
El dilema que han enviado esta semana a Jorge Freire rima con su recomendación en su sección de[[LINK:INTERNO|||Page|||6432028||| 'No nos hagamos daño' ]]de la semana pasada.
Loading summary
Carlos
Abordemos entonces el dilema moral de uno. Hola, Jorge, ¿Cómo estás?
Jorge
Ya muy.
Carlos
Está aquí. Hola, Jorge Abad. Hola, Jorge Freire. Hola, Jorge abad.
Dr. Freire
Hola, Jorge.
Carlos
¿Por qué tanta gente se llama Jorge?
Dr. Freire
Porque es un hombre precioso. Hombre georgos, es campesino, es un lobo, unabunda. No hay tantos Jorges como había.
Carlos
En cualquier caso, antes hemos entrevistado a Jorge Washington. No sé si lo escuchaste. Quizá sí.
Jorge
Mañana está David, Jorge.
Carlos
Ya, pero este se llama David. David de Jorge. Se llama David.
Jorge
Sí, se llama David.
Carlos
Entonces, dilemas morales de nuestra Hoy tenemos un dilema moral de una oyente. La semana pasada, en tu otro espacio, en la parte influyente del programa, la que va antes de las 10, no nos hagamos daño, hablaste del autocobro, ¿Te acuerdas?
Dr. Freire
Sí, me acuerdo, pero no creo que sea la parte influyente. Este dilema interpela a mucha gente. Además, les interpela en su ser más profundo y más auténtico.
Carlos
Bueno, pero a lo que vamos. La oyente que nos ha enviado este dilema de hoy, que responde al nombre de Marisa, parece que siguió tu consejo la semana pasada y ahora necesita otro consejo por haber seguido el tuyo.
Dr. Freire
Vaya por Dios.
Carlos
Vamos a escuchar su dilema.
Marisa
Querido Jorge, ayer, al hacer la compra en el supermercado, cometí un craso error. Fui a pagar a las cajas de autocobro. Lo que en un principio parecía una idea brillante para evitar colas y esperas, se tornó en un auténtico suplicio. Empecé por una barra de pan que no tenía código, de modo que tuve que buscar pan en un menú donde aparecían 17 tipos de panes diferentes. Después llegaron los tomates. La máquina quería saber si eran pera, rama de ensalada, canario, kumato, rahab, azul o corazón de buey. Pulsé tomate, rama, y la báscula respondió con un pitido acusatorio, como usted y yo sabemos que esto no es en rama. Luego intenté pesar los plátanos, pero la pantalla me preguntó por el país de origen. Y yo, Jorge, no tengo una relación geopolítica tan estrecha con mis plátanos. Con los yogures fue aún más difícil, porque el código de barras estaba curvado y tuve que pasar el pack por el lector en todos los ángulos posibles, como si estuviera haciendo señales a un satélite. Lo peor fue la leche de avena. La máquina emitió un pitido. Artículo inesperado en la zona de embolsado. A partir de ahí todo fue una sucesión de órdenes absurdas. Retire el artículo, coloque el artículo, espere asistencia, escanee su tarjeta. Me vi desempeñando simultáneamente las funciones de cliente, cajera, moza de almacén, experta en fruticultura, técnica de pesaje, sospechosa penal y becaria. Confirme que desea bols. Fue entonces, mientras una señora con dos latas de atún me miraba como si yo estuviera bloqueando el estrecho de Ormuz, cuando sentí nacer en mi interior una tentación pequeña y oscura. Dejar de escanear algo, un bote de aceitunas, por ejemplo, como salario en especie por aquellos 50 minutos de trabajo no solicitado para una empresa que había externalizado la caja en mi persona. Resistí porque soy cobarde y sobre todo porque había cámaras. Pero este es mi dilema. ¿Sería legítimo dejar de pasar algún artículo por la dichosa máquina como pago simbólico por mis servicios? Con afecto, Marisa.
Jorge
¿Quién no se ha visto en una de esas?
Carlos
Bueno, bueno, bueno, bueno.
Dr. Freire
Habla por ti, habla por ti, Jorge.
Jorge
¿Quién no se ha visto en ese dilema?
Dr. Freire
En ese dilema.
Jorge
No digo yo en el acto.
Carlos
Pero tú nunca vas a las cajas de autocobro.
Dr. Freire
Por lo pronto yo nunca voy a las cajas de autocobro. Y luego, por otro lado, no me he visto en el brete de pensar en robar unos yogures. Por supuesto que no.
Jorge
Qué íntegro.
Dr. Freire
Yo nunca voy a las cajas de autocobro. Y además no es robar. Por supuesto que no.
Jorge
Sería hurtar. En todo caso, hurtar tampoco.
Dr. Freire
Se empieza a desdibujar las palabras y se acaba pegándole un hachazo a la vecina. Eso no se puede hacer. Claro, efectivamente, todo empieza con un desliz lingüístico, Es un robo. No entréis en quisicosas lingüísticas.
Carlos
La oyente. Bueno, tú resuelve su dilema. Pero la oyente ha explicado que es una forma de pagarse a sí misma por el trabajo que está haciendo, que en realidad correspondería a una cajera o un cajero. Ella se está cobrando a sí misma, por tanto se paga con un producto. Es un pago en especie, diríamos.
Dr. Freire
No sé si os habéis fijado en que las cajas de autocobro, además de traer la propia maquinita, luego te obligan a pasar el ticket para que se te deje salir, si no, no puedes salir. Es decir, es la presunción de culpabilidad es asumir que todos los clientes son potenciales ladrones y que tienen que acreditar que han hecho una. Bueno, pues entonces al final les estás dando la razón. Si robas das la razón a esa presunción de culpabilidad. Yo no escondo que me niego, rehúso por completo ir a las cajas de autocobro. Durante la pandemia se nos convenció de que los trabajadores esenciales eran dignos de un reconocimiento y por eso a las 8 salíamos y aplaudíamos por las cajeras, digo cajeras en femenino porque suelen ser mujeres, por los reponedores, etc. Por los transportistas. Y hete aquí que en cuanto acaba la pandemia los sustituimos por cajas de autocobro sobre texto de aligerar su carga de trabajo, lo cual es mentira. En realidad una caja de autocobro cobra menos que el salario mínimo, Sobra decirlo. Entonces yo me niego, me niego a pasar por una caja de autocobro, pero de igual manera me niego ir a una de esas cafeterías que te llaman por megafonía y una maquinita te da el café en una cajita de cartón. Yo prefiero que sea un baranda, aunque me escupa en el café, aunque me insulte, aunque me mente a la madre, pero que tenga ojos al que poder mirar y no una maquinita por moderna que sea.
Jorge
Pero una vez que ya estás ahí.
Carlos
Usted es muy radical en esta cuestión, doctor.
Dr. Freire
Por supuesto, una vez que estás ahí. Ahora vendremos con la excusa de las prisas. ¿Pero qué prisas? Las prisas no son buenas ni para robar melones, decía Curro Romero. ¿Qué prisas hay? No hay que correr tanto. Si tienes que esperar y hacer cola, haces cola.
Carlos
Pero a ver, es que creo que está usted eludiendo la consulta de la oyente.
Dr. Freire
Imposible yo eludir unas respuestas.
Carlos
Ella no le ha preguntado si debe utilizar las cajas de autocobro o no. Lo que le pregunta es si al utilizarlas es legítimo no pasar algún producto y llevártelo cómo pago al trabajo que has realizado tú como cobrándote.
Dr. Freire
Es que la premisa está equivocada. La premisa es errada por completo.
Carlos
Dígaselo usted a Marisa.
Dr. Freire
No se meta usted en una caja de autocobro y no acabará enredada en estos berenjenales.
Carlos
¿Y si solo hay cajas de autocobro?
Dr. Freire
Bueno, si solo hay cajas de autocobro, no vaya a ese supermercado. Yo no quiero promover el boicot por nadie, pero si he quitado las personas y he puesto las máquinas, pues entonces, francamente, ya no digo más puntos suspensivos. Es verdad, es que esto no puede ser. De hecho hay muchas grandes superficies que están dando marcha atrás y están quitando las cajas de autocobro y poniendo trabajadores porque se han dado cuenta de que había mucha gente como yo, generalmente personas de edad provecta, que se negaban a contraer esa golilla y a pasar por ese chantaje.
Jorge
Pero una vez en la que tú has ido ahí porque no te cabía otra opción, o porque has entrado ahí sin darte cuenta y ya te has visto en esas. ¿Estaría justificado que ese trabajo de alguna manera se remunerase?
Dr. Freire
Bueno, en cierto sentido sí, efectivamente, en cierto sentido sí, pero estamos hablando de una abstracción, ya no es un hurto,
Carlos
Ahora ya no es un hurto, lo
Dr. Freire
sería una sensación, estaría justificado, igual que en ciertas circunstancias está justificado el regicidio, Carlos, y yo no por eso voy a promoverlo.
Carlos
Es decir, está Pero Marisa no quiere matar al rey, quiere simplemente llevarse una latita de anchoas.
Dr. Freire
Hombre, pues una latita de anchoas te obligan, están caras, y encima te obligan efectivamente a ser embolsadora, a ser reponedora, a ser cajera, a ser unas cuantas atribuciones más, cuando tú solo quieres ser clienta. Pues en cierto sentido sí, en cierto sentido sí. Lo que yo.
Jorge
¿Bueno, o puedes hacer eso de pese usted los tomates kumato que se ha llevado, lo puedes, digamos, no depositar del todo la bolsa, sostenerla un poquito para que en vez de un kilo 700
Carlos
pese eso sí o no? Eso es corrupción.
Dr. Freire
Eso es corrupción. A mí el otro día me confesaron una cosa y no puedo decir quién, Me confesaron que por lo visto las cajas de autocobro llevan aparejadas, hay unas estadísticas, un índice alto de robos o de hurtos, pero a los grandes superficies, grandes albacetes, les compensa. Les compensa, efectivamente, les compensa que te lleves 3 tomates y cobres 2.
Carlos
Justo no sería que si tú pasas por una caja de autocobro los precios de los productos fueran un poco más bajos para ti, puesto que no tienen que pagar a ningún empleado que se encargue de cobrarte.
Dr. Freire
Ya de paso que me den de alta en la Seguridad Social, que me pongan en nómina.
Carlos
Si el supermercado se está ahorrando un puesto de trabajo, pues por lo menos ¿Que yo me puedo ahorrar en un tomate kumato? Pues unos céntimos.
Dr. Freire
Me parece una solución salomónica, Carlos. Es una solución término medio, una solución moderadita.
Carlos
Si tú le declaras la guerra a las cajas de autocobro, como has hecho en el supermercado en el que sólo hay una cajera humana, por ejemplo, yo por las cajas de autocobro no paso. Entonces se va generando una cola, la cajera humana, que disuade a otros clientes de entrar en el supermercado. Eso trae consigo que caen las ventas del supermercado y acaba cerrando el supermercado y perdiendo su trabajo sólo porque tú
Dr. Freire
te has negado a pasar eso en absoluto. Se llama la falacia de la pendiente resbaladiza, también llamada falacia de la cucaña, que es si hacemos esto, pasará lo otro. En efecto dominó. En absoluto. Si yo veo una cola muy prolongada, digo mira qué bien, aquí viene mucha gente a comprar. Y yo también me sumo. Y no soy además de esos que empieza a toser, hacer soniditos para premiar a la cajera, que bastante tiene con lo suyo.
Carlos
¿Hay gente que hace eso?
Dr. Freire
Por supuesto, gente muy grosera.
Carlos
Qué antipático.
Dr. Freire
Góngora escribió unos versos muy divertidos para criticar la prolificidad de Lope. Porque ya sabéis que Lope escribía prácticamente una obra al día. Hoy te hacía un autosacramental, mañana una obra pastoril, luego una comedia de costumbres. Era el pr verte bueno, sí, pero más rápido todavía. Y decía no corras tanto, corredor valiente, que la satírica Clío se ha corrido al ver que la frecuenta tan necio zote. Se ha corrido quiere decir que se ha alborozado. La diosa de la historia se ha sentido avergonzada al ver que hay un tío ahí que está corriendo. No corras tanto, corredor valiente. Pues eso es, no corran ustedes tanto, tengan paciencia y si están haciendo cola, no hagan sonido.
Carlos
Pero ese momento en el que te quedan todavía siete personas por delante para pagar su color y justo ha elegido la que está en ese momento pagando un producto que pasa por el lector del código de barras y no lo reconoce, y no lo reconoce, y no lo reconoce. Entonces dice la hay que avisar al departamento donde usted ha adquirido este producto porque no me lo reconoce. Y entonces todos en la cola se enteran de que hay que avisar al departamento. Hay que esperar a que venga la responsable del departamento, hay que ir a ver si se puede traer un producto equivalente que tenga un código de barras que sí se pueda leer. Y tú miras el reloj y yo ya de aquí no salgo antes de las siete y cuarto de la tarde.
Dr. Freire
Más rato que me están regalando para dedicarlo a mis pensamientos. Estoy en la cola y ahora voy a estar cinco minutos más. Perfecto.
Carlos
El que tenga pensamientos Y el que no tiene pensamientos, ¿Qué hace?
Dr. Freire
El que no tenga pensamientos, por desgracia, no, no, que mire el libro de bolsillo. Son pensamientos prestados de otros, Claro, efectivamente, pensamientos prestados. Bueno, yo creo que ha quedado bastante resuelto esto. No podéis acusarme de irme por la tangente, de resguardarme.
Carlos
Ha habido que apretarle un poco, pero al final hemos conseguido que justifique el robo.
Dr. Freire
En absoluto. Dicho eso, en absoluto. Estáis tergiversando mis palabras.
Carlos
Dr. Freire, recibirle esta mañana.
Dr. Freire
Pues el mío no lo ha sido, porque me estáis atribuyendo cosas que no he dicho.
Carlos
Bueno, acuérdese del smoking.
Dr. Freire
No, no, por supuesto que no voy por el smoking, en absoluto. Estoy en contra del atildamiento y del
Carlos
embaram con el cuello raro.
Dr. Freire
Y luego iré al bar y diré por favor, pónganme un fermentado cerealístico de cebada en vaso de cristal. Pues no se pide un vaso de caña. Por la misma razón que no voy a ir disfrazado de pingüino.
Carlos
Mañana veré las fotos en el diario
Dr. Freire
ABC, porque estoy seguro no me sacarán, no me querrán sacar.
Carlos
Seguro de que el Dr. Freire llevará su smoking.
Dr. Freire
Camiseta por dentro y pantaloncitos de pinza subidos a la altura de las costillas, a la altura de los pulmones, a lo Julián Muñoz, que esa es la verdadera elegancia, a lo Clint Eastwood.
Carlos
Adiós, doctora. Ahora enseguida recibimos a Alberto Aparic.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Date: July 2, 2026
In this engaging and humorous episode, Carlos Alsina and guests Jorge Abad and Dr. Jorge Freire dive into the moral and practical dilemmas associated with supermarket self-checkout machines. They use the relatable story of a listener, Marisa, to explore whether it is morally justifiable to skip scanning an item as symbolic payment for the 'unpaid work' customers perform. The discussion is layered with philosophical arguments, tongue-in-cheek banter, and wider reflections on automation, labor, and societal changes.
[01:28 – 03:40]
Memorable Quote:
"Resistí porque soy cobarde y sobre todo porque había cámaras. Pero este es mi dilema. ¿Sería legítimo dejar de pasar algún artículo… como pago simbólico por mis servicios?"
— Marisa [02:56]
[00:14 – 00:43]
Memorable Quote:
"¿Por qué tanta gente se llama Jorge?"
"Porque es un nombre precioso."
— Carlos Alsina / Dr. Freire [00:24]
[03:41 – 04:35]
Memorable Exchange:
"Se empieza a desdibujar las palabras y se acaba pegándole un hachazo a la vecina. Eso no se puede hacer."
— Dr. Freire [04:04]
[04:35 – 05:43]
Memorable Quote:
"Yo prefiero que sea un baranda, aunque me escupa en el café, aunque me insulte… pero que tenga ojos al que poder mirar y no una maquinita por moderna que sea."
— Dr. Freire [05:23]
[05:43 – 07:24]
Memorable Quote:
"La premisa está equivocada. La premisa es errada por completo."
— Dr. Freire [06:21]
[07:37 – 08:13]
Memorable Quote:
"Las cajas de autocobro llevan aparejadas… un índice alto de robos o de hurtos, pero a las grandes superficies… les compensa."
— Dr. Freire [07:51]
[08:13 – 08:39]
Memorable Quote:
"Ya de paso que me den de alta en la Seguridad Social, que me pongan en nómina."
— Dr. Freire [08:24]
[08:39 – 09:23]
Memorable Exchange:
"Si yo veo una cola muy prolongada, digo mira qué bien, aquí viene mucha gente a comprar… Y no soy además de esos que empieza a toser, hacer soniditos para premiar a la cajera…"
— Dr. Freire [09:01]
[09:54 – 11:02]
"El drama de las cajas de autocobro" offers an entertaining yet substantial meditation on the unintended consequences of automation in everyday life. Through Marisa’s ordeal, the hosts probe questions of fairness, honesty, and labor in a world leaning increasingly toward the impersonal. Dr. Freire’s stance is clear: refuse to be complicit, embrace patience, and resist the dehumanization of daily rituals—even if it means spending extra moments in a supermarket line. The episode manages to be both witty and deep, making it a fresh take on a modern inconvenience that most listeners will find painfully familiar.