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Manuel Delgado
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Radio Host / Moderator
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Manuel Delgado
Minute filter on the app book a.
Marta Sanz
Private vacation Rental now at Verbo Dot.
Manuel Delgado
Com.
Marta Sanz
Ser podcast.
Manuel Delgado
Acción. Ahora el autobús. Más deprisa. El vendedor de periódico.
Marta Sanz
Más deprisa La señora del perro.
Manuel Delgado
Más circulación alrededor del metro. El coche blanco ahora. Atención al Holz. Sal del metro. Más animación a la terraza del café.
Marta Sanz
La señora del perro.
Manuel Delgado
Que desaparezca.
Radio Host / Moderator
Walter.
Manuel Delgado
Enfoca. Alexandra, avanza sobre Alexandre. Corten. Vamos a repetir.
Listener / Guest
Motor.
Manuel Delgado
Claqueta.
Marta Sanz
Pamela. Una segunda. Uno, tercera. Uno, quinta. Uno, séptima.
Manuel Delgado
Corten. Esta vez ha estado bien.
Radio Host / Moderator
Hoy, en el R. Rincón y la Esquina hablamos de la memoria de salas en penumbra habitadas por estrellas. De lágrimas, risas, miedos, desolación, suspense. De fracasos y triunfos. De malvados, heroínas, traidores, villanos. De amores, abandonos, besos, puñetazos y sustos. De piratas, de hadas, de vampiros, luchadoras, gánsteres y huérfanos. De milagros, oficinistas y detectives. De la gloria y la muerte. Y con permiso del infinito del universo entero. Hoy hablamos de cine. Recuerdo bien hoy por hoy Magazine aquellos.
Manuel Delgado
400 golpes de trufo. Ser Podcast y el travelling con el pequeño desertor Antoine. Playa a través buscando un mar que.
Radio Host / Moderator
Parecía más un par.
Manuel Delgado
Cine, cine, cine, cine. Más cine, por favor. Que todo en la vida es cine, que toda la vida es cine y.
Marta Sanz
Los sueños.
Manuel Delgado
Cine son.
Radio Host / Moderator
Marta Sanz. Buenos días.
Marta Sanz
Buenos días.
Radio Host / Moderator
Manuel Delgado. Buenos días.
Manuel Delgado
Buenos días.
Radio Host / Moderator
A ver, lleváis años hablando de los temas más dispares y recurriendo siempre a escenas de películas para apoyar vuestros argumentos. Así que ha llegado el momento de que dediquemos el rincón y la esquina al cine. Así. Motor. Cámara, Acción. Y entra en escena Marta. Cuando tú quieras, Marta.
Marta Sanz
Bueno, comenzamos con un relato autobiográfico, a lo mejor autoficcional, que es lo que se lleva ahora mucho. Yo ya os he contado alguna vez de. Tengo la hipótesis de que mi cinefilia proviene de una electrocución. A los dos o tres años yo me quedé pegada al cable pelado de un Cinexin. Y desde entonces soy cinemaniaca, completamente cinemaniaca, cinéfila. No sé porque la palabra cinefilia tiene unas connotaciones eruditas que me echan un poco para atrás. Creo que no sé tanto del lenguaje técnico del cine. Hay muchísimos nombres propios que se me escapan, pero sí que es cierto que mi vida y mis libros están llenos de cine, que sufro ese encantamiento desde los dos o tres años, cuando casi me electrocuté. También mi casa está llena de cine. Soy muy fetichista, o un poquito fetichista. Las estanterías están llenas de fotos de actrices, de estrellas de Hollywood o del cine italiano, que son postales que me envía mi amigo el escritor Óscar Esquivias. La primera que me envió fue una postal de Catherine Hepático. La última que me envió para felicitarme por mi cumpleaños, también fue una postal de Catherine Hepburg. Y nada, en mi casa tengo afiches de los 50, tengo chapitas. Por ejemplo, tengo una preciosa con la escena maravillosa de Marcelo Mastroiani y Anita Ekber en La dolce vita, cosas así. Pero en cualquier caso, el campeón mundial de estos fetichismos, yo soy un aprendizaje, un aprendiz absolutamente, es Fernando Mendel Leite, que juega como un niño. Además juega, juega con las cosas que tiene en su casa, con sus reliquias cinéfilas. Y así se ve en el documental que Moisés Alamá rodó sobre él.
Manuel Delgado
Este es de casa de mis abuelas. Yo de pequeño, ya con 8 años, sabía perfectamente quién era toda esta gente, incluso sabía cuántas veces se habían casado. Estrellas de la pantalla. Estrellas de la pantalla. Este álbum es recuperado, pero lo hice yo de pequeño y me lo tiraron porque ya viviendo con mis padres, mi padre tenía la santa manía de de vez en cuando entrar en mi habitación y tirarme todo lo que le parecía que eran tonterías. Entonces las tonterías eran cosas completamente esenciales.
Radio Host / Moderator
Aquí nos contó un día que de pequeño se entretenía haciendo carteleras en los cines, programaba las películas. Venga, vamos con el siguiente. Manuel del Gano Delgado, El cine, toma primera. Venga, Manuel, tu papel sobre el cin.
Manuel Delgado
Bueno, ya que hemos traído a. Pues James Dean tiraba piedras a una casa blanca. Entonces, en el fondo, creo que como en su caso y posiblemente como el de Marta, yo no puedo pensar mi vida sino como una vida en sombras, ¿Sabes? Porque no puede haber ningún sentimiento, ningún pensamiento ni ningún recuerdo que no tenga una ilustración directa con una secuencia de una película, una película interminable, que en el fondo forman todas las películas que he visto o cuando menos todas las secuencias que me han impresionado y que finalmente acaban generando algo parecido a una especie de plasma, de plasma viscoso, que en el fondo no permite ni siquiera distinguir a qué película corresponde tal secuencia que te ha impresionado. Y luego, ¿Qué quieres que te diga? Pues como seguramente gente de mi generación, incluso más jóvenes, en mi caso, pues mira, mi infancia es el Bohemio, el Arenas, el Gallarre, el Guiseo, un poco más lejos, Paralel, Cinamérica, pero especialmente el cine Miami, en la carretera de la Bordeta, que recibía a las colas de espectadores con un gran letrero que ponía renovación continua de aire, para referirse a un ventilador que viene en el techo. Pero la experiencia esta de la sesión continua y además la falta absoluta de criterio a la hora de elegir los programas, es básicamente la que echaban, que es la expresión clave qué echan en entonces era la época en que había una silla con una cadenita que ponía autoridades, había acomodadores a los que luego dabas una propina. Y bueno, esta experiencia es la de Tim Burton o la de Tarantino, que se han formado en este cine en el que fondo no había distinción entre películas buenas y malas. Tú podías ver no sé quién tema, Virginia Woolf, por ejemplo, y luego un spaghetti western, no sé. Y además, otra cosa importante, llegaba siempre con la película empezada, porque era sesión continua y con frecuencia llegabas a la hora que fuera con la fiambrera, porque mi familia íbamos a cenar al cine. Y luego, pues esto. Veías eso, lo que echaban. Y como ilustración he hecho un experimento. He entrado en esto de Flix Olé, creo que se llama. Se llama así. Y he clicado. Está muy bien porque te permite recuperar este tipo de cine. He clicado pistolas y me han salido las pistolas no discuten. Y de pronto he clicado y he dicho, bueno, vamos a escuchar lo que yo podía escuchar, en este caso ver a cualquier hora, en cualquier momento, en que entramos con una película empezada que tampoco sabía exactamente qué película era.
Radio Host / Moderator
Esto es lo que sonaba cuando entraba Manuel en el cine.
Manuel Delgado
Huye, Billy, huye George. George, Manuel, Manuel.
Marta Sanz
Ay, de estos están matando.
Listener / Guest
Avisa a la policía.
Manuel Delgado
¿Pero quiénes son?
Listener / Guest
No hagas preguntas y llama a la policía pronto.
Manuel Delgado
Me moriré de sangrado. No, no se muere uno por tan poca cosa. Pero no te preocupes. Morirás dentro de un par de días colgado de un árbol.
Radio Host / Moderator
Hoy, en el rincón y la esquina, estamos hablando de cine. 900. 100. 800 ¿Cómo fue aquella primera vez que fueron al cine? ¿Qué película vieron? ¿Cómo se llamaban los cines de su infancia y de su juventud? ¿Cómo eran aquellos cines? ¿Qué películas veían? 900. 100.
Manuel Delgado
800 El hombre que te pone gasolina en el coche va al cine. ¿Por qué? ¿Por qué?¿Por qué? Porque ahí se siente menos solo. ¿No le debemos algo más que el rollo de siempre? Tienes a gente en Europa con el dodecafonismo, Tienes a los arquitectos de la Bauhaus, la puta Bauhaus. Y aquí seguimos, disfrazándonos en las películas. Tenemos que innovar, tenemos que inspirar, tenemos que soñar más allá de estos cascarones de carne y hueso. Plasmar esos sueños en celuloide, grabarlos en la historia. Convertir el hoy en el mañana para que el hombre solitario del mañana pueda mirar a la pantalla y decir por primera vez en la Eureka. No estoy solo.
Marta Sanz
Hoy por hoy. Magazine Ser Podcast.
Radio Host / Moderator
Aquí seguimos en El Rincón y la esquina. Hoy sesión continua. Si han entrado con el programa, ya ha empezado. Marta, tú decías que el mundo del cine saca a tu lado más fetichista, pero ¿No serás de las que asalta a los actores?
Marta Sanz
Bueno, Ángel, no llego a tanto. No me tiro al cuello de los actores, pero sí que es verdad que cada vez que comparto espacio con alguien del cine pierdo un poquito los papeles, me aturullo. Vuelvo a ser así, como una niña admirada. Esto me pasó cuando conocí a Ana Belén, me pasó cuando conocí a Blanca Portillo, a Aitana Sánchez Gijón, a Clara Sánchez. Y una vez en un restaurante me levanté de la mesa para decirle a Emma Suárez, que estaba en una mesa un poco más allá, lo mucho que la admiro porque me parecía. Y además hablamos, ella se puso. Creo que no se sintió muy invadida, porque sobre todo hablamos de teatro y entonces era una parte de su trabajo que ella valoraba, que no fui como una fan loca, aunque en el fondo soy un poco fan loca. Tengo unas fotos de un curso en la Universidad Menéndez Pelayo en Santander con Eduardo Noriega, que cada vez que me pasan por la patada del ordenador veo la cara de tonta. Tenía una cara de lela. Me entró como la risa floja. Estoy en todas las fotos así rarísima. Y el otro día, gracias a Luis Alegre, conocí a Clara Lagua, María Hervás y Ana Rujas, y rendida a sus pies me di cuenta de que es verdad que las actrices brillan y son de otra pasta. Y fíjate el evento este al que me invitó Luis Alegre, que tú también has estado en el Festival de Cine de Tudela, que es maravilloso, me sucedió algo precioso, y es que entré en la taquilla del cine Moncayo y compartí el punto de vista del taquillero, que era un lugar en el que había estado a lo mejor en patio de butacas, en el escenario donde se proyectan las pelis, pero jamás había visto la entrada de un cine desde la taquilla. Y fue una experiencia hermosísima. Se acercaban los niños allí a pedir. Fue muy bonito.
Radio Host / Moderator
Y tú recordabas, Manuel, las sesiones continuas en los cines de tu niñez, a las que se llegaba cuando la película había empezado. Y entonces nos daba absolutamente igual, con los anuncios, con la película empezada, y que incluso a veces no, a veces nos quedábamos siempre para ver cómo había empezado esa película en la siguiente sesión.
Manuel Delgado
Bueno, sobre el tema este del frikismo y tal, déjame decir que soy muy friki. Yo me he acercado, con todo el respeto y la humildad, a Rafael Aparicio para pedirle un autógrafo. Y a Víctor Erice le presenté a mi hija mayor para enseñarle que llevaba el peinado exactamente igual que Ana Torrent.
Marta Sanz
El espíritu de la colmena.
Manuel Delgado
Exacto. Y yo también tengo fotografías, tengo mis referentes morales incluso, que son Fred Aster, Ginger Rogers, Humphrey Bogart en La reina de África, John Wayne en Centaurros del desierto y el monstruo de Frankenstein, que es con quien más me siento identificado.
Radio Host / Moderator
¿Tienes fotografías de todos ellos?
Manuel Delgado
Sí, y de Dennis Cooper en Amigo americano. Bueno, y esto, fíjate que es algo importante. Creo que determinó una cierta forma de percibir la realidad por parte no únicamente mía, sino de la gente de mi generación que iba a este tipo de sesiones de cine de barrio, que eran sesión continua, porque claro, conseguías dominar una especie de especial competencia en orden a inferir qué pasaba en la película, a pesar de que te habías perdido la primera hora o los primeros tres cuartos de hora, porque podías llegar a conclusiones sobre quién es quién, quién es el bueno y quién es el malo. Y eso creo que te daba una cierta habilidad para interpretar a los seres humanos, a los que siempre acababas viendo venir. Como si en una parte de su película no la hubieras visto, pero de una forma u otra la intuías. Y este tipo de percepción aparece muy bien reflejada en una película maravillosa que se llama El viento se llevó loqué, lo cual ya indica por dónde va la cosa, que es de Alejandro Agresti, que es una muchacha que hace la Vera Fawbrin que. Que va viajando por la Patagonia y al final acaba en un pueblo perdido, donde las películas que van de pueblo en pueblo llegan completamente montadas al revés. Porque las cintas. Porque las filminas están hechas un lío, los rollos están hechos un lío. Entonces, claro, lo que ven los espectadores son montajes que el pobre tipo de la sala de proyección intenta organizar como puede. Y claro, le dan a las películas una apariencia prácticamente cubista, por así decirlo. Entonces, el problema es que esa forma de ver películas ha acabado determinando la forma de concebir, de ver, pensar el universo por parte de la gente del pueblo. Por ejemplo, ella está sentada en la taberna del pueblo que acaba de llegar, y de pronto se acerca un muchacho tal que no conoce y que amablemente, con todo el respeto, le pide sentarse a su lado. ¿Puedo sentarme? Y mirad el diálogo, porque es justamente una prueba de ese tipo de. Digamos, de distorsión cognitiva. Buenas noches. ¿Podría sentarme usted?
Marta Sanz
Sí, como no hay. ¿Tiene una silla?
Manuel Delgado
Bien, ¿Pedimos la cuenta? Estoy escuchando al poeta Rayo Felpa. Mirá, mejor quedemos como amigos.
Marta Sanz
No sé de qué habla.
Radio Host / Moderator
Ya te dije que no quiero discutir.
Manuel Delgado
Nuestros problemas en público. Mejor llamá a mi abogado el lunes.
Listener / Guest
Dios mío.
Marta Sanz
¿Por qué no vas a tu casa y le pedís a tus viejos que te lleven al médico?
Manuel Delgado
No puedo porque no sé dónde están mis viejos. Coito.
Marta Sanz
Dios, perdóname, no sabía.
Manuel Delgado
¿Qué va a ser de nuestros hijos? No podemos hacerlos víctimas de nuestro fracaso.
Radio Host / Moderator
Qué desastre.
Marta Sanz
Pero buenísimo, buenísimo.
Radio Host / Moderator
Marta, ¿Tú qué recuerdas de tus primeros cines?
Marta Sanz
Bueno, pues después de lo del Cinexim, mis primeros recuerdos me llevan siempre a la Gran Vía de Madrid, con mi abuela Juanita, que me llevaba siempre a los estrenos cine para niños del cine del cine imperial. Y recuerdo ver allí la maravillosa Piel de asno de la que ya hemos hablado alguna vez, que para mí es una de las películas más maravillosas del mundo. Las de Disney, Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas, La Cenicienta, La bella durmiente del bosque, que era lo más. Me encantaban. Y muchas veces lo que me pasaba es que después de estar en esa burbuja del cine maravillosa, en ese sueño encantador, llegaba a mi casa y me había cogido una piojada en el cine. En los cines, yo cogía piojos en los cines sin parar, con lo cual, en realidad, yo no tenía que haber sido cinemaniaca, porque tendrías que tenerle manía, horror, qué espanto. Pues nada, llegaba a casa y en aquella época, que éramos muy finos con estas cosas, yo recuerdo que me ponían polvos de baigón en la cabeza, me ponían una bolsa a dormir, y a la mañana ya no quedaba ni un piojo. Y casi no había tampoco ni niña tampoco, ni niña ni nada. Pero bueno, o sea, que es curiosa esta mezcla de ensimismamiento fantástico, la tontería de la princesa, y luego la bofetada de realidad de los parásitos. Recuerdo también ir al cine sola con mis amigas, como un rito de paso, íbamos a las sesiones de tarde del cine Ruzafa en Benidorm, que el cine Ruzafa era un cine que tenía techo. Entonces íbamos allí durante el curso, porque en verano lo que hacíamos era ir al cine de verano sin parar. Yo recuerdo todas las noches liar a mis padres o a los primos que estaban ahí de visita, o amigos más mayores, para que me llevaran a la película del cine de verano. A veces empezaba la proyección y era todavía de día, y no veías media película, porque era de día. Y allí en los cines de verano de Benidorm, pasaba un poco lo que cuenta Manuel. En los cines de Barcelona veíamos de todo. Yo recuerdo haber visto de pequeña, desde Karate a muerte en Bangkok, al día siguiente ver La caída de los dioses de Visconti. Luego todos los ríos, Río Bravo, Río Rojo, y el otro río que no me acuerdo, que también hay otro río.
Manuel Delgado
Río de sangre, Río Rojo, ese ya.
Marta Sanz
Le he dicho, pero hay otro Río Bravo, Río Rojo, y hay otro que se me. Esa era la que se me había olvidado, Manuel. Menos mal que tenemos ahí como referente del pensamiento occidental contemporáneo. Por supuesto. Y yo recuerdo luego volver, cuando volvimos otra vez a Madrid, a vivir para mí fue un trauma terrible aquello de que no me dejaban entrar al cine, porque en Benidorm yo entraba en todas partes y aquí en Madrid no me dejaban entrar a los cines. Entonces yo recuerdo sacarme el carné a los 14 años para. Si, daba el pego con mi carné. Y me acuerdo de pintarme y vestirme como si fuera mayor para que me dejaran entrar al estreno del cine. No recuerdo si era el Roxy o el Paz, para ver Kagemusha, la sombra de un guerrero, de Akira Kurosawa. 14 con 14 tenía.
Manuel Delgado
14 es la de verla.
Marta Sanz
Y creo que lo conseguí, pero fui muerta de miedo.
Radio Host / Moderator
Oye, y una pregunta, Manuel, ¿Tú hacías manitas en el cine.
Manuel Delgado
Por lo menos? Bueno, hasta donde puedas leer, ¿No? Hombre, pues claro, es que el cine estaba para eso. El cine era justamente un cuarto oscuro en el que de pronto la gente podía tocarse de una forma discreta, especialmente si te sentabas en la fila de atrás. En el fondo esa era la función social que tenía el cine como espacio.
Radio Host / Moderator
¿Y tú, Marta?
Marta Sanz
Yo al cine no he ido a darme el lote. Yo el lote me lo daba en otros sitios. Al cine yo entraba. Yo estaba ahí, seducida, hipnotizada por la cosa de la película. Pero sí que es verdad que esas salas de cine a las que decimos que hay que volver eran amigos menudo, la oscuridad protectora de encuentros prohibidos, chaperos, pajilleras, parejas sofocadas por el deseo. La fila de los mancos. La última fila se llamaba La fila de los mancos. Entonces yo creo que este pasado a mí, en lugar de despertarme nostalgia, me da un poquito de compasión.
Radio Host / Moderator
¿Y en esas, Manuel, llegó la política a tu vida, No?
Manuel Delgado
Esto es interesante y cuando lo cuento, no sé si me consigo hacer creer, pero había una paradoja sorprendente. Por una parte, en aquel momento, dieciocho, diecinueve años, tenía ideas estúpidas, que todavía conservo, pero este no es el tema, que implicaban, entre otras cuestiones, como parte del pack del lote, una hostilidad abierta hacia el imperialismo americano. Era la época de la guerra de Vietnam y éramos antiimperialistas a muerte, lo cual, de una forma extraña, era perfectamente compatible con nuestra pasión del todo desatada por el cine clásico americano, el cine de Hollywood. Ahora mismo me hago las preguntas. Quizás fuera la influencia de los franceses de que ayer soy cinemática, pero de verdad. Que éramos militantes que te cagas. Pero al mismo tiempo militábamos en algo parecido, que era una especie de cofradía extraña, que era la gente que se pasaba el tiempo hablando de cine, que hacíamos concursos, ¿Sabes? De pronto, no sé, por ejemplo, uno decía. Entonces tenías que saber que era para Streisa y Robert Redford en Tal como éramos de CG Pollack. Era constantemente como si nos tendiéramos. Es que yo he dicho otra.
Radio Host / Moderator
No, pero bueno. Pero esta también la tararea. Pero esta también la tarareaba.
Manuel Delgado
Seguro. También. Y además es muy bonita porque este René Manoni Sensafine, que es. Que es del Vuelo del Fénix, que la hace el James Stewart y el Peter Finch que dirige. Que hace Robert Aldrich en 1965. Y esta canción la populariza Ronella Bannoni. Pero esta era nuestra vida. Nos hacíamos trampas como si fueran ataques sorpresa en que estábamos en cualquier conversación. Entonces tenías que contestar rápidamente, porque si no demostrabas que no eras un buen marxista leninista. Ahí está el truco que no consigo entender. Pero hay una película que habla de esta paradoja. Qué canción más bonita. Bueno, te pierdes las canciones y las películas valen tanto más que yo. A ver, lo que decía es que, por ejemplo, esta película. Perdón. Ese estado de ánimo que compartían cosas aparentemente incompatibles, aparece reflejado en una película de Bernardo Bertolucci que se llama Dreamer Soñadores, en que habla de un estudiante norteamericano que está en París poco antes del estallido de la revolución del mayo del 68, en que da cuenta de cómo empezó todo con las protestas contra el defenestramiento de Henri Langlois en la cinemática francesa. Y de ahí salió todo. Pero la película que muestra, que están viendo en la primera secuencia, es Corredor sin retorno de Sam Fuller, que por cierto, era un facha. Bueno, de dreamers.
Listener / Guest
La primera vez que vi una película.
Marta Sanz
En la Cinematech francés, pensé que sólo los franceses, que sólo ellos montarían una.
Manuel Delgado
Sala de cine en un palacio. La película era Corredor sin retorno de Sampler. Sus imágenes tenían tanta fuerza que te hipnotizaba.
Marta Sanz
Yo tenía 20 años, estábamos a finales de los 60 y había venido a.
Radio Host / Moderator
París un año para estudiar.
Marta Sanz
Fue aquí donde me eduqué de verdad.
Manuel Delgado
Me convertí en un miembro de lo.
Marta Sanz
Que en aquellos tiempos se consideraba una masonería. La masonería de los cinéfilos, los llamados fanáticos del cine.
Manuel Delgado
¿Vraiment prenez vous tant de plaisir? Truenos, relámpagos, sangre, fuego, religión. Todo en una película. Y en créditos el hielo se resquebraja. Habías dicho que esta tenía argumento y era diferente. Y añade la futilidad del hombre que juega a ser Dios, el pacto de Fausto por la ansiada vida eterna y el triunfo del espíritu humano sobre la bestia encarnada en carne y hueso. Un caramelo para un director. Jo Serie B no es para Jo. Y ahora en serio, necesitamos ayuda. Hay que llevar a la gente al cine. Pero ¿Cómo fue en ese cine? ¿Te acuerdas en una mañana al este del Edén, Hoy por hoy Magazine, James Dean tiraba piedras a una casa blanca?
Radio Host / Moderator
Entonces te besé.
Marta Sanz
Ser podcast.
Manuel Delgado
Aquella fue la primera vez. Tus labios parecían de papel. Y a la salida, en la puerta nos pidió aquel inspector nuestros carnets.
Radio Host / Moderator
Último tramo del rincón y la esquina. Hoy hablamos de cine con Marta Sanz y con Manuel Delgado. Como siempre dirán. Sí, pero hoy más esta de aute Es petición tuya. Manuel, hablando de militancia política, que antes te preguntaba, ¿La política entró en tu vida? A lo mejor fue el cine el que te hizo comunista.
Manuel Delgado
Es que ¿Sabes qué pasa? Que mi afición a mí se me confunde y esa pregunta no sabría cómo responderla. Porque mi afición por el cine clásico americano, que es básicamente en los años treinta, cuarenta y buena parte de los cincuenta, tiene que ver con que en cierto momento descubrí que una buena parte de las películas de las que estoy hablando fueron dirigidas, ionizadas o protagonizadas por militantes del Partido Comunista Americano, que fueron los que luego persiguió McCarthy en la caza de brujas. Y claro, pues hoy ya no estoy tan seguro. En un sitio, en un espacio, me acuerdo que monté un ciclo que se llamaba Hollywood Rojo, dedicado justamente este tipo de películas. Y a ver, a mí lo que me hizo un puto rojo fue John Ford. John Ford y Henry Fonda y las palabras que le dicen a su madre cuando tiene que huir y despedirse de ella. Tal vez sea como decía Casey no hay un alma para cada uno de nosotros, solo un pedacito de un alma más grande, un alma común que pertenece a todos. ¿Y entonces?
Marta Sanz
¿Entonces qué, Tommy?
Manuel Delgado
Ya no importa. Porque yo estaré en todas partes. Dondequiera que mires, donde haya una posibilidad de que los hambrientos coman, allí estaré. Donde haya un hombre que sufre, allí estaré. Estaré en los gritos de los hombres a los que vuelven locos. Y estaré en las risas de los niños cuando sientan hambre y la cena esté ya preparada. Y cuando los hombres coman de la tierra que trabajan y vivan en las casas que levanten, allí también estaré.
Radio Host / Moderator
No hay libro ni bibliografía que supere esta escena para convertirse en comunista, que es lo que le pasó a Manuel. Marta Es fácil enfermar de cine, porque es verdad que entramos en las salas predispuestas a dejarnos emocionar. Se apagan las luces, se enciende el proyector y a partir de ahí todo es posible.
Marta Sanz
Bueno, yo en las salas de cine he experimentado más que en ningún otro lugar eso que se llama el síndrome de Stendhal, que es el quedarte sobrecogida, paralizada ante la experiencia de una cosa que tiene tanta belleza que es que casi no lo puedes. No lo puedes ni aguantar. No querer que algo se acabe nunca. Y aquí coincido muchísimo con Manuel. A mí esto me ha pasado muchísimo con los musicales. Yo recuerdo la fascinación absoluta con la calle 44, las coreografías de Busby Berley, las de Fred Asterisk y Ginger Rogers, por supuesto, Cantando bajo la lluvia, Las zapatillas rojas, Piel de asno, Un americano en París, Brigadum, Los caballeros las prefieren rubias, Cabaret, All that jazz, La lección de tango. Yo recuerdo ver todas estas películas te corta la respiración de belleza. Martín Scorsese tiene una serie documental que ya no sé en qué plataforma está. Yo la vi en Filming. Seve me dijo que ahora no está en Filming, que debe estar en Apple TV. Yo no la he podido ver ahí porque no tengo Apple TV. Y en este documental Scorsese recorre los hitos fundacionales, repasa los géneros que llevan al cine a su esplendor y habla de las pelis de G, del cine negro, de el western y del musical, por supuesto.
Radio Host / Moderator
En esta serie documental de la que habla Marta, de Martín Scorsese, el director de cine cuenta que él era un niño asmático cuando era pequeño y como vivía en Nueva York, los veranos eran durísimos porque le faltaba el aire, no podía respirar y los únicos lugares que contaban con aire acondicionado eran los cines. Así que su padre lo llevaba de un cine a otro.
Manuel Delgado
La película daba lo mismo, iba a ver lo que cine de serie B o cine negro, como los sobornados musicales de los 40 o 50. El reestreno del Mago de Oz, cuando abre y se ve todo en tecnicolor, te lleva a otro mundo. Es imposible no creer porque lo estás viendo. Y cómo olvidar la escandalosa obra maestra que Duelo al sol. Al final los amantes se disparan mutuamente. Fue una experiencia extraordinaria para un niño.
Radio Host / Moderator
Estas voces de una versión original que están escuchando son las voces Marta de Gregory Pecky, de Jennifer Jones.
Marta Sanz
Bueno, es que estamos en la radio y hay que ser muy conscientes de que las voces son importantísimas también en el cine. Y eso a mí es lo que me llevó a los cines en versión original, a los Alphaville en su momento, que hizo los Golem, los Lumière, que hizo los Princesa, los Princesa, los Renoir, los Verdi, para ver películas en versión original subtitulada, que me enseñaron a valorar dos por una parte, la inmensidad de los actores y de las actrices de doblaje, y por otra parte, la importancia de la voz original. Escuchar a Lauren Bacall o Angelina Jolie, que también tiene una voz maravillosa, no es cualquier cosita.
Radio Host / Moderator
Mira, vamos a pegarnos el gustazo. Vamos a escuchar a Lauren Bacall, acompañada en este caso por Humphrey Bogart en El sueño eterno de Howard Hawks.
Marta Sanz
Bueno, creo que nos tendríamos que poner.
Radio Host / Moderator
A fumar Angels para llegar a estas voces. ¿Querías añadir algo?
Marta Sanz
Sí, querría añadir que estamos hablando todo el rato de cine, de cine estadounidense, y es maravilloso el cine estadounidense, pero que no nos tendríamos que olvidar del Acorazado Potemkin, por ejemplo, o del cine italiano, de Desica, de Jermi, de Monicelli, Visconti, Pasolini, Fellini, la nouvelle Bach, que ya ha citado Manuel, nuestro cine español, el expresionismo alemán, el cine chino, japonés, iraní, Bollywood y el actual cine coreano, que tampoco es moco de Paul.
Radio Host / Moderator
Pues vamos a escuchar, que luego me quiero preguntar todavía alguna cosa, pero vamos a escuchar las experiencias con el cine de los oyentes, como Sofía, desde Cáceres, muy buenos días.
Listener / Guest
Buenos Días, ¿Qué tal? ¿Cómo están?
Radio Host / Moderator
Muy bien. Sofía, ¿Cuál es tu historia con el cine?
Listener / Guest
Pues mi historia con el cine, bueno, es que me jacto un poco de haber tenido como esos últimos trabajos del trueque. Yo vivía en un pueblito muy chiquitito, al lado de otro un poquito más grande, que era el que tenía el cine entonces, a cambio de repartir los papeles en mi pueblo, en los carteles, cada semana me daba, me regalaban dos entradas para el cine. Así que yo tendría 16 años.
Radio Host / Moderator
Tú pegabas la publicidad de las películas y a cambio podías ir a verlas.
Listener / Guest
Eso es. Y nada, me he gozado los mayores extremos de la época, básicamente, que en esa época eran Piratas del Caribe, todas las películas románticas de Julia Robert, y prácticamente estaba sola en el cine porque siempre tenía que ir, como el martes o el miércoles, no recuerdo cuál era el día que podía ir. Y estuve disfrutando de ese cine que hoy está cerrado, lamentablemente.
Radio Host / Moderator
Pues Sofía, muchísimas gracias. Un beso. Buen trueque, pegar carteles y después poder ir a ver las pelis. Y Dionisia, desde Zamora, buenos días.
Listener / Guest
Hola, buenos días.
Radio Host / Moderator
Cuéntanos.
Listener / Guest
Pues mi historia con el cine es que mi padre y mis tíos tenían varios cines así en pueblos cercanos. Y por ejemplo, mi padre les pasaban muchas anécdotas. Yo cuando vi, por ejemplo, Cinema Paradiso, pues lloré mucho porque era mi padre, le pasaba a mi padre. Y una vez, por ejemplo, aquí en mi pueblo ponían la película el domingo por la tarde y en el de al lado un poco, una hora, hora y media más tarde. Entonces ponían aquí las primeras bobinas, mi tío las cogía, las llevaba para el otro pueblo y cuando acababa la última, la cogía mi padre y la llevaba, pero claro, ya era de noche. Mi padre iba con una moto, entonces por el camino se le cayó la bobina, era redonda, giró, se le metió en un trigal. Pues mi padre ya por la noche no encontró la bobina, tuvo que llegar al pueblo. Mire, ha pasado esto, mañana venís por la mañana que encontramos la bobina de día y seguimos con la película y.
Radio Host / Moderator
Veis el final de la película.
Manuel Delgado
Claro.
Radio Host / Moderator
Dionisia, muchísimas gracias. Al final son historias además de cines pequeños.
Marta Sanz
Esta parece mucho a lo de que el viento se llevó lo que todo enredado.
Radio Host / Moderator
Manuel, decías que el cine es tu vida. Si vuelves a ver la película de tu vida, ¿Qué ves?
Manuel Delgado
Bueno, pues la veo a trozos, pero mi vida no es una película, porque las películas tienen sentido y la mía no estoy tan seguro de que lo tengas. Mira, y si lo han tenido, puesto que ya sale el tema, te diré antes de que se acabe el tiempo, de que yo a la hora de pensar qué es lo que he hecho útil en la vida, es que durante 16 años. Reunía a mis estudiantes y a los que se quisieran apuntar. En un lugar infecto. Que había sido un antiguo puticlub. Al lado de la casita Blanca. Para ver fragmentos de películas durante 16 años. El primer jueves de mes. A las nueve y media de la noche. ¿Y sabéis para qué era? Para vengarme de la mierda que implica. Tener que dedicarse a lo que más odias. Que es al discurso. Tener que hablar justamente. Las películas estaban ahí justamente para no tener que hablar. Porque lo decían todo de una forma más clara y más bonita. Que lo que yo pudiera explicar en una clase. Que siempre era en el fondo una clase, un rollo. Entonces pasaba películas en las cuales me explicaba a mí mismo. Mira, y por poner un ejemplo para que se entienda esta filosofía. A ver si podemos ver esta de Limber, el héroe solitario. Que es cuando se encuentran. Cuando al principio de su carrera. Lindbergh se encuentra con otro aviador. Y de pronto, pues se preguntan. ¿Por qué demonios se han metido en esto? Que explica por qué me metí yo en tantos líos en mi vida.
Radio Host / Moderator
Pues mira, la podemos ver.
Manuel Delgado
Mi padre dice que volar es para los pájaros. Ya ves qué tontería. Y que si hubiera querido Dios que volara. Me habría hecho los huesos tan huecos como mi cabeza. A lo mejor es verdad que estamos locos. Tal vez. ¿Qué nos pasa? ¿Qué es lo que nos impulsa a volar? Yo que sé.
Radio Host / Moderator
¿Y tú, Marta? ¿Qué hay de todo el cine que has visto dentro de ti?
Marta Sanz
Bueno, pues el cine está en mi carne. Yo ya lo he dicho muchas veces. Quise. Quise ser mujer fatal y actriz del destape. Quise ser una chica mala y seductora. Que sabía rentabilizar su capital erótico. Quise que me secuestraran, que me ataran y se murieran por mí. Estuve completamente loca. Y la culpa la tuvieron Lana Turner, Joan Bennett. Que es la mujer del cuadro. Nadie. Uskan Parón Muñoz. Quise ser musa. Y como no pude, me puse a escribir. Y no renunciaría a ninguna de estas imágenes. Pero ni de coña.
Radio Host / Moderator
Pero como esto es una película, ponle un buen final.
Marta Sanz
Bueno, pues hay bellísimas muestras de cine dentro del cine. Tenemos La noche americana de Trifó. Con la que hemos empezado. Y posiblemente la mejor de todas desde mi punto de vista. Es Cautivos del mal, de Vicent Minnelli. Que es una peli excelente. En la que se entiende muy bien cómo el fuera está en el dentro del arte. Es decir, cómo en el rigor de la industria, el dinero, los recursos, la falta de ellos, cristalizan en una manera de narrar.
Manuel Delgado
¿Preparado? Nuestra próxima película será El hijo de los hombres. Pantera. Está bien, llegó el momento. La montaña lejana. Una gran novela. Tres estudios quisieron hacerla y no lo consiguieron. Pero yo sí puedo. Aquí está el tratamiento, escena por escena. Ya sabes lo que Harry Pebble va a decir.
Listener / Guest
Sí.
Manuel Delgado
Mira, muchacho, te he dicho cien veces que no quiero conquistar laureles. Quiero producir películas que acaben con un beso y que den mucho dinero.
Radio Host / Moderator
Pues vamos a acabar con un beso y con mucho dinero. Hasta la semana que viene, Marta Manuel.
Marta Sanz
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Fecha: 26 de noviembre de 2025
Host: SER Podcast
Invitados principales: Marta Sanz, Manuel Delgado
Duración: ~37 min
En este episodio de “El rincón y la esquina”, Àngels Barceló conduce una conversación nostálgica y apasionada sobre el cine: su poder, sus recuerdos, fetichismos, la experiencia social y política de ir al cine y la huella que las películas dejan en nuestra vida y forma de ver el mundo. Con anécdotas personales de los tertulianos Marta Sanz y Manuel Delgado, se reivindica el “cine de barrio”, la sesión continua, la emoción de la sala oscura y cómo el cine —más allá del séptimo arte— modela nuestra memoria, nuestras referencias morales y hasta nuestra ideología.
Inicios y fetichismos:
Manuel Delgado y la vida en sombras:
“No puede haber ningún sentimiento, ningún pensamiento, ni ningún recuerdo que no tenga una ilustración directa con una secuencia de una película, una película interminable...” —Manuel Delgado (05:34)
“En los cines, yo cogía piojos sin parar (...). Es curiosa esta mezcla de ensimismamiento fantástico y luego la bofetada de realidad de los parásitos.” —Marta Sanz (16:54)
Ídolos y encuentros:
El cine como espacio de intimidad:
“Quizás fuera la influencia de los franceses... pero de verdad, que éramos militantes que te cagas. Pero al mismo tiempo militábamos en algo parecido, que era una especie de cofradía extraña, que era la gente que se pasaba el tiempo hablando de cine...” —Manuel Delgado (20:42)
El “síndrome de Stendhal” y el musical:
Versiones originales y doblaje:
“Durante 16 años... reunía a mis estudiantes... para ver fragmentos de películas. (...) Las películas estaban ahí justamente para no tener que hablar. Porque lo decían todo de una forma más clara y más bonita que lo que yo pudiera explicar en una clase.” —Manuel Delgado (34:00)
“El cine está en mi carne. (...) Quise ser mujer fatal y actriz del destape. Quise ser una chica mala y seductora... Y como no pude, me puse a escribir.” —Marta Sanz (35:33)
| Tiempo | Segmento / Tema Principal | |--------|----------------------------------------------------| | 02:54 | Marta relata el origen y fetichismo de su cinefilia| | 05:28 | Manuel describe la sesión continua y la cinefilia | | 12:03 | Anecdotario friki: autógrafos y peinados de cine | | 15:32 | Marta recuerda sus cines de la infancia | | 19:18 | Cine como espacio de encuentro y exploración social| | 19:59 | Cine y política en la juventud | | 27:07 | Marta sobre la emoción estética y musicales | | 28:44 | Scorsese y la respiración del cine | | 30:33 | Reivindicación del cine mundial | | 31:17 | Testimonio de la oyente Sofía | | 32:22 | Testimonio de Dionisia sobre cines rurales | | 33:45 | Manuel sobre el sentido de su vida y el cine | | 35:33 | Marta: el cine interior y la escritura | | 36:04 | Cine dentro del cine: Truffaut y Minnelli |
El episodio transcurre en un tono envolvente, nostálgico, a ratos melancólico, pero siempre apasionado. Los invitados exponen con calidez y humor sus “obsesiones”, recuerdos y reflexiones sobre cómo el cine es una experiencia fundamental, social, formativa y transformadora en la vida cotidiana, y cómo recordar el cine es, en realidad, recordar la propia vida.
“Carne de cine” revela la importancia de la experiencia colectiva y vital que suponen las salas, la educación sentimental y social a través de la pantalla, el papel de la memoria y las emociones, y la universalidad del cine más allá de géneros y nacionalidades. El episodio termina con una reflexión metacinematográfica: “pongamos un buen final”, porque al final, la vida y el cine son historias que se entrelazan, muchas veces, en la oscuridad de una sala.