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Marta
Ser podcast. Si uno de tus amigos del alma tuviera un hijo y yo te dejara una nota diciéndote lo pondría signos de.
Manuel
Exclamación, Quizá Yo no pongo signos de exclamación tan caprichosamente como tú.
Marta
¿No crees que alguien que ha tenido un hijo se merece los signos de exclamación?
Manuel
Oye, mira, yo solo te he anotado el mensaje. No sabía que también tenía que describir la emoción de cada llamada.
Marta
Bueno, pues mira, hablando claro, yo creía que te emocionaría un poquito más que una amiga mía tuviera un vale, estoy emocionado.
Manuel
Pero resulta que no me gustan los signos de exclamación.
Marta
Pues ¿Sabes, Jake? Deberías aprender a ponerlos igualito que cuando estoy hablando ahora mismo. Yo pondría signos de exclamación en todas las frases que estoy diciendo. En esta, en esta otra.
Manuel
Pues muy bien, puedes ponerlos también en esta. Me largo.
Presentador
Hoy en el rincón y la esquina, La vida entre exclamaciones.
Marta
Hoy por hoy, Manassé Rescale.
Manuel
Vais a ser testigos de algo especial.
Marta
Ser podcast.
Manuel
Si estáis preparados para flipar, Hay tantas cosas que suena Pat. Las tallas hermosas de la realidad, un espectáculo sin igual. Pasotes, excesos, la vida tal cual. Qué borrachera. Qué grande es el.
Presentador
Marta Sanz, muy buenos días.
Marta
Qué buen arranque. Buenos días.
Presentador
Muy bueno, muy bueno. Manuel Delgado, buenos días.
Manuel
Buenos días.
Presentador
¿Estás bien?
Manuel
Sí.
Presentador
Vale, vale.
Manuel
Te lo he dicho con signos de exclamación.
Marta
Sí, sí.
Presentador
¿Estás bien? Bueno, venga, pues va. ¿Como vamos a hablar de ello? Ahí tenéis los micrófonos. Marta empieza a exclamar.
Marta
Bueno, yo creo que está claro que si yo me llamo Marta no significa lo mismo que si me llamo Marta, que si me llamo Marta. Entonces yo creo que lo primero lo diría una mujer serena, lo segundo lo podría decir eso me llamo Marta, una mujer amnésica o una bromista. Y lo me llamo Marta empoderada, entusiasta o a lo mejor alguien que está en una habitación en la que hay muchísimo, muchísimo ruido. Es evidente que la entonación construye el mensaje o revela información sobre el contexto del mensaje. Y bueno, ¿Os acordáis en el cole, cuando estábamos en el cole, todos los años la línea enunciativa, la interrogativa, la exclamativa, la interrogativa en alto? A mí me encantaba. Y al hilo de esto, a mí se me ha ocurrido que hay personas preponderantemente enunciativas, otras que son interrogativas, otras que son exclamativas, y tenemos un personaje literario, Hamlet, que sería el paradigma de. De lo interrogativo. Entonces me gustaría oír. Yo también me pido cosas, Me gustaría oír un monólogo de Hamlet.
Presentador
Pues mira, una selección de los mejores actores y actrices británicos sobre el escenario discutiendo cómo debería pronunciarse el famoso ser o no ser de Hamlet.
Manuel
But to be or not to be really not that, try this. To be or not to be, that is the question.
Marta
To be or not to be, that is the question.
Presentador
So to be or not to be. To be or not.
Manuel
Don't lose focus. To be or not to be, that is the question. No, no, no, no, idiots. To be or not to be, that is the question.
Presentador
Manuel, venga, tu turno. Las exclamaciones, Qué maravilla, Sab.
Manuel
Creo que lo que hay que hacer es definir de qué estamos hablando. Y a ver, una exclamación es una frase o una voz que expresa emoción, alegría, autoridad, enfado, cualquier sentimiento intenso. Esto es importante. La exclamación, cuando sea hablada o escrita, lo que hace es darle fuerza o autoridad a lo que se comunica. Por eso, en efecto, en los medios de comunicación se emplea poco la exclamación. Ahora, por ejemplo, que hemos oído el parte, pues imagínate que las noticias se dirán con signos de exclamación, que sería muy divertido. En cambio se presume esa especie de frialdad profesional que describe hechos a los que no se le introduce ningún factor emocional, porque eso es importante. En el fondo la exclamación está mal vista, porque se supone que todo tiene que estar regido por principios de racionalidad que nos hagan previsibles y que se fundamenten en el consenso. A mí me gustaría. Yo a veces, siempre que puedo escucho la tertulia, que a mí siempre me emociona, porque escuchar gente con estudios hablando en serio de política. ¿Te imaginas a mí si me invitaras.
Presentador
El mérito que tiene esto?
Manuel
A mí me invita a soltar Twitter si esto mentira.
Marta
Hombre, lleva postulándose hace años, ¿No?
Manuel
Porque en realidad es que como ya me parto de la premisa de que no sabemos nada de lo que estamos hablando y que todo es mentira, entonces mi contribución sería francamente pobre. Pero imagínate que de pronto, no sé, Ramoneda el subirage, de pronto, en cierto momento dijeran te aparto la cara ahora mismo, me cago en la leche, te voy a romper el cielo de la boca. Esto no va a ocurrir nunca, porque de pronto, excepto alguien que se le vaya mucho la boya, todo funciona a partir de esa especie, digamos de ficción del consenso y tal. Pero cuando de pronto saltan los sentimientos, las emociones, pero en el sentido, no este tonto retóric, sino en el sentido verdadero, tiene que escribir con interacciones. Por ejemplo, las risas se escriben con interjección, se escriben con exclamativo, porque en efecto no puedes reírte tranquilamente. Es que es más el ridículo. Por supuesto que no es creíble, es la risa falsa. ¿Sabes cómo he preparado el programa hoy? Cómo había tantos ejemplos. Claro, porque no hay ninguna película, no hay ninguna película en la que de pronto, de vez en cuando alguien de pronto grite, se exclame. Y lo que he hecho es sencillamente buscar por principio la última película que estaba viendo en Filmin, por supuesto, y la última que estaba viendo es Boyes Cary Gran. Y de pronto me ha venido rápidamente la imagen de esa secuencia genial en que el oficial Supermano que te cagas obliga para que le escuchen los árabes que están asediando lo fuerte para que les escuchen reír. Y claro, si tuvieras la escena tal y como está escrita, porque alguien la escribiría en el guión tenía que escribirse con signos exclamativos.
Presentador
Pues mira, bogés con Gary Cooper.
Manuel
Y ahora, hijos míos, quiero unas cuantas risas felices a carcajadas que suenen como si fuéramos 70. Ríase, Renoir Maris, siga usted, corneta John Smith Rasinov, ¿Qué le pasa?
Presentador
¿A mí?
Manuel
Sí, a usted. Ríase como si fuera una hiena.
Presentador
Seguro que el guión estaba escrito entre exclamaciones. Venga, voy a hacer una pausa para la publicidad. Novecientos, cien, ochocientos Participen ustedes también para hablar de exclamaciones en esta sección del Hoy por hoy. Exclama, le exclaman. ¿Escribe usted habitualmente entre exclamaciones? ¿No soporta que todo lo que se lo escriban entre signos de exclamación? ¿Prefiere un tono neutro? ¿Cuál ha sido la exclamación más grande de su vida? Novecientos, cien, ochocientos.
Manuel
Si en el firmamento poder yo tuviera esta noche negra lo mismo que un.
Marta
Pozo hoy por hoy magasin, con un.
Manuel
Cuchillito de luna lunera cortaría los hierros de tu calabozo. Ser podcast si yo fuera el dueño de la luz del día, del viento y del mar. Cadenas de esclavo.
Presentador
Hoy en el rincón y la esquina hablamos de exclamaciones y pedimos a ustedes que nos llamen al 900-1800 y nos cuenten si ustedes usan mucho el signo de exclamación, si no soportan que la gente escriba con estos signos, si son de exclamar, si son de repeler las exclamaciones. Porque hay que hilar fino, Marta, con los signos de escritura y con las entonaciones, porque aunque sea un tópico decirlo, las apariencias pueden engañar.
Marta
Y es que engañan, por supuesto. De todas maneras, retomando un poco lo que decía Manuel, que me interesa mucho, es verdad que hay en determinados medios de comunicación en los que te dicen se ha muerto el gato de la señora Martínez y luego así muy bajito, cada día mueren personas en Gaza. Eso también. Hay cierto tipo de medios sensacionalistas en los que pasa permanentemente. Pero sí que hay que tener mucho cuidado porque yo creo que hay personas, y en esto creo que abundo en lo que dice Manuel, aparentemente interrogativas, aparentemente dubitantes, que en realidad lo que están haciendo es darte órdenes todo el rato. Y hay personas muy exclamativas que parecen autoritarias y en realidad son gaseosas, es espuma o agua mineral con gas. Entonces hay gente que cállate, cállate. Y es violenta a veces más por lo que es la fuerza semántica del verbo que por la pura exclamación. Y hay otros, sin embargo, ¿Por qué no te callas? Y te han dejado fulminante, duele más y hecho polvo. Las cosas verdaderamente duras, las sentencias de muerte, el diagnóstico de las enfermedades, lo terrorífico, no se suelen pronunciar entre exclamaciones, todo lo contrario. Entonces, cuando exclamamos, como decía Manuel, a causa de nuestra alegría, nuestra impaciencia, nuestro dolor, nuestra indignación, el miedo no se, porque yo creo que lo que es exclamativo es el susto, pero el miedo yo no sé si nos pone en las montañas rusas, exclamamos exclamas el grito, exclamas el grito. Pero el miedo no sé yo si es muy exclamativo. Luego tenemos la exclamación indignada de las manifestaciones de las barricadas de los miserables de Víctor Hugo, el No pasarán. Y Por ellos también era exclamativo. Las hinchadas futbolísticas. Y luego está el discurso exclamativo que este nos gusta tanto, que nos da tanto juego de los predicadores, que nos lleva aquella película que tanto nos gusta en esta sección, que es El fuego y la palabra. Yo aquí siempre declaro mi amor a Burlancaster y a Jane Simmons, que ahora se ha transformado en una cosa muy rara, que es Dani Alves convertido en predicador.
Presentador
Es que este que van a escuchar es el exfutbolista Dani Alves reconvertido en predicador al salir de la prisión.
Manuel
Hay que tener fe, hermanos míos, hay que tener fe. Yo soy la prueba de eso, porque aquello que ellos prometen es lo que ellos cumple.
Presentador
Pero nosotras preferimos a Burlancaster en el El fuego y la palabra.
Manuel
Volvamos contigo, Señor. Volvamos a la antigua religión. ¿Y qué es la religión? ¿Qué es la religión? La religión es amor. Y el amor es la estrella de la mañana y de la tarde. El amor eterno es la más gloriosa melodía. Amor. Pero no el amor carnal, sino el divino amor. ¿Y de qué fuente emana este gran amor? Del manantial de Dios.
Presentador
Porque, Manuel, ¿Dios te escucha mejor si le hablas entre exclamaciones?
Manuel
Hombre, a ver, depende. A ver, evidentemente la oración es algo que no se pronuncia con exclamativo, sino más bien en voz baja o incluso en silencio. Pero hay variables. Si tú tienes que interpelar a Dios, aunque sea únicamente porque está en el cielo, tendrás que gritar. En el fondo, clamar a Dios es justamente esto, hablar con signos exclamativos. Y yo había pensado, puestos a ilustrar ese principio, que ahora por cierto está muy de moda, meterse con los evangélicos. No sé qué pasa, pero yo creo que hay gente que como le da vergüenza, porque es de izquierda meterse con los musulmanes, se mete con los evangélicos, que en el fondo lo deja igual de tranquilo. Y hablando de Albi, yo creo que hay que recordar grandes pentecostales cercanos como el grandísimo Peret, que en efecto nada le impidió su fe en Cristo, en ser uno de los tipos más geniales que ha conocido este país. Pero bueno, en fin. Y esto había pensado como ilustración de esta idea de clamar al cielo. Clamar al cielo es exclamar al cielo a lo que llamamos bueno. Es igual que es el juramento de Scaratohara en Lo que el viento se llevó. Claro que se escribe en efecto y se pronuncia con signos exclamativos.
Presentador
Escuchen. A Dios pongo por testigo.
Manuel
A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme.
Presentador
Viviré por encima de todo esto y.
Manuel
Cuando haya terminado nunca volveré a saber.
Marta
Lo que es hambre.
Manuel
No, ni yo ni ninguno de los míos nunca tenga que estafar, que ser ladrona o asesina. A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre.
Presentador
Como dice Manuel, se escucha entre exclamaciones. Y escuchen esto también.
Manuel
Bandoleros de hoy 128.1 tercera. Acción. Estaba deseando que viniera usted por acá, señorito. Corten. Pero deja hablar al otro que su señorito leche. Sí, sí, sí, sí, es verdad, es verdad. Perdón. Motor. Calla. Estaba deseando que viniera usted por acá, señorito. Corten o me corto yo los huevos. ¿Pero quién ha sido? Apoyas, ¿Que ha encontrado este hombre? Samo es de los que se presentaron a la convocatoria. Pues lo habéis buscado con una lupa colgada en los cojones. Me cago en el padre de los hermanos Lupier.
Presentador
Es un fragmento.
Manuel
Hemos escuchado. Dime, dime una cosa. Antes he dicho que Boges la hacía Gary Cooper.
Presentador
No, tú has dicho Gary Grant y yo te he corregido y he dicho Gary Cooper.
Manuel
Me encanta de verdad, Ángel. Lo aprecio porque es una virtud cuando me dices algo como aquel que no quiere la cosa sin exclamaciones.
Presentador
Por hacerme notar, podría decirte, Manuel, que es Gary Cooper.
Manuel
Manuel, Tú eres gilipollas.
Marta
¿Cómo se puede confundir?
Manuel
Pero además tiene la razón. Porque mi mujer me explicaba que en efecto Cary Grant le escogen el nombre artístico a partir justamente de Gary Cooper. Entonces, de pronto se me han cruzado Pues sí estará en algún sitio. Pero mi mujer me lo explicaba y ella siempre está bien informada al respecto de artistas. Pero en efecto, soy perfectamente consciente que Boges nace Gary Cooper.
Presentador
Venga, pues antes de que se le olvide a los oyentes lo que acabamos de escuchar, que era Fernando Fernán Gómez interpretando a Don Arturo, primer actor y director de una compañía de cómicos ambulantes contratados para actuar en una película. Es la secuencia del Viaje a ninguna parte. Y tú, Marta, sobre esto ¿Tienes algo que decir?
Marta
Bueno, es que tenemos maravillosos histriones y actrices exclamativas en nuestro teatro y nuestro cine. Entonces yo quiero rendir homenaje a Julia Cabalba, a Rafael Aparicio, María Luisa Ponte, a María Elena Flores, que es una actriz que tenemos muy olvidada y estaba muy presente en la televisión, Antonio Gamero, Agustín González, persona más exclamativa, Fernando Fernán Gómez, José Sacristán en determinados papeles, José Luis López Vázquez, que era el colmo de la exclamación, esos cómicos maravillosos que declamaban y exclamaban gloriosamente bien. Era una belleza.
Presentador
Mira, José María Caffarel, que interpreta al director, lo hemos escuchado también en este fragmento, interpreta al director de cine del Viaje a ninguna parte. Se caga en el padre de los hermanos Lumière y lo hace gritando. Gritar es exclamar, Marta.
Marta
Pues yo creo que no son exactamente lo mismo. Yo aquí he pensado, por ejemplo, en clase. Manuel le pasará también. Yo, por ejemplo, en clase soy exclamativa y vehemente, pero no grito, soy enérgica y soy energética. Cuando doy una charla intento comunicar. Incluso yo me doy cuenta de que hay veces que comunico con todo mi cuerpo y que mi cuerpo que no es llamativo, o sea, que no es esos cuerpos de ah, es que esta tía para la circulación. No, esto no es así. Mi cuerpo no es llamativo, pero mi cuerpo es exclamativo, mi cuerpo exclama. Entonces, yo no sé lo que hará vuestro cuerpo, pero desde luego el mío es muy clamoroso. Cada vez que veo una foto en Internet de estas de las que te cogen, te congelan hablando. Y a ti también te pasa, Barceló, porque yo te he visto, me doy cuenta de este carácter exclamativo de mi cuerpo, sin duda ninguna.
Manuel
Claro.
Presentador
Entonces, Manuel, si tu cuerpo no es llamativo, que lo has dicho, el mío tampoco. ¿No lo digo yo, lo has dicho tú, pero también es exclamativo tu cuerpo?
Manuel
No lo sé, pero hablando de clases, yo creo que doy las clases literalmente a gritos. Y cualquiera, no bromeo, es que me caliento mucho. Y yo creo que me puedo. Ahora yo me jubilo, pero creo que me hubiera podido morir perfectamente en cualquier clase. Bueno, y creo que funciona, porque a menos comunicativo sí que Pero sí, sí. Y empiezo bien, ¿No? Pero de pronto sí me va y cuando alguien me hace una pregunta ya es que me abalanzo sobre él, en un sentido amable y tal, pero realmente sí yo grito. Bueno, fíjate un ejemplo de este carácter que tengo, que es que cada cual es como es. Mira, un momento glorioso en la vida de mi facultad. Estábamos en una discusión, un seminario, y el tema era el tema de la colonialidad y del colonialismo y tal. Y entonces surgió la pregunta de qué es una colonia. Entonces, a mí, invocando, hemos hablado de este tema muchas veces en este espacio, que es la cuestión meridional en Antonio Gramsci.
Presentador
Es un tema habitual en nosotros.
Marta
Vamos a recoger.
Manuel
Se me ocurrió decir que las Terras de Lebra en Cataluña es básicamente el sur y que en el fondo funciona como si fuera una colonia de Cataluña, es decir, en relación con la centralidad. Y de pronto oigo un tío detrás como que se ríe y Mosque, te preguntó que no me pude estar. Me giré. Le ¿De qué te ríes, imbécil? A que te parto aquí los dientes ahora mismo.
Presentador
Pero dijiste gritando.
Manuel
Sí, sí. Me encantó esa imagen de no, calma, calma, tranquilos. Pero me pareció tan profundamente académico, de verdad, que creo que es un momento que todo el mundo recuerda con regocijo, porque pronto alguien en una clase, en un acto académico, era capaz de enfadarse y no disimularlo.
Presentador
Si tú hubieras estado en ese.
Manuel
Lo hubiera tenido que dar, sinceramente.
Presentador
Si tú hubieras estado, Marta, en esa clase, lo hubieras calmado, lo hubieras jaleado.
Marta
Bueno, yo soy exclamativa, hiperbólica conmigo misma, pero yo en las peleas de los otros me vengo abajo. Sin duda ninguna.
Manuel
Diría venga, dale, dale, venga, dale.
Marta
Yo tendería a conciliar, le diría Manuel, tranquilo, tal, y además me hubiera secado la boca y me hubiera puesto muy nerviosa. Pero también es verdad que en el mundo esto de la amenaza o de la regañina doméstica, hay ciertos tonos exclamativos que son hasta reconfortantes. Hay personas que sabes, que se desinflan en el tono exclamativo. Y yo no sé hasta qué punto, en las películas de la mafia, y esto pasa mucho, cuando la gente te mato, que es que te voy a matar, o cuando te voy a matar, da más miedo. Está seguro. Eso es lo segundo.
Manuel
Solamente una cosa hay expresiones que son exclamativas, que se pronuncian en voz baja y sin signos de interjección. Por ejemplo, te quiero, te quiero siempre es exclamativo, en cambio se dice al oído.
Marta
Bueno, yo lo que pienso también es que una cursilada, pero abundaremos en la.
Presentador
Cursiva, entraremos en eso porque no hemos entrado en terreno amoroso todavía.
Marta
Arrasaremos entonces. Lo que sí que es verdad es que la exclamación puede ser épica y fanática y apasionada y las tres cosas por separado, las tres cosas al mismo tiempo. Y a mí ahora me ha venido a la cabeza, antes de hablar de amor, por los discursos de Hitler o de Mussolini y el tono de los discursos de Fra, que era como más lastimoso y tal, aunque en su estructura profunda eso era igual de tremendo. Están también los inquisidores y Juan Diego en aquella película Dragón Rapid, en la que interpreta Franco.
Manuel
Hablan de democracia, no saben lo que es el pueblo, libertad ¿Para qué? La paz, la paz en los campos, siempre lo digo, el orden jerárquico, el de siempre, o justicia y con don Alfonso, ¿Verdad? La monarquía, acabar con los masones, que son peores que los comunistas, en fin, hacer de España lo que debe ser.
Presentador
Encapsulamos las exclamaciones pías y las exclamaciones exaltadas de los dictadores, aunque hay lista de aspirantes, vayan con cuidado.
Manuel
Pero.
Presentador
Pero Manuel, ¿Seguimos con las exclamaciones de andar por casa? Venga.
Manuel
Mira, yo creo que aquí el problema de fondo es el poco lugar que tienen las pasiones, cuyo lenguaje natural siempre es exclamativo en este mundo. Yo creo que es un desastre. Yo creo que todo es un colosal sistema antipasional. La educación misma. La educación misma es un colosal mecanismo contra las pasiones. Yo escribí una cosa en Cuadernos de Pedagogía que se llamaba Por una educación en pasiones, no de las pasiones. ¿Cómo se van a educar las pasiones? Hombre, por favor. Pero es que no están bien vistas. Y a mí me preocupa. Querréis creer. Otro día viene mi nieto de clase, que estamos muy contentos con un colegio público, pero tiene este problema que va. Y me han enseñado una canción en el colegio, le digo va. Y me ya, ¿Cómo están las tebas? Emoción. Y digo, este ¿Cómo están mis emociones? ¿Pero a ti qué te están enseñando a ti? Lo que tienen que enseñarte es a que te hierva la sangre. Porque motivos los hay. La verdad está ahí fuera. Y con esta mierda de la educación en valores y la gestión de las emociones, se les hace que los niños no miren a su alrededor y se sientan indignados y se sientan obligados a hablar de forma exclamativa. Oye, en el fondo, una protesta siempre es exclamativa. El grito de una manifestación. Perdón, que no es un grito. La consigna es una cosa. Medio camino entre el grito y el canto. Siempre se tiene que escribir con exclamativas. ¿Tú imaginas una manifestación, una protesta, en que la gente no clame y por tanto exclame? No sé, hay un montón de ejemplos de ello. Pero yo pensaba en El club de los poetas muertos, que hay una escena muy bonita que es cuando Robin Williams reúne a los estudiantes, a los que de fondo está educando en pasiones, y le pide justamente, esto lo he copiado. La vida está llena de pasión. Las pasiones nos mantienen vivos. Y esto es lo que justamente se quiere acallar. Por eso me emociona la final. Y se la enseñaba a mis nietos para que aprendieran valores, porque estos sí.
Presentador
Que son valores, para que no vuelvan a Casa cantando Yayu. ¿Cómo están las temas?
Manuel
Qué mierda esto. Que se te caliente la sangre ahí. Que no hay para menos, hombre. Que lo que pasa al torredón. Bueno, el caso es que es aquella escena en que Robin Williams, la lechao, se va a marchar. Se marcha de clase así como compungido. Y los estudiantes, quienes eran sus amigos y que se sienten de alguna forma u otra al mismo tiempo culpables y cómplices, pues le dan un último homenaje.
Presentador
Título de la película El club de los poetas muertos.
Manuel
He dicho que se vaya. Sr. Keating. Oh, Capitán, mi Capitán. Siéntese, Sr. Anderson. ¿Es que no me oye? Siéntese, siéntese. Se lo advierto por última vez, Anderson. ¿Cómo se atreve? ¿Es que no me oye? Oh, capitán, mi capitán. Sr. Overstreet, le aconsejo que se siente. Siéntense.
Marta
Hoy por hoy Magazine Ser Podcast No.
Manuel
Soy más que tú Tu fantasía ¿Cuántas veces soñaste que sigo realidad? Pero lo que tú, tú, tú no.
Presentador
Sabías Es que los sueños no se.
Manuel
Pueden dominar Aquí estamos en el rincón.
Presentador
Y la esquina Hablando de las exclamaciones Esperando también sus llamadas si quieren participar 900 1800 si tienen un cuerpo exclamativo, que es lo que decíamos antes, o no, o tienen otro tipo de cuerpo, si les gusta utilizar las exclamaciones cuando escriben o cuando hablan, o si no les gusta que alguien las utilice. Novecientos, cien. Ochocientos. Y nos íbamos con El club de los poetas muertos, Marta. Y ya que estábamos con literatura. Venga, sigamos por aquí, sigamos por la literatura.
Marta
Bueno, yo me he acordado de un momento precioso de una novela que se titula El guardián entre el centeno de Salinger, en la que el protagonista, Holden Kofield, está bailando en el salón de un hotel con una chica bastante mayor que él, que acaba de conocer, y él está todo el rato haciendo esfuerzos para charlar con ella, quiere comunicarse, quiere contarle cosas, decirle cosas al oído, pero el ruido de la música no les permite entenderse. Y por mucho que les clame, grite, su pareja de baile todo el rato responde ¿Qué dices? No te entiendo. Entonces, la metáfora de esa escena en particular y de todo el libro en general está bastante clara. Es una gran metáfora sobre la incomunicación. Entonces Holden quiere hacerse ver, está fuera de contexto. Su cuerpo, como decíamos antes, es en sí mismo una exclamación en mitad de una sociedad que no le escucha. Le está pidiendo ayuda, pero nadie lo ve. Es un libro libro precioso en el que al comienzo el personaje no le cuenten nunca nada a nadie y sin embargo él se tira hablando a lo largo de 200 páginas, se hace notar. Y yo a veces pienso que la literatura es posible que sea también eso, por coger las cosas así, con este método dialéctico que llevamos en esta sección. Es verdad que hay veces que tenemos la sensación de que todo el mundo está exclamando y que la única manera de hacerte oír es la que está en la pregunta. Pero yo aquí estoy un poco con Manuel, estoy un poco poco en contra de ese desprestigio de toda vehemencia. Yo no creo que toda la vehemencia sea mala, ni muchísimo menos sobre todo eso. Yo lo que percibo es que estamos todo el rato rodeados de actitudes que son falsamente interrogativas y que hay personas que al preguntar, en realidad no están preguntando, están aseverando, incluso planteando una tesis con impostura democrática. Y aquí podríamos poner el ejemplo de que los referéndums se hacen siempre para ganar tú preguntas, pero no estás preguntando nada.
Presentador
La película My Salinger Year, que aquí se titula Sueños de una escritora en Nueva York.
Marta
El Sr. Salinger no desea recibir correo de sus lectores, por lo que no podemos hacerle llegar su amable carta.
Manuel
1963, el año en el que dejó de responder él mismo. Tendrás que escribir una nueva plantilla basándote exactamente en estas sin cambios y tendrás que destruirlas en la trituradora.
Marta
Pero antes las lees, por si acaso. ¿Si acaso qué?
Presentador
Somos cuidadosos desde lo de Mark David.
Manuel
Chapman, el asesino de John Lennon. Cuando la policía llegó, encontraron a Chapman sentado en la acera leyendo El guardián entre el centeno. En el juicio, Chapman dijo que él tenía mucho de Holden Cofield.
Presentador
Y vamos a entrar en materia, Manuel, porque todavía no hemos ahondado. Tú ahí lo has enunciado, pero no hemos entrado a fondo en el amor.
Manuel
Que es como un potro desfocado, que es una cosa que es sabido. Potro desfocado por definición es exclamativo. Oye, escuchad, dejadme que vuelva esto del cuerpo. ¿El cuerpo siempre es exclamativo, sabéis? Por eso. Por eso adoro el musical. Mira, en la película del cuerpo de los puestos muertos no hemos visto lo que pasa, pero cuando de pronto el profesor se va y tal y los muchachos quieren reivindicar justamente su herencia, lo que les ha enseñado, lo que hacen, que no podemos ver, es justamente, aparte de citar, de mencionar un verso de Walt Whitman, lo que hacen es subirse a los pupitres, ese cuerpo subido en un pupitre con ese acto de dignidad y de solidaridad, ese acto es un acto corporal exclamativo. Por eso digo que me gustan los musicales y tengo un póster de Fred Astaire en casa, una fotografía bien bonita. ¿Por qué? Porque en el musical de pronto la gente habla pim pam, pero en determinado momento se calla porque sabe que lo que quiere decir, lo que quiere expresar, solamente lo puede decir con su cuerpo. En eso consiste justamente la danza. Yo me hubiera podido dedicar a la danza contemporánea y no lo he hecho. Y es una pena porque me hubiera hecho famoso enseguida.
Presentador
¿Pero lo intentaste, lo probaste?
Manuel
No, pero vamos, seguro que sería muy popular.
Presentador
Venga, vamos con el amor.
Manuel
Mira, es que yo había pensado una cosa que es la que es la que he mutado en el esquema este que tenemos previo, pero. Pero es que es una mala idea. A ver si lo podemos cambiar. Yo quería proponer una canción que adoro absolutamente porque define lo que pienso de estas y de otras cosas que se le parecen, que es el amor de Maciel. Sí. La escuchamos, No, escucha. Es que yo decía que La canción dura 5 minutos y que yo. Como no había tiempo para todo, podíais poner el principio y luego yo leía el final. A ver si nuestros técnicos, que en efecto, seguro que pueden cortar el principio y poner los últimos 20 o 3.
Presentador
Sí, pero podemos escuchar las podemos escuchar primero cómo arranca el amor es un.
Manuel
Rayo de luz indirecta, Una gota de paz, Una fe que despierta, Un zumbido en el aire, Un punto en la.
Marta
Niebla, Un perfil, una sombra, una pausa, una espera.
Presentador
¿Y ahora qué prefieres, leer tú los versos finales o escucharlo?
Manuel
Pero es que hay que oírla porque justamente ilustra lo que estamos diciendo. Fíjate, empieza así, en plan. Digamos una cosa así como curs y tal. Y al final dice lo que tiene que decir. Pues mira que el amor es un hijo de puta. A ver si me dejas en paz, hombre, que yo no te he hecho nada.
Presentador
Esto es lo que dice al final.
Marta
Ni te empuja a ser malo, ni te deja hecho mierda Y te arroja.
Presentador
Te bruces al último infierno.
Marta
Arrancándote el alma, Pisándote el cuerpo. Y te ahogas de ansia de volver a la nada. Y de pronto se para y te ve y se apiada.
Presentador
Tremenda canción, Manuel, tremenda canción. A ver cómo superas esto, Marta.
Marta
No podemos. Esto no podemos superarlo. Pero yo.
Presentador
Podemos poner la canción en bucle hasta.
Marta
Las 11, pero yo no me resisto. Porque Manuel ha dicho antes que cuando dices te quiero, te quiero. Siempre tiene algo exclamativo. Pero yo creo que también podemos matizar. Y vuelvo al principio. Te quiero no es lo mismo que decir te quiero. Que lo mismo que te quiero, idiota.
Manuel
Que te quiero mucho, PETA la mierda, no me quieras tanto.
Marta
Hay amor, no me quieras tanto.
Manuel
Pero es impostante cómo de pronto te quiero mucho, tanto menos que te quiero.
Marta
Lo que yo quería decir es que cuando tú dices así te quiero, eso sería el arranque de una historia de amor cotidiana, serena, en plan La tregua de Mario Benedetti, con su final tristísimo. Lo segundo, que es el te quiero entre interrogaciones podría dar lugar a cualquier comedia romántica, las pelis de Woody Allen antes de echarse en brazos de los ayuntamientos ayusistas. Estoy muy disgustada con este tema. Y luego tenemos el te quiero exclamativo, que aquí hay que rendir homenaje al gran Perales, que yo entiendo que es muy manuelino, pero hay que te quiero, te quiero. Eres el centro de mi corazón como la luna al sol. Y sobre todo a Rocío Ju que te ama con la fuerza de los mares y con el ímpetu del viento.
Manuel
Eso sí que es amar.
Marta
Te amo en la distancia y en el tiempo. Yo te amo con mi alma y con mi carne.
Presentador
Esta es tu línea, ¿No, Manuel?
Manuel
Si yo soy materialista, dialecto materialista histórico, ¿Cómo es posible de pronto que tenga esa debilidad casi vertiginosa por estas músicas que me destrozan, me destruyen, me aniquilan, me desbaratan, ya hacen que de pronto me convierta en algo parecido al polvo del planeta?
Presentador
Pero además, imagínate tú ahora que decías te quiero mucho, pero ¿Qué es esto? Te quiero mucho. Imagínate la letra, esta canción con Rocío, jurando, cantando te quiero mucho.
Manuel
Pero si alguien te dice te quiero mucho, es que no te quiere tanto.
Presentador
Claro, claro.
Marta
Pero fijaos también esta canción cantada. Y esto nos lleva a los yo te amo con la fuerza de los ímpetu del viento.
Presentador
Y esto son, Marta, exclamaciones que desbordan. Pero hay otra vía de exclamación, claro.
Marta
Que es a lo que yo quería ir, que si soltamos un texto épico y así, exclamativo, de otra manera, lo convertimos en algo imprevisible. Y eso es exactamente lo que sucede con la versión que hace Javier Álvarez de El novio de la muerte, el himno legionario, que Javier Álvarez le quita toda la estridencia épica y se te ponen los pelos de punta. Desde un punto de vista resulta pero tremendamente inquietante.
Manuel
Nadie en el Tercio sabía quién era aquel legionario tan audaz.
Presentador
¿Cómo cambia?
Marta
Cambia tremendamente y nos lleva al mundo de las preguntas terribles.
Manuel
Más la Legión presumía que un gran dolor le mordía como un lobo el corazón cuando me reciero al fuego.
Presentador
¿En qué situaciones, Manuel, son inevitables las exclamaciones?
Manuel
Pues cuando de pronto alguien se acaba el cuento y de pronto sale lo que tiene que salir, que es lo que uno no lleva dentro, sino que lleva a su alrededor y no se puede puede quitar de encima. Entonces tiene uno que hablar con signos de intergención. Cuando se acaba el cuento, cuando se acaba la comedia del consenso, cuando de pronto le dices a las personas, para bien o para mal, lo que quieres que escuchen. Eso está. Por cierto, esta canción es preciosa. Yo me hubiera hecho legionar únicamente por cantarla. Murmuró el legionario.
Presentador
Cuando yo te preguntaba cuándo ¿Son indispensables o inevitables las exclamaciones en las películas de terror? ¿Lo son, Manuel?
Manuel
Hombre, a ver, es que me ha salido el miedo profundo de argulación, pero el momento de terror, el susto. Es una interjección. Claro, hay interjeciones que no suenan, pero en el fondo funcionan igual. Sí, sí. Bueno, es que no puedo seguir las dos cosas. No puedo escucharos y mirar la pauta. Yo había propuesto.
Presentador
¿Qué película había propuesto La mesita de comedor directamente?
Marta
Es maravillosa, Manuel.
Presentador
Es buenísima.
Manuel
Es una película genial.
Marta
Es buenísima.
Manuel
Es que se me va la cabeza.
Presentador
¿No? Pues mira, la mesita de comedor, película que había tenido enormes dificultades para ser distribuida, hasta la recomendó el escritor Stephen King.
Manuel
Porque el perro está lleno de sangre.
Presentador
¿Y qué escondes ahí, Carlos?
Marta
Qué es una cabeza.
Manuel
¿Una cabeza? Vete de casa fría. Cristina, coge a María y llévatela de casa, por favor. Hazme caso. Sácala de casa ya. ¿Me puede decir qué pasa, por favor, Jesús, confía en mí? Pero ahora sal de aquí, por favor.
Marta
Enséñamelo. Enseñanza.
Manuel
Qué bonita esa película. No es una película romántica, pero es muy buena y está en filmin todavía.
Presentador
¿Alguna recomendación? Marta Llena de exclamaciones.
Marta
Bueno, yo sí pienso en literatura se me viene a la cabeza dos textos exclamativos en nuestra historia por excelencia, que es el Hay mísero de mí, hay infelice, hay Segismundo dándolo todo la vida de su con 100 cañones por banda, viento en popa, toda vela no cruza el mar si no vuela un velero bergantín. Es pronceda. Romanticismo revolucionario. Luego hay un porromanticismo mucho menos exclamativo, que es el del arpa de Bécquer. ¿De quien? Núñez de Arce, que era un poeta neoclásico del que no se acuerda ya casi nadie, cuando leyó las rimas de Bécquer, dijo aquello de que eran suspirillos germánicos. A mí me encantan el barroco y las exclamaciones y exagerar y el humor y la provocación y el Ay, ay, ay, cómo se la lleva el río. Que me ponía nerviosísima cuando era pequeña. Pero los suspirillos germánicos también. Y no veo incompatibilidad. Me pasa lo mismo que a Manuel con el materialismo dialéctico y las emociones desbordadas.
Presentador
Mira la vida sueño. En la versión de Estudio 1 de Televisión Española, el actor julio Núñez era.
Manuel
Segismundo Ay, miserable de mí. Ay, infeliz. A jurar, cielos, pretendo, ya que me tratáis así, ¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo? Aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido. Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor. Pues el delito mayor del hombre, haber nacido.
Presentador
También antes has hecho la reivindicación de actores. No sé si estaba julio Núñez en esta reivindicación de actores, pero debería haber estado. Manuel, tú antes mencionabas a tu nieto y contabas la historia esa que un día volviendo del cole me han enseñado una canción y te canta Hola, Yayu, ¿Cómo están las tebas a musions? ¿Tú dirías que la infancia, Manuel, es más de exclamaciones o de preguntas?
Manuel
De hecho, la interjección y el signo interrogativo son perfectamente compatibles, pero las criaturas son todas ellas, lo que decía del cuerpo, son todas ellas exclamativas. Es la educación la que justamente les hace quitar esos signos que demuestran exaltación porque les amaestran, aunque digan que les enseñan que hay que hacerlos. De acuerdo, pero yo creo que tendría que haber un momento en que tendría que haber justamente un espacio para eso, para la exclamación, para el grito, para la furia y para las pasiones. ¿Tú te das cuenta la cantidad de intervenciones que empleamos en este espacio? ¿Tú qué crees?
Presentador
Sobre lo que le preguntaba, Yo creo.
Marta
Que eso que la infancia pregunta, y luego los que han sido padres y madres sabrán que es enloquecedor a la época esta de los ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? Y yo espero que la infancia siga manteniendo esta actitud interrogativa, incluso cuando tratan de ampliar las vacas a través de las ventanillas. Eso también del coche es interrogativo. Pero a mí me encanta esa infancia que exclama de asombro porque está muy nerviosa y porque tiene ansiedad de vivir. Ese hablar exclamativo de los niños que no pueden parar de jugar y no se quieren meter a Echar la siesta, eso me parece una cosa maravillosa. Y hay que recordar, porque aquí somos exclamativos y utilizamos interjecciones y todo eso, pero con las viñetas de los cómics, acordaos. Mortabelo de los tvos, muy bien, hoy estás muy corrector de los tvos. Mortadelo y Filemón, Fizipiza pesos.
Presentador
Lo tenemos que dejar aquí. La semana que viene más. Un beso. Adiós, Manuel.
Marta
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Hoy por Hoy – SER Podcast
Date: November 12, 2025
Participants: Marta Sanz, Manuel Delgado, Host (Àngels Barceló / Presentador)
This lively episode of "El rincón y la esquina" dives into the expressive world of exclamation—how we use exclamations, what they reveal about us, and their place in language, art, politics, and daily life. Marta Sanz and Manuel Delgado muse, joke, and argue about whether "la vida" would be better lived between exclamation marks, touching on literature, cinema, classroom antics, and even declarations of love.
(Start–05:17)
Opening Banter: Marta chastises Manuel for not using exclamation marks to celebrate a friend's child's birth, leading to a comic debate on who deserves exclamation, and why.
Exclamation as Emotional Barometer: Marta vividly contrasts saying her name plainly, forgetfully, or exclamatively to demonstrate how intonation embodies feeling and context.
The group reminisces about grammar lessons, suggesting people can be "enunciative", "interrogative", or "exclamative" personalities—with Hamlet as the ultimate interrogative.
(05:17–11:45)
Exclamation’s Reputation: Manuel notes that exclamation is often shunned in serious media for fear of appearing emotional or irrational.
Using classic films as examples (with comedic confusion between Cary Grant and Gary Cooper), Manuel highlights how scripts require exclamations—especially in grand scenes, such as military pep talks.
Not all Exclamations Are Created Equal: Marta points out that some people appear mild but wield authority through subtlety, while others are "exclamative" in tone but insubstantial:
The true force often lies not in loud exclamations, but in sentences delivered quietly—examples: medical diagnoses, threats in Mafia movies, death sentences.
(11:45–24:08)
Predicadores, Dictators, Football Fans: Over-the-top exclamations fuel rallies, sermons, and stadiums—with audio examples from films and real life (e.g., Dani Alves as preacher).
Clamar a Dios: Exclamations—shouting to the heavens or invoking a promise, as with "A Dios pongo por testigo" from Gone with the Wind.
Reining in Emotions: Manuel laments that society, especially education, suppresses passion ("colosal sistema antipasional"). He advocates for making space for wild feeling, recalling a personal story:
(24:08–34:26)
The Exclamative Body: Marta and Manuel discuss how energy and enthusiasm can be expressed through posture and gesture, not just volume.
Teaching with Exclamation: Both confess to exclamative (yet not always loud) teaching styles:
Exclamation and Love—The Grammar of Emotion:
(34:26–41:17)
Reframing the Exclamative:
Where Exclamation is Inevitable:
Childhood as Exclamative:
On Shunning Exclamation:
On Teaching and Exclamation:
On Subtleties of "Te quiero":
On Passion and Protest:
On Childhood and Exclamation:
“¡La vida entre exclamaciones!” is as much a celebration as an interrogation of our most boisterous and vulnerable expressive impulses. The hosts use humor, literary references, and personal anecdote to explore when we exclaim, why we hold back, and what is lost or gained in a society that favors restraint. If there’s a takeaway, it is a call to recover the value and the necessity of exclaiming—in love, in art, in protest, and in play.
[End of summary]