Loading summary
Marta Sanz
Ser podcast.
Radio Host
Buenos días, señor Delgado.
Manuel Delgado
Buenos días. ¿Qué tal está?
Marta Sanz
Bien, gracias. ¿Subimos o bajamos?
Manuel Delgado
Nunca se sabe.
Marta Sanz
¿A dónde va?
Manuel Delgado
Al rincón y la esquina.
Marta Sanz
Al rincón y la esquina.
Manuel Delgado
Cuidado. ¿Qué aspecto tengo?
Marta Sanz
Espere.
Radio Host
Así, perfecto.
Manuel Delgado
Gracias. Lo primero que me llamó la atención de usted es que siempre lleva una flor.
Marta Sanz
Ay, señor Delgado, ¿Tengo que volver a recordarle que ni usted es Jack Lemon ni Joshirley MacLaine?
Manuel Delgado
Perdone. Ya lo sabe.
Marta Sanz
¿De qué van a hablar hoy?
Manuel Delgado
¿De ascensores?
Marta Sanz
Puf. Si yo le contara.
Manuel Delgado
Será un placer escucharla. Llegamos ya.
Marta Sanz
Espero que tenga suerte.
Manuel Delgado
También yo.
Marta Sanz
Dé recuerdos a la señora Sanz y a la señora Barceló, por supuesto. Y límpiase la nariz. Hoy por hoy, Magazí Ser podcast.
Radio Host
Pues aquí, recién llegado, recién salido del ascensor, Manuel Delgado. Buenos días.
Manuel Delgado
Sí, y siempre con agobio y demás. Si van llenos.
Radio Host
¿Te has limpiado la nariz?
Manuel Delgado
No sé a qué.
Radio Host
No sabes a qué se refería.
Manuel Delgado
Se refería.
Radio Host
Lo digo porque hay cámaras.
Manuel Delgado
Pero eso es que si hablas con alguien no te puedes mirar en el espejo.
Radio Host
Eso es verdad. Eso es verdad. Recién llegada de Estados Unidos. ¿Donde habrá cogido? Luego nos contará algunos ascensores. Marta Sanz. Buenos días.
Marta Sanz
Muy buenos días. Echándoos de menos.
Radio Host
A nosotros también nos toca hablar de ascensores, como el público y los oyentes habrán reconocido. Manuel, empecemos contigo, que tú has salido del ascensor.
Manuel Delgado
Bueno, pues es lo de siempre, entrar a las definiciones y ver si nos ponemos de acuerdo acerca de lo que estamos hablando. Un ascensor es un medio de transporte, en este caso vertical, para llevar a cabo traslados más bien cortos entre diferentes niveles de un mismo espacio, que puede ser un edificio, pero también puede ser una montaña, pero que se entiende que son cortos. Es decir, no es lo mismo que un cohete sideral, pero sirve para subir y bajar. Entonces hay dos formas. En tanto que es un medio de transporte, lo que ahí se lleva a cabo es un viaje que tiene sus accidentes, En efecto, entre los cuales yo creo que todos estaremos de acuerdo en que más angustioso es el quedarte encerrado, aunque también se puede caer el ascensor, pero eso es menos probable. Y luego, esto, a la hora de abordarlo, propongo que lo hagamos, por una parte como un lugar de encuentro social, breve pero significativo, pero también como lo que siempre hacemos en este espacio, que es como si fuera una metáfora, porque siempre hablamos de otra cosa.
Radio Host
Pues vamos a hablar en los dos sentidos de los ascensores. ¿Pero primero le pregunto a Marta, decía, vuelves de Estados Unidos? ¿Has cogido muchos ascensores ahí?
Marta Sanz
Creo que todavía estoy en uno, en realidad. Yo desde un octavo piso de un hotel en Hell's Kitchen, que es el lugar de Nueva York donde me tocó alojarme, desde un Manhattan en el que si habéis estado allí todos arriba y abajo, aperis el lower no sé qué, arriba, abajo, abajo, arriba. Pues yo me preguntaba por qué llamamos ascensores a los ascensores y en realidad no los llamamos descensores. Porque podríamos llamarlos porque también bajan ascensores y descensores.
Manuel Delgado
Bueno, son ascensores hacia abajo.
Marta Sanz
Bueno, el caso es que yo creo que esa obsesión por lo ascendente lo que hace es desprestigiar actividades y lugares tan estupendas como la espeleología, el submarinismo o el mismísimo infierno. Esto no me parece a mí ni medio bien. Y que estos comentarios que acabo de hacer, esto se relacionan con la coordenada del espacio, pero que si atendemos al tiempo, cuando hablamos de ascendientes y descendientes, ahí no hay nada peyorativo. Sin embargo, en lo del ascensor y el descensor sí que puede haber algo peyorativo. El caso es que arriba está el cielo, como muy bien sabe Manuel Delgado, abajo está el infierno, como también sabrán muy bien Manuel Delgado y todos nuestros oyentes. Y no sabemos si las almas inmortales cogen un ascensor para subir al paraíso, bajar al infierno. Pero Le Zeppelin, que a mí es un grupo que me flipa muchísimo, compuso una de las canciones más hermosas del rock, que es Stairway to Heaven, y parece que para subir al cielo lo que se usan son las escaleras.
Manuel Delgado
And she's buying a stairway.
Radio Host
When she.
Manuel Delgado
Gets there She knows if the stores are all closed with a word she can get much king And she's buying a stairway.
Radio Host
Qué bonita es esta canción. A ver, Manuel, que Marta ya nos ha metido en el terreno de las metáforas. Sigue tú.
Manuel Delgado
Bueno, pues en esta misma línea, a ver si hemos empezado. Para hablar de metáforas, en efecto, Dante podría haber bajado al infierno en ascensor, de igual forma que Jesucristo o Jacob hubieran podido subir a los cielos en lugar. Bueno, a Cristo lo remolcan prácticamente, pero podría haber subido en ascensor. Pero esa metáfora sirve. Mira, sirve para hablar de subir o de bajar. Para subir, por ejemplo, hay una película que no sé si habéis visto, que está, obviamente se llama El manantial que nace el Gary Cooper de King Vidor, que habla de los arquitectos. Y habla de un arquitecto que es como si fuera Frank Joy Wright, que al final, bueno, no importa, al final de la película es el puto arquitecto que está encima del rascacielos que acaba de construir, que es la leche de vanguardia, y ella, su mujer, la Patricia Neal, que suben en el ascensor de la obra como si ascendiera al cielo. Y esta metáfora está bien porque es de algo que creo que todos estamos al corriente, que es que hay arquitectos que se creen que son Dios, o como mínimo demiurgos, y que se creen que realmente, en tanto que Dios es un arquitecto, como afirmaban los masones, pues será que ellos mismos también son divinidades. Y no va en broma. Estos arquitectos estrella se creen que son realmente Dios. Entonces, como la mayor parte de escenas de ascensores son mudas, no hay diálogo. Pueden besarse, darse mamporros, pero hay poco diálogo. Habitualmente, todos los ejemplos que vienen a la cabeza no daban para diálogos que podíamos repetir. Aquí he pensado presentaros al tonto este, porque es que me cae como el culo. El que es Gary Cooper en la película, que en efecto, veréis que en el juicio que le hacen, habla de él mismo como creador. El creador se mantiene firme en sus convicciones. El parásito sigue las opiniones de los demás. El creador piensa, el parásito copia. El creador produce. El parásito saquea. El interés del creador es la conquista de la naturaleza. El interés del parásito es la conquista del hombre. El creador requiere independencia. Ni sirve ni gobierna. Trata a los hombres con intercambio libre y elección voluntaria. El parásito busca poder. Desea atar a todos los hombres para que actúen juntos y se esclavicen. El parásito afirma que el hombre es solo una herramienta para ser utilizada, que ha de pensar como sus semejantes y actuar como ellos, y vivir la servidumbre de la necesidad colectiva prescindiendo de la suya.
Radio Host
Pues la creación tiene otro rincón en la esquina de Hostias de hostia.
Manuel Delgado
No, Dejadme que me vaya.
Radio Host
¿Publicidad Y ahora? Ahora lo retomamos. Novecientos, cien. Ochocientos a los oyentes para que, como siempre, en el tramo final de esta sección, nos cuenten sus experiencias de ascensor. Historias que les hayan pasado, silencios incómodos ese día que se quedaron atrapados no sé cuántas horas. Historias en el ascensor 900. 100.
Manuel Delgado
800 Perdona, ¿Has visto a una pastelera con un paquete bajo el brazo hace un minuto y medio?
Marta Sanz
Sí, ha entrado en el ascensor con el señor de GoFund Taxis.
Radio Host
Gracias.
Marta Sanz
¿Qué ha dicho?
Manuel Delgado
Nada.
Radio Host
Perdona. ¿Quién eres tú?
Marta Sanz
Otro señor, el mozo portería.
Radio Host
Pues no te han enseñado bien, Otto. Un mozo portería jamás da esa clase de información. Eres como una estatua. Entendido.
Marta Sanz
Hoy por Hoy Magazine, Ser Podcast.
Radio Host
Los ascensores Hoy en El Rincón y la Esquina con Marta Sanz, con Manuel Delgado y con todos ustedes en el 910-800 el teléfono. Ya saben al que tienen que llamar para contarnos una historia que haya sucedido en un ascensor. 900. 10800 De todas formas, Marto, yo creo que es fácil imaginar nuestras vidas metidas en un ascensor que sube, baja y que algunas veces se queda atascado.
Marta Sanz
Ahí estamos, sí señora. En cualquier caso, lo que sí que podemos hacer es partir de la base de que lo que está abajo, mal, lo que está arriba, bien, y a partir de ahí colocamos nuestra. Nuestro legítimo derecho a ascender y a progresar, de subirnos a eso que se llama el ascensor social y de cómo en determinadas condiciones económicas y políticas ese movimiento hacia arriba puede ser mucho más fácil o mucho más difícil. Yo ahora, como vengo empapada de esto, de los Estados Unidos, para bien y para mal, pues tengo frescas algunas cosas. Por ejemplo, en Washington me llevaron a visitar todos estos monumentos que hay en el Mall de Lincoln, que se dice así Lincoln con la boca hacia abajo, hay que decirlo así, de Jefferson. Y hay uno que recuerda a Roosevelt. Y en el monumento a Roosevelt hay una inscripción en la que se alude a esa necesidad de salvar la brecha de la desigualdad. Para ello, los ricos no deben enriquecerse más, sino que son los pobres los que deben tener más oportunidades para vivir mejor. Es decir, se trataría de llegar a una dulce medianía en la que ya no hicieran falta los ascensores horizontales. Es decir, todo lo contrario de esa otra idea del sueño americano basado en la competitividad, la fuerza, el pez grande que se come al chico, que ahora encarnan tipos, no sé cómo decir, tan dulces, tan agradables, tan acogedores como Trump, Belon, mas Millet, Ayuso, con su idea de los ricos desacomplejados, que hoy se convierten en el ideal al que aspiran muchos jóvenes, que más que coger el ascensor, como decía Manuel al principio, lo que quieren coger es un cohete, caiga quien caiga. El caso es que los ascensores sociales de las democracias liberales están bloqueados, entre otras cosas por una fiscalidad irracional muchas veces, por la vulneración de las leyes de fiscalidades, que a veces no son tan irracionales, y por los propios resortes intrínsecamente injustos del capitalismo. Y esto nos produce angustia, claustrofobia, queremos escapar por el techo, trepar por las cuerdas y arriesgamos la vida y la integridad física y tenemos la salud mental muy, muy, muy averiada. Entonces, esto es una cosa. Luego hay quien te diría, desde una lógica completamente diferente, que lo del ascensor social es una auténtica chorrada, que el concepto de clase media es una filfa y que solo se es o clase dominante explotadora o clase trabajadora.
Radio Host
No hay intermedio.
Marta Sanz
No hay intermedio. Y es una manera también muy sugerente de acercarse al as desde el punto de vista local. ¿Qué es lo que nos pasa? Que en España, como en muchos otros lugares, por lo visto, el ascensor social se ha parado. Y hacemos sonar la alarma porque por lo visto mis abuelos vivieron mejor que mis bisabuelos, mis padres mejor que mis abuelos, puede que yo viva mejor que mis padres, pero mis hijos iban a vivir infinitamente peor que yo. Entonces creo que hay que mirar hacia esto con realismo, que muchos estamos rezando Ay, virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Que a lo mejor esa no es la posición, que a lo mejor deberíamos intentar cambiar las cosas, no solamente para el virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Y yo simplemente quería llamar la atención sobre que esta generación de los boomers, que estamos tan mal vistas, no me gusta nada el concepto boomers, pero bueno, eso ya hablaríamos en otro momento, Ya empezamos a sentir que el ascensor social se paraba en algunos pisos. Yo recuerdo perfectamente en los años 80, que es cuando yo acabé de estudiar la carrera, mis posibilidades de trabajo eran muchísimo peores que las que tuvieron mis padres. Eso está clarísimo. Y luego, como no pueden faltar los referentes culturales, oye chicos, arriba y abajo es la serie que hay que ver. Los de abajo de Mariano Azuela es el libro que hay que leer. Y no perder de vista el concepto de la revista en la literatura, con nuestro Julian Sorel en Rojo y negro, o nuestro Belamí maravilloso de Maupassant, llevado al cine en el 47 y protagonizado por George Sanders.
Radio Host
La vida privada de Bellamy, año 1947.
Manuel Delgado
He observado que a las mujeres les gustan los hombres de apariencia malvada. Quienes se abandonan al mal ya no son espíritus libres, son marionetas del diablo. No me parece fácil ser un canalla con éxito.
Marta Sanz
Un matrimonio verdadero significa la mayor felicidad.
Manuel Delgado
La felicidad no produce dinero.
Radio Host
Y tú, Manuel, ¿Tienes una película que ejemplifique el camino inverso?
Manuel Delgado
El descenso en el corazón del ángel Michael Urke, que es un detective que al final se complica la vida con una cuestión así como de vudú y tal, y que finalmente obtiene un contrato por parte de un individuo inquietante también, que es Robert De Niro, que es el maligno. Entonces el final de la película es cuando él descubre que su alma ha sido vendida al demonio y lleva a cabo ese viaje en ascensor hacia abajo.
Marta Sanz
A mí me dio mucho miedo esa película.
Manuel Delgado
A mí me gusta. Entonces yo había pensado que podíamos escuchar la voz del maligno, que un día tendríais que entrevistar, porque creo que puede dar muchísimo.
Marta Sanz
Pero si entrevistan a muchos.
Radio Host
Yo algunos malignos he entrevistado ya. Si entrevistara al de verdad me daría cuenta que lo que yo he entrevistado hasta ahora no son malignos.
Manuel Delgado
Igual es un buen tío. Cuidado, no tenemos ninguna garantía de que el fondo son tío y baracho. Yo os expliqué el otro día aquí la película Las brujas de Eastwood. Claro, el fondo es un tío, o sea, ¿Qué pasa? ¿Es que nadie me llama? Tú. Bueno, pues es el Robert de Heriro que le efectó ve descubierta, ve desvelada su auténtica naturaleza. Qué terrible es la sabiduría que no aporta beneficios a los sabios. Johnny Louis, Cypher, Lucifer. Hasta tu sombra es una broma de mal gusto. Mefistófeles resulta un hombre kilométrico en Manhattan. Johnny, solo porque haciéndote pasar por el diablo conseguiste asustar a un viejo y supersticioso guitarrista, a una bruja y a un viejo que chocheaba, ¿Crees que vas a asustarme? No, porque sé quién soy. Si tuviera patas hendidas y cola en punta de flecha te convencerías.
Radio Host
Y si, si aparcamos la metáfora y vamos a los ascensores físicos con esas cabinas pequeñitas de poco más de un metro de ancho y de profundidad. ¿Tú, Manuel, cómo te llevas con los ascensores?
Manuel Delgado
No me gusta nada. Antes los tomaba lo menos posible, Ahora como tengo esto del piramidal, pues los tengo que coger más para bajar al.
Radio Host
Estudio de la radio. ¿Bajas en ascensor?
Manuel Delgado
Sí, sí, sí. En otra época incluso hubiera subido caminando, pero es lo que hay. Pero mi nieto se quedó encerrado dos veces. Oye, por cierto, hablando del escaler, del tema del ascenso y el descenso social. Tema del ascensor. Oye, yo tengo una carta, tengo un trabajo de prestigio, pero te doy mi palabra que yo doy clases en masters que no le podría pagar a mis hijas o a mis nietos. Esto es lo que hay. Tú cuando eres pobre, cuando naces pobre, pobre. Bueno, lo que decía del tema este. Sí que me dan miedo. Lo que ocurre es que hay miedos que son decir que tu nieto se.
Radio Host
Ha quedado encerrado dos veces.
Manuel Delgado
Oye. Sí. Y que vinieron a conocer la historia. Sí nombre se queró encerrado, que no sé qué tocaba, pero se quedó encerrado dos veces, casi prácticamente consecutivas. Y en la segunda vinieron los bomberos. Oye, no es solamente que no sea angustioso, sino que estaba más contento que el bomba de que le sacaran en serio lo que iban a decir. Lo que iba a decir es que también hay dimensión biográfica de los ascensores. Cuando yo era jovencito y por mi mala cabeza, que no he perdido del todo, estaba en la cosa de la resistencia antifranquista, había una cosa que daba pavor tremendo, que era de pronto escuchar al ascensor cuando se paraba en tu piso de noche, de madrugada, Porque yo tenía. Éramos cuatro vecinos en el rellano y no eran vecinos que vinieran de fiesta o fueran a trabajar tan temprano. Si de pronto el ascensor se paraba en tu piso, esa hora era la policía. Y esa sensación la recoge Raymond Raymond en una canción que habla justamente de eso. Habla de la tortura. Cuando crees que ya se acaba, vuelve a empezar. Y especialmente narra ese sentimiento. A veces una noche sonará el ascensor y se parará en tu piso y tú y yo tendremos que abrir. ¿Cuán creus que ya se acaba torna comenzar poché unanit lásor que se empre puya es para la uteupis y tú.
Caller
Y yo aurendo brir y yo y.
Manuel Delgado
Tú impotence frontal Anita Aurem dobrir A que esta bella odiada Anita Aurendo briri No fastir cuán creus que ya se acaba torna comenzar.
Radio Host
¿A ti Marta, ¿Te supone algún problema viajar en ascensor?
Marta Sanz
A mí lo que me vuelve loca por las noches es escuchar el motor de un ascensor. Eso me puede llegar a volver un poco tarumba, porque además yo tengo problemas para dormir y esas cosas te pueden llegar a obsesionar. Yo conozco a alguien que se ha mudado de casa incluso por el sonido de los ascensores, pero la experiencia de Manuel afortunadamente no la he vivido, no es un espacio que me produzca especial terror. El ascensor, como ha dicho él, es un lugar para viajar de un lugar a otro, es un lugar de tránsito. Y yo creo que el ascensor tiene algo de cápsula espacial, pero también tiene algo de ataúd, es un poco una máquina del tiempo y a la vez es un sitio de terror, de claustrofobia, de miedo a ser enterradas vivas y que nos falte el aire. Yo no me he quedado nunca encerrada en uno, pero durante el apagón, verdaderamente una de las cosas que primero se me vinieron a la cabeza fue la de las personas que se iban a quedar atrapadas en los ascendentes. Visualicé esa angustia perfectamente y recordé un personaje de la historia de la literatura que a mí me pone los pelos de punta, que es Madeleine Usher, enterrada viva en La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe, escritor de Baltimore, ciudad por la que pasé en mi recorrido en coche porque hice una pequeña road movie de Washington a Nueva York, pasé por Baltimore, pasé por Filadelfia y claro, Baltimore es la ciudad natal de Poe. Y bueno, pues me acordé también un poco de la cabina de Mercero, que no es exactamente un ascensor porque no se mueve, aunque a través del teléfono cualquiera sabe, pero se parece un poquito. Otro día si queréis hablamos. Ya lo hicimos. De esos lugares que han dejado de existir o se han convertido en puro vintage y pura nostalgia, como las cabinas de los teléfonos, los ascensores, ¿No?
Radio Host
Yo que salgo de madrugada de casa, que hay un silencio absoluto en la escalera y que no pasa nada, siempre tengo pánico cuando llamo al ascensor y llega el ascensor a mi piso cuando se abre la puerta, porque muchas veces pienso a ver si habrá alguien dentro. Manuel, es verdad, tú hablas mucho de ascensores con tus alumnos.
Manuel Delgado
Sí, pero antes, de pronto se me ha ocurrido que podía ser interesante. Hay un montón de películas que hablan de ascensores y todo esto. Mi favorita de ascensores, no tiene diálogo, pero es buenísima, es esta del. ¿Cómo se llama? Es la que hace el Ryan Gosling Drive. Exacto. Me gusta. Pero hay una que es de terror que se llama El ascensor, que es un ascensor maligno, una película holandesa del año 83, que hay una escena en que el ascensor maligno, todos los ascensores y los seres malignos juegan en el fondo, son como si fueran niños. Y hay un cierto momento en que juega con una niña, en que son tres ascensores y ella va de uno a otro y cada vez que se abre uno y ya se acerca, automáticamente se cierra y se abre otra puerta. Y esto me pasó en la facultad también con mi nieto. Fantástico lo bien que me lo pasó con él, que cuando era pequeño, tres o cuatro años, va y se mete en un ascensor y de pronto el ascensor se cierra y sube. Pero era lo mismo, eran tres ascensores. Entonces me pasé un buen rato picando, digamos, para que subiera un piso, para que se moviera y básicamente con la expectativa de que en alguna oportunidad el ascensor que bajara y se abriera fuera el que tuviera premio, es decir, a mi nieto, porque el resto era como las maquinitas de los bares, es ver ascensores que subían y bajaban. Y al final apareció mi nieto en uno de ellos cuando le tocó bajar, porque son ascensores inteligentes, que ya por sí es un poco la niña de esta película de terror.
Radio Host
Mira, vamos a escuchar ese fragmento. Una de las escenas de la película holandesa El ascensor, a la que está haciendo referencia Manuel.
Manuel Delgado
Qué susto. Esto es un cortocircuito, oiga. Nada, la puerta no se abre.
Caller
Supongo que lo arreglarán.
Manuel Delgado
El ascensor se ha quedado atascado. No hay Dios. Esto está allí parado entre dos pisos.
Marta Sanz
¿Qué le pasa? Espera. ¿Qué le pasa?
Manuel Delgado
No lo sé, no puedo respirar.
Radio Host
Déjame retroceder. Nada, un momentito para que me contestes. ¿Por qué hablas de ascensores con tus alumnos?
Manuel Delgado
Además, muchísimo, porque las clases de espacios urbanos, es sobre microsociología, y les explica que el ascensor permite reconocer un tipo de vida social que se caracteriza porque puede durar menos de un minuto, pero que en cambio es significativa. Un ejemplo que les pongo es que se fijen en la manera como en las películas la gente se distribuye en un ascensor, en la del apartamento, misma que parecía al principio aludida, haciéndome el papel de no se sabe bien bien que cosa, que me encantó. Divertido, creo que es lo mío. Pero bueno, hay otra, por ejemplo, con la muerte de los talones, cuando Cary Grant baja con el ascensor, está también su madre, el ascensor está lleno y hay unos malvados, que está claro que son malvados porque tienen cara de malvados, que van a por él y hacen que de pronto, en la tensión que se produce entre la víctima propiciatoria que estaba allí y sus asesinos que estaban a punto de acechar ley, la madre les dice algo que perdón, no es verdad que ustedes intentan matar a mi hijo, ¿Verdad? Eso con toda la gente que al final acaba riendo porque qué ocurrencia la de la madre. ¿Os acordáis de esta escena?
Radio Host
Mírala, mírala. ¿En qué tenemos que fijarnos en esta escena, Manuel?
Manuel Delgado
En cómo está distribuida la gente en esta película, o en la del apartamento, o cualquier otra, o no sé, o la propia experiencia de Marta en los USA.
Marta Sanz
Mi experiencia en los USA, luego te la contaré, ha sido un poco excéntrica, pero no sé, lo he buscado en Google y esto no me aparecía, lo cual me ha supuesto un trauma enorme, pero yo creo que la gente se coloca como en filas, unas detrás de otras, mirando todos hacia la puerta.
Radio Host
Bueno, algunas veces en círculo también.
Manuel Delgado
Yo lo que estoy expectante, básicamente, es que nos explique las experiencias excéntricas que Marta en los ascensores, pero lo dejamos para otro día. Pero en efecto, en todas las escenas en estas películas y mi experiencia también estuve en Nueva York, en la Columbia, y luego también estuve en Boston, en Harvard, ya me fijé un poco en estas cosas. Pero es verdad que la gente, en efecto, se coloca de cara a la puerta. Lo que les hacía mostrar a mis estudiantes, lo que les mostraba es que si entraban en el ascensor, en el montacargas, los tres montacargas de la facultad, la gente se sitúa hidrostáticamente, es decir, entiende que es casi prácticamente una falta de educación darle la espalda a otra persona. Pensemos en cómo tomamos el ascensor. La gente se coloca por los lados.
Radio Host
En efecto, se coloca círculo a la vuelta. Voy con Marta y hablamos del ascensor como espacio para el encuentro social, que es como empezamos ahora voy al 81.
Manuel Delgado
Bien. El juego se extiende hacia el ascensor principal. Usa el secundario y no lo sobrecargues. Almas, señores, por favor. Un momento. Tendrán que volver todos al Salón Promenade y les bajaremos en el otro ascensor. Los ascensores exprés son muy sensibles al calor y es muy posible que se produzca un cortocircuito y podrían pararse en el piso donde está el incendio. Así que, por favor, utilicen el ascensor normal que está.
Marta Sanz
Hoy por Hoy Magazine.
Radio Host
Este era el Coloso Llamas, que ahora pone en caso de incendio, no utilizar el ascensor. Entonces la gente pretendía bajar en ascensor de un coloso en llama. Hablábamos del espacio. El ascensor como espacio para el encuentro social. ¿Marta?
Marta Sanz
Bueno, a mí me ponen nerviosa los ascensores en este sentido. Me imagino que como todo el mundo. Las conversaciones que mantenemos allí, cómo nos miramos, qué decimos, qué no decimos. Hola, buenos días, qué tal. ¿Cabeceas simplemente? ¿Bajas las cejas o las subes? Vete tú a saberte. ¿Miras las puntas de los pies con los desconocidos? Puede ser estar incómodo en un ascensor. Pero lo malo es cuando no encuentras tema de conversación con las personas conocidas o siempre hablas de lo mismo. Hay incluso personas que se enamoran dentro de un ascensor, como les ocurre a Jack Lemmon y a Shirley MacLaine en el apartamento. Esta película es verdad lo que dijo aquello de Trueba de que un dios era Billy Wilder o no creía en Dios, pero creía en Billy Wilder. Billy Bilder. Perdón, ¿Que Wilder? Billy Bilder.
Manuel Delgado
Billy Bilder. No te quería corregir.
Marta Sanz
Billy Bilder. Billy Bilder.
Radio Host
¿Te habías dado cuenta?
Marta Sanz
Perdón, pero. Perdonas, pero. ¿Sabes lo que pasa? Es que como vengo de New York, pues entonces ahora todo es Wilder, no Billy Builder. Entonces acordaos de que en El apartamento, pues eso. Jack Lemon y Shirley MacLean se enamoran y él es un empleado y ella es la ascensorista del edificio en el que se ubica la empresa para la que él trabaja. Suben y bajan cada día. Pero en realidad, el retrato de Bilder es muy, muy, muy agridulce porque en realidad está hablando todo el rato de bajada. Está hablando de perdedores, de cómo los de arriba acaban manejando a los de abajo, creando falsas expectativas respecto a las posibilidades de subir al cielo. Concretamente, la Srta. Kubelik, Shirley MacLaine, se cree que va a poder tener un futuro con el jefe. Y es mentira. La está engañando. Entonces te cuentan un poco que el cielo para nada es de todos. Es una película bellísima. Y es precioso. Cómo Jack Lemon en un ascensor repleto. Solo tiene ojos para ella. Y cómo se crea una burbuja de intimidad elegida dentro de un espacio de intimidad obligatoria. Y en realidad, también nos muestra que, a veces, la proximidad física y la intimidad no son exactamente lo mismo. Buenos días, Sr. Kessel. Buenos días, Srta. Robinson. Buenos días, señor Williams. Buenos días, seÑorita Livington. Buenos días, seña. McKilvy. Buenos días, Señor. Buenos días, seño Kierkegaard. Buenos días, seóndor Baxter.
Manuel Delgado
Buenos días, seárta. Kubrick.
Marta Sanz
Listo. Puede subir. Cuidado con las puertas. Despegamos.
Manuel Delgado
¿Que ha hecho con su pelo?
Marta Sanz
Me ponía nerviosa y me lo he cortado. Hecho mal, ¿Verdad?
Manuel Delgado
No. Le queda muy gracioso.
Marta Sanz
¿Se ha resfriado? Sí.
Manuel Delgado
Lamentaría pegárselo.
Marta Sanz
Yo nunca me resfrío.
Manuel Delgado
¿De veras? He estado leyendo una estadística sobre accidentes y enfermedades. El ciudadano neoyorquino entre los 20 y los 50 tiene dos resfriados y medio por año.
Marta Sanz
Qué gran responsabilidad la mía.
Manuel Delgado
¿Por qué?
Marta Sanz
Porque como yo no me resfrío, para que no fallen las estadísticas, otro infeliz ha de tener cinco resfriados.
Manuel Delgado
Es infeliz. Soy yo. Qué bueno.
Radio Host
Qué buena escena. ¿Algo que te haya ocurrido, Marta, en un ascensor y que nos quieras contar?
Marta Sanz
Bueno, mi casa no tiene ascensor. La casa de mis padres sí que tiene ascensor. En la casa de mis padres yo veo cómo van envejeciendo los vecinos y yo misma. Van cambiando nuestras conversaciones y nuestros estados y en los estados de ánimo. Pero mis experiencias mejores en los ascensores son las de los hoteles, que son variadas y ridículas. Ya sabéis que hay hoteles en los que tú entras por una puerta al ascensor y sales por otra, y a veces se te queda cara de imbécil. Hay ascensores donde tienes que pasar la tarjeta sin frotar, frotar la tarjeta para dar a tu habitación y nunca la coge. Y coge la del vecino y acabas en otro lugar. Hay horas punta en los. Los ascensores, cuando tienes que bajar a desayunar y todo el mundo va allí que le suenan las tripas. Entonces, una aventura. Y le cuento a Manuel que esto estaba interesado. En el último hotel al que fui en Nueva York, coincidí con un hombre que bajaba a la calle en camiseta de tirantes y pantalones cortos. Iba el tío muy desahogado y yo llevaba una chupa y una bufanda.
Radio Host
Llevas bien abrigadita.
Marta Sanz
Iba bien abrigadita, como corresponde. Y no os quiero contar cómo me miró aquel tipo. Allí hubo choque cultural, choque térmico evidente. No podíamos escapar de allí. Y entonces yo llegué a la conclusión, muy del rincón y la esquina, de que en los ascensores se agudizan las contradicciones, como diría Lenin. Absolutamente.
Radio Host
¿Qué te sugiere esta escena de ascensor de Marta? Ese señor en camiseta de tirantes.
Manuel Delgado
En primer lugar, debo hacer notar que la ventaja que tienen las casas con jardín, como la de Marta, es que no requiere que.
Marta Sanz
Yo no tengo casa con jardín, Yo vivo en un tercero sin ascensor, chaval, pues.
Manuel Delgado
Y luego está hablando de ascensores, no hemos hablado de los espejos, por ejemplo. Yo siempre antes de volver a casa, siempre me miro. Si todavía llevo purpurina. A ver, el tema es que a nivel. Es una broma, obviamente, pero el tema sociológico es el que creo que merece la pena remarcarse sobre esto. ¿Que dice del tipo con tirantes? A ver, yo cuando veo que está a punto de entrar un vecino, o ya ha entrado, doy tres vueltas a la manzana, básicamente para no encontrarme con él. Pero atención, no porque no sea una persona sociable, sino porque soy una persona muy sociable. Pero cuando tú vas con la ascensora con alguien, tienes que calcular, negociar quién es esa persona para ti y hasta qué punto merece algo más que esa negociación mínima, que es no mirarle a los ojos, que es lo que hace la gente en un montacargas, mirarse los pies. Entonces hay que decir, bueno, ¿Qué le digo? ¿Qué le digo?¿Le hablo? ¿No le hablo? ¿Le hago un comentario? Entonces es lo que se llama rápidamente comunicación fática, que es una comunicación que no implica información, es decir, en que yo de pronto le digo algo a alguien, que ese alguien sé que ya sabe, lo único que le digo es que la vía de comunicación está abierta y que le reconozco como alguien con quien hay que hablar, puesto que la indiferencia sería extraña. Eso, cada cual tiene su experiencia, tiene que decidir qué le digo, cómo le digo. Pero tiene que ser algo que ese ya sabe que es un poco. ¿Que pasa con lo que pasa con los medios de comunicación, que son más de comunicación que de información, Porque en la práctica es muy complicado introducir información nueva? Si introduces información nueva demasiado en un medio de comunicación, te echan. Bueno, es otro tema, ¿No? En un medio de comunicación es muy complicado cuestionar los parámetros a partir de los cuales se habla. Pero ya está, ya lo he dicho las veces que lo haces. ¿Por qué me dejas? Claro.
Radio Host
Y no te he echado. No te hemos echado todavía.
Manuel Delgado
Pero fíjate que colamos la historia como si fuera un programa no informativo.
Radio Host
Eso sí. Estamos en la parte magazine. Estamos en la parte magazine. Esa es la clave.
Marta Sanz
Manuel, cállate. ¿Tú quieres seguir la profesión?
Radio Host
No, pero seguirá, seguirá siempre.
Manuel Delgado
Pero yo sé que estamos en un territorio exento. Aquí hay un. Hay impunidad.
Radio Host
Y esto te llevaba a un sketch de Famino y Cansado.
Manuel Delgado
Sí, y además me servía para enviarle un abrazo a Javier Cansado. Oye, mira, estas cosas o se curan o se cronifican. Y es lo que te hacen revisiones y tal, pero no pasa nada, Hombre. Y luego era un sketch genial que se llama Famosos en acción, que es cuando de pronto Manuel Campo Vidal y Pepe Navarro se encuentran en un ascensor. ¿Y de qué crees que hablan?
Radio Host
Pues vamos a escucharlo, Klin.
Manuel Delgado
Yo voy a quinto. Yo voy al sexto, o sea que. Yo me bajo antes. Sí. Vaya calor. Está en mercado. Cada día peor. La crece.
Marta Sanz
Clean.
Manuel Delgado
Bueno, yo me bajo aquí. Vale.
Marta Sanz
Famoso.
Radio Host
Sensacional, maravilloso. Vamos a escuchar algunos oyentes con las historias que nos quieren contar sobre los ascensores. Rafa, desde Valencia, buen día. Buenos días.
Caller
Hola, buenos días.
Radio Host
Cuéntanos, Rafa, una historia que te haya pasado en un ascensor.
Caller
Bueno, mira, os cuento. Yo trabajo en un ministerio, en el Ministerio de Educación, concretamente. Y entonces iban a pintar un despacho y tenía obras de arte, un cuadro grande, una obra de arte y tal. Y entonces cuando hay que mover un cuadro de esos, viene un experto en obras de arte para decirnos cómo embalarlo, cómo moverlo. Con mucho cuidado, claro, no tragarlo vale mucho dinero. Y vino una señora del museo y entonces, bueno, pues poneros guantes. Una señora un poco pijotera, un poquillo ahí fuera de tono, muy estirada y entonces embalamos el cuadro y tal y ya bueno, pues con mucho cuidado coger el cuadro y tal, vamos a meterlo en el ascensor y lo bajamos dos plantas para ponerlo en un almacén mientras pintan el despacho y tal. Bueno, pues lo cogemos un compañero y yo el cuadro de cada lado, llamamos al ascensor un ascenso grande, entramos cada uno en una punta, cada uno por un lado, cogiendo el cuadro en vilo para no apoyar y nosotros no nos dimos cuenta que la señora entró en el ascensor porque la tapaba el cuadro, el cuadro era grande. Y entonces empezamos a rajar de ella. Pues esta señora que no sé qué, esta señora vaya borde, que vaya antipática, vaya no sé qué, cuando se abre la puerta al ascensor y la vemos allí, nosotros flipábamos los dos, no sabíamos dónde meternos porque dijimos madre, nosotros dos mozos de almacén, la otra es que la mujer se cayó, no nos dijo ni pío, pero nos quedamos. La otra estuvo escuchando dos plantas o tres plantas mientras bajábamos, pues como la poníamos verde, pero no dijo ni p, no dijo nada.
Radio Host
Rafa, muchísimas gracias.
Caller
Venga, a vosotros.
Radio Host
Hasta luego. Beso Ana desde Barcelona Bondía, buenos días. Hola Ana, cuéntanos tu historia de ascensor.
Marta Sanz
Pues mira, mi historia de ascensor es muy sencilla. Yo soy un poco alérgica a los gimnasios y al final consiguieron convencerme de apuntarme a la piscina para mis rodillas.
Caller
Y qué sé yo.
Marta Sanz
Total, que el primer día que me apunto a la piscina en el gimnasio.
Caller
Cojo el ascensor porque la piscina estaba en unos sótanos y el ascensor se.
Marta Sanz
Para, el ascensor se para, ni sube ni baja, ni funciona el timbre, ni puedo llamar auxilio.
Caller
Un ascensor grande en el que iba.
Marta Sanz
Yo sola, además en traje de piscina.
Caller
Con el gorro y las zapatillas, el albornoz, teléfono, lógicamente nada.
Marta Sanz
Y entonces pues empiezo a llamar, empiezo.
Caller
A patalear, empiezo a dar porrazos en la puerta, en las paredes y estuve así pues como 40 minutos hasta que por lo visto alguien pasó por allí, oyó que había ruido en el ascensor y me rescataron, me rescataron de allí.
Marta Sanz
Así que mi alergia a los gimnasios.
Caller
Estaba más que una pregunta.
Radio Host
¿Volviste al gimnasio?
Caller
Por supuesto que no. Era una señal totalmente de muchos gimnasios durante mucho tiempo y esto era la.
Marta Sanz
Confirmación de que al gimnasio no tengo que ir.
Radio Host
Era una señal. Muchísimas gracias, Ana.
Marta Sanz
Tenga buen día.
Radio Host
¿Cuántas escenas de acción, Marta, se habrán rodado en ascensor?
Marta Sanz
Manuel ya ha citado muchas, pero claro, El ascensor es lugar de crimen, Escapada, La jungla de cristal, El coloso en llamas, una película horrible de Goldie Hound que se titula Engañada, que acaba matando al psicópata que la persigue, consiguiendo que se caiga por el hueco de una escalera. Vestida para matar, de Brian De Palma. Y una que he visto ahora que es Celeste, esa serie maravillosa protagonizada por Carmen Bacci, que hay una escena de acción donde ella escapa por un ascensor mientras un chico la está persiguiendo por una escalera. Y fíjate, estábamos hablando al principio del ascensor social y la importancia de la fiscalidad y la corrupción, el no respeto a la fiscalidad. Carmen Machí es inspectora de Hacienda y hay una escena con ascensores en esta serie. Carmen Machi se merece todos los premios de interpretación que se le puedan dar a un ser humano en este planeta. Es fantástica.
Radio Host
¿Alguna cosa más? Tú, Manuel, sobre ascensores. ¿Ahora te vas a subir en ascensores?
Manuel Delgado
Ascensor para el cadalso, la primera película de Luis Mal. Esta tiene que.
Marta Sanz
Yo la que me tengo que apuntar es la holandesa esta que has dicho, porque no la he visto.
Radio Host
Está en Filmin. ¿Cómo no? ¿Dónde iba a estar, Manuel? Marta, hasta la semana que viene.
Marta Sanz
Un beso.
Radio Host
Un beso, chicos. Adiós.
Marta Sanz
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: SER Podcast (Àngels Barceló)
Guests: Manuel Delgado, Marta Sanz
Date: October 8, 2025
This vibrant and engaging episode of Hoy por Hoy centers on “ascensores” (elevators) as both a literal and metaphorical device, exploring themes of social mobility, daily encounters, psychological experiences, and cultural representation. Through intellectual banter, personal anecdotes, and cinematic references, Manuel Delgado and Marta Sanz dissect the symbolism of elevators in our society and everyday life, engaging the audience in a witty, critical, and sometimes nostalgic journey—up and down.
[03:32] Marta Sanz:
“¿Por qué llamamos ascensores a los ascensores y no los llamamos descensores? Porque también bajan. [...] Esa obsesión por lo ascendente lo que hace es desprestigiar actividades y lugares tan estupendos como la espeleología, el submarinismo o el mismísimo infierno.”
[05:06] Manuel Delgado (singing Led Zeppelin):
“And she's buying a stairway…”
[09:45] Marta Sanz:
“El ascensor social se ha parado... mis abuelos vivieron mejor que mis bisabuelos, mis padres mejor que mis abuelos, puede que yo viva mejor que mis padres, pero mis hijos iban a vivir infinitamente peor que yo.”
[17:00] Manuel Delgado:
“Había una cosa que daba pavor tremendo, que era escuchar al ascensor cuando se paraba en tu piso de noche, de madrugada... era la policía.”
[27:53] Radio Host/Marta Sanz:
“Cómo Jack Lemmon en un ascensor repleto solo tiene ojos para ella… a veces la proximidad física y la intimidad no son exactamente lo mismo.”
[31:25] Manuel Delgado:
“Donde tú vas en el ascensor con alguien tienes que calcular… negociar quién es esa persona para ti y hasta qué punto merece algo más que esa negociación mínima…”
Rafa, Valencia:
Tells a humorous story about gossiping with a colleague in the elevator—unaware that the subject of their critiques (an art specialist) was with them, silently hidden by a large painting. [36:31]
Ana, Barcelona:
Shares a harrowing experience—getting trapped alone in a gym pool elevator for 40 minutes, dressed only in swimming gear, which confirmed her aversion to gyms. [37:02]
For anyone who’s never listened: this episode is a witty, thoughtful reflection on how the structures (literal and symbolic) that move us—elevators—also reveal us. Packed with cultural allusions and human insight, it’s perfect both for deep thinkers and for those just looking to smile at the quirky realities of everyday life.