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Marta Sanz
Ser Podcast Hoy por Hoy Magazine.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Ser.
Ángel
Podcast Barcelona Manuel Delgado, buenos días.
Manuel Delgado
Buenos días.
Ángel
¿Estás bien acompañado hoy?
Manuel Delgado
Sí, por fin rompo esta especie de vacío que siento cada vez desde hace tiempo en este escenario, solo, Bueno, acompañado de Marta Sanz.
Ángel
Muy buenos días.
Marta Sanz
Buenos días.
Ángel
¿Qué tal? ¿Qué se siente?
Marta Sanz
Yo una emoción intensa, un vértigo tremendo. Y además es verdad que os dije la semana pasada que iba a darle un abrazo, que lo iba a desarmar. Le he dado el abrazo, pero desarmar él no se ha desarmado.
Ángel
¿No te habrá desarmado él a ti más por eso, por la envergadura? Seguramente. Oye, ¿Preparados para hablar de distracciones?
Marta Sanz
Yo creo que sí. Lo que esperamos es no distraernos el uno con el otro. Te recuerdo que la última vez que yo vine a Barcelona entraste y no nos habíamos dado cuenta de que estabas ahí.
Ángel
Volvíamos de una publicidad, me lo recordaban. Ahora volvíamos de una publicidad y vosotros dos estabais hablando. De todas formas, hoy hablamos de distracciones. Ahora se lo contaremos a los oyentes, pero yo estoy un poco más tranquila porque pienso que si Manuel se distrae, Marta, tú le vas a guiar un poco.
Marta Sanz
Bueno, pero yo es que en Barcelona me relajo mucho.
Ángel
Ay, Dios, soy. Estoy por dejaros el micro abierto e irme yo. Mira qué os digo, ¿No? Venga, vamos a ello. Comienza El rincón y la esquina.
Manuel Delgado
Eso me lo salté. Pues tienes que ponérnoslo más fácil y no saltarte nada. Ya, pero es que no he estado en ningún sitio que merezca la pena mencionar.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Seguro que no has hecho alguna cosa que merezca la pena mencionar. ¿Sigues ahí?
Manuel Delgado
Oye, ¿Todavía sigues ahí? Hola. ¿Qué te has desmayado? No, se me ha ido la olla por un instante. Vale.
Ángel
¿Y te pasa mucho?
Manuel Delgado
Lo habitual.
Ángel
Cómo avanzábamos, hoy tocan distracciones con Marta Sanz y con Manuel Delgado. ¿Empiezas tú, Marta?
Marta Sanz
Bueno, yo voy a empezar en plan comunicadora intrépida, lanzando preguntas a los oyentes. Yo lo que les quiero preguntar es que verdaderamente ustedes se distraen escuchando El rincón y la esquina. Se distraen con las cosas que contamos aquí los miércoles por la mañana Ángel y Manuel y yo. Esto es un espacio distraído y les distrae porque les aleja de la realidad cotidiana. O al revés, porque les coloca en el centro mismo de la realidad. Esto es una pregunta que me parece interesante. ¿Dirían que esta es una sección de entretenimiento o de conocimiento? De las dos cosas a la vez, De ninguna de las dos cosas. Se les hace bola el rincón y la esquina, Porque también puede ser que haya gente que diga vamos a regurgitar esta bola de pelusa de cine, de música y de ideas. Entonces yo creo que este podría ser hoy un punto de partida interesante.
Ángel
Pues mira, mientras tenemos a los oyentes distraídos con este punto de partida que acaba de plantear ahora mismo Marta, Manuel, ¿Cómo seguimos con esto de las distracciones?
Manuel Delgado
Es un tema realmente muy interesante porque es un término que empleamos con frecuencia en relación con alguien o con algo, con nosotros mismos, cuando hablamos de oye, déjame, oye, déjame, que me distraes, que estoy trabajando, o cuando de pronto te distraes conduciendo, espero que sin consecuencias, y te sales de la carretera y te caes por un barranco, pero en el sentido de que nos entretienes, que en el fondo es lo mismo, que puede querer divertirse, pero también puede querer decir esto, desviar tu atención de algo que teóricamente debería ser más interesante.
Ángel
Tú eres distraído, Manuel.
Manuel Delgado
Yo soy muy distraído.
Ángel
Me lo temía, me lo olía, me lo olía.
Manuel Delgado
Además este espacio es víctima de ello. Las veces que me habéis pillado y las veces que no me habéis pillado. ¿Pero en que estoy ahora? No sé de qué están hablando. Pero cuidado, esto puede parecer muy simpático, rollo sabio, despistado, pero es un problema. Para mí, por ejemplo, tomar nota, hacer unas actas de una reunión es un calvario porque no soy capaz de mantener la atención en lo que se está diciendo. Y rollo oye, ¿Me estás oyendo? Porque da la impresión, en efecto confirmable, de que no estoy atendiendo a la persona que me está hablando, que es como si no la escuchara. Pero eso tiene su lado incluso clínico, ¿Sabes? Estos, los neurólogos que siempre se inventan enfermedades, me hicieron unas pruebas para una especie de investigación que hacían en la Goodman y en la Universidad de Barcelona. Pidieron voluntarios y estuvieron horas haciéndome preguntas y cosas, porque se trataba de detectar precozmente el Alzheimer. No salí con Alzheimer, pero en el informe me recomendaban que fuera al neurólogo porque presentaba signos de lo que llamaban TDA, que no es el TDA con H final, sin H final, porque no hay hiperactividad, pero que se llama trastorno de atención.
Ángel
Falta de atención.
Manuel Delgado
Sí, o sea que eso te lo prometo que ya te digo, al margen de que pueda parecer simpático, es un problema porque estoy permanentemente olvidándome de cosas, perdiendo el hilo de las conversaciones. Ahora estábamos hablando hace un momento con Marta, de pronto, no sé qué ha pasado y he tenido que decirlo que tantas veces repito. Perdona, ¿De qué estábamos hablando?
Ángel
Se te ha ido el hilo.
Marta Sanz
Y estábamos hablando de la jubilación.
Ángel
Es un tema que como mínimo le interesa. Claro, claro, claro. Bueno, pero de todas formas hay veces que también, Manuel, cuando uno tiene esta pinta, o se distrae con facilidad o pierde el hilo con facilidad. Eso también se ha asociado mucho a genios, por ejemplo. Es que él es tan inteligente.
Manuel Delgado
Es un lugar común. Y yo de hecho había pensado así un poco para ilustrarlo. Ahí está de Philby, que la hacía Robin Williams, pero ahí está el Jorge de Calabuch de Berlanga, que también es un sabio despistado y simpático. Pero había pensado como ejemplo y para empezar con el lugar común, en una película que hacía Alfred McMurray, que se llamaba Un sabio en las nubes, que como está investigando se le olvida que le están esperando porque se tiene que casar. Para empezar puede ser un buen punto, porque es el tópico. Profesor, ¿Todavía está aquí?
Ángel
Señora, ¿Qué hace usted?
Marta Sanz
¿No se acuerda de la boda?
Manuel Delgado
Me sobra tiempo, solo son las 8 menos 5.
Marta Sanz
Sí, las 8 menos 5, pero de la mañana.
Manuel Delgado
¿De la mañana? No lo hice a propósito. Tengo que ir a ver a Betsy y explicárselo. Sé lo que está usted pensando, señora, pero no se preocupe, todo se arreglará. Cuando Betsy sepa lo que he conseguido, será la muchacha más feliz del mundo. No le diga usted a nadie que he descubierto la goma bo.
Ángel
Dice Manuel que esto del genio distraído es así como un tópico, pero tú, Marta, te has removido también de la silla con esto del sabio despistado. ¿Qué te pasa?
Marta Sanz
Bueno, es que todos podemos verlo desde otro punto de vista. A mí hay veces que esto del genio distraído, el sabio despistado, más allá de que una persona tenga TDA o no, que por cierto, una amiga mía me lo quiso diagnosticar el otro día y le aléjate de mí, vete, yo no necesito este diagnóstico. Pues claro, una piensa distraído. ¿Distraído de qué? Pues de las cosas que de algún modo piensas que no tienen importancia. Y esto enlaza con el tema del otro día. Entonces, muchas veces las cosas que no tienen importancia son la intendencia, lo inmediato. Y eso a veces es profundamente injusto, porque hay personas que no se pueden permitir ninguna distracción. Y a la vez es fundamental que existan genias y genios que pueden permitirse el lujo de distraerse de las cosas que tienen que ver con esos cuidados de los que hablábamos el otro día, para centrarse en otros ámbitos de conocimiento. Y luego yo quería comentar una cosa, porque claro, ahora con lo del tema del teletrabajo y las plataformas y que todo lo hacemos en casa, o por lo menos hacemos muchísimas cosas en casa, a mí distraerme en casa cada vez me cuesta más. Por ejemplo, distraerme viendo una película, y luego entraremos en eso. ¿Hasta qué punto distraerse y concentrarse son lo Yo me distraigo en el cine, que es donde me concentro en la película en casa? En casa es un lío.
Ángel
Ahora hablaremos de esto porque han aparecido de momento dos maneras distintas de distraerse, pero hay muchas más, ¿No, Marta?
Marta Sanz
Sí, hay un montón. A mí me parece un tema apasionante porque se centrifuga, nos lleva hacia muchos lugares diferentes. ¿Cómo se relacionan la distracción y el entretenimiento, la distracción y el despiste, la distracción y la abstracción, la distracción y la falta de atención, la distracción y la dificultad para aprender y la distracción cómo higiene mental, porque a veces tienes que distraerte para salir del cuarto mal ventilado de tu alma? Y luego ¿Hasta qué punto nos distraemos solos o nos distraemos en compañía?
Ángel
Pues vamos a hacer una pausa y vamos a pedir a los oyentes 900 1800 que nos cuenten cómo se distraen o distracciones históricas que hayan tenido ese despiste, esa distracción que terminó mal o terminó bien porque puede tener un final feliz. 900, 100.800 hoy nos distraemos hoy por.
Manuel Delgado
Hoy Magazine Ser Podcast Naturalista Francesa del 19.
Ángel
Os está escuchando toda España. Hola. Lleva los cascos puestos. ¿Cómo lo hacemos esto ahora? Porque están un poco distraídos.
Manuel Delgado
¿Qué?
Marta Sanz
¿Hola? Hola, Ángel. ¿Hola?
Manuel Delgado
¿Hay alguien ahí?
Ángel
Estabais un poco distraídos. Estabais un poco distraídos.
Marta Sanz
Estábamos hablando de nuestras cosas.
Ángel
Bueno, se ha habido media España.
Marta Sanz
No me digas.
Ángel
No, la España entera. Que este programa lo escucha España entera. No, media España lo escucha España entera.
Marta Sanz
Menos mal que estábamos hablando de Virginia Woolf y cosas así.
Ángel
Nos queda una pausa de publicidad para más adelante. Yo solo os voy a pedir que continuéis hablando vuestras cosas, pero que uno esté pendiente de los auriculares. Solo un poquito. Solo un poquito.
Manuel Delgado
Venga.
Ángel
900 1800 Hoy hablamos de distracciones como las que tienen Marta Sanz y Manuel Delgado juntos hoy en Radio Barcelona. Y pedimos que llamen y que nos cuenten aquella distracción, aquel despiste que todavía recuerdan con una sonrisa. Vamos a recuperar una charla con Carlos Salvador Vila, campeón del mundo con Argentina 1986, dirigiendo a un equipo capitaneado por Maradona. Hablaba de las distracciones en el fútbol.
Manuel Delgado
Nos puede haber distraído, digo. Vos, por ejemplo, estaba operando a un familiar tuyo. Entonces sale el médico, dice tuve cinco minutos que me distraje y está muerto. No hay médico. Que te tenés que pegar un tiro al médico. No te puede traer nada, Nada. El fútbol no te puede distraer. Toca el silbato y después tampoco. Hasta que estés en el vestuario tenés que estar todo el día, todo el día, todo el día, todo el día. Ahora eso se lo decís y los tipos lo entienden, pero todo el día.
Ángel
Claro. Si Manuel y Marta fueran médicos habría ya un par de muertos sobre la mesilla, sobre la camilla del quirófano. A ver, Manuel, ¿Por qué se producen las distracciones, los despistes?
Manuel Delgado
A mí es un tema que me apasiona porque tiene que ver justamente con la pregunta de dónde estamos cuando no estamos por donde tenemos que estar. Y hay un malentendido que es que el despistado no se concentra. Creo que el problema que tiene es muy distinto. No se concentra en lo que está porque está en otra cosa. Porque está concentrado en otra cosa, en otro sitio distinto. Mira, la película a la que antes me refería, que mencionaba que escuchábamos en castellano se llamaba Un sabio en las nubes. El título original de la película es The Absent Minded, que es justamente profesor. ¿Y que es el profesor? Despistado. Fíjate esta idea de ausente. El despistado está ausente. A mí, por ejemplo, me intriga aquella mujer de la que tan profundamente enamorado estaba Neruda. ¿Dónde estaba cuando estaba ausente y su voz no le tocaba? Es una pregunta interesante. ¿Dónde está la gente que está ausente? Me mueves cuando estás, cuando callas, porque estás como ausente y me oyes desde lejos y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Ángel
Es la pregunta que formulaba Manuel ¿Dónde está la gente que está ausente? Uno se despista porque se concentra en otra cosa. Tú, Marta, tienes muchos de esos momentos en los que estás como ausente.
Marta Sanz
Yo ahora os voy a contar uno que me pasó el otro día y que es peor incluso que esta distracción que hemos tenido Manuel y yo. Yo me acuer mucho siempre de la escuela y de las coletillas que tenían las maestras y cómo le decían a las es que te distraes con el vuelo de una mosca y tal. Y a la alumna la que se lo decía es porque le estaba costando concentrarse en la explicación de los quebrados o de los números primos o de estas cosas indescifrables. Y pasaba una mosca y la niña se iba. Pero claro, ¿A dónde se iba esa niña? En el cole también estaba muy mal visto distraer a los demás, los niños que hacían monerías y tiraban pelotitas y entonces no dejaban que sus compañeros se fijaran allí en la lista de los reyes godos o lo que fuera. Yo me hago la misma pregunta que se hace ¿A dónde nos vamos cuando nos distraemos? ¿A dónde se iban las cabezas de esas compañeras mías? ¿Yo en aquella época era muy atenta a la pizarra, pero yo veía a esas otras niñas y decí bueno, estas niñas están en un sitio maravilloso o están en un infierno doméstico? Porque es que tampoco sabes a dónde te lleva tu cabeza. Te distraes. ¿Están en el centro del sueño o están en el centro de la pesadilla? No lo sabemos. Yo cada vez me distraigo más. Quiero creer que esa distracción no tiene que ver con TDA ni nada de esto, sino que me estoy humanizando. Yo era una mujer que no me distraía, estaba loca, estaba siempre. Y ahora me permito más distracciones. Y el otro día estaba en un restaurante con mi marido, volviendo de un viaje, y yo estaba en el restaurante y estaba comiendo, tenía un frío, pero estaba calladita, estaba calladita porque como me dicen que me quejo mucho, pues no.
Ángel
Me voy a ir aguantando.
Marta Sanz
Estaba aguantando, aguantando el frío y de repente se me escapó. Joder, qué frío. Estoy aquí helada con esto del aire acondicionado. Entonces mi marido me llamó la atención sobre un hecho fundamental. Me marta, ¿Tú no te has dado cuenta de que tienes la chaqueta colgada en el respaldo de la silla? Y no, pues la verdad es que no me había dado cuenta que habías.
Ángel
Entrado tú al restaurante.
Marta Sanz
Claro, y había colgado en el respaldo de la silla, al lado del bolso, y me había pasado toda la comida muerta de frío, sin darme cuenta, distraída. Debería tener la cabeza en el sentido de los números primos, pero abstraída, despistada, inútil. Y esto me recuerda una canción que me encanta, que es una canción de Pedro acompañado por Luz Casal, que es una canción que se titula Te sigo soñando y si alguna vez huí de mi vida contigo, perdóname cariño, estaba distraída. Entonces creo que a veces, incluso en los amores más intensos se necesita un ins de distracción o de ensimismamiento, un estar a solas. Si alguna vez huí de mi vida.
Manuel Delgado
Contigo.
Marta Sanz
Perdóname cariño, estaba distraída, no veía.
Manuel Delgado
Color.
Marta Sanz
En esta marea, había mucho calor en la frontera.
Ángel
Me sigues gustando. A ver, Manuel, ¿Tú dónde te vas cuando te distraes?
Manuel Delgado
Es el segundo episodio de este espacio en que mencionamos a Luz Casal. Creo que debe estar contenta, porque además se lo merece.
Ángel
Esta canción con de Pedro es una maravilla de canción.
Manuel Delgado
¿Y esto que me preguntas de dónde? Bueno, hay dos lugares a los que suelo ir siempre cuando no estoy, que pueden ser o La Luna de Valencia o Ababia, entonces puedo variar, pero básicamente estoy siempre y no es una broma cuando de pronto alguien te dice o tú dices la tierra llamando a tal, esa persona, a ver dónde estás, porque no estás por mí. En el fondo bromeas con esa idea de que la persona está en otro sitio. Mira una vez hablando sobre el tema de no lugar, que es un concepto de pronto Emanuel Cruz, Fíjate, Manuel Cruz, igual que ahora ya en subir, que fueron grandes amigos tú y ahora mira, Joan, subirás ministro, Manuel Cruz, presidente del Senado y tú aquí.
Ángel
Pero subirán si tú colaboráis en el hoy por hoy los dos.
Manuel Delgado
Sí, pero sí ministro. Yo nunca llegaré a ministro de ser presidente del Senado, pero yo nunca llegaré donde ellos. En fin, bueno, lo que decíamos de esto de dónde vas, por ejemplo, vas en el autobús y la gente que va contigo, una buena parte, a veces incluso yo mismo, ya no leemos libros, una pena, ni el periódico casi prácticamente no lo lee nadie, pero la gente va con el móvil. Pero hay también mucha gente que no va con el móvil y que va sola, que viaja sola y está pensando. La pregunta que me invitaba a hacer, la pregunta a la que me remitía Manuel Cruz, es una que se hace Hannah Arendt, que ¿Dónde estamos cuando pensamos? Cuando pensamos dónde estamos, en qué no lugar nos encontramos únicamente para abandonarnos a pensar. Esa gente que viaja sin mirar el móvil en el autobús con nosotros, ¿Dónde está? Es como si fuera protagonista de algo parecido a un viaje chamánico que le hace desplazarse o dislocarse a un lugar que no está ahí. Y yo había pensado que una ilustración de esa evidencia que contemplamos y que protagonizamos podía ser una canción también preciosa de Víctor Jara, que no solamente era un cantante político, militante y revolucionario también era también, como todo buen revolucionario, un sentimental, que es una canción que se llama Cuando voy al trabajo.
Ángel
Escuchen.
Manuel Delgado
Cuando voy al trabajo pienso en ti. Por las calles del barrio pienso en ti. Cuando miro los rostros tras el vidrio empañado, sin saber quiénes son, dónde va. Pienso en ti, mi vida, pienso en ti.
Ángel
Y hablabas antes de la gente que va en el autobús y que te piensas dónde están. La gente distraída tampoco tiene fácil llegar a los sitios.
Manuel Delgado
Hombre, la idea de. Creo que me he despistado, no sé dónde estoy. Todos lo hemos Sin tener ningún sentimiento.
Ángel
Me he pasado la parada.
Manuel Delgado
Porque también tiene que ver con la idea de. De desviarse, de desorientarse. Aquí también había pensado en una ilustración que creo que puede ser indicativa, que es una película que no sé si habéis visto, creo que hay una novela importante detrás, pero se llama El turista accidental. Que la hacía a la Greena Davis y al John Hart. Y que John Hart pertenece a una familia que tiene una especie de extraña. No sé si enfermedad, porque tampoco parece que lo vivan como tal, pero se pierden. Entonces están esperando a un hermano en aeropuerto y de pronto tarda, pero nadie le extraña porque es que se habrá perdido.
Ángel
Es habitual.
Manuel Delgado
¿Y Porter? Salió a comprar algo a la ferretería. Quizás se haya extraviado. ¿Extraviado? ¿Cuando? Se marchó un poco antes de la cena. De la cena de esta noche. Ha ido a comprar una cosa. Eso lleva tiempo, no creas que se ha extraviado definitivamente. No es raro que se pueda extraviar. Es el problema de toda la familia. Las direcciones. Qué curioso, Charles, ¿Qué Nada importante? Voy a ayudar. Hemos comprado todos los mapas de esta ciudad y sus alrededores, los hemos marcado y no obstante nos perdemos con la.
Ángel
Tranquilidad con la que viven la desaparición del hermano. Bueno, ya volverá, ya se encontrará. Mira, hablando de espacios, ¿Distraerse, Marta, ¿Es estar dentro o estar fuera?
Marta Sanz
Para mí una de las grandes preguntas del universo es esa. Esto del dentro y el fuera. Y comentando esto que estabais diciendo de ir andando por la calle, yo cuando vengo a Barcelona, que claro, no es mi ciudad, no es como en Madrid, que tengo los recorridos más automatizados, yo me doy cuenta de que voy andando por la calle y hay veces que la calle me distrae. Me distrae de lo que yo voy pensando. Y a veces, en otros lugares que tienes más automatizados, tu interior, tus pensamientos, son los que no te dejan ver la calle. Entonces todo es una cuestión de dónde se coloca la atención y cómo suceden cosas de manera paralela. Igual que en la canción de Luz Casal hemos visto que es necesario desatender por un instante a los demás, distraerse de los demás para reparar qué te está pasando a ti. Hay otras veces en las que distraerse en lo que consiste en. En esa necesidad de salir, de airearse, de abandonar las rumiaciones. Esta mujer necesita distraerse, necesita distraerse, necesita salir de aquí. Tienes un mal de amor. A la calle, venga, a distraerte, a bailar, a lo que sea. Y aquí me acuerdo yo de esta canción de tequila, que a mí me vino bien algunas veces, aquella del me.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Vuelvo loco y sé que tengo algo.
Ángel
Dentro de mi cabeza.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Me vuelvo loco y quiero salir a cantar. A cantar.
Ángel
Pero mira, Marta, qué curioso, qué paradójico, que para deshacer el nudo de problemas que nos distraen, lo que hay que hacer es salir a distraerse.
Marta Sanz
Totalmente. A veces necesitamos distraernos, pensar en otras cosas, alejarnos de nuestras preocupaciones, y entonces vas y te pones a ver la tele, o dices voy a leer este libro, y justo en ese momento te das cuenta de que tu cabeza no descansa, que sigues en el mismo punto agotador, dándole vueltas. Y esto a mí me hace valorar muchísimo más esos libros y esas pelis que sí consiguen trasladarme a un sitio diferente del de nuestros corazones mal ventilados. Aquí es verdad que muchas veces hablamos de una forma muy, por lo menos yo, así, muy valorativa, de ese arte que te ayuda a ver lo que no quieres ver, de una realidad compleja y difícil, pero otras veces incluso que resulte del todo contradictorio, pues el arte y las películas y los libros te ayudan a tomar aire. Claro, igual que estamos hablando siempre de el dentro, el fuera, el fuera, el dentro, lo íntimo, lo público, ese movimiento del ensimismarse y el enajenarse del asombro como descubrimiento de la luz o como búsqueda de la sombra, que esto lo aprendí yo aquí de Manuel, como sombra que nos proteja de una luz incineradora. Distraerse y descubrir, divertirse y aprender, son verbos que para mí no son incompatibles y responden al espíritu de esta sección que tenemos y enlazan con la pregunta que hemos hecho al principio de la mañana. Y otra canción ineludible para nosotros que podríamos poner en nuestro epitafio cuando pase esto dentro de muchísimos años, el volando.
Ángel
Voy, volando vengo, y en el camino yo me entretengo.
Marta Sanz
Claro.
Ángel
Venga, no se entretengan ustedes. Novecientos, cien, ochocientos, ya saben que es el número que tienen que marcar si nos quieren contar. Distracciones, despistes, que recuerden que les hayan arrancado una sonrisa, como decíamos antes, o que tuvieron un resultado fatal. Novecientos, cien, ochocientos. Hoy hablamos de distracciones.
Manuel Delgado
El mago muestra algo ordinario. Lotento. El mago, con eso que era ordinario, consigue hacer algo extraordinario. Pero todavía no aplaudiréis. Que hagan desaparecer algo no es suficiente, tienen que hacerlo reaparecer. Entonces intentaréis descubrir el truco, pero no lo conseguiréis porque en el fondo no queréis saber cuál es, lo que queréis es que os engañe.
Ángel
Último tramo del rincón y la esquina hablando de distracciones con Marta Sanz y con Manuel Delgado. ¿Atentos ahora, Ahora estabais atentos? Sí, mucho disciplinado juntos en Barcelona, con el riesgo que eso conlleva y que de momento estamos sorteando. Bien, de momento la sección sigue adelante y ya saben que al final de la sección nos gusta contar con su ayuda, con su colaboración 900, 1800 para que nos cuenten distracciones que todavía recuerdan, despistes que todavía recuerdan y que siguen contando, que les lleva a un momento determinado de su biografía. Y esto que acabamos de escuchar es un fragmento del Truco final, que es una película de Christopher Nolan. Y entramos, Manuel, en el territorio de.
Manuel Delgado
Las distracciones interesadas y aquellas que inducimos a los demás. Bueno, no sé si a nuestros oyentes o a vosotras mismas alguna vez os ha perseguido la policía, pero recuerdo una película, recuerdo cómo se llama, en que una persecución en que la pareja, que eran dos mujeres perseguidas, ponía los intermitentes. Entonces nadie hace ver que es muy loco, muy loco que te persigue la policía ir circulando poniendo intermitentes, pero es verdad que cuidado, digamos esto tal que creo que lo he despistado, es una frase que hemos escuchado más de una vez, o intenta distraerlo mientras yo hago tal, que indica que en efecto tenemos interés en distraer a alguien y en efecto, pues en eso consiste. Entonces había pensado que El séptimo sello es un ejemplo perfecto de ello, puesto que en efecto, el caballero que de pronto descubre que ha venido a verle la muerte, piensa en algo que de pronto la distraiga, le distraiga, perdón, porque es un varón, le distraiga y de pronto, ya sabéis, le invita a jugar una partida de ajedrez y eso le distrae a la muerte, al menos durante un tiempo.
Ángel
El séptimo sello, que es uno de los grandes títulos de Ingmar Bergman.
Manuel Delgado
¿Quién eres tú? ¿La muerte? ¿Es que vienes por mí? Hace ya tiempo que camino a tu lado. Ya lo sé. ¿Estás preparado? Espera un momento. Es lo que todos decís, pero yo no concedo prórrogas. Tú juegas al ajedrez, ¿Verdad? ¿Cómo lo sabes? Lo he visto en pinturas y lo he oído en canciones. Pues sí, realmente soy un excelente jugador de ajedrez. No creo que seas tan bueno como yo. ¿Para qué quieres jugar conmigo? Juguemos con una condición. Si me ganas, me llevarás contigo, Si pierdes la partida, me dejarás vivir.
Ángel
De todas formas Manuel, el uso de maniobras de señuelos de todo tipo forma parte de nuestro día a día, al menos de los que nos dedicamos a este trabajo. Hay que estar bien atentos para que no nos distraigan, para que no nos despisten con alguna cosa.
Manuel Delgado
Pero sea lo que sea lo que hagas, cuando de pronto pones énfasis en algún asunto, alguien de la competencia dirá que en el fondo este tema lo está sacando para no sacar otro. ¿Por qué de pronto Pedro Sánchez se embarca con esto de Gaza? Pues para disimular u ocultar los problemas legales que tiene. Pero eso también se le dice con frecuencia por parte del PSOE en relación con el PP. Y de hecho, fíjate lo que voy a decir, a veces yo pienso que buena parte de esto que damos llamar movimientos sociales, que tampoco sé exactamente qué es, son maneras de distracción de lo que debería para mí ser el objetivo principal de las luchas sociales, que señalar con el dedo la responsabilidad del capitalismo, cosa que los movimientos sociales no suelen hacer. Pero claro, eso seguramente es un acto egoísta mío que no me explico por qué no se da el acento en lo que yo se lo daría. Pero es verdad, la idea de cortina de humo justamente es esa. Según como lo mires, cualquier asunto siempre puede ser visto y mostrado como si fuera una cortina de humo en relación con otro. Hay una película que seguramente nuestros oyentes han visto y es curioso porque eso se llama maniobra de distracción o de entretenimiento. Se llama así, maniobra de distracción, porque justamente consiste justamente en despistar.
Ángel
Y la peli a qué te referías.
Manuel Delgado
Cortina de humo, que es aquella que hace el Justium Hoffman y el Robert De Niro, que es que se montan en una película literalmente para ocultar un escándalo presidencial a base de inventarse una guerra. Pero todo puede ser siempre ¿Por qué Yahushu monta esta cosa tan horrible que está haciendo en Gaza? Dirán para ocultar sus problemas de corrupción en Israel. En el fondo siempre puedes decir que cualquier cosa oculta otra cosa que es verdad. No deja de ser cierto inevitablemente escuchamos.
Ángel
La cortina de humo de Dustin Hoffman y Robert De Niro como creadores del humo.
Manuel Delgado
Muy bien. Ha ganado un día, tal vez dos. Lo ideal sería unos cuantos más hasta llegar a las elecciones. ¿Cómo lo alargará eso? No se sostendrá 11 días. Se folló una colegiala. Una joven becaria. Está bien. Se folló una preciosa becaria. En fin, ¿Cómo lo van a contener? Disculpen, solo voy a por mí. Mi batido de vegetales. ¿Qué cree usted que podría contenerlo? Nada. ¿Nada? Nada, nada, nada. Creo que le haría falta una guerra. ¿Bromea? No bromeo. Trabajo en el mundo del espectáculo. ¿Por qué acuden a mí?
Ángel
Por un lado, Marta, tenemos a los creadores del humo, y por otro, los que lo consumen, a los consumidores del humo. ¿Tú crees que vivimos en una sociedad que se distrae fácilmente o que es fácil de distraer?
Marta Sanz
Mira, por una parte, desde el punto de vista más personal, como ya os comentaba antes, a mí el ser ahora un poco más despistada de lo que era, un poco más distraída de lo que era, me ha llevado a un lugar de cierta tranquilidad. Es verdad, porque te relajas. Sí, me doy cuenta de que tolero mejor la incertidumbre y que si te equivocas tampoco es una cosa tan tan, tan, tan, tan espantosa. Yo en ese sentido era quizá demasiado organizada, rígida. Tener que estar atento a todo, todo el rato, es una cosa que puede resultar muy agotador. Sin embargo, más allá de ese elogio necesario a las hermosas distracciones y al relajarnos un poquito, es cierto que yo creo que vivimos en una sociedad que propicia los déficits de atención. Cada vez resulta más difícil concentrarse, cada vez es más necesario educar el oído para detectar el la perfecto de los diapasones. A mí esta metáfora me gusta mucho. Y también me gusta mucho citar siempre al escritor Ricardo Piglia, que es el que en su novela Blanco nocturno decía, entre otras cosas, uno de sus personajes que hay que fijarse, y vuelvo a lo que comentaba antes, porque me parece uno de los descubrimientos que he tenido yo esta semana mientras preparaba El rincón y la esquina. Para distraerse de verdad, leyendo un libro, viendo una película, hay que concentrarse un montón. La distracción. Estoy distraído, estoy entretenido. Exige que te concentres, que saltes de verdad la baldosa de Meridiano Poppins y que te metas en cuerpo y alma. Esto yo creo que es muy importante, que no es una paradoja y que. Bueno, pues ahí lo dejamos.
Ángel
Vamos a ver qué distrae a nuestros oyentes o cuáles son esos despistes que recuerdan como Vicenta, desde Ciudad Real, muy buenos días.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Hola, buenos días, Ángel.
Ángel
A ver, Vicente, cuéntanos ese despiste.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Pues mi despiste fue que íbamos al cementerio a llevar flores. Íbamos con mi madre, mi hermana y yo a llevar flores al cementerio, a 30 kilómetros de donde yo vivo. Y me dejé a mi madre en mi casa. Me la dejé en mi casa. Echó las flores, echó el agua, echó chaquetas, cerró la puerta para dárse la vuelta, para subir por la otra puerta. Mi hermana y yo adelante. Yo oí la puerta cerrada y salí de marcha 30 kilómetros sin saber, sin sospechar que mi madre no venía con nosotras.
Ángel
Pero eso era porque tú y tu hermana ibais ahí dándole al palacio.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
No, mi hermana iba durmiendo y yo escuchando a Desde el silencio. Así de sencillo.
Ángel
Y os habíais dejado a la madre.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Y nos dejamos a mi madre, sí, claro. Pero llegamos al pueblo donde íbamos y las dos nos bajamos del coche todas asustadas porque, claro, mi madre no venía, pero nosotras diciendo que mi madre había subido buscándola en el maletero, debajo de los asientos del coche. ¿Dónde está mamá? ¿Dónde estÁ mamá? Pasamos a casa de mi abuela a hemos perdido a mi madre por el camino y no sabemos por dónde. Venid con nosotras a buscarla. Entonces sale mi abuela. Locas, estáis muy locas. Tu madre, os la habéis dejado en el pueblo. Y es que. ¿Pero cómo nos hemos dejado? Si mi madre ha subido. Entonces ya llamamos. No llame. Teléfonos móviles. Llamamos a mi casa y madre, sí, aquí estoy. Que no me habéis dejado de subir al coche. Volvimos a por ella. Ya sí que nos la llevamos. Y la llevamos al cementerio. Puso las flores. Y eso se queda así cada vez que. A ver, que no he subido, que no he subido.
Ángel
Cada vez os lo recuerda. Vicenta, muchísimas gracias.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Nada, hasta luego. Buen día.
Ángel
Estos despistes son más habituales de lo normal.
Manuel Delgado
Una ilustración que hemos podido incorporar solo en casa.
Ángel
Cargan el coche hasta los topes y resulta Que se han dejado al niño.
Marta Sanz
Que se han dejado al niño.
Ángel
María Isabel, desde Elche, muy buenos días.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Hola, buenos días. Un placer saludaros.
Ángel
Cuéntanos tu despiste o tu distracción.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Bueno, yo es una falta de atención. No presto atención, sobre todo las cosas físicas. Entonces, cuando llevaba un año con mi marido o así de novios, llevamos a la treinta y tantos, hashtag. Pues yo trabajaba en un comercio y había una señora que yo no le caía muy bien y siempre me decía cosas feas. Y un día va y me uy, chica, ¿Tienes novio tú? Que no eres muy así, qué guapo es alto, rubio y con los ojos azules. Y yo me quedé muerta. Digo, no me digas que tiene los ojos azules. Yo no me había dado cuenta que mi marido tenía los ojos azules.
Ángel
¿No te habías fijado nunca?
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
No, no me había fijado. Yo no me fijo en la. Yo que sé, soy muy despistada. Y cuando llegué a casa corriendo, entré a la cocina, digo, por favor, a ver, enseguida tenía los ojos azules y no me había dado cuenta.
Ángel
Pues un despiste. Pero eso es verdad que le pasa mucho a la gente que no se fija en el aspecto físico o en las cosas físicas. Hay gente que se fija en todo y hay gente que no se fija. Exacto. María Isabel, muchísimas gracias. Hasta luego. Yo ahora mismo no sé decir de qué color tienes tú los ojos, Marta.
Marta Sanz
A ver si me miras mejor, porque tengo unos ojos verdes preciosos.
Ángel
Pues mira, no me había fijado.
Marta Sanz
Por favor. De todas maneras, lo de María Isabel, estar casada con Paul Newman y no darse cuenta, esto es un problema.
Ángel
Pero ¿Y la clienta? Tú que eres así, ¿Dónde vas con un hombre tan guapo? Carmen, desde Madrid, muy buenos días.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Hola, buenos días, Ángel.
Ángel
Cuéntanos, a ver, ese despiste.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Yo contaros que nací despistada ya. Y ya a partir de ahí.
Ángel
Y ya no tiene solución.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Ya no, ya esto para siempre. El último ha sido que estaba en un centro comercial grande, en una tienda comprando ropa. Iba yo con mi ropa en el brazo viendo. Me voy al probador y entonces de pronto le digo a una señora, pase, pase, por favor. Y mira para arriba de gozo. Y me estoy dando paso a mí misma. Entonces ya miro para los lados, digo, por Dios, que nadie me haya visto ya.
Ángel
Porque encima despistado es el ridículo.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Claro, es que tú imagínate, imagínate. Pase pase, por favor y levantas la cabeza y soy yo, ahí mismo estoy dando paso. Entonces ya claro, dices que no me vea nadie, te vas al probador, además eso es probador, eso hay que meter la ropa, no tienes que hacer nada, que ya. Eso es lo que me faltaba y ya salí con la cabeza bajada diciendo que no me haya visto a nadie.
Ángel
Por Dios, que nadie me haya visto haciendo este ridículo. Carmen, muchísimas gracias.
Vicenta / María Isabel / Carmen (call-in listeners)
Gracias a vosotros por el programa.
Ángel
Hasta luego. No sé si os ha quedado algo en el tintero. No sé con qué te distraes, Marta, no lo sé.
Manuel Delgado
A mí sí que me queda.
Ángel
Dime, Manuel.
Manuel Delgado
Es todo un acontecimiento, creo que la primera vez, creo. Creo que en toda la historia del espacio en que hemos cuadrado el tema de los temas que proponemos para.
Ángel
Es que igual la clave es que estéis juntos. Manuel, vente a Madrid.
Manuel Delgado
¿Claro, tendría que llamar a casa, no sé, pero es importante? Para mí sí, porque sabéis lo que es que siempre quede.
Ángel
Mira, pues Manuel, si para ti es importante, no te digo lo importante que es para Sebe, para Marcos y para mí, o sea, lo de hoy. Creo que cuando termine el programa nos vamos a ir a tomar una cerveza.
Marta Sanz
Venga, nuestra salud hasta.
Ángel
Bueno, hasta dentro de 15 días porque Marta se va a distraer, se va a despistar, ya lo hablamos.
Marta Sanz
Voy a tener que estar muy atenta.
Ángel
Un beso.
Marta Sanz
Un beso grande.
Ángel
Adiós.
Marta Sanz
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Podcast: Hoy por Hoy
Episode: El rincón y la esquina | Distracciones
Date: September 24, 2025
Host: Àngels Barceló
Guests: Manuel Delgado, Marta Sanz
Caller Participants: Vicenta, María Isabel, Carmen
Main Theme: Distracciones (Distractions) – an exploration of the role, meaning, and impact of distractions in everyday life, from the trivial to the profound.
This episode of "El rincón y la esquina" delves into the multifaceted concept of distractions—how they affect our attention, perception, creativity, and day-to-day routines. Àngels Barceló, alongside regular contributors Manuel Delgado and Marta Sanz, navigates the porous boundary between distraction and concentration, sharing insights from personal anecdotes, cultural references, and lively listener participation. The tone is witty, intimate, and lightly philosophical, inviting the audience to reflect and laugh at the quirks of everyday distractedness.
(00:14–01:18)
Manuel expresses relief at not being alone in the studio, finally sharing the space with Marta Sanz. They joke about their mutual distractions, setting the playful tone of the segment.
Notable Moment:
Marta delivers a promised hug to Manuel, attempting (unsuccessfully) to "disarm" him, a running joke from a previous episode.
(02:26–03:28)
Marta poses vital questions to listeners:
Notable Quote:
"¿Dirían que esta es una sección de entretenimiento o de conocimiento? ¿De las dos cosas a la vez, de ninguna de las dos cosas?"
— Marta Sanz [02:56]
(03:36–05:58)
Manuel candidly admits to being highly distractible, discussing how this affects his work life and personal interactions.
Notable Quote:
"Las veces que me habéis pillado y las veces que no me habéis pillado. Pero cuidado, esto puede parecer simpático, rollo sabio, despistado, pero es un problema."
— Manuel Delgado [04:18]
(06:02–07:00)
The trope of the absent-minded scholar is discussed with references to film characters (e.g., "Un sabio en las nubes", "Calabuch").
Dialogue Play:
They joke about forgetting important events, like weddings, due to distraction—channeling the cinematic archetype for laughs.
(07:28–08:53)
Marta brings a critical perspective:
Notable Quote:
"Es fundamental que existan genias y genios que pueden permitirse el lujo de distraerse de las cosas que tienen que ver con esos cuidados..."
— Marta Sanz [08:00]
(08:59–09:29)
Discussion broadens:
Memorable Analogy:
"A veces tienes que distraerte para salir del cuarto mal ventilado de tu alma."
— Marta Sanz [09:17]
(12:04–13:32)
Manuel reflects philosophically:
Notable Quote:
"¿Dónde está la gente que está ausente?"
— Manuel Delgado [13:10]
(23:47–25:09)
Discussion moves to art as both confrontation and escape.
Notable Quote:
"A veces necesitamos distraernos, pensar en otras cosas, alejarnos de nuestras preocupaciones..."
— Marta Sanz [23:34]
(27:14–31:44)
Manuel introduces the notion of "induced" distraction—diversions with purpose (cortina de humo, red herrings).
Notable Quotes:
"Intentad distraerlo mientras hago tal... tenemos interés en distraer a alguien."
— Manuel Delgado [27:40]
"Todo puede ser siempre visto... como si fuera una cortina de humo en relación con otro."
— Manuel Delgado [29:16]
(31:56–33:50)
Marta analyzes modern society’s vulnerability to distraction and the growing challenge of true concentration.
Notable Quote:
"Para distraerse de verdad, leyendo un libro, viendo una película, hay que concentrarse un montón."
— Marta Sanz [33:34]
Vicenta (Ciudad Real) [34:02]:
Tells a hilarious story about setting out for the cemetery—with flowers, water, and provisions—only to realize 30 kilometers later that they’d left her mother behind at home.
María Isabel (Elche) [36:14]:
Describes never noticing her now-husband's distinctive blue eyes until a customer pointed it out—a testament to being "physically" oblivious.
Carmen (Madrid) [37:53]:
Shares a mortifying but funny account of offering herself passage in a store fitting room, utterly distracted and not recognizing herself in the mirror.
The episode artfully balances philosophical inquiry with everyday humor, blending references from cinema, literature, and personal experience. The mood is relaxed, self-deprecating, and conversational—normalizing the experience of distraction and questioning its role in both creative and routine aspects of life.
Listeners are encouraged to forgive themselves and others for their distracted moments, recognizing distraction as sometimes a creative necessity, sometimes a social tactic, and often a deeply human trait.
Final Message:
As the episode closes, Manuel and Marta toast to having “matched the theme” for once, promising more lively, distracted conversation after a well-earned cerveza, and inviting listeners to continue reflecting on (and perhaps celebrating) the peculiar joys of being a little bit lost in thought.