
El último monólogo de Carlos Alsina: "Once años y 2.500 mañanas"
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Juan Ramón Lucas
Alsina, deja ya de dar la hora. A esta hora no.
Bueno, una última vez. Una última vez. Son las ocho de la mañana. Las siete de la mañana en las Islas Canarias. Buenos días desde Onda Cero. Y ahora ¿Cómo se pone fin a una relación de 11 años y pico? ¿Cómo se pone fin a una relación? No eres tú, soy yo. Soy yo que me gasté. Ya te lo dije hace algunas semanas. Había pensado en contarte esta mañana la historia de unos supervivientes pasajeros del vuelo 815 de la compañía Oceánica estrellado en una isla perdida del océano y que aprenden cada mañana a entender el lugar que habitan, o sea, perdidos. Lost. Pero he caído en la cuenta que igual tú también viste la serie, o sea, quizá eres uno de aquellos que nos esforzábamos en encontrar explicación a lo que allí ocurría y se juntaba con otros en los foros para razonar y para debatir qué era verdad y qué era mentira, porque distraído era todo lo que pasaba. Lo de menos es la peripecia de los sufridos viajeros. Perdidos no fue una serie. Perdidos fue un fenómeno. Fue la primera serie, mucho antes de Juego de Tronos, que generó una comunidad de seguidores enganchados cada semana al desafío de entender las tramas. Espectadores necesitados de su dosis semanal de Lost que preferíamos volvernos majaretas antes que renunciar a nuestra hora de entretenimiento. Al cabo de seis años, los creadores de la serie estaban tan perdidos ellos mismos que decidieron que había que terminar con aquello. Había que acabar. El capítulo final levantó una expectación inusitada, casi tan grande como la decepción que provocó en la mayoría de sus seguidores. El colofón de Perdidos fue un fiasco. Pero mira, a mí me gustó, a mí me gustó. Me gustó porque daba igual como remataran las series, ya era imposible que tuviera sentido aquello. Me gustó porque el capítulo era una petición a gritos de los creadores de aquel invento, el grito de petición de ayuda que nos hacían a sus más fervientes partidarios. Una petició dejadnos ir. Un ruego sed comprensivos. Y un mensaje que recorría todo el episodio y que venía a ser este que decía el viaje mereció la pena. Lo hemos pasado bien, hemos vivido momentos muy emocionantes. Sabemos que habéis adquirido el hábito de sintonizar a esta hora el programa, pero en el fondo Siempre supimos que nada dura eternamente, que los viajes terminan porque sólo así pueden empezar viajes nuevos. El lazo ha sido estrecho, íntimo, duradero, pero ahora toca desanudarlo y seguir adelante. ¿Cómo se pone fin a una relación de 11 años? Le dice su padre a Jack, convertidos ya ambos en pasado. En ese capítulo le muchos de los mejores momentos de tu vida son los que compartiste con estas personas que han venido esta mañana a escucharte. Tú los necesitabas a ellos y ellos creían necesitarte un poco a ti. ¿Para qué nos hemos reunido hoy aquí? Le pregunta Jack. ¿Para qué Nos hemos reunido esta mañana aquí? Te pregunto yo. Y le responde el padre para recordar lo que vivisteis y seguir adelante, o para antes de seguir adelante, recordar todo lo que hemos vivido. Es 08 de abril. Esta es nuestra primera vez. Con todo lo que trae una primera vez, es la primera mañana de más de uno en Onda Cero. Estamos empezando. Luego les contará a ustedes Juan Ramón Lucas con qué intenciones estrena él esta nueva aventura. La mía seguramente es no defraudar. No defraudar no tanto a mis partidarios como sobre todo a mis detractores. ¿Por qué todo el debate público en estas dos semanas gira en torno a las consecuencias que tendría una eventual independencia de Cataluña? Pues porque conviene informar a la gente. La nacionalidad española no la perderían los ciudadanos de Cataluña, pues. Y la europea. Para estas madres, para estos padres, para estos críos. Muchos niños, aunque el gobierno de un no quiera que salgan en los medios, que anoche llegaron a esta estación de tren. Para todos ellos no es un lunes normal, porque hace meses que no tienen lunes normales. Y sobre todo no lo es porque este de hoy viene a ser el día en el que por fin empiezan a ver un poco la luz en calidad de refugiado. Buenos días desde Onda Cero. Buenos días desde París. Iniciando este lunes, que es 16 de noviembre de 2015, tres días después del n en París, tres días despUés de la matanza y mientras se intenta dar caza a esta hora de la mañana, antes de que pueda actuar de nuevo. La noticia a esta hora de la mañana es que los británicos han elegido abandonar la Unión Europea. Estamos a 27 de octubre, el año es el 2017. El Sr. Puigdemont está a tiempo de elegir o elecciones para renovar el Parlamento y retirarse él discretamente a su casa para no volver a salir de ella, o 155 y a su casa también, salvo que antes persevere en su pretensión de proclamar la República Catalana y entonces, en lugar de en su casa, acabe en prisión por rebelión con su madre.
Señor Toro
Esta causa general contra el independentismo ha sido una persecución política de las ideas.
Juan Ramón Lucas
Pero si fuera una causa general contra el independentismo, ¿No tendría que estar procesado usted?
Señor Toro
Y hay políticos que lo piden, ¿No?
Juan Ramón Lucas
Si votar fuera delito, usted tendría que estar procesado. Si ser independentista fuera delito, usted tendría que estar procesado. Si defender la autodeterminación fuera delito, usted tendría que estar procesado.
Señor Toro
Entonces, ¿Por qué? ¿Entiende usted?
Juan Ramón Lucas
¿Está usted procesado, señor Toro?
Señor Toro
No, yo no estoy procesado.
Juan Ramón Lucas
Estamos en el primer día del mes de junio del año 2018, que es viernes. Estamos en el día del cambio de gobierno, cambio de signo político, vuelco político. Llega Pedro Sánchez a donde él quería llegar y a donde tanta gente dijo que jamás llegaría. Hoy somos uno menos porque hoy despedimos, hoy lloramos la ausencia de una oyente de nombre Verónica y de apellido Forqué. La guerra de Rusia contra Ucrania empezó a las 4 de esta madrugada. El sonido que da cuenta de que hay una guerra que se está produciendo, el sonido de las explosiones que se han escuchado en distintas ciudades de Ucrania durante estas primeras horas del día. Es 9 de septiembre del año 2022. Con 16 grados ha amanecido la capital del Reino Unido en este día que es el primer día sin Isabel II. Es el día siguiente a la muerte de la reina. Todo cambió a las 8 menos 20 de la tarde de ayer. Cambiaron los planes, se quebraron los planes de todas estas personas, también de los empleados de los dos trenes, los de Lirio y los del Alvia. Cuando en el término municipal de Adamuz, provincia de Córdoba, estamos invitando hoy a escuchar cómo es la vida corriente cuando la normalidad es atropellada y es destruida por una riada nunca antes vista y con consecuencias nunca antes sufridas. Les estamos invitando. Han tenido que colocar placas de pladur provisionales para suplir los tabiques que se llevó por delante la riada. Han conseguido recolocar en su sitio algunos de los ventanales, han instalado un generador eléctrico para que funcione el ascensor y está casi, casi a punto ya la cocina después de horas y horas y horas y horas y horas y horas de limpieza. Buenos días, ¿Cómo estás? ¿Qué mensaje traen los Reyes? ESCUCHAR, ESTAR COMPARTIR El Rey cree que las instituciones deben pedir disculpas a los ciudadanos por la falta de diligencia en las primeras horas.
Un entrevistado o colaborador no identificado
Bueno, yo creo que hay que estar cerca de los ciudadanos en todo momento, sufriendo con ellos y ampliándoles en todo momento para salir adelante.
Juan Ramón Lucas
Tengo interés por saber cómo se ve a sí mismo y por saber si usted se ve a sí mismo como un hombre de palabra, como un hombre con principios. He tratado siempre de cumplir con mi palabra. Como un hombre sincero, trato de serlo. ¿Y por qué nos ha mentido tanto entonces, presidente? Dígame usted en qué empiece. Tengo una lista larga. Una mañana tras otra mañana tras otra mañana, hasta sumar 2.500 mañanas, 2.500 citas, tú y yo a esta hora, 2.500 sermones de las 8 de la mañana. Si le sumo los sermones de las 8 de la tarde en la brújula, pues me salen 5 mil, o sea, esa es la prueba de que yo he predicado muy por encima de mis posibilidades. Cuando empezamos a quedar usted y yo a esta hora, tú y yo a esta hora de la mañana, en abril del año 15, aún no sabíamos quién era Carlas Puigdemont. Créetelo. Y jamás habíamos pronunciado el nombre de la esposa de un joven socialista que abanderaba la regeneración democrática, o sea que tampoco sabíamos nada de Begoña Gómez, ni de su padre, ni de su oficio y mucho menos de sus beneficios. Once años después, las dos noticias de esta mañana son que a Begoña Gómez la va a juzgar un jurado por aprovecharse del poder de su marido para prosperar y que Puigdemont quedará definitivamente impune tras haber liderado una sedición. Begoña a juicio y Puigdemont impune, dice Saquespera Sánchez para amnistiarla a ella Ayer la Audiencia Provincial de Madrid le arruinó el día a Begoña y a su equipo de publicistas, defensores y agitadores, o sea, lo que viene siendo el Gobierno de España. Y consumó la casi peor de las hipótesis, porque la peor era que hubiera juicio. Pero además de por tráfico de influencias, por corrupción en los negocios y por apropiación indebida, estos cinco jueces de Madrid que le han aplicado el VAR a Juan Carlos Peinado dejan los cuatro delitos en dos y le devuelven a la señora Gómez el pasaporte a viajar. Podrá viajar siempre que garantice que el día que empiece el juicio estará presente. A ver, si la Audiencia Provincial ayer se hubiera limitado a devolverle el pasaporte y dejar todo lo demás para otro día. Hoy el Gobierno estaría proclamando que se ha hecho justicia y que cómo se nota que por encima del juez Peinado hay otros jueces con buen criterio que le ponen en su sitio. Pero como la Audiencia ha avalado el procesamiento y el juicio, lo que ha hecho el Gobierno es añadir cinco jueces más a la conjura, a la turra de la conjura. Jueces a la cazuela por dictar resoluciones que el Gobierno no digiere. Ha metido ya tantos en la turra que no le cabe un juez más. Están Peinado, Viedma, Hurtado, Pedraz, Calama, los tres de la Provincial de Badajoz, estos cinco ahora de la Audiencia de Madrid y nueve de cada diez magistrados del Tribunal Supremo. De tanto salir a proclamar las bondades de Begoña, el Gobierno ha conseguido que parezca que el procesado es su marido por usar la Moncloa como un cortijo. Cuando empezamos a quedar tú y yo a esta hora de La mañana, hace 11 años y pico, Pedro Sánchez tampoco sabía quién era Puigdemont. Es que en aquel tiempo era Artur Mas quien le tocaba las narices al Estado con sus urnas de cartón y quien estaba a punto de casarse con Esquerra para parir aquello del Jones Pelzy, que fue una candidatura en la que se llevaban de cabeza de lista a Raúl Rumeva. Tú no te acuerdas de esto, ya lo sé, pero. Y Artur Mas era el cuarto de la lista. Y Puigdemont era el tercero, pero de la lista de Girona. Luego, entre la CUP y el pésimo ojo clínico de Artur Mas, pues se gestó la progresión meteórica de este politiquillo menor al puesto de mando desde el que proclamó Díaz Caudillo condujo las instituciones catalanas al precipicio. Ahí el Tribunal Europeo dictaminó que si España ha querido amnistiar a los cabecillas de aquella insurrección, pues España es ahora a Europa no le molesta. No estará de más precisar esta mañana que el tribunal ha avalado la amnistía, que no el procés. El Tribunal Europeo ya avaló el procedimiento penal que se siguió en España contra los autores de aquella arremetida el Gobierno está en su derecho. Sólo faltaba decantar victoria. Porque el pulso jurídico, eso es un hecho, lo ha ganado. La amnistía es constitucional y no atenta contra la legalidad europea. Son dos hechos. Pero hay más. Es un hecho que la sociedad española nunca pidió que se amnistiara nadie y que su voluntad no fue ni consultada ni tenida en cuenta. Que el Senado, que es tan representante de la sociedad como el Congreso, estuvo en contra de la amnistía. Es un hecho que el partido que la terminó impulsando en el Congreso, el PSOE, se presentó ante los votantes en 2023 proclamando su completo repudio a la amnistía. Diputados reversibles que protagonizaron el acto de desdén más indecoroso a sus promesas, a sus convicciones y a sus votantes. Y es un hecho que a la amnistía llegó Sánchez no por convicción, sino por conveniencia. Todo eso no cambia porque el Tribunal Europeo dé la Razón al Gobierno en su batalla jurídica. La pretensión gubernativa de neutralizar la sentencia del procés ha estado seis años trabajando el Gobierno para dejarla en nada. Se ha coronado con éxito. Pero la normalidad política no llegará a Cataluña hasta que Puigdemont y Junqueras asuman que su tiempo pasó, su aventura fracasó y que el país estaría mejor con ellos dos jubilados y dedicándose a tomar las aguas y tomar viento. Escuchas al SINA en Onda Cero. Dirección de sonido Fran Montes. En 11 años les hemos contado muchas cosas, grandes acontecimientos que pensamos que iban a cambiar para siempre nuestras vidas mientras nuestras vidas en realidad iban cambiando, pero por otras cosas. Pues tú, por ejemplo, porque conociste a la mujer de tu vida en estos 11 años, o a ti porque te nació el primer nieto en estos 11 años, o porque cambiaste a mejor de trabajo en estos 11 años, o porque te descubriste un talento innato para disfrutar de la siesta. Yo que sé lo que te ha pasado. Al equipo de este programa también le fueron pasando cosas. Entre graduaciones de los hijos, mudanzas, nacimientos, separaciones y entierros. Tuvimos que enterrar este año a dos personas que hicieron crecer con su talento, con su experiencia, con su buen humor. Este a Fernando Ónega, que era nuestra brújula, y a Raúl del Pozo, que era nuestro Viva el vino. Contigo también compartimos días muy duros, los peores de estos años, que fueron aquellos días en que se nos morían los abuelos en las residencias, se nos morían los médicos y se nos enfermaban los amigos, y no podíamos vernos, ni tocarnos, ni salir a trabajar por la mañana, ni quedar los fines de semana, porque todo era oscuro los días en que aprendimos. ¿Cuántas clases hay de mascarillas? ¿Cuántas clase hay de miedos y de frustraciones y de vértigos? ¿Cuántas clases hay de intoxicaciones y de cuentos? Los oyentes tomasteis el control de este programa felizmente aquellos días para hacernos partícipes de vuestras dudas, que eran las nuestras, y de vuestros muertos, que también eran los nuestros. Aquellos días la radio se llenó de voces de críos sin colegio. Manel, por ejemplo, que ahora tendrá 14
años, hola, soy Manel, de Barcelona, y tengo 8 años, y quiero que paséis la canción Fachamos, finta que tu to babe, tuto, babe, fachamos finta, pachaoncita, que tuto. A ver, tuto, a ver, pachamos, pint. Tú toma, tú toma. Todo, papi, pachamo, finta que tu tomamento.
Bueno, pues ahora que empezamos la nueva etapa de nuestras vidas, aunque solo sea porque a las 8 de la mañana serán otras voces las que nos acompañen, me permitís que reconozca el trabajo de quienes me han acompañado en la carpintería de este primer tramo del programa. Más de uno, o sea, el equipo informativo en el que han ido relevándose unos redactores a otros en estos 11 años. Mi gratitud a Rubén Bartolomé, Miguel Ondarreta, Mamen Rodríguez Sastre, María Jesús Moreno, David Gabás, José Miguel Azpiroz, Óscar Plaza, Jessica de Jesús, María Gómez Prieto, Juan Carlos Vélez, Mercedes Albelda, David del Cura, Beatriz Ramos, Elena Bueno, Manuel Pecino, Belén Gómez del Pino, Pablo Albella, Asun Salvador, Sara Iturbide, Laura Lorenzo, Jessica Pascual, Pablo Sánchez Olmos, Pachi Linaza, Marisa Menéndez, David Robles, Ana de Gracia, Paula Domínguez y Carlos Rodríguez. Y al ingeniero Mont. Y a la redacción de Informativos de Onda Cero, con Esther Turu y con Julián Cabrera al frente y con Pilar González resolviéndonos los problemas a todos. La redacción de Informativos de Onda Cero, a la que me enorgullezco de haber pertenecido desde el día que puse por primera vez un pie en la radio hasta este día de Hoy, que es 17 de julio de 2026,
Podcast: Más de uno
Host: OndaCero
Episodio: El último monólogo de Carlos Alsina: "Once años y 2.500 mañanas"
Fecha: 17 de julio de 2026
En este emotivo monólogo de despedida, Carlos Alsina repasa los once años y más de 2.500 mañanas al frente de "Más de uno" en Onda Cero. Con un tono nostálgico, reflexivo y cargado de humor y honestidad, Alsina trenza recuerdos personales, grandes momentos informativos y fragmentos significativos de la historia reciente española. Este episodio es tanto una crónica de su paso por el programa como una carta de gratitud y despedida dirigida al equipo y a los oyentes.
Alsina convierte su último monólogo en una “carta de amor” a la radio, al equipo y a los oyentes, marcada por la gratitud, la ironía y la conciencia del paso del tiempo. Se despide reconociendo que la vida –y también la radio– es una sucesión de nuevas etapas que solo empiezan cuando otras terminan.
En sus propias palabras:
“Era nuestra primera vez. Con todo lo que trae una primera vez… Estamos empezando. Luego les contará a ustedes Juan Ramón Lucas con qué intenciones estrena él esta nueva aventura. La mía seguramente es no defraudar.” — Carlos Alsina (02:30)
El episodio es un testimonio emotivo y vibrante sobre el poder de la radio, la importancia de la memoria colectiva y la dignidad de saber cerrar un ciclo.