
El aclamado actor protagoniza una obra británica que él mismo ha traducido al castellano y en la que reflexiona sobre el conflicto de Palestina desde la mirada del escritor Roald Dahl hace 40 años.
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José María Pou
Más de uno en onda cero, donde alsina.
Carlos
Las 6 y 23 minutos de la tarde. Lo estamos recordando hoy en los programas de la radio y la televisión, porque se cumplen 45 años de aquel día, que también era lunes. Y a las 6 y 23 minutos de la tarde, año 1981, un grupo de guardias civiles, con el teniente coronel Tejero al frente, irrumpió en el Congreso de los Diput. Bueno, el resto de esta historia ya es sobradamente conocida. Y lo que quede por conocer. Mañana se desclasifican los documentos que han permanecido secretos hace 45 años, durante 45 años. Así que veremos si hay alguna novedad o no. No es de eso lo que quere ahora. Lo que queremos es contar qué hacía una persona en concreto aquella tarde cuando se produjo el golpe de Estado. Bueno, la mayoría de las personas. No había redes sociales en aquel momento, no había WhatsApp, ni teléfonos móviles, ni nada de todo eso. De manera que muchas personas vivieron ajenas a lo que estaba ocurriendo en el Congreso de los Diputados, salvo aquellos que estuvieran escuchando la radio. Las personas que no se enteraron de lo que pasaba, pues seguían con su rutina. Algunos estarían merendando en una cafetería, o estarían comprando en Galerías Preciados, por ejemplo. Los crí estarían haciendo ya los deberes, o iríamos camino de casa procedentes del colegio. Algunas personas estarían yendo al cine. La entrada costaba 100 pesetas y se podía ver, por ejemplo, Vestida para matar, con Michael Caine y Angie Dickinson, que era la mujer policía. Y las familias igual. Habían elegido otro destino cinematográfico. Se estaba proyectando Aterriza como puedas aquel año, y habría gente en su casa viendo la televisión. Había sólo dos canales. Y ahí, pues no. No vieron a los guardias civiles tomar al asalto el Congreso, porque no se estaba transmitiendo en directo. Bueno, de hecho, las imágenes que ahora vemos todos no se vieron hasta el día siguiente, porque mientras Tejero y los suyos estaban en el Congreso de los Diputados, en casa lo que estábamos viendo era un programa infantil que se llamaba La mansión de los Plaz. Eso es. Total, que la gente hacía su vida mientras el Congreso de los Diputados estaba siendo secuestrado por los golpistas. Y ahí mira a este hombre, por ejemplo, este señor que está caminando ahí. Bueno, señor, es jovencísimo, que camina por la plaza de Santa Ana de Madrid, que a lo mejor al fondo escucha sirenas o jaleo porque está muy cerca del Palacio de las Cortes. Pero él está nervioso, no por lo que está pasando en el Congreso, él está un poco inquieto porque va al Teatro español a recoger el libreto de la obra que va a estrenar dentro de dos meses. Tiene 36 años, 36, pero lleva ya más de una década de profesión y sigue sintiendo la misma emoción del primer día. Él debutó a los 23 de la mano de Adolfo Marcilla haciendo Marazade, y que a lo mejor evoca él mientras camina por el centro de Madrid ese lunes de febrero camino del teatro, aunque en realidad la radio había sido su primera vocación, como debe ser, pues él sobre todo es un hombre de teatro. Y mientras se acerca a su cita igual está recordando aquel primer dinero que ganó con 12 o 13 años trabajando como chico de los recados en la imprenta de un amigo de su padre. Igual no se acuerda de cuánto le pagaron, pero sí sabe en qué se gastó ese dinero, que fue en suscribirse a dos revistas, una de teatro y otra de circo. Y pensando en estas cosas, o en otras, yo que sé, pues llega al Teatro español y allí le recibe José Luis Alonso, director, que además es amigo, se conocen bien, han trabajado juntos ya en unos cuantos montajes y ha estado a sus órdenes desde que entró en la compañía titular del Teatro Nacional María Guerrero. De modo que mientras Tejero está disparando al techo del Congreso, José Luis Alonso le entrega el libreto de El galán fantasma, esta comedia de Calderón que van a recuperar para celebrar el tercer centenario de la muerte del dramaturgo y que sonará así no sé cómo responder, que
José María Pou
no sé en acciones tales si tengo
Carlos
que agradecerte o tengo de qué quejarme,
José María Pou
y si quieres darme vida, no de darme ceno, pues son piadosos rigores o rigurosas piedades.
Carlos
El 4 de abril del año 81, dos meses después, el crítico del diario ABC Lorenzo López Sancho escribirá sobre el trabajo de José María, que así se llama nuestro actor, o Josep María, como usted prefiera, y dirá de él que está exactamente en su punto de comicidad burlesca bien entera, interpretando a un duque tragicómico delicioso, eso que estaba empezando, porque ya el resto de su carrera profesional fue aprender y aprender y aprender y aprender y seguir aprendiendo seguir aprendiendo en estos 45 años. Tú fíjate lo que no habrá hecho nuestro invitado de esta mañana, que se llama José María Pau o Josep María Pau. Buenos días.
José María Pou
Hola, buenos días, Carlos. Muchas gracias por una vez más por esta. ¿De dónde sacáis todo esto? Yo he contado todo esto ya alguna otra vez, seguramente. Digo yo que sí, o tenéis por ahí unas antenas especiales para visionar el pasado con tanto detalle.
Carlos
¿En 45 años, cuántas entrevistas no habrás dado?
José María Pou
Habré hablado de eso alguna otra vez y con tanto detalle. Recuerdo muy bien esa tarde del F. Yo oí la primera noticia viniendo. Era una tarde muy teatral, fíjate. Yo volvía junto con unos compañeros del Escorial, donde habíamos estado haciendo una función a las cuatro de la tarde en el Coliseo Carlos III del Escorial, y más o menos la función terminó a las seis de la tarde, creo que entre seis y siete. Estábamos en la carretera, en el coche, volviendo hacia Madrid. Yo con mucha impaciencia, porque tenía una cita a las siete, siete y media de la tarde en el Teatro español con José Luis Alonso. Y fue en la radio del coche donde escuchamos la primera noticia que debo decir, los compañeros que me acompañaban y yo nos tomamos un poco a coña, nos pareció que era como una película de Berlanga, lo de tiros en el Congreso, y no nos quedaba demasiado claro, sin darle demasiada importancia. Yo llegué a Madrid, me dejó el coche en la Gran Vía, Plaza España, y me fui andando directamente Gran Vía, bajé por la calle Preciado Sol hasta la puerta del Teatro español, y allí, sobre todo era importante para mí porque era un enorme papel protagonista en una grandísima función que se iba a hacer en el Teatro español. Yo estaba ilusionadísimo por recoger ese texto, que no deja de ser siempre un momento importante cuando el director te da el texto de la función. Y allí, estando muy cerca, lógicamente, del Congreso, solo que vi a Vicky bajar unos metros por la calle del Prado. José Luis Alonso me nos acercamos a ver lo que está pasando en el Congreso, pero sin darle tampoco demasiada importancia. Lo nuestro en aquel momento era el teatro y estábamos entusiasmados por lo que íbamos a empezar. Y bajamos por la calle del Prado hasta la puerta misma del Congreso y allí no parecía que pasara nada. Yo recuerdo haber estado una hora y media entera, prácticamente hasta las 9 de la noche, allí en los jardines esos que hay delante del Congreso, en ese triangulito de jardines, mirando toda una actividad que pasaba allí. La policía había cortado, pero allí había mucha gente como yo, mucho curioso. Y no me pareció, todavía no estaba escuchando la radio, no sabía demasiado lo que pasaba dentro. Bueno, me pareció algo singular, pero no demasiado, y no con la importancia que tenía. Y fue, curiosamente, fue luego cuando José Luis y yo decidimos, eran ya las nueve y media más o menos, irnos hacia casa, cuando yo hice el camino de vuelta desde la Plaza Santana hasta Gran Vía, Plaza de España, donde yo vivía, que tomé conciencia de la gravedad del hecho. Cuando yo hice ese recorrido con las calles casi desiertas, vacías, eso es lo que más recuerdo de ese día, ese recorrido donde además me cruzaba con muy poca gente, por la Puerta del Sol, por la calle Preciados, por Callao, Gran Vía, bajando hacia Plaza España, con la poca gente que me cruzaba, todos nos mirábamos así, como de reojo y acelerando el paso. Eso es lo que me dio. Llegué a mi casa con auténtico terror, sensación de que al país entero le estaba pasando algo muy importante.
Carlos
Sí, que estaba. Que pendía de un hilo la democracia. Fue la noche aquella de todo el mundo en su casa, los transistores, y diciendo a ver cómo acaba esto. Alguno había que quería que acabase con el triunfo del golpe.
José María Pou
Alguno habría, por supuesto. Y algunos y compañeros míos que yo conocía, estaban haciendo las maletas y se marcharon de su casa a vivir y a dormir en casa de otros compañeros, donde no pudiera pasarles nada. Y algunos tenían ya el pasaporte en la mano.
Carlos
Es verdad que tuve ese punto de Astra Canada al Princip.
José María Pou
Sí, bueno, lo tiene, lo sigue teniendo, sigue teniendo.
Carlos
Que a veces te despista sobre la gravedad de lo que podía haber acabado sucediendo allí.
José María Pou
Por supuesto.
Carlos
Bueno, que no hemos venido para hablar del golpe de Estado, sino para hablar de Gigante.
José María Pou
Y por suerte, por suerte, llevamos cuarenta y tantos años de democracia que vuelve a estar en peligro otra vez. Todos sabemos por qué y cómo, pero bueno, esperemos que nos queden otros 40 y muchos todavía por delante.
Carlos
Bueno, Gigante, Gigante se ha estrenado en Madrid, después de que se representó ya en Madrid, en catalán, en Barcelona, toda Cataluña. Bueno, es que claro, José María Pou, Jose María Pou es un actor catalán. Cuando estás en Barcelona, yo creo que eres casi ya madrileño cuando estás en Madrid, y en realidad debería ser británico, es un actor británico que ama el teatro en inglés. Como tú verías por primera vez la función, supongo.
José María Pou
Sí, sí. Yo leí las primeras noticias de que se había escrito una función sobre este tema y que se iba a estrenar en el Royal Corps de Londres, que es uno de los teatros más prestigiosos, y eso ya me llamó la atención como seis meses antes de que se estrenara. Y me propuse ya ir haciendo un seguimiento de esa función, porque algo me olía. Hay una cierta intuición, pero es que además la función se llamaba Gigante. Y dije yo, bueno, una función que se llama Gigante, de alguna manera predestinada me está. Toda mi vida he estado yo escuchando tú eres un gigante, para bien y para mal, las dos cosas. Y a los pocos meses ya la función se estrenó en el Royal Corp. Yo me fui corriendo a ver la función, me senté en el patio de butacas como un espectador más, y me quedé absolutamente petrificado ante la fuerza de aquella función y lo que decía aquella función, sobre todo en un momento que ya se había producido las acciones de Israel contra Gaza. Estábamos en pleno apogeo, las noticias de Gaza y del genocidio eran a diario. Entonces la función tiene una.
Carlos
Pero el texto es anterior.
José María Pou
El texto es muy anterior. El texto es anterior incluso a los famosos atentados de octubre, que provocaron todo lo que provocaron. Curiosamente es así. El autor escribió el texto no tanto para hablar del conflicto árabe israelí, que es eterno desde los años 40, sino para hablar de la figura de Roald Dahl, que era una figura de alguna manera intocable, y que tenía ese episodio en el verano del 83, que muchos de nosotros aquí en España ni nos entera, pero que para los ingleses en aquel momento supuso una conmoción el hecho de que Roald Dahl, el gran escritor que estaba en todas las casas porque todos los niños y adolescentes leían sus libros, hicieron unas declaraciones en un artículo donde.
Carlos
Porque hizo televisión también Roald Dahl, creo.
José María Pou
Bueno, mira, me encanta que me guste esta pregunta o que saque usted este comentario para aclarar, porque hay mucha gente que localiza Roald Dahl únicamente a través de sus libros de literatura infantil y juvenil, y Charlie, la fábrica de chocolate, Matila, todo eso. Pero él escribió una cantidad enorme, que él tituló Cuentos breves. Él escribió una cantidad de cuentos para adultos, que son algunos de ellos terroríficos, escalofriantes, y maravillosos psicológicamente, para colocarlo mejor y que el mundo sepa qué tipo de literatura es la de esos cuentos breves, que por cierto, Alfaguara acaba de publicar en España por primera vez los cuentos completos, con un prólogo delviralindo, pues esos cuentos sirvieron de base en un 90% para aquella famosa serie de televisión en blanco y negro que se llamaba Alfred Hitchcock presenta, que todos hemos visto alguna vez de la primera, pues el 90% de los guiones de esa serie son de Roald Dahl, adaptaciones de sus cuentos breves.
Carlos
Es un escritor que goza por todo esto de una enorme popularidad en aquel momento en el Reino Unido. Y él hace un. Tenemos aquí en la Literatura Review, tú lo dirás bien, porque tú hablas inglés, él publica una reseña de un libro, que en realidad es un artículo suyo, en el que habla de cómo en el año 41 estaba participando en la segunda guerra mundial en Palestina, combatiendo a los nazis en Palestina, y como cuarenta y tantos años después se encuentra con la invasión israelí del Líbano, la campaña israelí en el Líbano. Y él ahí establece lo que muchos interpretaban que era como un paralelismo, aquello que nos avergonzaba de lo que estaban haciendo los nazis, ahora no se avergüenza lo que están haciendo. Y ese es el motivo de la enorme controversia.
José María Pou
Y él, que era un hombre muy apasionado y que era un hombre ya conflictivo, con un carácter raro, propio de las enormes heridas de guerra que él tenía, él había sido piloto de combate en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, de ahí parte de la justificación de sus actos, y había sido derribado en combate. Había sufrido varias operaciones en aquellos tiempos, en los años 40, de columna vertebral, llevaba ya algunas placas, incluso una placa metálica en el cerebro. Quiere decir que todo eso le convirtió en un hombre lleno de dolores durante toda su vida. Tenía que tomar analgésicos cada día, montones de analgésicos. Estaba lleno de dolores, le costaba mucho moverse, y eso le fabricó, se supone, un carácter bastante agrio, complicado. Luego se ha comprobado que era un hombre, los médicos comprobaron ya al final de su vida, que era un hombre que tenía la parte del cerebro en ese filtro que creo que todos tenemos, que es el que filtra nuestras relaciones sociales o algo así. Él lo tenía deteriorado, de ahí que era casi como un niño pequeño. Decía lo primero que le pasaba por la cabeza lo soltaba sin ningún filtro. Eso le provocaba enormes conflictos. Era un hombre que tenía una vida social muy complicada, la gente le rehuía de alguna forma. Él se fue a vivir a las afueras del hombre. No digo que fuera antisocial, pero sí tenía un carácter que utilizaba y un sentido del humor muy especial. Había una especie de superioridad intelectual que a veces puede llegar a ser ofensiva, que él utilizaba mucho contra sus contrarios. En la Función se refleja perfectamente. Y bueno, no supo callar a tiempo, o quiso, o quiso voluntariamente hacer esas declaraciones, proclamándose prácticamente antisemita, no solamente pidiendo, lógicamente la desaparición total del Estado de Israel, lo cual en aquel momento era una barbaridad, y pidiendo incluso la desaparición de la raza judía del mundo. Eso provocó lo que fue el principio de lo que años después nosotros hemos conocido como la famosa política de la cancelación. Aquello fue un pequeño atisbo. Los libreros de Inglaterra y de Estados Unidos amenazaron a raíz de ese artículo con dejar de vender sus libros. Y ante ese caso extremo, los editores se pusieron a temblar, lógicamente. Y la Función recoge ese momento exactamente. La Función recoge con tiempo real una reunión en casa de Roald Dahl en mitad de ese escándalo brutal, brutal, con la prensa asediándolo y atacándolo continuamente, donde se reúne él con la que va a ser su segunda mujer en una comida, con su editor inglés, que es el famosísimo personaje real Tom Massler, el que se inventó el famoso Booker Price y el que descubrió autores como Ian McEwen y toda Julianne Barnes y toda esa generación, y su editora americana, una representante de la editorial americana que es judía. El editor inglés también es judío, curiosamente, pero es un judío británico, muy distinto del judío americano, que es la chica. Y entre los tres, los cuatro, con la mujer de Roald Dahl, también se produce ese debate enorme donde los editores intentan convencerle de que escriba un artículo de disculpa, o por lo menos un artículo que palíe un poco los efectos de esa brutalidad, según algunos, que acaba de publicar. A lo cual él se niega rotundamente. Se niega rotundamente. Yo he escrito lo que he escrito, escrito lo que pienso y sigo adelante con ello y arrostro todas las consecuencias. Lo cual hace que La Función hable no sólo también de la libertad de expresión, sino del derecho a la libertad de opinión, a ser fiel uno a aquello que cree y defenderlo, aunque sea en contra de lo que.
Carlos
Políticamente correcto.
José María Pou
Claro, de lo que la mayoría piensa. Y bueno, eso.
Carlos
Y aunque hagas daño.
José María Pou
Y aunque hagas daño con tu opinión
Carlos
a un montón de personas.
José María Pou
Eso es lo que es más discutible. Eso es lo más difícil. Lo cierto es que estaban a punto de darle el título de ser y no se lo dieron. Nunca ha tenido el título de ser, lo cual hubiera sido lógico. Y lo más triste de todo, quizá. No lo sé, no lo sé. Eso es discutible. Es que hace pocos años, unos 10 años más o menos, sus herederos, creo que todavía un par de hijos y varios nietos, que son los que llevan la Fundación Roald Dahl, pidieron disculpas en nombre de su abuelo al pueblo inglés por esas declaraciones.
Carlos
Incluso lo hicieron, que esto sí tuvo mucho en España. Y es bien reciente lo de expurgar los textos de Roald Dahl, corregir determinadas expresiones, determinadas alusiones, por aquello de que ahora ya chirrían, visto con los ojos
José María Pou
de hoy, políticamente correcto y demás. Sí, sí. Quien compre ahora los libros de Roald Dahl los leerá mediatizados de alguna manera, con cambios de palabras, cambios de expresiones que ahora se consideran ofensivas.
Carlos
Ahí se abrió otro debate bien interesante, por supuesto, sobre el derecho que tienen los herederos, por muy herederos que sean, a modificar el texto que han heredado.
José María Pou
Debo decir que con el cariño que yo, lógicamente, le he cogido a Roald Dahl, toda la investigación y la preparación del trabajo, ahora me hablan de sus herederos y se me crispa la piel,
Carlos
Porque todos tus proyectos son muy personales. Hemos contado que tú ves esta obra en Londres, te quedas fascinado por el debate que sugiere, por la calidad del texto, y entonces supongo que tú tomas la iniciativa de hacerte con el texto para hacerlo en español.
José María Pou
Exacto, exacto.
Carlos
Con cuando Poe le pide a cualquiera ya en el Reino Unido
José María Pou
no es tan fácil. No, no es tan fácil porque de alguna manera, la industria teatral, digamos, del Reino Unido, está muy unida a la de Nueva York. El mundo del teatro del western londinense está muy unido al de Broadway. Y entre ellos acaparan todo y se protegen muchísimo. Y no suelen dar los derechos de las funciones de gran éxito hasta que no han pasado dos o tres años y Londres y Nueva York los ha explotado ya lo sufic. Entonces te dejan a ti, al cabo de tres años que lo hagas. Pero ese caso fue milagroso. Yo, lógicamente, volví a Barcelona entusiasmado, creí. No tanto entusiasmado por las posibilidades que el personaje me daba a mí como actor, sino entusiasmado por el tema de la función. Estaba convencido que esa función había que hacerla ya y que el público español tenía, el público al que yo conozco mucho, tenía que verla ya y disfrutarla ya y debatirla ya. A través de la productora Focus de Barcelona, que es con la que yo trabajo habitualmente, que es la productora, por cierto, más pop poderosa en este país, nos pusimos en contacto con el autor, con su representante, pensando que la respuesta serí tienen que esperar ustedes todavía que se estrene en Broadway un par de años. Pero al hacer la petición de los derechos, exigen siempre que mandes el currículum del primer actor que va a hacerlo. ¿En qué teatro se va a estrenar? El Teatro Romeo de Barcelona. Es un teatro que tiene muchísimo prestigio. Y con gran sorpresa recibimos al poco tiempo una noticia del autor diciendo Si la función la hace el señor Pou, ningún inconveniente, encantado. Si la hacen en el Teatro Romea de Barcelona, más placer todavía. La función es para ustedes ya a partir de este momento. Y así fue como estrenamos en Barcelona a finales del mes de junio, cuando todavía la función estaba en Londres.
Carlos
He leído que es el primer texto que escribe este, que es director teatral. Él sobre todo es director, ha hecho carrera director y ha escrito.
José María Pou
Ahora es la obra de un autor noveno. De alguna manera es su primer texto como autor. Pero tiene una trampa detrás importante. Él es un gran director de teatro y eso hace que el texto sea tan fantástico, esté construido tan maravillosamente bien, porque está construido, lo ha construido un hombre que conoce el teatro perfectamente y conoce el ritmo de la representación y sabe perfectamente lo que debe durar una escena, cuándo debe llegar hasta el clímax, hasta dónde debe estirar la tensión como director. Yo diría que ese primer texto primerizo de Mark Rosenblatt, que ha ganado todos los premios como autor Nobel, pero con una enorme experiencia como director, es más un cuaderno de dirección prácticamente, que un texto literario teatral. Él, como director que es, y uniéndose a su condición de autor en el texto, deja clarísimo todo lo que debe pasar en escena segundo a segundo. Con lo cual ha sido relativamente fácil.
Carlos
Y la traducción al español haces tú
José María Pou
al castellano la he hecho yo. La traducción del inglés al catalán la hizo uno de los mejores traductores que hay en Catalunya, Joan Salén, una auténtica eminencia que ha hecho todas las traducciones de las funciones inglesas que he hecho en catalán. Pero tenemos. Yo tengo la tradición. Yo empecé escribiendo mucho, haciendo muchas traducciones del inglés. Y las traducciones al castellano, no del catalán al castellano, sino del inglés directamente al castellano, las hago yo también. Y la sonoridad camp totalmente. Cambia la música de las frases, las curvas de entonación, cambian incluso los modismos. El lenguaje de la función es muy coloquial. Entonces, en castellano hay una serie de frases hechas, modismos coloquiales muy diferentes a los que se utilizan en la versión catalana. Yo disfruto mucho haciendo esas traducciones porque otra de mis vocaciones absolutamente frustrada es la de escritor. Tú eres un gran escritor, has escrito cosas maravillosas que yo me sé de memoria casi. Pero mi vocación de escritor no la he podido desarrollar bien, porque creo que me falta esa cosa fundamental para un escritor, que es la capacidad de fabulación, la imaginación. Entonces, el hacer traducciones es fantástico, porque la historia viene hecha ya y lo único que tienes que hacer es recrearla de nuevo pensando en otro público.
Carlos
Y cuando luego tienes que memorizar el texto, el texto en castellano que lo has hecho tú, lo has traducido tú, y el texto en catalán que no lo has traducido tú, son esfuerzos similares. Saberte el texto en catalán te ayuda de alguna manera a memorizar obras de.
José María Pou
Al contrario, te hace la cabeza un lío más lío. Sí. No sólo a mí, sino al resto de los actores que hemos estado durante seis meses haciéndolo en catalán. Hay que volver a aprendérselo en castellano partiendo de cero. Hay que olvidar forzosamente, porque tiene otra musicalidad en catalán, porque tiene incluso las frases otra construcción, el nombre, el sustantivo, el adjetivo están en sitios distintos y demás. Hay que partir de cero. Es un ejercicio muy difícil el pasar para un actor. Y hemos pasado del catalán al castellano en apenas dos semanas de diferencia. Pero debo decir que el texto suena en castellano maravillosamente bien. Los actores son fantásticos, todos.
Carlos
Mano, Begoña, estuve ayer disfrutando de la función maravillosa.
José María Pou
Tienes un elenco fantástico e increíble.
Carlos
Me daría lo mismo ver lo que
José María Pou
fuera, porque sois tan buenos.
Carlos
No es verdad.
José María Pou
Es que. Y déjame decirte un segundo que es verdad, estoy orgullosísimo de esta compañía. Pocas veces se reúne una compañía donde todos están tan perfectos en sus personajes. Somos seis actores. Sí, sí, es fantástico. Y se produce encima del escenario. Tú lo disfrutaste ayer, un debate como los que durante mucho tiempo se han producido en todas las tertulias de televisión. Pero ese debate está organizado literariamente y dramáticamente, que parece que llega mucho más al no hay gritos, nadie se quita la palabra el uno al otro.
Carlos
Es magistral, o sea que es lo contrario de las tertulias.
José María Pou
Y eso es lo que impresiona al público, lógicamente, la toma de posesión de cada uno. Y en ese momento, tristemente, el problema central del problema Palestina Israel sigue vigente. Quizá, y es una pena, no es tan primera plana como lo fue hace unos meses, pero sigue vigente. Yo ayer leía que Israel ha vuelto a invadir unos terrenos del libro hace 48 horas y demás. El público es consciente de ello.
Carlos
Decíamos al comienzo del f. Año 81 se cumplen 45 años. El artículo de Roald Dahl es del año 83, para que nos hagamos idea del tiempo que ha pasado. Y hay cosas que no han cambiado. Me refiero a Palestina y no a.
José María Pou
Y el teatro debe servir para recordarle al espectador de vez en cuando, debe ser testimonio de la historia y de la vida.
Carlos
Bueno, Pou, gracias por la visita, como siempre.
José María Pou
Gracias a ti por invitarme, Carlos, de verdad.
Carlos
¿Estás en casa?
José María Pou
¿Puedes venir cuando he hablado demasiado? No te dejo hablar en absoluto.
Carlos
Yo sé que tienes esa espinita del micrófono y yo celebro que la tengas.
José María Pou
Gracias, gracias.
Carlos
Puedes venir mañana si quieres, o pasado, cuando quieras.
José María Pou
Cuando me llamas, aquí estoy. Sabes que la radio sigue siendo mi vocación.
Carlos
Claro que sí. Gracias, María.
José María Pou
A ti.
Carlos
Gracias. En 17 minutos, las 12 de la mañana, una hora menos en Canarias. Ahora ya a la vuelta hablamos de crímenes y sucesos.
Episodio: Josep Maria Pou recrea un debate teatral sobre Palestina en 'Gigantes'
Fecha: 23 febrero 2026
Host: Carlos Alsina
Invitado principal: Josep Maria Pou
En este episodio, Carlos Alsina entrevista al reconocido actor Josep Maria Pou, a propósito del estreno en Madrid de la obra ‘Gigante’, una pieza teatral que explora la figura de Roald Dahl y un intenso debate moral y político en torno al conflicto palestino-israelí y la libertad de expresión. La conversación repasa los vínculos personales del actor con la historia reciente de España y ahonda en el trasfondo, desarrollo y significado de la obra, así como en los dilemas actuales sobre censura, memoria y arte. El tono es reflexivo, culto, por momentos humorístico y siempre empapado de amor al teatro.
[00:13 – 09:23]
“Eso es lo que me dio. Llegué a mi casa con auténtico terror, sensación de que al país entero le estaba pasando algo muy importante.” —José María Pou [08:16]
[09:25 – 11:59]
“Me quedé absolutamente petrificado ante la fuerza de aquella función y lo que decía aquella función, sobre todo en un momento que ya se había producido las acciones de Israel contra Gaza.” —José María Pou [10:45]
[12:01 – 18:21]
“No supo callar a tiempo, o quiso voluntariamente hacer esas declaraciones, proclamándose prácticamente antisemita, no solamente pidiendo... la desaparición total del Estado de Israel, ...y pidiendo incluso la desaparición de la raza judía del mundo.” —José María Pou [15:30]
“Quien compre ahora los libros de Roald Dahl los leerá mediatizados de alguna manera, con cambios de palabras, cambios de expresiones que ahora se consideran ofensivas.” —José María Pou [18:35]
[17:40 – 19:50]
“La función habla no sólo también de la libertad de expresión, sino del derecho a la libertad de opinión, a ser fiel uno a aquello que cree y defenderlo, aunque sea en contra de lo que… la mayoría piensa.” —José María Pou [17:41]
[19:50 – 24:45]
“El lenguaje de la función es muy coloquial. En castellano hay una serie de frases hechas, modismos muy diferentes […] Yo disfruto mucho haciendo esas traducciones porque otra de mis vocaciones absolutamente frustrada es la de escritor…” —José María Pou [22:55]
[24:45 – 26:26]
“El teatro debe servir para recordarle al espectador de vez en cuando, debe ser testimonio de la historia y de la vida.” —José María Pou [26:18]
Este episodio es un retrato multifacético de la creación teatral como espejo de la sociedad. La conversación entre Alsina y Pou va mucho más allá de la promoción de una obra: articula temas claves como la memoria histórica, la censura, la libertad de pensamiento y la fragilidad de la convivencia democrática, todo a través del prisma apasionado y conocedor del teatro de Josep Maria Pou. Los oyentes encuentran aquí un ejemplo poderoso de cómo el arte puede abordar cuestiones éticas y políticas sin caer en el maniqueísmo o el griterío, invitando al público a la reflexión profunda.