Transcript
A (0:21)
Bueno, que necesitamos un poquito de buen ánimo a esta hora de la mañana. Ya que fíjate qué hora es a las 10 y 26. Fíjate. Begoña Gómez de la Fuente, que no te sal. A ti te hablo Begoña Gómez de la Fuente.
B (0:30)
Hola, Carlos Alsina, yo te respondo que.
A (0:32)
Aquí seguimos en más de uno en Onda Cero. Digo que necesitamos una inyección de buen humor después de cómo vienen las cosas y todo lo que venimos contando. Y esa inyección se la vamos a pedir al inyector del programa, que es David Jorge, que es el encargado de levantarnos la moral.
B (0:48)
¿Alguna pregunta de inyecciones? Tengo yo para él luego. Perdona. Adelante. Buenos días, compañero.
C (0:53)
¿Pero qué es esto de llamarme inyector de ilusiones y de humor?
A (0:57)
De verdad, bien bonito el inyector de ilusiones, bien bonito.
C (1:00)
Te digo una cosa, yo cuando era niño, me acuerdo que cuando venía practicando, porque cuando había que poner la vacuna venía el practicante a casa. Sineti, que tú te acuerdas de esto, porque tú también eres de la época del practicante.
A (1:11)
¿Por qué se le llamaba así?
C (1:12)
No lo sé. El mío en las funciones, fíjate el.
A (1:17)
Nombre que tenía el practicante.
C (1:19)
Sí, sí. El mío venía en un coche que no recuerdo, creo que era un fortaunus. Mira, me estoy acordando. Un fortaunus, medía dos metros y era busto. Entonces cuando ya sabías que venía a busto. ¿Por qué sabías? Pues porque a la víspera tu madre hervía las jeringuillas de cristal, ¿Os acordáis? Qué mal rollo, chaval. De repente veías en la mesa de la cocina, que veía el cacharro de agua con la sillita muy gorda, así muy grande, gordísima, enormes, con unas agujas así, neti, un tamaño que dices, ¿Pero esto para quién será? Claro, nosotros éramos cuatro hermanos entonces dice, bueno, igual no es para mí. ¿No?
A (1:53)
Buscaba el refugio en casa del vecino.
C (1:55)
Yo te bajo la cama. Increíble. Me bajo la cama metido en el armario. De repente, al día siguiente, mirabas por la ventana, llegaba el coche de busto, que se llamaba Busto el practicante, nuestro medía con un maletín como si fuera, ¿Sabes? Como de película de Berlanga, como El verdugo o así de repente, como con un maletín entraba en casa y entonces ya tu madre te enganchaba como si fueras una gallina, te tumbaba en la cama te ponían la vacuna y la chaval, o sea, es que de verdad, es que me has dicho inyector de humor y me acordaba.
