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Reina
Ser Podcast.
Manuel Delgado
Tal vez hubiera sido mejor no haber nacido. ¿Qué has dicho? He dicho que ojalá no hubiera nacido. No digas semejante cosa. Espera un momento, espera un momento. Es una idea. ¿A ti qué te parece? De acuerdo.
Se ha cumplido. No has venido al mundo. ¿Cómo ha dicho? Que no has venido al mundo, que no existe. Como no has nacido, no hay problemas, ni preocupaciones, ni obligaciones, ni ocho mil dólares que reunir, ni Potter buscándote con el sheriff.
Marta Sanz
Hoy en el Rincón y la Esquina, las preocupaciones.
Reina
Hoy por Hoy Magazine.
Ser podcast.
Marta Sanz
Marta Sanz, buenos días.
Reina
Buenos días.
Marta Sanz
Manuel Delgado. Buenos días.
Manuel Delgado
Buenos días.
Marta Sanz
A ver, no es que queramos añadir desasosiego a sus vidas, más desasosiego después de haber escuchado el Abierto, que es muy desasosiegante, pero hoy Marta y Manuel han venido a hablar de preocupaciones. Como tú has sido la proponente, Reina, expón tus razones.
Reina
Bueno, pues yo, como ya sabéis todos, todas, muchísimas cosas sobre la trastienda del Rincón y la Esquina y ya formáis parte de las bambalinas y ya conocéis al equipo y todas estas cosas, pues os cuento que el tema de hoy se nos ocurrió por culpa de Severino Donate, que ahora me está mirando a través de los cristales como si fuera un santo, pero un susto que nos hizo pasar terrible, que Severino puntual nos envía nuestro guión los martes por la tarde para que Manuel y yo podamos comprobar que las pelis que nos hemos pedido, las músicas que nos hemos pedido, están recogidas fielmente en el guión. Y entonces vamos a Severín un poco como si fuera el rey Melchor. Y entonces un martes lo que sucedió es que Severo mandaba el guión, eran las 5, las 6, las 7, las 8, y ahí yo ya me preocupé y entonces llamé a Severino, quién no me cogió el teléfono, lo cual es todavía más preocupante. Y entonces yo ya me alarmé un poco, era rarísimo, e intentando contener mi tendencia al pensamiento negativo qué se me ocurrió, pues escribía Manuel Delgado. Y entonces Manuel Delgado sí que me respondió casi inmediatamente y no me tranquilizó ni un poquito, sino que al revés, Manuel aumentó mis preocupaciones porque su respuesta más o menos. Esto es muy raro, Marta, o bien a Sevel le ha sucedido algo muy grave, muy, muy grave.
O nos han cancelado el programa fulminantemente. Conozco los medios, Marta, sé de lo que hablo. Y entonces yo enseguida contesté a Manuel y le prefiero la opción 2, mejor la 2. Prefiero que nos hayan cancelado el programa. Lo podremos resistir, pero imaginarme a Severino Donat en una mesa de operaciones, ha habido muerte de peritonitis o algo así, me parecía preocupante. De verd, o sea que yo creo que nuestras preocupaciones, y de ahí surgió todo el tema, nacen un poco de nuestra capacidad para anticipar los problemas. Pero para anticipar estos problemas tenemos que partir de una experiencia previa que puede ser más o menos catastrófica, como la de Manuel Delgado con los medios. Fue un precioso episodio de neurosis compartida por el habitante de la esquina y el habitante del Rincón, y al final lo único que sucedió es que a Sebe ese día se le había ido el santuario.
Marta Sanz
Sencillo como eso.
Reina
Ni estaba enfermo, ni se había caído, ni le habían asesinado, ni nada. Nuestras preocupaciones se relacionan con las experiencias previas, con la capacidad de anticipar incluso hasta límites enfermizos, y también con la fantasía. Yo creo que las personas fantasiosas y peliculeras tenemos la habilidad de prever más escenarios posibles y nos preocupamos más. También podemos encontrar soluciones mejor para salvar la preocupación, pero la fantasía y las preocupaciones yo creo que tienen mucho que ver.
Marta Sanz
¿Y tú, Manuel, eres un hombre preocupado?
Manuel Delgado
Yo creo que todo el mundo se preocupa por alguna cosa. Lo de Seve fue sencillamente por lo que entendí que no clicó la enviar. Es que es mucho más sencillo y creo que a todos nos ha pasado. Pero mira, todos tenemos ocupaciones, es obvio, y por todos tenemos preocupaciones. ¿Que indica lo que es explícito? Que una preocupación es lo que hay antes de una ocupación. De pronto surge una determinada circunstancia que nos coloca en el brete tener que decidir cómo la gestionamos, qué hacer, es lo que nos preocupa. ¿Ahora qué hago? Ante lo que sea, ante una noticia, ante una eventualidad que puede ser puramente imaginaria, pero que nos obliga, en efecto, como dice muy bien Marta, como siempre, nos obliga a anticipar. Y entonces es cuando nos preocupamos, porque siempre nos imaginamos lo peor, qué es lo mejor que se puede hacer, por cierto, porque lo que sea siempre será mejor de lo que nos hemos imaginado. Mejor siempre ponerse en lo peor. Y luego está esto, que además se nos nota que estamos preocupados, que tienes cara de preocupado, estás preocupado porque es una cuestión somática, Lo somatizas, la preocupación. Se te ve cara de estar más distraído, de tener la cabeza en otro sitio, o bien al contrario, tener algo en la cabeza que no te puedes quitar. El extremo es la obsesión, que es una forma radical de preocupación. Y hay muchas variables. Hay, por ejemplo, que de pronto en una conversación ordinaria, en un contexto cotidiano, alguien te diga algo que te deja preocupado. Eso nos ha pasado además, como sin querer. De pronto me dijo algo que me dejó preocupado y he pensado que podríamos. Que había una ilustración que veía el otro día en Filmin, que es un clásico de Lubitsch, La octava mujer de Barbazul, y que tiene un tema interesante. Oye, no sé, no quiero ser indiscreto, pero ¿Con cuántos hombres os habéis acostado aproximadamente?
Marta Sanz
A ti te lo vamos a contar. Es que igual te quedarías preocupado si te lo contamos.
Reina
Si, no podemos hacer eso. No, no, es que hay un tema.
Manuel Delgado
Interesante, digamos, los hombres. Muchos, pocos. Uno medio.
Reina
Con medio nunca, Ángel.
Marta Sanz
Siempre uno entero.
Reina
Uno entero, siempre con medio.
Manuel Delgado
La pregunta ¿Usaban la parte de abajo del pantalón? Es igual, del pijama.
Marta Sanz
La parte de abajo del pijama.
Reina
Hombre.
Manuel Delgado
Ay, qué fuerte esto.
Reina
En el momento, no, muy bueno esto.
Manuel Delgado
La parte de abajo del pijama.
Reina
La parte de abajo del pantalón es el dobladillo.
Manuel Delgado
Claro, pero la parte de abajo.
Bueno, es igual, no importa, Vamos a centrarnos. La parte de abajo del pantalón, es decir, el pantalón. Bueno, no importa. No quiero que me contestéis, pero en la película todo pasa porque Gary Cooper y St. Colette Colbert se encuentran unos andes almacenes en París, y entonces el tipo, que es un millonatista, quiere comprarse un pijama. Entonces le dicen cuando cuesta y paga la mitad, y dice que él no quiere la parte de arriba.
Luego surge la cuestión, la cola de correr, quiere comparar la parte de abajo, se enamora y es ahí cuando empieza con el tema. Pero en la conversación surge, en efecto, en cierto momento, que un 80% de varones no usan el pantalón. Al menos el pantalón.
Marta Sanz
Escúchalo, escúchalo.
Manuel Delgado
Hola.
Reina
Hola.
Manuel Delgado
¿Le conoces?
Reina
Le he visto una vez.
Manuel Delgado
¿Quién es?
Reina
Solo sé que duerme con la parte de arriba del pijama.
Manuel Delgado
Entiendo.
Reina
Hoy por hoy Magazine Ser Podcast ¿Me.
Manuel Delgado
Buscas a alguien que se ocupe de controlar las llamadas que nos hagan y también las de los nuestros? Ya lo he dicho, papá.
Perdón, olvidaba que. ¿Qué te pasa? ¿Qué te preocupa? Yo dirijo, Te dije que lo haría y lo estoy haciendo.
Reina
Hoy por Hoy Magazine Ser Podcast No.
Manuel Delgado
Te preocupes por mí. Por un momento crucé al otro lado y luché con esas bestias gigantes.
Solo te quise decir que no dejé de creer, pero era grande la sensación de vértigo constante.
Marta Sanz
Aquí seguimos en el rincón y la esquina, Manuel Delgado y Marta Sanz Indag. Hoy en los mecanismos de las preocupaciones. Yo me he quedado preocupada porque no he repetido el teléfono antes de irnos a publicidades, saludar a Rosa Márquez porque como se ha enganchado Manuel con la parte de abajo de los pantalones, se me estaba devorando el tiempo. Yo me estaba preocupando porque el reloj se me comía la vida. Entonces 900, 1800 viven preocupados más allá de lo justo y necesario. Se imaginan preocupaciones que la realidad es miente. ¿Cómo afrontan las preocupaciones? Los paralizan, los animan a tomar decisiones, actuar, comparten sus preocupaciones, son los que los viven en silencio. Novecientos, cien, ochocientos Hoy va de preocupaciones. Y Marta, ¿Tú en qué categoría te colocas? ¿En el grupo de los que andan siempre preocupados o de quienes todo lo solucionan con esa frase que venga, va, no te preocupes?
Reina
Yo ahora me paso la vida diciéndole a mi madre todo el no te preocupes, no te preocupes. Y pienso que realmente ya se preocupa muchísimo porque es cuidadora y porque es imaginativa. Y a la vez cuando yo me escucho a mí misma todo el no te preocupes, mamá, no te preocupes, tengo un poco la sensación de que soy un disco rayado de autoayuda y me molesto a mí misma, me siento molesta porque por una parte yo tengo la necesidad de descargarle a ella de esas preocupaciones, aliviar, acompañar, pero al mismo tiempo cuando yo estoy preocupada no me gusta nada que me no te preocupes, porque me siento como una imbécil, como si mis pensamientos y mis miedos fueran tonterías, denuncias. Y entiendo perfectamente a mi madre poniéndose de los nervios cuando le tranquila, tranquila, no pasa nada, no anticipes, no te pongas en lo peor, no te preocupes. Y estoy segura de que muchos oyentes entienden muy bien lo que estamos diciendo. Luego yo he llegado a la conclusión de que en mi casa tenemos una naturaleza bastante mediterránea. Yo sé que estas generalizaciones son muy discutibles, pero no sé. Frente al tópico europeo del sur despreocupado, irresponsable y vividor, que contrasta con el anglosajón súper eficiente, preocupado siempre por lo que verdaderamente importa, el reloj, la rentabilidad, el trabajo, el beneficio. Pues aquí funcionamos, o funcionábamos. Ahora ya no se sabe, porque como estamos gentrificadas y globalizadas, yo quiero creer que funcionamos con otra escala de valores. Hay una película estupenda que ya hemos citado aquí alguna vez, que es Avanti, de Billy Bilder, donde se ven estos contrastes. Muy bien.
Manuel Delgado
Otra cosa, quiero un helicóptero para que me lleve con el ataúd a Roma. Así llegaré a tiempo de coger el avión para Baltimore. El entierro será el martes. ¿El martes? A las 11 de la mañana en la iglesia presbiteriana. Imposible, tendrá que aplazarlo. ¿Qué ha dicho? Que tendré que aplazarlo. Quedan muchas cosas por hacer. Hoy es sábado, mañana domingo no trabaja nadie. Ya verá cómo alguien trabajará. Sr. Ambroster, este es un país católico. Pues solicitaremos una dispensa al Papa para un presbiteriano.
Marta Sanz
Manuel, tú habías empezado a desgranar los distintos tipos de preocupaciones que hay. Venga, va, seguimos por ahí.
Manuel Delgado
Bueno, antes que nada debo decir que me he quedado preocupado.
Marta Sanz
De eso va hoy.
Manuel Delgado
En primer lugar, porque a ver si esto del pantalón del pijama es una incorrección política o lo es Preguntaros de una forma irónica con cuántos hombres podéis comprobar si se pone en la pantalla abajo del pijama o no.
Reina
Yo no me he sentido insultada.
Manuel Delgado
No, pero yo no.
Marta Sanz
Yo tampoco.
Manuel Delgado
Qué tiempos estos en que hay que cuidar lo que se dice según en qué temas. Lo que quería decir en primer lugar, yo no utilizo el pantalón del pijama en invierno porque no soporto perderme el contacto de las sámanas. Entonces puedo, por ejemplo, cambiarme el pantalón largo por un pantalón corto. Pero es verdad que la película David Niven de pronto se siente preocupado porque la Colette Colbert, que es su novia, ha dicho que conoce a un tipo del que únicamente sabe que no usa el pantalón del pijama cuando duerme. Bueno, el tema, digamos. Variables de preocupación.
Marta Sanz
Variables de preocupación.
Manuel Delgado
Cada grano. Ya sé que.
Marta Sanz
Vamos, centrémonos, centrémonos.
Manuel Delgado
Hay el tema de la preocupación cósmica, ya sabes, de dónde venimos, a donde vamos. Hay gente que le preocupa. Es más, hay gente, te lo juro, que se pasa la vida buscándose a sí misma, que verás tú qué mierda de interés puede tener. Pero la idea esta, digamos, Tolkien, ¿Cuál es el sentido de la vida? Que ya es una mierda. ¿La vida es lo bastante bella como para que encima le queramos pedir que tenga un sentido? Además, un sentido, no varios, sino uno. Woody Allen es, como sabéis, es un cómico, un artista, un cineasta que tiene una preocupación especial por estos temas cósmicos, que heredera de Bergman, ya sabes, de dónde venimos, a dónde vamos. Hay una película suya que se llama Memorias, que es el Woodyan que de pronto va al encuentro de estos de la tercera fase en la que se esperan contactos con extraterrestres, se pierde y de pronto va a dar a parar con un platillo volante en que hay unos tipos inequívocamente extraterrestres que le dicen que son no sé cuántos millones de veces más inteligentes que nosotros. Entonces él tú dices, esta es la mía. Y entonces empieza Dios existe. ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Entonces le paran y le oye, te acabamos de decir que somos millones de veces más inteligentes que tú. No vamos a hacernos preguntas si no tienen respuesta. Me parece una escena muy bonita.
Marta Sanz
Es así.
Manuel Delgado
¿Podrían decirme por qué hay tanto sufrimiento humano?
Caller
Eso es incontestable.
Manuel Delgado
¿Existe Dios? Esas cosas no se preguntan. Mi dilema si nada perdura, ¿Por qué de molestarme en hacer películas u otras cosas?
Marta Sanz
¿Para qué?
Manuel Delgado
Nos gustan sus películas, sobre todo las primeras, las cómicas. Pero es tan desalentadora la condición humana. ¿No debería dejar de hacer películas y hacer algo como ayudar a los ciegos o convertirme en misionero o algo así? Usted no da el tipo de misionero. No duraría mucho.
Marta Sanz
Y tampoco es Superman, sino un comediante.
Manuel Delgado
Quiere prestarle un servicio a la humanidad, cuente chistes más grandiosos. Sí, pero tengo que encontrar un significado.
Marta Sanz
Magnífica escena, Marta. Ya sabemos que en tu familia seguís la escala mediterránea tradicional para esto de las preocupaciones, pero ¿No te tienta la filosofía oriental?
Reina
Pues la verdad es que no. Yo si hay algo que decididamente no soy desde un punto de vista espiritual, es oriental. Esa cosa que dicen si tienes remedio no te preocupes, si no tienes remedio tampoco te preocupes. A mí me hace daño en los oídos. Esto no puede ser. Porque me parece que vivir es tener pasiones que nos pueden hacer felices o infelices. Es tener deseos y miedos. Desde luego tener preocupaciones. Y yo creo que no podría existir así en un estado de ataraxia y levitación. Los monjes budistas no puedo comprenderlos de ninguna manera, ni el estado de superación de las pulsiones corporales. Y además no solamente es que no pueda, es que no quiero, es que no me da la gana. El pensamiento y el placer también surgen del conflicto, de la tensión, de la dialéctica. Yo creo que nos preocupamos y nos renovamos. Yo no puedo entender cómo cuando era adolescente me gustaba Siddhartha de Germanges. No sé, supongo que es que estaba de moda y me sentía profund. Pero ahora me daría algo. También flipaba con lo del pequeño saltamontes aquel de Pequeño saltamontes Kung Fu y con el da cera frotacera de Karate Kid. Pero ahora que he crecido, yo creo que soy consciente de que el pensamiento, aunque necesita de serenidad. Cuando pienso en el pensador de Roden, yo lo que veo es un hombre preocupado. Y pienso que Marx era un hombre preocupado y que Rosa Luxemburgo era una mujer preocupada. Y que estar preocupada o preocupado no tiene nada que ver con no ser alegre y no compartir la alegría.
Marta Sanz
Y estaremos de acuerdo, Manuel, en que hay una lista de preocupaciones comunes. ¿Cómo funcionan, cómo crecen, cómo menguan esas preocupaciones comunes colectivas?
Manuel Delgado
Bueno, muchas de ellas son inducidas. Una cosa, yo he conocido gente espiritual equilibrada que transmuta.
Reina
¿Transmuta o transmite?
Manuel Delgado
Transmite.
Reina
Porque transmutar.
Manuel Delgado
Hoy he dormido mal. No, porque ha venido mi nieto. Me despertaba a las dos y media porque decía que quería agua. Estoy trabajando. ¿Que tengo que trabajar, No? Yo conozco gente espiritual equilibrada, que de pronto se ha encontrado a sí misma. Y te lo juro que de entrada me dan ganas de hostiarlo, pero me da mucha rabia la gente que de pronto no entiende que nada más creativo que las pasiones. Y luego está el tema de las preocupaciones colectivas. Hay pandemias de miedo, de temor, de inquietud, pero muchas de ellas son inducidas por parte de gobiernos y de estados y de administraciones que tienen una preocupación especial por tenernos preocupados. De hecho, si te fijas, si escuchas las noticias, incluso las que dais vosotros, son mal rollo permanente.
Tenemos que tener siempre una razón profunda para estar acojonados. Que si la Covet, que si el yihadismo en otra época, el comunismo, la extrema derecha. Yo no digo que la crisis climática no existe. Hablo de los usos políticos que recibe el miedo a la catástrofe climática. Porque siempre básicamente nos tienen que traer angustiados. Y no digamos si de pronto se te viene encima.
Un meteorito de estos que te puede destruir la Tierra. Esto sí, que cojones. Pero todas las películas de catástrofes van de esto. De pronto tenemos que estar preocupados porque es que el mundo se acaba. Y a ver si no es una preocupación importante. A mí me dicen que el mundo se acaba y no duermo.
Marta Sanz
Mira, como en la película Armagedón.
Manuel Delgado
¿Qué es esa cosa? Es un asteroide, señor. ¿Y cuál es su tamaño, señor? Según nuestros cálculos tiene 97 coma el tamaño de Texas, señor presidente. Sí, exacto. Y cómo no detectar, aunque llegaba. El presupuesto para Eso es de un millón de dólares. Con eso rastreamos como un 3% del cielo. Y perdone que se lo diga, pero es grande de narices. Y eso chocará contra nosotros. Lo estamos estudiando ahora mismo. ¿Y qué tipo de daños causaría? Todos, señor. Es lo que llamamos un destructor total. El fin de la humanidad. Dios.
¿Qué podemos hacer?
Marta Sanz
Cuidado.
Manuel Delgado
Esto es una preocupación.
Marta Sanz
Esto es una preocupación. Nos agendan, decían. Muchas preocupaciones, decía Manuel, son inducidas. Nos agendan las preocupaciones. Marta.
Reina
A mí lo primero que me gusta es mucho la agenda de. Me encanta. Voy a usarla Pues yo creo que la agenda de nuestras preocupaciones, su jerarquía, es un asunto de quienes son los dueños de las palabras, de lo que en cada momento se considera importante. En este momento creo que la agenda de nuestras preocupaciones siempre tiene que ver con nuestra cultura, nuestra raza, nuestro género, nuestra clase, y que es muy probable que una señora de la Cañada Real no tenga las mismas preocupaciones que yo, y yo que estoy en una situación de privilegio respecto a ella, debería empatizar con sus preocupaciones, aunque yo tenga resueltas ciertas necesidades, como puede ser el agua corriente. Esto tiene que ver con la solidaridad y el sentirse parte del género humano en la jerarquía de las preocupaciones. Aquí Ángel texto Tenemos que hablar de nuestras cosas porque esto tiene que ser así. Yo creo que las preocupaciones de las mujeres siempre fueron de segunda categoría y siempre quedaron para luego la maternidad, lo doméstico, los cuidados, el abrigo, la intendencia, la higiene, los mocos de los niños, los pañales de los viejos. Entonces yo creo que estos temas tendrían que formar parte de lo que es preocupante de forma universal y de lo que debemos compartir. Y también nuestro papel en el espacio público. Claro, esto estaba cambiando. Esto estaba cambiando, pero corremos el peligro de que deje de cambiar. Y creo que tenemos que tener mucho nos debería preocupar. Nos preocupa un poquito, y como ha dicho Manuel, también nos preocupa el cambio climático y la explotación asumida como normalidad en el sistema y la destrucción de lo que público y la dignidad en el trabajo y la vivienda y el deterioro de la comprensión lectora. Es algo muy preocupante. La vivienda, el genocidio. Y a mí ahora me preocupa mucho que Trump diga esto de vamos a acabar con esos hijos de puta o de perra mirando a Venezuela. Estoy verdaderamente muy, pero que muy preocupada, Manuel.
Marta Sanz
Y atención con la pregunta que te voy a hacer. ¿A Dios le preocupan nuestras preocupaciones?
Manuel Delgado
¿Hombre.
Somos una preocupación suya? Porque lo importante también no es únicamente preocuparte, sino que alguien se preocupe por ti. ¿Dios se preocupa por nosotros? Yo creo que sí. En el fondo es su trabajo. Dios está ahí, pim pam, digamos, a su rollo, pero tiene un tipo de obligación con respecto a los que somos los inquilinos de un planeta entre varios que habrá creado con vida y que estamos todo el mundo todo el día dando en la tabarra con nuestros problemas que al final tiene que solucionar a su manera. Tú mira lo del diluvio universal, mira, sabes qué se acabó el problema, tú, venga, todos inundados, o el tema de Sodoma y Gomorra. Mira, hablando de Sodoma y Gomorra, tú imagínate que eres Dios, que estás pim pam con tus cosas, que duermes. Dios duerme, es un tema que nunca nos preguntamos, pero bosteza, duerme. Igual está como yo, a punto de jubilarse. Porque Dios también puede ser eterno, su trabajo tiene fin, cuidado, ser eterno es. Es un palo. Yo llevo 40 años y ya estoy cansado. Pues imagínate Dios, después de haber hecho la creación y soportarnos, que estés tranquilamente y de pronto te digan oye, tú, digamos que tiene usted una llamada y es uno que Lot, por ejemplo, hablando de Sodoma y Gomorra, que va y te pega el rollo de que no sé qué problema tiene, que a ver qué hacemos. Tú ponte en el lugar de Dios, que también es una cosa que deberíamos hacer de una manera recurrente, porque es.
Reina
Un todo el rato.
Marta Sanz
Pues mira, Sodoma y Gomorra. Película de Robert Aldrich 1962 Dios, mi Señor, ayúdame.
Manuel Delgado
¿Cómo he podido equivocarme? Sí la reina tiene razón, somos impíos. Deja que nos destruyamos los unos a los otros y ya que no somos dignos de la salvación, bárrenos de la faz de la tierra. Pero escúchame, si resta aún algo de nuestro pueblo digno de ti, Señor, líbranos de la muerte y de la condenación. Escúchame, háblame, Dios mío, dime si somos aún dignos de la salvación.
Fíjate.
Reina
Tremendo.
Manuel Delgado
Yo soy Dios. Le digo, oye, déjame en paz.
¿Qué quieres que te destruya? Pues te destruyo. Pero es que es constante, siempre con las oraciones, las pregarias, hombre, no, déjame.
Marta Sanz
Novecientos, cien, ochocientos viven ustedes demasiado preocupados. ¿Qué les quita el sueño? ¿Cómo se enfrentan a las preocupaciones? Les hunden, les incentivan, las comparten, las viven por dentro, en soledad. Novecientos, cien, ochocientos Victoria.
Manuel Delgado
Es un sitio seguro, el lugar perfecto para formar la familia que siempre habéis querido. Podéis relajaros con los amigos o disfrutar del sobrecogedor escenario de este paraíso bañado por el sol o a lo mejor preferís quedaros en la piscina del club. Aquí podéis vivir la vida que merecéis. Todos podemos vivir.
Reina
Hoy por hoy Magazine Ser podcast Otra.
Manuel Delgado
Nota de voz que no escuchas. Otra vez has llorado en la ducha Canta una de Iván Ferrer.
Otro amigo que no es solo amigo. Otro jefe que firma el despido y se mueve y todos al infierno.
Otra píldora del día siguiente. Otra vez que decide la gente. Que miedo. Cuatro años de gobierno.
Preocúpate mañana.
Marta Sanz
Llegamos al último tramo del Rincón y la esquina con Marta Sanz y Manuel Delgado. Cargadísimos de preocupaciones. Queremos compartir con con ustedes sus preocupaciones. 900. 1800 ya saben que es el teléfono que tienen que marcar si quieren participar en este tramo de radio para hablarnos de sus preocupaciones. ¿Son de preocuparse mucho cómo lo llevan, lo comparten, lo pasan en soledad? 900. 100. 800 Marta Muchas preocupaciones. Cargadísimos de preocupaciones hasta ahora.
Reina
Pero hay que vivir pese a la preocupación y las preocupaciones hay que vivir sin cerrar los ojos, hay que mantener la alegría pero. Pero sin caer tampoco en el gilipollismo Y yo me pido muchas disculpas por el neologismo pero me gusta mucho esto del gilipollismo. Hay dos canciones que para mí son el paradigma absoluto del gilipollismo y yo creo que por eso han sido publicitariamente rentabilizadas. Una es Don't worry, be happy que a mí es una canción que lejos de transmitirme buen rollo lo que me producía era una mala leche increíble, no sé por qué me nacía como un demonio dentro. Yo escuchaba esta canción y salía la demonia que hay dentro de mí. Y luego hay otra que es peor todavía que es el Nonti preocupare, non ti preocupare que usó compañía telefónica y que a mí me pareció sobrecogedor porque yo lo que estaba oyendo por ahí es tú no te preocupes, tú sé libre mientras nos proporcionas tus datos personales así como si nada y yo los utilizo para darle información al algoritmo, venderte cosas, manipularte políticamente pero tú non ti priocupare, non ti priocupare Entonces esto yo no lo puedo entender. En el polo opuesto hay una canción preciosa que se llama Nontti preocupare Giulio, que de lo que habla es de la pasividad, la inacción y esa confortable alienación sonriente que a veces tenemos la ciudadanía.
Marta Sanz
Manuel, que he estado leyendo el guión. ¿Y a ti qué te pasa con la realidad?
Manuel Delgado
Bueno, lo que había apuntado es que esta idea de que hay que aceptar la realidad no hay que aceptarla y hay que tener en efecto preocupaciones, hay que estar alegres pero preocupados. Mira, este programa de hoy tenía una cierta facilidad porque claro, no hay ninguna película en la que no aparezca alguien que esté preocupado y en la práctica lo que he hecho ha sido echar mano de cosas muy cercanas, por ejemplo, la octava mujer de Barbazul, la que otro día veíamos en casa cenando por la noche y dije bueno, esta por el tema del pijama famoso este. El otro día le ponía a mis nietos una secuencia de Senderos de Glory de Kubrick, que es aquella en que Kirk Douglas, con una cara francamente preocupada, va caminando por el cuartel porque acaba de darse cuenta hasta qué punto los grandes generales del ejército del que forma parte son todos unos hijos de put. Unos hijos de perra. Esto sí que son unos hijos de perra que mandan a la muerte a jóvenes como si no les importara. Y es que no les importa. Hay una escena muy bonita que es que pasa por el lado de como una taberna en la que hay un montón de soldados riendo, escucha risas y entonces se da cuenta, entra y Dalí ve que es que han traído una muchacha alemana porque están en territorio intermedio fronterizo, una prisionera, una capturada alemana y la hacen cantar y están todos como riéndose de ella hasta que la chica va cantando y de pronto no pueden evitar aquellos rudos soldados que se burlan de ella, que al final reconozcan que la canción que cantan en alemán no importa que no se sepan la letra, porque es tan fácil saber de qué está hablando y está hablando en el fondo también de ellos, que en el fondo también son unos pringados. Entonces finalmente Kirle se vuelve y se vuelve igualmente preocupado, pero no por la maldad del mundo, sino por la maldad de quienes lo gobiernan. Una escena muy bonita. Mira a mis nietos.
Una perla arrojada a la playa por la marea de la guerra.
Reina
Und noch viel mehr die Liebe nahm kein Ende mehr.
Und als man ihm die Botschaft bracht, dass sein Herzliebchen im sterben lag, Da liess er all sein Hab und gut und eilte seinem Herzliebchen zu Da liess er all sein Hab und gut und eilte seinem Herzliebchen zu.
Ach, bitte Mutter bring ein Licht.
Marta Sanz
Con esta escena nos vamos a escuchar la primera llamada de los oyentes. 900 1800 Rosario desde Málaga. Buenos días.
Caller
Hola, ¿Qué hay?
Marta Sanz
Buenos días.
Caller
Encantada de hablar.
Marta Sanz
Igualmente. Cuéntanos, ¿Te preocupa algo?
Caller
Bueno, vamos a ver, yo siempre he sido una madre ansiosa, que me preocupaba por todo, y eso te hace manipuladora, aunque no lo queramos reconocer. Cuando mis hijos ya cumplieron los 30, tienen su vida, su trabajo y están bien situados, te cuentan las cosas, pero no para que tú te preocupes y le digas lo que tienes que hacer, sino para que tú le des la razón. Entonces ¿Sabe qué le digo yo? Si yo no lo puedo solucionar, no me lo cuente. Cuando esté todo arreglado, viene y me lo dice.
Marta Sanz
Ese es mi estilo, porque así te ahorras la preocupación.
Caller
No, no, claro, porque te entra en ese estado de ansiedad. Yo ya tengo. Voy a cumplir 65 años. Te pones nerviosa. No es necesario porque ellos no quieren que tú le soluciones las cosas. Te lo van a contar, pero para que tú le digas esto se hace así, como tú dices, y tampoco es eso. Entonces yo creo, como ha dicho este comentarista, que tiene ahí vivir alegre y preocupado. No, hay que vivir alegre y atento, pero no está preocupado por todo, porque entonces la ansiedad te come y no disfrutamos de la vejez y de los nietos, en mi opinión.
Marta Sanz
Pues una opinión muy buena. Me gusta eso de si yo no se puedo solucionar, ni me lo cuentes. Muchas gracias.
Caller
Cuando esté arreglado.
Manuel Delgado
Muchas gracias.
Marta Sanz
Claro, es que eso me lleva. Porque es verdad que tú decías antes, Marta, que te sorprendes diciéndole a tu no te preocupes, no te preocupes. Pero no habíamos hablado todavía de la preocupación sin límites de los padres.
Reina
Yo me acuerdo siempre con mucha simpatía de una escena de Buscando a Nemo, esa escena de las tortugas que siguen la corriente y son así unas pasotas esa metáfora de ciertas formas así del hippismo, inofensivas y corrosivas al mismo tiempo para el sistema, que en la peli contrastan con la preocupación obsesiva, la preocupación neurótica terrible, como esta que describía Rosario de Málaga del del papá de Nemo. La preocupación es una cosa muy de padres y de madres. Eso Me vas a matar de tanta preocupación. Yo supongo que la preocupación de madres y padres se coloca en un nivel superior de preocupación que puede desembocar en esa ansiedad manipuladora y en ese proteccionismo malsano. Yo no soy madre, pero me parece que si lo fuera estaría todo el día preocupadísima, pero preocupadísima de la muerte. Y al mismo tiempo me esforzaría mucho por mantener la esperanza y la luz que hay al final del túnel. Como dice Rebecca Solnit, esto nos diferencia a los padres de los no padres, creo.
Caller
Quieto.
Manuel Delgado
Solo no podrás salir. Yo te ayudo. A ver, ¿Dónde está la herida? ¿Te has herido? A veces no se nota porque no duele cuando Sangra. Está sangrando.
Reina
¿Te mareas?
Manuel Delgado
¿Cuántas rayas tengo? Estoy bien Que me digas Cuántas rayas tengo.
Reina
Tres, ¿No?
Manuel Delgado
¿Lo ves? Algo te pasa. Tengo una, dos, tres. Solo tres. Qué emoción, hijo. El primer día de cole y listos para aprender, para abrirnos. ¿Qué es lo más importante que debes recordar sobre el mar?
Marta Sanz
¿Quién es?
Reina
Seguro.
Manuel Delgado
Ese es mi pequeño.
Marta Sanz
Tu mano. Era sido un padre preocupado. Bueno, eres un abuelo preocupado.
Manuel Delgado
Sí, hombre, es que además tengo tendencia a perder a mis hijas en su momento y a perder a mis nietos ahora, que es un sufrimiento. Les las alas y de pronto vuelan. Bueno, pero es muy bonito también. Y además, mira, tiene que ver con eso. Cada vez que me he preocupado por algo, incluso por temas de salud, que es un tema del que no hemos hablado, el hipocondríaco, que es aquel que está siempre sufriendo y tal. Pero mira, ahora que hago balance y hago un repaso de todo lo que fueron mis preocupaciones, incluyendo las de salud, y ahora me pa. ¿Qué? De verdad que no merecía la pena, porque tampoco era para tanto, más a veces no era ni siquiera nada. Entonces, bueno, preocupémonos de lo que merece, pero tampoco nos tomemos demasiado en serio la vida porque tampoco. Tampoco dura tanto para poder permitírnoslo. Y bueno, hay muchas canciones que hablan de esta a unas ellas. En efecto, gilipollas. Don't worry me Happy que aquí.
Yo había pedido.
Marta Sanz
Aquí no habéis coincidido.
Reina
Esto es Marcos. Esto es la culpa a la mk10.
Manuel Delgado
Pero yo es que había pensado otra.
Marta Sanz
¿Cuál?
Manuel Delgado
Una que sale en Canciones para después de una guerra, que es de Dolniñán.
Marta Sanz
Esta.
Manuel Delgado
No.
Marta Sanz
Mira, yo creo que un poco de esta filosofía es Arantxa que nos llama desde Madrid. Arantxa, muy buenos días.
Caller
Hola, muy buenos días.
Marta Sanz
Dice la canción. Para qué te vas a preocupar, Las cosas como vienen se tienen que tomar.
Caller
Bueno, cuéntanos.
Pues en realidad sí, mira, a mí me han despedido ahora con 58 años así. Fui una mañana a trabajar y por la tarde ya no.
Manuel Delgado
Y bueno, don't worry, ya está.
Caller
Entonces claro, ha sido así como radical. Pero es cierto que las cosas que te pasan en la vida te ayudan a poner perspectiva. Y a mí lo más importante me parece es poner perspectiva. Ya no voy a decir los problemas, sino las situaciones. Porque bueno, yo viví, se murió mi hermano, se murió mi padre, se murió mi marido en una enfermedad que estuvimos mucho tiempo. Y yo creo que cuando tú aceptas lo que está sucediendo no te resignas y estás activo para buscar soluciones. Pero bueno, sobre todo poner en perspectiva el problema o la situación. A mí todo aquello, sinceramente, que me ayudó a poner, pues eso, que antes me preocupaba muchísimo por decir, bueno, a ver que en esta vida lo único que no tiene solución es la muerte.
Marta Sanz
Efectivamente.
Caller
Entonces.
A partir de ahí, claro, comparando.
Marta Sanz
Con lo que habías vivido, es cuestión de poner en perspectiva, que me parece una muy buena filosofía. A ti la canción que sonaba antes te decía algo también.
Reina
Hombre, a mí me ha hecho recordar. En nuestra transición española surgió esa figura que era la figura del pasota, que tenía un punto simpático y festivo, contracultural. Y me acordaba de aquella película de Francesc Belmont que era La quinta del porro. Y eran simpáticos yo creo, los pasotas porque eran una forma de despreocupación contra los bienpensantes. Pero bueno, también hay que pensar que con esto del pasotismo mucha gente se quedó por el camino, se quedó ahí.
Marta Sanz
Colgada con el pasotismo. Pongamos las cosas en perspectiva, como nos decía nuestra oyente.
Manuel Delgado
Qué horror. Qué tremendo debe ser que en nadie se preocupe por ti nunca. Yo quiero que alguien se preocupe por mí.
Reina
Nosotras dos estamos muy preocupadas, Manuel, siempre.
Marta Sanz
Nos preocupamos por ti. Hasta la semana que viene.
Reina
Un beso.
Marta Sanz
Un beso.
Reina
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Host: SER Podcast | Date: December 3, 2025
Participants: Marta Sanz, Manuel Delgado, Reina, with listener calls
This episode, hosted by Marta Sanz and Manuel Delgado, delves into the theme of preoccupations: what worries us, why we worry, the origins and types of worries, and the cultural, familial, and even political structures that organize our collective anxieties. The tone is reflective, conversational, sometimes humorous, balancing cultural references and listener engagement.
Personal Anecdote Spark:
The episode topic originates from an incident involving Severino Donate, the team’s scriptwriter who failed to send the usual script on time, causing Marta and Manuel to leap to catastrophic assumptions, demonstrating how preoccupations are fueled by past experiences and overactive imagination.
Imagination and Worry:
Fantasists or creative people often foresee more potential scenarios (“peliculeras”), amplifying their worry but also often being creative in finding solutions.
Physical Impact:
Worry manifests physically—distractedness, tension, somatic “face of worry." The discussion notes that preoccupation is, linguistically, what comes before actual occupation or action.
Imagination vs. Reality:
Often, reality is less dire than our imaginings. Anticipatory anxiety sometimes serves to cushion disappointment, though often it is excessive.
From the Existential to the Mundane:
Worries range from cosmic existential concerns (“¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?”) to health anxieties or everyday family matters.
Cultural Differences:
The hosts contrast the stereotypically “Mediterranean” coping style (expressive, hands-on, familial) with Anglo-Saxon approaches (stoic, efficient), and touch on how globalization blends these.
Perspective on Eastern Philosophy:
Host Marta resists Eastern stoic or Buddhist approaches, favoring conflict and tension as sources of thought and pleasure:
Social and Political Manipulation:
Certain worries are “agendadas”—placed on the collective agenda by media, governments, or societal norms, often to render us passive or controllable.
Inequality of Worries:
Worries differ by social class, gender, and circumstance; the concerns of a privileged host may not match those of, for example, a woman in a marginalized neighborhood. Emphasis on empathy and solidarity in worry.
Critique of Easy Optimism:
The hosts poke fun at the banality of advice like "Don’t worry, be happy," critiquing songs and slogans that offer simplistic solace while masking underlying manipulation.
Use of Films and Cultural References:
Quotes and scenes from La octava mujer de Barbazul, Avanti, Senderos de gloria, Buscando a Nemo and Armagedón enliven the discussion, bringing relatable moments of cinematic anxiety and broader philosophical reflection.
On Anticipatory Worry:
"Yo creo que nuestras preocupaciones nacen de nuestra capacidad para anticipar los problemas. Pero para anticipar estos problemas tenemos que partir de una experiencia previa que puede ser más o menos catastrófica."
-- Reina, [03:02]
On the Somatization of Worry:
“…es que además se nos nota que estamos preocupados… El extremo es la obsesión, que es una forma radical de preocupación.”
-- Manuel Delgado, [04:33]
On Existential Angst:
"¿La vida es lo bastante bella como para que encima le queramos pedir que tenga un sentido?"
-- Manuel Delgado, [13:00]
On Coping Strategies:
“A mí todo aquello… me ayudó a poner, pues eso, que antes me preocupaba muchísimo por decir, bueno, a ver que en esta vida lo único que no tiene solución es la muerte.”
-- Caller (Arantxa), [36:04]
Critique of Platitudes:
"No te preocupes, be happy, a mí es una canción que lejos de transmitirme buen rollo lo que me producía era una mala leche increíble."
-- Reina, [25:57]
Rosario (Málaga):
Points out the tendency of parents to worry excessively, sometimes manipulatively, and the need to step back as children grow up.
Arantxa (Madrid):
Emphasizes accepting what can’t be changed, keeping problems in perspective after experiencing severe personal losses.
Consistently candid, witty, and self-deprecating, the episode treats worry as an unavoidable part of life—something to be acknowledged, sometimes even embraced for its creative or connective potential, but not surrendered to blindly. The hosts remind us to live with eyes open and not to fall for simplistic advice or cultural palliatives (“gilipollismo”), but rather to seek perspective, solidarity, and, above all, a sense of humor in the face of life’s many anxieties.