
Sigo un poco atrapado en los Goya. Han pasado ya tres días pero es que no levanto cabeza…nunca mejor dicho. Lo he estado pensando y creo que tendrían que cambiar la estatuilla de Goya por una de Pedro Sánchez, directamente, una estatuilla de Sánche...
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A
Es martes y los martes Peláez en este programa. Peláez, buenos días. ¿Cómo vas?
B
Buenos días, Carlos. Bueno, pues sigo un poco atrapado en los Goya. Ya sé que llego al límite, pero que han pasado tres días. Pero es que no levanto cabeza, nunca mejor dicho. Lo he estado pensando y creo que tendrían que cambiar la estatuilla de Goya por una de Pedro Sánchez directamente. Una estatuilla de Sánchez enfadado, con sus músculos faciales en tensión, su articulación temporomandibular a punto de estallar y los cigomáticos como cuerdas de contrabajo. Es más, Carlos, creo que los premios Sánchez se deberían dar inmediatamente después de los Goya y que premien cosas sucedidas en la propia gala. Yo qué sé. El Sánchez a la mejor geruflexión, al mejor esguince cervical, al discurso más sectario. Aunque ayer escuché a Zapatero en el Senado y creo que a él deberían darle el Sánchez de honor. Es difícil caer más bajo. Es verdaderamente complicado llegar a abismos mayores que los suyos. Aprovechó para homenajear a Bildu, supongo que por los más de 300 homicidios sin resolver, o por llevar asesinos en sus listas o por homenajear a etarras cada sábado. Pero es que sobrepasa todos los límites hacerlo precisamente delante de la senadora de UPN que es hija de un asesinado por ETA, Tomás Caballero. Y la cosa todavía fue a peor cuando dio la enhorabuena a los vascos del un poco por saber integrarse en la paz sin dar problemas, que es un poco como dar la enhorabuena a los judíos por saber visitar Auschwitz sin molestar a los honorables señores nazis. Nace con Zapatero el premio Sánchez a mi villano favorito. Me imagino el premio como una ceja estupefacta, como un acento circunflejo un metro por encima de su coronilla, la coronilla de Zapatero. Y que marca a su alrededor una circunferencia que definiría las coordenadas precisas del lado incorrecto de la historia. ¿Y si el premio a mi villano favorito no pudiera entregarlo Gru? Pues oye, siempre lo pueden pedir el favor a Rafas y mancas.
A
Que tengas un buen día, Peláez.
B
Cuídate. Se hará lo que se pueda.
A
Llegamos a las 8 y 20 minutos. 7 y 20 minutos en las Islas Canarias. La sintonía de Onda Cero.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (A)
Guest/Collaborator: Rubén Amón Peláez (B)
Date: March 3, 2026
Tema principal:
En este segmento del programa, Rubén Amón Peláez comparte su ácida y humorística reflexión sobre la reciente ceremonia de los Premios Goya y los vaivenes de la actualidad política española. Se centra especialmente en la figura de José Luis Rodríguez Zapatero y su reciente intervención sobre Bildu en el Senado, proponiendo irónicamente la creación de los “Premios Sánchez” como reconocimiento para los “villanos favoritos” de la actualidad sociopolítica.
Cita Destacada:
“Tendrían que cambiar la estatuilla de Goya por una de Pedro Sánchez directamente. Una estatuilla de Sánchez enfadado, con sus músculos faciales en tensión...”
— Peláez [00:18]
Cita Memorable:
“Es difícil caer más bajo. Es verdaderamente complicado llegar a abismos mayores que los suyos.”
— Peláez [01:16]
Comparación Impactante:
“Es un poco como dar la enhorabuena a los judíos por saber visitar Auschwitz sin molestar a los honorables señores nazis.”
— Peláez [01:33]
Sobre los premios alternativos:
“El Sánchez a la mejor geruflexión, al mejor esguince cervical, al discurso más sectario.” — Peláez [00:44]
Sobre el cinismo político:
“Sobrepasa todos los límites hacerlo precisamente delante de la senadora de UPN que es hija de un asesinado por ETA, Tomás Caballero.” — Peláez [01:27]
El guiño final a la cultura pop:
“¿Y si el premio a mi villano favorito no pudiera entregarlo Gru? Pues oye, siempre lo pueden pedir el favor a Rafas y mancas.” — Peláez [01:57]
Este segmento resume el tono habitual de “Más de uno”: crítica mordaz, humor y sátira, combinados con un comentario político incisivo. Rubén Amón Peláez no duda en utilizar comparaciones controvertidas, referencias culturales y un lenguaje irónico para analizar la actualidad y provocar reflexión en la audiencia. La conversación cierra con un intercambio rápido y amistoso entre los colaboradores, manteniendo el ritmo ligero y la sintonía característica del programa.
Resumen fiel al estilo y lenguaje empleados en el episodio, resaltando sus momentos más punzantes y representativos.