
Javier Traité está preocupado por la subida de los precios de las especias debido al cambio climático. Este fenómeno le ha recordado uno de los bulos de la antigüedad, cuando se afirma que todas las especias provenían de Asia.
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A
Madre mía, qué tarde es. Son las 12 y cuarto ya, una hora antes en Canarias están los compañeros de la programación local ya empujando, empujándonos a nosotros, pero está aquí Javier Traité y tiene que cumplir con su labor semanal de desmentir bulos históricos. Buenos días Javier, ¿Cómo estás?
B
Hola, buenos días a los dos. Pues mira, está semana doy perturbado por una noticia que leí sobre cómo el precio de algunas especias no deja de subir y cómo la cadena de suministro de estas está en riesgo, todo ello por el cambio climático. Claro, o sea, lo que es la pimienta, la vainilla, la guindilla, por ejemplo, son cultivos muy sensibles, con la producción muy concentrada en zonas climáticas concretas, el aumento de las temperaturas, el cambio en patrones de lluvia, los eventos extremos, todo eso joroba la producción y en fin, yo no sé vosotros, pero a mí sin especias me matan. Yo no sé si vosotros os gusta.
C
Sin pimienta en mi casa nos morimos, vamos. Impresionante.
B
Mi mujer y mis hijas la odian, pero yo como soy el que cocina en casa cada día, pam, pam, las meto.
C
Tú le vas poniendo pocas dosis y al final le vas aumentando y no se dan ni cuenta.
B
Exactamente, como el veneno. Que se vayan acostumbrando. Exacto, es lo que ocurre con las especias, a muchos nos fascinan y por eso hay una tontada de estas que corre por las redes muy extendida, que me fastidia especialmente, que es esa idea de que en el pasado la gente compraba especias, se dejaba una pasta básicamente para disimular el sabor de la carne podrida y de los alimentos en mal estado, y de ahí lo extendido del uso. Entonces esto es falso y además es no entender cómo funciona la vida, o sea que vamos allá.
C
¿De todos modos, Javier, en el mundo previo a las neveras y los frigoríficos, no era descallevella de usar especias para disimular sabores o ayudar a conservar incluso también?
B
Exactamente. La verdad es que si tienes un punto con esto, lo que pasa es que la cuestión es que para esto no necesitas importar pimienta de la India y ahí viene la confusión, ¿No? Vamos a ver, prim lo que llamamos condimentos, una palabra que usamos a menudo sin pensar en lo que significa. Los condimentos son aquellas cosas que le echamos a una comida para que nos guste más. Puede ser porque la comida no está en muy buen estado, como bien dices, era algo que se enfrentaba la gente siempre. Pero luego también condimentar la forma de hacer otra caloría. Pero también puede ser porque los alimentos están buenos, porque los condimentamos, porque saben bien, pero aún está más bueno con cosas. Por eso a tanta gente le gusta la sal. Hay hasta frases hechas como lo de echarle sal a la vida, porque es algo que realza el sabor. Porque comer algo saladito, pues mejor que comerse algo jugoso.
A
Y la sal no debía ser muy difícil de conseguir entonces.
B
No, la sal llevaba lo suyo, pero no era un lujo asiático. Era relativamente asequible o fácil de conseguir. Y ahí tienes un conservante estupendo para carnes y pescados, saborizante de la leche. Y la clave está ahí, en el sabor, que toda la historia a todas las personas nos ha gustado comer bien o lo mejor posible. Y de ahí pasamos a modificar el sabor de los platos. Ahí tenemos, por ejemplo, los romanos con el garum, esa salsa a base de tripas de pescado fermentadas, que te lo explican y suena asqueroso, pero la verdad es que está muy buena. No sé si la habéis probado, pero le da un umami de la leche a todo buenísimo. Y lo mismo pasa con las hierbas locales. Romero, tomillo, perejil, albahaca, orégano, menta, laurel, salvia, cebollino. Cualquier campesino normal, corriente de la Dabedia tenía a su alrededor suficientes plantas aromáticas para, por un lado, disimular malos sabores y por otro, potenciar o modificar los buenos, con lo cual cocinar en el sentido pleno.
C
Pero la pimienta, la canela y la vainilla o cosas así, eso no estaba al alcance de todo el mundo.
B
No, claro, eso no. Esto es lo que explicaba un monje alemán del siglo IX, Wallfit Strabo, que él yo decía, decía rara vez en algunas partes del mundo hay cosas que son muy fáciles, que no le damos ninguna importancia, mientras que en el otro lado sí lo tienen. Ellos vendían menta, que era muy barata, y importaban la pimienta. El caso es que, bueno, en or si, la pimienta, la nuez moscada, la canela, la vainilla, todo esto eran lujos asiáticos. Entonces, claro, la pregunta es ¿Cómo iba la gente a utilizarlas para disimular la carne podrida? ¿Quien podía pagarse las especias caras? Podía pagarse la carne más fresca del mercado de caza y quien tenía que recurrir a carne podrida. No se podía pagar especias asiáticas ni las necesitaba para saborizar aquello teniendo sal y especias locales.
A
Y el pimentón. El pimentón parece muy popular y muy extendido siempre.
B
Este sí, súper interesante porque fue uno de los alimentos americanos que más rápido se implantaron en España. Hay otros como el tomate o la tapa patata. Tardaron en lo suyo. El pimentón, la verdad es que fue una cosa muy rápido. La gente empezó a utilizar los secos y molidos. Pensad que antes del XVI la comida en Europa apenas tenía colores rojos. Fueron el pimiento y luego los tomates los que cambiaron nuestra percepción. Pero de nuevo lo mismo, porque el pimentón es popular porque era barato, lo hacías en casa. Todo lo que es de importación. Ya os digo yo que eso no entraba en ninguna mesa para disimular carne podrida.
A
Pues disfrutemos del pimentón, de la pimienta y de todo lo demás.
B
Y del día. En estos días oscuros, saborecemos los platos buenos. Un abrazo.
A
Un abrazo. Hasta la semana que viene. Adiós. Adiós. Adiós. Que ya están aquí los compañeros y compañeras, sobre todo son compañeras, son mayoría que hacen los programas locales y regionales de nuestra cadena de emisoras. Programación local que comienza pues ahora mismo a las 12 y 20, una menos en Canarias. Mañana a las 6 empieza este programa de nuevo con el ingeniero Montes, John Darreta y el resto del equipo. Gracias por su confianza. Que tengan una feliz tarde.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Episodio: La historia de las especias
Fecha: 21 de enero, 2026
En este capítulo, Carlos Alsina conversa con el habitual colaborador Javier Traité sobre los mitos y realidades alrededor de las especias a lo largo de la historia. El episodio combina información histórica, curiosidades y buen humor para desmontar la creencia de que el uso de especias en el pasado se debía, principalmente, a tratar de disimular el sabor de alimentos en mal estado.
“Yo no sé vosotros, pero a mí sin especias me matan.” (Javier, 00:31)
“Mi mujer y mis hijas la odian, pero yo como soy el que cocina en casa cada día, pam, pam, las meto.” (Javier, 00:47)
“Tú le vas poniendo pocas dosis y al final le vas aumentando y no se dan ni cuenta.” (Carlos, 00:52)
“Exactamente, como el veneno.” (Javier, 00:56)
“Eso es falso y además es no entender cómo funciona la vida.” (Javier, 00:59)
“La sal llevaba lo suyo, pero no era un lujo asiático... Y la clave está ahí, en el sabor, que toda la historia a todas las personas nos ha gustado comer bien.” (Javier, 02:07)
“Los romanos con el garum, esa salsa a base de tripas de pescado fermentadas, que te lo explican y suena asqueroso, pero la verdad es que está muy buena... le da un umami de la leche a todo, buenísimo.” (Javier, 02:22)
“Quien podía pagarse las especias caras, podía pagarse la carne más fresca del mercado de caza y quien tenía que recurrir a carne podrida, no se podía pagar especias asiáticas ni las necesitaba para saborizar aquello teniendo sal y especias locales.” (Javier, 03:08)
“Antes del XVI la comida en Europa apenas tenía colores rojos. Fueron el pimiento y luego los tomates los que cambiaron nuestra percepción.” (Javier, 03:47)
Javier Traité (00:59):
“Esa idea de que en el pasado la gente compraba especias... para disimular el sabor de la carne podrida... es falso y además es no entender cómo funciona la vida.”
Javier Traité (02:07):
“La sal llevaba lo suyo, pero no era un lujo asiático.”
Javier Traité (02:22):
“El garum... suena asqueroso, pero la verdad es que está muy buena... le da un umami de la leche a todo, buenísimo.”
Javier Traité (03:08): “Quien podía pagarse las especias caras podía pagarse la carne más fresca del mercado.”
Javier Traité (03:47): “Antes del XVI la comida en Europa apenas tenía colores rojos... fueron el pimiento y luego los tomates los que cambiaron nuestra percepción.”
Este ameno capítulo de Más de uno ofrece un recorrido histórico por el uso de las especias y desmonta mitos instalados sobre la alimentación antigua. Con rigor y humor, Javier Traité recalca que el afán por mejorar el sabor de la comida es universal, pero que las especias exóticas siempre estuvieron reservadas para el lujo, no para tapar imperfecciones. Un episodio que aporta saber y sabor a partes iguales.