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A
Ser Podcast Hoy por Hoy Magazine.
B
Ser.
A
Podcast.
C
Seguimos sumando años y vida gracias a nuestras mis experiencias en este club. La inmensa mayoría de las mujeres son anónimas, pero sus historias son, digamos, universales. Hola, Chema Rodríguez, buenos días.
B
Muy buenos días, José Luis.
C
¿A qué amiga has invitado hoy?
B
Pues mira, hoy he invitado a una mujer feliz. Se llama Raquel Moreno, tiene 82 años. Ella trabajó como delineante y le encanta la literatura, la música, el teatro, la pintura. Es amiga del Del Museo de Bellas Artes de Bilbao, al que acude todas las semanas. Es una mujer risueña, muy simpática, como vas a poder comprobar. Y creo que en esa actitud ante la vida tuvo mucha influencia su carácter en una infancia que ella recuerda como feliz, muy feliz, la más feliz que se pueda desear. Y ahora José Luis te sonríe desde Radio Bilbao.
C
Hola, Raquel. Egunón, buenos días. ¿Tan? ¿Tan feliz fue tu infancia?
A
Bueno, pues viendo lo que. Sí, sí.
C
¿Dónde te criaste tú?
A
Pues mira, en Portugalete, en Las Arenas. Y claro, luego también es Estado porque tiraron las casas, en fin. Y luego Bilbao, 55 años, o sea.
C
Tu infancia tiene el recuerdo del puente de Vizcaya al fondo.
A
Total. Y si te digo que con cuatro años me subió un vecino porque trabajaba allí y nada, yo de eso no me acuerdo, que subí, pero nada más. Pero cuando tenía 15 años me para en la calle y me tú me dijiste que querías ir a la raya.
C
La raya es el horizonte.
A
Sí. Entonces yo siempre he querido ir un poco más allá.
B
¿Y a lo largo de tu vida has conseguido llegar a la línea del horizonte?
A
Sí, sí. Desde un avión, cuando pasé el Atlántico para ir a Nueva York. Y ya no la ves tan recta, ya la ves un poco curvada.
B
Es decir, que confirmas que la Tierra es redonda, ¿No?
A
Yo creo que sí.
C
¿Tiene algo que ver eso, esa búsqueda de la línea del horizonte, aquella niña que se encaramó al puente de Vizcaya en el hecho de que te hicieras delineante?
A
No, no, lo que pasa que entonces o eras secretaria o eras modista, nada más. ¿Y eso no daba para vivir, No? Tenías que ser un poquito más. Me hubiera encantado ser arquitecto, pero eso no podía ser económicamente. Tenía dos hermanos más mayores que me enseñaron a hacer arquitectura con papeles y aquello fue feliz. Para mí una felicidad.
C
Buah. Sí, sí, pudiste. Te apoyaron en casa, pudiste apoyarte en tus hermanos para formarte como delineante y romper un poco, por ejemplo, lo que había en tu contexto más inmediato, el.
A
Ser, no quedarte como yo adoraba a mis primas que cosían, pero claro, veías otras cosas y. Y quería ser otra cosa porque era.
B
Una familia numerosa, tenías tres hermanos y tu ejemplo eran ellos de alguna manera.
A
Pues sí, sí, sí, sí, sí. Aunque tengo un triste recuerdo del mayor que se ahogó con 20 años y yo entonces tenía 13.
C
Aquello fue muy triste, fue traumático, imagino. ¿Dónde trabajaste tú, Raquel?
A
Pues en una empresa francesa aquí en Bilbao.
C
¿Qué hacías?
A
Pues mira, estos compraban la patente en Estados Unidos, se traía Bilbao y encima se ponía en mi mesa me rodeaban cuatro o cinco ingenieros y uno, el que fue a por la patente, me aquí tienes que poner una escalera de caracol. Y automáticamente yo vi que allí no la podía poner y dije que no, y me miraban todos, yo entonces era muy joven y dirían ¿Esta de qué va? Pero tuve razón, porque ¿Sabes qué pasa? Que él tenía que haber bajado por unas escaleras de estas como las de los. ¿Cómo se llama? Las de los bomberos, pero por no ponerse un buzo no bajó.
B
Pero compraban las patentes en Estados Unidos y se las vendían. ¿A quién recuerda eso?
A
Luego de aquí se cambiaba como que estaba hecho en Bilbao, se llevaba Rusia, Rusia pagaba y luego hacíamos aquí el secadero o lo que sea y se llevaba a Cuba.
B
Estamos hablando de la URSS, de la.
A
Unión de República socialista soviética, año 60.
C
O sea que en plena etapa del enfrentamiento de la Guerra Fría, a través de esa empresa en la que estabas tú, se compraba la patente de Estados Unidos, se hacía pasar por. Que se hacía de Bilbao, que se hacía allí en Bilbao se vendía a Rusia para que llegara a Cuba.
A
Exacto.
B
¿Y os pagaban en rublos?
A
Hombre, claro, esos no eran comunistas.
C
¿Y cuánto tiempo estuviste en esa empresa, Raquel?
A
Pues cuatro años, porque entonces era muy triste, había gente que trabajaba y venía la madre y la suegra por la leche del niño con aquellas maquinitas que le sacaban y aquello decía yo, no puede ser, esto no puede ser. Y no, y por eso me salí. Sí, pero bien, muy bien.
B
Y también lo dejaste para casarte, ¿No?
C
Claro, claro, o sea, ¿Te sales porque te tienes que casar o te sales porque ya no te gustaba lo que había en la empresa?
A
No, no, sí me gustaba. Uy, estaba en una sala de 27 delineantes y todos maravillosos, de verdad.
C
¿Y tú la única mujer?
A
No, éramos dos.
C
Dos mujeres erais. ¿Qué tal la relación entre vosotras ante esa mayoría abrumadora de hombres?
A
No, no, estupendamente, muy bien, muy bien, muy bien, de verdad.
C
¿Cuando dejas el trabajo para casarte, ya luego volviste a trabajar o volviste a trabajar de lo tuyo?
A
No, no, no, trabajar sí, pero luego tuve tres hijos estupendos, pero bien.
C
¿Lo echaste mucho de menos?
A
Luego tenía un marido muy trabajador y compramos, me acuerdo que pagaba él de renta 11.000 pesetas y nada, y dije yo que no, que había que comprar y se compró el taller, por cierto, lo tenemos a la venta porque él falleció hace. Hace cinco años, el pobre.
C
¿Te planteaste a lo largo de esos años, Raquel, volver a trabajar como delineante? ¿Se pudo abrir esa posibilidad?
A
No, yo prefería estar con mis hijos y educarles, aunque no quisieran conservatorio y todo lo que caía.
C
¿Cómo aunque no quisieran?
A
Hombre, porque no iban, pero yo no sé, sobre todo mi hija no lo llevaba bien, pero bueno. Pero el caso es que aprobaban, o sea que no es que eran tan tontos. No, no, al revés, son muy, muy listos. Oye, con matrículas de honor.
C
Hay una cosa que creo que no has dejado de hacer nunca, que es ir al teatro o apasionarte por el teatro. Háblame de esa pasión por el teatro.
A
Jolín, mira, la primera vez, yo no sé si tenía 15, vi a Antonio, el bailarín, nos dio una propina del pateado de Sarasate, que aquello. Buah. En fin. Luego También en el 74 vi a Pavarotti, que era guapo y encima con el pañuelo ahí en el Teatro Buenos aires, el día 27 de marzo del 74. Me acuerdo porque tengo dos amigas que son de ese día y una de ellas estuvo bien viéndolo también.
C
Y al Museo de Bellas Artes también vas.
A
Total, ya Desde que tenía 11 años.
C
Iba sola, o sea que el descubrimiento del arte y el hecho de que te acerques o bien al museo o bien al teatro no tiene que ver con cómo has ido creciendo, cómo se ha desarrollado tu etapa madura, sino que ya desde que eras niña.
A
Sí, sí, sí. Es que ver un cuadro no es solo. No te deja ahí unas güey así. Mira, hay uno en el Bellas Artes que se llama El Festín de Band, que había un perro devolviendo en la primera parte, en el medio y aquello me acuerdo que me decía la tía ay, habíamos ido a una boda y me dice ay, no devuelvas. Y yo que me había llevado mi prima con cuatro o cinco, cinco años tendría, que me había llevado al museo yo ver aquello y yo decía cómo mi tía, si yo nunca devuelvo. Y ver al perro ahí en primera.
B
Fila devolviendo al perro y después de tantos años yendo al museo casi todas las semanas. ¿Qué obra hay que creas que te emociona especialmente o con la que te identificas?
A
Pues mira, esa una de ellas, porque fue de las que es que es un cuadro que estás viendo toda una escena, haciendo las camas, la señora toda. ¿Y yo no tengo uno así, no tengo tantos que no te podría decir porque incluso en el One Heide hemos visto tantas cosas modernas que también las tenía en menor escala, pero ver tanta pintura junta y por ejemplo lo abstracto que la gente qué estás viendo, pero es que ese conjunto de ángulos con colores, eso quién lo hace?
C
¿Qué te da a ti Raquel, cuando ves qué te aporta? No sé si te evade de la realidad, te transporta a otro lugar el hecho de poder ir a contemplar un cuadro y además un cuadro abstracto o.
A
Ir al teatro, pues todo, no sé, es que no sé cómo decirte, pero es que te enriquece, que no te quedas con lo banal de todos los días, que escoges otra cosa.
C
¿Y la lectura?
A
Mira, acabo de terminar, me lo compré el sábado y lo he terminado. Paseos, paseos sonoros de Mercedes Albaina te está explicando los artistas, los músicos de Bilbao, las calles con lo que pasó, ta, ta, ta. Estupendo, estupendo, vamos, me encantaría que lo leería mucha gente.
C
¿Cuando lees? ¿En qué momento del día lees?
A
Pues sobre todo por la noche, por la noche no sé si te aíslas y te metes en el libro un par de horas que no me los quita nadie, o sea, dos horas al.
C
Día mínimo de lectura.
B
¿Cuál es tu propósito en estos momentos, tus sueños, algo que desees y a lo que más aspiras en este momento?
A
Pues seguir viviendo como vivo, porque mira, el domingo he ido a ver un musical fantástico, Rocky Horror Stop, no sé cómo es en inglés, pero maravilloso, en el Arriega y te puedo decir que cuando terminó la gente se levantaba y yo también y eso hasta que se fueron los artistas y la orquesta seguía tocando. ¿Y esa música que? ¿Tú la recuerdas? Esta obra se estrenó por el año 1972, una cosa así. Y esa música la hemos oído en la radio y quieras o No, algo queda.
C
¿Cómo te haces la agenda? Es decir, eres una mujer que sale muchísimo. Claro. Hay mucha oferta cultural allí en Bilbao, pero ¿Cómo te organizas? Porque estoy viendo Museo de Bellas Artes, la lectura, el tiempo para ir a ver un musical. ¿Cómo te vas haciendo la agenda?
A
Pues muy bien, también te digo que soy enlace de la Riega, yo compro entradas en junio para seis personas y nada.
B
¿Y te apañas con las aplicaciones, el Internet, las redes sociales?
A
Un poquito, un poquito sí.
B
¿Qué sabes usar?
A
¿Pues un correo electrónico y pa qué más? Y buscar, buscarte lo que quieres que no encuentres.
B
¿Ya te compras las entradas, por ejemplo, por Internet?
A
No, porque yo.
C
Ya las tienes de antes.
A
Yo ya las tengo, claro. Y por ejemplo las orquestas, las dos orquestas ya sé qué día son. La filarmónica también. Pues lo metes en el móvil y ya está.
C
Oye Raquel, ¿Y la próxima cita, el próximo encuentro que tienes en la agenda? ¿Qué es? ¿Qué es lo próximo que vas a llevar?
A
Mañana.
C
¿Mañana qué toca mañana?
A
Mañana voy a ir a asistir a la tesis de un chico que vino de Somalia.
C
Sí, por ahí, o sea que tesis también de Sudán.
A
De Sudán, perdón.
C
No solo el teatro, no solo los cuadros, solo los libros. Ir a lecturas de tesis también.
A
Es que estuve dos años yendo al aula de arquitectura y este chico estaba allí y bueno, pues. Pues eso es.
C
Pues Raquel, que vaya muy bien esa lectura de la tesis y todos los espectáculos que te queden por ver.
A
Si es que tenemos mucho tiempo. Lo que hace falta es querer.
C
Absolutamente. Raquel Moreno, ha sido un gusto compartir este rato de radio contigo. Un abrazo y muchas gracias. Hasta la próxima. Adiós Chema, gracias y hasta la semana que viene.
B
Venga, hasta dentro de un par de semanas que me voy a Vietnam y Camboya.
C
Hasta luego, que vaya bien.
B
Buen viaje. Hasta luego.
A
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Podcast Summary: Hoy por Hoy – Miss Experiencia | Raquel Moreno, la niña que quería ir al horizonte
Date: October 14, 2025
Host: SER Podcast (Àngels Barceló, featuring Chema Rodríguez & José Luis)
Episode Focus:
This episode centers on the remarkable life and perspectives of Raquel Moreno, an 82-year-old woman from Bilbao whose lifelong curiosity, critical thinking, and passion for culture have shaped her unique journey. The conversation with Raquel explores how an inquisitive and determined childhood evolved into a life enriched by art, literature, travel, and a career that, for her time, defied convention.
A celebration of lifelong learning, curiosity, and cultural engagement, as told through the memories and insights of Raquel Moreno—a woman whose childhood dreams led her beyond the proverbial horizon.
| Timestamp | Speaker | Quote/Context | |-----------|---------|---------------| | 02:13 | Raquel | “Siempre he querido ir un poco más allá.” | | 02:22 | Raquel | “Desde un avión... ya no la ves tan recta, ya la ves un poco curvada.” | | 03:18 | Raquel | “Me apoyaron en casa, mis hermanos me enseñaron arquitectura con papeles.” | | 04:15 | Raquel | (Sobre enfrentarse a ingenieros): “Y dije que no... y tuve razón.” | | 05:31 | Host | (Resumen): “...se vendía a Rusia para que llegara a Cuba.” (Re: la Guerra Fría) | | 11:12 | Raquel | “Te enriquece, que no te quedas con lo banal de todos los días, que escoges otra cosa.” | | 12:12 | Raquel | “Dos horas al día mínimo de lectura.” | | 14:44 | Raquel | “Tenemos mucho tiempo. Lo que hace falta es querer.” |
Raquel’s story, told with luminous optimism and humor, is a tribute to women’s resilience, cultural curiosity, and the enduring value of enriching one’s life through art, literature, and critical reflection. For her, fulfillment comes not only from personal achievement but also from sharing and savoring knowledge and experiences with others.
Final Thought:
“Tenemos mucho tiempo. Lo que hace falta es querer.” (14:44, Raquel)
Listeners are left inspired to keep crossing their own horizons, regardless of age or circumstance.