Transcript
A (0:10)
Aquí está el gallo, la torre. Como cada mañana, a esta misma hora. Buenos días, Rafa.
B (0:14)
Buenos días, Carlos Alsina. Vamos a identificar al destinatario real de las palabras de Félix Bolaños. No es, desde luego, el juez Peinado, al que ya ninguna presión va a doblegar. Esto me precisaba ayer en la tertulia en La Brújula, Joaquín Manso, y creo que tiene razón. La presión pretende ejercerla el ministro de Justicia sobre la Audiencia Provincial, que ha corregido algunos aspectos de la instrucción, pero no lo sustancial. ¿Y qué es lo sustancial de un auto que no se agota en las florituras históricas del juez? Unos hechos que resultan sonrojantes sea cual sea su calificación delictiva. Porque la única razón por la que se le construyó una carrera académica artificial a alguien con la formación de Begoña Gómez es porque era la mujer del presidente. Y hoy adquiere una elocuencia especial el gran logro, seguramente inalcanzable para cualquier otro español, de que dos empresas como Indrait Telefónica colaborarán gratis con ella. Bueno, gratis, con un coste muy notable para estas empresas. Sobre el poder que Pedro Sánchez tiene sobre ambas compañías seguro que algo pueden contar por su experiencia reciente tanto Ángel Escribano como Álvarez Pallete, que entró en la Moncloa como presidente ejecutivo y salió como ex presidente ejecutivo después de que lo despidiera ni más ni menos que un empleado de Pedro Sánchez, Indra y Telefónica. Ni más ni menos. El ministro Bolaños dice que le avergüenza la instrucción del juez Peinado y de la actuación de Begoña Gómez. Nada le avergüenza. Ala, buen programa.
A (1:41)
Lo mismo para ti, Rafa. Te escuchamos a las 7 de la tarde. Gracias por madrugar con nosotros. Es mi trabajo.
