
Loading summary
Interviewer
Sobre la vivienda. Esta mañana hemos conocido a primera hora un estudio que asegura que el grueso de los inquilinos en las grandes capitales ya tiene entre 30 y 64 años, o sea, cada vez hay gente más mayor que vive de alquiler. Los autores de este informe hablan de la generación inquilina que no puede comprar ni tampoco esperan poder heredar. La mayoría de quienes tienen un alquiler dedica a pagarlo más de la mitad de sus ingresos. Pablo Anzola. Buenos días.
Pablo Anzola
Buenos días. Ser inquilino ya no es sinónimo de ser joven.
Marcelo
Ya no se busca una vivienda que te guste, sino una vivienda que tú puedas pagar.
Pablo Anzola
Porque como Marcelo, de 60 años y que destina el 70 % de sus ingresos a pagar el alquiler. En torno a la mitad de los inquilinos de Madrid y Barcelona tienen ya entre 35 y 64 años.
Marcelo
En 10 años he tenido seis viviendas.
Pablo Anzola
Es un bucle del que la inmensa mayoría no prevé salir pronto porque en torno al 70% de quienes viven de alquiler no pueden comprar ni esperan heredar. Desde el instituto Hydra advierten de que este modelo que va a más en las grandes ciudades está disparando la desigualdad. Jaime Palombera es uno de los autores del estudio.
Interviewer
Aquellos que tradicionalmente se hubieran podido comprar su primera casa se ven obligados a vivir de alquiler, transferir una parte muy grande de sus ingresos a aquellos que concentran cada vez más propiedades.
Pablo Anzola
Y el informe destaca además la desprotección creciente de los inquilinos. Uno de cada tres de los que se muda lo hace por obligacion.
En este episodio de Hoy por Hoy con Àngels Barceló, se profundiza en la llamada "generación inquilina", un fenómeno creciente en España donde el alquiler de vivienda ha dejado de ser patrimonio exclusivo de los jóvenes y ahora abarca principalmente a personas de 30 a 64 años. El episodio explora los desafíos que enfrenta este grupo, la imposibilidad de acceso a la compra de vivienda, el impacto en su bienestar y la desigualdad que ello fomenta.
El episodio pone de manifiesto la gravedad del problema de la vivienda en las grandes ciudades españolas, subrayando cómo la dependencia obligada del alquiler se ha extendido mucho más allá de los jóvenes y afecta a toda una generación adulta. El resultado es una creciente desigualdad, movilidad forzada y vulnerabilidad de los inquilinos, un fenómeno que exige respuestas sociales y políticas urgentes.