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A
SER Podcast Hoy por Hoy Magazine SER Podcast del Estudio Central. El estudio Carlos Llamas de la Cadena SER en Madrid tiene a estas horas unas vistas espléndidas del estudio Bob Pop en su casa de Barcelona. Bob, ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
B
Muy bien, muy buenos días, Ángel.
A
Bueno, lo que ha llovido, ¿No? Estas últimas horas allí huele una barbaridad.
B
Yo estaba fuera también de decir que yo estaba en Navarra, así es que me he ahorrado la lluvia barcelonesa y he llegado al trópico navarro.
A
Yo salí de Barcelona justo antes que las lluvias, salí y boom. Empezó a llover.
B
Tú lo hiciste todo.
A
Yo lo hice bien, que así no me vi afectada los trenes que yo iba no se vio afectado como en innumerables ocasiones. Esta vez salí bien. Oye, una cosa que desde la semana pasada que he hablado de lo que había pasado en la Vuelta Ciclista a España con las manifestaciones pro palestinas, mira, ya casi todo el mundo se va sumando al carro del reconocimiento del Estado palestino.
B
Sí. Ojalá sea una suma real y llegue a tiempo para algo, porque lo terrible es reconocer un Estado que se ha convertido en un cementerio.
A
Esta mañana había quien decía, no, es que van dejando aislado a Israel. Bueno, aislado no, porque está atado a Estados Unidos y mientras es de Estados Unidos ahí apoyando a Israel, muy aislado no parece que vaya a estar. Oye, ¿Qué has hecho en Navarra?
B
Pues mira, estuve en el teatro en Pamplona el viernes con mi espectáculo este que va a ser a Madrid un sábado por la mañana, que lo voy.
A
A hacer para ti totalmente. Solo para mí.
B
Exacto, solo para ti.
A
Voy a cerrar el teatro.
B
Cierra el teatro una diosa. Y luego el sábado estuve en Tafalla porque me entregaban un premio de una sección LGTBIQ de la zona central de Navarra y estuve en Tafall disfrutando muchísimo. Y además una cosa, Angie, estuve en esta falla con, o sea, me dio un premio el alcalde de Bildu, o sea, quiero decir, lo que le faltaba ya a mi trayectoria era esto. Encantador. Y tengo que decir que estuve en un pueblo gobernado por Bildo en coalición y toda la Cálebo roja que vi fue una adoración nocturna con la que me crucé mientras me estaba tomando un vino rosado.
A
¿Que es una adoración nocturna?
B
Una adoración nocturna consiste en un montón de gente por la calle Ángel con una custodia, palio, un cura vestido de blanco, con un cimborrio enorme. Gente con velas rezando el rosario por medio de la carretera de Tafalla. Y yo al lado del alcalde de Bildu preguntándole ¿Pero tú has permitido esto? Y él pues claro. Entonces va una a un pueblo gobernado por Bildu y espera que la gente.
A
Esté haciendo caleborroga, incendiando contenedores y todo eso.
B
Una adoración nocturna, Ángel. España se rompe.
A
Pero te dirá Yuso, te dirá claro, es que todos los de la Caleborroca están aquí en Madrid haciendo que esto se parezca a Sarayevo.
B
Yo tenía esperanza de que fuera una misa negra para poder llegar y contar en la radio. Bildu destruye uhadi. Pero no, era gente ahí muy contenta con su adoración nocturna. Y la verdad es que ha sido precioso. La gente ha sido estupenda. Tafalla le ha parecido un pueblo maravilloso, con unas políticas energéticas de autogestión que me parecen envidiables. Y yo vengo encantado de la vida, vamos.
A
Ya no solo premio hijo adoptivo de Tafalla. Te van a hacer eso espero. Sé que hubo encuentro con un reencuentro con una oyente, se llama Cristina. Vamos a recordar a los oyentes para ponerlos en situación. Cristina llamó en octubre del año pasado, hace aproximadamente un año, un poquito menos de un año. Contando que ella era contacuentos y que tenía un dilema.
C
Me gustaría trabajar más, Ángel.
A
Y no sé si hacer.
C
Mi problema es. No sé si bajar tarifa y ponerme a trabajar. Joelines.
A
Ya sabía que. Claro, ella no sabía si bajar tarifa para que salieran más clientes, para trabajar más. Tú le dijiste, bueno, es que saltaste además ahí, ¿No? Que se buscara alguien para negociar por ella. ¿Cómo le va? ¿Te hizo caso? ¿Qué te dijo?
B
Pues mira, resulta que es que fue ella quien me entregó el premio el sábado en el escenario. Y luego el domingo ella tiene una actuación, una plaza de Tafalle. Y me fui a verla. Es que es buenísima, pero buenísima. Cuenta historia. Yo pensé, cuenta cuentos. Dije, madre mía, perdona. Cuenta unas historias de gallinas lesbianas absolutamente maravillosas. Y es estupenda. Tiene un espectáculo súper bien estructurado, divertidísimo, tierno. Yo súper contento de haber contribuido al arte de esa señora.
A
Y tenía público, Había público, estaba allí.
B
Era la plaza, además, todo tipo de público, chiquillo, chiquillas, señoras mayores como yo, señores euskalduris de Wember, o sea, todo esta caleborroca, mucha caleborroca, mucha caleborroca Y la verdad es que fue un exitazo, acabamos todos felicísimos y Cristina es un cañonazo de señora.
A
Pues mira, vamos a hacer una cosa, vamos a pedir a los oyentes que sean como Cristina, que llamen para hablar con Bob al 900-1800 y que le planteen a Bob sus problemas, sus dilemas, sus inquietudes, sus tribulaciones, a ver si les pasa como a Cristina, que Bob le dé un buen consejo, 900 1800 pero ya saben que este año empezamos la sección siempre con una duda, una inquietud, algo que no tiene claro Bob y que quiere plantearlo a los oyentes y los oyentes tienen que marcar el mismo teléfono, 900 y 1800 para ayudar a Bob a resolver esta duda que plantea. ¿Qué dilema planteas hoy a los oyentes?
B
Pues Ángel, es que me he dado cuenta de que ahora cada vez hablo más por teléfono, que me gusta mucho más coger el teléfono y llamar a la gente y charlar que enviarme mensajes todo el rato por WhatsApp, sean de escritos o de audio. Yo prefiero coger el teléfono y marcar. Yo sé que esto es una amenaza para la sociedad contemporánea, o sea, que la gente en cuanto le suena el teléfono lo lanza por la ventana, grita, tiembla, echa a correr, hace lo que sea para no hablar por teléfono, pero mi entorno se está acostumbrando ya a que yo llamo.
A
¿Vale, y planteas a los oyentes si esto es una amenaza o si la mayoría hacen como tú?
B
Claro. Quiero saber si ellos fueran mis amigos y yo les llamara por teléfono, si dirían ay no, por favor, qué pereza coger el teléfono, ya luego le mando un mensaje o dirí ay, qué bien, vamos a charlar un rato. Yo quiero saber porque mis amigos no me lo cuentan de verdad, pero los desconocidos siempre son mucho más sinceros.
A
Pues 900-1800 llaman, se mensajean. Si fueran amigo de Bob y vieran su número ahí en la pantallita, cogerían el teléfono, lo lanzarían por el balcón, 900-1800 la cosa iba de llamar o de mensajear 900-800 para contestarle a Bob y para plantear también ustedes los dilemas o las dudas que tengan.
D
Soy una nube que la lleva al.
A
Viento y voy flotando sobre el mar.
B
Ayer quise llorar, por cierto, mas todavía no era tiempo.
A
Estamos con Bob, una persona a la que cada vez le gusta más hablar por teléfono en vez de mandar mensajes escritos o de audio y se pregunta si a sus interlocutores, por ejemplo, si fueran ustedes sus interlocutores, eso les gusta o aborrecen que les llamen por teléfono novecientos, cien, ochocientos demuestren que aún les gusta llamar por teléfono, porque nosotros necesitamos las llamadas novecientos, cien, ochocientos para hablar de esto o de cualquier duda que le quieran plantear a Bob. De todas formas Bob, se supone que a la gente joven ya no habla por teléfono, no le gusta hablar por teléfono, que prefieren siempre los mensajes. ¿Tú notas resistencia generacional cuando llamas?
B
A ver, tampoco tengo tanta relación con gente joven, yo tengo un entorno viejuno, pero cuando sí llamo a gente joven por trabajo, por otras cosas, noto como que enseguida me cuelgan cuando estoy llamando yo noto que me cuelgan y luego me escriben un mensaje y yo pienso uy, les ha venido fatal. De hecho yo soy de esos que te envían un WhatsApp de ¿Te puedo llamar? Que es algo horrible, no lo soporto. Bob Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé Ángel, ya lo sé, ya lo sé. Pero siempre pienso que estoy invadiendo la intimidad de la gente.
A
Bueno, pero yo siempre pienso ¿Te puedo llamar? No, llama y si no puedo o no quiero cogerlo, no lo cogeré.
B
Yo creo que me acostumbro. Fíjate, lo estuve pensando y creo que esa sección tiene mucho que ver con mi gusto por el teléfono, porque me he dado cuenta de que entender la inflexión de las voces, saber cómo está la otra persona, se sabe mucho mejor por la voz, por lo que te escriba o por lo que te grabe.
A
¿Si es que además los mensajes a veces los de texto pueden ser como malinterpretados, a veces piensas están enfadados contigo, que te están echando una bronca? Y no, es simplemente que lo has redactado de una manera seria o seca o. Exacto.
B
Y a mí que además cada vez por movilidad me cuesta más teclear en el móvil, pues yo creo que lo mejor es hablar por teléfono y resolver las cosas y que haya réplica, contrarréplica, que se pregunte si un malentendido, que se pueda bromear. Pero claro, los mensajes, tienes razón, muchas veces no pill el tono.
A
En los escritos no pillas el tono. Y en los de voz hay gente que manda mensajes que parecen un podcast.
B
Y luego también existe la posibilidad, que yo uso muchas veces, de traducir esos mensajes a texto. Es muy raro, es muy raro lo que queda ahí, pero.
A
Y es raro sobre todo cuando escuchas a alguien hacerlo, porque esta mañana me he levantado y he desayunado. Punto. Porque dicen lo del punto. Cuando escuchas que alguien. Yo tengo algún compañero de trabajo que lo hace y escuchas y es fascina la conversación que mantiene con la máquina.
B
Es muy extraño. Yo creo que hay que volver a llamar, creo yo. Y a que me llamen.
A
Venga, pues vamos a ver si hay que volver a llamar y a que a uno le llamen y vamos a ver qué dicen los oyentes. Ante esta duda que plantea Bob últimamente a él le gusta más llamar y hablar directamente con la gente. Ramón, desde Barcelona, buen día. Buenos días.
C
Buen día. ¿Qué tal Ángel?
A
Muy bien. A ver, cuéntanos. ¿Tú eres de llamar? ¿Cuando recibes una llamada te enfadas, coges el teléfono? ¿Qué haces?
C
Pues yo tengo muy, muy poca cobertura. Vivo en Madrid, en realidad en mi casa cerca de Plaza Castilla, que tú dirás que está en el centro, pues tengo. Hay como una sombra. Y hace un par de años me siento muy incómodo porque tengo que irme a la calle a recibir bien la cobertura y tal. Y entonces al final decidí pillarme un fijo. Y desde que tengo el fijo, pues es que soy más feliz porque tengo mi agenda del fijo a 14 o 15 personas famosas en mi vida, que en realidad son las únicas con las que mantengo convers telefónicas. Y cada vez que incluyo a alguien más en esa agenda fijo. E inalámbrico. Como que sé que va a ser una persona con quien voy a echar un buen rato charlando por teléfono. Y ahora estoy como acostumbrando a la gente a que si suene un 91 bueno, puede ser el mío, que eres tú.
A
Claro, mucha gente no coge el teléfono porque si no lo tienes en la agenda, porque ya no tenemos fijos en la agenda. Uno piensa que es una llamada de estas spam.
C
Efectivamente.
B
Pero qué bonito esto que haces, Ramón. Me gusta mucho el hecho de que estar en la agenda de tu fijo sea una entrada al Olimpo de las amistades importantes. Y luego me ha gustado mucho, claro, la descuidado de gente famosa en mi vida. Esto me ve precioso. Yo lo voy a empezar a usar. Hablar de los amigos y de las amigas y de los amores como los famosos en mi vida me parece perfecto.
C
Es como una segunda oportunidad, porque en el móvil los tienes como, pues eso, de la sección de la SEC, pero cuando ya les metes en la agenda el teléfono, tienes la oportunidad de decir no, pues aquí solo, aquí solo, Ángel, no hace falta que pongan nada más, porque ¿Quién más voy a poder?
B
Es algo así como, claro, no tienes que etiquetarlos.
A
Y yo ya he empezado a romantizar, que menos mal que Ramón lo ha aclarado y ha dicho un inalámbrico, porque he empezado a romantizar y ya me imaginaba un teléfono de cable y todo de aquellos de baquelita, te lo prometo.
C
De aquellos que sepáis que este modelo solo acepta llamadas que yo tenga grabadas en la agenda, que eso también hace claro a ese fijo. Por ahora, por ahora, digo, no me ha captado un rollo. Es que pesado.
A
Qué maravilla, qué maravilla, Ramón.
C
Es un telefonito de 30 pavos. No quiero estarse más porque hay uno de diseño, vienes y no sé qué. Claro, porque luego buscas algo bonito, pero es que se te va, se te va de la economía. Así que uno de veinte, treinta pavos o de segunda mano me encanta para.
A
Recuperar el placer de la llamada. Pues Bob, yo creo que la respuesta.
B
De Ramón Estás en onda, Ramón, gracias por estar ahí.
C
Saludos a los dos.
B
Apúntame en tu fijo.
A
Un beso bien grande, Ramón.
B
Hasta luego.
A
Ya me he imaginado a Ramón con el cable del teléfono paseando un poco por casa con el teléfono. Qué maravilla. Bueno, venga, pues esta ha sido la respuesta a la duda que tenía Bob sobre si llamadas o mensajes. ¿Queda claro? Pues llamada ya nos quedamos con llamada, ¿Te parece?
B
Perfecto.
A
Ya no tengas más dudas, ni pienses que vas a terminar con la civilización ni nada de esto. Tú tranquilo porque hay gente que incluso se compra fijos y se pone fijos para seguir llamando.
B
Muy bien.
A
Nos llama Iñaki desde Santuchu. ¿Qué tal, Iñaki? Buenos días. ¿Cuéntanos qué duda le quieres plantear a Bob qué está pasando?
D
Yo tengo un problema muy grande. Bueno, tengo un problema hace dos semanas. Pues yo siempre me levanto, tú sabes cuando te levantas y te levantas con una cantinela, un anuncio, una canción y se te mete en la cabeza. Entonces yo busqué en Google cómo quitarlo y en Google decían que tenías que.
C
Cantarla.
D
Alta para que se te quitara de la cabeza. Y entonces llevo ya dos semanas que vamos al Choco los viernes y estamos hablando todo el rato de los chavales que están cantando el Cara al sol y resulta que el Cara al Sol es la única canción falangista que me sé, porque yo me creí en los Escolapios y la hostia. Joder, es que yo. ¿Perdón, es que quién canta el Cara al Sol en Bilbao? Yo no puedo cantar el Cara al Sol en Bilbao.
B
Bueno, también te digo una cosa, si lo cantas en Madrid te da una.
D
Concejalía, eso seguro, te nombran hijo, me pone la medalla de oro y te.
B
Pone un piso.
D
La semana pasada. Pues vale, el domingo me fui al monte y entonces empecé a cantar el Cara al sol y se fue.
B
Perdona, perdona, perdón, Iñaki, espera un momento, espera un momento, vamos a parar esto aquí, o sea, diciendo que tú echaste para el monte y dijiste no me puedo quitar la cantinera de Cara al Sol de la cabeza y como hay.
A
Que cantarla en voz alta.
D
Claro, exacto, tengo que cantarla en voz alta para que se mueve.
C
Ya.
D
Pero ¿Qué pasa? Que nos volvimos a reunir el viernes en el Choco y volvimos a sacar.
B
El tema Cambia de amigos, cambia de amigos.
D
Pero claro, decían todos, es que los chavales ahora están cantando el Cara al Sol. Es que se vuelven los chavales y.
B
Algún señor mayor que canta en el monte.
D
Y el sábado por la mañana desperté otra vez con el Cara al Sol. Me tuve que ir al monte el domingo otra vez a cantar.
B
¿Escuche Iñaki, en el mismo monte, en el mismo sitio?
D
Sí, en el Gorbea.
B
Cambia de monte por lo menos, porque es que pueden acabar conociendo en algún caserío. Están llamando a Iker Jiménez, no sé si por psicofonía o porque podría ser.
A
A su programa, pero yo creo que la solución me pareció un poco radical. Cambia de amigos. Bueno, los amigos, la cuadrilla es la de toda la vida, pero a lo mejor Iñaki, a lo mejor cambiar de tema de conversación. Intentad estar unos días sin hablar del tema.
D
Ya, pero es que no quieren. Claro, yo soy uno entre 15 y entonces yo no, vamos a cambiar de tema porque si no se me mete el carazol y te jodes.
B
Muy malos amigos.
D
Al día siguiente, el Cara al Son la cabecita. Como es la única falangista que me.
A
Dice qué solución le puedes dar, lo veo difícil.
B
Básicamente que comunique los caseríos y a casas rurales de la zona donde va a ir a cantar el Cara al Sol. No vaya a ser que tenga un disgusto. Y pues yo que sé, Sonia y Selena. ¿No os parece un buen tema de conversación? Porque a mí irte al monte a cantar. Yo quiero bailar toda la noche. Perdona, pero yo voy allí a verte.
D
Si, yo quiero desviar el tema siempre en el choco, pero no quieren. Pero además, sabes que te vanguistas.
B
En el fondo esto es. Por muy vasco que seas, esto que te está pasando es una terrible metáfora de España. Que no nos podemos quitar el Cara al sol de la cabeza y al final hay que echarse al monte.
A
Oye, por favor, esto es maravilloso, lo que acabas de decir, lo que le pasa a Iñaki. Una metáfora de España que Iñaki, además, ahora en cuanto cuelgue, va a tener que ir al monte, porque lleva un ratito hablando del Cara al sol y ahora va a estar todo el rato cantándolo. Se va a tener que ir al monte otra vez. Bueno, Iñaki, ¿Sigues ahí?
B
¿No?
A
Pues ya está, se ha ido al monte. Claro, no hay otra solución. La semana que viene más, Bob.
B
Claro, faltaría más. Mañana voy a estar en Salamanca presentando mi libro de poemas en letras corsarias. Yo lo digo por si alguien quiere ir.
A
Letras Corsarias Salamanca Bopo. ¿Para qué hora? Ya terminemos la promo completa. Claro, hagámoslo bien, no lo hagamos.
B
Me paséis el recibo exacto. A las 7 p.m. estoy allí en el transcurso. A las siete, siete y media, siete, creo.
A
En lugar del recibo te lo descontaré de lo que cobras, que es tanto que yo te lo voy descontando. ¿Te parece?
B
Me parece perfecto.
A
Un beso enorme.
B
Un beso enorme y feliz semana.
A
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SER Podcast | 22 de septiembre de 2025
En este episodio, Àngels Barceló conversa en su popular sección matutina con Bob Pop desde Barcelona. A través de una charla cercana y humorística, abordan temas cotidianos y sociales, desde anécdotas personales y la importancia de la comunicación telefónica hasta una reflexión sobre la memoria histórica española y sus impactos culturales. El capítulo está puntualmente marcado por intervenciones de oyentes que plantean dilemas o buscan consejos, destacando una divertida historia sobre no poder sacarse la canción "Cara al sol" de la cabeza, utilizada como potente metáfora de la España actual.
(00:02 – 05:49)
Bob Pop comparte que escapó de la lluvia barcelonesa viajando a Navarra:
“Me he ahorrado la lluvia barcelonesa y he llegado al trópico navarro.” (00:52)
Bob fue a Pamplona por su espectáculo y a Tafalla a recoger un premio LGTBIQ, recibiendo el galardón de manos del alcalde de Bildu, evento que define como “encantador” y significativa para su trayectoria:
“Lo que le faltaba ya a mi trayectoria era esto. Encantador.” (02:21)
Sorprende al compartir la imagen de una adoración nocturna, no el esperado “caleborroca” por el imaginario común:
“Y toda la 'caleborroca' que vi fue una adoración nocturna.” (02:44)
“Una adoración nocturna, Àngel. España se rompe.” — Bob Pop (03:27)
Cristina, oyente del programa y cuentacuentos, entrega el premio a Bob y actúa en la plaza de Tafalla con historias como “gallinas lesbianas”, a lo que Bob responde:
“Cuenta unas historias de gallinas lesbianas absolutamente maravillosas. Y es estupenda.” (05:10)
Bob expresa orgullo por haber aconsejado a Cristina y lo bien estructurado de su espectáculo.
(05:49 – 14:09)
Bob plantea su dilema sobre preferir cada vez más la llamada telefónica sobre los mensajes de texto o de voz por WhatsApp:
“Prefiero coger el teléfono y marcar. Yo sé que esto es una amenaza para la sociedad contemporánea…” (06:26)
Busca sinceridad entre los oyentes sobre su aversión (o no) a hablar por teléfono:
“Quiero saber si ellos fueran mis amigos y yo les llamara por teléfono, si dirían ay no, por favor, qué pereza coger el teléfono, ya luego le mando un mensaje o…” (07:04)
Ángel plantea que los jóvenes prefieren mensajes. Bob reconoce que su entorno es “viejuno”, y que cuando llama a jóvenes suelen colgarle y responder por mensaje:
“Enseguida me cuelgan cuando estoy llamando, y luego me escriben un mensaje y yo pienso: uy, les ha venido fatal.” (08:55)
Discuten la riqueza de la comunicación oral frente a lo ambiguo de los mensajes escritos:
“Entender la inflexión de las voces, saber cómo está la otra persona, se sabe mucho mejor por la voz…” (09:34) “Los mensajes, tienes razón, muchas veces no pill el tono.” (10:17)
Chistes sobre los mensajes de voz largos (“parecen un podcast”) y sobre la rareza de la función “dictado por voz”.
(11:02 – 14:08)
Ramón cuenta que compró un teléfono fijo debido a la mala cobertura móvil:
“Desde que tengo el fijo, pues es que soy más feliz porque tengo mi agenda del fijo a 14 o 15 personas famosas en mi vida…” (11:31)
Para entrar en la agenda del fijo hay que “ser importante”, y Bob elogia la idea:
“Me gusta mucho el hecho de que estar en la agenda de tu fijo sea una entrada al Olimpo de las amistades importantes.” (12:25)
El fijo sólo acepta números pre-grabados, así que evita llamadas “spam”.
“Este modelo solo acepta llamadas que yo tenga grabadas en la agenda, que eso también hace.” (13:20)
“Hablar de los amigos y de las amigas y de los amores como los famosos en mi vida me parece perfecto.” — Bob Pop (12:37)
(14:37 – 18:49)
Iñaki, oyente, no logra sacarse de la cabeza la canción “Cara al sol” después de reuniones con su cuadrilla que hablan del tema.
Tras buscar en Google, intenta el consejo de “cantarla en voz alta para que se vaya”, yendo al monte a hacerlo (“en el Gorbea”).
“La única canción falangista que me sé, porque yo me crié en los Escolapios y la hostia. Joder, ¿quién canta el Cara al sol en Bilbao?” (15:31)
Se repite la situación por sus amigos y vuelve a cantar la canción en el monte domingo tras domingo.
“Si lo cantas en Madrid te da una concejalía, eso seguro, te nombran hijo, te ponen la medalla de oro…” — Bob Pop (15:49)
Bob remata la historia con una interpretación simbólica:
“Por muy vasco que seas, esto que te está pasando es una terrible metáfora de España. Que no nos podemos quitar el Cara al sol de la cabeza y al final hay que echarse al monte.” (18:34)
Àngels celebra la reflexión y relacionan con la imposibilidad de desterrar algunos himnos del imaginario colectivo.
(19:10 – 19:49)
El episodio equilibra la crítica social, el humor y la celebración de la vida cotidiana. Temas como la identidad, la memoria y la comunicación cobran vida en el diálogo entre Àngels y Bob Pop, pasando de anécdotas personales a temas de mayor alcance social mediante el concurso de los oyentes. En especial, la historia de Iñaki condensa, con ironía y lucidez, la dificultad de desprendernos de símbolos anacrónicos, presentando una “terrible metáfora de España” que va más allá del simple refrán radiofónico.