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SER Podcast Hoy por hoy Magazine Ser Podcast Un jueves más salimos a la calle con la imaginación, que menos mal, porque no está el día en muchos lugares de España como para salir a la calle físicamente. Nos han citado en Vallecas el invitado de usted no sabe con quién está hablando y hemos quedado en la avenida de la Albufera, a la altura del estadio del Rayo, del Rayo Vallecano. La avenida Encuesta, con mucho tráfico, es la arteria de uno de los distritos más populosos y más populares de la ciudad de Madrid. Aquí hay orgullo de barrio. Y junto a una de las bocas del metro me espera nuestro protagonista, al que voy a saludar ahora mismo. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
B
Hola, buenos días.
A
¿Tú eres rayista?
B
Bueno, a mí me apuntó mi padre durante diez años, que le gustaba mucho el fútbol y estuvo pagando la cuota y fui a dos partidos, o sea que el fútbol no me interesa mucho.
A
Pero qué fracaso para tu pobre padre debía ser un fracaso.
B
Tenía moral porque estuvo 10 años, te.
A
Pagó durante 10 años el carné sin.
B
Que tú fueras para darse cuenta.
A
Si el fútbol No te llama. ¿Cuál es tu pasión?
B
Bueno, mi pasión ahora, bueno, ahora desde hace mucho, son los faros.
A
Los faros del mar.
B
Los faros de mar. Claro, desde la avenida Albufera para adelante se desemboca en el mar.
A
¿Y dime una cosa, que te llama la atención o por qué tienes esa pasión por los faros? ¿Qué te gusta de los faros?
B
Bueno, los faros me parece su trabajo como señal marítima, que es increíble para los barcos, que por mucho que vengan nuevas tecnologías siempre van a tener que seguir existiendo porque son la base, lo físico que te queda después de que algún día se puedan apagar los GPS o haya problemas eléctricos en el barco. Y luego todo el romanticismo que irradian. Romanticismo, inspiración, todo sobre los faros.
A
Vallecas, a pesar de que estemos en la avenida la Albufera, Vallecas queda un poco lejos del mar, vamos a ser sinceros. Empezó todo ahí en Vallecas. ¿Tu afición, tu pasión por los faros empezó ahí en Vallecas?
B
Sí, teníamos un bar de copas ahí muy cerca de donde estamos y trabajábamos mucho y mi pareja siempre estaba diciendo que quería ir al mar, que quería descansar en el mar. Y una de las veces estaba leyendo yo el periódico y vi la academia que preparaba, un anuncio de la academia que preparaba para la oposición de faros y le como tengas suerte, te vas hartar de mar. Y tuve suerte.
A
Aprobaste la oposición y a un faro.
B
Que te fuiste y de pronto había que dejar el bar e irse a un faro que no sabíamos ni lo que era.
A
Pero iba a decirte, Perdona, ¿Tu afición por los faros nace cuando ya eres farero o ya cuando ves la oposición a farero? ¿Hay algo más de vivir cerca del mar?
B
Bueno, la idea de vivir cerca del mar siempre me había rondado, pero claro, saber que podías trabajar de farero era algo increíble para mí. Yo lo descubrí cuando vi la academia que preparaba y no sabía ni que había oposición ni cómo se accedía.
A
¿Y qué tuviste que estudiar para ser farero?
B
Pues la verdad es que era bastante difícil. La oposición era una especie de nivel de ingeniería técnica electrónica, porque solo pedían bachiller superior, pero el examen era muy, muy duro.
A
Y cuando tú dijiste a la familia, o a lo mejor no lo dijiste y esperaste la sorpresa de aprobarlas, pero tú cuando les voy a opositar a farero, ¿Qué te dijeron?
B
Bueno, todo el mundo me miraba como si tuviera como una cabra. Y un poco, un poco era verdad.
A
¿Y tu mujer, tu pareja, también confió en ti o? También, pero hombre, yo quería vivir cerco del mar, pero a lo mejor esto se nos está yendo un poco de las manos.
B
Bueno, tampoco se fiaba mucho hasta que aprobé. Y cuando aprobé ya no había vuelta atrás, había que ir al mar. Y no está encantada, No hay problema.
A
¿Entonces tú apruebas las oposiciones, y cómo es esto? ¿En función de los puntos te destinan a un faro?
B
Claro, es una oposición estatal. Era del Ministerio de Obras Públicas entonces, y depende del número que tú tengas en el escalafón que hayas sacado de la oposición más el curso, pues te eliges entre los faros que van quedando. Y nosotros siempre queríamos algo del sur, algo con buen clima, que fuera fácil de manejar.
A
¿Y cuál que faro te tocó?
B
Pues me tocó Mesarroldán, que está en Carboneras. Es un sitio muy bueno dentro del parque natural Cabo de Gataníjar, y es una maravilla. Despacio.
A
¿Y de ese faro no te has movido en toda tu vida profesional?
B
No, llevo 33 años, hasta que me he jubilado hace mes y pico en el mismo faro. El problema fue también que nos declaraban a extinguir enseguida. Cuando yo llevaba cinco meses trabajando, declaraban a extinguir el cuerpo de técnicos de señales marítimas y ya era más complicado moverse. Pasaron los faros a las autoridades portuarias y ya era complicado moverse. Entonces no se me ocurrió. Pero el sitio es muy bueno, no hace falta moverse.
A
Es decir, te hubiera costado pedir un traslado.
B
No tenía intención.
A
¿Quedan fareros en Gata? Tú has sido el último.
B
En Mesarroldán no queda ninguno. En Cabo de Gata queda un compañero que lleva de baja un montón de tiempo y dice que se jubila del tirón. Pero los faros, claro, tienen que seguir funcionando y lo llevan los compañeros que están en el puerto de Almería, que son fareros, pero no tienen un faro determinado. Ellos tienen que manejar los 10 faros que hay en toda Almería.
A
Porque tú en este tiempo. Perdona, ¿Cómo te llamas? Que no te he preguntado el nombre.
B
Mario Sanz.
A
Mario Sanz. Mario, tú. Tu vida en el faro ha sido vida personal y vida profesional. Es decir, ¿Tú has vivido en el faro todo este tiempo?
B
Sí, sí. Desde el principio el faro iba con vivienda y he estado trabajando y viviendo en el mismo sitio. Lo que pasa es que luego, a partir de ciertos años, empezamos a comprar casa en el pueblo de Carboneras, que también está muy bien para vivir, y dormíamos unos días arriba, otros abajo.
A
Has dicho una cosa antes que me llama mucho la atención. Los faros siempre existirán. Eso no quiere decir que ahora los barcos se guíen por el faro. Es decir, el faro tiene que estar por si falla toda la tecnología.
B
Bueno, a mí los capitanes y los pilotos de los barcos me dicen que ellos siempre confirman con la luz. Si tú estás a 20 millas de la costa, con todo negro, ahí miras el GPS y es una especie de acto de fe. Pero hasta que no ves algo físico, sobre todo si te tienes que acercar a un puerto o este tipo de cosas, es imprescindible la luz.
A
Es decir, eso ya te asegura que ya estás cerca.
B
Claro, tú estás viendo el faro, ya te vas acercando. Y en las entradas de los puertos también hay luces de faros y balizas que hay que manejar.
A
¿Por qué giran las luces de los faros?
B
Bueno, unas giran y otras no. Los faros tienen características.
A
Yo tengo uno muy cerca de una casa que tengo. ¿Y gira esa todo el rato?
B
Sí, porque será importante. Hay dos tipos de faros, unos más grandes y otros más pequeños. Los pequeños son destelladores que se encienden y se apaga la lámpara y los giratorios son los más importantes. El faro tiene que hacer eso para dar su característica, porque cada faro es diferente, o sea, tú siempre ves un faro, tienes que saber los destellos que da y el tiempo que tarda en.
A
Dar, o sea, las luces son un mensaje.
B
Claro, es una identificación del faro. Tú miras tu libro de faros o tu carta náutica y ya sabes qué faro estás viendo en cada momento, es.
A
Decir, tú puedes guiarte en el punto de la costa en el que estás solo viendo las luces del faro.
B
Sí, sí. Navegar costeando por todo el mundo, controlando los faros.
A
¿Una cosa, tú has estado trabajando siempre en el mismo faro, pero has tenido afición por conocer más faros?
B
Sí, bueno, a partir de cierto momento también he tenido que llevar el faro de Garrucha, el de Mojácar, el de la Polacra, o sea que nos han ido pasando los faros que habéis alrededor a los fareros que quedábamos y luego claro, a donde iba, si era zona costera, pues intento visitar los faros y he dado unas cuantas vueltas.
A
Siempre uno tiene la imagen, la sensación del farero, ¿No? Un personaje que te fuiste a vivir finalmente con tu pareja, pero de vivir como en un sitio aislado, de ser solitario. Esto es más imaginario que realidad.
B
Bueno, solitarios somos los fareros de última generación, los anteriores siempre había en los faros por lo menos dos familias. Dos fareros con la familia entera viviendo.
A
En el mismo faro.
B
Claro, viviendo en el mismo faro. Entonces el tema era más aislamiento en compañía que soledad.
A
Necesitaba soledad en aquel momento más.
B
Para mí la soledad ha venido muy bien porque me ha inspirado mucho para escribir y para hacer ciertas cosas y.
A
Porque claro, siendo farero tenías un horario.
B
Sí, nosotros trabajamos por las mañanas porque llevamos el mantenimiento de diferentes faros, entonces tienes que hacer las cosas cuando hay luz, con el faro encendido no se puede.
A
¿Cómo es el entorno del faro en el que tú estabas, el de Mesa Roldán?
B
Bueno, Mesa Roldán es una meseta que está a 210 metros sobre el nivel del mar. El faro está en lo alto, tienes una vista enorme de mar y de todo el parque natural Cabo de Gataníjar. Prácticamente no se ve ninguna vivienda, solamente mar y campo.
A
¿Y no llega a cansar esto? ¿No necesitas de vez en cuando, o no necesitabas de vez en cuando gente, vida, casas?
B
Bueno, yo he sido un farero muy social, entonces la casa estaba abierta para todo tipo de cosas, tanto visitas como para hacer actividades culturales. Hemos hecho montones de presentaciones, de libros, temporales, de todo, o sea que la cosa no era para estar solo.
A
¿Tú dirías que mucha curiosidad en la gente, en la sociedad, por los faros?
B
Hay mucho más de lo que uno se cree. Yo desde que llevo en el faro y desde que escribo sobre el tema y llevo al museo, ha venido cientos de personas diciéndome que su ilusión en la vida era ver un faro por dentro, que son muy aficionados a los faros, y eso yo No lo esperaba.
A
¿Se acercaba gente que no tenías programada y se acercaba gente a ver si podía visitarlo?
B
Sí, bueno, viendo gente dentro, en cuanto te ven desde la puerta, todo el mundo intenta entrar, todo el mundo te llama desde fuera y todo el mundo tiene curiosidad. Los faros irradian mucho, llaman mucho la atención.
A
Y en este tiempo que tú has estado trabajando, es decir, prácticamente casi toda tu vida profesional, salvo la anterior que estabas en el bar, pero todo este tiempo que tú has estado trabajando, ¿Cómo cambia un faro? Yo no sé si cuando tú llegaste ya estaba automatizado. ¿La tecnología en este tiempo, cómo ha penetrado en el faro?
B
¿Ha cambiado algo? Pero ya eran automáticos. Cuando yo llegué hacía muy poquitos años que se habían automatizado y claro, eso cambió mucho la vida de los fareros, porque antes de automatizarlos había que estar ahí a la hora de encender y a la hora de apagar, y había que controlar los equipos antiguos, que normalmente eran llamas, era petróleo, aceite, oliva, lo que fuera, y había que estar medianoche, cada uno muy atento. Claro, al ser automáticos ya no necesitas estar ni a la hora de encendido ni a la hora de apagado, simplemente que todos los equipos funcionen y eso se hace de día.
A
Mira, ahora qué dices, cuando uno lo apagaron en España se apagaron los faros.
B
Tenemos grupos electrógenos, entonces no hay problema. Normalmente en los faros está casi todo.
A
Duplicado, porque el faro no puede apagarse.
B
Claro, si hay algún problema entran automáticamente los grupos electrógenos. Y si no, tenemos incluso una baliza auxiliar que va con baterías, que aunque se cayera todo el mundo, aquello sigue funcionando.
A
¿Qué es más importante en un faro, la lámpara o la lente?
B
Bueno, las dos cosas. La lámpara tiene que tener suficiente potencia, pero la lente es la que multiplica la potencia o sea que sin lentes de Fresnel tendría que ser una lámpara muy, muy potente y no conseguirías el alcance que tienen los faros.
A
¿Y cuándo te dio por escribir sobre los faros?
B
Pues muy pronto después de llegar, sabiendo que ibas a ser uno de los últimos que llegaba a la profesión, porque ya se veía que nos iban a declarar a extinguir una profesión en peligro de extinción. Claro, te quedas un poco como guardián de la memoria y dices, aquí me leí toda la documentación que había de mis compañeros anteriores, que es súper interesante porque había todo tipo de problemas y todo tipo de movidas que les pasaban a las criaturas. Y empecé a contar lo que ellos mismos contaban, porque llevaban una especie de.
A
Diario, en este caso de a bordo.
B
Diario del faro, diario de servicio se llama. Y luego tenían toda la documentación, todas las cartas que mandaban la jefatura con copias y todas las cartas que la jefatura le mandaba a ellos. Entonces cualquier problema estaba registrado. Y la verdad es que la vida ha sido muy dura antiguamente. Claro, ahora yo me lo tomo muy bien porque la vida para mí ha sido muy sencilla, pero para ellos me daba pena no contar sus aventuras y sus desventuras. Entonces empecé por ahí y luego ya me fui extendiendo a los faros de Almería, a faros del País Vasco, a faros de todo el mundo un poquito.
A
¿Hay algún faro que te guste especialmente, más allá del que tú has estado viviendo durante todo este tiempo?
B
Bueno, me gustan casi todos, cada uno por una cosa, pero bueno, aquí tenemos la Torre de Hércules, que es el único faro romano del mundo que sigue funcionando. Entonces eso es un lujo poco comparable con otros.
A
¿Y qué es más bonito, un faro muy aislado o un faro más integrado?
B
Los faros muy integrados en los pueblos o las ciudades a mí me gustan menos porque se diluye mucho, tiene menos romanticismo. Claro, no tiene ese halo de misterio.
A
¿Te has sentido así con las responsabilidades? Yo ya sabía que estaba ejerciendo un oficio en peligro de extinción. ¿Te has sentido así como un poco responsable? Mantener el legado, porque decías, has escrito, pero yo creo que también has recopilado, hablas de un museo, has recopilado también piezas.
B
Sí, yo empecé a guardar prácticamente todo desde casi el principio y he ido consiguiendo un museo sobre faros que sigue estando dentro del faro, que estoy tratando de conseguir que se abra como museo normal, con horario, porque la Autoridad Portuaria ahora mismo lo está abriendo unos días al mes pidiendo cita y ahí hay de todo, tanto fotos de los fareros antiguos, equipos de los que se han utilizado, arte sobre faros, coleccionismo, de todo un poco.
A
¿Hay alguna pieza que quieras especialmente que le tengas especial cariño?
B
Bueno, como con los faros, me gustan casi todas, pero a mí me gustan mucho las reproducciones de la farola de Málaga. Yo prácticamente nací en Málaga y la farola es un faro muy emblemático y tengo reproducciones de la farola de Málaga en todo, todo tipo de metales que me gustan mucho.
A
¿Tú de formación que eres? ¿Porque claro, yo te pregunto, antes te presentaste a las oposiciones, me dijiste que eran complicadas, porque de formación tú qué eres?
B
Sí, yo hice Magisterio por Letras y cuando tuve que hacer la oposición tuve que aprenderlo todo. Menos mal que la academia era muy.
A
Buena, porque claro, tú de temas de. ¿Yo que sé, no sé qué es lo que más pedían, pero haciendo letras no me cuadra mucho, no?
B
Era electrónica, física, todo ese tipo de cosas y yo no sabía nada, pero la academia era buenísima.
A
¿Y no te hartaste de mar nunca? Porque el origen. Yo quiero vivir cerca del mar. Y os fuisteis al mar. ¿No os hartasteis nunca de mar?
B
No, ni mi mujer ni yo. Ahora mismo seguimos viviendo en Carboneras y no nos vamos a mover de ahí porque es un pueblo donde se vive muy bien, estamos muy acostumbrados y muy integrados y para mí el mar es imprescindible, prácticamente.
A
¿Sigues yendo al faro?
B
Subo poco, porque como no tengo llave ni puedo entrar nada más que los días de visita, pues subo poco. Pero sí, con medios y con fotógrafos estoy subiendo de vez en cuando.
A
¿Y qué sensación tienes cuando? Yo creo que voy a reivindicar. Creo que tú deberías tener una llave para poder entrar cuando quisieras después de tanto tiempo. ¿Pero qué sensación tienes cuando vas ahora?
B
¿Claro, te da pena que esté cerrado? Porque mis compañeros de Almería vienen, revisan y hacen su mantenimiento, pero un par de días a la semana, unas horas. Entonces el faro está prácticamente cerrado. Yo he estado siempre echándole de beber a los pájaros, a las cabras que hay alrededor, a los zorros, regando un poco los jardines y ahora mismo todo eso está sin que nadie lo atienda, no tienen tiempo.
A
El oficio de farero siempre ha estado rodeado así como de ese halo de romanticismo. Yo decía de misterio. Tú lo rebajarías un poco. Al final me dirías, bueno, vale, sí, pero no deja de ser un trabajo.
B
Sí, bueno, es que es un trabajo normal y corriente según te lo tomes. A mí me da pena que siempre se hable en literatura y en cine y tal, que parece todo muy dramático. Los faros y los faros son sitios muy amables y muy bonitos para vivir.
A
Bueno, dramático porque da la sensación que son naufragios, son a los que podrían salvar o algo así.
B
No sé sí digo las películas. Y eso que siempre están ahí con el farero que está escondido esperando a que entre alguien para matarlo y cosas de ese estilo. Y la verdad es que no ha sucedido.
A
¿Hay menos fareros locos de los que enseñan la literatura y el cine?
B
Claro, alguno hay, como en todos los oficios, pero la mayoría son gente normal, más o menos.
A
Mario, muchísimas gracias. Disfruta de la jubilación y disfruta de ese sitio maravilloso en el que vives.
B
Un beso desde Carboneras para ti también.
A
Un beso. Un beso. Adiós. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Hoy por Hoy – SER Podcast
Date: November 13, 2025
Host: Àngels Barceló
Guest: Mario Sanz, último farero de Mesa Roldán en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar
In this intimate and evocative conversation, Àngels Barceló interviews Mario Sanz, el último farero del Cabo de Gata, sobre su vida dedicada al cuidado y la memoria de los faros. El episodio explora el romanticismo, la soledad, la realidad práctica del farero, la evolución tecnológica de los faros y la pasión por un oficio en vías de extinción. Todo ello teñido de reflexión sobre el vínculo entre el hombre, el mar y el patrimonio cultural.
El tono es entrañable, nostálgico, sincero y lleno de humor autocrítico. Mario despliega pasión y calidez al hablar de su oficio y su amor por el mar, mientras Àngels conduce la entrevista con cercanía y curiosidad, desmontando mitos y reivindicando la memoria de una profesión y un modo de vida en extinción.