
La periodista de Más de uno se ha soprendido por la reacción del líder de ultraderecha a la propuesta de los populares "que ya no tiene reparos en olvidarse del centro y mostrarse bien de derechas".
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Primer comentario de la mañana. Marta García ayer. Buenos días.
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Buenos días, Carlos. Lo más parecido a una línea roja que el PP le pone a Vox en su nuevo decálogo reconciliatorio es el respeto a la Constitución. Vamos, que a Feijóo con que no sea ilegal ya le vale. Más que una línea roja le pone una alfombra roja. Pues ni con esas. Abascal salió ayer a hacerse el ofendidito. ¿A quién se le ocurre pedirle a él que respete la Constitución? ¿Qué será lo próximo? ¿Exigir respeto a la Unión Europea? Tranquilos, Santi, que en Génova no se han atrevido a tanto. Ni rastro del europeísmo les vale para sentarse a negociar con Vox, el Gobierno de Aragón, el de Extremadura y lo que se tercie. Con decir que no se pactará nada fuera de la legalidad vigente. Pues eso es empezar con mal pie. Me molesta, me suena mal. ¿Una ofensa? Es un error, un insulto. Todo eso le dijo Abascal a Susana Griso ayer en Espejo Público sobre el decálogo de Feijóo. Lo obvio de las exigencias del PP, por lo visto, le indignan, o sea, que se enfada porque son tan básicas, tan básicas que no hay manera de negarse a ellas. Si es que el bipartidismo va provocando. Y mira que hay guiños a Vox en el nuevo documento del PP, que ya no tiene reparos en olvidarse del centro y mostrarse bien de derechas ahora que es tendencia. Y vincula inmigrante con inseguridad, vivienda y ocupación. Apela a los agricultores frente a la sobrerregulación. Rechaza las políticas climáticas que destruyen empleo, dice y equipara todas las violencias y carga contra la ideología en las aulas. Y al hablar de la familia, reivindica el papel fundamental del padre. A ver si nos explican esto pronto. Ah, y prometen corregir los subsidios haciendo una distinción entre las personas necesitadas y las aprovechadas. Les faltó solo hablar de paguitas. Si Abascal quería indignarse por el decálogo del PP, podría haberlo hecho reclamando el copyright. Pero no, al de Vox le parece que lo que le ofende es que el PP le dé la razón. Menuda faena. Así no hay quien se indigne. A
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gusto Moraleja. Marta,
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A Santiago Abascal todo le parece mal.
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Son las 7 y 21 hora menos en Canarias. Esto es Onda Cero.
Podcast: Más de uno
Fecha: 25 de febrero de 2026
Host: Onda Cero (Carlos Alsina)
Colaboradora: Marta García Aller
En este breve y punzante comentario matinal, Marta García Aller analiza la reacción de Santiago Abascal y Vox ante el nuevo decálogo "reconciliatorio" presentado por el Partido Popular (PP) como base para futuras negociaciones políticas. La comentarista reflexiona sobre la tibieza de las líneas rojas del PP e ironiza sobre la ofensa mostrada por Vox ante unas exigencias que, en su parecer, son mínimas y casi evidentes. El tono es irónico, crítico y con apuntes de humor político.
"Lo más parecido a una línea roja que el PP le pone a Vox en su nuevo decálogo reconciliatorio es el respeto a la Constitución. Vamos, que a Feijóo con que no sea ilegal ya le vale. Más que una línea roja le pone una alfombra roja."
— Marta García Aller [00:03]
"¿Qué será lo próximo? ¿Exigir respeto a la Unión Europea? Tranquilos, Santi, que en Génova no se han atrevido a tanto."
— Marta García Aller [00:16]
"Lo obvio de las exigencias del PP, por lo visto, le indignan, o sea, que se enfada porque son tan básicas, tan básicas que no hay manera de negarse a ellas."
— Marta García Aller [00:42]
"Si Abascal quería indignarse por el decálogo del PP, podría haberlo hecho reclamando el copyright. Pero no, al de Vox le parece que lo que le ofende es que el PP le dé la razón."
— Marta García Aller [01:16]
Marta concluye que lo realmente molesto para Vox es que el PP adopte planteamientos que tradicionalmente ha defendido la formación de Abascal, dejándole "sin motivo de indignación".
"A Santiago Abascal todo le parece mal."
— Marta García Aller [01:38]
En menos de dos minutos, Marta García Aller ofrece un comentario agudo y satírico sobre la dinámica de relaciones entre el PP y Vox, desnudando tanto las tensiones internas de la derecha política española como las estrategias discursivas de ambas formaciones. La columna mezcla análisis, ironía y crítica social, capturando la esencia del momento político con frases incisivas y un tono desenfadado.