Hoy por Hoy — "El rincón y la esquina | Carne de cine"
Fecha: 26 de noviembre de 2025
Host: SER Podcast
Invitados principales: Marta Sanz, Manuel Delgado
Duración: ~37 min
Resumen general
En este episodio de “El rincón y la esquina”, Àngels Barceló conduce una conversación nostálgica y apasionada sobre el cine: su poder, sus recuerdos, fetichismos, la experiencia social y política de ir al cine y la huella que las películas dejan en nuestra vida y forma de ver el mundo. Con anécdotas personales de los tertulianos Marta Sanz y Manuel Delgado, se reivindica el “cine de barrio”, la sesión continua, la emoción de la sala oscura y cómo el cine —más allá del séptimo arte— modela nuestra memoria, nuestras referencias morales y hasta nuestra ideología.
Temas y puntos clave
1. Memoria sentimental del cine
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Inicios y fetichismos:
- Marta Sanz comparte que su cinefilia nació de una anécdota infantil (2-3 años) con un Cinexin que casi termina en electrocución. Se describe “cinemaniaca”, defensora de la pasión más allá del tecnicismo cinéfilo (02:54).
- Luce orgullo en su colección de objetos cinematográficos —postales de actrices (Catherine Hepburn, enviadas por el escritor Óscar Esquivias), afiches de los años 50, chapitas con escenas icónicas— aunque señala que Fernando Méndez Leite es el máximo campeón del fetichismo en el documental de Moisés Alamá (04:39).
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Manuel Delgado y la vida en sombras:
- Manuel describe su vida como una “vida en sombras”, marcada por la cinefilia: todo recuerdo, sentimiento o pensamiento está ilustrado con secuencias fílmicas (05:28).
- Rememora la infancia en cines de barrio de Barcelona, como el Bohemio, Arenas, Gallarre, Miami (que anunciaba “renovación continua de aire”), y la práctica de ir al cine con la película ya empezada y cenar allí con la familia (05:28-07:59).
“No puede haber ningún sentimiento, ningún pensamiento, ni ningún recuerdo que no tenga una ilustración directa con una secuencia de una película, una película interminable...” —Manuel Delgado (05:34)
2. Sesión continua y el aprendizaje vital
- Vergüenza, inocencia y aprendizaje deductivo:
- A menudo se entraba en mitad de la proyección y se intuía el contexto “a base de deducción”, lo que, según Manuel, otorga competencias para entender la vida y a los demás, “como si en una parte de su película no la hubieras visto, pero de una forma u otra la intuías” (12:50).
- Marta recuerda la Gran Vía de Madrid, los cines de Benidorm y momentos tan banales como pillar piojos en los cines, contraponiendo la “burbuja fantástica” con la bofetada de realidad (15:32-17:42).
“En los cines, yo cogía piojos sin parar (...). Es curiosa esta mezcla de ensimismamiento fantástico y luego la bofetada de realidad de los parásitos.” —Marta Sanz (16:54)
3. El cine como refugio, rito y catarsis
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Ídolos y encuentros:
- Marta confiesa su nerviosismo ante actores y actrices (con anécdotas de Emma Suárez, Ana Belén, Blanca Portillo) y el fetichismo de conocer la taquilla desde “el otro lado” en el cine Moncayo (09:55-11:47).
- Manuel reconoce su “frikismo” por pedir autógrafos y fotografiarse con Rafael Aparicio y el peinado de Ana Torrent en “El espíritu de la colmena” (12:03-12:26).
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El cine como espacio de intimidad:
- Ambos rememoran la dimensión erótica y social del cine como “cuarto oscuro” de encuentros, emociones y experimentaciones:
- Manuel: “el cine estaba para eso”, y la “fila de los mancos” (19:18-19:56).
- Marta ironiza: “al cine no he ido a darme el lote. Yo el lote me lo daba en otros sitios...” (19:19).
- Ambos rememoran la dimensión erótica y social del cine como “cuarto oscuro” de encuentros, emociones y experimentaciones:
4. Cine y política: la contradicción amorosa
- Manuel rememora la paradoja de ser joven antiimperialista y, a la vez, adicto al cine estadounidense clásico, algo que “no acaba de entender” ni hoy. Evoca la cofradía de cinéfilos militantes y cómo el cine catalizó politización para muchos (19:59-22:53).
“Quizás fuera la influencia de los franceses... pero de verdad, que éramos militantes que te cagas. Pero al mismo tiempo militábamos en algo parecido, que era una especie de cofradía extraña, que era la gente que se pasaba el tiempo hablando de cine...” —Manuel Delgado (20:42)
- Cita “Los soñadores” de Bertolucci como retrato de esta tensión entre política, juventud y pasión cinéfila (22:53).
5. El cine formativo: belleza, emociones y educación sentimental
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El “síndrome de Stendhal” y el musical:
- Marta describe el cine como experiencia abrumadora, citando musicales como “Cantando bajo la lluvia”, “Las zapatillas rojas”, “Piel de asno”, “Cabaret” (27:07-28:22).
- Alude al documental de Scorsese sobre historia del cine y la influencia vital de ver películas en salas, con referencia a la infancia asmática del director y los cines como refugio climatizado (28:22-28:44).
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Versiones originales y doblaje:
- Sanz destaca el valor de oír las voces originales en cines versiones originales —y el doble mérito del doblaje español— comparando sensaciones entre Lauren Bacall y Humphrey Bogart en VO (29:31-30:27).
6. La universalidad del cine
- Marta reivindica que la conversación no olvide ejemplos de fuera de Hollywood: Eisenstein, De Sica, Visconti, Pasolini, Fellini, la nouvelle vague, el cine español, alemán, asiático, iraní, Bollywood y cine coreano (30:33).
7. Voces del oyente: la historia popular del cine
- Testimonios entrañables:
- Sofía (Cáceres) recuerda su trueque adolescente: poner carteles a cambio de entradas y la experiencia íntima de ver películas sola (“Piratas del Caribe”, románticas de Julia Roberts) en un cine hoy cerrado (31:17-32:12).
- Dionisia (Zamora) relata la realidad logística de los cines de pueblo, el paso de bobinas de un pueblo a otro, y el drama de perder una lata de película en un trigal, evocando “Cinema Paradiso” (32:22-33:24).
8. La vida como película: sentido, legado y confesión
- Manuel:
- Su vida “no es una película, porque las películas tienen sentido y la mía no estoy tan seguro de que lo tenga” (33:39).
- Relata su proyecto de 16 años: reunir a estudiantes en un antro para ver fragmentos de películas como “venganza” del discurso académico, ya que “las películas lo decían todo de una forma más clara y más bonita” (33:45-35:00).
“Durante 16 años... reunía a mis estudiantes... para ver fragmentos de películas. (...) Las películas estaban ahí justamente para no tener que hablar. Porque lo decían todo de una forma más clara y más bonita que lo que yo pudiera explicar en una clase.” —Manuel Delgado (34:00)
- Marta:
- El cine está “en mi carne”, aspiró a ser musa fatal, actriz del destape, chica mala, seductora, y decidió escribir porque no pudo ser ninguna (35:33-36:00).
“El cine está en mi carne. (...) Quise ser mujer fatal y actriz del destape. Quise ser una chica mala y seductora... Y como no pude, me puse a escribir.” —Marta Sanz (35:33)
- El metacine:
- Alaban ejemplos de cine sobre cine, como “La noche americana” de Truffaut o “Cautivos del mal” de Minnelli, sobre cómo la industria y las limitaciones técnicas influyen en la narración (36:04-36:47).
Momentos y citas notables (con timestamps)
- [02:54] Marta Sanz: “Tengo la hipótesis de que mi cinefilia proviene de una electrocución. A los dos o tres años yo me quedé pegada al cable pelado de un Cinexin. Y desde entonces soy cinemaniaca, completamente cinemaniaca, cinéfila.”
- [05:34] Manuel Delgado: “No puede haber ningún sentimiento, ningún pensamiento, ni ningún recuerdo que no tenga una ilustración directa con una secuencia de una película...”
- [12:50] Manuel Delgado: “Te daba una cierta habilidad para interpretar a los seres humanos, a los que siempre acababas viendo venir. Como si en una parte de su película no la hubieras visto, pero de una forma u otra la intuías.”
- [16:54] Marta Sanz: “En los cines, yo cogía piojos sin parar (...). Es curiosa esta mezcla de ensimismamiento fantástico y luego la bofetada de realidad de los parásitos.”
- [19:19] Marta Sanz: “Al cine no he ido a darme el lote. Yo el lote me lo daba en otros sitios. Al cine yo entraba. Yo estaba ahí, seducida, hipnotizada...”
- [20:42] Manuel Delgado: “Éramos militantes que te cagas. Pero al mismo tiempo militábamos en algo parecido, que era una especie de cofradía extraña que era la gente que se pasaba el tiempo hablando de cine...”
- [27:07] Marta Sanz: “Yo en las salas de cine he experimentado más que en ningún otro lugar eso que se llama el síndrome de Stendhal, que es el quedarte sobrecogida, paralizada ante la experiencia de una cosa que tiene tanta belleza que casi no lo puedes aguantar.”
- [34:00] Manuel Delgado: “Durante 16 años... reunía a mis estudiantes... para ver fragmentos de películas (...) Las películas estaban ahí justamente para no tener que hablar...”
- [35:33] Marta Sanz: “El cine está en mi carne. (...) Quise ser mujer fatal y actriz del destape. Quise ser una chica mala y seductora... Y como no pude, me puse a escribir.”
Segmentos destacados y timestamps
| Tiempo | Segmento / Tema Principal | |--------|----------------------------------------------------| | 02:54 | Marta relata el origen y fetichismo de su cinefilia| | 05:28 | Manuel describe la sesión continua y la cinefilia | | 12:03 | Anecdotario friki: autógrafos y peinados de cine | | 15:32 | Marta recuerda sus cines de la infancia | | 19:18 | Cine como espacio de encuentro y exploración social| | 19:59 | Cine y política en la juventud | | 27:07 | Marta sobre la emoción estética y musicales | | 28:44 | Scorsese y la respiración del cine | | 30:33 | Reivindicación del cine mundial | | 31:17 | Testimonio de la oyente Sofía | | 32:22 | Testimonio de Dionisia sobre cines rurales | | 33:45 | Manuel sobre el sentido de su vida y el cine | | 35:33 | Marta: el cine interior y la escritura | | 36:04 | Cine dentro del cine: Truffaut y Minnelli |
Tono y estilo
El episodio transcurre en un tono envolvente, nostálgico, a ratos melancólico, pero siempre apasionado. Los invitados exponen con calidez y humor sus “obsesiones”, recuerdos y reflexiones sobre cómo el cine es una experiencia fundamental, social, formativa y transformadora en la vida cotidiana, y cómo recordar el cine es, en realidad, recordar la propia vida.
Conclusión
“Carne de cine” revela la importancia de la experiencia colectiva y vital que suponen las salas, la educación sentimental y social a través de la pantalla, el papel de la memoria y las emociones, y la universalidad del cine más allá de géneros y nacionalidades. El episodio termina con una reflexión metacinematográfica: “pongamos un buen final”, porque al final, la vida y el cine son historias que se entrelazan, muchas veces, en la oscuridad de una sala.
