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Marta Sanz
Ser podcast.
Manuel Delgado
Pero hablemos claro. ¿El coche es para su hermano o no es para su hermano? Porque este lío yo ya lo tiro. La verdad es para un servidor. Pero era para usted el coche. Hombre, don Anselmo, que sea enhorabuena.
Marta Sanz
¿Qué le pasa?
Manuel Delgado
Las piernas. Es que el médico me dice que yo uso el cochecito. Me voy a anquilosar. Que se le anquilosen las piernas.
Marian
Mejor.
Manuel Delgado
Si el año 2000 nadie va a utilizar las piernas salvo los Pero los demás, todos en coche.
Marian
Todos en coche.
Presentador
Hoy en el rincón y la esquina hablamos del coche.
Manuel Delgado
Salimos al amparo de la noche. Hoy por hoy magazí con un pretexto breve y elegante. Los dos con el anhelo sin candado, el miedo anestesiado y el corazón por delante.
Marta Sanz
Ser podcast.
Marian
Alejando de la gente.
Marta Sanz
Buscando la verdad en la sombra.
Manuel Delgado
No hizo falta hablar de lo evidente, lo que cada uno siente y sin embargo lo nombra.
Presentador
Marta Sanz. Buenos días.
Marta Sanz
Buenos días.
Presentador
Manuel Delgado. Buenos días.
Manuel Delgado
Buenos días.
Presentador
Nos guste o no nos guste, nuestras vidas están rodeadas de coches y nuestras biografías están llenas de historias ligadas a los coches. Así que vamos a empezar. Y Marta, empiezas tú.
Marta Sanz
Bueno, yo. Ya sabéis que no sé conducir. Yo he contado siempre que sé nadar súper bien. Nado muy bien, pero conducir. No sé conducir. Lo siento mucho. Sin embargo, la verdad es que a mí me gustan los coches porque mi abuelo era el mecánico melómano. Los arreglaba estupendamente bien. Igual que Natalia Ginzburg tenía su léxico familiar. Dentro de nuestro léxico familiar había expresiones que yo oía permanentemente. La tapa del delco, la correa del ventilador, el cárter, las bujías, el radiador, las pastillas de los frenos, el cigüeñal y estas cosas de las tripas de los coches que mi abuelo se sabía muy bien. Yo no tengo ni idea de lo que es la correa del ventilador, ni el cárter, ni el delco, ni nada. Pero las palabras me gustaban muchísimo y no las he olvidado.
Presentador
Si te sirve de consuelo, yo sí conduzco y no sé qué quiere decir ninguna de estas cosas.
Marta Sanz
Manuel, no sabes sobre lo que vas montada.
Presentador
Manuel, te toca a ti ponerte al volante. Venga.
Manuel Delgado
Bueno, yo no sé nadar. Una cosa por la otra. No se puede tener todo en la vida de mecánicos. Me acuerdo una vez nos estropeó el coche cerca de San Celoni, llevamos una grúa, vino un técnico, un mecánico y nos enchegaba y de pronto me preguntado como si la correa del ventilador se hubiera roto. Yo le dije pues sí, me dijo eso es que la correa ventilador se ha roto. Y me pareció que esos niveles nunca los alcanzaría. Oye, en primer lugar no vamos a hablar de coche de caballos, ni de cochecitos de niño, ni de cochecitos lere, sino de automóviles. Pongámonos de acuerdo en ello, ¿Vale?
Presentador
Coches.
Marta Sanz
Yo no sé. Ya veré, ya veré.
Presentador
Bueno, a lo mejor Marta se nos desvía un poco.
Manuel Delgado
Hombre, yo creo que siempre tenemos que dedicar un tema a los autochoques, que es un espacio en el que no es que pueda. Es que tienes que chocar por fuerza, porque si no tiene sentido un espacio en el que solamente se puede chocar. Bueno, a ver, esta es una problemática de amplio espectro.
Aquí hay cuestiones importantes que tienen que ver con que en efecto, creo que es inaguantable el tipo de mal que producen.
Los gases estos y tal. Por aquí creo que no vamos a poder hablar de esto. Y además tú tienes ahí un espacio abierto donde la gente es competente y sabe de temas y tú le plantas esta cuestión y te va a dar un recorrido que nosotros, que vosotros no podréis. Vamos a saber. Pero lo importante, y estoy de acuerdo con Marta, en que entendamos que el coche es un habitáculo, es un lugar donde se vive, aunque sea en movimiento, pero es un lugar donde se vive. Y por supuesto tenemos que darle ese valor justamente del lugar en el que habitamos y en el que nos pasan cosas, que no es únicamente llevarnos de un sitio a otro. Yo creo que a mí ese debería ser el punto de parto. Sí, porque el otro.
Que la cosa está mal y que el planeta se va al carajo por culpa de los coches, también es verdad, pero no es el.
Presentador
Bueno, lo dejamos dicho esto ya, lo dejamos dicho, pero vamos a contarnos hoy historias dentro de ese habitáculo, de lo que quiere decir el habitáculo del coche, porque yo creo que a todo el mundo no le resultaría complicado estructurar sus biografías a partir de los coches que hemos tenido o a los que hemos subido, a los que han tenido nuestros familiares o amigos. Marta.
Marta Sanz
Totalmente. Cada familia es un poco la historia de sus coches, las mitologías de sus coches. Yo desde luego, mis recuerdos automovilísticos no son exactamente míos, sino muchas veces son relatos de mis mayores. Gracias a mi abuelo, mi padre tuvo muy prontito un 600, pero era un 600 tuneado, era un 600 que estaba el motor manipulado para que corriera más y encima era un 600 blanco con una capota roja.
A finales de los años 60 en Madrid, con lo cual todos los guardias aquellos que llevaban el casco como un orinar en la cabeza, tenían fichas perfectamente a mi padre, que en ese momento era mi padre, mi madre y yo, que debía ser una niña muy pequeña, en el cuco detrás. Luego yo ya sí que me acuerdo de que tuvimos un Sinka 1000 beige, y del Sinka 1000 beige pasamos a un Sinka 1200 plateado con portón trasero y a mí me encantaba lo del portón trasero porque me gustaba viajar en el maletero, porque tenía la conciencia de que aquello era como mi casita tralara larita. Y en ese maletero me agarraba unos mareos la parte de atrás, porque yo nunca me he mareado en los coches, pero en las partes traseras esas sí. Y tú estuviste el otro día en Shishona, creo recordar. Pues una de las experiencias más horribles de mi vida fue que me llevaron a Shishona, me comí una tableta entera de turrón del duro, me puse en el asiento este de detrás, en el maletero, porque me empeñé y me agarré un cólico, un mareo que creo que estoy todavía, que estoy todavía vomitando. Luego mi padre, que era. Si le gustaba mucho conducir, se compró un Fo, un Four Score de esos que corrían cantidad, que le robaban todas.
Todas las semanas, porque yo creo que se lo robaban para hacer atracos en las pelis de kinkis que tanto nos gusta. Lo de los coches es fundamental. Y luego ya Chema y yo hemos tenido una sucesión de Opels corsas, siempre el mismo modelo, siempre el mismo modelo, porque en gran medida, como ya sabéis, nuestra vida es un poco un road movie. Ahora al salir de aquí nos vamos precisamente.
A Gandía y cuando. Cuando digo que nuestra vida es un road movie lo digo como metáfora y también en sentido recto, es decir, la vida es un viaje, pero es que además nosotros estamos siempre de viaje, siempre, siempre, siempre. Y nada, y el que sí que me gustaría citar es a Manuel. Iba a decir Manuel Ordesa, no, a Manuel Vilas.
Que en Ordesa cuenta muy bien esto de las mitologías familiares y los coches.
Presentador
Fragmento extraído de Por el principio.
Manuel Delgado
A ver, El coche fue fundamental en mi vida, en mi infancia, porque era la herramienta de trabajo de mi padre. Entonces yo llegué a pensar que el coche era una persona más de mi familia. Y lo conté en Ordesa porque mi padre decidía todo en función. Por ejemplo, yo recuerdo domingos en que mi madre decía vamos a tal sitio Y mi padre decía no. Y mi mamá decí ¿Por qué? Y mi mamá decí porque no hay sombra para el coche.
Presentador
Hacemos una pausa. Le pregunto a Manuel por los coches de su vida y a ustedes también. 900. 100. 800.
Manuel Delgado
Los papeles del coche, Conrado. Los papeles, tío, ¿Dónde están? Papeles, papeles. Es una pregunta muy genérica. Coméntale que si no especifica.
Marta Sanz
Mirad, listillos, os sacáis los papeles del puto coche ahora mismo u os empapelo a los tres hasta las orejas, coño.
Manuel Delgado
Sí, pero no golpee el coche, que es nuevo.
Marta Sanz
¿Y qué? ¿Y qué? Que sea nuevo, coño.
Manuel Delgado
Oiga, ¿Le he dicho ya que soy abogado? Vaya. Eso, idiota. No le haga caso, es que está borracho.
Marta Sanz
Salga.
Manuel Delgado
Sí, pero no golpee el coche, por favor.
Marta Sanz
Salgan del coche. A Hola, mis.
Manuel Delgado
¿Qué coño hacen?
Marta Sanz
Joder. Paren eso, coño. Hoy por hoy Magazine.
Ser Podcast.
Manuel Delgado
Mal visto por algunos, por otros mal pagado, pero yo sigo aquí siguiéndote la pista, aunque tú.
Presentador
Seguimos en el rincón y la esquina hablando del coche con Marta Sanz y con Manuel Delgado. Nos contaba antes cuáles habían sido los coches de su vida. Nos lo contaba Marta. Manuel, ¿Los coches han sido también parte importante de tu vida?
Manuel Delgado
Hombre, claro que sí. ¿Sabes que creo que nunca me han multado y me han parado muchas veces? Pero al final nunca te han puesto una mult.
Marian
Qué raro.
Manuel Delgado
Y además me han parado varias veces y no he tenido que decirles usted no sabe con quién está hablando porque no hacía falta. Pero siempre me decían bueno, venga, siga. No sé si es que les caigo simpático o que les doy lástima. A ver, yo. Claro. Coches. Pues claro, mi vida. Pues mira, un Sea 600, un 127, un Fiatipo, un Volkswagen Polo, un Hyundai, La Fragoneta, una Nissan Serena. Ahora tengo un Dacia Sandero que me dicen que se tiene que decir Dasha, que es un coche rumanés. Estoy muy contento. Y oye, mi vida, ¿Qué quieres que te diga, me echo toda Europa con la familia Cuestas en la fragoneta desde Narvik hasta Estambul, durmiendo en las gasolineras? Hombre, yo que sé. Pues mira, un Hace dos semanas me invitaron para presidir una de las mesas de un acto de la red universitaria pro palestina, la Complutense de Madrid, en Somosagua. Yo dije, hombre, aunque sea hombre, ¿Por qué hay que hacerlo? ¿Y de pronto les digo, bueno, esto me lo paga alguien o algo? Y no, no, esto es por la causa. Oye, pues fíjate tú bien, no, man broma. Al final hice, y esto es una de las claves que explica por qué los coches continúan ahí a pesar de las campañas contra. Pues fui en coche por qué era lo más barato, te lo digo de verdad. Claro que tardas más. Parece que cargué la familia aprovechando la cosa y para ir a dormir a Jalón, Arcos del Jalón. Pero de verdad, hoy por hoy hemos comido tres hijas, dos nietos. Lo más barato es el coche. Bueno, lo que decía, que en efecto, pero uno tiene siempre el coche, un coche al que se le parece, Sabes como en 101 dálmatas, que al principio hay un tipo, el protagonista, que está viendo por la ventana y ve que la gente pasa paseando un perro que se parece sorprendentemente a quien lo pasea. ¿Pues esto es igual, al margen de si yo fuera millonario me hubiera comprado los mismos coches, no me hubiera comprado un coche de lujo, porque la gente me conoce, mira, mira, qué hace este con este coche? Yo he ido siempre con coches, este el Dacham lleva muy bien y tal. Bueno, porque es verdad que los coches forman parte de la familia. La Nissan Serena, yo tengo una fotografía, tenemos una fotografía en casa, no tan año póster, pero una fotografía de la Nissan Serena porque. Porque es la familia, Claro, es parte de la familia. Y esto tiene que ver con todos los ejemplos que podemos pensar de coches humanizados, el principal, el coche fantástico, pero yo que sé, Bam Bam, Herbie, etc. Y yo he pensado que hay un caso interesante que es el de Christine de John Carpenter, que muchos oyentes habrán visto, de los 3.400.000, alguno habrá visto Christine de John Carpenter, que es un coche chungo, que es malévolo, es diabólico y porque está enamorado de su propietario. Entonces claro, hay que ir con cuidado con quién metes en el coche y que des en el coche con esa persona a la que imita porque se te puede mosquear. Está en. No, no está en Filmin. Mira, esto sí que es una pena. Habrá que hablar con.
Presentador
Habrá que hablar con el señor Filming. Mira, pero sí eso, Christine. Basado en una novela de Stephen King.
Marta Sanz
¿Qué pasa? Por favor, Cristina.
Por favor, Arranca, preciosa.
Marian
Todo sigue igual, nada ha cambiado.
Presentador
Cristín, que es una coche.
Manuel Delgado
No, un coche es una coche. Es que el otro es en mosquea. Oye, antes, ahora estaba intentando enchegar en chegar. Es castellano antiguo, Me lo estoy inventando.
Presentador
Yo. En castellano no sé si se dice enchegar el coche. En catalá sí que se enchagar, pero.
Marta Sanz
En castellano, en castellán me parece que no.
Presentador
No sé. Es darle a la llave.
Manuel Delgado
Arrancar, arrancar.
Presentador
No me salía arrancar.
Manuel Delgado
Aquí hasta los inmigrantes senegaleses se enchegan. El coche se enchega toda la vida.
Presentador
El coche se ha enchegado toda la vida. Marta, sobre esto que escuchábamos justo en.
Marta Sanz
El fragmento este que hemos escuchado, con este doblaje maravilloso.
Preciosísimo, vemos claramente que los coches se humanizan, entre otras cosas porque hablamos con ellos, los estimulamos como si fuesen caballos o personas que nos llevan a cuestas aun aunque tú no sepas lo que llevas entre las piernas, Ángel, esto es muy peligroso. Y les decimos cosas venga, bonito, que tú puedes en una cuesta, no me vas a dejar tirado por ahí, o nos cabreamos con ellos y dentro de ellos, que a mí es lo que más me preocupa, que hay seres humanos que se transforman completamente dentro de los coches y encuentran su versión más violenta y horrorosa. Y a mí la verdad es que eso me da bastante miedo. Así que me quedo con los coches de mentirijillas, me quedo con Chitty Chitty Bam Bam que ha citado Manuel, protagonizada por ese centenario Dick Van Dyke, que yo creo que debe seguir dando saltos y bailando por ahí. El coche fantástico Cars, los coches mutantes estos maravillosos que inventaba Q para.
Y sobre todo, que por eso le he dicho a Manuel que dejémonos, que yo también iba a hablar de carrozas y caballitos y tal. La carroza calabaza de Cenicienta, que como llegan los reyes, me la pido.
Presentador
Claro, claro que sí. Y aunque hay una cosa, y tú antes lo apuntabas con el coche ese con el 600 tuneado, porque aunque los coches se fabriquen en cadena desde aquellos primeros Ford de principios de los siglos XX. Cada uno acaba siendo diferente a los demás totalmente.
Marta Sanz
El coche es un espacio que se personaliza y cada uno lleva sus cositas. La mantita, el ozono pino, los juguetitos, los tapasoles, las tapicerías más o menos horrendas, las bolas de masaje para la espalda. Las personas que viajamos mucho tenemos nuestros rituales que se reflejan en la disposición de los objetos dentro del coche. Yo siempre tengo el agua a la izquierda, al revés, el agua a la derecha, el móvil a la izquierda, el móvil de Chema un poquito más hacia adelante con los recibos de las autopistas. Y llevo siempre mi bufanda manta por si me da frío. Mi bufanda es como la frazadita de Lino, el de Carlitos y Snoopy. Y nuestro compañero Sergio Castro. De hecho el otro día me lo hizo notar porque Sergio Castro ya me dijo que él ya no me reconocería si me.
Que es imposible. Entonces, bueno, he tomado nota y creo que me voy a comprar otra por si acaso. Y luego, pues eso. Algo que no podemos olvidar son la cantidad de road movies maravillosas que hay. Thelma y Louis, Sucedió una noche, Las uvas de la ira, El salario del miedo, Airbag, La escapada y Tu mamá también, que es una de las películas donde Maribel Verdú está más excepcional y más brillante, Pony Clyde y Sea Rider. Aquí hemos hablado de muchas de estas películas, no para hablar de coches, sino sobre los temas que sucedían en los coches el otro día, por ejemplo, los viajes de Sullivan. Muchas veces en el cine los coches lo que nos sirven es para escapar de una vida que da asco, de la poli, como en Bonnie Clyde o Amor a quemarropa, que es otra película maravillosa de la rutina, de la infelicidad, de un matrimonio horrendo o no tanto como en Dos en la carretera. En cualquier caso, de entre todas estas pelis, yo hoy me acuerdo mucho de Pequeña Sunshine, a lo mejor por la polémica esta que ha iniciado El borde de Tarantino con Paul Dano. A mí me gusta muchísimo Paul Dano, por ejemplo, en su papel ese de adolescente siniestro en esta película preciosísima en la que una familia entera se monta en una furgoneta, como Manuel Delgado.
Y su familia, para que una niña cumpla el sueño de presentarse a un concurso de belleza infantil. Y en él mientras tanto pasan muchísimas la enfermedad, la muerte, el desengraso, encanto. Y sobre todo el estrechamiento de los vínculos. Y gente que pierde perdedores, pero que de alguna manera ganan por el hecho de vivir con amor. Que parece una estupidez, pero no es ninguna tontería. Es una peli que tiene un tono así agridulce y precioso como el del apartamento. A mí me parece maravilloso.
Presentador
Aquí la tienes, pequeña Miss Sunshine.
Manuel Delgado
Dwayne. Es tu nombre, ¿Verdad? Dwayne, te habla la voz de la experiencia. ¿Escuchas? Follate a muchas mujeres, No solo a una mujer, a muchas mujeres. Ya es suficiente. ¿Follas con alguien? ¿Puedes decírmelo? Dwayne, ¿Follas con alguien? ¿ŸPor favor? No. Joder. ¿Cuántos tienes? 15. ¿Pero qué haces, chaval? Deberías tirarte a todas las chavalores. Si sigues así detendré la furgoneta ahora mismo. Pues para. No puedes callarme. Que te den. Puedo decir lo que quiera. Tengo el culo lleno de balas nazis. Ah, las balas nazis. Eres peor que esos cabrones de la residencia.
Presentador
Y tú, Manuel, dijiste que amas y que practicas las road movies. Este fin de semana pasado sin ir más lejos, así que te doy pie por ahí. Cuéntanos.
Manuel Delgado
Bueno, a ver, yo de grandes temas, como sabes, no soy competente, pero sí que hay un tema que me interesa de una manera intensa, que es el tema del ritual. Este tipo de películas movies, estas. Aunque aquí hemos incorporado, atención, una de motos y otra de camiones, que eso no sea razón para no abordar estos temas que seguro que le preocupan a nuestros oyentes, que es la dimensión metafórica de las motos y de los camiones.
Una road movie, en el fondo es un rito de paso, como lo es por ejemplo, El Quijote, que es una road movie al fin y al cabo, y que implica que un personaje determinado, unos personajes empiezan su viaje de una forma y al final de ese viaje son otra persona. Es como si cada road movie fuera como una especie de Camino de Santiago, que en efecto es una peregrinación. Todo road movie es una peregrinación, transforma a las personas que la emprenden. Y todos los ejemplos que Marta ha mencionado son paradigmáticos de ello. A mí se me ha ocurrido otro que es una película muy bella de David Lynch, que muy violento y turbio, pero tiene esa maravillosa delicia que es una historia verdadera, que como recordaréis es la aventura de un abuelete que en el fondo no puede conducir, de abuelete que es, y que decide ir a ver a su hermano, con quien se había peleado, que sé. Si está. No me acuerdo. Seiscientos, setecientos mil kilómetros, y que lo único que tiene para justamente desplazarse, porque no puede conducir, es una cortadora de césped. Lo que hace es su viaje, su grito de pase interminable. A mí me parece una película preciosa porque justamente ilustra eso, ese viaje en el que van produciéndose avatares. Es un ejemplo en el fondo del conjunto de la vida, que en el fondo es toda ella. Es una road movie. Y esta película me conmueve porque después de todo lo que le pasa a la gente con la que se encuentran, los diferentes altos, que son como paradas de un vía crucis, al final llega con su hermano, que está en una casa que también está así, muy mayor, y el hermano se sorprende. Mira el cortaré césped. Has venido en esto. Y me gusta. ¿Sabes por qué? Porque es lo que me gusta de las películas, porque en el momento culminante no dicen nada. El tipo llega, saluda a su hermano, hola, tal. Y entonces se sientan los dos en el porche. ¿Y qué se dice?
Presentador
Recuerdo el título. Una historia verdadera de David Lynch.
Manuel Delgado
Lyle.
Lyle. Alvin.
Siéntate, alvin.
¿Has venido en eso hasta aquí para verme?
Así es, lyle.
Presentador
Ese silencio del que hablaba Manuel. No se dicen nada. ¿Has venido hasta aquí para verme con esto? Y ya está. Y tú, Marta, querías decir algo sobre las primeras road movies de la literatura.
Marta Sanz
Sí, y aquí siento usar el pseudo inglés este que usamos, pero bueno, así nos entendemos. Hay una. Una proto road movie, como puede ser El Quijote, que sería como una especie de.
Es una historia con road, pero sin movie. Y luego hay otras road movies, como La Odisea, que en este caso lo que hay es movie, pero no road. Lo que hay es un viaje en barco maravilloso. Y son personajes que regresan a sus Ithacas, a sus orígenes, o buscan sus ínsulas Baratarias, que son sus sueños, y se ponen en movimiento, viajan, es decir, viven. Como en El viaje a Itaca de Lluís Jack, que version akabafis.
Presentador
Lo importante es el camino. Hay que intentar que sea largo, más el camino que el destino. En El viaje a Itaca o en las aventuras de DQ, hay un ir hacia algún lugar hacia dónde van quienes viven en un coche.
Manuel Delgado
¿Marta?
Marta Sanz
Bueno, lamentablemente el coche y sus variantes no son solo un artefacto para viajar, sino para vivir. Y no precisamente viajando. Aquí no es desde un punto de vista metafórico. Y no me refiero solamente a esos jóvenes que optan por vivir en caravanas porque no pueden pagar un alquiler, sino a personas mayores que viven literalmente dentro de un coche. El otro día en la tele vi a una señora.
60 65 años que vivía en su coche con su perrita porque no tenía otra manera de vivir. Ahí guardaba su ropa, sus cosas. Ella había intentado crear un espacio a medida que era una simulación muy estrecha del hogar. Y a mí me dijo una cosa que me sobrecogió mucho. Dijo que ella ahora no pasaba miedo, pero que al principio había pasado mucho miedo. Yo me pongo en su piel y me lo puedo imaginar. Me acordé de una peli estupenda de Javier Macua, basada también en un texto suyo titulado Chevrolet, que es una película del año 1997, por la que su actriz principal, Isabel Ordaz, ganó el premio a la mejor interpretación femenina del Festival de 5 de Moscú. Más allá del exotismo del dato, el texto es maravilloso. Es lírico, es reivindicativo y cuenta la historia de un camello y un mendigo que se refugian en un Chevrolet abandonado en una plaza. Y a partir de ahí pasan muchísimas cosas que tienen que ver con las desigualdades y las amenazas del mundo de hoy mismo.
Manuel Delgado
A los morenos del Turco se les agota el parque de oficinas. Se han quedado sin coches. El Turco tiene otro tipo de organización, tío. Sus Morelos negocian a pecho descubierto en los portales a la chatarra. Solo van a por el material. Hay que ser gilipollas. Mira, quedan dos oficinas en el barrio y bien situadas. Mi Renault y tu Chevy. ¿Mi Renault y tu Chevy? ¿Tu Chevy? Una golosina. Vaya mierda de beta, tío. ¿Qué le pasa? Eso.
Marta Sanz
Yo no tengo por qué firmar el permiso de la operación, que lo sepa. Pago la cama de mi vieja, como todo el mundo.
Manuel Delgado
Ya se lo hemos dicho todo.
Presentador
Tengo mis derechos.
Manuel Delgado
No pierdas los nervios.
Marta Sanz
No le van a cortar la pierna.
Presentador
Por unas heriditas de nada y ya está.
Marta Sanz
Hala.
Manuel Delgado
Aunque tú no lo sepas.
Me he inventado tu nombre.
Me drogué con promesas.
Y he dormido en los coches.
Presentador
Luego te pregunto por esta canción, Marta, porque te la habías pedido.
Manuel Delgado
Aunque tú no lo entiendas.
Nunca escribo el remite en el sobre.
Por no dejar mis huellas.
Marta Sanz
Hoy por hoy magazine.
Ser Podcast Aunque.
Manuel Delgado
Tú no lo sepas.
Me he inventado tu nombre.
Me drogué con promesas.
Marta Sanz
Y.
Manuel Delgado
He dormido en los coches.
Presentador
De eso estamos hablando hoy, de los coches. Con Marta Sanz y con Manuel Delgado nos íbamos con esta canción y no tenía tiempo de preguntarle a Marta. ¿Te la habías pedido?
Marta Sanz
Me la había pedido y creo que tú te la habrías pedido.
Presentador
Yo me la habría pedido todo el.
Marta Sanz
Rato, todo el rato me la pondría en book. Es una canción preciosa de Quique González. Yo creo que es una canción en la que está Garcilaso de la Vega, Cernuda, los poetas de la experiencia, pero en ella yo creo que Quique González le da un toque de melancólica contemporaneidad. Cuando Y he dormido en los coches es una manera de romper el lirismo, de bajar, de ponernos los pies en el suelo. Y la canción es de Quique González, pero la versión está dentro. Urquijo le da un tono de tristeza nada impostada que yo creo que a él como intérprete le salía de la tripa. Para mí es una película, digo una película, como siempre hablamos de película, una canción que se subraya el abandono, la soledad, la intemperie bajo ese techo metálico de los coches. Y por cierto, los que duermen en los coches, como el protagonista de esta canción, a menudo tampoco tienen nombre.
Presentador
Manuel Tusa es el coche en la ciudad.
Manuel Delgado
En Barcelona también tenemos esos coches desde los que se ve la mejor panorámica de Barcelona desde Cuixarola, que son los viejos Cadillac de los que habla Loquillo.
Presentador
Es verdad.
Marta Sanz
Ah, sí, es verdad.
Manuel Delgado
Bueno, yo sí que me muevo, ya digo, por razones a veces económicas y porque si tengo que viajar con los nietos y esto es que es lo mejor. Ahora en Barcelona lo que hay es un problema grave con el tema este de la mierda de las bicicletas, que te lo juro que es que las prohibiría porque primero son una amenaza para los peatones y son una amenaza para ellas mismas, o sea que con ese inconveniente reconozco que todavía me vuelvo en Barcelona en coche.
Presentador
Pero la mierda, las bicis, la culpa no es de la bici, la culpa es de quien la monta, son las bicis.
Manuel Delgado
Primero que no tengo claro de que la gente monte las bicis y no sea que las bicis ya sean seres humanizados que han tomado el poder y que se dedican básicamente a putear a la gente que va caminando o en coche.
Presentador
Pero tú antes ibas a la radio en bici.
Manuel Delgado
Yo solamente me muevo en bici por Barcelona, aparte de cuando voy con la familia. Pero cada uno toma la postura que toma, no en función de razones kantianas, abstractas y universales, sino el papel que ocupa la vida social real. Cuando voy en bici me cago en los coches. No sé dónde está el misterio, todos me quieren asustar.
Presentador
Ahora te estoy entendiendo.
Marta Sanz
Bueno, qué decía aquí Manuel de ¿Lo pillas?
Manuel Delgado
¿Lo pillas?
Presentador
Sí, sí, me ha costado pillarte, pero.
Manuel Delgado
Eso tiene que ver con la ideología alemana de Marx y Engels, pero no es el momento en que puede ser un tema junto con el de los camiones y las motos, así un día.
Marta Sanz
Tenemos que hablar de la ideología alemana.
Manuel Delgado
Esto es inevitable, La gente piensa en función de lo que es y dónde está, no en función de ideas. Bueno, lo que decía. Sí, que además cuando voy con los nietos me dedico a poner música y tal, música, buenas canciones o música clásica, y hago que observen a la gente con la que nos cruzamos por la calle o con la gente que tenemos al lado, y les digo que mira, esta pieza de Bach la pensó para el tipo este que está llevando a cuestas una bombona de butano para repartirla, o de aquella señora que atraviesa la calle con un carrito de la compra. Bach la hizo para ella. Y entonces se dan cuenta que la vida es como una banda sonora y que en coche se aprecia esto. Quien lo nota, porque hace un arroz muy urbana, es Ingrid Bergman en una película maravillosa que es Viacho en Italia, que aquí se llamó Te querré siempre, con George Sanders, en que Ingrid Berman se dedica a pasear por las calles de Nápoles porque está aburrida y tal. Es una película de la que Godard dijo que había hecho 10 años más viejas todas las películas de su época, que es del 58. Entonces ella va por la prim, va con el coche y se dedica a mirar, por ejemplo, es un coche de niño, un coche fúnebre. Hay varias escenas así, y hay una en la que en efecto va acompañada y comenta ese tipo de apreciaciones tomadas del natural, de lo que uno se encuentra cuando va en coche, en una road movie urbana sencillamente mirando a través de los vidrios.
Marta Sanz
¿Cuántas mujeres embarazadas? Las verá centenares por las calles de Nápoles. ¿Cuántas son las que vaya viendo? Dos, tres, cuatro, cinco. Y otra más allá, mire, seis. Me arrepiento de haber cogido el coche. Quizá lo necesite. Alex. Pobre burrito. Qué tardado.
Es, tan pequeño. Esos animales tienen mucha fuerza. Qué niños tan guapos. Le gustan mucho los niños. ¿A su marido también le gusta?
No sé, creo que sí. Nunca deja que adivine sus sentimientos.
Presentador
¿Ve pensando, Marta, hacia dónde iremos con el coche? Ahora que vamos a escuchar a un oyente. ¿Te parece? Marian, desde Zaragoza. Buenos días.
Marian
Hola, buenos días. ¿Qué tal?
Presentador
Muy bien. Hoy pedíamos a los oyentes historias de coches, los coches de su vida. ¿Que les ha pasado en un coche? Y Marian, ¿Tú qué nos cuentas?
Marian
Pues a ver, bueno, mi primer coche fue un dos caballos.
Presentador
Sí.
Marian
Entonces, bueno, pues como tenéis 19 años y tampoco tenía mucho dinero, pues fui a un concesionario. Pues no sé si era de tercera, de cuarta mano, no lo sé. Pero bueno, era súper bonito, naranja y sobre todo que eran coches muy divertidos y más cuando tienes esa edad. Pero bueno, resulta que el techo del coche de los dos caballos pues es como de una lona y llevaba un 7, un roto que estaba pegado. Y entonces yo les dije con esto no pasa nada. Dije no, no pasa nada. Pues nada, me lo llevo. Y bueno, pasaron unos días, empezó a llover. Aquí en Zarago llueve poquísimo. Bueno, pues en aquella época llovió muchísimo. Entonces me metía el agua dentro del coche y se me ponía el asiento del copiloto, que no se podía sentar nadie. Entonces ¿Qué hice? Con un paraguas, llovía, lo ponía en el asiento boca arriba, abierto, iba recogiendo el agua y cuando bajaba del coche abría la puerta, vaciaba el paraguas y metía el paraguas. Entonces, bueno, esta fue la primera que me pasó con él. Y además le puse. Me dijeron ponle femenino, ponle cola de no sé qué. Y yo le ponía.
Presentador
Y no funcionaba nada.
Marian
Nada, no funcionaba nada. Entonces, bueno, pues lo único que funcionaba era el paraguas abierto. Pues mira tú otra que me pasó con él, también muy divertida, que iba por una calle, en un barrio además aquí que hay mucho tráfico Y bueno, pues oigo un ruido enorme en el coche bajo y resulta que se había soltado el tubo de escape y salía como un choricillo por debajo del coche a lo largo. No sabía qué hacer con él, porque claro, tampoco tiene esa edad. Yo me dio llorando, salieron unos señores de un bar y me lo ataron con un trapo a modo chimenea.
Y arriba hasta como fui a un taller y me lo sujetaron. En fin, era un coche muy divertido, pero la verdad es que un desastre.
Presentador
Marían, muchísimas gracias por compartirlo. Los dos caballos a mí me encantaban. Tenían la capota esa de lona. ¿Dónde vamos, Marta?
Marta Sanz
Pues a mí es que lo de la Cenicienta me ha llevado a los tiempos de saltar a la compa. Y aunque Manuel ha dicho que no íbamos a hablar del cocherito Lere, pues yo sí, yo me acuerdo del cocherito.
Estoy muy, muy, muy rebelde con causa y sin ella. Y es que en realidad esta canción, mientras cantábamos, no nos estábamos dando ni puñetera cuenta de toda la picardía y la sexualidad que había dentro de la cancioncita cuando estábamos saltando. Esto me ha llevado a la idea de que el coche es un lugar para viajar, para desplazarnos, pero también, y con perdón, para follar. El coche es un lugar donde muchas películas, incluso en la vida real, habrá quien haya usado el coche para alguien. El antecedente lo tenemos en novelas clásicas tan maravillosas como Madame Bovary y su escena del Fiacré o esa película maravillosa de Scorsese en La edad de la inocencia, basada en una novela de Edith Wharton, que tiene una escena con.
Michelle Pfeiffer y Daniel Da No pueden estar más guapos dentro de ese coche. No me pido Qué difícil es hacer el amor en un sin Camil, pero me acuerdo de una anécdota de cuando yo daba clases de español como lengua extranjera aquí en Madrid, que los alumnos estadounidenses alucinaban cuando veían a los jóvenes españoles darse el lote en un parque o en un bar y me decí marta, ¿Es que acaso no tienen coche? Y entonces, claro, yo les decí no, pues coche no, no tiene. Ni Mis alumnos estadounidenses eran un poco como aquellos de los institutos, que en el coche hacían sus cosas y utilizaban también el coche para medir sus habilidades como conductores y para demostrar el valor, la hombría y el nervio, como sucede en Rebelde sin causa de James Dean.
Manuel Delgado
Escuchad, id todos a buscar vuestros coches y colocadlos aquí al lado derecho. Quita el tuyo de ese sitio y ponlo al lado izquierdo. Muy bien. Deprisa, los faros hacia la centro. Johnny, ponte detrás de aquel coche verde.
Torito. Cuando ella dé la señal, saldremos hacia el acantilado. El primero que salte será el gallina. ¿De acuerdo?
Marta Sanz
Encended los faros.
Presentador
Manuel, ¿Tienes un minuto? Pero yo no sé si Rebelde sin causa o el cochelito Neret ha sugerido algo.
Manuel Delgado
No, yo únicamente iba a hablar de la función que tiene para cambiar.
Iba a poner un ejemplo. Ya no nos llega, pero en todo caso.
Presentador
Puedes. En medio minuto, no puedes explicar el ejemplo.
Manuel Delgado
No, solamente. Bueno, la pregunta que yo tenía prevista es si os gustan los golpes de estado militares.
Presentador
Así en principio no.
Marta Sanz
Muy íntimo. Esa es una pregunta muy íntima.
Manuel Delgado
A mí depende. Entonces yo había pensado una secuencia de Capitanes de abril que habla de un golpe de estado militar que a mí me encantó, en la que están cambiando sobre. Justamente cuando están cambiándose y tal, de madrugada y de pronto suena una canción en el coche que les indica que ha llegado el momento. Todo un golpe de estado militar. Bien.
Hola, encantos. Buenas noches.
Con él para mañana. Cálmate, joder, cálmate. Cálmate, polla. Y no te largas inmediatamente. Bajo y te mato, maricón de mierda. Y encima se ríe, maricón. ¿De quién te ríes, imbécil? ¿De quién te rÍes? Vete a la mierda.
Presentador
Hay una confusión ahí mientras preparan el.
Manuel Delgado
Golpe de estado en Portugal porque están ahí de madrugada, pim, pam, tal, y hay unos gallers, unos gallers que lo decían en chachadanui LGTBI.
Presentador
Pues aquí no tenemos que dejar porque no da tiempo a más. Es una buena manera también de irnos.
Manuel Delgado
¿Pero ese golpe sado no estuvo mal o no?
Presentador
¿Claro, por eso o no?
Manuel Delgado
¿Hay excepciones?
Marta Sanz
Yo te he dicho que era muy íntimo, que era una pregunta muy difícil de responder, pero claro, claro que hay excepción.
Manuel Delgado
Si los he pensado, los dan los míos me valen y los si no, no.
Presentador
Hasta la semana que viene. Si quieres un día hacemos golpe militar. Un beso, adiós o.
Marta Sanz
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Date: December 10, 2025
Host: Àngels Barceló
Guests: Marta Sanz, Manuel Delgado, among others
This episode of “El rincón y la esquina” centers on the personal, cultural, and emotional significance of the car (“el coche”) in Spanish life and beyond. Through vivid anecdotes, literary allusions, and humor, the panel explores how cars are more than transport—they are memory machines, family members, sites of transformation, and, sometimes, reluctant homes. The conversation meanders from childhood stories and family legends to the metaphorical and real journeys that take place on four wheels, weaving together film, literature, and everyday experience.
“Yo llegué a pensar que el coche era una persona más de mi familia... Mi madre decía ‘Vamos a tal sitio’, y mi padre: ‘No hay sombra para el coche’.” [07:41]
“Uno tiene siempre el coche, un coche al que se le parece, como en 101 dálmatas...”
“Es un coche chungo, que es malévolo y diabólico porque está enamorado de su propietario” [12:43].
“Una road movie es, en el fondo, un rito de paso... todo road movie es una peregrinación, transforma a las personas que la emprenden.” [18:55]
“El coche y sus variantes no son solo un artefacto para viajar, sino para vivir... el otro día en la tele vi a una señora... vivía en su coche con su perrita.” [23:02]
“El coche es un lugar para viajar, para desplazarnos, pero también, y con perdón, para follar...” [33:43]
“En Barcelona ahora hay un problema grave con el tema este de la mierda de las bicicletas...” [27:35]
“El coche es un habitáculo, es un lugar donde se vive, aunque sea en movimiento.”
– Manuel Delgado [03:50]
“Cada familia es un poco la historia de sus coches, las mitologías de sus coches.”
– Marta Sanz [05:05]
“Yo llegué a pensar que el coche era una persona más de mi familia.”
– Manuel Delgado, citando Ordesa [07:41]
“Uno tiene siempre el coche, un coche al que se le parece, como en 101 dálmatas...”
– Manuel Delgado [09:23]
“Yo me echo toda Europa con la familia Cuestas en la fragoneta desde Narvik hasta Estambul, durmiendo en las gasolineras.”
– Manuel Delgado [09:31]
“El coche es un espacio que se personaliza y cada uno lleva sus cositas...”
– Marta Sanz [15:01]
“Una road movie en el fondo es un rito de paso... Todo road movie es una peregrinación, transforma a las personas que la emprenden.”
– Manuel Delgado [18:55]
“El coche y sus variantes no son solo un artefacto para viajar, sino para vivir.”
– Marta Sanz [23:02]
“Y he dormido en los coches.”
– Quique González, citado por Marta Sanz, sobre la canción “Aunque tú no lo sepas” [26:03]
“El coche es un lugar donde muchas películas, incluso en la vida real, habrá quien lo haya usado para...follar.”
– Marta Sanz [33:43]
“Cuando voy en bici me cago en los coches...”
– Manuel Delgado [28:24]
Shares humorous anecdotes about her first car, an orange Citroën 2CV, notorious for leaking during rain and shedding its exhaust pipe (“se había soltado el tubo de escape...salía como un choricillo por debajo del coche…”). She managed with makeshift solutions like a strategically-placed open umbrella to catch rainwater.
“El único que funcionaba era el paraguas abierto.” – Marian [32:39]
Across stories, memories, and debates, the car emerges as a reflection of its owners, a context for rites of passage and transformation, and a witness to both the mundane and the extraordinary moments of life. “El coche” is as much about journeys as about belonging, nostalgia, survival, or escapism—always a place where the lines between inside and outside, private and public, blur in motion.
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