
Haizam Amirah: "Irán ha creado una especie de aduana en el Estrecho de Ormuz que eleva el coste económico y del miedo"
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Saludar a Haizan Amirá Fernández, que es Director Ejecutivo del Centro de estudios árabes contemporáneos. ¿Qué tal Haizan? Buenos días.
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Hola, ¿Qué tal? Buenos días.
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Para intentar entender o tener más claves para el análisis de lo que está pasando no solo en Irán, sino en los alrededores, en esa compleja región que es Oriente Medio. Y te pregunto una primera curiosidad, porque contaba yo hace ahora unos minutos que desde hace algunos días no teníamos el barril de petróleo Brent, que es el de referencia en Europa, por debajo de los 100 dólares. Ahora mismo lo está. Y estoy viendo ahora mismo también que los mercados, el IBEX por ejemplo, subiendo cerca de un 3%, también estaban teñidos de verde todas las bolsas asiáticas. Hemos comentado que hay una expectativa de que algo puede anunciar, no sabemos el qué, ni en qué términos, ni en qué juego puede meter a la geopolítica mundial el presidente Trump cuando esta noche madrugada en España a las tres se dirija a la nación. ¿Crees que puede estar más cerca una salida al final del conflicto después de lo que diga el presidente de Estados Unidos esta noche?
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Lo primero me paro a pensar en cómo comunica la Casa Blanca y el presidente de Estados Unidos. Parece que es todo parte de un espectáculo, que es algo donde se miden los tiempos para hacer un anuncio, que todo el mundo esté pendiente de qué es lo que va a decir y especular y los mercados y estemos hablando de esto ahora mismo nosotros. No parece serio cuando lo que está en juego es una crisis económica de dimensiones mundiales y cuando lo que se ha iniciado ha sido una guerra en una zona altamente explosiva, sin unos objetivos claros que se hayan definido o que se estén alcanzando o que se esté consultando con aliados o que se est considerando los efectos secundarios de esta acción iniciada por Israel y Estados Unidos. Con lo cual cualquier cosa puede ocurrir. Nos tiene acostumbrado a ello este presidente tan errático tanto en sus decisiones como en sus declaraciones. Y veremos si esto nos acerca a una salida hasta guerra, que me temo que en caso de que haya un alto el fuego será un cierre en falso. Es muy, muy difícil que se puedan cumplir las condiciones de negociación que estaba planteando Estados Unidos. Los famosos 15 puntos presentado a los mediadores que están hablando con la parte iraní. Y luego los iraníes también están pidiendo una serie de puntos de partida para la negociación que veo muy difíciles de alcanzar para Estados Unidos. Veremos esta madrugada si hay algún desenlace que esperemos sea esperanzador para todo el
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mundo de estas últimas horas. También sabemos, porque es verdad, que cuando hay momentos de guerra la propaganda está en lo más alto a la hora de comunicar. No sabemos realmente qué es lo que está pasando. Pero el régimen, que en un principio sí que había desmentido cualquier tipo de negociación, siquiera contactos, en las últimas horas, el presidente de Peceskian sí que ha trasladado ayer en una llamada que ha hecho al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que ellos también tienen una voluntad de que acabe la guerra, pero claro, con garantías de que no vaya a haber una agresión en un corto plazo de tiempo. Viendo que el presidente Trump habla en un mismo día de que el acuerdo puede estar a la vuelta de la esquina y al tiempo concentrando marines, 50.000 efectivos en esa zona del Golfo, entiendo que la posición sigue totalmente encontrada. Y hay otro elemento que te quería preguntar también, y esto lo ha adelantado esta madrugada el Wall Street Journal. Hasta ahora la posición de todos los países a la hora de desbloquear el estrecho de Ormuz ha sido tibia o muy fría. Sólo hemos visto encabezar al presidente de Estados Unidos y la respuesta airada que le ha dado a los aliados. Pero esta noche hemos sabido que Emiratos Árabes Unidos sí que estaría trasladando a Estados Unidos su voluntad de abrir por la fuerza ese estrecho. Sería el primer país de la zona que sí estaría dando muestras de que sería partidario de entrar en el conflicto de forma abierta.
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No es tan fácil. Y no es tan fácil porque lo sabemos, porque las simulaciones que se han hecho durante décadas de un enfrentamiento bélico con Irán, y todas esas simulaciones contemplaban el cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz. Y todos aquellos estrategas decisores que se plantearon en distintos momentos lanzar una guerra contra Irán, bien fuera para cambiar el régimen iraní o para apoderarse de los pozos de petróleo y de gas natural, tuvieron en cuenta que un escenario como el que estamos viviendo en la actualidad era muy, muy plausible. Y que el coste de intentar reabrir el tránsito marítimo por estrecho de Ormuz iba a ser muy elevado por la capacidad de Irán de provocar daños a ese comercio marítimo. No hace falta bombardear todos los tanqueros que pasan por allí. Basta con que uno sea afectado para que todas las navieras, las aseguradoras, entren en pánico. Lo vimos en el estrecho de Babel, mande sur del Mar Rojo, hace prácticamente dos años, año y medio, cuando los Hozíes en Yemen, esa milicia armada, hizo algo parecido, que fue decir que no pasaban por ahí barcos o buques de países que estuviesen apoyando a Israel en su guerra contra Gaza. Y esto al final consiguieron el objetivo de alterar de una forma muy profunda el comercio internacional y sobre todo el que atraviesa el Mar Rojo y aparece luego por el Canal de Suez en el mar Mediterráneo. Es decir, también lo que va a Europa. Esto, que haya un país como Emiratos Árabes Unidos que diga que se suma a lo que decida el presidente Trump, en fin, está dentro de lo que cabe esperar. Pero de ahí a que haya una suficiente fuerza internacional para garantizar por medios impositivos que el tráfico por el Canal de Suez esté abierto como lo estaba el día 27 de febrero. Esto no hay que olvidarlo nunca. El estrecho de Ormuz estaba totalmente abierto al tránsito internacional, incluido de los productos energéticos, del comercio de entrada y salida hacia el Golfo Pérsico. El día 27 de febrero, antes, el día anterior a que Israel y Estados Unidos lanzaran esta guerra contra Irán. En la actualidad los iraníes dicen, el gobierno iraní, que el estrecho Ormuz no está cerrado porque atraviesan por ese estrecho algunos pocos barcos de países que ellos consideran no enemigos o no implicados en la agresión contra su país. Bueno, esto es una especie de una aduana que ha colocado Irán en ese estrecho y decide quién pasa, quién no pasa, y eleva el coste económico, pero también el coste del miedo que tienen aquellos que podrían mover los barcos de un lado a otro de entrada y salida, y de esta forma controlan ahora mismo de facto este nudo tan importante, este punto de estrangulamiento para el comercio internacional y la energía internacional.
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En las últimas horas también hemos escuchado al presidente de los Estados Unidos decir que su principal objetivo, que creo que todavía no está muy claro cuál es el que persigue, no era el del cambio de régimen en Irán, aunque hemos escuchado prácticamente de todo y también más viniendo de su aliado en la región, como es el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Ha dicho que el objetivo central era evitar la fabricación de armas nucleares y que esos ya se ha conseguido. Tendría que esperar unos quince, veinte años ahora para recuperar el punto en el que se encontraba Irán en este momento. A su juicio, ¿Cree que en el caso hipotético de que el presidente de los Estados Unidos anunciara hoy un final o una pausa en los ataques a Irán, puede que su aliado en la zona, habló de Israel, continúe con sus ataques en el otro frente que sigue abierto con su vecino, con el Líbano y con Hezbollah?
B
Bueno, aquí hay una cosa clara en los objetivos de Netanyahu, que creo que él sí los tiene bastante más claros que Donald Trump. Netanyahu y varios de los miembros de su coalición de gobierno, elementos extremistas en el gobierno israelí, lo que buscan es el colapso del Estado iraní. Que Irán colapse como Estado, que aquello caiga en un debilitamiento máximo, bien sea en forma de enfrentamiento interno, guerra civil o lo que sea, y de esa forma quitarse lo que consideran un enemigo potencial, un competidor por la hegemonía regional, y con ello llevar a la práctica el plan del que están hablando abiertamente en Israel dirigentes políticos, incluso militares. Están hablando del proyecto del gran Israel, de la expansión del territorio de ese Estado hacia países vecinos, incorporarlos. El sur de Líbano es una realidad. Hay una invasión que está en marcha en Gaza. Ya hay un control de más del 60% de esa franja por parte de Israel en estos últimos tiempos. Ahí ya no hay palestinos, ahí ya lo que se ha llevado a la práctica de facto es una limpieza de palestinos y para que Israel establezca ahí sus nuevas fronteras. Esto yo no sé si va a ser fácil de llevar a la práctica, porque con cada acción que se hace siempre hay reacciones. Y en una región donde algunos pueden medir el hecho en el corto plazo, con éxitos tácticos, con una supremacía militar apabullante, lo que ocurre es que luego hay que hacer el balance a largo plazo, no solamente de la espectacularidad de unos ataques en un momento dado, porque se poseen las mejores armas y la mejor inteligencia militar, etc. Esto hay que ver qué reacciones en cadena surgen a raíz de lo que se está haciendo hoy y cómo será la cara de Oriente Medio en un tiempo en el pasado. Y si la historia nos enseña algo es cuando ha habido invasiones, ha habido acciones por la fuerza en la región, ha habido consecuencias que luego han creado problemas con frecuencia mayores, y han aparecido actores más radicalizados y ha habido menos posibilidades de una estabilidad y una paz para las poblaciones de Oriente Medio. Y para una convivencia. Y todo esto al final tiene consecuencias para el sistema internacional en una zona donde hay conflictos de muchos tipos y donde hay intereses internacionales enormes. Se está viendo ahora mismo de una forma muy clara y me temo, si no hay un cese rápido a esta aventura bélica en la que nos han embarcado Donald Trump y Benjamin Netanyahu, me temo que las consecuencias están ya lleguen de una forma abrupta, brusca y severa en lo energético, en lo económico y consecuencias también socioeconómicas. Estoy pensando inflación, cuestiones de empleo, de movilidad y muchas más. Esto es una sacudida al sistema internacional que no ha contado ni con el aval de Naciones Unidas, que prácticamente ya nadie habla de ello y que tiene el peligro de conectar escenarios de conflicto en distintas regiones del mundo. Ahora mismo hay una guerra abierta en Europa, hay una guerra abierta en Oriente Medio y todo se está complicando por la forma en la que Estados Unidos está ejerciendo su poder y cómo se está minando el sistema internacional que contribuyó a construir el propio Estados Unidos.
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Le pregunto ya brevemente, porque siempre sale en el debate el tema de Europa. ¿Qué hace Europa? ¿Hacia dónde va la Unión Europea? Y no sé si viendo la reacción también de Trump con, citando por el nombre, algunos de los países que él entiende que no están respondiendo a sus llamadas de ayuda, caso de Reino Unido, ayer también hablaba de Francia, por haber impedido que utilizasen su espacio aéreo. De España ya lo conocemos, pero es tan distinto lo que está haciendo la Italia de Meloni de lo que está haciendo la España de Sánchez, aunque unos le den mucha publicidad y otros lo hagan de, digamos, por la vía de los hechos.
B
Bueno, estamos viendo algo interesante a nivel de los países de la Unión Europea. En un primer momento, cuando Trump y Netanyahu se lanzan a esta aventura bélica, hubo parte de dirigentes europeos contemporizadores que no quisieron molestar mucho al presidente de Estados Unidos, que parecía como que no se oponían a esta guerra o intentaban ver los resultados y decapitando el régimen en Irán aquello podía cambiar. En fin, una actitud de expectación. Y lo que hemos visto en estos 33 días que han transcurrido es que ha habido una convergencia de grandes países europeos hacia unas posiciones que además coinciden con las posiciones de nuestro país desde el principio, cosa que, bueno, pues esto son hechos, son realidades que no queremos participar en esta guerra. Una guerra ilegal que puede incendiar una región de la que depende el sistema internacional. Y los europeos dependemos mucho, aunque no sea por la importación directamente de crudo, de gas natural de Oriente Medio y del Golfo. Pero al final afecta todo. Afecta a los precios, afecta la inflación, afecta las cadenas de suministro, de producción, etc. Y esto es una estrategia muy rara la que tiene el presidente. Estados Unidos insultar a los socios y aliados durante mucho tiempo y cuando se mete él en una situación muy complicada, de forma voluntaria y por su cuenta y sin consultar con los demás, exigirles que también vayan a arreglar lo que él está rompiendo y la situación delicada en la que se encuentra. Y si no lo hacen en los términos que él decide, los insulta más todavía. Eso no es una alianza, esto tiene otro nombre. Y por desgracia, Estados Unidos va en un camino que le está minando también su imagen a nivel internacional y su capacidad de actuar como la gran potencia que hasta ahora ha sido.
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Uy, parece que se nos ha cortado. Le voy a dar las gracias. Ahora te he recuperado por lo menos para darle las gracias a Haizan Amirá Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos. Muchas gracias por atendernos esta mañana en Onda y que tenga buen día.
This episode, hosted by Carlos Alsina, features an in-depth conversation with Haizam Amirah Fernández, Director Ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, about the current crisis in the Strait of Hormuz, Iran’s geopolitical maneuvers, the response of the US (particularly under President Trump), and the role of European nations. The discussion unpacks the complexities of global energy markets, propaganda during wartime, and the diverging objectives of regional and international actors.
The discussion is analytic, cautious, yet urgent. Haizam Amirah’s tone is direct and sometimes somber, employing historical analogies and systemic thinking to caution listeners about underestimating the ripple effects of conflict in the Middle East. Carlos Alsina serves as an informed, probing host, eliciting clarity and forward-looking insight.
Summary prepared for those seeking a vivid, structured guide to the episode’s central arguments and quotes, suitable for listeners needing a comprehensive catch-up on this pivotal analysis.