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Raquel Villaecija
Ser Podcast Hoy por Hoy Magazine Ser.
Nacho Carretero
Podcast empieza por fin a hacer tiempo N en la mayor parte de la península. Bueno, ahora mismo sobre Madrid. Nacho Carretero, buenos días.
Aitana Castaño
Buenos días.
Nacho Carretero
Que hay algo así como un poco de llovizna de norte.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Sí.
Aitana Castaño
Y mira, yo vengo de Canarias, que estuve en Canarias la semana pasada rodando. Por cierto, ¿Quieres que te cuente en un minuto cómo Iberia, Es que sé que te gustan estas cosas, cómo iberia? Me robó 12 euros por la cara.
Nacho Carretero
Me encanta que me cuentes. Aitana Castaño. Buenos días a las dos nos encanta cuando nos cuentan o contamos cosas de las aerolíneas, ¿A que sí?
Aitana Castaño
Yo sabía esto, se lo tengo que contar a Ángel así por la cara. Te lo cuento en un minuto. Voy a hacer el check in online, el típico check in online. Ya tengo la maleta de mano, ya está todo hecho y cuando ya voy a sacar la tarjeta de embarque me no, tienes que facturar. Y yo no, facturar no, porque yo tengo una maleta de mano, lo siento, la ocupación del vuelo está completa, por tanto tienes que facturar, no puedes poner tu maleta en cabina. Y digo, le voy a decir que sí. Esto, toda la aplicación, le voy a decir que sí. Y luego ya subo la maleta y ya está, le doy a que sí y me 12 euros. Entonces intento buscar la manera de que no, porque entonces no me dejaba sacar la tarjeta de embarque, a no ser. Era como un chantaje, no me dejaba sacar la tarjeta.
Nacho Carretero
Y no pagabas esos 12 euros.
Aitana Castaño
Entonces los acabo pagando. Pago 12 euros, llego a la puerta de embarque y subo mi maleta y en el recibo de los 12 euros me pone selección de asiento como para ocultar. Y yo no selecciono asiento. De hecho me dieron la última fila. Entonces fui con mi maleta arriba en última fila pagando 12 euros. Y no facturé la maleta.
Nacho Carretero
Porque hasta ahora sí que es verdad que en algunos vuelos te dicen facture usted sin pagar. Eso pasa muchas veces, que hay muy alta ocupación y tú decides si te arriesgas a subir la maleta arriba o no. Pero claro, a cero euros no. Además, 12 euros.
Aitana Castaño
12 euros por facturar una maleta que no tuve que facturar, la subí al avión y que en el recibo ponía selección de asientos.
Nacho Carretero
¿Vale?
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Sinvergüenzas. 12 euros que en un aeropuerto te dan para un café.
Aitana Castaño
También te digo que en un aeropuerto No son los 12 euros, evidentemente. Es la impotencia de que tuve que pasar por el aro de pagar 12 euros para que me dejaran subir al avión.
Nacho Carretero
Es la angustia que te genera. Yo este fin de semana vuelo, ya tengo las tarjetas de embarque. De momento no me han hecho pagar nada más. Pero la angustia que te genera cada vez que vas a hacer el check in es la angustia de espérate, porque como te hacen pasar todos esos filtros. ¿Quiere Ud? ¿El desayuno? ¿Quiere Ud? ¿No sé qué? Es tremendo. Deme Ud. La tarjeta de embarque por lo que he pagado, que ya es mucho.
Aitana Castaño
Bueno, pues aquí queda.
Nacho Carretero
Aquí queda. Para eso estamos nosotros, para la denuncia.
Aitana Castaño
Ahora van a llamar para quejarnos de.
Nacho Carretero
Iberia y se van a ir. Se van a quejar.
Aitana Castaño
Igual no vuelvo a subir a un vuelo de Iberia.
Nacho Carretero
Oye, ¿Y tú estás ya por ahí? Debe estar volando mucha gente hacia Asturias, porque esta es la semana de los Princesa de Asturias.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Sí, sí, sí, sí. Estamos aquí ya a tope. Tenemos aquí un montón de gente. Os voy a decir así también rápidamente, bueno, Eduardo Mendoza, a Serena Williams, que todavía no llegó, a la fotógrafa mexicana Graciela Turbide, pero también tenemos al filósofo Byung Chul Han, a Douglas Massey, a Marie Clerkin, que es una investigadora que a mí me interesa mucho, una genetista. Y después al señor que firma los billetes de euro, a Mario Draghi también esta semana. No, no, estamos muy interesantes.
Nacho Carretero
Estuviste en el debate, en el coloquio de la fotógrafa mexicana de Graciela Iturbide. ¿Y qué tal?
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Pues muy guay, la verdad. Es una señorina pequeñísima, mide como 1,40, pero todo lo que tiene pequeña lo.
Nacho Carretero
Tiene bueno, pero así como nuestra Cristina García Rodero, que también es chiquitina, pero en cambio es un fenómeno.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Tal cual, tal cual. Son un poco. Me preguntaban ayer precisamente hablábamos de la comparación entre Cristina García Rodero e Iturbide. Son un poco la una la otra, la Cristina García Rodero mexicana o la Iturbide española. Pero sí es verdad que Iturbide y un poco más simbolista. Ella ayer en el coloquio que tuvo muy bien en la fábrica de armas aquí en Oviedo, ella dijo que gracias a la fotografía había conocido México y sus costumbres. Y yo creo que nosotros, gracias a Graciela Iturbide, conocimos las costumbres y su país México. Así que muy bien, muy interesante.
Nacho Carretero
Fotógrafas como en el caso de Graciela Iturbide, que al final siempre dicen miramos a través de la cámara, que no sé si les llegan a afectar o no las cosas que fotografían siempre las cámaras de televisión, incluso los periodistas yo creo que también nos ponemos un poco la pantalla. Nacho, cuando vas a hacer alguna cobertura ¿Te pones un poco la pantalla en este caso o lo intentas? Claro, estoy aquí por trabajo y esto no voy a hacer que me afecte, pero sí acaba afectando.
Aitana Castaño
Bueno, somos humanos. A poco que no tengas una especie de psicopatía te lo llevas puesto porque es inevitable y ahora lo vamos a hablar con nuestra invitada. Pero intentas poner una barrera. El caso así como más claro que me viene a la cabeza fue el seguimiento que yo hice del caso de Pablo Ibar, condenado a muerte en Estados Unidos, hijo de migrantes vascos, que escribí un libro llamado El correr de la muerte y que al final fueron muchos años muy cerca de la familia, de la mujer, de los hijos, del padre. Y entonces tú intentas explicar todo el rato a ti mismo, a la familia, pero a ti mismo que eres periodista, que solo estás ahí para contar una realidad. La familia cree entenderlo, tú mismo crees entenderlo, al final no lo entiende nadie porque tienes una implicación emocional que a la familia deposita esperanzas en ti, que tú mismo ves que te está afectando emocionalmente. Yo de hecho tuve que distanciarme de ese asunto después de manera radical porque me di cuenta hasta qué punto me estaba afectando. Es inevitable.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
La propia Iturbide ayer dijo en el coloquio que ella si no hubiera sido por la cámara muchas veces no hubiera podido fotografiar ciertas cosas que ella sin la cámara por medio no lo hubiera podido hacer.
Nacho Carretero
Claro, tú te has sumergido, Aitana, en el libro del que vamos a hablar y resulta que a mitad de la lectura te has dado cuenta que estudiaste con su autora.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Sí, porque a mí se me sonaba el nombre, porque Raquel Villáci tampoco es un nombre muy común. Entonces a mitad tengo que decir que me parece que el libro es magistral, está muy bien escrito. Dije yo, pero esta chava la que escribe también. Y entonces volví y ya googleé y de repente veo la cara, digo, pero si está Raquel que fue conmigo a clase y confirmé, confirmé, mandé un plan de mensajes. Esta chavala no fue con nuestros a clase y Sí, sí, mira tú. Es que mira tú el nivel está.
Nacho Carretero
Raquel Villaec, que estudió con Aitana en 2024. Era corresponsal del diario El Mundo en París. Llegó sin muchas ganas y de refilón al caso Pelicot, que yo creo que a estas alturas todos los oyentes saben de lo que estamos hablando, pero enseguida se quedó y se terminó convirtiendo en la periodista española que más tiempo pasó cubriendo en el tribunal de Aviñón el juicio contra Dominique Pellicott y los otros 50 hombres acusados de violar a la mujer del primero mientras ella estaba drogada y hacía inconsciente. A partir de esos intensos meses de juicio ha escrito La vergüenza, que es su crónica del juicio del caso Pelicot. Raquel, ¿Qué tal? Muy buenos días.
Raquel Villaecija
¿Qué tal? Buenos días.
Nacho Carretero
Recordabas que habías estudiado con Aitana, ¿No?
Raquel Villaecija
Recordaba, pero Aitana, también te he googleado. También te he googleado y también me acuerdo de tu cara.
Aitana Castaño
Como mínimo ha servido para este reencuentro.
Nacho Carretero
Exacto. Como mínimo.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Éramos mogollón. Nuestra defensa diremos. ¿A que sí, Raquel?
Nacho Carretero
¿A mí con compañeros de carrera me pasa lo mismo, que me dicen? Sí, sí, lo mío todavía peor, porque han pasado muchos años, puede ir el olvido.
Aitana Castaño
Y porque todos se acuerdan de ti, pero tú sí.
Nacho Carretero
Bueno, porque a mí me han seguido viendo. Es verdad, yo estudié y sí, es verdad que luego pensando sí éramos de la misma promoción, pero tú ibas por la tarde, ese tipo de cosas. A ver, Raquel, latina de Te exigió la implicación con la que afrontaste esta cobertura, pero te convertiste algo así como una autoenviada especial a Aviñón. ¿Por qué sentiste la necesidad de seguir ahí, de seguir en ese tribunal?
Raquel Villaecija
Bueno, yo aterricé, como bien decías, con un poco de miedo porque había leído sobre el caso, pero es un caso muy complejo y tenía un poco de miedo, a lo mejor de no poderlo contar con la sensibilidad adecuada. Pasaron las primeras semanas y decidí quedarme. Tampoco fue una decisión que un día yo quiero cubrirlo hasta el final, pero tenía como la necesidad de estar y de quedarme. Llegó un momento cuando ya se fue yendo la mayoría de la prensa extranjera, porque ya los momentos un poco como menos mediáticos habían pasado. Yo tenía la necesidad de seguir ahí. Es como cuando empiezas una película que.
Nacho Carretero
No la puedes dejar.
Raquel Villaecija
Y no la puedes dejar y quieres quedarte a ver un poco el final.
Nacho Carretero
De hecho, este libro, no sólo sobre el caso Pelicot, sino sobre el ecosistema social que se crea en torno a una cobertura de este tipo, que se prolonga además durante mucho tiempo, con tantos acusados, con tantos periodistas, con tantos abogados, con tanto interés mediático. Este libro ha cubierto de alguna manera el vacío que se crea después de una experiencia así.
Raquel Villaecija
¿En qué sentido?
Nacho Carretero
En el sentido de lo que no contamos en las crónicas diarias.
Raquel Villaecija
No, no, efectivamente, claro. En las crónicas diarias contábamos un 10% de todo lo que vivimos ahí. Y el libro también era un poco plasmar esa experiencia, ese viaje que hicimos en realidad todos juntos, desde Giselle hasta los periodistas, los abogados, los propios acusados, las familias de los acusados. En realidad hicimos un viaje de tres meses y medio juntos en un tribunal. Y el Lib, pues habla un poco de ese viaje. Más allá de la mirada periodística.
Nacho Carretero
Exacto, más allá del caso en concreto y del juicio en concreto. Habla de eso. Aitana. Que no, que me voy a publicidad a la vuelta.
Aitana Castaño
Va.
Nacho Carretero
Deberías saberlo, Aitana. A estas alturas deberías saberlo. Pausa y seguimos.
Raquel Villaecija
Hoy por hoy Magazine Ser Podcast à.
Nacho Carretero
Tous les journalistes qui ont suivi cette affaire depuis son origine, a todos los.
Raquel Villaecija
Periodistas que han seguido este asunto desde su origen, quiero expresarles mi reconocimiento por la manera fiel, respetuosa y digna en que han informado diariamente de estas vistas. He querido, al abrir la puerta de este proceso el 2 de septiembre del año pasado, que la sociedad se sumase a los debates que se celebraron. Nunca me he arrepentido de esta decisión. Confío ahora en nuestra capacidad de aprovechar colectivamente un futuro en el que cada uno de nosotros, hombres y mujeres, podamos vivir en armonía, con respeto y comprensión mutuos.
Nacho Carretero
Gisele Pelicot, pasó de víctima, heroína del feminismo, icono del debate sobre el consentimiento gracias a esta decisión de abrir las puertas del juicio contra su marido y contra esos 50 hombres acusados de violarla mientras ella estaba drogada. La había drogado su marido. Estamos en el Comando Norte con Aitana y con Nacho y con la periodista Raquel Villaécija, que acaba de publicar La Vergüenza, su crónica del juicio al que asistió durante casi 15 semanas, entre el 2 de septiembre y el 19 de diciembre de 2024 estaba escuchando ahora Giselle y estaba pensando ¿Por qué tú crees que ese juicio se contó como tendrían que contarse todos los juicios? Ella agradece la cobertura y es un tema, es una materia muy susceptible del morbo de lo que estamos acostumbrados habitualmente. ¿Por qué crees que fue diferente en este caso?
Raquel Villaecija
Bueno, la estaba escuchando y me estaba emocionando. A ver, yo creo que primero, la inmensa mayoría de los periodistas que estábamos allí, que fuimos autoenviadas especiales, éramos mujeres. Había también algunos hombres, pero eran los compañeros que vinieron en los momentos un poco más mediáticos, y luego los compañeros de la prensa local que siguieron el caso durante el proceso de instrucción y lo conocían. Pero el resto éramos todo mujeres que veníamos desde París, hacíamos todo lo posible para gestionar y poder estar en Aviñón durante la semana. Entonces, no voy a decir que como mujeres quizá tenemos una sensibilidad hacia este tipo de temas mayor, pero lo voy a decir con tu permiso. Entonces, creo que eso tuvo mucho que ver. Y luego es cierto que siendo un caso tan complejo y tan sórdido, se contó bastante bien. Ella, de alguna manera, si no hubiera abierto su juicio al público, no hubiera habido periodistas en la sala, hubiera estado sola con esos 50 hombres y su defensa, que era bastante agresiva. Entonces, yo creo que el hecho de vernos todos los días, las periodistas que estábamos allí, un poco la acompañamos en ese mal trago. Yo creo que por eso ella agradece.
Aitana Castaño
La cobertura, por sacar una lectura positiva. Imagínate este caso hace 30 años, bueno, en España, caso Nevenka, lo hemos visto. Y cómo.
Nacho Carretero
Por eso no. Y no hace falta irte 30 años atrás.
Aitana Castaño
No, es verdad, es verdad. Digo, por sacar una lectura positiva. Algo estamos avanzando. Que la víctima de algo así agradezca el trato de los medios era impensable, como bien dices, hacen no tanto.
Nacho Carretero
Aitana. ¿Que querías preguntar?
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Una cosa que yo quería decir.
Aitana Castaño
Pensé que la habíamos perdido.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
No, no, estoy aquí. Una amiga de Raquel lo cuenta ya en el prólogo, le tienes que escribir el libro que solo tú puedas escribir. Y yo creo que esto es lo que pasa con la vergüenza, que este libro solo lo pudo escribir una persona como Raquel, que estuvo allí todas esas semanas y que vivió todo aquello. Dicho esto, yo creo que una de las claves fue no sé si Raquel estará de acuerdo conmigo en que además en ese juicio no solo había muchas mujeres periodistas o muchos periodistas atendiendo a ello, no sólo fue público, es que además se pu ver los vídeos de las violaciones, que eso me parece. No sé si ocurre muy a menudo, pero claro, es un punto de inflexión, ahí no hay nada que se pueda ocultar.
Raquel Villaecija
No, claro, el tema de los vídeos, primero, existían esos vídeos. En muchos casos de violaciones con sumisión química no existen los vídeos. En este caso existían. Entonces los vídeos eran la prueba del delito, porque muchos acusados cuestionaban que si se hacía la dormida, que si no ha movido la pier. Entonces claro, la constatación de los vídeos era aplastante. Ella está inconsciente. Y yo creo que el primer triunfo judicial de Giselle fue que se pudiesen visionar los vídeos con público, porque como prueba que los pudiera ver todo el mundo. Claro, la sala de retransmisión. Que había que ser duro, Raquel. Bueno, duro. Es cierto que como desgraciadamente todo en esta vida normalizas cosas muy brutales, una vez habías visto cuatro, pues los otros eran bastante repetitivos. Luego había algunos. El tema de los vídeos, además porque había mucho silencio, la violencia del silencio era muy violento el sonido de los propios vídeos. Claro, porque no había sonido, porque él les había prohibido a los acusados que hicieran ruido para que ya no se despertase. Y es verdad que en ese silencio hay una violencia muy particular.
Aitana Castaño
Y la fuerza de ella de decir sí, sí, que se vea todo el mundo, que lo vea todo el mundo. No sé, la actitud de ella es.
Raquel Villaecija
Una valentía, es que es una cosa extraordinaria. Claro, ella decía la gente tiene que ver esto, es que tenemos que ver lo que es una violación. En 2024, bueno, en este caso ocurrieron entre 2011 y 2020, pero muchos acusados decían yo no he violado a nadie, porque para mí una violación es una agresión con fuerza física. Y ella decí estos vídeos tienen que verse, porque una violación también es esto.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Además en la historia hay como muchos personajes que son dignos de un libro, porque está la propia Giselle, está la abogada de Pelicot, de Dominique, que me parece fascinante, porque ella va. Se supone que es la abogada del diablo, pero ella va allí a vale, este señor lo hizo mal y va a cumplir 20 años de cárcel porque no le va a quedar otra. Pero es que hay otros 50 hombres mínimo que violaron a esta señora, que fueron a casa de un hombre o fueron a casa de un matrimonio y violaron a esta mujer. Entonces el objetivo de la abogada era que esos hombres también pagaran por ello.
Raquel Villaecija
Efectivamente, al principio se entendió mal.
Nacho Carretero
Muchas mujeres, estábamos hablando de un juicio cubierto mayoritariamente por mujeres, y resulta que la abogada del principal acusado es una mujer.
Raquel Villaecija
Claro, pero la abogada del principal acusado es todo tan especial que la abogada del principal acusado es una mujer que en realidad va en el mismo bando que Giselle porque quiere que los otros 50 sean condenados. Y a la vez los abogados de Giselle son dos hombres defendiendo el consentimiento. Era todo bastante particular. Y la abogada de él, ella siempre defendió mi cliente reconoce todo, a la vista de los vídeos es imposible que no vaya a ser condenado. Y su batalla era un poco que los demás no le echasen la carga de los actos que habían cometido a su cliente.
Aitana Castaño
Y Raquel, ¿Tú llegaste a hacer el ejercicio de intentar, si es que se puede algo así, ponerte en la cabeza de los acusados, de los condenados? Porque claro, no es que fuera uno o dos, es que por ahí desfilaron. Bueno, no sé el número total, 50.
Raquel Villaecija
Identificados, se cree que salían en los víde 72 y no se sabe si hubo más que No fueron grabados.
Aitana Castaño
70 tipos que entraron ahí. Accedieron cada uno de los 70 a hacer eso. No sé si llegaste a hacer ejercicio de pensar si realmente eran no conscientes de lo que estaban haciendo o si hay tantísimos tipos dispuestos a hacer algo así.
Raquel Villaecija
No, claro, el ejercicio que yo intentaba hacer, bueno, que intentábamos hacer todos ahí, era una vez declaraban, intentar meterte en su cabeza para ¿Qué ha llevado este hombre a pactar en una web de estas características, en un foro que se.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Llama Sin su consentimiento?
Raquel Villaecija
Exactamente. Esta web, que además estaba denunciada por proxenetismo, por pederastia, seguía abierta. ¿Qué te lleva a buscar ahí algo? ¿Qué te llevA a pactar cuando has hablado un tema que no está muy claro, incluso en el supuesto de que él no les hubiera dicho que ya estaba inconsciente, ¿Qué te lleva una vez dentro a no salir corriendo? Este era como el ejercicio. Y sobre todo, ¿Que te lleva a no salir corriendo y luego no denunciarlo.
Nacho Carretero
Continuar con tu vida? Porque estamos hablando de 50 hombres con su vida.
Raquel Villaecija
Tenían vidas al principio dijimos que eran hombres normales, pero no lo eran. Eran hombres con vidas corrientes, que no es lo mismo. Porque luego ya empezabas ahí a rascar un poco. Y de normales no tenían mucho.
Nacho Carretero
Eran todos de un entorno geográfico muy cercano.
Raquel Villaecija
Sí, el departamento de Vaucluse, que es donde está Masan, que es donde vivían ellos. Y claro, lo sorprendente es que hubiera tantos hombres en 30 kilómetros de radio.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Y además no son grandes ciudades.
Raquel Villaecija
Son pueblos dispuestos a hacer una cosa.
Aitana Castaño
Pero que no son zonas marginales ni. ¿Estos hombres venían de la marginalidad, No?
Raquel Villaecija
Bueno, algunos sí. Hay casos de la marginalidad. Había casos bastante particulares. Había muchos acusados que habían sido violados sistemáticamente en la infancia, en su casa o incluso en las familias de acogida. Estos eran algunos perfiles. Había otros perfiles mucho más corrientes, entre comillas. Pero bueno, de entornos marginales había unos pocos, pero no era la mayoría.
Nacho Carretero
Tú hablas de un hilo invisible entre Giselle y Dominique Pélicot. ¿Qué quieres decir? ¿Qué sensación percibías entre ellos?
Raquel Villaecija
A ver, Gisele y Dominique se conocieron cuando tenían 18 años.
Nacho Carretero
Eran pareja de toda la vida.
Raquel Villaecija
Toda la vida. Ella no había estado. Fueron el primer amor el uno del otro. Y aunque luego tuvieron sus historias extramatrimoniales. Después de 50 años. Claro, es que llevaban toda la vida juntos. 50 años. Entonces es cierto que a pesar de todo lo horrible que le hizo, sí que veías como una especie de hilo invisible. Se habló mucho, paradójicamente, en este juicio, el amor era como una especie de hilo subterráneo. Sobre el que navegaban todas las cosas horribles.
Nacho Carretero
Porque tú, cuando llevas cincuenta y pico de años con la misma persona, hay mucha complicidad en lo bueno y en lo malo. Entiendes los gestos del otro. Claro, es que sabes perfectamente y conoces perfectamente los gestos del otro. Lo conoces todo.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Es que el shock debe ser brutal, porque se. ¿Tú te imaginas una persona con la que tienes toda la confianza del mundo, que te está haciendo esto?
Raquel Villaecija
De hecho, una de las grandes preguntas, la que se le hizo a los psiquiatras, a los psicólogos, nos la hacíamos ¿La quiere? Porque él insistía en que la seguía queriendo, que era una santa, que era el amor de su vida. Que sí él decía que yo soy un monstruo. Y los abogados de ella se lo preguntaban a los psiquiatras. Dice que la quiere. ¿Esto es posible? No era como la gran pregunta, La pregunta que nos hacíamos no era la correcta. No es si la quiere, sino cómo la quiere. Cómo la quiso.
Nacho Carretero
Luego, cuando hablamos de eso que no se ve o que no se cuentan las crónicas. Había un grupo de mujeres que seguían diariamente el juicio desde la sala.
Raquel Villaecija
Bueno, venían, no sé si decir centenares, pero todos los días había colas. El tribunal, había las nuevas. Y dependiendo del momento del juicio. Tenías hasta las 7 de la mañana ya mujeres haciendo cola para coger un sitio en la sala de retransmisión. Y había concretamente un grupo que me las encontré en Nîmes hace dos semanas, en el juicio de apelación. Que eran como tres o cuatro mujeres mayores que iban todos los días. Cubrieron el juicio. Podrían escribir ellas también un libro. Cubrieron el juicio.
Nacho Carretero
Pero lo hacían por apoyo a Giselle.
Raquel Villaecija
Lo hacían por apoyo a Giselle. P. Algunas al final, claro, después de tantas horas en el tribunal, escuchando las historias. Las historias de ellos, escuchando a las familias. Empezaron apoyando a Giselle, acabaron apoyando a Giselle, obviamente. Pero entendieron un poco las historias de algunos acusados. Encontraron algunas respuestas, por así decirlo.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Y Raquel, mira, una cosina. Tú decías que Giselle, en un momento dado del proceso, dijo que no le extrañaba que las mujeres se atrevieran, por miedo o por temor al proceso, a denunciar una violación. Tú que estuviste en ese juicio, que es un juicio como tan importante, ya no solo para Francia, yo creo que para todo el mundo. ¿Realmente crees que es muy complicado ser una mujer que sufra un abuso, una violación, y denunciar y enfrentarte a ese proceso sobre todo?
Raquel Villaecija
Yo creo, mira, justo revisaba los datos. En Francia, un 6 % de las mujeres que han sido víctima de algún tipo de abuso, solo un 6 % denuncia. Yo creo que el caso de Giselle fue la constatación de. Se la fustigó muchísimo. Se dijo que si estaba alcoholizada, que si se hacía la dormida. Se cuestionó si estaba todavía bajo el influjo de su marido. Si sabía lo que le estaban haciendo. Pero había pasado un poco por alto. Y ella no me extraña que las mujeres no denuncien. Se hizo una defensa, los abogados de los acusados hicieron una defensa muy agresiva. Todo el mundo tiene derecho a elegir su defensa. Pero la defensa que hacemos también dice un poco quiénes somos.
Nacho Carretero
Y una vez volcado ya todo en este libro, en la vergüenza en tu cabeza, ¿Qué ha pasado? Es decir, has sido capaz, ahora no porque estás de promoción, pero de dejar de hablar del asunto, de dejar de pensar en él. ¿En qué proceso estás tú?
Raquel Villaecija
Pues ahora, con toda la actualidad que hay en Francia, de vez en cuando consigo desconectar.
Invitada/Colaboradora (posiblemente experta o periodista)
Ahora de repente te da un poco.
Raquel Villaecija
De tal, Agradezco a Sarkozy para darme un poco de respiro, pero ha sido muy difícil salir, o sea, yo creo que una parte de mí, un pedacito de mí, yo no conseguía salir del tribunal, lo comentaba con compañeras, sigo sin poder salir del tribunal. Yo creo que en realidad una parte de mí se va a quedar allí. Ahora, obviamente es difícil desconectar, la promoción, pero cuando acabó el juicio, las que nos pusimos a escribir, porque había otras compañeras que también lo estaban, nos generó como mucho un vacío importante. ¿Te quedas vacío?
Nacho Carretero
Pues el libro es La vergüenza. Crónica del juicio del caso Pelicot, escrito por Raquel Villaecija. Muchísimas gracias, Raquel.
Raquel Villaecija
Gracias a vosotros.
Nacho Carretero
Enhorabuena. Exacto. Nacho, Aitana, hasta la semana que viene. Adiós.
Raquel Villaecija
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Date: October 21, 2025
Host: Àngels Barceló
Guest Contributors: Nacho Carretero, Aitana Castaño, Raquel Villaécija (author and journalist)
This episode of Hoy por Hoy centers around the high-profile and harrowing "Caso Pelicot," focusing on the aftermath, the judicial process, and the media’s role in covering the trial. Special attention is given to La vergüenza, a new book by Raquel Villaécija, who spent nearly 15 weeks inside the courtroom during the trial in Avignon. The conversation offers critical insight into both the events themselves and the challenges of reporting on such deeply troubling cases, emphasizing themes of societal responsibility, the complexities of consent, and the lived experience of both victim and journalist.
(00:22–04:19)
(04:19–06:17)
(06:17–09:26)
(08:31–09:26)
(10:01–12:50)
(13:12–15:53)
(15:12–16:25)
(16:25–16:39)
(17:19–19:55)
(19:55–21:34)
(21:34–24:06)
(24:06–24:54)
On the emotional burden of reporting:
"A poco que no tengas una especie de psicopatía te lo llevas puesto porque es inevitable." – Nacho Carretero (05:01)
On Giselle’s bravery and the rare support from media:
"Si no hubiera abierto su juicio al público, no hubiera habido periodistas en la sala, hubiera estado sola con esos 50 hombres y su defensa." – Raquel Villaécija (12:13)
On the role reversal and complexity in the courtroom:
"La abogada del principal acusado es una mujer que en realidad va en el mismo bando que Giselle porque quiere que los otros 50 sean condenados." – Raquel Villaécija (16:39)
Hoy por Hoy delivers a gripping, sensitive, and multi-layered look into the judicial and human aspects of the Pelicot case. The conversation, anchored by real experiences and deep empathy, unravels not only the procedural details but the emotional journeys of all involved—from the victim and the accused to the courtroom journalists. It is a testament to the evolving landscape of media, the necessity for transparency, and the enduring challenge of justice in cases of sexual violence.