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Interviewer
¿Ser Podcast Hoy por Hoy Magazine.
Julio Llamazares
SER.
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Podcast Cuándo acaba una guerra? El día que alguien la gana, aunque para entonces ya todos la hayan perdido.
Julio Llamazares
En el día de hoy, cautivo y.
Interviewer
Desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las.
Julio Llamazares
Tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
Interviewer
La guerra ha terminado.
Julio Llamazares
Burgos, 1 de abril de 1939. Algo de la victoria El Generalísimo Franco.
Interviewer
Cuando se rememora la banda sonora de sus horrores, cuando te la cuentan o escuchas por primera vez.
Julio Llamazares
Cuando salí hacia el frente iban conmigo otros muchachos, todos de Terrasa, aunque la mayoría no los conocía, los hermanos García Sagués, Miquel Cardús, Gaby Valdric, Pipo Canal, el Gordo Dena, Santi Brugada, Jordi Goodayor.
Interviewer
Todos muertos o por ejemplo cuando alguien como nuestro invitado de esta mañana decide recorrer física y emocionalmente el viaje que su padre hizo al interior del infierno hace ahora casi 90 años.
Narrator/Author (Julio Llamazares describing his father)
Mi padre apenas viajó, solamente ya jubilado en una ocasión, a Cuba para visitar a una hija que hacía una especialización médica y algo muy poco dentro de España, pero con 18 años hizo por obligación un viaje que le llevó a cruzar la península ibérica de extremo a extremo y que le marcaría por siempre, pues fue para ir a la guerra de la que volvió milagrosamente, ya que le tocó participar en algunas de las peores batallas de la contienda civil española, la de Teruel y la de Levante, con un punto de inflexión en la Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, donde a punto estuvo de perder la vida.
Interviewer
Estas son palabras escritas por el escritor julio Llamazares, quien 86 años después ha recorrido el mismo trayecto que hizo su padre durante la Guerra Civil, cruzando de extremo a extremo prácticamente la península ibérica y rememorando en un libro El viaje de mi padre, publicado en la editorial Alfaguara, aquella odisea de de la que su progenitor salió milagrosamente vivo. Julio Llamazares Buenos días.
Julio Llamazares
Muy buenos días, ¿Qué tal?
Interviewer
Muy bien. Julio. Las guerras acaban cuando se habla de ellas y se explican a los demás o no acaban nunca.
Julio Llamazares
Las guerras, como las vidas de las personas, duran mientras alguien las recuerda, directa o indirectamente. Y alguien dijo que una guerra civil dura 100 años después de terminada, porque se supone que es el tiempo en que sigue pesando sobre la memoria individual y colectiva de la gente. Y en mi caso ha sido así. Cuando mi padre era joven y yo un niño o adolescente, primero que no hablaban casi por muchas razones de la guerra, porque lo pasaron muy mal, y segundo porque en esa época tú no les escuchas a los padres, luego te arrepientes y al final haces lo que yo hice hace un año y medio, que es un día me lié la manta a la cabeza y voy a conocer los lugares por los que pasó mi padre.
Interviewer
Es verdad una cosa que has dicho, que en muchos casos la gente no habla. Sigue habiendo en generaciones, nos vamos acercando al final de esto, pero en generaciones, el miedo atávico a hablar de ello. Pero en tu caso tu padre sí hablaba. Era tú que no escuchabas.
Julio Llamazares
Hablaba poco, contaba algunas anécdotas y hablaba. Por ejemplo el frío de Calamocha, hay que recordar que fue el peor invierno de la península, que llegó a haber 22 baños bajo cero en Teruel, que había días en que las tropas no combatían por el frío y por la ventisca en nieve. Hablaba de algunos episodios concretos, pero procuraba no hablar mucho porque se veía que les dolía. Toda la gente que fue a la guerra obligada, como mi padre, con 18 años, o sea casi un niño, volvió. Si volvió o no volvió, o si volvió, volvió herida de muerte. Desde el punto de vista moral, has.
Interviewer
Mencionado ya el frío, que fue un contendiente más en esa guerra y sobre sobre todo en esa batalla y en esa zona. Miren cómo lo recordaba en sus crónicas el periodista del New York Times Herbert Matthews.
Herbert Matthews (New York Times journalist)
Los ojos se nos llenaban constantemente de lágrimas por lo intenso del dolor, los dedos de las manos se nos hinchaban y se nos dormían y de los pies desaparecía toda sensación que no fuera una frialdad glacial insoportable. Nos costaba respirar y no nos podíamos detener en ningún sitio para mirar por los prismáticos porque el viento nos zarandeaba. Aquel viento había estado rugiendo a más de 80 kilómetros por hora durante los cuatro largos días de la batalla, durante dos de los cuales nevó con fuerza mientras en el suelo todo se convertía en hielo.
Interviewer
Todo se convertía en hielo. Ese frío también fue la mejor expresión de la hostilidad con la que se puede definir esa guerra.
Julio Llamazares
Sí en el caso concreto la batalla de Teruel fue así, hay que tener en cuenta que en la batalla de Teruel combatieron 100.000 por cada bando, la mayoría jóvenes de 18 a 20 años.
Interviewer
¿Era la edad que tenía tu padre más o menos, no?
Julio Llamazares
18 recién cumplidos y que murieron 40 mil. Y que de los 40 mil que murieron para conquistar una ciudad que tenía entonces 17 mil habitantes, que cambió de manos dos veces, murieron 40 mil, de los cuales se calcula que la mitad murieron por congelación y hubo muchísimos amputados, porque con 20 bajo cero ahora te quedas en casa o vas al bar, pero en una trinchera a las 5 de la mañana, mojados, cuando iban a relevarlo, muchos ya se habían convertido en hielo, como recuerdan algunos de los combatientes.
Interviewer
¿Tú ahí viviste, mientras hacías este recorrido en primera persona, los efectos del cambio climático? Porque tú mencionas en más de una ocasión la bonanza de ese invierno en el que tú haces el recorrido.
Julio Llamazares
Claro, en realidad yo hice dos viajes, uno de invierno a Teruel, que fue el primer viaje que hizo mi padre, luego estuvieron un mes en Zaragoza descansando, decía él, y al mes les llevaron a la ofensiva Levante, a Castellón, a la sierra azpadán y finalmente al Ebro, pero ahí ya no lo continuó. Y yo quise hacer los dos viajes en la misma época que lo hicieron mi padre y sus compañeros, en vagones de ganado, como cuento en el libro, y tuve la mala suerte o la buena suerte, no sé, que hizo un invierno de estos de cambio climático y había en Calamocha que había 20 bajo cero, cuando ellos estaban allí quemaban las puertas de las casas para calentarse, pues.
Interviewer
Había 15 grados, podías ir en mangas de camisa prácticamente. A tu padre la guerra le pilla en el bando nacional y lucha con los sublevados con el bando nacional. ¿Esto le marcó de alguna manera?
Julio Llamazares
Ideológicamente sí, pero a la contra, yo creo, tampoco es que fuera muy sería, lo que podríamos llamar ahora un demócrata cristiano en términos políticos. Mi padre cuando empezó La guerra tenía 16 años, tenía cuatro hermanos y dos combatieron en cada bando, por eso el.
Interviewer
Primero combatías donde te tocaba, unos por.
Julio Llamazares
Ideología, dos por ideología o tres, y otros como mi padre y un hermano, porque les tocó en zona, zona nacional, zona de Franco, digamos. Pero digamos que la familia de mi padre fue una familia partida por la.
Interviewer
Guerra, es decir, fracturó la guerra la familia.
Julio Llamazares
Claro, tenían la trinchera la familia. De hecho yo cuento en el libro que esto le pasó a mucha gente, que años después, luego se llevaban muy bien todos los hermanos, salvo uno que nunca volvió y está en alguna cuneta o en alguna fosa. Lo curioso es que mi padre, pasado el tiempo, se enteró de que en la batalla Teruel, un hermano suyo, estaban las tropas de enfrente, tenían la trinchera, la familia, y eso yo creo que les marcó a todos los hermanos, pero como a muchísimas familias españolas. Por eso ignorar el peso de la guerra civil, no en términos ya históricos y políticos, sino morales, sobre la sociedad española de hoy, es un poco ingenuo.
Interviewer
Esto me lleva a una dedicatoria que tú pones en el libro, a los que pierden todas las guerras, porque es verdad que siempre una guerra hay un bando que gana, pero al final es una derrota colectiva.
Julio Llamazares
Antes de esa dictatoria pongo otra dedicatoria que es a los que perdieron la guerra civil española D porque al final los únicos que las ganan son los del bando que gana y a la vez los dirigentes de ese bando, los que tienen interés. Hubo alguien que dijo, y yo lo recuerdo en el libro, que las guerras son un lugar, un acontecimiento en el que luchan jóvenes que no se odian por culpa de viejos que se odian. Yo suscribo completamente, plenamente esa afirmación. Al final todos volvieron derrotados, toda la gente que tuvo que ir por obligación y siempre esa herida planeó sobre la mayoría de la gente, salvo los muy fanáticos del bando vencedor, porque los del bando perdedor, aunque fueran fanáticos, perdieron la guerra.
Interviewer
¿Hay una parte de arrepentimiento de no haber escuchado más a tu padre? Bueno, escuchas a Saturnino, que te cuenta cosas, que es la persona, el joven que hace toda la guerra con tu padre.
Julio Llamazares
Hay un personaje en el libro fundamental, porque mi padre murió relativamente joven, con prácticamente la edad que yo tengo ahora, pero mi padre tenía un íntimo amigo con el que fue y volvió de la Guerra, que era maestro escuela como él, y ese hombre murió con 95 años, con lo cual le pude preguntar a él lo que no le pregunté a mi padre, y ahí reconstruí un poco el itinerario que ellos hicieron en la guerra y que yo hago en el libro, en el viaje más o menos, porque en la guerra la gente no va con el GPS y con un plano tienes que asaltar una trinchera y no saben la mayoría de las veces ni por dónde iban. Y bueno, pero eso nos pasa a todos, nos arrepentimos siempre de no haber escuchado más a los padres y a las madres, es decir, de no haber intentado entenderles más, porque cuando somos jóvenes pensamos que la única vida interesante es la nuestra, y cuando nos damos cuenta, a veces ya es tarde.
Interviewer
Se convierte también el libro en un viaje por esa España que va perdiendo habitantes, esa España de pueblos donde vive muy poca gente, comparándolo con el movimiento de tropas que había durante la guerra, y que tú además lo contrapones. Muchas veces se pierde también en estos lugares la memoria. Es decir, la gente de estas localidades, a medida que van muriendo, los que algo vieron de aquella guerra o algo le contaron, desaparecen como escenario de la guerra. La gente se olvida, la gente se.
Julio Llamazares
Va olvidando, la gente desaparece, salvo en algunos puntos como Zaragoza o Castellón, que ya son más grandes, pero van pasando las generaciones y la memoria se va convirtiendo en lo que una autora finlandesa llamó la posmemoria, Lina Likan. La memoria, lo que recuerda la gente que vivió los acontecimientos, la historia, lo que escriben los que no lo vivieron, pero lo estudian desde fuera. Y la posmemoria es la memoria heredada por los hijos, por los nietos, etc. Se va diluyendo, pero nunca desaparece del todo. Porque es que al final, y eso explica un poco el sentido del libro, los paisajes guardan como una pátina, son como espejos que incorporan como un vaho las historias que sucedieron en ellos de manera no la guerra, cualquier cosa, cualquiera que sepa lo que sucedió en tal paisaje, en tal lugar, ve ese paisaje con otros ojos. La memoria es paisaje y el paisaje es memoria.
Interviewer
Lo que pasa es que como en este país hemos tenido un problema con la memoria, una parte del país ha tenido un problema de memoria. Lo digo porque en otros países seguramente esos escenarios de la guerra estarían señalizados para que la gente los pudiera visitar. Tú mismo tienes problemas para encontrar trincheras que sabes que existen, porque además los vecinos del pueblo te sí, ahí en esa loma hay una trinchera. Pero hay problemas incluso para encontrarlas.
Julio Llamazares
Bueno, ahora se va más o menos normalizando en ese sentido. Aquí la guerra durante décadas ha sido un tema tabú, que se hablaba poco en las casas, bajando la voz, y que como que yo creo que como tenemos como mala conciencia colectiva, recordar es de mal gusto, cuando recordar es una de las potencias del alma que estudiábamos en los libros de religión cuando éramos chavales. Hay una diferencia entre el tratamiento de la historia reciente en países como Alemania, A eso me refería, a lo que sucede en España, por ejemplo, que en Teruel no se haya conseguido hacer un museo de la batalla de Teruel con el curso y el material que he recogido por algunas personas como Alfonso Casas o Lágara y que me va a presentar mañana en Teruel. El libro es un historiador de allí, pues hay muchas dificultades para hacer determinadas cosas. Y la memoria. Es que despreciar la memoria, intentar ocultarla, es absurdo, porque la memoria es como el agua, abre siempre camino.
Interviewer
Pues julio Llamazares, El viaje de mi padre, publicado en Alfaguara. Muchísimas gracias por este relato, por este viaje y muchísima suerte.
Julio Llamazares
Pues muchas gracias a ti y un placer como siempre.
Interviewer
Exacto. Un beso. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Date: September 24, 2025
Host: Àngels Barceló (SER Podcast)
Guest: Julio Llamazares
Context: Julio Llamazares charla sobre su libro El viaje de mi padre, en el que recrea el trayecto que su padre recorrió durante la Guerra Civil Española, explorando memoria, dolor y las marcas indelebles de los conflictos en la sociedad.
Esta edición de la sección “La charla” aborda la memoria histórica de la Guerra Civil Española, a través de la perspectiva personal y literaria de Julio Llamazares. El autor acaba de publicar El viaje de mi padre (Alfaguara), donde recorre físicamente y emocionalmente el itinerario que su padre vivió, permitiendo reflexionar sobre la transmisión de la memoria y el peso de las guerras en la sociedad — incluso muchas décadas después de su término. El episodio profundiza en las heridas generacionales, el silencio familiar, la posmemoria y la dificultad de conservar el recuerdo en la España actual.
“Las guerras, como las vidas de las personas, duran mientras alguien las recuerda, directa o indirectamente. Y alguien dijo que una guerra civil dura 100 años después de terminada, porque se supone que es el tiempo en que sigue pesando sobre la memoria individual y colectiva de la gente.”
— Julio Llamazares [02:39]
“Toda la gente que fue a la guerra obligada [...] volvió herida de muerte desde el punto de vista moral, has.”
— Julio Llamazares [03:45]
“Los ojos se nos llenaban constantemente de lágrimas por lo intenso del dolor, los dedos de las manos se nos hinchaban y se nos dormían… mientras en el suelo todo se convertía en hielo.”
— Herbert Matthews [04:37]
“Ignorar el peso de la guerra civil, no en términos ya históricos y políticos, sino morales, sobre la sociedad española de hoy, es un poco ingenuo.”
— Julio Llamazares [08:06]
“Las guerras son un lugar, un acontecimiento en el que luchan jóvenes que no se odian por culpa de viejos que se odian. [...] Al final todos volvieron derrotados.”
— Julio Llamazares [09:04]
“Eso nos pasa a todos, nos arrepentimos siempre de no haber escuchado más a los padres y a las madres… cuando somos jóvenes pensamos que la única vida interesante es la nuestra, y cuando nos damos cuenta, a veces ya es tarde.”
— Julio Llamazares [10:10]
“La memoria es paisaje y el paisaje es memoria.”
— Julio Llamazares [11:46]
La charla mantiene un tono reflexivo, íntimo y casi melancólico, donde la experiencia personal se comunica con la memoria colectiva, y el paso del tiempo se siente a través del anhelo, la duda y el dolor de un país que todavía aprende a gestionar sus heridas. El episodio, a pesar de su contenido doloroso, se siente cercano y cálido en la honestidad emocional tanto del entrevistador como del entrevistado.
La conversación entre Àngels Barceló y Julio Llamazares, lejos de quedarse en la anécdota familiar, abre un necesario espacio de reflexión sobre la memoria personal y la memoria colectiva, el pasado traumático de la guerra civil y los desafíos presentes de recordar, honrar y no repetir. El episodio invita a pensar España desde sus ausencias y sus silencios, ofreciendo claves para entender el peso del pasado en la construcción del presente.