que este niño adolescence, que tendrá como 12 años, sus padres le dijeran cuando El niño me voy por ahí, me voy con mis amigos? Y entonces les dice a los ¿Y a qué hora vas a venir? Pues cuando quiera. ¿Y con quién vas a ir? Pues con quien me encuentre. ¿Y qué vas a hacer? Pues lo que me salga, dirías. ¿Pero de qué vas? No te vas, no le dejas salir de casa. Pues eso es Internet sin filtros. Entonces habrá que cuidarles también ahí y hacer una supervisión de qué está pasando.
B
Aitana, he vuelto. ¿Puedes preguntar que es la última pregunta, ya que se nos come el tiempo?
C
No me acuerdo por dónde iba, pero yo lo que quería decir era que yo lo que me encuentro en la realidad, que encuentro una adolescencia muy diferente a la que me venden en los medios, ¿Sabes? Me encuentro una adolescencia muy intercultural, con una diversidad sexual de la leche, gente bastante maja a la imagen que me dan de ellos. Entonces yo preguntaba a Beatriz qué imagen tenía ella en su experiencia directa también.
E
Yo adoro a los adolescentes. De hecho, a veces incluso en mi círculo me dicen que hablo como una adolescente, aunque ya He cumplido los 40. Yo creo que los adolescentes hay que saber escucharles Yo aprendo muchísimo, siempre digo que aprendo muchísimo de mis pacientes, las familias, pero también de los adolescentes. Me encanta escuchar cómo ven ellos el mundo, incluso les pido a veces opinión, porque creo que mirar el mundo de una manera más naif, más nueva, menos contaminada, nos haría también a nosotros crecer como personas. Entonces, yo para nada, no tengo una idea mala de los adolescentes, todo lo contrario, les adoro y me parece que hay que saber entenderles para poder ayudarles bien.
B
Ella es Beatriz Martínez, psiquiatra infantil y de adolescentes y que a la vuelta del año, principios del 26, públicas en la editorial Espasa Manual de supervivencia para padres en la era digital, un buen manual de ayuda. Muchísimas gracias por haber estado con nosotros.
E
Muchas gracias a vosotros.
B
Ha sido un placer. Nacho, ¿Vuelves o te quedas el martes que viene?
D
Ya estoy ahí contigo.
B
¿Vale?
D
Y Aitana, beso para todos.
B
Nos escuchamos.
Hasta luego.
A
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Hoy por Hoy: Comando Norte | Bea Martínez, psiquiatra adolescente: "La adolescencia es un combo explosivo: emociones a tope y sin filtro"
Cadena SER Podcast, December 9, 2025
En este episodio de “Hoy por Hoy”, Àngels Barceló y el “Comando Norte” (Aitana Castaño y Nacho Carretero) conversan con la psiquiatra infantil y de adolescentes, Beatriz Martínez. El eje central es comprender el universo adolescente, sus vulnerabilidades, cómo la tecnología y las redes sociales afectan su desarrollo y la percepción social (y mediática) de los jóvenes. Aporta claves para padres, madres y público general sobre cómo relacionarse con las nuevas generaciones.
“La adolescencia es un combo explosivo: emociones a tope y sin filtro.” – Beatriz Martínez (12:15)
Las redes sociales amplifican los riesgos: ciberbullying, exposición pública, falsas sensaciones de conexión.
Se discute el papel de los padres al exponer imágenes de sus hijos en redes y la importancia de cuestionar el “para qué” de compartir:
“¿Para qué compartes esa imagen de tu hijo o hija? Si no hay un para qué… yo recomendaría no hacerlo. Es una manera de protegerles.” – Beatriz (19:48)
“Hay que saber escucharles. Aprendo muchísimo de mis pacientes adolescentes. Mirar el mundo de una manera más naif, más nueva, menos contaminada, también nos ayuda.” (24:23)
El episodio combina humor, experiencia personal y una mirada experta, con un enfoque cercano, empático y directo. La doctora Martínez conecta con ejemplos y metáforas fáciles de asimilar; los presentadores aportan experiencias personales que rebajan la distancia generacional y muestran vulnerabilidad.
Este episodio es especialmente útil para:
En suma:
Un viaje comprensivo y honesto sobre la adolescencia —emociones intensas, el vértigo de la identidad, los riesgos de lo digital y la urgente necesidad de escucha, empatía y acompañamiento generacional.