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Ángel
Ser podcast.
Pepe Rubio
Este viernes en la biblioteca Martínez Asensio de Hoy por hoy, el empleado Pepe Rubio parecía más nieto de Delibes que el invitado.
Juan Cruz
Chicos, chicas, ¿Sabíais que Pepe Rubio estuvo.
Ángel
En la casa de Miguel Delibes? ¿Ese Seda?
Germán Delibes
No se.
Pepe Rubio
Irás.
Juan Cruz
También a ti te ha puesto perfil que le hizo cara a cara, ¿Verdad?
Silvia
Silvia, ¿Quieres escuchar mi voz en 1999? Ponte los auriculares. Pontelos.
Ángel
Pero si yo ni siquiera había nacido. Venga, pónmelo.
Silvia
Hay frente a nosotros un hombre al que imaginamos con dos herramientas. Una en cada mano, en la derecha una pluma, en la izquierda una escopeta de caza.
Ángel
Ay, qué gracioso, Pepe. Pero si no te ha cambiado nada la voz.
Silvia
Le estaba haciendo un perfil cara a cara a Miguel Delibes en su casa de Sedano.
Ángel
Qué fuerte.
Antonio Martínez Asensio
Es pesadísimo, joder. Porque tú eres joven, pero yo llevo 25 años escuchando ese perfil. Cada vez que sale del Ibex en una conversación me lo pone.
Ángel
Ay, pobre, qué es Uranito profesional.
Germán Delibes
Tere.
Silvia
Tere, ¿Tienes un momento?
Ángel
Para ti siempre, Poi, Pepona.
Silvia
Ojo.
Juan Cruz
Mira, acaba de llegar Tere. Otra que se va a comer el perfil de 3 minutos de deliver.
Silvia
En su mente unos personajes y una historia por contar colgada de su cinto.
Ángel
Una per.
Listener/Caller
Ay, pero que me encanta.
Germán Delibes
Es perfecto.
Ángel
Las palabras exactas, el ritmo, el tono. Pero una cosa, ¿No es un poco largo? Estos son tres minutos, ¿No?
Germán Delibes
Bueno, bueno.
Silvia
Era otra radio. La gente era más paciente escuchando. En los 90 era Miguel Delibes. No podía resumir su vida en un minuto.
Listener/Caller
¿De qué habláis?
Ángel
Uy, me dais miedo.
Juan Cruz
No, nada, nada, nada importante. Por cierto, Pepe Rubio te estaba buscando. Mira, ahí está.
Ángel
¿Madre mía, Sergio, cómo te pasa? No seas malo, tío. ¿Pero pasa algo, no?
Silvia
Ve.
Germán Delibes
Pepe Rubio te cuenta ahora.
Listener/Caller
Dios, qué turra me ha dado. Me sale del Ibex por las orejas.
Ángel
Vamos. Pepe, ¿Me estabas buscando? Ah, sí.
Silvia
¿Sabes que viene hoy el nieto de Delibe para hablar de un libro que ha escrito sobre su abuelo?
Ángel
Sí, claro.
Silvia
Pues cita varias veces una entrevista que le hizo Laser en Sedano en 1999. Escucha. Y le quedaba El hereje, la novela más larga de un escritor que siempre ha dicho que una buena historia se cuenta en muy pocas páginas.
Ángel
¿Pero este eres tú?
Antonio Martínez Asensio
Sí.
Silvia
Yo le hice el perfil con Delivers delante. Temblaba, no sé si de miedo o emoción. Con toda su familia mirando en Sedano.
Ángel
Pero suena raro, ¿No?
Silvia
Es que fue en plena naturaleza, en la Castilla que tanto le gustaba Don Miguel sonó hasta una perdiz.
Ángel
Sí, sí, si, a mí también me lo puso esta mañana.
Germán Delibes
No me lo puedo creer, joder.
Ángel
Es que lo que más me fastidia, y esto ya es personal, es que esa entrevista, esa entrevista se la hizo mi padre, o sea, esa entrevista está firmada por Juan Cruz y ni lo cita, solo habla de su perfil de tres minutos cuando la conversación duró una hora.
Juan Cruz
Si es que da mucha vergüenza, coño.
Antonio Martínez Asensio
Acaba de llegar Germán Delibes para presentar en la biblioteca de Don Asensio, el.
Germán Delibes
Abuelo de Delibes y le está dando.
Antonio Martínez Asensio
Una turra con sedán y su perfil. La madre que lo parió.
Germán Delibes
Cualquiera diría que el nieto de Delibes es el puto pedo Rubio.
Silvia
Somos muchos los que leemos por culpa del camino. Gracias.
Ángel
Hoy por hoy Magazí Ser Podcast.
Germán Delibes
A veces llega un momento en que te haces viejo de repente.
Ángel
Antonio Martínez Asensio, buenos días.
Antonio Martínez Asensio
Buenos días.
Ángel
¿A ti te había contado Pepe Rubio que estuvo en Sedano en 1999 leyendo delante del Ibex un perfil de Delibes?
Antonio Martínez Asensio
A mí me lo ha contado muchísimo, pero es que viniendo para acá, en Gran Vía estaba contándoselo a todos los empleados del Primark, o sea que 200.000.
Ángel
Veces lo ha contado Pepe Rubio, que comieron con ellos, que la comida la preparó Elisa Delibes, que de segundo pusieron unos pimientos rellenos estupendos. ¿Tú crees que estaría ahí nuestro invitado?
Antonio Martínez Asensio
Bueno, pues yo me imagino que sí, porque Germán Delibes es uno de sus 18 nietos que hoy nos presenta el libro El abuelo Delibes que ha editado Destino. Pepe me asegura que su madre y secretaria del Ibex, Pepi Caballero, sí que.
Ángel
Estaba Germán Delibes, buenos días.
Germán Delibes
Buenos días, Ángel.
Ángel
Mientenos si es necesario. Tú estabas allí.
Germán Delibes
Estaba allí, lo recuerdo perfectamente. Y estuvimos con Juan Cruz y fue una tarde maravillosa después de la comida, con una entrevista fantástica.
Ángel
Y del perfil de Pepe Rubio, ¿Te acordabas?
Germán Delibes
Me acuerdo, me acuerdo que estuvo allí leyéndolo, o sea que sí, perfectamente.
Ángel
En unos minutos vamos a hablar de este libro que nos retrata al Miguel Delibes más familiar. Se titula El abuelo Delibes, que está escrito, escrito por su nieto Germán Delibes. Pero antes Antonio, nuestro bibliotecario, nos va a contar un libro en tres minutos. ¿Hoy cuál será?
Antonio Martínez Asensio
Hoy, por lo que sea, voy a contar un libro de Miguel Delibes, Te voy a contar El camino, que fue publicado en 1950 y que es la novela con la que Delibes dice que encuentra su verdadero rumbo como novelista. En El camino, dijo Delibes, me despojé por primera vez de lo postizo y salí a cuerpo limpio.
Ángel
Me parece fantástico porque hoy vamos a aprovechar la visita de Germán y haremos un todo Delibes. Y qué mejor que El camino, ese libro que ha sido el primer libro de adulto de muchísimos oyentes.
Antonio Martínez Asensio
Vamos allá. Mira, El camino empieza con esa maravillosa las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y sin embargo sucedieron así. Daniel Mochuelo está en la cama el día antes de marcharse del pueblo a estudiar el bachillerato. No se quiere ir, cree que no le hace falta estudiar para progresar. Tiene ganas de llorar. Y recuerda. Recuerda a su amigo Roque el Moñigo, el hijo de Paco el herrero, que no tiene madre y le crió a su hermana Sara a golpes muchas veces y que decía que un hombre bien hombre no debe llorar aunque se le muera el padre. Recuerda cuando oyó una conversación de sus padres en la que su padre decía que su hijo no pasaría la vida haciendo quesos como un esclavo, como él. Recuerda a la Guindilla Mayor, que tenía muy bien puesto el apodo porque tenía una cara redonda y colorada y el carácter picante y agrio como el aguardiente, y que puso un cartoncito en la tienda cuando la Guindilla Menor se escapó del pueblo con un hombre donde decía cerrado por deshonra.
Ángel
Y recuerda también a Germán no el.
Antonio Martínez Asensio
Tiñoso, su mejor amigo, su buen amigo, un muchacho esmirriado, endeble y pálido que tenía calvas en la cabeza y su padre, el zapatero decía que se las había contagiado un pájaro porque Germán el Tiñoso sentía una afición desmesurada por los pájaros. Y recuerda a Gerardo el Indiano, que volvió de México con una hija de 10 años que se llamaba La Mica y ante la que Daniel el Mochuelo descubrió algo parecido al deseo y por primera vez intuyó que tal vez era verdad, que tenía que progresar.
Ángel
Va dejando de ser niño y recuerda.
Antonio Martínez Asensio
Recuerda cuando los tres amigos quemaron al gato de la Guindilla utilizando una lupa y cuando se les ocurrió esperar al rápido dentro del túnel con los calzones bajados y cómo perdieron los pantalones y tuvieron que volver al pueblo en calzoncillos. Recuerda a la Uka Uka, la hija de la Mariuca, una niña de ojos azules con los cabellos dorados y la parte superior del ro rostro tachonado de pecas, a la que Daniel creía que no quería y con la que se fue un día a buscar un nido de rendajos y descubrió que entre ellos había una rara afinidad y que a su lado se estaba bien y no pasaba el tiempo. Recuerda cuando a los tres amigos se les ocurrió escribir una carta falsa para casar a don Moisés, el maestro, con Sara, la hermana del moñigo, y cómo le salió tan bien la broma que los dos se casaron poco después. Recuerda cuando Germán el Tiñoso se resbaló un día jugando en el río y se dio un golpe en la cabeza y se murió, y cómo Daniel el Mochuelo pasó la noche en vela junto al muerto y al alba cazó un tordo y lo dejó sin que nadie lo viera dentro del ataúd para que acompañara a su amigo. Y en el pueblo pensaron que había.
Ángel
Sido un milagro y lloró Daniel el Mochuelo.
Antonio Martínez Asensio
Pues mira, para saber si Daniel el Mochuelo lloró al final de la noche, si alguien le acompañará a la estación, si dormirá o no esa noche y lo que pasará por la mañana, se van a tener que leer El camino, que es un libro delicioso.
Ángel
Damos fe, yo creo que todos los que estamos hoy aquí, todos y todas los que han leído, los que hemos leído esta novela, se queda en nuestra estantería y en la de todos. El camino de Miguel Delibes, que está en destino. ¿Tú a que te leíste El camino, Germán?
Germán Delibes
Pues yo creo que obligado en el colegio. Lo comentaba ayer con mi hermano Juan, precisamente, que quizá la lectura obligada fue un poco más aburrida y hemos sacado todo el jugo a esta novela pasados los años.
Ángel
¿Y teníais obligación de leer todos los libros del abuelo?
Germán Delibes
No, el abuelo ya siempre lo he comentado, que no nos obligaba a leer.
Ángel
Nada suyo, ha sido a posteriori.
Germán Delibes
Eso es.
Ángel
Pues vamos a hacer una pausa en la biblioteca de Oiko por hoy y queremos, hemos dicho que haríamos un todo del IBEX, pues queremos que los oyentes que habitualmente en este tramo de radio nos donan los libros que les han encantado, que siempre recomiendan, que regalan. Bueno, pues hoy lo que vamos a hacer es que nos tienen que donar un libro de Miguel Delibes, 900. 1800 ¿Cuál fue el primero que les ha aportado la literatura de Delibes? 900. 100-815 años después de su muerte queremos demostrar que sigue muy, muy vivo.
Hoy por Hoy Magazine Ser Podcast.
Pepe Rubio
Que Miguel Delibes fue un abuelo atípico, no se le escapa nadie. Si escuchamos a mi tía Elisa, presidenta de la Fundación Miguel Delibes hasta noviembre de 2023, hablar del talante familiar de su padre, nos sorprenderá que, según se desprende de sus palabras, no fuese una persona especialmente cariñosa con sus hijos. Sin embargo, pensándolo bien, no es tan extraño que un hombre casado, con siete vástagos, dedicado en cuerpo y alma a la enseñanza, el periodismo, las novelas y como no, a sus aficiones, no tuviese el tiempo necesario para atender las demandas de una prole tan numerosa.
Juan Cruz
Yo he crecido siempre rodeado de niños. Primero de ocho hermanos, después, cuando me casé, de siete hijos y después, cuando los hijos se casaron, de 18 nietos. De manera que mi problemática con los chicos no ha existido.
Ángel
La verdad es que emociona, 15 años después de su muerte, seguir escuchando la voz de Miguel Delibes, al que hoy queremos dedicar esta edición de la biblioteca de Hoy por hoy. Aunque la verdad es que no necesitamos ninguna excusa para hablar de Delibes y para hablar de su obra. Vamos a aprovechar que su nieto Germán Delibes acaba de publicar con Destino el libro El abuelo Delibes y vamos a aprovecharlo precisamente para hablar de él. Y por eso también les pedimos a ustedes que ayuden a poner en la biblioteca, en las estanterías de la biblioteca, obras de Delibes. Antonio, ¿Tú por qué has elegido este libro?
Antonio Martínez Asensio
Primero porque es un libro delicioso. Yo siempre busco el rastro literario, pero sin embargo es un libro que nos muestra la parte familiar, la parte más íntima y desconocida del gran escritor. Es un libro divertido, profundo, emocionante y muy interesante.
Ángel
Germán, sobre tu abuelo se ha escrito mucho de su obra, de cómo escribía, de lo que hacía. ¿Tú crees que faltaba un libro sobre esa parte más humana, más familiar?
Germán Delibes
Sí, es lo que comentaba en la introducción de este libro, que quizá esa imagen que de puertas para afuera se tenía de Delibes, de hombre serio, de hombre huraño, pues por lo menos dar esa cara B de Delibes, más familiar, más cercano e incluso bromista en muchas ocasiones.
Ángel
¿Tú crees que le hubiera gustado o él prefería tener esa imagen de persona así seria y seca?
Germán Delibes
Bueno, yo creo que de cara al exterior le convenía. Además, siendo como era, que socialmente hablando no era muy hábil, yo creo que esa imagen de serio le venía bien. También fue mejor.
Antonio Martínez Asensio
También en este fragmento a lo mejor podemos intuir que fue mejor abuelo que padre, en el sentido de un abuelo más cariñoso.
Ángel
En el libro se intuye un poco esto.
Germán Delibes
Sí, sí, hombre, Elisa lo decía, que con ellos había sido muy exigente. De hecho, yo creo que fue una entrevista que le hiciste tú. Y sí, como cualquier abuelo, quizá un poquito menos por la situación, pero sí que era más condescendiente con los nietos, nos dejaba hacer más cosas y nos defendía muchas veces cuando nuestros padres nos echaban la broca.
Ángel
Claro, él se queda viudo con siete hijos, él sigue trabajando evidentemente con esa prole a su alrededor. ¿Tú crees que esto en el fondo influyó en el que fuera un padre recto?
Germán Delibes
Sí, bueno, yo sé que la muerte de Ángeles fue un golpe durísimo para él. De hecho, está tres años sin escribir una sola novela. Y si a eso le unes que tiene 7 hijos a tu cargo, la situación es muy compleja.
Antonio Martínez Asensio
Algunos muy jóvenes.
Germán Delibes
Muy jóvenes. Y encima compaginaba tres trabajos. Era profesor de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio, era periodista y escribía ya novelas. Pues evidentemente tienes poco tiempo para o pones orden ahí.
Ángel
Eso es.
Germán Delibes
Y el orden lo ponía, no tengo ninguna duda. Ángeles a gentes era fundamental. Y el otro día, no sé con quién lo comentaba, que probablemente hubiésemos disfrutado de un abuelo diferente.
De haber tenido abuela.
Antonio Martínez Asensio
Y luego su lugar en el mundo, el centro, un poco de todo, era Sedano. ¿Por qué crees que fue ese sitio?
Germán Delibes
Él llegó a reconocer en cierta ocasión que había pasado media vida en la naturaleza y que si de algo se arrepentía era de no haber pasado la otra mitad. Y esa afirmación tiene un punto de referencia que es Sedano. Sedano era el sitio donde Delibes, además de escribir, podía jugar al tenis, salía a pescar, a cazar, disfrutaba de sus nietos viendo el Tour de Francia, una actividad sin que la sociedad le condicionase.
Ángel
Es donde él se podía mostrar más él.
Germán Delibes
Eso es, más él. Y sobre todo tenía ese punto, esa soledad necesaria que él necesitaba, sin el agobio de la gran ciudad, para poder disfrutar de todas esas pasiones que él tenía.
Ángel
¿Cómo le llamabais vosotros? Porque es verdad que a veces te refieres a él como Delibes, a veces como Abuelo, incluso él cuando firma alguna de las dedicatorias a los nietos o a la familia también firmen distintamente, ¿Vosotros cómo le llamamos?
Germán Delibes
Abuelo. Abuelo. Abuelo. Por eso lo he puesto ahí con mayúscula, porque realmente es como si fuera un nombre propio. Abuelo. No nos referíamos ni Miguel. Sus hijos. De vez en cuando yo me recuerdo a mi padre o a mis tíos, le llamaban jefe, pero vamos, nosotros los nietos, abuelo.
Antonio Martínez Asensio
Luego, imágenes inverosímiles de Liebes, él tirándose a la piscina, tapándose los oídos, la nariz, la boca, los ojos, como haciendo una especie de gesto y saltando a la piscina. Cosas que de repente te cuesta imaginar y que para vosotros sería más habitual.
Germán Delibes
Siendo adolescentes nos llamaba mucho la atención. Además que él cuenta en mi vida al aire libre que se bañaba mucho, pues ya mayor no acostumbraba hacerlo tanto. Entonces para nosotros cada vez que llegaba a la piscina y toda la parafernalia esa de tapunarse la nariz y los oídos, pues suscitaba un cachondeo.
Ángel
Claro. De hecho tú cuentas que en sus últimos años, después de la operación de cáncer, un último gesto que hace cuando él ya estaba mal, y es intentar ir a tirarse a la piscina.
Germán Delibes
Además se lo cuenta Elisa, que apareció ya a las 11 de la mañana, algo inusual completamente, y le dijo a mi tía, no, no voy a darme un baño. Claro, llamó a mi tía, mi padre dice que le dejaron maniobrar porque mi tía luego se quedaba solo con él el resto del verano. Y dice, bueno, al final volvió sobre sus padres. Además si se hubiese tirado al agua a esas horas de la mañana.
Ángel
Hubiera tenido un problema. Y luego hay una cosa que me ha encantado, lo competitivo que era a mí, que eligiera a los compañeros de partido de tenis entre vosotros, entre los nietos o los hijos, en función de que teníais que ganar. Eso me ha encantado.
Germán Delibes
Sí, era muy competitivo. La verdad es que luego es un gen que hemos heredado también los hijos y los nietos, pero yo recuerdo alguna vez hay un sorteo de un torneo de tenis de dobles en la familia.
La primera pareja que le tocó no le gustó nada o no le parecía que tuviese opciones de ganar el torneo y decidió que el sorteo se repetía. Luego le tocó conmigo y ahí no puso mayor objeción y pudimos disfrutar.
Ángel
Bueno, él estaba encantado contigo porque habías heredado ser gente deportiva además del competitivo.
Germán Delibes
Yo tenía 18 años, con toda la fuerza del mundo, y para mí además era un poco necesario estar a la altura de mi pareja, del abuelo.
Ángel
¿Y os peleabais? ¿Es verdad que pudisteis disfrutar de él? No todos los nietos en la misma manera, pero os peleabais un poco para ser. Tú dices en algún momento del libro, yo era su nieto preferido. ¿Os peleabais para ser el nieto preferido de Deliver?
Germán Delibes
No, no, yo creo que no. De hecho, yo creo que me considero uno de los nietos preferidos por la sencilla razón de que heredé muchas de sus aficiones, la caza, salía a jugar al tenis, bicicleta, el fútbol. Entonces compartí muchas de esas experiencias con él y esa cercanía hace que tuviese un pelín más de condescendencia conmigo.
Antonio Martínez Asensio
Y siempre, aún jugando al tenis, sus normas estas que llevaba.
Y esperaba a que el otro contestara ready. Y si no se quedaba.
Germán Delibes
A mí eso me ruborizaba. Yo cada vez, os lo cuento además, que mis abuelos canarios venían a jugar aquí al tenis y yo le papá, no, no tienes. Cada vez que diga el abuelo play, tú contestas ready, porque si no, no saca. Había muchas veces se colocaba play, el otro no decía nada y podía estar dos minutos sin sacar. El otro me decí ¿Qué pasa? Dile ready.
Juan Cruz
Una vez desafiamos en Valladolid los del periódico a los del circo Feijóo, y había dos chinos que eran unos cabrones. Y cuando empezamos aquello, yo llevaba la pelota, el chino me entró, no sé cómo me entró ni cómo me puso la pierna, pero salí dando volteretas por el aire y caí medio muerto en el césped y mi novia en la tribuna viéndome. Un martirio vergonzoso, porque yo pensaba que al chino aquel que no tenía media guarra, pues le iba a hacer rodar por el suelo y quitarle la pelota. Y allí yo miraba la tribuna y veía una risita. Un desastre.
Ángel
Es que no solo era un buen tenista, también jugaba al fútbol en el equipo del Norte de Castilla. Aquí contaba en la cadena SER en 1900.
En el programa Personaje privado de Juan Cruz, este momento que lo pasó verdaderamente mal porque queda claro como lo explica él, que le molestó más la vergüenza que pasó delante de su novia que la entrada del jugador chino. ¿Era muy orgulloso?
Germán Delibes
Sí, yo creo que sí, pero vamos, tampoco lo demostraba mucho. Luego tenía sus cosillas, pero yo creo que sí, que era orgulloso.
Ángel
Bueno, a nadie le gusta hacer el ridículo, también te lo digo, delante de quien sea.
Germán Delibes
Me imagino que habría más público, no sólo su novia y que aquello le sacó los colores.
Antonio Martínez Asensio
Bueno, y luego su gran pasión era la caza realmente y de ahí es verdad que surgieron. Tal vez es donde podemos encontrar más fuente literaria, porque del tenis es verdad, y del fútbol no queda rastro, yo creo, en ninguna de sus novelas. Pero sí de la caza está llena sus novelas.
Germán Delibes
Sí, bueno, era, como digo en la novela, un cazador ecológico, conservacionista y él siempre se consideró un cazador que escribe y no un escritor que caza. Entonces me parece que es una aspecto este, el de la caza, que no hay que obviar ahora, aunque estemos en este momento, la sociedad vea la caza un poco de aquella manera. Yo creo que es un aspecto que no hay que obviar.
Ángel
¿Cómo explicas, y lo digo para aquellos que no conozcan A Delivers, cómo explicas, él era ecologista, cazador, te dijeron cazador, ecologista? ¿Cómo casan las dos cosas?
Germán Delibes
Bueno, él por ejemplo, mira, cuenta en Pegar la hebra en uno de sus libros hay un apartado en el que hay un entrevistador que le está haciendo una entrevista y le comenta que cómo puede considerarse un ecologista si mata perdices. Él decía que se veía incapaz de matar, por ejemplo, un ciervo, un corzo, porque decía que tenían esos ojos, tenían ese brillo de vida que él no podía apagar, pero por el contrario, que la perdiz le parecía más un bodegón o una liebre. Entonces dice que en ese momento el entrevistador mata a un mosquito que se le acerca a la cara. Usted pone el límite en el mosquito, yo lo pongo en la perdiz. No sé si usted sabe que el cerebro del mosquito tiene. Pues eso, está mucho más desarrollado. Pues claro, el entrevistador se queda un poco perplejo ante aquella afirmación y se dio cuenta, pues oye, que a lo mejor en cierta manera Delibes llevaba razón.
Ángel
Claro, además haces hincapié en eso en el libro, que no participaba en ningún tipo de cacerías de caza mayor, era muy respetuoso.
Germán Delibes
Y luego él decía que había que recordar siempre al final de la jornada todos los lances. Esas cacerías multitudinarias donde se mataban muchas perdices, a él no le gustaban realmente le gustaba patearse el campo, hacerse sus veinte, veintidós kilómetros detrás de las perdices, que es. Es muy duro. Y bueno, pues al final del día, si me has matado una, fenomenal. Si no has matado ninguna, también la excusa es salir al campo, patear el campo y soltar adrenalina y también buscar la soledad.
Antonio Martínez Asensio
Un poco también esa relación con el campo. A mí me ha divertido muchísimo esa escena cuando le viene a ver alguien de forma imprevista y él se esconde detrás de unos matojos y vosotros veis la gorrilla y está ahí escondido hasta que se van. Porque le horrorizaba que la gente le reconociera o que fuera a verle sin permiso.
Germán Delibes
Hablábamos antes que allí se sentía. Era un abuelo en plenitud. Seguro. Eso es. Pasaba muy poca gente. Ahora ya con una estatua al pie de la casona es más complejo que no pare nadie, pero en aquella época pasaba muy poca gente. Pero bueno, pues en el caso de esta pareja, estábamos esperando al abuelo para ir a jugar y efectivamente les dijimos que el abuelo no estaba. Era la coletilla que teníamos aprendido desde bien pequeños, ¿No? ¿El abuelo vive aquí? Sí, pero ahora mismo está en Valladolid. Claro, yo en ese momento vi que ya abuelo bajaba a mitad de ladera desde su cabaña, digo madre mía, aquí se presenta y nos va a dejar con el culo al aire, literalmente. Y al final, cuando ya pensaba que salía por la puertecilla y cruzaba el riachuelo donde estamos nosotros, vi que no estaba. Digo, ¿Dónde se ha metido? Y ya de repente si le observé detrás de unos arbustos, se le veía solo la visera. Y cuando se fueron estos dos pobres muchachos, pues salió ya él. Pero hombre, por Dios, no le dejan a uno tranquilo. Claro, pero nos ha tocado a nosotros lidiar aquí con esto, señores, como diez, quince minutos hasta que se fueron.
Ángel
Pero es verdad que después contestaba las cartas de sus lectores, Pepi Caballero, su nuera canaria, su secretaria. Y tu madre lo cuenta en el libro. ¿Es verdad que le fastidió que Correos le concediese el título de cartel honorario a Camilo José Cela porque él escribía muchas cartas?
Germán Delibes
Sí, eso sí que sé que, por Dios, con la cantidad de cartas que mando yo, el dinero que me he dejado yo en Correos. Le dan el.
Compañero de profesión.
Antonio Martínez Asensio
Y luego la última gran pasión, la bicicleta. A mí me ha encantado el origen de esa afición por la bicicleta, cuando él decide recorrer los 100 kilómetros que le separan de su novia. Y bueno, pues voy a verla en bicicleta.
Germán Delibes
Y es la clásica más, que es el último capítulo del libro y que yo creo que es un poco ese germen de toda la familia Delibes. Esos 100 kilómetros que recorría Delibes desde Molledo hasta Sedano para visitar a la que entonces era su novia. Y bueno, pues lo hacía en bicicleta porque no tenía dinero suficiente sino para pagarse la pensión. Entonces se ataba su maleta a la bicicleta y se recorría los 100 km. Y luego pasaba unos días con Ángeles.
Ángel
Yo me he reído mucho en ese momento, que tú también has heredado lo de la bicicleta. Y también el gen competitivo en el que yendo a Misael en el coche con primos tuyos detrás, tú salías con la bicicleta y había un pique coche bicicleta, coche bicicleta.
Germán Delibes
Pero era terrorífico, porque además se oía los acelerones del Volvo, se veía a lo lar. Ya sabía que llegaba. Fíjate que cualquier otro abuelo, probablemente ya en la subida Moradillo, al final a la iglesia, que me quedaban 200 metros. Ya ves a tu nieto que te gana.
Ángel
Te hubiera dejado ganar.
Germán Delibes
Yo noté que la aceleraron al doble. Eso, la gravilla de la cuneta saltando y yo apeándome de la bici prácticamente para que la boludo ganase.
Pepe Rubio
Hay un antes y un después de la operación en la clínica La Luz, en mayo de 1998, unos meses antes de publicarse El hereje, en aquella sala del quirófano, como dijo el abuelo en esa introducción a sus obras completas, entró un hombre inteligente, enfermo y salió un lerdo. Imposible volver a escribir. Lo noté enseguida. No era capaz de ordenar mi cerebro, la memoria fallaba y me faltaba capacidad para concentrarme. Terminé como siempre había imaginado incapaz de abatir una perdiz roja ni de escribir una cuartilla con profesionalidad.
Juan Cruz
Entonces, antes que a conservar la cabeza muchos años, a lo que debo aspirar ahora es a conservar la cabeza suficiente para darme cuenta de que estoy perdiendo la cabeza y en ese mismo instante frenar, detenerme al borde del abismo y no escribir una letra más gracias a la vida.
Ángel
¿Cuánto le cambia el cáncer? Es verdad que tiene que dejar de escribir, deja de cazar. ¿Cuánto cambia Miguel Delibes con el cáncer?
Juan Cruz
Mucho.
Germán Delibes
Sobre todo los últimos años fueron muy complejos porque él no asimilaba que no podía llevar ya la misma vida que antes. Esos paseos kilométricos por Valladolid, que hacía un paseo de 10 kilómetros diario, pues dejó de ser de 10 kilómetros para ir bajando el número de kilómetros. Y bueno, pues aquello no lo aceptaba de buen grado.
Antonio Martínez Asensio
A mí de todas formas me parecía admirable, porque a lo mejor cualquier otro con menos exigencia que él hubiera seguido escribiendo, hubiera escribido algo que a lo mejor hubiera sido infumable. Pero él asume que tiene que dejarlo y a partir de entonces cuentas que sus grandes refugios son la familia y la televisión.
Germán Delibes
Sí, la verdad es que son años complejos. Los primeros evidentemente no notas tanto ese cambio, pero sí en los últimos. Él estaba muy quejoso, se quejaba por todo. Deja ya incluso de bajar a la casona a ver el Tour de Francia, se le coloca una televisión en su cabaña, pues aquello ya fue. Pues el colmo. Que el abuelo no bajase con los nietos a ver el Tour a su casa era síntoma inequívoco de que aquello no iba bien.
Pepe Rubio
El Premio Cervantes de Literatura, al igual que ocurrió con el Nadal en su juventud, fue uno de los momentos álgidos de su carrera profesional y sirvió para encumbrar todavía más si cabe a nuestro abuelo.
Juan Cruz
Veía crecer a mi alrededor seres como el Mochuelo, Lorenzo, el Cazador, el viejo Eloy, el Nini, el señor Cayo, el Azarías, Pacífico Pérez, Gervasio García de la Lastra. Seres que eran yo en diferentes coyunturas. Nada tan absorbente como la gestación de estos personajes. Ellos iban redondeando sus vidas a costa de la mía. Ellos eran los que evolucionaban y sin embargo, el que cumplía años era yo. Hasta que un buen día, al levantar los ojos de las cuerdas y mirarme al espejo, me di cuenta de que era un viejo.
Ángel
Hoy por hoy magazine.
Ser Podcast.
Pepe Rubio
Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos comparados con los muertos, resultan insoportablemente banales.
Juan Cruz
No, no lloro, no me aguanto, pero lo siento. Tengo un sentimiento hondo, pero sin llegar a la lágrima. Yo lo recuerdo. Sí, sí, sí, recuerdo.
Yo lloré varias veces cuando. Cuando murió mi mujer para que lloré a sol.
Ángel
Seguimos con Germán Delibes, nieto de Miguel Delibes, que hoy nos presenta el libro El abuelo Delibes. Hasta ahora hemos hablado de la familia presente del abuelo mientras vivió, pero hubo una gran ausencia, la hemos mencionado al principio, una gran ausente en su vida, que es Ángeles de Castro, su mujer, su gran amor, que murió muy joven, en 1974. Y antes Germán te preguntaba si esto lo había convertido en la relación con sus hijos, sobre todo en. En un hombre serio y recto con sus hijos. ¿Pero tú crees que la muerte de la abuela, que la muerte de Ángeles, modificó o le convirtió en la persona que era? ¿Modificó su carácter?
Germán Delibes
Yo lo creo.
Ángel
Sin duda hubiera sido otro Delibes con Ángeles al lado.
Germán Delibes
Para los nietos. Desde luego. También de cara al exterior me imagino que también. Pero sí, era su apoyo fundamental, su equilibrio, como él mismo dijo, una persona que cuando salían fuera era la que se encargaba de organizar todo, de que no le faltase absolutamente de nada. Cuando estuvieron un semestre en Estados Unidos era la encargada en los cóctel de bienvenida de saludar a todo el mundo, porque ella decía mi abuelo, ella era capaz de saludar a los 200 invitados y a mí me abordaba el primer pelmazo y estaba con él hasta el final de la fiesta. Pues era esa diferencia, ella le quitaba un poco ese trabajo que tenía que hacer.
Antonio Martínez Asensio
Oye, y hablabais de vuestra abuela, estaba muy presente, ¿La recordáis o era un tema un poco que había que tener?
Germán Delibes
No sé, realmente la recordamos a raíz de la novela que escribe, 17 años después de morir Ángeles, que es Señora de rojo sobre Fondoris, y la recordamos gracias a eso, pero no es un tema recurrente al que acudiésemos.
Ángel
Además, la mayoría de nietos ni siquiera la llegaron a conocer dos de los.
Germán Delibes
18 y apenas teníamos un año cuando ella muere, con lo cual el recuerdo es inexistente.
Ángel
Dice que la recuerdan a través de este libro, que es el libro que tú vas a donar a la biblioteca de hoy, ¿No?
Germán Delibes
Eso es. No podía ser otro.
Ángel
Señora de rojo sobre fondo gris. Esta sí que es lectura obligatoria en todos los miembros de la familia.
Germán Delibes
Yo creo que para los 18 nietos sí, ya que nos permitió conocer de primera mano a la que fue nuestra abuela.
Es curioso porque tenemos todos los nietos un ejemplar de este libro dedicado y se nota ese poso de melancolía muchos años después. Son dedicatorias del año 2008 aproximadamente, y llega a decir que seas tan feliz como la señora de rojo, pero más tiempo. Le ponía, por ejemplo, a mi prima. Son dedicatorias que notas tú que esa presencia de Ángeles estuvo siempre presente.
Antonio Martínez Asensio
Y sin embargo, es curioso porque cuando preguntabas a sus hijos, o cuando preguntas a sus hijos sobre su novela favorita, en muy pocos casos aparece esta novela.
Germán Delibes
Sí hicieron un vídeo, yo creo que para la exposición del año 2020, del centenario del nacimiento de mi abuelo, y les preguntaban a cada hijo cuál era su novela favorita. Yo creo que fue uno solo el que hizo referencia a Señora de rojo. El resto de hijos quizá tengan otra, pues yo que sé, alguna que si.
Ángel
Lo hubieran preguntado a los nietos hubiera.
Germán Delibes
Salido esto por goleada. Estoy convencido que me encanta porque ahora.
Ángel
Acaba de contar algo que se cuenta en el libro también, de cómo dedicaba a los libros. Se sentaba una tarde. Tenéis toda la bibliografía de Miguel Delibes, todos los nietos dedicada, nietos y familia y nietos políticos.
Germán Delibes
Y nietos políticos.
Esto era muy curioso porque del IBEX a mi madre, cuando empezó a ser secretaria, le dejaba un listado con las cosas que había que hacer. Y bueno, si la gente quería un libro de mi abuelo dedicado, no tenía más que pasar por su domicilio, él no recibía a nadie, pero dejaban su libro con un papelito dentro para que los dedicase. Y dice mi prima que es muy gracioso porque tenían unos lotes de libros muy altos, y dice que él se sentaba en su butaca, iba con la mano así hacia arriba, ponías el libro y él los iba dedicando. Y dice que en una de aquellas situaciones que estaba Ángeles pasando los libros, dice que a medio, pues en el sexto, en el séptimo, se encontró de repente con La colmena de Camilo José Cela. Y entonces, claro, mi prima tierra, trágame. ¿Qué hago? Intentó por todos los medios pasar el libro al final de la torre, pero ya mi abuelo tenía la mano así puesta. Dice, mira, cerré los ojos, le puse el libro en la mano del IBEX, lo miró, sacó el papel y puso para Francisco Pérez, con afecto y amistad. Camilo José Cela. Firmó como Cela. Hay situaciones muy graciosas con este tipo de cosas. Para que vean el humor también de Delibes.
Ángel
Pepe R. Empleado de la biblioteca y lector del perfil de Miguel Delibes delante.
Germán Delibes
De Miguel Delibes, parte de mi biografía.
Silvia
Sí. Bueno, pues novedades. Trueno, una historia de arte. Vida y muerte de Laura Kamin en crítica. En Trueno, Laura Kamin revela su pasión por el arte del Siglo de Oro holandés y su determinación por reivindicar al pintor Cary Fabritius. Este es un libro sobre lo que un cuadro puede llegar a significar, cómo puede entrar en tu vida y cambiar tu forma de pensar con la inmediatez de un trueno.
Antonio Martínez Asensio
Madre mía, es un librazo. Laura Comín es la autora de uno de los libros de mi vida, que es Velázquez desaparecido, y éste se centra en esa pintura holandesa. Es un libro maravillosamente editado, con papel muy gordo, con muchísimas referencias de pinturas. Y Laura Comín siempre te habla de pintura, pero luego te habla también de la vida, de la forma de enfrentarse a un cuadro, y luego te cuenta una historia personal. No sólo es un libro de arte, sino que es un libro también sobre la precariedad.
Ángel
Trueno, una historia de arte y Vida y muerte de Laura Camin, que está en crítica. Y algo más.
Silvia
Caperucita en Manhattan, de Elena Bonastre y Catalina González Vilar en Siruela Es el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite. Elena Bonastre y Catalina González Vilar han realizado por este centenario una adaptación en viñetas de Caperucita en Manhattan, respetando el personalísimo estilo de la obra original e introduciendo guiños que invitan a las nuevas generaciones a conocer esta historia historia.
Antonio Martínez Asensio
Es una maravillosa forma de acercarse otra vez a Caperucita en Manhattan, este cómic también editado en un formato fantástico. Y me parece que es un gran acierto recuperar esta Caperucita en Manhattan, que ya sabes que escribió Pegol y reescribieron los hermanos Grimm. Y Carmen Martin Gaite hizo justo lo si te alejas del camino, pagarás las consecuencias. Y Carmen Martin Gaite lo dice si te alejas del camino, serás libre y encontrarás tu libertad.
Ángel
Caperucita en Manhattan, de Elena Monastre y Catalina González Villar que está en Siruela. Los oyentes a los que hemos pedido hoy que llamarán al 900 y el 800, pero solo se pueden donar libros de Miguel Delibes. Vicenta, desde Valencia. ¿Qué tal? Buen día.
Listener/Caller
Hola, buen día, Ángel.
Ángel
¿Qué tal? Cuéntanos ¿Cuál es el libro que tú nos donas?
Listener/Caller
Pues El hereje.
Ángel
El hereje.
Listener/Caller
El motivo es que es con el único libro que yo he llorado, cuando en el momento que Ciprian lo sacan de la celda para llevarlo al cadalso, está deslumbrado por el sol. Yo entonces padecía fotofobia. Bueno, no sé. Aparte es un libro magnífico, lo he regalado a muchísima gente y dentro de los de Delibes, la trilogía de Diario.
Sobre todo Diario de un emigrante, debería ser de obligada lectura.
Ángel
Pues muchísimas gracias, Vicenta. De momento nos quedamos con El hereje, el libro que ha hecho llorar. Muchísimas gracias. Un beso a Vicenta. Magdalena, desde Valladolid, muy buenos días.
Listener/Caller
Hola, buenos días. Encantada de hablar contigo.
Ángel
Igualmente. ¿Cuál es el libro de Delibes que tú nos donas?
Listener/Caller
Bueno, pues yo el libro que quiere. ¿El libro quedó o no? Pues había previsto también El hereje, porque me costó mucho entrar en él. Me parece un novelón, pero.
Pues voy a cambiar por La hoja roja, que ya había comentado la compañera, que me produce mucha ternura. Es que a la vez sí la tengo como si fuera una persona real, ¿Sabes? Y muchas veces pienso, cuando lo releo, dice ay, pobre Desi, ¿Que habrá sido de ella? No me pasa con ninguno de los protagonistas del IBE, pero con él sí. Bueno, con el Pacífico también. Pero no, que la Desi, pobrecita.
Me la imagino con las manos llenas de sabañones, esas gordas manos de antes, intentando escribir. Bueno, bueno, bueno.
Ángel
Nos vamos a quedar, Magdalena, con La hoja roja y con la de Si has hecho así con los brazos. Gracias, Magdalena.
Antonio Martínez Asensio
Es que es maravilloso. Y es que lo voy a hacer la semana que viene en un libro, una hora, y entonces lo acabo de terminar guión y la Desi. Es que es maravillosa.
Ángel
Pero hay una cosa clarísima, además, que a quien le gusta Delibes se conoce toda la bibliografía. ¿No es aquello, no? Yo me he leído un libro de Delibes, no El hereje, La hoja roja. Y tenemos tiempo para Carmen, también desde Coslada. Carmen, buenos días.
Listener/Caller
Hola, buenos días. Encantadísima de hablar con ustedes.
Ángel
Igualmente. ¿Cuál es el libro de Delibes que tú quieres destacar?
Listener/Caller
Mira, Pegar la hebra, porque. Porque son conversaciones de las que ahora carecemos y si nos ponemos a hablar solamente es para gritarnos. Y nos da una lección de conversación maravillosa, como las demás compañeras. Pues eso, El hereje, maravilloso. Me impactó mucho la de mujer de rojo sobre fondo gris. Sobre todo porque mi marido era un gran lector y Delibes era su autor favorito. Y hoy cuando aviso ha empezado a hablar de deliberado. Pues eso.
Ángel
Carmen, muchísimas gracias.
Listener/Caller
Gracias a vosotros siempre.
Ángel
Un beso grande. Pegar la hebra. La esposa de alguien que era muy fan de Delibes, como todos los que llama.
Antonio Martínez Asensio
Claro, porque además Delibes, hemos dicho novelas, pero es que era un gran articulista, era un gran escritor de novelas de viaje. Y luego yo quiero destacar una cosa de Delibes, que es que parece que es muy lineal, pero es un tipo súper innovador en sus novelas. Hay novelas que tienen una dificultad de estructura y de construcción fantástica, como Los santos inocentes o como 5 horas con Mario, que yo creo que hay que destacar también lo gran novelista que era Delibes desde el punto de vista estructural.
Germán Delibes
El propio hereje le llevó tres años de su vida poder llevarlo a cabo.
Ángel
Pues como ustedes ven, y si, bueno, la gente joven que nos está escuchando y no ha entrado en el mundo del Ibex, que entren en el mundo del Ibex porque no podrán salir de él, como le ha pasado a todos los oyentes que nos han llamado hoy un libro una hora. La semana que viene.
Antonio Martínez Asensio
La semana que viene haremos la hoja roja, pero esta semana es que el lunes es el centenario de Carmen Martín Gaite. Entonces vamos a hacer el balneario de Carmen Martín Gaite.
Ángel
Muy bien, pues el balneario de Carmen Martín Gaite para un libro, una hora. Y nosotros nos vamos a quedar ya en esa estantería que está etiquetada con el nombre de Miguel Delibes, todos los que nos han donado nuestros oyentes. Pero vamos a poner también en él el libro de Germán Delibes, El abuelo Delibes, que está publicado en Destino. Germán, ha sido un gusto hablar contigo.
Germán Delibes
Muchísimas gracias, de verdad.
Ángel
Un placer.
Antonio. Hasta la semana que viene.
Antonio Martínez Asensio
Hasta la semana que viene.
Germán Delibes
Gracias, Antonio, que existen nuevas y mejores emociones.
Juan Cruz
He sido fiel a un periódico, he sido fiel a una novia, he sido fiel a unos amigos, he sido fiel a a la pasión periodística, a la caza. Desde chico he sido fiel a todas estas cosas, he seguido haciendo lo mismo que hacía de chico, lo he hecho de mayor. Yo siempre he dicho que soy un hombre sencillo que escribe sencillamente ser dichoso. Yo contigo lo aprendí.
Germán Delibes
Contigo aprendí a ver la luz del otro lado de la luna.
Contigo aprendí que tu presencia no la cambio por ninguna.
Ángel
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SER Podcast | 5 de diciembre de 2025
Una conversación emotiva, desenfadada y profundamente literaria con Germán Delibes, nieto del gran Miguel Delibes, sobre el nuevo libro "El abuelo Delibes", el legado familiar y personal del escritor, y el recuerdo vivo de su figura tanto en la familia como en los lectores.
Este episodio de la sección "La biblioteca" de Hoy por Hoy es un homenaje íntimo y entrañable a Miguel Delibes a través de la presentación de “El abuelo Delibes”, escrito por su nieto Germán Delibes. El programa explora el lado más humano, familiar y desconocido del célebre escritor, combinando recuerdos personales, anécdotas divertidas y mensajes de oyentes marcados por su obra. Todo con el objetivo de acercar a Delibes a nuevas generaciones y celebrar su incalculable huella literaria y personal.
Presentación del invitado y contexto
El Delibes familiar versus la imagen pública
El impacto de la viudedad y la exigencia como padre
Sedano: el refugio
Apodos y formalidades: En familia, solo era “Abuelo”. Sus hijos le llamaban muy puntualmente "jefe".
Sus gestos excéntricos, como tirarse a la piscina tapándose los sentidos, eran habituales (13:33–14:05).
Su fuerte competitividad en el tenis se transmite generacionalmente (14:35–15:19).
Quote (Germán Delibes, 14:49):
“Era muy competitivo ... alguna vez, hay un sorteo de un torneo de tenis de dobles en la familia. La primera pareja que le tocó no le gustó nada ... decidió que el sorteo se repetía.”
Juegos y bromas: La anécdota del juego del “play” y “ready” antes de sacar al tenis (16:09–16:38) destaca su respeto por los rituales y su lado divertido.
La caza: ética, literatura y contradicción
La soledad y la fama no deseada
La bicicleta
Su viudedad le marca decisivamente, dándole un carácter aún más serio y ausente.
Los nietos solo acceden a la figura de la abuela a través de la novela "Señora de rojo sobre fondo gris", considerada una lectura fundamental para la familia (29:00–29:06).
Quote (Germán Delibes, 29:13):
“Es curioso porque tenemos todos los nietos un ejemplar de este libro dedicado y se nota ese poso de melancolía muchos años después.”
Dedicaba todos sus libros personalmente a familia y amigos, incluso con divertidas confusiones de ejemplares (La colmena de Cela, 30:22–31:23).
Sobre la imagen pública y la intimidad:
Sobre la soledad y la naturaleza:
Sobre la caza ética:
Sobre la abuela Ángeles de Castro:
Del propio Miguel Delibes (leído por Juan Cruz):
“Nada tan absorbente como la gestación de estos personajes. Ellos iban redondeando sus vidas a costa de la mía. [...] Hasta que un buen día, al levantar los ojos de las cuerdas y mirarme al espejo, me di cuenta de que era un viejo.” (25:35)
Sobre la pasión por la sencillez y la fidelidad:
El episodio oscila entre lo nostálgico y lo desenfadado, entre bromas familiares y profundas reflexiones sobre la vida y la literatura. Está lleno de cariño, orgullo familiar y humor, a la vez que mantiene un enorme respeto por la obra y la figura de Miguel Delibes. El tono es cercano, cálido y accesible, ideal tanto para conocedores como para quienes se acercan por primera vez al personaje.
Este episodio es un retrato cercano y entrañable de Miguel Delibes, que explora su huella familiar, su ética personal y literaria, con anécdotas juveniles, la experiencia del dolor y la pérdida, y la celebración de su obra a través del recuerdo de sus lectores. El libro de Germán Delibes es presentado como una joya más en el estante colectivo de la memoria literaria española, una invitación para redescubrir —o descubrir— a Delibes desde el amor de quienes mejor le conocieron.
Recomendaciones:
Próxima semana en “Un libro, una hora”:
Para quienes nunca lo escucharon, este episodio es una masterclass de humanidad, memoria y literatura: un Delibes visto desde dentro, contado con ironía y ternura, cuya sencillez y fidelidad a sí mismo siguen inspirando a lectores y familias por igual.