
Alberto Aparici aprovecha su visita a los laboratorios de Lilly para explicar por qué el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica reconoce este año a los creadores de la secuenciación masiva de ADN, una tecnología que re...
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A
Bueno, pues aquí se encuentra también en las instalaciones de Lili, en Alcobendas, Alberto Aparici, que es nuestro científico, en concreto nuestro físico, y que no se quería perder este hito, que está muy vinculado, como estamos viendo toda la mañana, con la ciencia. Buenos días, Alberto, ¿Cómo estás?
B
Muy buenos días, Carlos. Pues desde luego que sí, hombre. Yo una vez que salimos a un sitio de ciencias, donde yo estoy, no sé si como en casa, porque yo soy físico teórico, pero. Pero más cerca de casa, pues cómo no iba a venir, Solo faltaba.
C
Pero me ha dicho un pajarito que no has viajado desde el Mediterráneo, que es tu hábitat natural.
B
Así es, así es. Pero vengo de otro mar. He viajado desde un mar distinto, el Cantábrico, desde Asturias, para más señas.
A
Está comiendo, ¿No? Fabada, lo que sea, Cedriña.
C
Claro.
B
Bueno, no negaré que la faceta gastronómica asturiana no ha estado nada mal.
A
No lo niegues porque tenemos pruebas.
B
Exacto, así es. Pero no es eso lo que me ha llevado hasta Asturias ha sido el afán científico. Yo creo. Vosotros estáis muy bien informados y habréis visto que ayer se anunció un premio en Oviedo.
A
¿Un premio? Iba a decir regio, pero no llega todavía. Premio Principesco Princesa de Asturiasco.
B
Eso es. En concreto se anunció el premio Princesa de Asturias en la categoría de investigación científica y técnica y este año se han vuelto a equivocar y me han vuelto a invitar a formar parte del jurado.
A
Es verdad. Pues cuéntanos chismes, cotilleos, confidencias exclusivas, en fin, ¿Discutís mucho los integrantes del jurado? ¿Habéis llegado, por ejemplo, a las manos en alguna ocasión medio de una disputa?
B
Pues mira, te voy a decir que los chismes precisamente es lo que no se puede contar, porque es norma del jurado, que las deliberaciones son secretas, pero da igual eso. Bueno, voy a romper la norma un poquito, solo un poco para deciros que no llegamos a las manos, o sea, que esta elección fue muy emocionante, pero no tan emocionante.
C
¿Quién ha recibido el premio? Cuéntanos, cuéntanos.
B
Pues os cuento que si no se nos va el tiempo, ha sido para dos científicos británicos y uno francés. Son David Klennerman y Shankar Balasubramanian, que es un nombre muy largo, y Pascal Mayer es el francés. Los tres son genetistas y son los padres, fíjate, aquí hablamos mucho de los padres de una idea. Estos son los padres de una tecnología, de una máquina que ha cambiado la biología y que es la secuenciación masiva de ADN. A principios de los 2000 estos tres caballeros desarrollaron el aparato que hoy permite leer un genoma completo en menos de un día. Y a lo mejor seguramente a vosotros os suene el Proyecto Genoma Humano.
A
El proyecto era leer nuestro genoma completo, aquello que efectivamente presentaron Obama y era o Clinton, ya no me acuerdo.
B
No debió ser Clinton.
A
Tony Blair. Puede ser.
B
Eso es porque es un proyecto que empezó en el 90 y se dio por terminado en el año 2003, o sea que es época de Tony Blair y de Clinton. Bueno, pues en ese momento, en 2003 se consiguió leer el 92% del ADN humano. Trece años tardaron en eso. Hoy, gracias a las técnicas que han desarrollado estos premiados, pues resulta que se tarda menos de un día en hacer ese mismo trabajo.
A
Es una diferencia brutal aplicando la tecnología.
B
Exacto. Yo siempre digo que a los científicos nos fascinan mucho las ideas, yo el primero porque soy físico teórico. Pero hay tecnologías, hay técnicas, hay máquinas que cambian el mundo para siempre porque permiten hacer cosas que antes que eso eran ciencia ficción. Y a mí me gusta llamar a esto el efecto telescopio, porque el telescopio es un cacharro, el telescopio es un tubo con sus lentes, sus espejos y sus cosas. No es una idea revolucionaria, pero antes del telescopio el cielo sólo se podía ver con nuestros ojos. Después del telescopio resulta que Júpiter tenía lunas, que Venus tenía fases como la luna, que existen cosas llamadas galaxias que antes del telescopio eran inimaginables, o sea que el telescopio lo cambió todo. Cambió nuestros ojos, cambió nuestra manera de mirar. Bueno, pues la secuenciación masiva es el telescopio de la genética. Siguiendo con este símil, ha cambiado por completo el juego y las cosas que podemos saber ahora parecen ciencia ficción.
C
Y danos un ejemplo para saber cómo es esa ciencia ficción, como tú la llamas.
B
Bueno, sabéis todas las veces que digo gracias a la genética sabemos que estas dos especies se separaron hace no sé cuántos millones de años. Bueno, pues es gracias a haber podido secuenciar los genomas de especies muy raras de un gusano y de un artrópodo de forma muy rápida y barata. Por ejemplo, suena la famosa medicina personalizada. ¿Esto de que consiste? En ver qué variantes genéticas tiene cada persona y diseñar los fármacos que van bien a esas variantes genéticas. Bueno, si costara meses o años secuenciar el genoma de esa persona y millones de euros, pues eso no se podría hacer, o sea que estas técnicas han permitido eso. A mí me gusta una cosa más espectacular todavía, que es la posibilidad de ir a una cueva, coger un poquito de tierra del suelo y aquí hubo neandertales, porque resulta que el ADN sigue ahí y este tipo de técnicas permiten extraerlo.
A
¿Podrías explicarnos cómo funciona la tecnología? ¿Por qué es ahora ya tan rápida y tan barata, o más rápida y más barata que hace nada?
B
Bueno, lo primero que yo creo que hay que entender es la magnitud de la tarea, porque un genoma humano tiene tres mil millones de letras. Y cuando hablo de letras, ya sabemos que el ADN no es un escrito, pero es una cadena que está formada por cuatro sustancias, que son la adenina, la timina, la guanina y la citosina. Es como tener un papel, pero cómo es como tener un papel muy largo en el que está escrito pues A, A, T, C, A, G, G, todas estas cosas así, hasta 3 mil millones de estas letras. Para que os hagáis una idea, esto es un símil que he buscado para poder decirlo. A ver, ¿Qué cosa tiene 3.000 millones de letras? Pues la Wikipedia en castellano tiene más o menos por ahí. Están en dos mil, dos mil, no sé cuántos millones de letras.
A
Pero hablamos de cada persona. 3.000 millones de letras cada persona.
B
Exacto. Hablamos de cómo cada persona tenemos una versión un poquito distinta de la Wikipedia, con algunas letras cambiadas. Y además eso está en todas nuestras células. Pero claro, el ADN es muy pequeño y no se puede leer, simplemente no es un papel, realmente no se puede leer desenrollándolo y mirando al microscopio. Esa va a ser la parte difícil, que es la de cómo hacer visible una cosa tan pequeñita. Pero antes de llegar a la parte difícil, tenemos otro problema, que es que ese ADN, ya lo hemos dicho, está en todas las células. Está en realidad enrollado, haciendo un burruñito en el núcleo de las células y no podemos cogerlo con pinzas y desenrollarlo. Sí, burruñito es la palabra técnica.
A
Carlos, el científico, dice burruñito.
B
Si prefieren cromosomas, pues cromosomas también me valen.
A
No, pero burruñito es más tierno, el burruñito.
B
No hay pinzas para coger eso, desenrollarlo y tal. Así que para empezar esta secuenciación hacemos lo siguiente mejor, que es trocearlo. Hacemos millones de trozos más cortos y más fáciles de leer. Así, a lo bruto.
C
¿Y entonces qué hacemos? ¿Cómo sabemos cuál es el segundo, el primer trozo, el final, el principio y el medio?
B
Bueno, pues porque somos listos y no troceamos solo el ADN de una célula, que en ese caso sería imposible de reconstruir. Troceamos el ADN de muchas células. Así, cuando leemos los millones de trocitos de muchas células, ahí veremos que algún trocito va a terminar con la misma secuencia con la que otro empieza. Y así sabemos que esos dos los vamos a poder empalmar a posteriori. Primero vamos a tener que leer los trocitos, y luego, cuando veamos que coinciden, eso lo solapamos y los volvemos a empalmar. De eso se encarga un ordenador. Un ordenador va a buscar esos puntos de empalme y va a reconstruir nuestra Wikipedia genética a partir de trocitos que son de 100 letras cada uno, trozos muy pequeños, para al final sumar 3.000 millones. Pero antes de hacer eso, hay que hacer la parte difícil, la parte de leer los trocitos.
A
¿Y eso no se hace con un microscopio, dices?
B
No, no se hace con un microscopio porque es demasiado pequeño. Claro, habría que usar microscopios electrónicos. Además sería como muy farragoso. Se hace con una máquina que a mí me parece súper ingeniosa, muy extraordinaria. Igual aquí en los laboratorios de Lily tienen alguna de ella para secuenciar masivamente. No lo sé. A la máquina tú le haces lo siguiente. Le metes los millones de trocitos y ella las hace pasar por una serie de tuberías y de canales. Y esas tuberías y canales tienen un suelo que es pegajoso para el ADN. Y el ADN se pega al suelo de esas tuberías y se queda como una especie de hilo suelto. Está pegado por un extremo y en el otro extremo está suelto. Y esa es la configuración ideal para hacer una copia de ese trozo de ADN. Y a partir de esa copia, tú lo vas a poder ver. Hay una proteína que lo que va a hacer es engancharse a la parte de abajo, la que está pegada al suelo, y va a ir subiendo para arriba, haciendo copias y. Y aquí viene el truco. El truco que hace que esto sea visible, que es que a la proteína que está haciendo la copia no le vas a dar las letras normales del ADN. Le vas a dar unas letras luminosas. Le das una adenina con una pequeña linterna roja, que es una molécula gordota que brilla en rojo, una guanina con una linterna azul, una citosina con una amarilla y una timina con una verde. Y estas letras luminosas, estas letras con una linterna, resulta que hacen que la proteína no funcione bien. La pobre no está acostumbrada a trabajar con estas cosas. Así que cada vez que intenta copiar, lo único que hace es poner una letra. Solo pone una, no le da tiempo a más. Y entonces la máquina lo que hace, una vez ya la proteína ha puesto una de estas letras, la máquina enciende las linternas, ilumina las tuberías y de repente aquí ves rojo, allá azul, allá amarillo. Y según qué letra sea, qué color sea, tú sabes que cada trocito de ADN le ha añadido una adenina o una citosina o una guanina. ¿Vale? Y es solo una letra. No te ha saltado nada porque la proteína no puede colocar más de una letra precisamente porque la has hackeado. Al colocarle la linterna eso, entonces la máquina reconoce esos colores y en todas esas tuberías que tiene lee millones de letras cada vez. Entonces el truco para hacer el ADN visible era convertirlo en luz. Era añadirle esta cosa para que sea luz. Porque la luz sí la podemos ver nosotros y la máquina también.
A
Lo que piensan algunas personas.
B
Esta idea me parece la típica que tú la lees en un paper y dices jope, qué bonito que sería que esto funcionara. Sabemos que el 99% de esas ideas no llegan a convertirse en algo. Pues esta, fíjate, esta revolucionó la biología. Entonces, una vez hecho esto, ya solo queda repetir. Le echas ahí una sustancia, le quitas las linternas estas y entonces la proteína puede añadir la siguiente letra. Entonces lee la siguiente letra a los trocitos. Y al cabo de varias horas, pues resulta que la máquina ha leído todos estos trocitos y le puede pasar la información a un ordenador, que es el que va a buscar los solapamientos y va a reconstruir la Wikipedia a partir de todo esto. Y fijaos lo importante que es que todo esto esté automatizado. La máquina puede repetir el proceso miles de veces. Si tuvieran que hacerlo personas, esto sería una cosa trabajosísima, no se podría hacer bien. Al estar automatizado esto se puede hacer miles de veces. Se puede leer miles de trocitos al mismo tiempo y de esa forma se recuperan nuestros 3 mil millones de letras famosos y se recuperan unas horas. Impresionante. Es el telescopio de la genética, ya os lo digo.
C
Vale, pero. Pues ya está, ¿No? Después de esto, ¿Qué me puedes contar?
B
Te puedo contar que gracias a esta cosa se han hecho cosas. Como secuenciar los genomas de los neandertales. Se han hecho cosas. La medicina personalizada que he dicho antes. Voy a hacer una fe de ratas. La medicina personalizada existía antes de estas técnicas, lo que pasa que era muy trabajosa de hacer. Era muy difícil. Sólo se podía uno fijar en ciertas cosas para las que no necesitabas el genoma completo. Pero claro, ahora que puedes tener el genoma completo de una persona, pues hacer una medicina personalizada, digamos, más completa. Más completa al tener. Bueno, 100% nunca, porque no sabemos para qué sirven todas las cosas del genoma. Pero bueno, más completa que cuando no podías tenerlo todo.
A
Oye, muy interesante todo esto que nos has contado, Alberto Aparici. Pero volviendo un poco al origen de la conversación, cuando se reúne el jurado y, por ejemplo, la deliberación se extiende más de lo previsto, os dan, por ejemplo, un catering, unos aperitivos, algo para mantenerlos en pie.
B
Las veces que yo he estado, eso sólo ha sucedido una vez. Y efectivamente, si alguien tenía hambre, podía pedir alguna cosa. Pero habitualmente lo que te decían bueno, tratad de acelerar, que nos están esperando en el restaurante.
A
Este tipo de cosas, cuando pides algo, no te cobran. Se pide, por ejemplo, un bocadillo.
B
De hecho, yo pedí fruta y me sacaron una bandeja de fruta estupenda. Y estuve ahí mientras deliberábamos, tomando cosas muy sanas.
A
¿Sabes que esto tampoco lo podías contar? Forma parte del acuerdo de confidencialidad que tenéis los miembros del jurado.
B
Pues ojalá todo el mundo comiera fruta, que es muy sano.
A
Se puede contar que dan fruta a Paris. Y como siempre, gracias por habernos acompañado esta mañana. Que tengas un buen viaje de regreso a casa.
B
Tú también. Pásalo bien.
A
Adiós. Adiós. En tres minutos llegamos a las doce del mediodía. Una hora menos en Canarias. Y a esa hora contamos con María Hernández. La actualidad.
Podcast: Más de uno — Host: OndaCero
Date: May 14, 2026
Guests: Carlos Alsina, Alberto Aparici (físico, divulgador científico)
This episode celebrates the awarding of the 2026 Princesa de Asturias Prize for Scientific and Technical Research to David Klennerman, Shankar Balasubramanian, and Pascal Mayer. Host Carlos Alsina and science communicator Alberto Aparici discuss the invention lauded by the prize—massive DNA sequencing—and its profound impact on biology, personalized medicine, and science as a whole. The episode blends clear explanations, analogies, and humorous banter, demystifying why sequencing the genome is now a routine, revolutionary process.
[02:41–03:05]
[03:09–04:00]
This episode masterfully weaves humor, clear explanations, and vivid analogies to demystify the significance of rapid genome sequencing—a scientific transformation made possible by the newly honored laureates. Through practical examples and engaging dialogue, listeners gain insight into why reading DNA, once an epic endeavor, is now a routine gateway to discoveries across biology, medicine, and our understanding of the past.